!ESOS HUESOS RESECOS SOBRE LA ARENA!

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– Autor: Evaristo Villar –
Carta sobre los sucesos de Ceuta y Melilla
 
Señor Director de El País, me gustaría que publicara esta carta en su medio:

Si Jesús de Nazaret fuera Benedicto XVI se hubiera asomado hoy a la ventana del “angelus”, rodeado de todos los padres sinodales que en estos días le acompañan en Roma, para, a la vista de tanta lágrima derramada sobre el desierto, anunciar “urbi et orbi”: “Los negros que se quedan prendidos como pendones en las alambradas de de Ceuta y Melilla o dejan sus huesos sembrados en las arenas del desierto del Sahara (como ya profetizó Ezequiel) son también hombres y mujeres que tienen huesos, carne y piel como nosotros, tienen inteligencia y corazón como nosotros, son también de esta tierra como nosotros y tienen derecho a vivir en ella como nosotros”… Pero, como Benedicto XVI no es Jesús de Nazaret, y él lo sabe, sigue encerrado en el vaticano con sus padres sinodales discutiendo sobre si quien debe presidir la eucaristía ha de ser hombre o mujer, célibe o casado, heterosexual u homosexual. Asuntos, como Ud. puede ver, realmente importantes para la marcha del mundo de hoy.

Si Jesús de Nazaret fuera el Obispo Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española, se hubiera acercado con su secretario, el Sr. Martínez Camino, al lugar de los hechos para tratar de impedir las muertes del rechazo, y, a la vuelta, pasar por Moncloa y la Sede de la Unión Europea para decirles con energía: ” No nos es lícito ausentar a esos negros de nuestras fronteras como chivos expiatorios de nuestro bienestar y dejarlos en manos del rey de Marruecos -de bien probada “humanidad”- sin pan y sin agua, condenados a no existir sobre las arenas resecas del desierto”… Pero, como el obispo Blázquez no es Jesús de Nazaret, y él lo sabe, sigue con su secretario construyendo pancartas para la manifestación que van a hacer en Madrid en defensa de la enseñanza de la religión católica en la escuela pública. Gran tarea esta para regenerar la ética de este país, como ve.

Le hago a Ud., Sr. Director, esta pregunta: ¿Se atrevería a publicar en su medio una simple nota, escrita por la inmensa mayoría de los cristianos que no somos jerarquía ni poder (pero somos mayoría) que dijera, más o menos, lo siguiente: “Desde hoy nos hemos decidido a construir escuelas donde nuestros obispos y dirigentes puedan aprender el evangelio?”

Gracias