FREI BETTO, ANIMADOR DE LAS CEBs Y EX-ASESOR DE LULA

Evaristo Villar y Carlos Pereda

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Evaristo Villar y Carlos Pereda –
 
Nacido en Belo Horizonte, Brasil, en 1944. Fue miembro de la Juventud Estudiante Católica (JEC) y, ejerció, durante el primer lustro de los sesenta, la entonces arriesgada actividad de periodista. En 1965 ingresó en la Orden de los Padres Dominicos, y, por su oposición política al régimen militar, fue arrestado en 1969, permaneciendo en la cárcel durante cuatro años. A partir de la publicación de “Das Catacumbas”, cartas/testimonio conmovedor de quien fue víctima de la dictadura militar, traducido a diferentes lenguas, Frei Betto saltó a la conciencia mundial. Sus más de cuarenta libros y artículos son testimonio de su actividad política y cultural en Brasil. Teólogo de la liberación, ha desarrollado su actividad pastoral entre las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) en el contexto obrero de Sao Paulo. Miembro del PT desde su fundación y amigo personal de Lula, ha coordinado el Proyecto Hambre Cero, impulsado desde el gobierno Lula de quien ha sido superconsejero hasta su retirada, hace unos meses. Realizamos esta entrevista durante la celebración del 1 FMTL en Porto Alegre.

¿Cómo ha sido tu relación con Lula?

Conozco a Lula desde hace 25 años. He trabajado como asesor de Pastoral Obrera durante 23 años en la zona obrera de Sao Paulo donde Lula militaba como sindicalista. Desde los primeros días se entabló entre nosotros una relación muy estrecha y fraterna. A pesar de que Lula protege su intimidad (hay dos aspectos que a Lula no le gusta exponer al público: su familia y su religiosidad), Lula es cristiano y le gusta participar en las celebraciones y oraciones que programa la comunidad. Es una persona muy religiosa. Desde la Central Unida de los Trabajadores y la Central de Movimientos Populares hemos compartido muchas luchas desde el final de la dictadura. Aunque yo no soy militante del Partido de los Trabajadores (PT) he colaborado en su organización. Fraguada durante 25 años, nuestra amistad es sólida. Por eso, al llegar a la presidencia de Brasil, Lula me invitó a trabajar con él desde la Oficina de Movilización Social y el Proyecto Hambre Cero.

¿Y por qué ahora le has dejado?

Eso tiene mucho que ver con mi trayectoria personal, social, política y pastoral. Después de dos años a su lado he dejado el gobierno por dos razones: Primero porque no es mi vocación y yo necesito volver a escribir más. Estar vinculado a un proyecto, a una administración pública, no me deja tiempo para investigar y escribir. Y, segundo, por discrepar de los rumbos de la política económica de Lula. Debo decir que yo prefiero a Lula en el poder antes que a cualquier otro político brasilero. Voy a luchar porque Lula tenga un segundo mandato. Pero estoy absolutamente convencido de que esta política económica actual que está llevando es demasiado neoliberal, y, durante estos cuatro primeros años, no va a poder cumplir las expectativas que teníamos en un gobierno más comprometido con la causa de los pobres. A pesar de que, debo decirlo, Lula está haciendo por los pobres lo que ningún otro gobierno ha hecho en la historia de este país. Pero tengo la sensación de que Lula, como si fuera en un todo terreno, acelera en la política social, pero mantiene puesto el freno de mano en política económica.

¿Qué le dirías a un malpensado que dijera: Muy bien, lo de siempre, los cristianos habláis mucho de compromiso, pero, cuando se trata de implicaros activamente en la política, acabáis siempre lavándoos las manos? Pues, mira, le diría dos cosas. Primero, que eso no es verdad. Hay, entre nosotros, cristianos que actuamos en política de manera partidaria o no, profesional o no. Hay muchos cristianos en los ministerios del gobierno Lula. Cinco de ellos son ministros que vienen de las Comunidades Eclesiales de Base: Marina Silva en Medio Ambiente, José Fritsch en Pesca, Miguel Rossho en Desarrollo Agrario, Olivio Outra en Ciudad, y Patrus Ananías en Desarrollo Social y Programa del Hambre.

Y, en segundo lugar, destacaría que hay también cristianos, sobre todo en la jerarquía, que no tienen una visión realista de lo que significa estar en la política. Suelen tener una visión ingenua e injusta. Ingenua, porque piensan que la política es el reino de la voluntad. Y no lo es. La política es el reino de la negociación, de los acuerdos, de los pactos. A pesar de que hay que tener una estrategia y defender unos principios a largo plazo, el cristiano en política no puede olvidar los principios evangélicos. Una política no debe ser confesional, pero tiene que ser evangélica. O sea, la prioridad de los pobres, la justicia, la lucha por la paz son valores evangélicos que, desde mi punto de vista, deben estar en toda política de inspiración cristiana. Desde esos valores evalúo yo las realidades políticas. Y en esto, la postura de algunos cristianos -hasta de algunos obispos- es muchas veces injusta. Por ejemplo, ante los obispos que critican la política de Lula, yo me pregunto, ¿será porque, desde su diócesis, pueden ofrecer un modelo de administración evangélica?; ¿será porque desde sus parroquias están siendo un modelo de administración justa, de formación eficaz de agentes pastorales, de atención, en fin, a la gente, sobre todo a los pobres? Hay en toda esta crítica mucha incoherencia.

Volviendo al programa Hambre Cero, ¿cuál es la evaluación que tú mismo haces, una vez dejada su máxima durección política?

“Hambre Cero”, desde nuestro punto de vista, tiene dos dimensiones: un nacional e internacional. Las dos dimensiones son prioritarias en la política de Lula. Se trata de movilizar interna y externamente a todo el mundo para enfrentar esta formidable arma de destrucción en masa de la humanidad. Hay cinco factores de muerte en el mundo de hoy: la enfermedad (cáncer, sida), los accidentes de trabajo y de tráfico, la guerra, el terrorismo y el hambre. Pues bien, de os cinco, el que provoca menos movilización es el hambre pero es el que más víctimas causa. Te doy sólo este dato: 5 millones de niños, con menos de 5 años, mueren de hambre al año.

¿Por qué la del hambre, entre estas cinco plagas apocalípticas, es la que menos moviliza a la gente? La respuesta te puede parecer cínica, pero es la pura verdad: porque el hambre es el único factor de muerte precoz que hace distinción de clases sociales. Se cierne implacablemente sobre los más débiles y miserables. Mientras, nosotros, los bien nutridos, tratamos de defendernos de las otras plagas que más directamente nos afectan. Al fin y al cabo, el hombre nos afecta a nosotros.

Nuestra política contra el hambre pretende llegar hasta las mismas estructuras que la originan. Es decir, las situaciones de injusticia. No hemos pretendido en este tema tan grave aplicar un programa asistencialista. No ha sido nuestro objetivo principal distribuir alimentos a la gente, sino garantizarle una renta mensual. Pero hay que tener en cuenta que en esta país, Brasil, tenemos actualmente 11 millones 400 mil familias en la miseria. Son familias que tienen hambre. Pues bien, nuestro programa de “hambre cero” llegó en diciembre 2004 a 6 millones 500 mil familias y hasta julio de 2005 tiene previsto llegar a 8 millones 600 mil familias. El programa va muy bien.

¿Puedes aclarar un poco más por qué el programa Hambre Cero no es una acción meramente asistencialista, caritativa…?

Porque se trata, precisamente, de un programa de reformas estructurales en varios aspectos. Primero en la distribución de renta: se concede a estas familias una pequeña renta lo que activa, en las pequeñas ciudades, la circulación de la riqueza y la fijación de la gente. Esto reduce la migración hacia las grandes ciudades y el problema de la favelización. Crea también puestos de trabajo. Y segundo, en la incorporación de las familias a la sociedad de los derechos y los deberes. Por ejemplo, se comprometen a llevar a sus hijos a la escuela y seguir un programa de salud. Y todo esto se especifica en más de 70 programas muy prácticos. Digamos que cuando el programa Hambre Cero llega a una ciudad con él llega también el microcrédito, el cooperativismo, la salud, la educación, el saneamiento, la capacitación laboral, etc. En fin, todo un programa de inclusión social.

Existe un servicio que llamamos Mesa Brasil que consiste en recoger alimentos de supermercados, restaurantes, panaderías y hacer que llegue el en mismo día a los consumidores. Y funciona muy bien. Lo más difícil está en las políticas de reforma estructural agraria. Este aspecto va muy lento en el gobierno Lula. Teníamos previsto asentar este año 115.000 familias y sólo se logró asentar 81.000. Esto es lo más frágil del programa de Hambre Cero.

En pocas palabras, ¿cuáles son los mayores logros de la política Lula en estos escasos tres años en el poder?

Ha priorizado, en primer lugar, la política social, cosa que nunca se había hecho en Brasil. En segundo lugar, se ha volcado en la política externa: se ha opuesto al ALCA y ha revitalizado MERCOSUR; ha defendido a Chávez impidiendo que EE.UU. desestabilizara la política de Venezuela; ha trabajado por reincorporar a Cuba en los foros y organismos internacionales. En Cancún, al lado de los países pobres, logró poner en tela de juicio los criterios de la OMC, y hacer con ellos bloque. El Brasil de Lula forma actualmente eje con África del Sur, India y China. Contra el criterio de la Casa Blanca, el Brasil de hoy día mantiene unas relaciones estrechas con los países árabes. Y una palabra más, Lula apoya la lucha contra a la corrupción. Sólo en el pasado año 2004 la policía federal hizo más de 50 operaciones contra los corruptos.

Tu libro sobre Fidel sorprendió por tu cercanía al mandatario cubano. ¿Cómo han sido, cómo son tus relaciones con Fidel?

Yo he trabajado durante 11 años, a petición de Fidel y de los obispos cubanos, en el campo de las relaciones entre la Iglesia y Estado en Cuba. Ha sido una muy buena ocasión para entablar una gran amistad con los cubanos, con Fidel y con lo que Cuba representa en general. Volveré a la isla en la primera semana de febrero para participar en la feria del libro de La Habana que este año tiene como país invitado a Brasil. Con este motivo espero visitar al comandante. Yo creo que mi libro “Fidel y la revolución” ha contribuido al desbloqueo de la cuestión religiosa en Cuba.

Cambiemos de tercio. Como teólogo de la liberación ¿cómo está este asunto actualmente?

Bueno, por una parte, yo creo que la teología de la liberación está muy viva. Desde hace más de 20 años ha venido abordando determinados temas que, como la deuda externa, el neoliberalismo y la crítica al capitalismo hoy son subrayados por los mismos documentos sociales de Juan Pablo II. No exagero, pues, si digo que la teología de la liberación ha llegado, finalmente, hasta el Vaticano. Y sigue muy viva en el contexto de las Comunidades Eclesiales de Base.

Pero, siendo honestos, también tenemos que decir que, desde Juan Pablo II y muchos obispos, existe actualmente una vaticanización de la Iglesia, lo que afecta también a la teología de la liberación. Un encuentro como éste, -me refiero al primer Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL), es muy importante y debería ser una buena ocasión para reemprender, con las matizaciones que se deban hacer, camino. Si es verdad que ya no se puede volver ingenuamente a los años 70 y 80, también es verdad que los retos que provocaron el nacimiento de la teología de la liberación – el hambre, la exclusión, la opresión, el incremento del imperialismo- hoy día se están agravando.

Me pregunto si los organizadores de este foro han tenido en cuenta esa “vaticanización” de la Iglesia al proponer como tema central del encuentro la búsqueda de la “teología para otro mundo posible”. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿De qué mundo estamos hablando?

Yo me siento a veces un dinosaurio porque sigo pensando que no hay futuro para la humanidad fuera del socialismo. No me refiero al socialismo realmente existente, sino al que tenemos que hacer posible compartiendo de los bienes de la tierra y los frutos del trabajo humano. Sin compartir esto básico no veo ninguna posibilidad de futuro para la humanidad. Sin una ética de la justicia, como ya reclamaba hace 2.800 años el profeta Isaías, no habrá paz -que es hija de la justicia- en el mundo. Entonces, la posibilidad de acceder a otro mundo realmente para los seres humanos pasa necesariamente por compartir las riquezas.

Pero esto no es nuevo. Ya se han hecho muchos intentos y…

Para mí, el fracaso del socialismo real es similar al fracaso de la inquisición en la Iglesia Católica. Muchos estaríamos de acuerdo en admitir que los fundamentos de la Iglesia son mucho más firmes que su aberrante práctica inquisitorial. Pues yo pienso lo mismo con respecto a los históricos intentos del socialismo: Su inspiración y sus fundamentos van más allá que sus fracasados intentos en la histórica.

Honestamente yo me pregunto, ¿por qué ha fracasado el socialismo? Y me respondo: porque ha intentado (ha logrado) saciar el hambre de pan, pero no el hambre de belleza. Pero si miramos de reojo a su enemigo, el capitalismo, éste sigue fuerte porque sacia el hambre de belleza y no intenta siquiera saciar el hambre de pan… Todos mantenemos la ilusión simbólica de que algún día se hará el milagro: nos va a tocar la lotería. Es decir, lograremos saciar conjuntamente el hambre de pan y de belleza. En definitiva, para nuestra reflexión política el reto está en descubrir ese otro mundo posible donde se logren conciliar la justicia y la libertad.

Y la teología, ¿qué tiene que ver con todo esto?

Mucho. Porque la teología cristiana parte de la práctica política de Jesús. Los cristianos somos discípulos de un prisionero político y un ajusticiado. Jesús no murió de enfermedad normal, sino que pasó por dos procesos políticos y fue condenado a la pena capital de su época. En el Evangelio encuentro yo esa doble dimensión de la práctica de Jesús que será siempre un paradigma para la conciencia cristiana: la justicia -o centralidad de los derechos de los pobres- y la libertad como aspiración honda de todo ser humano. Jesús da de comer a la gente, los cura de su enfermedad, sin imponerles previamente ninguna adhesión de fe. ¿Recuerdas el episodio de la mujer cananea o del centurión romano? Jesús no les exige que dejen antes de ser paganos. Pues bien, la teología debería centrarse más en la praxis liberadora de Jesús y menos en las argucias dogmáticas que cada vez interesan menos a la gente.

Tú sabes que el neoliberalismo, cuando trata de justificarse, se apoya en la palabra libertad. La relación economía-libertad no es un tema como para despacharlo en dos frases. Pero brevemente ¿qué tiene que ver la libertad con la economía capitalista? Desde mi punto de vista, la economía capitalista -como cualquier otra economía- goza de libertad hasta un límite: hasta no herir los intereses de la mayoría, de los más pobres. Cuando este límite se traspasa, entonces se enfrenta con el Estado. Y el Estado, que en teoría tiene el monopolio de la violencia, debe ejercerla cada vez que la economía violenta los derechos de los más débiles, de los pobres.

Ultima cuestión, ¿qué relación encuentras entre un foro como éste, de teología y liberación, y el Foro Social Mundial (FSM) que se va a inaugurar en la próxima semana?

La relación es muy estrecha. Quiero felicitar a quiénes tuvieron esta feliz idea, porque sólo hay buena teología si está bien contextualizada. Y después de la crisis del socialismo y de la caída del muro de Berlín, es el FSM el que proporciona a la teología su mejor contexto. En un mundo unipolar y globocolonizado el FSM nos ofrece materiales suficientes para hacer una teología nueva en estos comienzos del siglo XXI. Una teología que parte de la certeza de que el capitalismo ha fracasado mucho más que el socialismo. Porque son 4.000 millones de personas las que viven bajo el umbral de la pobreza, lo que supone las dos terceras partes de la humanidad. El capitalismo no ha sido un éxito, salvo para unos pocos a quienes nos ha tocado la lotería biológica: no nacer entre los 4.000 millones de personas que malviven en el mundo es un verdadero premio de la lotería Entonces luchar por mejorar la situación de quienes no han tenido la misma suerte debería ser un imperativo de conciencia, una deuda social, una obra de Dios. La articulación, pues, entre teología y FSM, que abarca temas políticos, sociales y económicos debería ser cada vez más estrecha. Brasil es un ejemplo. Muchos de nuestros políticos hoy en activo se formaron en los planteamientos teológicos de las Comunidades Eclesiales de Base.

JOSÉ COMBLIN, PIONERO DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Evaristo Villar y Carlos Pereda

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Evaristo Villar y Carlos Pereda –
 
José Comblin nació en Bruselas en 1923. Se ordenó sacerdote en 1950 y después de trabajar ocho años en parroquias de su país, decidió vivir en América Latina. Estaba muy frustrado de la iglesia de su país, “con una fachada todavía poderosa pero donde el evangelio estaba ausente”, y encontró su oportunidad cuando Pío XII pidió sacerdotes “para luchar contra el comunismo en América Latina”. Residió en Campinas (Brasil), Santiago (Chile) y volvió de nuevo a Brasil. Fueron años en los que trabajó como profesor y contribuyó a crear la teología de la liberación . En 1972 le expulsaron los militares y pasó a Chile, donde todavía gobernaba Allende. Asistió al golpe de estado de Pinochet, “cuyo entendimiento con el nuncio Solano, actual secretario de Estado del Vaticano, fue total”, y trabajó desde la Vicaría de Santiago. Escribió un libro denunciando la doctrina estadounidense de la seguridad nacional lo que le valió de nuevo la expulsión del país. Volvió a Brasil, donde vive desde 1980. José Comblin se siente “archiviejo”, con sus 82 años, pero permanece libre como el viento para decir lo que piensa y seguir el camino que predica y predicó Jesús. Lo entrevistamos en Porto Alegre, a donde ha acudido para participar en el Foro Mundial de Teología y Liberación, y en el Foro Social Mundial. Dos foros que, en su opinión, deben mantenerse unidos. Pese a su edad, aguanta los 40 grados del verano brasileño con una sonrisa cómplice.

Cuando afirmamos que “otro mundo es posible”, ¿qué queremos decir?

Yo diría lo que dijo una mujer indígena guatemalteca: ese otro mundo ya existe, pero escondido en medio de los pobres. En los medios de comunicación se habla de los pobres siempre de forma negativa, como los que no tienen bienes, que no tienen cultura, que no tienen para comer. Visto desde fuera, el mundo de los pobres es todo negatividad. Sin embargo, visto desde dentro, el mundo de los pobres tiene vitalidad, luchan para sobrevivir, inventan trabajos informales y construyen una civilización distinga de solidaridad, de personas que se reconocen iguales, con formas de expresión propias, incluidos el arte y la poesía. He conocido barracas construidas sobre el mar en El Salvador donde viven miles de personas en condiciones muy precarias, incluso con peligro de caer al agua. Pero la gente vive allí con una alegría, con una conciencia, una apertura y una paciencia que son el reverso del mundo de los ricos. Se realiza lo que dice Jesús: el reino de Dios está ahí escondido en medio de los pobres, pero se necesita que haya algunas figuras de tipo profético para recuperar la esperanza, la confianza. Es como la levadura que hace falta para fermentar la masa. Donde no hay profetas queda como una frustración, pero desde el momento en que aparece una persona inspirada, se levanta una experiencia nueva. Y entonces hay muchísimos lugares en que se encuentra ese pueblo, que es ese mundo alternativo.

Desde ese otro mundo de los pobres, ¿es posible hacer frente al actual modelo neoliberal?

Todos los imperios se han destruido por luchas internas o porque otro imperio más fuerte les ha sobrepasado, como podría ser pronto el caso de China. No va a ser la teología la que va a destruir los imperios, éstos se destruyen por sí mismos o entre sí… pero no sabemos cuando. Entonces, el otro mundo no nace porque fracase el mundo actual sino por la introducción de un mundo nuevo desde lo más bajo. Todo lo bueno que hay en la democracia moderna en realidad nació en las ciudades medievales. En las ciudades medievales fueron los pobres campesinos que huyeron del campo y formaron comunidades propias, llegando a crear nuevas formas de cultura, hasta que el capitalismo moderno ha destruido toda la independencia y autonomía de las ciudades.

¿Qué papel está jugando la iglesia católica en esta situación?

El “otro mundo” de Porto Alegre está apareciendo pero la iglesia católica va en otra dirección. La opción por los pobres se ha olvidado y se practica una religión burguesa, muy comprometida con movimientos burgueses como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o Comunión y Liberación. La iglesia oficial se sitúa fuera del reino de Dios y se dedica a cultivar los sentimientos religiosos de la clase dominante, de los privilegiados del sistema. Yo he conocido otra iglesia en tiempos de Helder Cámara o Leónidas Proaño que se ubicaban dentro del mundo de los pobres y les daban esperanza… Pero la iglesia romana tiene como única preocupación mantener su poder y la evolución del episcopado en estas últimas décadas es una tristeza. Un día leí en un libro de Freire una anécdota ilustrativa sobre el confesor de Pío XII, que era profesor de historia en la Gregoriana y que como confesor del Papa podía conocer todas las mentiras con las que se engañaba a sí mismo, y entonces dejó escrito en su testamento que la iglesia católica es como un castillo medieval, rodeado de agua; el castillo tiene un puente pero lo han levantado y han cerrado la puerta, han tirado la llave, se han encerrado dentro y ya no pueden cambiar.

Acabamos de terminar el primer Foro Mundial de Teología y Liberación. ¿Qué valoración haces de esta forma de teología en la situación actual?

Hace 30 o 40 años, cuando se fundó la teología de la liberación, la idea era suscitar todas las fuerzas del pueblo cristiano para entrar en el movimiento revolucionario que existía en aquel tiempo. Desde entonces se han producido transformaciones grandes: primero, la esperada revolución se ha mostrado imposible y el sistema se ha mucho más fuerte de lo que era entonces. El imperio actual estaba empezando hace cuarenta años, pero ahora las grandes corporaciones, las multinacionales lo ocupan todo. La Telefónica de España está en toda América del Sur; el Banco de Santander está comprando los mejores bancos en Chile, aquí en Brasil, en Méjico… O sea, España está reconquistando América Latina, como parte del sistema capitalista de conjunto.

En segundo lugar, el pueblo ha emigrado masivamente del campo a las ciudades y en los suburbios es más difícil crear relaciones sociales y comunitarias, la gente está ahí más dispersa. Entonces hay que repensar en función de esos desafíos. Y estar en medio de este pueblo excluido que lucha justamente para crear una cultura de sobrevivencia. Entonces hay que repensarlo e imaginar cuál es el papel que podemos jugar los cristianos en todo eso. Pero la iglesia católica está ausente completamente de los suburbios y ha dejado ese espacio a los evangélicos. En Río de Janeiro los jóvenes que llegan del campo tienen dos alternativas: o se hacen evangélicos o entran en el tráfico de drogas. El mundo católico no está presente en la ciudad. El cardenal de Río, Eugenio Salas, luchó contra las comunidades de base, contra toda pastoral popular, y el resultado ha sido una reducción enorme del número de católicos. Para muchos obispos brasileños, toda comunidad de base era comunista, todo era marxismo, y la teología de la liberación puro marxismo.

En Brasil debe haber por lo menos 2000 profesores de teología actualmente, pero no se oye mucho su voz. La teología está paralizada, inconsciente del mundo en que vive, y eso se debe en gran parte al control de la ortodoxia que se ejerce sobre las facultades de teología. Por eso falta una nueva generación de teólogos de la liberación a partir de la situación actual, que es muy diferente a la de hace 30 años.

Dices que los jóvenes no han tomado el relevo de la teología de la liberación, pero hay 35.000 jóvenes acampados en el V Foro Social Mundial.

Sí, sí, pero no se ve mucha teología en eso, son movimientos laicos, movimientos de profesionales, de estudiantes, pero no sé… no se oyen muchas voces teológicas en eso. Por ejemplo, el movimiento sin tierra, no sé ve mucha teología ahí. A mí me invitan para cursos y charlas así, pero yo soy archiviejo, no sé ve mucho a los jóvenes teólogos interesados en participar en esos movimientos. En el Foro Social Mundial participan algunos obispos como Don Demetrio, de Porto Alegre, o Samuel Ruiz, de Chiapas, pero la mayoría de los obispos no es que no acudan sino que infunden en el clero la idea general que esas cosas son peligrosas, esas cosas no son muy ortodoxas. Al Papa no le gustan esas cosas. Hay también un movimiento de contestación-discusión, pero la voz cristiana es mucho más débil que hace 30 o 40 años. Las comunidades de base han reducido mucho su peso y su presencia social, porque no han tenido apoyo de de los obispos ni de los curas. Se ha tratado de recuperar, de integrar dentro del sistema parroquial tradicional… y se han levantado pocas voces proféticas para reforzar las comunidades de base.

¿Qué te parece el reciente retiro de Pedro Casaldáliga?

Va a ser un vacío inmenso. Todavía hay obispos profetas que hablan claramente. Están Tomás Balduino o Demetrio, pero él es el primero. Casaldáliga es la voz que todavía habla con sinceridad, espontaneidad y total liberad. Es un ejemplo, no solamente para los católicos, sino para toda la sociedad en general y tiene un prestigio y una irradiación muy grande. Desde Roma lo han castigado durante todo su episcopado, ha sido vigilado constantemente y ha tenido innumerables conflictos. Ha podido salvarse porque en aquel tiempo tenía el apoyo del cardenal Arns. La curia romana no se ha atrevido a sacarlo sencillamente porque la reacción habría sido muy fuerte. Pero ahora ya no es así. La conferencia episcopal ha cambiado radicalmente, se ha romanizado completamente. Si él tuviera que empezar ahora no encontraría apoyo, pero es ya viejo y por eso lo respetan, pero si tuviera que empezar no habría sido posible.

Lula es una figura que desde España se sigue con mucho interés. ¿Cómo le ves tú desde Brasil?

Lula es una personalidad, pero no es el gobierno. El gobierno es el Partido de los Trabajadores, que es un nombre usurpado porque en realidad no es el partido de los trabajadores. La gran mayoría, el 70% de los miembros del partido, son funcionarios públicos, o sea, son todos pagados por el estado. No son obreros, no son campesinos y la dirección del partido hace diez años tomó una opción muy clara: queremos el poder con cualquier condición, cualquiera que sea la condición queremos el poder. Y como decía el presidente confidencialmente: si hay que irse a la derecha, el partido irá a la derecha. Y entonces, de hecho, se prepararon para tener el apoyo o, por lo menos, la tolerancia de los grandes bancos, de las corporaciones mundiales y así la campaña electoral fue un continuo mensaje de paz, tranquilidad, diálogo, sin ningún conflicto, o sea, ningún conflicto con ninguna fuerza poderosa, ni con los bancos, ni con el Fondo Monetario, ni con los propietarios rurales, ni con las corporaciones multinacionales, ¡ningún conflicto! Y de hecho todos éstos se sienten felices, los bancos nunca ganaron tanto como ahora.

Entonces, las corporaciones multinacionales pueden comprar aquí todo lo que quieren y expandirse mucho, porque el Partido ya tomó esa decisión, aunque no lo han comunicado a los militantes de base. Entonces, los militantes se quedaron con la ilusión de que querían el socialismo, querían otra sociedad y así. Pero la dirección del partido ya tenía su programa hecho desde hace diez años. Muchos líderes se han salido del partido, ya no pueden más porque ven la orientación que están tomando las cosas. En cuanto a Lula, es la figura popular que les permite tener audiencia en el pueblo, es su mejor propaganda, la propaganda del sistema, pero él no es el que manda, no es el que elabora la política.

Además, él acepta ese papel porque es un negociador tradicional. En sus orígenes como sindicalista aprendió a negociar, a hacer acuerdos con los patronos. Y eso es lo que hace. En la industria automovilística tenía algún poder de negociación, pero frente a las corporaciones mundiales, el Fondo Monetario o los bancos, ¿qué márgenes tiene? Ahí la negociación siempre termina en capitulación.

¿No hay aspectos positivos en la política de Lula?

Hay aspectos positivos. Uno de ellos la lucha contra la corrupción. Parece que con su gobierno hay menos corrupción aunque su búsqueda de alianzas con otros partidos no sé hasta dónde se lo va a permitir. Lo mejor del Partido de los Trabajadores es su trabajo en los municipios en donde han tenido la alcaldía, ahí han podido ser más creativos porque eso tampoco interesa tanto a las multinacionales ni a los grandes. Pero a nivel del gobierno central de Brasil hasta Frei Betto, compañero suyo desde hace muchos años, le ha dejado porque ya no puede aceptar más su orientación económica neoliberal. Mantuvo la ilusión de que las cosas podrían cambiar pero no aguantó más. Ya hace un año que él quería salir del gobierno, pero insistieron, insistieron y al final decidió que ya no podía seguir.

¿Y el Programa contra el hambre?

La orientación de este programa ha sido muy discutida. Dar comida a los que tienen hambre es la solución de la burguesía tradicional; se dan limosnas, comidas, pero no se soluciona ningún problema. En buena parte eso les adormece, les quita estímulos para mejorar las cosas y muchos se dan por satisfechos. En cambio, desde el gobierno no se impulsa ningún programa para movilizar a las fuerzas populares. Todo el contacto con los obreros campesinos es para decirles: “tengan paciencia, tengan paciencia. La transformación no se hace en un año, se hace despacito”, o sea, acaban desmovilizando. El resultado es que no hay ningún antagonismo entre el mundo popular y las corporaciones, entre la industria y los bancos.

¿Qué pasa?, no pasa nada: en materia de educación, nada; en materia de salud, nada. Porque la prioridad es pagar las deudas. Y se mantienen los intereses altísimos, de tal modo que los bancos nunca ganaron tanta plata como ahora, nunca. Y la deuda del gobierno, el año pasado creció en 100.000 millones de reales. Por todo esto ya hay sectores populares que inician la protesta contra Lula, como se podía escuchar en las manifestaciones del Foro Social Mundial. En muchas reuniones populares Lula empieza a ser contestado porque después de dos años empiezan a estar un poco impacientes.

Y del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ¿qué piensas?

No he estado en Venezuela recientemente, pero es una figura muy controvertida. Es muy carismático, muy desorganizado, pero es el primero que en Venezuela ha hecho algo por los pobres, por los campesinos, por los habitantes de los cerros, es el primero y por eso le apoyan. Por eso hubo tantas manifestaciones. El petróleo estaba en manos de sindicatos totalmente vendidos a las empresas internacionales y el fue el primer gobernante de Venezuela que recuperó el petróleo. Hasta que él intervino, una fortuna de miles de millones de dólares se escapaba del país y él prácticamente lo ha recuperado, y el petróleo está ayudando a mejorar la situación de los pobres. De cualquier manera Chavez tiene ese mérito, ha sido el primero que hizo algo para enfrentarse con la burguesía, con los bancos, con los medios de comunicación… Lo tenía todo en contra y la iglesia católica también estaba contra él en primera fila, liderando las campañas contra Hugo Chavez. Pero, a pesar de eso, el pueblo lo apoyó, lo que es una señal. Ahora, si va a lograr realmente transformar un poco las estructuras eso todavía, todavía no se sabe, pero hay señales que son positivas.

En el Foro Social Mundial podemos observar un clamor contra la ocupación de Irak por Estados Unidos. ¿Cómo valoras la nueva doctrina de la guerra preventiva?

La guerra de Irak fue la primera aplicación de la nueva doctrina estadounidense. Hasta 2002, oficialmente, Estados Unidos no había reemplazado la doctrina Truman como estrategia geopolítica. La doctrina Truman, definida en 1947, ponía como meta de la política americana la contención del comunismo y legitimó la guerra de Corea e innumerables intervenciones militares en todos los continentes pero con la disolución de la Unión Soviética el comunismo dejó de ser una amenaza grave. En septiembre de 2002, el presidente Bush anunció una nueva doctrina geopolítica que plantea la necesidad de “guerras preventivas” contra cualquier amenaza posible al liderazgo mundial de Estados Unidos. No se trata de responder a una agresión, sino de hacerla imposible. Estados Unidos no iba a tolerar la formación de ninguna potencia que pudiera amenazar su predominio. Fue la proclamación oficial del imperialismo estadounidense, para que nadie tuviera dudas.

¿Y piensas que un imperialismo así puede legitimarse hoy día?

Como todos los imperios, Estados Unidos disfraza sus intenciones y se legitima ante el mundo pro la promesa de ser el guardián de la paz mundial. En América Latina la conquista de las tierras de los indígenas se justificó siempre por la “pacificación”: la misma conquista era un acto de pacificación según la ideología imperial de los conquistadores. Estados Unidos fue a Irak a llevar la paz, aunque no fuera aceptada por la mayoría de sus habitantes. Pero el mensaje se dirigía a todos los pueblos árabes y musulmanes en general. Una vez ocupados Afganistán e Irak, Estados Unidos posee una red de bases militares desde donde controla todo el Medio Oriente y Asia Central. Por supuesto, los pueblos de la región no aceptarán fácilmente esta situación de dependencia y Estados Unidos va a tener que ejercer una represión permanente en todo su imperio, lo que pondrá de manifiesto la contradicción entre imperialismo y democracia.

Otra oposición le vendrá también del propio pueblo norteamericano. Pero los gobernantes de Estados Unidos y los grandes grupos financieros que les presionan van a lo suyo: ya habían conquistado las reservas petroleras de África en Angola, Gabón, Nigeria, Guinea… y ahora domian todo el Medio Oriente y Asia Central, o sea, las antiguas repúblicas asiáticas de la Unión Soviética. De este modo, la gran vencida en la guerra de Irak es Europa, porque va a depender de Estados Unidos en sus provisiones de petróleo. Algunos gobiernos europeos -no precisamente Aznar- eran conscientes de lo que estaba en juego y por eso trataron de evitar la guerra. No lo consiguieron y la conclusión es que Europa ha dejado de ser una amenaza posible para el dominio económico de Estados Unidos.

Volviendo al viejo teólogo de la liberación, ¿cuál es tu mensaje central en el último libro “El camino”?

El propósito del libro es separar claramente lo que es cristiano de lo que es religioso. Lo cristiano es el mensaje de Jesucristo, que no es religioso, no funda ninguna religión, no crea ninguna actividad religiosa sino al revés, destruye toda la religión de su pueblo. Es cierto que la gente necesita religión, dar expresión pública a un sentimiento religioso, pero eso no es el cristianismo todavía. La iglesia ha pasado a lo largo de la historia por varias fases: reintrodujo el antiguo testamento creando a los sacerdotes y reinterpretando la eucaristía como el sacrificio; después integró también gran parte el sistema romano, la religión pública al servicio del estado y legitimadora del mismo; introdujo también buena parte de la religión de los pueblos germánicos, de los que cambió poca cosa. El programa del Papa Gregorio venía a recomendar a los misioneros que mandaba a Inglaterra la siguiente misión: “ustedes irán a los santuarios de los paganos, sacarán los ídolos que veneran y en su lugar coloquen las imágenes de los santos”, y de hecho continuaron su religión tradicional con un revestimiento cristiano.

Durante siglos, desde la alta Edad Media, se hizo ese convenio, que naturalmente facilitó la conquista de los estados europeos. El episcopado cierra los ojos y le basta con que la gente vaya a misa, se bautice y reciba la señal exterior de la iglesia; pero la religión que se practica es de los santos, una nueva expresión de sus espíritus tradicionales, no el mensaje de Jesús. Eso no es el cristianismo.

Entonces, para ti, ¿cuál es hoy ese camino de Jesús?

El camino de Jesús se puede expresar en tres claves. La primera la esperanza, o sea, la esperanza de que no solamente otro mundo es posible sino que está empezando ahora. Es un movimiento de mucho sufrimiento, que pasa por la cruz, por las luchas enormes que pueden ser, pero donde tenemos la convicción de que estamos construyendo un mundo nuevo. Ése es el tema de la esperanza.

En segundo lugar la clave de la fe, pues hemos recibido el espíritu de Dios que nos da fuerza para trabajar en la esperanza. Por eso, la fe es confianza en nosotros mismos, porque los pobres lo que más necesitan es la confianza en sí mismos, el sentimiento de que son capaces de construir el Reino aquí y ahora, esa es la revelación de Jesús: el espíritu santo vendrá y hará a través vuestro obras mayores de las que yo he hecho. O sea, el espíritu los hará libres, capaces de hablar, de crear y de renovar la vida.

Y la tercera clave es el amor, la convocación a formar una fraternidad entre los seres humanos. Esa es la vocación fundamental del mensaje cristiano, como dice San Pablo: “la fe y la esperanza pasarán, todo lo demás pasará, lo único que permanece es el amor”. Entonces, después de la muerte, lo único que quedará es el amor. El amor que es algo concreto, ponerse al servicio del otro, de los otros, de los necesitados en primer lugar. Entonces, donde existe amor, ahí está presente el Reino de Dios.

LIBROS DE ÉXODO

Pedro Serrano

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Pedro Serrano –
 
Autor : José Comblin _ Título : El Camino. Ensayo sobre el seguimiento de Jesús _ Editorial : Paulinas – Sao Paulo (Brasil) 2004.

José Comblin, es uno de los teólogos de la liberación más significativos. Nació en Bruselas, Bélgica; fue ordenado sacerdote en 1947 y es doctor en Teología por la Universidad de Lovaina. Desde 1958 anda por tierras de Latinoamérica, habiendo ejercido la docencia en Ecuador, Chile y Brasil. Hace varios años que reside en el estado de Paraiba, de la gran nación brasileña.

Ha escrito bastantes libros y artículos, tanto en brasileño como en español. Entre los publicados últimamente se pueden señalar: O povo de Deus; Vocâo para a liberdade; Cristâos rumo ao século XXI; Os desafios da ciudade no século XXI. Entre otros títulos anteriores que han tenido buena acogida están: Antropología cristiana; Teología da libertacao, teología neoconservadora e teología liberal; Tiempo de acción; A forca da palabra; y, El Espíritu Santo y la liberación.

El nuevo libro de Comblin, O Caminho. Ensaio sobre o seguimiento de Jesus (El Camino. Ensayo sobre el seguimiento de Jesús), editado por Paulinas en Sao Paulo, en el año 2004, todavía no ha sido traducido al español. Está destinado a un público amplio, sin excesivos conocimientos religiosos y cristianos. Comblin hace la distinción entre el camino de Jesús y la religión, es decir, la Iglesia católica junto con las Iglesias ortodoxas, protestantes y evangélicas, que se han ido formando posteriormente en el transcurrir de los tiempos. Las analiza críticamente -sobre todo a la Iglesia católica-, según el grado de fidelidad a Jesús. Se centra en el camino de Jesús que, viviendo en el contexto del judaísmo, supo superar críticamente su propia religión, así como trascender toda religión. Para los primeros cristianos, la vida nueva era el camino nuevo de la fe, que debían de seguir por que se lo pedía el mismo Jesús.

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REDES MUNDUIALES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL

Carlos Pereda

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Carlos Pereda –
 
¿Cómo acceder a las redes existentes? La principal vía es Internet, combinando las Web de los propios foros y los “buscadores” adecuados cuando buscamos temas específicos. En el último FSM de Porto Alegre se recogió información detallada de más de 300 redes, que aparecen ordenadas de acuerdo con las once áreas temáticas de dicho foro. Se puede acceder a ellas a través de la Web (www.forumsocialmundial.org.br) o directamente en www.memoria-viva.org/bdf/listeespacespt.htm.

Se especifican los objetivos de cada red, las organizaciones que la componen, la dirección de correo, el ámbito de actuación, etc. A modo de ejemplo, señalamos algunas:

Nombre Objetivos Organizaciones Correo
Inernacional
Water Alliances

Promover la acción globa
de los activistas del agua

11organizaciones
de 6 países
segreteria@contrattoacqua.it
Boycot contra
Exxon-Esso-Mobil
y Coca-cola
Estudiar la viabilidad de un
boicot de este tipo
24 organizaciones de
todos los continentes
ipf@paulofreire.org
Banco social Promover vías de reorientar
el capital hacia la economía
social y participativa
4 organizaciones de
varios países
tally_bery@yahgoo.com.br
Campaña mundial
para reducir los
gastos militares
Presionar a los gobiernos
para que dediquen parte de
los gastos militares a políticas
sociales
23 organizaciones de
todos los continentes
Irnc@irnc.org
Plebiscito Universal Promover un sistema de
información sobre cuestiones y propuestas de interés mundial
3 organizaciones de
América Latina
rsm@via-rs.net

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UNA VISISÓN DE LA RELIGIÓN Y DE LA JUVENTUD EN EL FSM

Silvia Regina Alves

números 78-79 (marzo.junio ’05)
– Autor: Silvia Regina Alves –
 
Socióloga y coordinadora de investigaciones del CERIS, Silvia cómo fue su primera experiencia en la Foro Social Mundial (FSM) y su participación en el Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL) que tuvo lugar una semana antes, en Porto Alegre, donde reunió teólogos del mundo entero para discutir sobre los rumbos y perspectivas de la teología de la liberación a nivel mundial.

¿Cómo fue el Foro Mundial de Teología y Liberación?

El FMTL fue muy dinámico a nivel de intercambios. Se podría hacer alguna crítica a la forma de las conferencias, que fueron muy largas. Pero podemos preguntarnos, ¿en qué otros tipos de propuestas se puede pensar? Estamos dentro de una crisis -crisis de las izquierdas, crisis del mundo progresista- ¿cuál es la nueva dirección o cuáles son las nuevas versiones que la teología de la liberación, sea dentro del ámbito católico o de otros iglesias y otras tradiciones religiosas cristianas, está tomando?

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ALIANZA POR LA JUSTICIA ECONÓMICA Y LA VIDA EN LA TIERRA

números 78-79 (marzo-junio ’05)
 
Introducción

1. En respuesta al urgente llamamiento de la región del África austral, reunida en 1995 en Kitwe, a reconocer la urgencia cada vez mayor de la injusticia económica mundial y la destrucción del medio ambiente, la 23ª Asamblea General (Debrecen/Hungría, 1997) invitó a las iglesias miembros de la Alianza Reformada Mundial a entrar en un proceso de “reconocimiento, educación y confesión” (processus confessionis). Las iglesias, escuchando el clamor de hermanos y hermanas de todo el mundo y mirando la amenaza al don de Dios de la creación, reflexionaron sobre el texto de Isaías 58:6 “…romper las cadenas de la opresión y los yugos de la injusticia, y dejar en libertad a los quebrantados”.

2. Desde entonces, nueve iglesias miembros se han comprometido con una declaración de fe; hay algunas que están en proceso de establecer una alianza, y otras han estudiado la situación y han llegado a reconocer la profundidad de la crisis. Además, en cooperación con el Consejo Mundial de Iglesias, la Federación Luterana Mundial y organizaciones ecuménicas regionales, la Alianza Reformada Mundial celebró consultas en todas las regiones del mundo, desde Seúl/Bangkok (1999) hasta Stony Point (2004). Asimismo, cabe señalar las consultas de las iglesias del Sur, Buenos Aires (2003), y las de las iglesias del Norte y del Sur, London Colney (2004).

3. Reunidos en Accra (Ghana) para celebrar la Asamblea General de la Alianza Reformada Mundial, tuvimos ocasión de visitar los calabozos en que se recluía a los esclavos de Elmina y Cape Coast, donde millones de africanos fueron tratados como mercancías, vendidos y sometidos a los horrores de la represión y la muerte. En la actualidad, las realidades en curso de la trata de seres y la opresión provocada por el sistema económico mundial hacen que el clamor de “nunca más” suene a mentira.

4. Hoy venimos a asumir un compromiso de fe (faith commitment).

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ELSA TÁMEZ: CONTEXTOS CULTURALES DE LAS IMÁGENES DE DIOS

Evaristo Villar

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Evaristo Villar –
 
Teóloga mexicana (Monterrey 1951), es actualmente profesora de Biblia en la Universidad Latinoamericana (Costa Rica). Es una de las mujeres pioneras de la Teología Feminista. Elsa interpreta la Biblia desde una perspectiva popular y contextual, dentro de la corriente de la Teología de la Liberación y profundamente impregnada por su sensibilidad de mujer y su apertura ecuménica: “no existe una Biblia católica ni una protestante, hay una sola Biblia”. Como escritora, entre sus numerosas publicaciones cabe destacar La Biblia de los oprimidos (1979), El rostro femenino de Dios (en colaboración 1985); Teólogos de la liberación hablan sobre la mujer (15 entrevistas 1985), etc. Elsa estuvo en Madrid en 1998 durante la celebración del XVIII congreso de teología (“Neoliberalismo y cristianismo”) en el que participó con una ponencia, El Dios de la gracia y el dios del mercado.

Al hilo de esa tu ponencia, ¿cómo influye el contexto cultural en la creación de las imágenes de Dios?

Influye mucho. Para hablar de Dios utilizamos el instrumental humano que tenemos, que es el lenguaje y ese lenguaje está marcado por la cultura. Cuando hablamos de Dios, proyectamos las marcas de nuestra cultura, es decir, de nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza, con los hombres y mujeres, con lo sobrenatural.

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LLAMAMIENTO DE LA ASAMBLEA DE MOVIMIENTOS SOCIALES

números 78-79 (marzo-junio ’05)
 
A la movilización contra la guerra, el neoliberalismo, la explotación y exclusión por otro mundo posible

_ Somos movimientos sociales reunidos en el marco del V Foro Social Mundial. El gran éxito de participación, plural y masiva, al FSM, nos da la posibilidad y la responsabilidad de hacer más y mejor nuestras campañas y movilizaciones, para extender y fortalecer nuestras luchas.

Hace cuatro años el grito colectivo y global de que OTRO MUNDO ES POSIBLE rompió la mentira de que la dominación neoliberal es inevitable, así como de la “normalidad” de la guerra, de la desigualdad social, del racismo, de las castas, del patriarcado, del imperialismo y de la destrucción del medio ambiente. En la medida que los pueblos se apropian de esta verdad, su fuerza se hace incontenible y se va materializando en hechos concretos de resistencia, reivindicación y propuesta.

Por ello lo nuevo de nuestra época es el estallido y la extensión de los movimientos sociales en todos los continentes y su capacidad de construir en la diversidad nuevas convergencias y acciones comunes a nivel global.

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DEFENSA DEL MERCADO JUSTO

Rogate R. Mshana

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Rogate R. Mshana –
 
Rogate Reuben Mshana, es economista tanzano y secretario ejecutivo de Justicia Económica, un departamento del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), con sede en Ginebra, expresamente dedicado a la defensa de la justicia en el mundo. Ha coordinado, desde dicho departamento, diferentes encuentros con el BM, el FMI y Conferencias de las Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo. En 2002 participó en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Sudáfrica como representante de CM.

¡Ay de los que decretan decretos inicuos, de los notarios que registran vejaciones, que echan del tribunal al desvalido y despojan a los pobres de mi pueblo, que hacen su presa de las viudas y saquean a los huérfanos !(Is 10,1-2).

Para que podamos salir de la pobreza estamos trabajando cada vez más duramente, pero esto no nos está ayudando. Las circunstancias están en contra nuestra. (Barkary Diarra, Agricultor de Algodón, Mali).

El propósito de esta presentación es subrayar la crítica de la teoría y la práctica del mercado por un lado, y, por el otro, animar a los teólogos y las iglesias para que se involucren en hacer teología del mercado mientras defienden un comercio justo al rededor del mundo. No me extenderé mucho sobre la religión, que es el dominio de los teólogos. Prefiero plantear cuestiones éticas y morales que deben de ser abordadas por las iglesias.

El término mercado se usa indiscriminadamente con el de comercio porque las teorías del mercado se aplican al comercio. El mercado, como el comercio, se refiere a las relaciones y el intercambio de bienes y servicios. La preocupación principal hoy en día es la falta de justicia en estas relaciones. Amos, haciéndose eco a los otros profetas, denuncia aquellos que “practican el fraude con las cuentas” y compran al pobre con plata y los necesitados por un par de sandalias (Amos 8,5). La justicia para con los pobres sigue siendo la prueba de todo sistema. ¿Cómo podemos abolir las desigualdades en el mercado y el comercio?

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RELIGIÓN Y MERCADO

Jung Mo Sung

números 78-79 (marzo-junio ’05)
– Autor: Jung Mo Sung –
 
En un Artículo recientemente publicado Jung Mo Sung, teólogo laico brasileño de origen coreano, afirmaba: “Las ciencias económicas tratan propiamente de la producción, distribución y consumo de los bienes materiales. Y, precisamente porque tratan todos los elementos materiales que necesitan las personas humanas para vivir con dignidad, es preciso que la Teología se ocupe de ellas. Nuestro Dios se revela como el Autor de la vida humana y los que creemos en este Dios de la Vida, tenemos que defender la dignidad de este don en nombre de nuestra fe.

Las ciencias económicas, como todas las ciencias humanas, no son, como las ciencias naturales, ciencias exactas. Están fundadas en ciertos presupuestos filosóficos, metafísicos y teológicos. La economía es un producto social y trata de las cuestiones relativas a la vida humana y social. Y ahora encontramos que, sin utilizar lenguaje mítico – religioso, los economistas neoliberales proponen realmente una “teología del mercado”.

Jung Mo Sung, vitalista y creativo, tuvo una sugerente aportación al 1 FMTL que a continuación ofrecemos en forma de esquema.

I. Crítica al mercado desde la religión

Cuando se analiza críticamente la relación entre la religión y el mercado, o cuando se critica el mercado o el sistema de mercado a partir de los valores ético-religiosos, es preciso tener en consideración algunas cuestiones:

1. Las grandes religiones surgieron y fueron sistematizadas en las sociedades premodernas, de economía más simple y defendieron valores comunitarios. En cuanto que el actual sistema económico es amplio, complejo, moderno (en el sentido en que busca la novedad y el progreso) e impersonal (no comunitario): los valores de solidaridad, justicia económica y social, etc., propuestos por las religiones, fueron, en su mayoría, elaborados en un mundo premoderno, con fuerte connotación “intencional” en relaciones intersubjetivas; en tanto que en sociedades amplias y complejas las relaciones económicas y sociales son mediadas por instituciones impersonales y auto-organizadoras. Por esta razón la Teología de la Liberación creo la noción de pecado estructural, pecado que no está en la esfera de las intenciones o de las relaciones interpersonales.

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