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	<title>Exodo - Revista del Centro Evangelio y Liberaci&#243;n</title>
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		<title>UNA LECTURA DE LA BIBLIA EN CLAVE LIBERADORA</title>
		<link>http://www.exodo.org/UNA-LECTURA-DE-LA-BIBLIA-EN-CLAVE.html</link>
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		<dc:date>2009-08-02T07:17:59Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Ariel &#193;lvarez Vald&#233;s</dc:creator>



		<description>En la d&#233;cada de los 70 del pasado siglo, la Teolog&#237;a de la Liberaci&#243;n actualiz&#243; una clave, siempre presente en la Biblia pero frecuentemente olvidada en la larga marcha del pueblo judeocristiano creyente. Se trata de la clave de la liberaci&#243;n. En los dos episodios que siguen, Ariel &#193;lvarez, ex&#233;geta y gran especialista de la hermen&#233;utica b&#237;blica actual, ha querido presentar pedag&#243;gicamente esta clave. El primero representa una apuesta por la liberaci&#243;n cristiana de la mujer; el segundo, por no (...)

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&lt;a href="http://www.exodo.org/-A-fondo-.html" rel="directory"&gt;A fondo&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;En la d&#233;cada de los 70 del pasado siglo, la
Teolog&#237;a de la Liberaci&#243;n actualiz&#243; una
clave, siempre presente en la Biblia pero
frecuentemente olvidada en la larga
marcha del pueblo judeocristiano creyente.
Se trata de la clave de la liberaci&#243;n. En los
dos episodios que siguen, Ariel &#193;lvarez,
ex&#233;geta y gran especialista de la
hermen&#233;utica b&#237;blica actual, ha querido
presentar pedag&#243;gicamente esta clave. El
primero representa una apuesta por la
liberaci&#243;n cristiana de la mujer; el
segundo, por no camuflar la falta de
hospitalidad con la homosexualidad.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En la d&#233;cada de los 70 del pasado siglo, la
Teolog&#237;a de la Liberaci&#243;n actualiz&#243; una
clave, siempre presente en la Biblia pero
frecuentemente olvidada en la larga
marcha del pueblo judeocristiano creyente.
Se trata de la clave de la liberaci&#243;n. En los
dos episodios que siguen, Ariel &#193;lvarez,
ex&#233;geta y gran especialista de la
hermen&#233;utica b&#237;blica actual, ha querido
presentar pedag&#243;gicamente esta clave. El
primero representa una apuesta por la
liberaci&#243;n cristiana de la mujer; el
segundo, por no camuflar la falta de
hospitalidad con la homosexualidad.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;1
&#191;TUVO JES&#218;S DISC&#205;PULAS
MUJERES?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Una labor masculina&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Que Jes&#250;s tuvo disc&#237;pulos varones es algo
que ning&#250;n estudioso ha negado nunca.
Sabemos que durante su vida p&#250;blica se
rode&#243; de un grupo de hombres que lo
segu&#237;an a todas partes, lo acompa&#241;aban
en sus viajes, escuchaban sus ense&#241;anzas
y lo ayudaban en la tarea de predicar y
anunciar el Evangelio. De hecho, la
tradici&#243;n siempre lo ha imaginado en
compa&#241;&#237;a de sus doce ap&#243;stoles, y
recorriendo con ellos los pueblos y las
aldeas de Palestina.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero &#191;tuvo tambi&#233;n disc&#237;pulas
mujeres? &#191;Hubo alg&#250;n grupo de se&#241;oras
que formaban parte de su comitiva? De
ser as&#237;, habr&#237;a constituido un fen&#243;meno
sorprendente y escandaloso, ya que entre
los jud&#237;os del siglo I estaba mal visto que
un maestro ense&#241;ara la Biblia a mujeres, y
que adem&#225;s se dejara acompa&#241;ar por
ellas. &#191;Dice algo el Nuevo Testamento
sobre esto?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Si leemos el primer Evangelio que se
escribi&#243;, es decir, el de san Marcos,
veremos que all&#237; Jes&#250;s siempre aparece
rodeado s&#243;lo de varones, nunca de
mujeres. S&#243;lo &#233;stos lo acompa&#241;an a todos
lados: a comer con los pecadores (Mc 2,15),
a navegar por el lago de Galilea (Mc 3,7), a
predicar la Palabra de Dios (Mc 4,34), a
curar los enfermos (Mc 5,31) o a viajar por
el pa&#237;s (Mc 6,1). Eso nos lleva a pensar que
el movimiento que Jes&#250;s hab&#237;a fundado
era exclusivamente masculino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Las extra&#241;as espectadoras&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero al final, el Evangelio nos depara una
sorpresa. Cuando Jes&#250;s se halla clavado
en la cruz, despu&#233;s de morir, Marcos nos
dice que &#8220;hab&#237;a all&#237; unas mujeres mirando
desde lejos. Entre ellas estaba Mar&#237;a
Magdalena, Mar&#237;a la madre de Santiago el
menor y de Jos&#233;, y Salom&#233;. Ellas segu&#237;an a
Jes&#250;s y lo serv&#237;an cuando estaba en
Galilea. Y hab&#237;a tambi&#233;n muchas otras, que
hab&#237;an subido con &#233;l a Jerusal&#233;n&#8221; (Mc
15,40-41).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se trata de un dato sorprendente.
Nunca antes Marcos nos hab&#237;a contado
que Jes&#250;s ten&#237;a mujeres que lo segu&#237;an.
S&#243;lo despu&#233;s de su muerte aparecen ellas
mencionadas por primera vez.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;Qui&#233;nes son estas mujeres? Marcos
da el nombre de algunas de ellas, las m&#225;s
conocidas en su ambiente, y nos se&#241;ala
tres caracter&#237;sticas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La primera es que &#8220;segu&#237;an&#8221; a
Jes&#250;s. El verbo &#8220;seguir&#8221; es un verbo
especial, que los Evangelios suelen
reservar para los disc&#237;pulos de Jes&#250;s. Por
ejemplo, cuando Jes&#250;s llam&#243; a Pedro y
Andr&#233;s que estaban pescando, ellos
dejaron las redes y &#8220;lo siguieron&#8221; (Mc 1,18).
Cuando llam&#243; a Santiago y a Juan,
tambi&#233;n dejaron a su padre y &#8220;lo
siguieron&#8221; (Mt 4,22). Cuando invit&#243; a Lev&#237;,
s&#243;lo le dijo &#8220;s&#237;gueme&#8221;, y &#233;l &#8220;lo sigui&#243;&#8221; (Mc
2,14). Y al hombre rico lo llam&#243; diciendo:
&#8220;s&#237;gueme&#8221; (Mc 10,21).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es que, seg&#250;n Marcos, una de las
condiciones que Jes&#250;s hab&#237;a puesto a sus
disc&#237;pulos era que &#8220;lo siguieran&#8221; (Mc
8,34). Se trataba de algo tan fundamental,
y la idea estaba tan arraigada en los Doce,
que una vez se cuenta que el ap&#243;stol Juan
encontr&#243; por el camino a un hombre muy
bueno, creyente, que hasta realizaba
milagros, pero no fue considerado
disc&#237;pulo porque &#8220;no segu&#237;a&#8221; a Jes&#250;s (Mc
9,38). Y cuando los Doce quisieron
mostrarle su condici&#243;n de disc&#237;pulo, le
dijeron a Jes&#250;s: &#8220;nosotros te hemos
seguido&#8221; (Mc 10,28.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Con la escuela a cuestas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;O sea que el seguimiento a Jes&#250;s era uno
de los rasgos fundamentales que ten&#237;a el
grupo de disc&#237;pulos. Pero no era un
seguimiento simb&#243;lico, como cuando
nosotros decimos &#8220;yo sigo a tal autor&#8221;
para decir simplemente que seguimos sus
ideas. No. Jes&#250;s ped&#237;a el seguimiento
f&#237;sico, literal, por los lugares y pueblos que
&#233;l recorr&#237;a predicando y curando
enfermos. O sea, seguir a Jes&#250;s
significaba abandonar la casa, la familia y
el trabajo, para dedicarse de lleno a un
ministerio itinerante. No se pod&#237;a &#8220;seguir&#8221;
a Jes&#250;s permaneciendo uno en su casa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#201;sa era la principal diferencia con los
dem&#225;s maestros y rabinos de su &#233;poca.
&#201;stos reun&#237;an a sus disc&#237;pulos en un
edificio o centro de estudio, donde les
ense&#241;aban la Ley, y despu&#233;s los mandaban
de vuelta a sus casas. Adem&#225;s, el plan de
estudios que les ofrec&#237;an duraba una
cantidad fija de a&#241;os. En cambio Jes&#250;s
hab&#237;a inventado algo novedoso. No los
convocaba a ninguna escuela, ni les ofrec&#237;a
un curso prefijado: los invitaba a
experimentar en su propia vida la Buena
Noticia que &#233;l predicaba. Y para ello los
llevaba por todas partes para que vieran
c&#243;mo iba apareciendo el Reino de Dios que
hab&#237;a venido a traer: curando enfermos,
liberando a los oprimidos, perdonando los
pecados, contagiando esperanza a los
humillados. Por eso era necesario un
seguimiento f&#237;sico de Jes&#250;s.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Seguir a Jes&#250;s, pues, era la
caracter&#237;stica singular de sus disc&#237;pulos.
Ahora bien, si Marcos nos dice que
aquellas mujeres que estaban al pie de la
cruz &#8220;segu&#237;an a Jes&#250;s&#8221;, es porque
formaban parte del grupo itinerante de
sus disc&#237;pulos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;No s&#243;lo lavar los platos&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo segundo que Marcos dice de ellas es
que &#8220;serv&#237;an&#8221; a Jes&#250;s cuando estaba en
Galilea.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;Qu&#233; clase de servicio prestaban
en el grupo? Normalmente se piensa
que hac&#237;an trabajos &#8220;de mujeres&#8221;, es
decir: cocinar, servir la mesa, lavar los
platos, coser la ropa. Un grupo itinerante
como el de Jes&#250;s necesitar&#237;a de alguien
que se ocupara de estos menesteres.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y bien pod&#237;a haber sido &#233;sa la tarea
de ellas. Pero, en primer lugar, vemos que
muchas de estas funciones en el grupo
de Jes&#250;s las cumpl&#237;an los varones. As&#237;,
los disc&#237;pulos aparecen sirviendo la
comida (Mc 6,41), recogiendo las sobras
que quedaban (Jn 6,12), comprando
alimentos (Jn 4,8). &#201;stas, pues, no se
consideraban tareas femeninas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Adem&#225;s, en el Evangelio de Marcos
la palabra &#8220;servir&#8221; no significa hacer
tareas dom&#233;sticas, sino anunciar el
Evangelio. En efecto, Jes&#250;s al hablar de
su misi&#243;n en este mundo, dijo que &#233;l no
vino &#8220;a ser servido sino a servir, y a dar
su vida&#8221; (Mc 10,48). O sea que servir, en
el lenguaje evang&#233;lico, equivale a dar la
vida por los hermanos, pero cumpliendo
una misi&#243;n evangelizadora. &#201;sa misma,
dice Jes&#250;s, es la misi&#243;n de todo
disc&#237;pulo (Lc 12,35-48; 17,7-10). Incluso la
perfecci&#243;n cristiana se obtiene con el
servicio (Mt 25,44).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;O sea que si estas mujeres
&#8220;serv&#237;an&#8221; a Jes&#250;s, es porque de alguna
manera predicaban el Evangelio,
sanaban enfermos, expulsaban demonios
y realizaban las mismas tareas de los
dem&#225;s disc&#237;pulos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Por &#250;ltimo, Marcos dice que ellas
&#8220;hab&#237;an subido con Jes&#250;s a Jerusal&#233;n&#8221;. Es
decir, no eran mujeres locales, que al
enterarse de su muerte se hab&#237;an reunido
espont&#225;neamente a contemplar el
macabro espect&#225;culo, sino mujeres de
Galilea, que hab&#237;an viajado con Jes&#250;s y sus
disc&#237;pulos a Jerusal&#233;n para celebrar la
fiesta de Pascua. Hab&#237;an hecho, pues, el
largo viaje relatado en Mc 10,1-11,11.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Otros nombres pero la misma
funci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Si Jes&#250;s tuvo durante su vida p&#250;blica,
adem&#225;s de los Doce, un grupo de mujeres
que lo acompa&#241;aban en sus viajes y en su
misi&#243;n, &#191;por qu&#233; Marcos guard&#243; silencio
sobre ellas durante todo el Evangelio y
s&#243;lo al final las menciona? Posiblemente
porque su presencia en el grupo de Jes&#250;s
era un dato escandaloso para los lectores.
Por eso prefiri&#243; no nombrarlas. Pero el
hecho de que ellas hubieran estado
presentes durante su muerte, e incluso
durante su resurrecci&#243;n, era tan conocido,
que Marcos ya no pudo callarlo. Por eso
termin&#243; mencion&#225;ndolas al final, y
explicando qui&#233;nes eran y de d&#243;nde
hab&#237;an venido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero Marcos no es el &#250;nico
evangelista que las menciona. Tambi&#233;n
Mateo, al relatar la muerte de Jes&#250;s,
agrega: &#8220;Hab&#237;a all&#237; muchas mujeres
mirando desde lejos, aquellas que hab&#237;an
seguido a Jes&#250;s desde Galilea para
servirlo. Entre ellas estaban Mar&#237;a
Magdalena, Mar&#237;a la madre de Santiago y
de Jos&#233;, y la madre de los hijos de
Zebedeo&#8221; (Mt 27,55-56).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mateo, al igual que Marcos, da el
nombre de tres de ellas. S&#243;lo cambia el de
la tercera mujer. Mientras Marcos cita a
Salom&#233;, Mateo habla de la madre de los
hijos de Zebedeo (es decir, la madre de
Santiago y Juan). Posiblemente porque
Mateo no sab&#237;a qui&#233;n era Salom&#233;; en
cambio sab&#237;a que la madre de los Zebedeo
estuvo siguiendo a Jes&#250;s durante su vida;
de hecho la menciona en una escena (Mt
20,20).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;De todos modos, lo que nos dice de
ellas es lo mismo que Marcos: que segu&#237;an
a Jes&#250;s y que le serv&#237;an.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Aunque perjudicaba a su marido&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tambi&#233;n Lucas menciona a las mujeres
disc&#237;pulas al final de la vida de Jes&#250;s (Lc
23,49; 23,55). Pero este autor nos depara
una sorpresa, pues hizo algo que ning&#250;n
otro evangelista se anim&#243; a hacer: las
menciona como acompa&#241;antes de Jes&#250;s
durante su vida p&#250;blica.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En efecto, en cierta ocasi&#243;n en que
Jes&#250;s iba de viaje por Galilea, dice Lucas:
&#8220;Recorr&#237;a las ciudades y pueblos,
proclamando y anunciando el Reino de
Dios; lo acompa&#241;aban los Doce y algunas
mujeres que hab&#237;an sido curadas de
esp&#237;ritus malignos y enfermedades: Mar&#237;a
llamada Magdalena, de la que hab&#237;an
salido siete demonios; Juana, mujer de
Cusa, un administrador de Herodes;
Susana, y muchas otras que lo serv&#237;an con
sus bienes&#8221; (Lc 8,1-3).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;a href='http://www.exodo.org/spip.php?page=atrasados&amp;id_rubrique=17' class='spip_out'&gt;Art&#237;culo completo en edici&#243;n impresa. P&#237;dela aqu&#237;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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