JUAN TORRES

Evaristo Villar/Juanjo Sánchez/Carlos Pereda

Exodo 107 (ener.-febr) 2011
– Autor: Evaristo Villar/Juanjo Sánchez/Carlos Pereda –
Entrevista
 
¿Rehenes del capitalismo? ¿Cómo se explica que “se haya caído todo y no se haya hundido nada”: ni los bancos, ni el sistema de especulación financiera, ni los paraísos fiscales, ni las agencias de calificación…?

He tratado de explicar eso en un libro de casi 300 páginas, de modo que no es fácil resumir mi opinión en unas pocas líneas. Digamos que los de arriba han sido capaces de convencer a los de abajo de que lo que le proponían era lo mejor y que los de abajo no han sido capaces ni de darse cuenta de lo que de verdad estaba pasando ni de poner en marcha procesos que evitaran que los primeros sacaran sus intereses adelante.

Dicho de otra manera, aunque se ha venido abajo el edificio financiero, el del poder del que gozan los grandes amos del mundo apenas se ha resquebrajado gracias, sobre todo, a que disponen de una gran capacidad de convicción porque dominan los medios de comunicación y adoctrinamiento.

¿Es la crisis actual una estafa? ¿Qué es lo que pone en quiebra además de la economía?

Yo creo que sí. O mejor dicho, una sucesión de estafas: cambios legales permitiendo que se acumulara un riesgo impresionante para que se pudiera ganar más en los mercados financieros, complicidad de las autoridades que decían una cosa mientras hacían otra, estafa de las agencias de calificación que han mentido y ayudado a que se cometan los engaños, estafa de los bancos a millones de clientes a quienes han dado gato por liebre… y estafa en las soluciones, que se presentan como las que permiten resolver los problemas que hay sobre la mesa cuando en realidad van a volver a provocarlos porque se orientan a apuntalar el modelo que ha producido la crisis.

¿Qué causas previas la han provocado? ¿Cuál es el cometido fundamental de los bancos y de la banca, de las Agencias rating y los paraísos fiscales en la actual desorganización de la economía mundial?

Es complejo. De modo inmediato, la crisis la ha provocado la masiva difusión de hipotecas basura y de los productos financieros derivados de ellas (muy rentables pero de extraordinario riesgo). Pero eso ha sido posible porque lo han permitido las autoridades, lo que significa que hay una regulación inadecuada. Y, sobre todo, ha podido haber tantos capitales especulativos involucrados en el proceso porque en los últimos tres decenios ha aumentado extraordinariamente la desigualdad. En los ocho años de Bush, el 75% de los ingresos fue a parar al 1% más rico. Y semejante concentración de la riqueza no va al consumo de bienes y servicios, sino al ahorro en los mercados financieros en los que la especulación producía ganancias extraordinarias. Así que no solo debemos quedarnos en las causas inmediatas sino en las que hay detrás de ellas.

¿Por qué la crisis parece tener en España mayor profundidad (alto índice de paro, remisión del flujo migratorio) que en el resto de países “ricos”? ¿Están el capitalismo y el mundo empresarial españoles más volcados en la especulación (inmobiliaria) que en la producción?

Porque, efectivamente, en España ha coincidido la crisis de financiación con el estallido de un modelo que era insostenible, basado en la construcción orientada al mercado especulativo y basado en la generación de deuda.

Eso, a su vez, es el resultado de la “especialización” impuesta a España en los últimos años. Los grandes capitales europeos han comprado nuestros mejores activos (empresas, cadenas de distribución, sectores enteros…). A eso se añade que al estar en el euro y no tener casi capacidad de maniobra, sobre todo devaluando nuestra moneda para defendernos, apenas si nos hemos podido defender. Luego, el estallido de la crisis de la deuda nos ha colocado en una posición especialmente difícil porque los bancos españoles están especialmente expuestos, aunque tardíamente, a esa deuda.

¿Cómo está afectando la crisis a los sectores de mayor riesgo: mujeres, jóvenes, o emigrantes?

Lógicamente, en mayor medida, puesto que afrontan la crisis con peor situación de partida. Las mujeres están sufriendo un notable incremento de las horas de trabajo no pagado y además aunque parece que consolidan su situación en el empleo lo hacen en puestos de trabajo de peor calidad. Además, las medidas de recuperación han estado orientadas a las actividades más masculinizadas y los recortes sociales les van a afectar más directa y negativamente. Los jóvenes registran un desempleo sencillamente escandaloso que está gestando un conflicto social sin precedentes que viviremos en menos tiempo de lo que creemos. A los inmigrantes les está afectando de modo más desigual aunque en ellos se concentran los mayores problemas de exclusión y carencias extremas por la menor disponibilidad de redes familiares.

¿Qué tiene esto que ver con la actual desarticulación o eliminación de la izquierda política?

Tiene mucho que ver porque esto produce mucha menor respuesta. Digamos que es causa y consecuencia. El neoliberalismo desmanteló la resistencia política, inicialmente con gobiernos y represión muy sanguinarios, y más adelante dominando los medios de información y apli- cando una gran actividad de legitimación. Obviamente, también la izquierda política es autorresponsable de su pérdida de peso porque en gran parte no ha sido capaz de superar ese velo dogmático e incluso totalitario que procede de lecturas muy lineales del desarrollo histórico.

¿Por qué causas el neoliberalismo está destruyendo el ecosistema? ¿Cuáles son las raíces desertizadoras de la especulación financiera?

El neoliberalismo desnaturaliza la vida, la convierte en un espacio para la ganancia y por eso también desnaturaliza la naturaleza, valga la redundancia, la convierte en mercancía, o mejor, no la toma en cuenta cuando de lo que se trata es de ganar dinero.

¿Hay salidas a la actual situación? ¿Qué juicio te merecen las reuniones del G-20, el reforzamiento del FMI, las actuaciones de los bancos centrales, las multimillonarias aportaciones de rescate y estímulo de los gobiernos democráticos?

¿Que si hay salidas? Claro que sí. Es tan fácil descubrirlas como preguntarse si se puede seguir siempre por el camino por donde vamos. Hay que darle la vuelta a las cosas. Ya sabemos a dónde lleva dejar plena libertad a los capitales, permitir que los más ricos apenas tributen, que se premie la actividad improductiva y que la actividad empresarial generadora de riqueza tenga encima siempre la losa de la especulación o que nos dejemos llevar por los valores-basura hoy día dominantes. Todo el sistema económico se ha asentado en condiciones orientadas a permitir que ganen más las grandes empresas, las que pueden desplazarse de un sitio a otro y los grandes bancos. Y el resto, que en realidad es el que crea la riqueza real, está supeditado a ello. Hay que restablecer, pues, las condiciones que permitan que la lógica de la vida económica sea la que se orienta a satisfacer las necesidades humanas y sabemos cómo hacerlo, pero la voluntad que predomina es la de quienes solo buscan su propio beneficio.

¿Cómo está afectando el neoliberalismo rampante al proyecto democrático?, ¿hay que volver a un capitalismo socialdemócrata o apostar por la superación del capitalismo?

No es cuestión solo de términos. Lo que hemos visto es que este modo de funcionar destruye las democracias. No valen las preferencias de la ciudadanía sino la de los poderes que están fuera del ámbito de la representación popular. Y hemos visto que es el propio sistema el que falla. Alguien dijo que el problema es que el capitalismo es compatible con la esclavitud, pero no la democracia. Pues ese es el problema, que el capitalismo es compatible con todas estas cosas que están pasando, pero la verdadera democracia que se basa en la auténtica participación de todos, en la satisfacción general, pues no. Y hasta los propios líderes conservadores tuvieron que reconocer que esta crisis no tenía salida dentro del sistema. Otra cosa es el intento banal de conseguirlo pero es imposible. Podremos estar así decenios pero el mundo no tiene solución sobre las bases en las que está organizado este sistema económico.

Las salidas que se están imponiendo ¿son, en verdad, “ineludibles”, “necesarias”, “lo que hay que hacer”…, tal como lo afirman hasta la saciedad los mercados, los bancos centrales, los gobiernos, o son una absoluta tomadura de pelo a la ciudadanía común, a los trabajadores, a la gente de a pie, y más aún a los pobres? ¿No son dignas de una “rebelión social” en toda regla? ¿Hay indicios y condiciones para ella?

¿Qué van a decir? La mejor prueba de que no lo son es que no toman las que dicen que van a tomar (acabar con los paraísos fiscales, regular de otro modo…) y que las que toman ni resuelven los problemas ni tienen que ver con las causas que han provocado la crisis.

¿Qué horizonte nos espera a dos, cinco, diez años vista a los países más avanzados? ¿Y por qué crecen, mientras tanto, justamente los países emergentes?

Creo que los próximos años van a ser de incremento de las convulsiones sociales, de los conflictos por la supervivencia. Y los países más ricos sufriremos en mayor medida estos problemas porque es nuestro modo de vida el principal responsable de ellos. Estamos ante una encrucijada histórica, o avanzamos hacia la justicia o se impone un desorden brutal e ingobernable, no solo entre nosotros sino entre los seres humanos y la naturaleza. Y queda poco tiempo para que nos decidamos a dónde queremos llegar.