martes, junio 22, 2021
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Filosofías de algunas prácticas solidarias

Éxodo 128 y 129
– Autor: Varios autores –

En esta sección, y como acompañamiento a las prácticas solidarias que ya se están llevando a cabo por muchas instituciones, tanto de ámbito local como estatal, de carácter privado o público, hemos querido pulsar la filosofía que subyace a dichas prácticas.

Por falta material de espacio hemos tenido que limitar nuestra encuesta a solo tres instituciones que pueden representar, salvando las peculiaridades de cada una, a otras muchas implicadas en una terea similar. Son estas tres: Banco de Alimentos 15 M de Tetuán (Madrid), Red de solidaridad Popular y Cruz Roja.

A todas ellas les hemos hecho el mismo cuestionario que figura a continuación.

CUESTIONARIO

  1. Derecho a la alimentación. El derecho a la alimentación, un derecho avalado por tratados internacionales firmados por el actual gobierno. Un derecho humano que se garantiza mediante los servicios sociales públicos, entendiendo que facilitar el acceso a los alimentos forma parte también de dichos servicios.

¿Desde su organización, qué medidas crees que se deben tomar para responsabilizar a las instituciones de su obligación de hacer efectivo tal derecho? ¿Consideras que se deben promover presupuestos municipales y/o autonómicos específicos para atender a la población que necesita alimentos?

  1. Modalidades de reparto. En Madrid, junto a los comedores que sirven comida preparada, el sistema de mayor cobertura es la distribución familiar y periódica de un paquete de alimentos. Pero existen otras modalidades.

¿Qué ventajas o inconvenientes tendría ofrecer el acceso a los alimentos a través de otros mecanismos tales como el cheque alimentos, cartilla de consumo, becas escolares u otros?

  1. El acopio del producto. En el caso de que las instituciones públicas locales (ayuntamientos) dispusieran de fondos para la adquisición de alimentos, ¿sería conveniente descentralizar las compras promoviendo el mercado de proximidad, aunque resultara más caro?
  2. La participación de los afectados. Actualmente existe una clara diferenciación entre los voluntarios que participan en el reparto y los receptores de alimentos. ¿Es posible fomentar la participación de los afectados, como voluntarios en su organización?
  3. Incidencia política. El mayor volumen de alimentos es hoy distribuido por organizaciones como Banco de Alimentos, Cáritas, Cruz Roja, complementado con pequeñas iniciativas locales populares. ¿Consideras viable una campaña conjunta donde participen todos los actores, como por ejemplo una ILP a la Comunidad de Madrid, a la que se podrían unir otros actores sociales como asociaciones de vecinos o sindicatos?

I. Banco de alimentos 15M de Tetuán (Madrid). Asamblea del Banco de Alimentos

  1. 1. Derecho a la alimentación

Desde el Banco Autogestionado 15M de Tetuán creemos que la administración debería estudiar con precisión a cuántas familias afecta la falta o déficit de alimentación, globalmente y por territorios concretos, y dedicar una partida presupuestaria suficiente para hacer efectivo el derecho a la alimentación de esas personas. Actualmente no se conoce el alcance del problema, que es negado o permanece invisible para el gobierno y para la opinión pública, por lo que no le asignan un presupuesto adecuado.

En segundo lugar, pensamos que el derecho a la alimentación habría que canalizarlo a través de instituciones públicas próximas a la ciudadanía (como los Servicios sociales) y contando con la participación activa de las familias receptoras de alimentos y las organizaciones y movimientos de base en que están presentes. Actualmente, el gobierno central, a través del FEGA -Fondo Español de Garantía Agraria-, negocia las ayudas de la Unión Europea en connivencia con multinacionales agroalimentarias y las canaliza a través de dos ONG privadas que hacen de mayoristas: FESBAL -Federación Española de Bancos de Alimentos- y Cruz Roja de España. Un método que a nosotros no nos convence, como señalaremos después.

  1. Modalidades de reparto

Valoramos positivamente las diversas formas de reparto, siempre que se lleven a cabo con dignidad y participando en el diseño las personas receptoras. La diversidad de canales (comedores, cheques de alimentos, paquetes periódicos, becas escolares, cartillas, etc.) puede facilitar la adaptación a las necesidades diversas de las familias que ejercen su derecho a la alimentación.

  1. El acopio del producto

En nuestra opinión, la vía principal de distribución debería ser la administración municipal en estrecha conexión con las redes de producción y comercio local, y haciendo partícipes a las personas receptoras en la gestión (economatos de base), distribución e incluso producción de alimentos (huertos urbanos en espacios públicos a cargo de personas receptoras y sus organizaciones, etc.). Aunque reconocemos que las “grandes compras” pueden abaratar el precio, desconfiamos del uso de los excedentes que hacen las grandes empresas agroalimentarias y del sesgo ideológico y los intereses publicitarios de las empresas que apoyan algunas campañas…

  1. La participación de los afectados

La participación de los receptores y personas voluntarias que les apoyan no es sólo conveniente sino fundamental en un contexto de democracia ciudadana. Las personas involucradas debemos estar “asambleadas” para abordar juntas el derecho a recibir alimentos, lo que implica estar informadas y analizar las cosas, organizar la recogida y el reparto, ayudarnos mutuamente, etc. Y también para enfrentarnos al conjunto de problemas que nos ha llevado a esa situación de extrema necesidad: desempleo o trabajo precario, desahucios y problemas con la vivienda, pobreza energética, acceso a la sanidad, prestaciones sociales, etc.). Esta es nuestra experiencia como Bancos de Alimentos Autogestionados en Villalba y en el distrito madrileño de Tetuán y de otros que conocemos que van en la misma línea.

  1. Incidencia política

Desde el Banco de Alimentos de Tetuán no tenemos elementos suficientes para valorar la conveniencia de llevar a cabo una ILP en la Comunidad de Madrid, habría que discutir y consensuar previamente el contenido, participantes y objetivos de una eventual ILP. De entrada, queremos destacar que no estamos de acuerdo con el lavado de imagen que hacen algunas empresas (como Inditex) ni con el apoyo indirecto de la política europea de comprar excedentes a grandes empresas agroalimentarias europeas a fin de mantener los precios y competir con más ventaja frente a otros países (a veces más pobres que el nuestro). La gestión pública del derecho a la alimentación no se debe contaminar con intereses publicitarios o comerciales.

II. Red de Solidaridad Popular. Áliva Díez

  1. Derecho a la alimentación

Hacer efectivo este derecho pasa por afirmar que existe un problema relacionado con el acceso a alimentos y hasta el momento, lo que existe es una negación oficial del problema.

Las instituciones públicas deben reconocer el hambre y asumir su responsabilidad, no delegándola directamente a organizaciones con fines sociales o al impulso ciudadano que hoy cubre con su acción las necesidades básicas de las personas.

Asegurar un umbral mínimo de ingresos (idea de la Renta Básica Universal) es una de las medidas que permiten a las familias seguir siendo los garantes de la alimentación de sus miembros, no cooptando esta función a través de otras formas de acceso a alimentos de carácter asistencial y abordando las necesidades nutricionales especiales.

  1. Modalidades de reparto

La RSP trabaja en base a una metodología participativa basada en el “yo doy, yo recibo” que genera una dinámica de reciprocidad y de implicación activa de las personas que participan en las despensas solidarias de alimentos.

Además, es fundamental la promoción de procesos de soberanía alimentaria, relacionados con la producción y el consumo de alimentos desde proyectos auto-gestionados, cooperativas, huertos urbanos que permiten situar a las personas en el centro de la acción, disminuyendo la dependencia de las familias de las entregas de alimentos y generando sostenibilidad e independencia en la producción y acceso a alimentos. Esto, en definitiva, es dignificar y no re-victimizar a las personas con un hecho que está presente cada día.

  1. El acopio del producto

Funcionamos en base a la detección participativa de necesidades. Esto ayuda a buscar soluciones realistas a dificultades reales y a adaptar la política pública a cada contexto, generando una mayor eficacia del dinero destinado a la alimentación.

Impulsar el comercio de cercanía y romper con la relación de dependencia exclusiva a una red comercial genera mecanismos de conocimiento, relación, confianza entre personas que conviven en un mismo barrio o ciudad. De forma indirecta, fomenta la creación de redes de solidaridad que son, en muchas ocasiones, herramientas de apoyo mutuo más sostenibles y mejor adaptadas a la realidad de las personas. Genera identidad, fomenta la consecución de medios de vida de personas próximas, activa la economía en lo local y pone en contacto redes de producción, comercio, distribución y consumo locales.

  1. La participación de los afectados

La RSP en general, y las despensas solidarias de alimentos en particular, funcionan en base a una lógica de potenciar que las personas pasen “de víctimas de la crisis a protagonistas del cambio”.

La solidaridad ejercida entre iguales (sin jerarquías) requiere de la implicación de todas las partes. Solo así conseguimos participar de un proceso de transformación y bienestar común que puede empezar en lo más básico (como es la necesidad de acceder a alimentos) y continuar en otros ejercicios de transformación y participación social.

Este enfoque se sustenta en el cambio de las relaciones de poder y en el empoderamiento de las clases populares y trabajadoras a través de la participación activa y la auto-organización como proceso de concienciación y resiliencia colectivo.

  1. Incidencia política

Las despensas solidarias rehúyen al concepto de banco, de acumulación. Surgen para organizar la provisión comunitaria de alimentos para afrontar las situaciones de emergencia social de los vecinos y vecinas más golpeados por la crisis.

Su abastecimiento dependerá de la realidad de cada lugar, y quien da y recibe estará determinado por el trabajo en red que promueve la RSP como instrumento de resistencia y solidaridad comunitaria.

III. Cruz Roja Española. Josefina López

    1. Derecho a la alimentación Nuestra organización trata de poner en conocimiento de las Instituciones, aquellas carencias detectadas en el trabajo realizado desde la base. La intervención realizada por los trabajadores/as sociales, la importancia del acompañamiento a personas de toda índole, y la mediación e información de manera constante, para que los propios ciudadanos puedan reclamar las respuesta; son acciones que se encuentran presentes en nuestro trabajo de base. De esta manera, toman gran importancia las acciones para sensibilizar a las personas a ejercer sus derechos ante las situaciones que puedan proceder de un abuso de poder dentro de la legalidad establecida. “Difundir, orientar, acompañar, sensibilizar, mediar”, en definitiva, dar las herramientas para que los individuos puedan ejercer sus   derechos y obligaciones.
    2. Modalidades de reparto

 

Desde Cruz Roja se han establecido diversas modalidades de entrega de alimentos:

  • Entrega física de alimentos.
  • Tarjetas de compra de grandes y pequeñas superficies.
  • Gestión de alimentos con empresas que envían los alimentos solicitados a domicilio.
  • Acuerdo con pequeños establecimientos de barrio.

Después de trabajar con las personas los distintos parámetros para la compra de alimentos, basado en una alimentación saludable y un consumo responsable, se intenta dar autonomía al sujeto para la elección de sus propios productos, respetando sus costumbres, gustos, etc.

Las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, evitan estigmatizar a los demandantes de ayuda, de tal manera que no tengan que padecer colas en el reparto de alimentos, o comprar con tarjetas que les etiquete como demandantes de los mismos. La posibilidad de gestionar compras a través de las nuevas tecnologías (ordenadores, smathphones, teléfonos móviles, etc.), cuyo acceso puede ser proporcionado también desde nuestras propias sedes, normalizan la situación del solicitante de cara a un posible estigma social. Todas estas herramientas lo que tratan es dignificar a las personas para evitar el citado estigma social.

3. El acopio del producto 

Una de las líneas metodológicas fomentadas desde la entidad, es la relativa al desarrollo comunitario: transformar la realidad de las personas a partir de la modificación del propio entorno. En este sentido, cobra especial relevancia la posibilidad de potenciar el ámbito local a través de la apuesta por el pequeño comercio del barrio, que aun no teniendo ventajas económicas a la hora de adquirir los productos, sí supone la creación de lazos y redes entre los participantes y su entorno, ofreciendo estrategias distintas en la solución de sus problemas del día a día, incluso pudiendo dar un soporte emocional y afectivo en determinadas ocasiones.

4. La participación de los afectados

Aunque existen experiencias cercanas a la realización de Bancos del Tiempo, dentro de nuestra entidad todavía no se llevan a cabo este tipo de prácticas. Sí tenemos experiencia en lo contrario: voluntarios que terminan siendo demandantes de ayuda. No obstante, permanecemos abiertos a cualquier tipo de propuesta que se puedan realizar desde otras entidades en este sentido, por lo que, seguimos explorando nuevos caminos que articulen el acceso al voluntariado desde múltiples realidades.

5. Incidencia política

Como organización, no tomamos partido de manera directa en este tipo de acciones. Otro escenario distinto es el trabajo con la personas. De esta manera podemos respaldar a las mismas a ejercer sus derechos como ciudadanas, para, en su caso, puedan agruparse en la demanda de sus derechos fundamentales.

 

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