domingo, enero 17, 2021
Inicio En la brecha Movimientos ciudadanos postcoronavirus

Movimientos ciudadanos postcoronavirus

Carta contra el Hambre

Alianza Global Convida20

Evaristo Villar

Son muchas las personas, entre ellas el papa Francisco, preocupadas por el panorama desolador que está dejando, particularmente entre los sectores sociales y pueblos más vulnerables, el coronavirus. Preocupación que va más allá del lamento y la crítica, más o menos merecida, a la ineficacia de una parte significativa de los gestores políticos.

La situación, sin necesidad de entrar ahora en el baile de cifras que mañana se habrán quedado obsoletas, es realmente grave. Ya se cuentan por millones las personas contagiadas ¡y las muertes van escalando, día a día, las siete cifras!

De nada sirve, en este contexto, gritar más alto y empeñarse en culpabilizar sin pruebas, salvo para fomentar el odio y la crispación social, a personas o países como origen de la crisis. La urgencia es otra. Solo la banalidad estúpida podría llevarnos por estos caminos infructuosos. La realidad es que muchísima, demasiada gente, sufre y muere dejando este mundo más triste, sin abrazos y encerrado en un verdadero “valle de lágrimas”. ¡Y esto necesita arreglo!

“Todo lo que antes era sólido”, escribió hace pocos años –adelantándose a nuestros días– Muñoz Molina, todo lo que era sólido se está derritiendo ahora como un azucarillo en un vaso de agua. La inseguridad ante un enemigo desconocido está encogiendo el estómago de mucha gente. Y está poniendo, a la vez, sobre el candelero, la volatilidad de una cultura como la nuestra y la liquidez de unas instituciones ciudadanas que, con tanto acierto, dejó descritas el sociólogo polaco-británico Zygmunt Bauman.

Muchas personas, venciendo la indiferencia y el miedo, ya se están apuntando decididamente a la acción

El filósofo Karl Jaspers, antes de esta crisis, se atrevió a establecer la similitud de nuestra época con aquel “tiempo axial”, como él lo califica, que, en los siglos viii y vii antes de nuestra era, supuso un incremento inusitado de conciencia humana. Y, la verdad es que, a la vista de los indiscutibles logros que están alcanzando las ciencias y las nuevas tecnologías en nuestros días, no se puede, en modo alguno, tachar de ingenuo al filósofo Bauman. Pero, ante la desproporción de la crisis sanitaria que recorre estos días el planeta, a uno se le multiplican las dudas sobre el destino que estamos dando a tanto talento.

Sin pretenderlo y sin querer darle mayor protagonismo, me viene a la memoria, a este propósito, aquella imagen verdaderamente apocalíptica del Apocalipsis de Juan (12, 1-6), donde el “dragón de siete cabezas y diez cuernos” se planta agresivamente ante la mujer que está para dar a luz, dispuesto a devorar la prole a punto de nacer. La imagen, por impactante, es realmente deprimente. Pero ahí está, porque alguien la encontró suficientemente expresiva para reflejar la situación, también deprimente, que estaba atravesando la sociedad de su tiempo.

 ¿Qué nos cabe hacer personal y colectivamente para intentar, al menos, cambiar el rumbo de esta situación?

Muchas personas, venciendo la indiferencia y el miedo, ya se están apuntando decididamente a la acción. Si unimos todas las fuerzas e iniciativas sociopolíticas, pasando del lamento y el mero deseo a la acción, esta partida, por más complicada que se nos presenta, la vamos a ganar. El asunto es demasiado serio como para dejarlo exclusivamente en manos de nuestros gestores políticos. Presionados, ellos y ellas por la necesidad de mantener el poder con el fácil recurso del cortoplacismo, nos tememos que van a acabar tratando de volvernos, como siempre, al punto de partida. Pero esto, que en modo alguno es deseable, tampoco parece fácilmente posible.

Movimientos ciudadanos postcoronavirusCuando las circunstancias son propicias, es necesario aprovechar la ocasión. Y estamos convencidos de que la pandemia es sin duda una de esas circunstancias que nos propician y exigen un cambio de rumbo en la articulación sociopolítica de nuestro mundo. Pedro Casaldáliga, poeta, profeta y místico, antes que obispo, recientemente fallecido, lo dejó escrito con frase lapidaria: “es tarde, pero es nuestra hora”.

En America Latina la sociedad civil se está tomando las cosas más en serio

Entre nosotros, uno de los colectivos que se han tomado en serio esta crisis de la pandemia es La carta contra el Hambre. Esta iniciativa o movimiento social ha estado, desde el principio, muy vinculada a nuestra revista Éxodo; de ella se ha hecho eco en varias ocasiones –cfr. Éxodo números 129 (2015), 139 (2017) y 149 (2019), www.exodo.org–. Ante la actual pandemia, la Carta contra el Hambre ya está, con sus más de 70 asociaciones de ámbito estatal que la integran, trabajando en dos líneas urgentes y de gran interés: la aprobación por el Parlamento Español de una Ley Estatal de Derecho a la Alimentación y la creación de un Observatorio Interdisciplinar de Garantía del cumplimiento de dicha ley. Las nuevas circunstancias obligan a grandes decisiones. Porque la pobreza severa y el hambre ya están afectando muy seriamente a gran parte de la población española en estos días (Cfr. Utopía digital, nº 115, 2020, www.revistautopia.org).

Pero quizás sea en América Latina, muy castigada también por esta pandemia, donde la iniciativa de la sociedad civil se está tomando las cosas más en serio. Numerosos colectivos, vinculados a los Comités Monseñor Romero –y articulados continentalmente en el SICSAL o Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina– han considerado esta pandemia como un “kairós” o tiempo oportuno no solo para establecer nuevas alianzas y resistir conjuntamente esta envestida, sino, y principalmente, para fraguar acciones conjuntas en vistas a la transformación de las personas y de las instituciones socio- políticas en el mundo. ¡La sociedad mundial necesita un cambio de orientación y de rumbo!

En America Latina la sociedad civil se está tomando las cosas más en serioDesde América Latina se está impulsando una “alianza mundial” para afrontar con éxito el postcoronavirus. ¡A circunstancias distintas, acciones alternartivas! ¡“A vino nuevo, dirá el Evangelio, ¡odres nuevos”!

A esta invitación, hecha desde el SICSAL, han respondido instituciones de 27 países. Y después de un primer sondeo, tratando de recoger las preocupaciones y propuestas comunes, se han formulado las nuevas claves de trabajo siguientes: 1) Deuda externa, no pago o moratoria; 2) Renta básica universal, una exigencia de justicia laboral; 3) Patriarcado: mujeres, equidad y violencia de género; 4) Crisis climática; 5) Pueblos Indígenas y Afrodescendientes; 6) Migraciones: causas, efectos y derechos de las personas migrantes; 7) Construcción de paz, no violencia y antimilitarismo; 8) Cibertecnologías: poder mediático y geopolítica; y 9) Las cuatro “T” del papa Francisco: Tierra, Techo, Trabajo y Trascendencia. Todas las claves, se están trabajando en equipos internacionales siguiendo el método Ver, Juzgar y Actuar.

Para más información y posibles implicaciones, dirigirse a secretaria@SICSAL.net


Buscador


Los más populares

Comentarios recientes