Postura de los profesionales sanitarios ante una futura ley que regule al autanasia

Carlos Barra Galán

El pasado 11 de diciembre se celebró en la sede del Colegio de Médicos de Madrid una interesante jornada convocada por su Junta Directiva con el objetivo de dar a conocer el resultado de una encuesta que el Colegio de Madrid había llevado a cabo entre sus colegiados para conocer su opinión respecto a la posibilidad real de que próximamente en nuestro país se promulgue una ley que regule la práctica de la eutanasia y el suicidio medicamente asistido; asimismo, los Presidentes de los Colegios Médicos de Bizkaia, Las Palmas y Tarragona presentaron los resultados de encuestas similares a la madrileña que se habían enviado a sus respectivos colegiados. La jornada se completó con varias mesas donde se debatió sobre el tema en cuestión, y es importante resaltar que el Gran Anfiteatro del colegio madrileño estaba con su aforo ocupado al completo.

Esa jornada ha tenido un importante eco informativo, posiblemente ello se ha debido a que los resultados de las cuatro encuestas eran muy similares y ratificaban todas ellas que una mayoría amplia de médicos se posicionaban favorables a que se apruebe  una ley que regule la eutanasia y el suicidio medicamente asistido; esta posición mayoritaria de los médicos encuestados a favor de la regulación por ley de la eutanasia venía a desmentir a quienes desde posiciones contrarias y sin fundamentación alguna han tratado de trasladar a la opinión pública, desde hace años, la idea de que los médicos estaban de forma mayoritaria en contra de una ley que regulara la eutanasia.

Frente a quienes han ido expresando de manera reiterada que en la sociedad española no se ha debatido suficientemente sobre la pertinencia o no de abordar la regulación de la eutanasia, lo cierto es que ese debate se ha producido. Numerosas encuestas realizadas los últimos años así lo atestiguan y muestran cómo la sociedad española se ha mostrado favorable de manera mayoritaria a la modificación de nuestro marco legislativo para que mediante la promulgación de una ley se despenalice la eutanasia y el suicidio asistido, ley que lógicamente tendrá un articulado con todas las garantías que nuestro ordenamiento jurídico contempla. Así como ejemplos citaré el estudio 2803 realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de mayo de  2009, con opinión favorable del 74% de los encuestados, cifra que se eleva al 84% en el estudio de Metroscopia de 2017. Asimismo, el Instituto de la Juventud realizó en 2006 una encuesta “La percepción generacional, los valores y actitudes de los jóvenes” entre jóvenes de ambos sexos de 15-29 años, esta encuesta mostraba que tres de cada cuatro jóvenes eran favorables a ayudar a morir a personas con enfermedades incurables que lo pidiesen y solo un 15% de los encuestados estaban en contra.

Los médicos fueron directamente preguntados por esta cuestión en el estudio 2451 del CIS de 2002 “Actitudes y opiniones de los médicos ante la eutanasia”, en este estudio un 41´5% de los encuestados pedían ya entonces cambios legislativos para permitir ayudar a morir a enfermos terminales (eutanasia o suicidio asistido), incluso un 18,4% creían debía extenderse a enfermos no terminales cuando padezcan graves sufrimientos físicos o psíquicos. Las encuestas, cuyos resultados acaban de presentarse en Madrid por parte de los Colegios Médicos enumerados al comienzo de este artículo, muestran que los médicos interpelados son mayoritariamente favorables a la regulación de la eutanasia con cifras en todas ellas muy por encima del 80% y también del suicidio medicamente asistido.  Lo anterior parece corroborar la opinión de quienes defendemos que el colectivo de profesionales de la medicina tiene comportamientos, percepciones y actitudes acordes con el conjunto de la sociedad y evolucionan de la misma manera que ésta.

Desconozco se haya realizado alguna encuesta específica sobre esta materia dirigida a otros profesionales sanitarios, si ello fuera así me parecería acertado que las organizaciones profesionales que los representan así lo hiciesen. Asimismo, estamos conociendo cada vez con más frecuencia testimonios públicos de ciudadanos españoles que en situaciones vitales que en su opinión atentan a su dignidad piden se promulgue una ley que les permita decidir cómo y cuándo morir para poder así ejercer en libertad el principio de su autonomía personal, estos testimonios producen un fuerte impacto en una sociedad, la nuestra, que exige se evite situaciones de intenso sufrimiento y se aborde de una vez la promulgación de la ley que permita ayudar a morir a personas que viven en unas condiciones que les resultan insoportables y que atentan a su dignidad.

Nuestro país acaba de estrenar gobierno de corte progresista, formado por dos formaciones políticas, PSOE y Unidas Podemos, que en sus programas electorales prometían una ley de eutanasia; en la breve legislatura anterior el Congreso de los Diputados aprobó por mayoría absoluta una proposición de ley presentada por el grupo socialista y solo el bloqueo en la mesa del Congreso por parte del Partido Popular y Ciudadanos impidió se iniciase su tramitación parlamentaria; ahora, si se mantienen las posiciones que entonces mantuvieron los distintos grupos parlamentarios y con una mesa del Congreso con mayoría progresista que garantiza la imposibilidad de bloqueo, el proyecto de ley saldría adelante, por tanto se hace urgente que el gobierno de España presente un proyecto de ley para reconocer el derecho de las personas a pedir ayuda para poner fin a su vida en las situaciones y con los requisitos que el texto de la ley establezca. La sociedad española lo exige de forma nítida y clara, todo indica que los profesionales de la medicina también lo apoyan de forma mayoritaria; por tanto, no es tiempo para más dilaciones. Una amplia mayoría social reclama una ley que despenalice la eutanasia y permita a las personas que así lo piden morir con dignidad.