miércoles, noviembre 30, 2022
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Menores invisibilizados: menores sin derechos

Desde la Asociación Elín queremos exponer las situaciones a las que se han visto expuestos los menores migrantes que hoy se encuentran en la ciudad a raíz de los acontecimientos que tuvieron lugar en mayo.

La ciudad de Ceuta es un enclave situado al norte de África y separado de la península por el Estrecho de Gibraltar. Por su situación geográfica, una de sus principales características es que se trata de una “puerta de entrada a Europa” dentro del complejo mapa de las migraciones internacionales. La movilidad de las personas entre Marruecos, Ceuta y la Península Ibérica ha fluido siempre de forma casi constante. A nivel legal, las fronteras de Ceuta y Melilla son, sin duda, una de las contradicciones existentes más tangibles de la globalización entre la política europea de securitización de sus fronteras y las exigencias del sistema económico mundial.

Menores sin derechosA lo largo del tiempo, la migración y sus diferentes formas en la ciudad de Ceuta siempre han sido fluctuantes y han estado subordinadas a las relaciones entre la Unión Europea, España y Marruecos. Nada de lo que ocurre con respecto al fenómeno migratorio en la ciudad se produce de manera espontánea y casual: todo está estrechamente relacionado con un trasfondo de intereses políticos y económicos que convierten a las personas migrantes en una moneda de cambio, con relación a la soberanía de los territorios de Ceuta y Melilla, la ocupación del Sáhara, los acuerdos comerciales y la inmigración. Marruecos aprovecha esta situación para alcanzar sus objetivos.

En esta realidad, la Asociación Elín lleva trabajando en el terreno desde 1999 con personas migrantes y refugiadas. Desde la asociación hemos centrado nuestros esfuerzos en acoger y acompañar a hombres, mujeres, niños y niñas para posibilitar que su paso por Ceuta sea lo más digno posible. Asimismo, parte de nuestro trabajo está dirigido a visibilizar y denunciar las injusticias que se dan en la ciudad con respecto a la infancia y la juventud migrante en colaboración con otras entidades en terreno. Es por ello que, en relación a esto último, queremos narrar lo acontecido en el mes de mayo.

Entre las personas devueltas, hubo menores de muy corta edad

A mediados del mes de mayo del año 2021, las relaciones entre España y Marruecos entraron en conflicto en relación al Sahara Occidental, dando lugar a la entrada de más 10.000 personas los días 17 y 18 de mayo. Estas entradas fueron promovidas y facilitadas por las fuerzas de seguridad marroquíes a través de la difusión entre sus conciudadanos de la apertura de las fronteras marítimas con Ceuta y la inacción de los agentes fronterizos.

Entre todas estas personas, había más de 1.000 menores de entre 10 y 17 años, los cuales eran trasladados a los mismos espacios que los adultos, sin hacer detección de posibles contagiados por la Covid-19, sin atender a sus necesidades, y exponiendo a una situación de desprotección a estos chicos y chicas. Según pudimos saber por los adultos y menores migrantes que se encontraban dentro de las naves, la masificación derivaba en falta de agua, de ventilación, de higiene, de alimento, de atención sanitaria y psicosocial.

El desconcierto y el miedo eran muy palpables, sobre todo, por parte de la infancia. Muchos menores eran de muy corta edad y se encontraban sin ningún tipo de acompañamiento ni conocimiento de lo que estaba sucediendo, abatidos por la ausencia de sus progenitores. Eran trasladados a los espacios donde se inmovilizó a la gran mayoría de los mismos, sin la posibilidad de contactar con sus familiares ni tener conocimiento de lo que iba a suceder a continuación, expuestos a una desmedida violencia por parte de las fuerzas de seguridad españolas.

La situación vivida aquellos días fue una mezcla de caos, miedo, incertidumbre absoluta, desinformación, frustración, inestabilidad y violencia. La única respuesta por parte del gobierno fue la puesta en marcha de devoluciones que no aseguraron las mínimas garantías legales e incumplieron acuerdos y tratados nacionales e internacionales. En especial, el martes 18 de mayo fue una jornada muy marcada por las devoluciones en caliente de miles de personas, sin realizar identificación alguna de perfiles vulnerables. Entre las personas devueltas, hubo menores de muy corta edad. Conocemos testimonios de mujeres subsaharianas con hijos menores a su cargo que verbalizaron su intención de pedir asilo y que recibieron por respuesta violencia y devolución a Marruecos. Gracias a los vídeos de medios locales pudimos ver cómo muchos jóvenes eran arrastrados en la playa hacia el lado marroquí sin posibilidad de atención alguna.

Todo este contexto de vulnerabilidad e indignidad se mantiene en estos momentos, en los que los más de mil menores han sido reubicados en recursos de emergencia habilitados por el gobierno, utilizando para ello almacenes industriales, tiendas de campaña y módulos de obra sin ventilación adecuada ni un acondicionamiento que reúna las condiciones mínimas de lo que entendemos desde Elín como una acogida digna. Desde su llegada, estos menores han visto sus derechos vulnerados de manera sistemática y constante. La mayoría, a día de hoy, no están escolarizados y no reciben ningún tipo de atención psicológica o socioeducativa. Algunos chicos salen de estos espacios de retención en el que se limita su libertad de movimiento para vivir en la calle, con todo lo que ello supone: violencia, abusos, hambre y desprotección.

La voluntad del gobierno central y local ha sido la devolución de estos menores como única alternativa. Muestra de esto fueron las devoluciones que acontecieron desde el viernes 13 de agosto hasta el lunes 16 del mismo mes en las cuales se devolvieron a un total de 55 menores sin las garantías legales ni los procedimientos adecuados y recogidos en las leyes nacionales e internacionales de los que España es parte, vulnerando de esta manera el interés superior del menor. Estas devoluciones se detuvieron gracias a la rápida actuación de las organizaciones en el terreno en coordinación con abogados/as de otras entidades en la península.

Los chicos, chicas y jóvenes marroquíes siguen estando expuestos a una situación de vulnerabilidad

En estos momentos, las devoluciones siguen paralizadas a pesar de la insistencia del gobierno. Su intención sigue siendo la repatriación de estos chicos, esta vez, siguiendo los procedimientos legales existentes para ello. Los chicos, chicas y jóvenes marroquíes siguen estando expuestos a una situación de vulnerabilidad constante, sometidos al miedo y la incertidumbre de ser devueltos a su país en cualquier momento, empujando a muchos de ellos a la calle, donde no existe ningún recurso oficial de atención para ellos, recibiendo como único apoyo el otorgado por las entidades de base en cuanto a acompañamiento y oportunidades socioeducativas.

Desde Elín, consideramos firmemente que las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos basadas en los intereses políticos y económicos son la causa del constante drama humanitario y migratorio del que somos testigos. La ciudad de Ceuta sigue sin estar dotada de los recursos necesarios para responder adecuadamente a las necesidades de los menores migrantes que llegan año tras año. No hay una suficiente unión y solidaridad entre las comunidades autónomas del territorio español de cara a ofrecer y posibilitar recursos a estos menores en territorio peninsular.

Es imprescindible para nosotros poner en valor cómo la infancia y la juventud migrante que se encuentra ahora mismo en la ciudad da ejemplo de paciencia, convivencia y resiliencia a pesar de todas las dificultades que sufren, de las agresiones a las que se ven sometidos, de la desprotección de la calle y la negativa constante del gobierno a darles una oportunidad con la que demostrar toda la riqueza que, sin duda, pueden aportar.

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