lunes, diciembre 6, 2021
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“Tener un sueño” Des-andar los extravíos y re-conducir solidariamente la vida

Tener un sueño

El esfuerzo en el camino tiene su recompensa al culminar la cumbre. Quizá más satisfacción en cuanto mayor esfuerzo, pero, seguro, mayor decepción al descubrir que la ruta tomada estaba desencaminada. ¿Todo el esfuerzo en vano? Sí, si no se aprende nada del error y no se es capaz de reconducir la vía. Quizá esta metáfora sea de aplicación en momentos que obligan a repensar tanto los caminos trazados como las metas propuestas. Des-andar lúcidamente los extravíos implica un sobresfuerzo al reconocer el fracaso colectivo civilizatorio impuesto desde los intereses y la concepción del progreso capitalista en los últimos siglos. Modelo de falso progreso que ha atentado contra la integridad de la persona, de las comunidades y sus culturas multiformes y de la propia naturaleza. Contra ese modelo del beneficio económico a toda costa (de la persona, la comunidad, la uniformidad y la naturaleza) se han empezado a re-pensar otras formas de asentarse en la vida personal y comunitaria multidiversa y en mayor conjunción con la naturaleza. Hoy día asistimos, como nos recuerda José Arregui en palabras de K. Jaspers, a un “nuevo tiempo axial”, que se abre a la gracia de descubrir el misterio de lo real en su hondura al precio de padecer la orfandad hasta que se nos abran los ojos y el corazón vuelva a latir. Su onda expansiva alcanza a “desmitificar la misma imagen de Dios” para que el creyente sea capaz de asumir su silencio o su ausencia. En términos más analíticos, Jesús Sanz Abad propone una mirada dual pre-covid y post-covid sobre el contexto geopolítico, el papel de los Estados, las repercusiones en el mundo del trabajo y la situación de la emergencia climática. ¿Hacia dónde empeñaremos nuestro compromiso para orientar la salida?

No, no es fácil re-conducir la vida hacia el bienestar general y que tenga en cuenta a minorías. El recorrido hasta la reciente aprobación de la denominada ‘ley trans’ lo muestra. Si el reconocimiento legal de las identidades sexuales y su realización hetero u homosexual en el matrimonio aún no ha calado en ciertos sectores sociales, entre los que se encuentra la posición de la iglesia, el reconocimiento del género sentido sobre el asignado socialmente necesitará aún más tiempo pero, al menos, la ley ya impide su discriminación. Como afirma A. Antón, en España el ‘colectivo trans’ está de enhorabuena, aunque resten otros muchos objetivos por cubrir. Entre ellos, aunque parezca mentira en el siglo XXI, el no reconocimiento real, no ya de una minoría, sino de la mitad de la población mundial, ni en las instituciones ni en las iglesias. Nos lo recuerda en la Entrevista María del Carmen Montes desde México, coordinadora de la comisión de Equidad de Género de la Alianza ConVida20. Mujer luchadora que ha dirigido una misiva a Francisco instándole a ser valiente y cambiar la mentalidad patriarcal de la iglesia romana, que muestra la gran capacidad creativa de los grupos de mujeres en América Latina siguiendo el ejemplo (“Semillas que florecen”) de tantas profetas y mártires invisibilizadas por ser mujeres.

Tampoco es comprensible cómo, frente al derecho internacional de los pueblos a vivir en libertad en su territorio, asistamos a su incumplimiento sistemático en casos tan sangrantes como los del pueblo saharaui (todavía España sigue siendo la potencia administradora, según la ONU, como recuerda J. F. Soroeta), o el apartheid colonial del pueblo Palestino en pleno siglo XXI, que expone María Landi. O las miradas parciales frente a países no sumisos al modelo colonial imperialista, en casos como Cuba, según relata M. Monereo. ¿Las llamadas a la gobernanza mundial siguen siendo mera retórica justificativa? Quizá sea el tiempo oportuno (‘kairos’) para des-pensar el derecho y los mismos Derechos Humanos, aplicando un nuevo sentido común, como ya propuso B. Sousa de Santos.

Si, a pesar de todo, el mundo se mueve, debemos mirar en qué dirección. Sugerente es la reflexión desde la Coalición Por Otra PAC (Política Agraria Común), donde plantean si no estaremos ante la última oportunidad de gestionar solidariamente el Campo que nos proporciona el alimento. Motivos de frustración encontramos por doquier y también signos de solidaridad. Frente al ‘empobrecimiento de la política’, que analizan Carlos Gómez y J. M. Parada, la persistente campaña de denuncia por motivos ciudadano y evangélico de la usurpación de bienes inmuebles colectivos por la jerarquía eclesial española, que sostienen las ‘comunidades cristianas de base’.

Hay tantas tareas pendientes por des-andar y volver a re-conducir para evitar que se reproduzcan la desigualdad, la injusticia o el exterminio del planeta, que la sola lista pudiera paralizar. Utilizando el prefijo ‘des’ podemos recoger: ´des-capitalizar’, des-patriarcalizar, des-carbonizar la economía, des-estatalizar las relaciones internacionales, des-pensar el derecho unilateral, des-mitificar las imágenes del absoluto, etc. Pero también podemos “tener un sueño”, como alentaba Martin L. King, y preguntarnos en qué estamos contribuyendo para acercar el cambio de paradigma que ya apunta. Quizá la metáfora del Éxodo pueda recoger ese impulso de caminar atraídos por un futuro incierto a construir solidariamente. En esta dirección deseamos remar con las reflexiones y propuestas recogidas en el presente número de la revista e invitamos a quienes se acerquen a ellas a sumarse a la tarea ya ineludible.

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