Inclusivismo cristológico de la salvación

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IX-11 Sólo hay un camino de salvación, el camino que pasa por Cristo. Pero este camino tiene de antemano un radio doble. Alcanza «al mundo», «a los muchos» (es decir, a todos): pero al mismo tiempo se dice que su lugar propio es la Iglesia…. Pero Dios no divide a la humanidad en pocos y muchos para arrojar a éstos en la fosa de la perdición y salvar a aquellos, ni tampoco para salvar a los muchos fácilmente y a los pocos con muchos requisitos, sino que utiliza a los pocos casi como el punto de apoyo de Arquímedes con el que puede sacar de quicio a los muchos, como palanca con que atraerlos a sí… La salvación del hombre consiste en ser amado por Dios, mas para el amor no hay ningún título jurídico, ni se apoya tampoco en las excelencias morales o de cualquier tipo. El amor es esencialmente un acto libre; de lo contrario no es amor… En realidad ninguna moralidad, por subida que fuere, puede transformar la libre respuesta del amor en un título jurídico (pp. 368-69).

La antítesis de Iglesia y no iglesia no significa una coexistencia ni una contraposición, sino una referencia mutua en que cada parte posee su función. A los pocos que constituyen la Iglesia se les ha encomendado, en prosecución de la misión de Cristo, la representación de los muchos, y la salvación de unos y otros acontece únicamente en su mutua coordinación y en su común subordinación bajo la gran representación de Jesucristo que los abarca a todos (p. 370)