Teologías del Sur. El giro descolonizador

Fernando Bermúdez

Este  libro es una reflexión interdisciplinar sobre los desafíos más importantes que se les plantean hoy a las religiones y a las teologías. El autor, Juan José Tamayo, destacado teólogo de la liberación, se ha adentrado en un nuevo paradigma teológico, cuestionando el eurocentrismo de la teología, en actitud de diálogo con las distintas disciplinas: filosofía, antropología, sociología, psicología, ciencias sociales.

El libro es fruto de varios años de estudio, investigación y viajes del autor por los pueblos del Sur global, muy particularmente en Haití y República Dominicana.

Las páginas introductorias del libro son el pórtico que da acceso al libro y permiten una mejor comprensión del mismo. En ellas el autor ofrece la genealogía del nuevo paradigma. Señala que las religiones, sobre todo las monoteístas, tienden a dar respuestas del pasado a preguntas del presente sin ser conscientes de que cuando sabían todas las respuestas, les cambiaron las preguntas. Si quieren intervenir en los procesos históricos de liberación deben estar atentas a las nuevas preguntas, recreando el pasado.

En el capítulo primero hace un análisis histórico-crítico de las religiones hegemónicas, sobre todo, del cristianismo colonial africano, del cristianismo autista asiático, del  catolicismo romano y de la colonización del mundo islámico, que han impuesto la uniformidad y han anulado  el pluriverso  religioso y cultural de los pueblos. El cristianismo colonial, con raíces en el cesaro-papismo, es marcadamente patriarcal, clerical, autoritario, impositivo,  dogmático, legalista y monopolizador de la verdad. En América Latina, en concreto, la cruz fue imponiéndose por la espada, destruyendo las culturas autóctonas.

Sin embargo, señala Tamayo, dentro de cada credo aparecen, asimismo, movimientos de resistencia en defensa del respeto a la diversidad cultural de los pueblos y a la dignidad de las personas. En América Latina destacan las figuras de Antonio Montesinos, Bartolomé de las Casas y Vasco de Quiroga.  En  las últimas cinco décadas han surgido las teologías de la liberación que reformulan la fe del pueblo creyente latinoamericano en perspectiva emancipadora y orientan a la praxis transformadora de las estructuras coloniales injustas. La teología de la liberación se ubica en el mundo de los marginados y en el horizonte del socialismo humanista, actualmente del socialismo del siglo XXI..

La teología clásica cristiana se limitó al estudio de dogmas y con frecuencia cayó en el dogmatismo, sin tener en cuenta la realidad social o, peor aún, legitimándola. Vivió, por utilizar la expresión kantiana, en una larga minoría de edad –¿culpable?- histórica, étnica, social y patriarcal.  El autor cita al arzobispo anglicano William Temple, invitado por Juan XXIII y Pablo VI como observador al Concilio Vaticano II, quien definía al teólogo clásico como “una persona muy sensata y sesuda que pasa toda una vida encerrada entre libros intentando dar respuestas exactísimas y precisas a preguntas que nadie se plantea”. El paradigma de las Teologías del Sur, por el contrario, no pasa de largo ante los sufrimientos de los seres humanos y de la tierra, sino que busca, como el Buen Samaritano de la parábola evangélíca, aliviarlos a través del doble principio de la compasión y la liberación.

En los siguientes capítulos analiza las teologías emergentes  poscoloniales. Hace un riguroso e interesante  recorrido por las teologías del Sur global: africana y asiática, latinoamericana y negra estadounidense. Ubica cada una de ellas en sus respectivos contextos geoculturales, políticos y económicos y presta especial atención a las corrientes feministas y pos/decoloniales.

Uno de los espacios de diálogo interreligioso e intercultural en el que el autor ha abierto brecha, es la teología y la sociología del mundo musulmán, tema que en occidente es poco conocido. Señala que en algunos países musulmanes y en el seno de las comunidades musulmanas europeas y norteamericanas está surgiendo una teología de la liberación, cuyos ejes temáticos son: la crítica del monoteísmo intolerante, que desemboca en fundamentalismos, la recuperación de los más bellos nombres de Dios, misericordioso, clemente, compasivo y abogado de los pobres, la primacía de la ética de la liberación sobre el dogma y la lectura feminista del Corán.

El último capítulo, “Sumak Kawsay y teología indígena”, es una joya. Nos introduce en la cosmovisión indígena del “buen vivir y convivir” con la naturaleza, el cosmos, los antepasados, la comunidades,  todos los seres humanos. Las personas son parte del ecosistema. La cosmovisión indígena interpreta el mundo como un sistema interrelacionado y con un orden espiritual que demanda respeto y gratitud. Todo lo que está en la Madre Tierra y en el universo es sagrado.

Existe una identificación con la Madre Tierra, la Pacha Mama. El autor trae a la memoria al obispo de Riobamba y defensor de los indios, Leónidas Proaño, como referente de la teología indígena vivida, al sociólogo belga de la liberación François Houtart y su propuesta de defensa de los Bienes Comunes de la Tierra y de la Humanidad,  y al presidente del Estado Plurinacional de  Bolivia, Evo Morales, con sus diez mandamientos.

Las teologías emergentes, que expone aquí Juan José Tamayo con rigor y profundidad, son creadoras de discursos alternativos a las teologías eurocéntricas de carácter colonial, intentan responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo, particularmente, a la globalización neoliberal, a la pobreza estructural, a la exclusión social, a la creciente desigualdad, al antropocentrismo depredador de la naturaleza, a la democracia sometida al asedio del mercado, a los fundamentalismos, al patriarcado, a los fenómenos migratorios, al racismo étnico-cultural y epistemológico, al militarismo…

Estas teologías cuestionan en su raíz los sistemas de dominación, presentan nuevas alternativas de carácter liberador y caminan por las sendas del diálogo interreligioso e intercultural, interétnico e interdisciplinar en actitud de búsqueda permanente, y lo hacen en dirección a la Utopía de Otro Mundo Posible, que constituyen la base de este libro.

Es este un libro sugerente y muy recomendable para cuantas personas trabajan por un mundo libre de dominaciones, pero sobre todo para las teólogas y los teólogos de las diferentes tradiciones religiosas y espiritualidades.