lunes, mayo 17, 2021
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Memoria actual de Pedro en Brasil

La última vez que me encontré con Pedro Casaldáliga fue en diciembre de 2019, ya muy debilitado, pero consciente de su situación.

Durante los diez días que estuve con él le fui recordando nuestra historia, nuestros ideales misioneros, nuestros desafíos ante una realidad completamente desconocida que pretendíamos evangelizar. Le hablé de los tiempos de persecución política y de sufrimiento, de las amenazas de muerte y de expulsión, pero también de las conquistas y realizaciones, de la experiencia de haber conseguido implantar una Iglesia pobre, con los pobres y para los pobres. Y Pedro, que ya no conseguía hablar, con mucha ternura y cariño apretaba mi mano, hacía un gran esfuerzo para mirarme y lloraba. Con esa imagen me despedí de él y le pedí su bendición. Algunos meses después, exactamente el día 8 de agosto de 2020, Pedro realizó su Pascua definitiva.

Conviví con Pedro durante los primeros años de la Prelatura. Ordenado sacerdote claretiano en junio de 1968, llegué a São Felix do Araguaia en diciembre del mismo año para incorporarme al equipo misionero.

El equipo tenía una convicción: nuestra presencia misionera y evangelizadora no podía reducirse a ofrecer y administrar los sacramentos, pura y simplemente. Nuestra presencia eclesial debía ser ella misma un sacramento.

No queríamos estructuras jerárquicas o eclesiásticas que nos separasen de la realidad de nuestra gente. Tendríamos apenas lo necesario y suficiente para vivir y realizar nuestro trabajo misionero.

Y así la Prelatura se fue formando, desarrollando su trabajo y fortaleciendo su presencia en la región.

Si tuviera que resumir cuáles fueron los principales ejes estructurantes de la Prelatura de Saõ Felix do Araguaia, diría que son tres: la fidelidad incondicional al Evangelio, que nos permitió hacer una lectura liberadora de la realidad y de la gente que queríamos evangelizar; el compromiso de una encarnación radical en la vida de la gente más pobre, como condición esencial para promoverla y transformarla y la implantación de equipos misioneros y comunidades eclesiales en los principales núcleos de población de la Prelatura.

Memoria actual de Pedro Casaldáliga en BrasilCreo que, en este momento histórico, tanto para la Iglesia como para la sociedad brasileña, la Pascua definitiva de Pedro ha suscitado sentimientos y recuerdos de un tiempo en que la Iglesia se hizo gente y caminó con la gente, corriendo sus riesgos y pasando sus malos momentos.

Por eso, la repercusión de su muerte en Brasil constató que el legado de Pedro, su memoria, sus causas y sus utopías no pertenecen sólo al pasado. Pedro está presente y es presencia. Está presente en sectores de la Iglesia y de la sociedad brasileña que todavía creen que otra Iglesia y otra sociedad son posibles y tienen a Pedro como una referencia.

El último número de Alvorada, periódico de la Prelatura, dedicado a la memoria de Pedro, publica testimonios de muchos de los que convivieron con él en la Prelatura y en los equipos pastorales. También testimonios de gente del pueblo que lo veía, lo sentía y lo llamaba de simplemente Pedro.

De entre los muchos mensajes de obispos, es significativo el testimonio del primer obispo que sucedió a Pedro en la Prelatura, Monseñor Leonardo Ulrich Steiner, actualmente arzobispo de Manaus:

“En la convivencia con Don Pedro fui descubriendo en él un místico. El místico ve; ve más y mejor que nosotros, porque tiene sus raíces en la humanidad y en Dios… Pedro era abierto, libre, osado, inspirado. Apuntaba siempre para la vida del Reino, porque para Él y de Él vivía. Era profeta, porque era místico… Su vida simple y despojada, su oración, su profecía, su poesía, su amabilidad, su claridad, su transparencia, su pensamiento indicaban caminos”.

También Mons. Adriano Vasino Ciocca, actual obispo de la Prelatura de São Félix do Araguaia, declaró: “Pedro Casaldáliga salió de su casa de ladrillos y su cuerpo ha sido sepultado en un cementerio antiguo de São Félix, a orillas del río Arguaia, como era su deseo, junto a los antiguos índios Karajá y junto a los muchos peones sin nombre allí también sepultados… El legado que nos deja va a continuar indicando el camino de la Profecía a todos nosotros, a la Prelatura y a toda la Iglesia”.

Pedro hizo de la esperanza un mandamiento, un estilo de vida y una causa evangelizadora

Y los obispos de Mato Grosso escribieron sobre Pedro: “Casaldáliga, padre de los pobres, misionero incansable, buen samaritano, luchó a favor de la Vida, amenazada y herida… contra la injusticia, la opresión, la explotación y la violencia, siendo, al mismo tiempo, gente de paz y una luz de esperanza. ¿Comunista? ¿Subversivo? No. Sólo fue humano… y un ser humano ejemplar”.

Su memoria fue también celebrada por diversos sectores de Pastoral de la Iglesia brasileña, como el Consejo Misionero Indigenista (CIMI) y el Consejo Pastoral de la Tierra (CPT) que el propio Pedro ayudó a fundar y en los cuales siempre estuvo muy presente.

Diferentes poblaciones indígenas también se manifestaron expresando sus sentimientos y recordando el apoyo y la total dedicación que Pedro siempre manifestó a las causas de las poblaciones tradicionales y de los trabajadores que viven de la tierra.

Los indios Xavante de Marãiwatsé-dé tuvieron una presencia destacada en los funerales de Pedro, con sus cánticos fúnebres y la cruz de madera colocada donde Pedro está sepultado. El cacique Damián declaró: “Pedro era nuestro compañero de batalla, siempre apoyó a los pueblos indígenas y a todos los pobres”.

También sectores de la política se manifestaron sobre la memoria de Pedro, su legado, su trayectoria y sus posiciones.

“Nuestra tierra, nuestra gente pierde hoy un grande defensor y ejemplo de vida generosa en la lucha por un mundo mejor, que nos hará mucha falta. Permanecen su legado y sus causas”, declaró Luiz Inácio Lula da Silva, que fue presidente de Brasil.

En el Congreso Nacional, políticos de diversos partidos también hicieron homenaje a Pedro, destacando su incansable defensa de los pueblos indígenas y su lucha permanente por los derechos humanos.

Todos los grandes medios de información, así como la prensa alternativa y las redes sociales difundieron ampliamente la memoria del obispo Pedro, destacando su defensa intransigente de los derechos de los más pobres.

El diario Folha de São Paulo, le dedicó una página entera haciendo un recuento de su vida, sus escritos, sus poemas, sus causas y  sus utopías.

El canal Globo de televisión informó de la muerte del obispo Pedro en todos los noticieros del día, afirmando: “Muere Dom Pedro Casaldáliga, un símbolo en la defensa de los derechos humanos”. Y destacó su trabajo pastoral y social y principalmente su defensa permanente e incansable de los indios y campesinos de la Amazonia.

Y para concluir, recuerdo las palabras del teólogo Leonardo Boff : “El clamor de su profecía, su entrega total de Pastor a los más oprimidos, su poesía que alimentará nuestra belleza y su mística de mirar abierto y de manos extendidas permanecerán como un legado perenne para las comunidades cristianas, para nuestro país que él tanto amó y para la humanidad entera”.

Pedro hizo de la esperanza un mandamiento, un estilo de vida y una causa evangelizadora.

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