Plataforma de solidaridad con los/as inmigrantes de Málaga

Luis Pernía Ibáñez

Cuestiones

1ª Descripción del grupo/colectivo: ¿quiénes sois, dónde  y desde cuando intervenís, a quiénes os dirigís?

2ª ¿A qué problemáticas intentáis responder?

3ª ¿Qué papel juegan las administraciones implicadas en esta situación?

4ª ¿Cuáles son los mayores retos a los que os enfrentáis?

5ª Soluciones que proponéis y realizáis

6ª ¿Cómo veis en un futuro próximo la situación que estáis abordando?

1ª Nuestro grupo se denomina Plataforma de Solidaridad con los/las inmigrantes de Málaga. Nació en 1992, en Málaga, cuando en la ciudad se constató la presencia de más inmigrantes cada día y cuando, por decirlo de alguna manera, el saldo migratorio se hizo positivo, es decir, que entraban más personas migrantes de las que salían.

Se inició con un grupo de asociaciones proinmigrantes conscientes de que solas no podíamos hacer nada ante una realidad de gran envergadura y por tanto que teníamos que juntarnos en una Plataforma. Aquellas primeras organizaciones eran Asociación de Mujeres Progresistas la Mitad del Cielo, Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (A.P.D.H.A. Málaga), Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA), ATIME, CC.OO., CEAR, Federación de Vecinos Unidad, Jóvenes por la Intolerancia, Málaga Acoge, UGT, Secretariado Diocesano de Migraciones, Comisión 0,7, Liga Malagueña por la Cultura y la Educación y Fundación Paz y Solidaridad.

Posteriormente se unieron Médicos del Mundo, ASIS, Uyamá, Interred, Oxfam, Palmira, Asociación de Paraguayos, Asociación de Bolivianos, Coordinadora de Inmigrantes, Bienvenidos Refugiados y Observatorio Frontera Sur.

Este elenco de organizaciones ha oscilado al cabo de los años, pues algunas han dejado de asistir o sencillamente han desaparecido. Sin embargo. un pequeño grupo ha permanecido constante afrontando los nuevos retos que cada día trae el fenómeno migratorio.

2ª Al principio, más o menos en la última década del siglo xx, nuestra preocupación principal era, por un lado, estar unidos en una Plataforma, porque considerábamos que el fenómeno migratorio era de una magnitud que cada ONG o colectivo no podía afrontar individualmente; y por otro lado buscar un status legal migratorio, pues no existía una legislación pertinente. Posteriormente fueron la denuncia permanente sobre la arbitrariedad de los CIE (especialmente el de Capuchinos de Málaga), el acogimiento en los pueblos de la provincia de los primeros grupos de personas subsaharianas que llegaron a Andalucía, propuestas alternativas a unas Leyes de Extranjería (especialmente a la Ley 8/2000) con muchas lagunas en relación a los Derechos Humanos y la propia Constitución Española, y responder a tres demandas importantes de las personas inmigrantes: los papeles, la vivienda y el trabajo. En los últimos tiempos es el acogimiento de las personas enfatizando en restablecer el derecho de asilo y los derechos que amparan las personas refugiadas según la Convención de Ginebra.

3ª Desde finales de los noventa del siglo pasado, cuando el saldo migratorio fue positivo hacia nuestro país, constatamos que buena parte de las administraciones cayeron en la tentación de “hacer política con la inmigración” en el sentido de convertir la inmigración en un instrumento de lucha electoralista, en vez de “política para la inmigración”. La consecuencia no pudo ser otra que un modelo de gestión instrumental de cara a la galería electoral, deshumanizado, evaluado como una especie de operación contable, en función de oferta y demanda del mercado laboral y de gestión policial. Las administraciones lo presentan, en consecuencia, como un problema. Así la inmigración es entendida como una competencia desleal por recursos escasos como el trabajo o la vivienda, se vincula a la inseguridad ciudadana y como una amenaza para la identidad nacional. Las administraciones dejaron de lado lo que significa en sí el fenómeno migratorio y se refugiaron en su castillo hasta que la peste pasara, como en el poema de Edgar Allan Poe. Así sus respuestas fueron opacas, fraccionadas y para salir del paso. Y en esta dinámica continúan sin entender que las políticas migratorias deben ir de la mano de los Derechos Humanos.

Por ello seguimos cuestionando a los gobiernos español y europeos sobre la estrategia de externalización de la gestión de nuestras fronteras a países como Marruecos y Turquía, exigiendo la suspensión de los acuerdos.

Ponemos en tela de juicio al Frontex y sus labores de vigilancia y represión actuales en nuestras fronteras.

Venimos exigiendo a los partidos políticos que asuman el compromiso del acogimiento de 18.449 personas, que es la cuota que públicamente decidió asumir el Gobierno español.

Permanentemente y más ahora con el nuevo Gobierno manifestamos nuestra rotunda negativa a la realización de las “devoluciones en caliente” en las fronteras de Ceuta y Melilla.

Reiteramos nuestra exigencia del cierre de los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros).

Exigimos la derogación del RD Ley 16/2012 y su posterior desarrollo a través del RD 1192/1012, que supone la expulsión de miles de personas inmigrantes del sistema sanitario.

Seguimos pidiendo que se eliminen las detenciones indiscriminadas a inmigrantes.

De forma positiva pedimos que establezca con los restantes países europeos rutas seguras, con medidas concretas y urgentes de acceso legal y seguro.

Pedimos la retirada de las “concertinas” en las vallas de Ceuta y Melilla, por razones de estricta humanidad y respeto a los derechos humanos.

4ª El reto más importante para las administraciones es desbloquear el corsé del miedo a los votos, y es que desde que surgió el fenómeno migratorio las políticas migratorias tiraron a resguardarse sobre sí mismas, se escoraron sobre sus intereses, dejando de lado la realidad de las personas que llegaban, por qué llegaban y el calado de aquellas llegadas que cada día iban a más. Siguieron haciéndonos ver que era un asunto coyuntural y no estructural.

En esta línea, vemos que, en España, el debate se ha colado de golpe y por las mismas razones por las que ya ha hecho furor en el resto de Europa, donde la derecha más conservadora se ha instalado en el poder en países como Hungría, Austria o Italia, con el discurso de la pérdida de identidad y la falta de seguridad que provoca la inmigración, haciendo surgir estas preguntas ¿Por qué engañan? ¿Por qué ocultan el interés común? No es que desconozcan que nuestras sociedades envejecen y avanzan hacia un futuro inviable, es que expandiendo el temor a la inmigración arrancan millones de votos. Triste que haya entrado en España de la mano de una derecha que le ha bastado perder el Gobierno para abrazar esa misma idea de que nos invade el enemigo.

Otro reto es entender y prepararnos, en consecuencia, para saber que las migraciones van a seguir como el día a la noche. Esto supone que nuestras organizaciones y, por supuesto, los Gobiernos español y europeo pongan en marcha políticas que centren sus esfuerzos en las causas de las migraciones forzadas en origen y no en la contención y control policial y militar.

Otro reto es el cumplimiento de los acuerdos internacionales firmados, especialmente la Convención de Ginebra de 1951. En todo el año solo han llegado 75.000 inmigrantes a Europa, una cantidad que no debería alarmar, pero se habla de una invasión de millones y se elude otro argumento importante. Mientras pagamos 3.000 millones de euros para sellar la frontera turca, Marruecos solo ha recibido 30 para hacer lo mismo y presiona abriendo el grifo. Era el anuncio de un verano más caliente en la ruta occidental, con puerta de entrada en el sur de la Península. Aun así, no será una invasión, pero sí la evidencia de que financiar las fronteras del engaño es inútil porque solo aumenta los beneficios del tráfico humano. Un error que debería centrar la reflexión y el debate.

Pero el reto más importante al que nos enfrentamos es que, en realidad, necesitamos de los inmigrantes para dar respuesta a una sociedad envejecida, las pensiones, y las necesidades del mercado laboral. Necesitamos inmigrantes. La duda, tal vez, sea cuántos necesitamos, pero no hay una sola tesis que haya demostrado que podamos mantener las pensiones o el sistema de seguridad social, es decir, los pilares del Estado de bienestar sin abrir las puertas. Ahora que el calor aprieta y el debate apela a las emociones, más que a la razón, conviene recordar que agitar el temor a los que vienen solo es posible gracias a la desinformación. Necesitamos inmigrantes como agua de mayo.

5ª Las soluciones que se han llevado a cabo por nuestras administraciones son muy discutibles, por antidemocráticas, poco constitucionales y con el olvido de los acuerdos internacionales firmados y de los Derechos Humanos. Miradas de cerca podemos decir que han sido y son opacas, fraccionadas y para salir del paso.

No queda otra solución que tomar en serio el fenómeno migratorio evitando los paños calientes. Esto supone, que los Gobiernos español y europeo legitimen el fenómeno migratorio y, a su vez, pongan en marcha políticas que centren sus esfuerzos en las causas de las migraciones forzadas en origen y no en el control policial y militar de los flujos migratorios.

Además y en propuestas más concretas las organizaciones sociales de la Plataforma seguimos cuestionando a los gobiernos español y europeos sobre la estrategia de externalización de la gestión de nuestras fronteras a países como Marruecos y Turquía, exigiendo la suspensión de los acuerdos y del apoyo bilateral de la UE a los países que no respetan los Derechos Humanos.

Pedimos que de una vez por todas se cuestione el papel de Fróntex y sus labores de vigilancia y represión actuales en nuestras fronteras, de tal manera que se convierta en un instrumento para una amplia operación europea de rescate y salvamento en el Mediterráneo, descartando toda acción militar.

Pedimos a los partidos políticos que asuman el compromiso del acogimiento de 18.449 personas, que es la cuota que públicamente decidió asumir el Gobierno español.

Urgimos se suspendan las “devoluciones en caliente” en las fronteras de Ceuta y Melilla, que permanentemente hace el Gobierno español y por tanto pedimos la eliminación la Ley de Seguridad Ciudadana, cuya disposición Final Primera enmienda la Ley de Extranjería para amparar dichas devoluciones. Dada la gravedad y continuidad de esta práctica pedimos la presencia de la Cruz Roja a pie de valla. En este sentido pedimos también la retirada de las “concertinas” en las vallas de Ceuta y Melilla, por razones de estricta humanidad.

Desde hace años venimos pidiendo el cierre de los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros) por su déficit humanitario, democrático y jurídico. Del mismo modo, manifestamos nuestra rotunda oposición a cualquier proyecto de apertura de un nuevo CIE en la provincia de Málaga.

Queremos que claramente se derogue el RD Ley 16/2012 y su posterior desarrollo a través del RD 1192/1012, que supone la expulsión de miles de personas inmigrantes del sistema sanitario.

Seguimos con un no rotundo a las detenciones indiscriminadas a inmigrantes, muchas de las cuales se realizan atendiendo a criterios raciales o directamente en sitios a los que necesitan acudir de forma cotidiana: colegios, hospitales, centros de salud o comedores, etc.

Muchas de las soluciones que demandamos son las del día a día, como ha sido recientemente el cierre de la cárcel de Archidona o la petición, estos días, de un centro de acogida digno (“el centro de las 72 horas”, que nosotros decimos) para los inmigrantes que llegan a Málaga. Lo cual indica que nuestro papel como Plataforma es responder, dentro de nuestras posibilidades, a las demandas que el fenómeno migratorio plantea en cada momento. No dudamos en absoluto del valor de nuestras pequeñas acciones haciendo nuestro aquel refrán africano “pequeña gente, con pequeñas acciones, en pequeños lugares, hacen cosas grandes”.

6ª El futuro lo vemos difícil, pero no imposible. Entendemos que el escenario de juego se mueve entre la real politik y las evidencias, que en el fondo es entre identidad y alteridad.

Lo cual exige, en primer lugar, un debate social sobre la inmigración. El eje del debate es si disponemos de instrumentos adecuados para gestionar el fenómeno migratorio y si el primer elemento a considerar sería el de la legitimidad, es decir, de que su tratamiento sea de conformidad con los principios y reglas del estado de derecho y de la democracia, de tal manera que, en todo momento, brille el reconocimiento y garantía de los derechos humanos. Después habrá que barajar elementos de eficacia, pero siempre en segundo lugar.

Y la primera constatación es que la inmigración va a continuar. Poner el énfasis en que es un fenómeno estructural y no coyuntural y por eso aceptar la existencia de flujos migratorios como un fenómeno social histórico e internacional, presente y futuro. En el momento presente con profundas razones como la mundialización o globalización económica, homogenización cultural, quiebra Norte-Sur, mito de la Ciudad de la Abundancia, guerras, desastres ecológicos, pero también porque hay países a quienes interesa la inmigración por sus aportaciones demográficas, por su riqueza cultural y aporte laboral.

El flujo casi diario de llegadas a nuestro puerto y las muertes, contadas y sin contar, en el Estrecho, solo pueden corregirse demandando, por activa y por pasiva, se establezcan con los restantes países europeos rutas seguras, con medidas concretas y urgentes de acceso legal y seguro al estado español, como la búsqueda, el rescate y el tratamiento de las solicitudes de asilo en terceros países, mediante la posibilidad de solicitar asilo en las embajadas, y la concesión de visados humanitarios, de reagrupación familiar, de estudio, de trabajo y de reasentamiento.

El futuro pasa necesariamente por tomar en serio el fenómeno migratorio evitando los paños calientes. Esto supone que los Gobiernos español y europeo centren sus esfuerzos en las causas de las migraciones forzadas en origen y no en el control policial y militar de los flujos migratorios.

Mirando también el día de mañana entendemos que ninguna política de migración puede llegar a buen puerto si los pueblos se oponen a ella. Esta es la principal lección que puede sacarse desde que comenzó a preocupar el fenómeno migratorio. Pues hemos visto renacer el racismo, la xenofobia y la exclusión étnica. Pero también hemos visto que todas las identidades se van transformando. Más vale prepararse para ello, es decir, educar a los pueblos, en vez de confiar ciegamente en las leyes del mercado. En consecuencia uno de los trabajos más importantes de las organizaciones de nuestra Plataforma es la sensibilización sobre la realidad migratoria en escuelas, universidades, institutos y toda clase de ámbitos educativos posibles. Y en eso estamos.

Nadie podrá hurtar el sueño del mestizaje y de la policromía social y cultural a los agentes proinmigrantes, porque las urgencias, las apremiantes urgencias para la supervivencia de este navío espacial, llamado Tierra, eso que llamamos “solidaridad necesaria”, así lo reclaman.