Presupuestos participativos en Madrid

Carlos Pereda

Entre el otoño de 2015 y la primavera de 2016 se han llevado a cabo los primeros Presupuestos participativos en los distritos de Tetuán, Arganzuela y Usera (Madrid). En los tres casos  se partía de que eran experiencias piloto, con vistas a los Presupuestos participativos a mayor escala que tendrían lugar en el conjunto de la ciudad el año siguiente. Por ello, en enero de 2016 nos reunimos los grupos motores de los tres distritos a fin de evaluar el trabajo y comunicar los resultados a los responsables del Ayuntamiento. Sin embargo, éstos hicieron oídos sordos a nuestra petición y lanzaron los Presupuestos Participativos de 2017 para los 21 distritos de la ciudad sin conocer lo ocurrido en los distritos pioneros.

Más adelante hicimos una jornada de información y debate público con el título “Socializando saberes: Presupuestos participativos en Madrid”, a la que sí asistieron los responsables municipales,  junto con las presidentas de Ahora Madrid de las juntas de los tres distritos y bastante público interesado. La evaluación fue positiva, aunque tenemos que reconocer que encontramos muchas dificultades, sobre todo por la inexperiencia de los participantes y la falta de recursos para difundir la idea entre el vecindario. Las principales conclusiones de nuestra experiencia es que para que unos Presupuestos participativos funcionen bien tendrían que incorporar los siguientes criterios:

  1. Control ciudadano en todas las fases del proceso: no sólo autorreglamentación inicial, sino procesos de decisión asamblearia de los pasos que se vayan dando y posterior votación final de las propuestas. En los tres distritos hemos logrado esto mediante Foros abiertos a la ciudadanía en los momentos decisivos del proceso (aprobación del Reglamento, priorización de criterios, evaluación inicial de las propuestas) y mediante la fase de votación final (por vía informática o presencial).
  2. Tiempos mínimos suficientes para desarrollar sin agobios las diversas fases del proceso. En especial, es importante disponer de un tiempo amplio en la primera fase de Difusión y presentación de propuestas. La difusión implica, entre otras cosas, información mediática y presencial, explicando el sentido de unos presupuestos participativos, abriendo procesos de diagnóstico participativo de las necesidades más urgentes, etc.
  3. Combinación de espacios de debate y decisión virtuales y presenciales, abiertos a toda la ciudadanía interesada. Abrir procesos deliberativos en torno a los principales problemas de la ciudad/distritos (diagnósticos participativos) y sobre las posibles propuestas para abordarlos, nos parece fundamental.
  4. Medios y presupuesto suficientes para difusión y comunicación del proceso a todo el vecindario… Lo que implica, entre otras cosas, apoyo informático, acceso a medios de comunicación (gabinetes de prensa y medios, para el conjunto de Madrid y para cada distrito), etc., así como la formación en metodologías participativas, tanto de los grupos motores como de los equipos municipales que se impliquen en el proceso. Es necesario asegurar estas vías de información y formación a fin de asegurar la participación del vecindario.
  5. Cooperación activa de las instituciones públicas en los Presupuestos participativos, para aportar ayuda técnica y presupuestaria, canales de difusión, etc. facilitando así el desenvolvimiento del proceso, cuyo protagonismo principal debe estar en manos de la ciudadanía que quiera participar. En este sentido, el papel de grupos motores, formados por personas voluntarias y con apoyo técnico del Ayuntamiento, puede ser un medio muy útil para asegurar la articulación entre el vecindario y las instituciones, tal como ha ocurrido en nuestros tres distritos.

La voluntad política de ensanchar la democracia, abriendo vías de intervención directa en los asuntos públicos, se enfrenta a la cultura de la dependencia y la acaparación de poder por parte de todo tipo de jerarquías, tanto en la vida económica como en las instituciones políticas. Por eso, es importante avanzar en formas de participación directa como los Presupuestos participativos que ponen en manos de las vecinas y vecinos la posibilidad de autogestionar una parte del presupuesto de la ciudad. No obstante, la potencialidad de esta forma de participación puede verse limitada y domesticada si el marco establecido por los responsables políticos es muy estrecho y no facilita los procesos de diagnóstico, deliberación y priorización colectiva de propuestas.