domingo, septiembre 25, 2022
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Movimientos contra los tratados de libre comercio

Frente a las intenciones del Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, de avanzar en una ‘renovada’ agenda europea de comercio e inversiones mediante nuevos acuerdos bilaterales de comercio, la lucha de los movimientos sociales en contra de las políticas de corte neoliberal de la Unión Europea sigue estando de actualidad.

Desoyendo las demandas de la sociedad civil organizada que desde hace años critica fuertemente las políticas comerciales europeas, el paquete de propuestas [1] presentado por la Comisión Europea contiene peligrosas medidas de comercio e inversiones. Entre otras, los nuevos mandatos de negociación de acuerdos comerciales e inversiones con Australia y Nueva Zelanda, de contenido similar al TTIP [2] y CETA [3] y la propuesta de un tribunal multilateral permanente de inversiones que reemplazaría el controvertido sistema bilateral del tribunal de inversiones (ICS, por sus siglas en inglés). La gran diferencia entre las dos cortes radica en la multilateralidad del tribunal, ya que, de prosperar la propuesta, ésta sería de aplicación en todos los acuerdos internacionales de inversiones que la UE firme en el futuro con terceros países.

Con estas premisas, queda claro que la Comisión Europea tiene todas las intenciones de seguir por el camino de la liberalización comercial a través de los acuerdos de nueva generación que, más allá de la sola eliminación de las barreras arancelarias, fomentan las privatizaciones, la cooperación reguladora y la protección de las inversiones; en otras palabras, la supremacía de la lex mercatoria en detrimento de los derechos sociales, ambientales y laborales.

En este marco, se pone en marcha en septiembre de 2017 la práctica totalidad del CETA, sin siquiera esperar a que los parlamentos nacionales de todos los Estados miembros hayan votado sobre su aprobación [4] y pese a una amplia contestación social y política.

Desde hace años, de hecho, los movimientos sociales de toda Europa llevan alertando de los peligros de este y otros acuerdos de contenido parecido (TTIP, TiSA [5]) y, a pesar del ciego autoritarismo de las instituciones europeas, las fuertes movilizaciones populares han logrado en más de una ocasión entorpecer los proyectos de la Comisión Europea y empujarla a adoptar una estrategia diferente. No parece casualidad que Juncker haya anunciado publicar las directrices de negociaciones de futuros acuerdos comerciales. Todo apunta a un intento de evitar las fuertes críticas que en el pasado cargaron contra el secretismo con el que se han negociado el TTIP y el CETA. Se encamina en esta misma dirección también la nueva propuesta de negociar acuerdos comerciales que contengan sólo capítulos con materias de competencia exclusiva de la UE para luego negociar acuerdos de inversiones por separado. Un truco para esquivar eventuales reticencias y bloqueos por parte de Estados soberanos.

La lucha de los movimientos sociales contra los tratados de comercio e inversiones está siendo fundamental para desmentir las falsas bondades que la Comisión Europea intenta vender a la ciudadanía. El rechazo social de la supremacía de los mercados por encima de nuestros derechos sociales, ambientales y laborales ha ido cogiendo fuerza al paso que se ha venido denunciando el contenido de los acuerdos. 3,5 millones de personas en toda Europa han firmado una petición en contra del CETA y del TTIP, más de 2.100 gobiernos regionales y locales se han declarado zonas libres de dichos tratados, miles de activistas se aglutinan en campañas locales contra los tratados de comercio e inversiones y colaboran activamente con las de otros países europeos para hacer frente común delante de las amenazas que los acuerdos de comercio e inversiones representan. La ciudadanía teje redes frente a la prepotencia y abusos de los grandes intereses neoliberales.

Las políticas comerciales europeas no tienen nada de progresistas, ni son capaces, tal como están planteadas, de dar una respuesta eficaz a la urgencia social y ecológica a la que nos enfrentamos. En este marco surgió hace 3 años, la Campaña estatal No al TTIP, CETA, TiSA que al día de hoy agrupa a más de 350 organizaciones sociales, ecologistas, sindicales y políticas, asociaciones de jueces, PyMEs, agricultores de todo el territorio, trabajando de la mano con organizaciones del resto de países de la UE, de EEUU, Canadá, Japón.

Desde principios de 2014 hemos crecido como movimiento en España, reforzando nuestra red a través de numerosos grupos locales presentes en la actualidad en todo el territorio, contribuyendo a crear conciencia alrededor de lo que un acuerdo de comercio e inversión representa en el día a día de los y las ciudadanos/as. Hemos conseguido que los tratados entren en la agenda política: 280 municipios españoles se declaran zonas libres de TTIP y CETA, siete Parlamentos regionales votan en contra de los mismos y, sobre todo, hemos movilizado a buena parte de la población y de la opinión pública. Nos queda un largo camino por recorrer, sí, perderemos alguna batalla, pero no nos faltan razones para seguir la lucha por la construcción de un entorno mejor.

[1] http://trade.ec.europa.eu/doclib/press/index.cfm?id=1711

[2] Actualmente paralizado, el TTIP, por sus siglas en inglés Transatlantic Trade and Investment Partnership, es el acuerdo de comercio y de inversiones que la Unión Europea estaba negociando con EEUU.

[3] El Acuerdo Económico y de Comercio Global entre Canadá y la Unión Europea ha sido ratificado por el Parlamento Europeo el pasado 15 de febrero. El acuerdo tiene que ser ratificado además en todos los países miembros. En la actualidad, ha sido aprobado por el Congreso de los Diputados el pasado 29 de junio 2017, a la espera de la votación en el Senado.

[4] La imposición de la aplicación provisional fue la contrapartida al reconocimiento del carácter mixto del CETA ya que, al contener el acuerdo disposiciones que también son relativas a las materias de competencia de los estados miembros, éstos son llamados a aprobar el acuerdo en sus parlamentos nacionales y/o regionales.

[5] Acuerdo sobre Comercio de Servicios entre la UE, EEUU y otros 20 países, conocido como TISA por sus siglas en inglés de Trade In Services Agreement.

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