domingo, enero 24, 2021
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LIBERTAD DE EXPRESIÓN HOY

Exodo 108 (marz.-abr.) 2011
– Autor: Varios Autores –

Wikileaks y el soldado Bradley Mauning (actualmente en prisión), Liu Xiaobo (Nobel de la Paz al que se le impidió viajar para recoger el premio), Ai Weiwer (entre rejas por su discrepancia política), la Ley de Libertad Religiosa prometida y continuamente desplazada, la “ley Sinde” recurrida, etc., están poniendo en candelero el espinoso tema de la Libertad de Expresión.

En la era de la globalización de los mercados y la economía financiera, la universalización de las comunicaciones representa uno de los mayores fenómenos de nuestros días. El mando a distancia y la antena parabólica, la telefonía sin hilos y el ordenador que permite el acceso a internet y las redes sociales están produciendo una verdadera revolución mediática. La desterritorialidad que estos medios producen nos acerca un poco más a la famosa “aldea global”… Y es en este contexto donde debemos plantear hoy día el derecho a la libertad de información y de comunicación.

Porque a pesar de los impresionantes logros de la tecnología –que no se puede menos que saludarlos como un avance o nuevo paradigma cultural la sociedad posmoderna no ha logrado sortear los graves peligros que afectan a la Libertad de Expresión misma, es decir, al derecho que asiste a toda la ciudadanía a expresar libremente su opinión, a recibir informaciones veraces y a difundirlas “sin limitación de fronteras” como define la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 19). Un reducido número de agencias en conexión con unas 300 multinacionales se han hecho con el control mundial de la información y tienen en sus manos los hilos que mueven la opinión pública. El poder de estas corporaciones mediáticas es tan grande que les está llevando a practicar una especie de darwinismo selectivo que encubre y silencia, censura y recrea la realidad de acuerdo a sus particulares intereses. De este modo, el poder mediático y económico de unos pocos se impone sobre los intereses comunes y sobre el poder político de los mismos gobiernos, lo que está debilitando –y pervirtiendo– el significado radical de democracia.

Son muchas las voces que se levantan frente a este oligopolio mediático y a favor del control social de los medios de información. No se puede seguir manteniendo la Libertad de Expresión como un fuero aparte, desvinculada del resto de libertades que completan la imagen de dignidad del ser humano y que brotan desde ese núcleo ético universalmente reconocido en los Derechos Humanos. La libertad de comunicación y de acceso a la información, asociadas a las libertades de pensamiento y de conciencia, son la piedra angular sobre la que levantar el edificio de una verdadera democracia.

Desde aquí, Éxodo apuesta por otras formas de información que ya están brotando con fuerza incontenible desde todas las esquinas del planeta. Una información alternativa a los oligopolios mediáticos actuales, que contribuya a reforzar la construcción de otros mundos posibles en liberad, justicia y solidaridad.

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