lunes, mayo 17, 2021
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Desde el pensamiento del pueblo, ante la pandemia. Volver a nuestras raízes

Desde el pensamiento del pueblo, ante la pandemia.La enfermedad del COVID-19 no dio tregua, sigue hoy en día cobrando muchísimas vidas, todos los días hay dolor, tristeza y desesperanza. La pandemia por COVID cambió las dinámicas internas de cada pueblo, de cada comunidad, de cada familia, de cada ser humano; cambió la forma de vida, hubo un giro total en la humanidad en nuestros propios sentimientos y ha puesto en evidencia lo débil que somos, ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad, lo deshumanizado que está el ser ante la inmensidad de estas grandes invasiones.

Las grandes preguntas hoy en día nos vienen a cuestionar nuestra actitud, nuestras acciones. ¿Cuáles son las grandes causas que provocan la destrucción de la Madre Tierra? ¿Será nuestra falta de conciencia? ¿Será nuestra relación con la Madre Tierra? ¿Será la falta de cuidado hacia la Madre Tierra y la falta de cuidado a nuestro cuerpo, al templo del espíritu?

En Guatemala sobrevivimos los Pueblos Mayas, Ladino-Mestizo, Xinka y Garífuna, con una población aproximadamente de más de 18 millones de habitantes, siendo la mayoría descendiente del Pueblo Maya, compartiendo una historia, cultura, identidad, sistemas de vida y conocimientos milenarios ancestrales de nuestros abuelos y abuelas.

Desde nuestra naturaleza y desde nuestra raíz no podemos dejar de hablar que, en esta época de nuevas tecnologías, nuevos descubrimientos, somos aun víctimas y sobrevivientes de la invasión, la colonización y la mercantilización impuesta de manera sistemática en las leyes e institucionalidad del país, millones de habitantes viven en la pobreza y extrema pobreza, con un alto grado de vulnerabilidad en la salud y la desnutrición. La población más afectada son los pueblos indígenas y campesinos.

El sistema político, social y económico está controlado por una élite, considerándose un “Estado capturado”; mientras, la corrupción y el nepotismo han permeado prácticamente todos los ámbitos de la institucionalidad pública. En este contexto, los pueblos debieron enfrentar la llegada de la pandemia del COVID-19.

1. La nueva enfermedad y el impacto en nuestras vidas

En la primera quincena del mes de marzo 2020, se anuncia oficialmente el primer caso positivo de coronavirus en el país, se anunció también la cuarentena y la campaña “quédate en casa”, limitando la locomoción de las guatemaltecas y los guatemaltecos en sus comunidades, municipios y departamentos.

Desde las comunidades e instituciones propias de los Pueblos, nace la preocupación de que la campaña de pánico, la cuarentena, el estado de calamidad o toque de queda, era la manera más perversa de la cúpula económica para aprovechar la crisis, beneficiándose de los recursos que el Estado destinaría a distintos servicios como la educación, la salud, la energía eléctrica, entre otros servicios públicos. De hecho, se había iniciado una campaña de desprestigio contra las pocas instituciones que no han sido privatizadas, como el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y la educación pública.

La pandemia puso en evidencia que la institucionalidad pública y el sistema de salud no están preparados para atender una emergencia.

La pandemia puso en evidencia que la institucionalidad pública y el sistema de salud no están preparados para atender una emergencia. Los Pueblos Indígenas han sido excluidos del Sistema Oficial de Salud por la discriminación de que son objeto y por los procesos de privatización de los servicios sociales, que se han venido implementando a partir de la firma de los Acuerdos de Paz. Después de dos meses de anunciar los primeros casos de la enfermedad, el gobierno no presentó ni desarrolló estrategias territoriales para la prevención, tratamiento y erradicación de la pandemia en las comunidades indígenas; tampoco existen acciones específicas para atender a los habitantes de las comunidades más alejadas de los municipios.

Las medidas para atender la emergencia se implementan desde arriba hacia abajo, desde la visión de una cúpula económica y el gobierno, sin tomar en cuenta las dinámicas sociales y de comercio en las comunidades. Las personas no pudieron salir a trabajar y se limitó el horario de los mercados campesinos y populares, pero se garantizó que los supermercados o cadenas de comercio pudieran seguir trabajando. Miles de personas ya no podían vender en los mercados o en sus pequeños negocios. Quienes mantenían alguna forma de empleo, que les garantizaba obtener alimentos para cada día, han perdido el mismo, afectando especialmente a aquellas personas que ya no podían trasladarse desde sus comunidades hacia su lugar de trabajo o para vender sus productos.

Aunque el gobierno garantizó que la industria alimentaria y otros sectores clave de la economía continuaran funcionando, la economía familiar fue la primera en verse afectada. Las personas no podían generar ingresos para garantizar sus alimentos y, a una semana de establecidas las medidas, ya había escasez de alimentos, especialmente en áreas empobrecidas urbanas y algunas comunidades rurales.

Por su parte, las grandes empresas sí continuaron trabajando en los territorios. Los proyectos extractivistas de minería, construcción de hidroeléctricas o instalación de torres de conducción eléctrica de alta tensión, las plantaciones de monocultivos de palma aceitera o caña de azúcar, así como las obras del Corredor Interoceánico siguieron operando e incrementaron sus actividades durante la cuarentena. Paralelamente, se incrementaron las acciones de intimidación, amenazas y coacción hacia los líderes, autoridades indígenas y comunitarias, así como contra diversas organizaciones campesinas, activistas sociales e incluso periodistas.

El acceso a la información sobre la pandemia ha sido limitado por parte del gobierno. El presidente Alejandro Giammattei comenzó a realizar cadenas nacionales de información, pero no ha brindado conferencias de prensa para atender preguntas más específicas de las y los periodistas. El acceso a fuentes de información ha sido restringido y se ha privilegiado a los medios corporativos Gracias a las radios comunitarias y otros medios digitales que han mantenido información nos ha permitido conocer la situación que se vive desde las comunidades, cómo se organizan los pueblos para enfrentar la crisis, así como información sobre casos locales que el gobierno no reporta.

Las mujeres han sufrido de forma distinta la pandemia. La violencia contra la mujer y violaciones sexuales también han visto repunte durante la pandemia, debiendo muchas mujeres convivir con sus agresores ya sea en el hogar o en sus propias comunidades, debido a las medidas de confinamiento. Las mujeres también se ven más presionadas con el incremento de las labores de trabajo en casa, de cuidado de personas vulnerables (niños, niñas y ancianos); así como las demandas para que garanticen los alimentos diarios en la familia. Por su parte, muchas niñas y niños también son abusados sexualmente o viven violencia intrafamiliar, casos que no se denuncian, esto ha aumentado en las comunidades indígenas.

El gobierno ha privilegiado brindar apoyo para mantener la macroeconomía, asignando recursos financieros hacia las grandes empresas. Se autorizaron préstamos con banca internacional y colocación de bonos para que el gobierno tuviera recursos para atender la pandemia, pero se denuncia una baja ejecución de esos fondos porque los funcionarios buscan arreglar las compras para beneficiar a empresas específicas.

La pandemia puso en evidencia al sistema de salud públicaSe crearon 10 programas para apoyar a la población, a las y los trabajadores o para apoyar a las pequeñas y medianas empresas. Pero, hasta ahora, siguen sin concretarse los mecanismos para hacer efectivos dichos apoyos. Uno de los programas establecidos es el Bono Familia, que brindará ayuda económica a las familias; sin embargo, para realizar la base de datos de beneficiarios, se estableció como criterio el recibo de luz, siendo criticada la medida por privilegiar el uso de una base de datos empresarial para determinar quiénes pueden o no acceder al beneficio.

Desde los pueblos mayas señalamos que privilegiar al sector empresarial con los programas gubernamentales es otra manifestación del nivel de racismo y discriminación que el Estado guatemalteco mantiene hacia los pueblos indígenas y comunidades; es un síntoma de la complicidad del Estado para el saqueo y despojo que conlleva dichos proyectos, y el saqueo a nuestras poblaciones indígenas continúa.

2. La esperanza de las comunidades y pueblos

A pesar de la crisis sanitaria y económica que se vive en las comunidades, también se han fortalecido las iniciativas de solidaridad y nuevas formas de apoyo, nuevas formas de vida, nuevas formas de convivencia y nuevas formas de comunicación; hay que resaltar, por ejemplo, la recaudación de víveres para ayudar a las familias o comunidades en cuarentena; el autocontrol colectivo para que la pandemia no contagie a miembros de las comunidades; así como el papel de las autoridades comunitarias que han tenido la capacidad de implementar medidas específicas para cuidar la vida y salud de las personas de la comunidad.

A pesar de la crisis sanitaria y económica que se vive en las comunidades, también se han fortalecido las iniciativas de solidaridad.

La espiritualidad maya continúa presente y viva desde las comunidades. Durante el tiempo de la cuarentena, mujeres y hombres guías espirituales se dirigen a los altares, centros ceremoniales y lugares sagrados a ofrendar materiales ceremoniales, oraciones de agradecimiento y petición por la salud personal, familiar y colectiva. Pidiendo que no falte la comida y que las raíces, plantas, frutas y hierbas naturales sanen y protejan el sistema inmunológico de los habitantes. En este contexto, la Abuela Luna comunica que en Luna Nueva y Luna Llena se debe cuidar la salud de los recién nacidos, ancianas y ancianos.

No obstante, los pueblos indígenas han sido objeto de exclusión por parte del gobierno. A pesar de la exclusión del Sistema Oficial de Salud, en las comunidades se han adoptado medidas preventivas, como la restricción y control de la movilidad de los miembros de las comunidades hacia el exterior, el ingreso de personas a las comunidades y el tránsito de personas por las comunidades.

En Jolom Konob’ (Santa Eulalia, Huehuetenango) de la nación Q’anjob’al, la estructura del gobierno local, previendo la posible infección, se hizo un trabajo colectivo de recopilar información de plantas medicinales que nuestros abuelos y abuelas usan para las distintas infecciones respiratorias, dando como resultado conformar una receta compuesta por varias plantas. Esta receta la usaron hermanas y hermanos Q’anjob’ales radicados en el extranjero e infectadas/os por el virus, quienes dan fe de haberse curado con la composición. Este trabajo se replica en todos los pueblos maya, garífuna y xinca, y lo vienen realizando las comadronas, los ajkijab, los curanderos en todas las comunidades rescatando y fomentando las prácticas ancestrales de las plantas medicinales.

Hay que reconocer que en este contexto se ha fortalecido mucho el intercambio de valores, principios y apoyo mutuo entre las familias, comunidades, en cuanto al enfrentamiento a ese tipo de crisis. El Parlamento del Pueblo Xinka, así como las autoridades del pueblo maya, han gestionado con algunos connacionales, sociedad civil y organizaciones para proveer de alimentos a los hermanos y hermanas en cuarentena hasta la total recuperación.

Señala el pueblo Tzútujil que ha tomado la decisión de implantar controles en el territorio, acción que se replica en el pueblo Quiche de Totonicapan, y algunas aldeas del territorio Xinca. El pueblo Ixil, ha fortalecido su acción de fiscalizar las acciones del gobierno municipal ordinario; el pueblo Ch’orti’ ha realizado planteamientos a los gobiernos municipales ordinarios.

En algunos casos se establecieron mercados comunitarios para la venta de productos alimenticios o intercambio de los mismos o el fortalecimiento del mercado campesino, la planificación y organización de esta modalidad de mercados, aunque no exista aprobación de algunos gobiernos municipales; sin embargo, la producción se ve afectada por las limitaciones de locomoción e intercambio de productos entre agricultores de las diferentes comunidades. Volver a nuestros orígenes ancestrales a través del trueque.

Las autoridades indígenas han recaudado bienes de los comunitarios para apoyar a familias en situación de extrema pobreza.

Se promueve la alimentación sana con productos producidos por los agricultores de las comunidades y comunidades vecinas; además, las autoridades indígenas han recaudado bienes de los mismos comunitarios para apoyar a familias en situación de extrema pobreza; pero también han gestionado alimentos para apoyar a estas familias.

Los guías espirituales, comadronas, terapeutas y personas que tienen como función la curación de enfermedades, han estado realizando sus actividades incluso durante los horarios de confinamiento total. Sin embargo, este sistema de salud ha sido excluido por el Ministerio de Salud y el gobierno como parte de la respuesta a la pandemia.

Las autoridades indígenas continúan desarrollando su actividad de mantener el equilibrio y la armonía comunitaria, mediante la denominada justicia indígena.  Continúa atendiendo los conflictos de carácter individual, familiar o comunitario que se presenta en los diversos territorios. Mantiene la resistencia y la defensa de su territorio por medios legales, por lo que las autoridades y comunidades indígenas se han mantenido al tanto de la evolución de los acontecimientos y limitaciones que impone el gobierno para evitar que pueda agravarse las violaciones de derechos humanos. En esta línea:

  • Han realizado propuestas al gobierno para que puedan atenderse las necesidades de la población con pertinencia cultural como es su obligación, o que provea de recursos a las comunidades para poder satisfacer sus necesidades y no paralizar su desarrollo, haciendo énfasis en la integración de planes para la prevención, tratamiento y erradicación de la pandemia en los territorios, que se atienda de forma integral: salud, economía, ecología, y desde la experiencia y ciencia de los pueblos maya, garífuna y xinca.
  • Han establecido una estrategia, desde la visión y principios de vida de los pueblos mayas, xincas y garífunas que habitan en Iximulew para prevenir, manejar, y solventar las consecuencias económicas, de salubridad, productivas y sociales de la pandemia del COVID 19.
  • Han fortalecido la alianza entre el Espacio de autoridades mayas, garifunas y xincas de Guatemala con el Estado de Guatemala y organismos internacionales, para que, en sinergia, se prevenga, maneje y solvente las consecuencias del COVID 19 en los territorios de los pueblos originarios.
  • Han ejecutado un sistema de monitoreo, seguimiento y tratamiento de la evolución y efectos en la salud, economía, organización y políticas de la pandemia del COVID 19 en los territorios mayas, garifunas y xincas.

El derecho a la vida y a la salud

El derecho a la salud y la vida seguirá siendo nuestra lucha. Nuestro quehacer durante la pandemia nos ha llevado por caminos de nuevos aprendizajes, de retomar los que habíamos dejado olvidados, por ejemplo volver a la medicina tradicional, el sistema de trueque, la realización de huertos familiares comunitarios, la organización comunal para la formación desde el buen vivir el buen convivir, fomentar en la comunidad el cuidado de las semillas nativas, semillas criollas, la organización del banco de semillas. Se ha hecho mayor énfasis en el tema de soberanía alimentaria, la importancia de la economía local, la crianza de pollitos y gallinas.

Nuestra propia experiencia comunitaria, lejos de temer a estas expresiones más amplias, encontrará caminos para amplificarse, y Dios verá que esto es bueno. En esto los pueblos originarios tienen tanto para enseñarnos como lo expresa la Encíclica Laudato Si, y sobre todo el Sínodo Amazónico, expresando que «este camino requiere de una mirada crítica y autocrítica que nos permita identificar aquello que necesitamos desaprender, aquello que daña a la Casa Común y a sus pueblos» (Intrumentum Laboris).

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