domingo, agosto 1, 2021
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Testimonio de la lucha contra la injusticia y la exclusión en el Mato Grosso

 Mauro Passos
Presidente del Centro de Estudios de Historia de la Iglesia / cristianismo en América Latina (CEHILA-Brasil)
Profesor e Investigador del Centro para el Estudio de la Religión «Pierre Sanchis» del Departamento de Antropología de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG)
...eres la historia que narraste,
no el mero narrador. 
Carlos Drummond de Andrade

… que se haga justicia a Pedro Casaldáliga por el trabajo, las lecciones y la historia [1]Carlos Andrade Drummond, La pasión medida, José Olimpio, Río de Janeiro 1980, p. 89.

lugar de congelar la creatividad, la cultivó con la agilidad de los poetas; en lugar de enclaustrar la religión, le permitió la libertad; en lugar de despersonalizar a Dios, le dio el rostro que Él mismo escogió.

Tetimonio de la lucha contra la injusticia¿Cómo podemos contar, en pocas páginas, los gestos de un profeta cuya causa debería ser la trayectoria de una agenda común a todos los cristianos? Publicó tantas obras, cada una con varias pistas e inspiraciones, que, con frecuencia dialogan entre sí, en un casi palimpsesto, que dificulta la tarea de elegir. Su obra y su persona se identifican con su trabajo religioso, intelectual y social. Según Michel de Certeau: «La creación viene de más lejos que sus autores, ficticios sujetos, y supera sus obras” [2]Michel de Certeau, Cultura en plural, Editorial ns Umbral, París 1993, p. 10.. Los actos y las obras de este obispo conforman su historia, su vida, sus causas, su testimonio.

Cuando llegó a San Félix do Araguaia, estado de Mato Grosso, en julio de 1968, Pedro Casaldáliga y algunos miembros de la Congregación Claretiana iniciaron varias Campañas Misioneras en las que desarrollaron trabajos de salud, higiene, alfabetización y educación popular. Fueron un verdadero proceso de humanización y una ocasión para formar a los habitantes de la región como sujetos políticos libres. Difícil tarea en una región con tantas desgracias y necesidades, habitada por pequeños agricultores, campesinos migrantes, sertanejos y pueblos indígenas, viviendo en extrema pobreza. La Prelatura de San Félix se creó el 13 de mayo de 1969, tiempo en el que predominaba la apropiación de grandes extensiones de tierras por empresas latifundistas y un proceso de expulsión de posseiros okupas y pequeños agricultores.

La trayectoria de Casaldáliga combina dialécticamente diversos elementos y relaciones latentes y difusas en el ámbito social, político y religioso. El nordeste de Mato Grosso era un mundo donde la lucha por la vida y la tierra exigía respuestas creativas y un profético compromiso cristiano. La expansión capitalista en esta región fue también la expansión de contradicciones, injusticias y asesinatos. En 1971, al ser nombrado obispo, Dom Pedro escribió una Carta Pastoral que titula «Una Iglesia de la Amazonía en conflicto con el latifundio y la marginación social” [3]Pedro Casaldáliga, Carta pastoral: Una Iglesia amazónica en conflicto con el latifundio y la marginación social, Sao Felix do Araguaia 1971, p. 1.. El tema de la tierra en Brasil tiene un significado más amplio que la de un simple pedazo de tierra. Hay que preguntarse: ¿qué es la tierra para los indígenas, ¿quién la cuida y quién se beneficia de ella? Sin olvidar el derecho a trabajar para ganarse la vida. La tierra para la vida diaria de los pequeños agricultores es una cuestión de vida o muerte. Por ello el nuevo Obispo cree que es urgente la adopción de medidas justas y civilizadoras.

Desde el principio, la Prelacía consiguió victorias, derrotas y empates, en relación con los derechos sociales, políticos y humanos de la población sertaneja e indígena. La trilogía –tierra, vida y lucha[4]La división clásica de la historia de Canudos –la tierra, el hombre, la lucha, en el trabajo de Cunha Euclidda. Las Backastoes– Campaña Canudos. Belo Horizonte: Itatiaia, 199. fue la bandera y la razón del proyecto pastoral y misionero.

Para este obispo, asumir lo religioso significaba moverse en oleadas de creatividad, solidaridad y reparto de bienes

Tarea nada fácil en tiempos de tantas injusticias y exclusiones. Las personas pobres, objeto de explotación y esclavitud, no contaban como elementos fundamentales del proceso histórico. La colonización apoyada por el gobierno militar del presidente Medici en 1970 –«Integrar no entregar»– consideró al campesinado y a los indígenas un lastre negativo para la economía. Las marcas perversas e inmorales de esta estructura social y económica eran tatuajes en los cuerpos y vidas de estos pueblos. Pero, por más que intentaron destruir la imagen de los indígenas y sertanejos no se perdió, podría renacer, ser recuperada.

Ante los desafíos de la pobreza, la violencia y la exclusión, se necesitaba una organización eclesial a la luz de la fe cristiana y socialmente visibilizada en las diversas regiones de la Prelatura. Y Pedro Casaldáliga y el Equipo de Pastoral deciden enseguida trazar las pautas y objetivos del proyecto: contrastar estas realidades y problemas con la fe cristiana. Definida y asumida desde el primer momento la opción por los pobres, se trataba de articular con ellos las líneas a seguir en los proyectos y formas de acción, a nivel de organización popular. Entre otros, el Proyecto Araguaia Páo e Circo, el periódico Alvorada, los Folletos Populares, las pinturas-murales en las Iglesias, la Misa de la Tierra Sin Males, la Misa de los Quilombos, las Romerías, los Grupos de formación bíblica y litúrgica, y las Comunidades Eclesiales de Base (CEB).

Para este obispo, asumir lo religioso significaba moverse en oleadas de creatividad, solidaridad y reparto de bienesDon Pedro supo respetar los símbolos y tradiciones religiosas de los pueblos indígenas, los sertanejos y los trabajadores rurales. Las CEBs fueron la referencia pastoral y la forma de ser Iglesia en la Prelatura, respetando el ritmo de cada región y núcleo poblacional, su participación en obras, actividades y luchas.

La actuación de Casaldáliga no se limitó al contexto político y social de San Félix do Araguaia. Su discurso y práctica fueron la lucha contra la pobreza, porque creía que la praxis del amor fraterno va más allá del nivel particular, y permite y potencia la formación de la conciencia colectiva en temas tan fundamentales como la distribución de los bienes. Para este obispo, asumir lo religioso significaba moverse en oleadas de creatividad, solidaridad y reparto de bienes.

Así, en 1972, fue uno de los cofundadores del Consejo Misionero Indigenista (CIMI), organismo que tiene como objetivos la defensa de la tierra, la preservación de la cultura y el respeto a la autodeterminación de las naciones indígenas; y en 1975 de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), creada para defender a la causa de los trabajadores del campo y su organización.

La obra de Pedro Casaldáliga se universalizó por la calidad y cantidad de utopía humana y cristiana que él mismo le inyectó. Superó los Decálogos de la tradición judía y se centró en las Bienaventuranzas de Jesús de Nazaret para que la justicia y el bien perduraran en el tiempo. Su carisma profético tenía una palabra clave: justicia.

Fue cristiano de una manera concreta y, a partir de una reflexión solidaria y crítica, abrió espacios a una vida comunitaria, rica en experiencias por encima de los estereotipos estandarizados por la institución jerárquica eclesial. Con él, la palabra tomó forma en sus poemas y su vida en libertad.

Casaldaliga parece decirnos, incluso hoy, que las utopías pueden ser posibles, porque son parte de la condición humana. La vida cristiana no es un cúmulo de normas y prácticas de ayer. Es una voz que nos llama de diferentes formas a “creer en la justicia y en la esperanza”.

 

Notas

Notas
1 Carlos Andrade Drummond, La pasión medida, José Olimpio, Río de Janeiro 1980, p. 89.
2 Michel de Certeau, Cultura en plural, Editorial ns Umbral, París 1993, p. 10.
3 Pedro Casaldáliga, Carta pastoral: Una Iglesia amazónica en conflicto con el latifundio y la marginación social, Sao Felix do Araguaia 1971, p. 1.
4 La división clásica de la historia de Canudos –la tierra, el hombre, la lucha, en el trabajo de Cunha Euclidda. Las Backastoes– Campaña Canudos. Belo Horizonte: Itatiaia, 199.

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