domingo, agosto 14, 2022
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INMIGRACIÓN Y ASILO

Éxodo 102 (ener.-febr’10)
Regulación de la Solidaridad

¿NECESITA ser regulada la solidaridad? La respuesta está en la historia, que, desde la forma no escrita de las primeras comunidades hasta los actuales movimientos altermundialistas, ha ido no solo regulando la solidaridad con los semejantes, sino abriéndose también a la necesidad de cuidar de un planeta enfermo, causada por la codicia y usura de la acción humana. Si esto es cierto, no deja de ser menos verdad que en el transcurso de la historia la acción política ha ido diferenciando entre nacional y extranjero, llegando “in extremis” a la consideración de éste como enemigo, con el dilema de eliminarlo o de perecer ante él.

En otro plano, el religioso, ha sido propio de algunas corrientes considerar al ‘otro’ como próximo o igual, incluso viendo en el más débil la presencia de la divinidad. Pero estas mismas instancias religiosas han considerado, a su vez, al diferente como peligroso para la propia comunidad y se han arrogado el poder de excomulgarlo (exterminarlo).

La historia y los textos sagrados de las religiones ofrecen muchos ejemplos al respecto. El relato bíblico sobre el pecado de los sodomitas (Gn,19) es suficientemente expresivo. Se suele decir que el pecado nefando bíblico es la sodomización. Y podemos suscribirlo, aunque no suscribamos su interpretación habitual. Como se ha demostrado últimamente desde la Bíblica y la tradición patrística, el pecado de los sodomitas consistió en no acoger al extranjero, en su la falta de hospitalidad (cf. Éxodo 99, pp. 33-37). En este sentido, la nueva reforma de las leyes de Asilo y de Extranjería pretende sodomizar a la ciudadanía para que no invite ni acoja en su casa al extranjero. La invitación podrá ser sancionada hasta con 10.000 euros. A esta criminalización de la hospitalidad ciudadana decimos no.

ÉXODO afronta en este número el proceso normativo y los efectos de dos nuevas leyes que regulan la presencia y el trato a dos figuras clave en el ámbito de la solidaridad: la población demandante de asilo y la población inmigrante. Muchos signos apuntan a restricciones progresivas para acceder a la condición de refugiado en la UE y en España, así como en la regulación de los flujos migratorios.

Recogemos sólo dos ideas de las muchas que pueden leerse en las aportaciones de este número: más del 93% de los 22 millones de desplazados y refugiados reconocidos por el ACNUR permanecen en el Tercer Mundo, aunque sigamos imaginando que la solidaridad con ellos se realiza en el Primero. La mundialización de la globalización está acelerando los intercambios de capitales y pretende lo mismo para las mercancías, pero no para las personas. Se estima que para 2050 haya la misma proporción de personas migrantes que había en 1950 y que la que hubo en 1980 y en el año 2.000, esto es, en torno al 5% de la población mundial. Es decir, en un mundo globalizado, las migraciones de personas continúan siendo una anomalía y la inmensa mayoría sigue viviendo en los lugares de nacimiento.

Ante estos datos, no deberíamos preguntarnos, ¿de dónde surgen las imágenes de invasión y a qué intereses sirven? El lector tiene delante unos materiales para la reflexión y, por qué no, para decidir conjuntamente con muchos otros ciudadanos del mundo otras formas de regular la solidaridad hoy y mañana. La apuesta de ÉXODO es por la regulación de las necesidades humanas desde las nuevas perspectivas de la solidaridad y la emancipación común, del acogido y del acogedor.

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