NO VAMOS A PAGAR LA CRISIS, QUE LA PAGUEN LOS RICOS. FSM 2009-Belem. Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
FSM 2009-Belem. Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales
 
Los movimientos sociales del mundo nos hemos reunido con ocasión de la celebración del 9º FSM en Belem, en la Amazonía donde los pueblos resisten a la usurpación de la naturaleza, sus territorios y su cultura.

Estamos en América Latina, donde en las últimas décadas se ha dado el reencuentro entre los movimientos sociales y los movimientos indígenas que desde su cosmovisión cuestionan radicalmente el sistema capitalista; y en los últimos años ha conocido luchas sociales muy radicales que condujeron al derrocamiento de gobiernos neoliberales y el surgimiento de gobiernos que han llevado a cabo reformas positivas como la nacionalización de sectores vitales de la economía y reformas constitucionales democráticas.

En este contexto, los movimientos sociales de América Latina han actuado de forma acertada: apoyar las medidas positivas que adoptan estos gobiernos, manteniendo su independencia y su capacidad de crítica en relación a ellos. Esas experiencias nos ayudarán a reforzar la firme resistencia de los pueblos contra la política de los gobiernos, de las grandes empresas y los banqueros que están descargando los efectos de esta crisis sobre las espaldas de las y los oprimidos.

En la actualidad los movimientos sociales a escala planetaria afrontamos un desafío de alcance histórico. La crisis capitalista internacional que impacta a la humanidad se expresa en varios planos: es una crisis alimentaria, financiera, económica, climática, energética, migratoria…, de civilización, que viene a la par de la crisis del orden y las estructuras políticas internacionales.

Estamos ante una crisis global provocada por el capitalismo que no tiene salida dentro de este sistema. Todas las medidas adoptadas para salir de la crisis sólo buscan socializar las pérdidas para asegurar la supervivencia de un sistema basado en la privatización de sectores estratégicos de la economía, de los servicios públicos, de los recursos naturales y energéticos, la mercantilización de la vida y la explotación del trabajo y de la naturaleza, así como la transferencia de recursos de la periferia al centro y de los trabajadores y trabajadoras a la clase capitalista.

Este sistema se rige por la explotación, la competencia exacerbada, la promoción del interés privado individual en detrimento del colectivo y la acumulación frenética de riqueza por un puñado de acaudalados. Genera guerras sangrientas, alimenta la xenofobia, el racismo y los extremismos religiosos; agudiza la opresión de las mujeres e incrementa la criminalización de los movimientos sociales. En el cuadro de estas crisis, los derechos de los pueblos son sistemáticamente negados.

La salvaje agresión del gobierno israelí contra el pueblo palestino, violando el derecho internacional, constituye un crimen de guerra, un crimen contra la humanidad y un símbolo de esta negación que también sufren otros pueblos del mundo.

Para hacer frente a esta crisis es necesario ir a la raíz de los problemas y avanzar lo más rápidamente posible hacia la construcción de una alternativa radical que erradique el sistema capitalista y la dominación patriarcal.

Es necesario construir una sociedad basada en la satisfacción de las necesidades sociales y el respeto de los derechos de la naturaleza, así como en la participación popular en un contexto de plenas libertades políticas. Es necesario garantizar la vigencia de todos los tratados internacionales sobre los derechos civiles, políticos, sociales y culturales (individuales y colectivos), que son indivisibles.

En este camino tenemos que luchar, impulsando la más amplia movilización popular, por una serie de medidas urgentes como: _ La nacionalización de la banca sin indemnización y bajo control social. _ Reducción del tiempo de trabajo sin reducción del salario. _ Medidas para garantizar la soberanía alimentaria y energética. _ Poner fin a las guerras, retirar las tropas de ocupación y desmantelar las bases militares extranjeras. _ Reconocer la soberanía y autonomía de los pueblos, garantizando el derecho a la autodeterminación. _ Garantizar el derecho a la tierra, territorio, trabajo, educación y salud para todas y todos. _ Democratizar los medios de comunicación y de conocimiento.

El proceso de emancipación social que persigue el proyecto ecologista, socialista y feminista del siglo XXI aspira a liberar a la sociedad de la dominación que ejercen los capitalistas sobre los grandes medios de producción, comunicación y servicios, apoyando formas de propiedad de interés social: pequeña propiedad territorial familiar, propiedad pública, propiedad cooperativa, propiedad comunal y colectiva…

Esta alternativa debe ser feminista porque resulta imposible construir una sociedad basada en la justicia social y la igualdad de derechos si la mitad de la humanidad es oprimida y explotada.

Por último, nos comprometemos a enriquecer el proceso de la construcción de la sociedad basada en el “buen vivir” reconociendo el protagonismo y la aportación de los pueblos indígenas.

Los movimientos sociales estamos ante una ocasión histórica para desarrollar iniciativas de emancipación a escala internacional. Sólo la lucha social de masas puede sacar al pueblo de la crisis. Para impulsarla es necesario desarrollar un trabajo de base de concienciación y movilización.

El desafío para los movimientos sociales es lograr la convergencia de las movilizaciones globales a escala planetaria y reforzar nuestra capacidad de acción favoreciendo la convergencia de todos los movimientos que buscan resistir todas las formas de opresión y explotación.

Para ello nos comprometemos a:

Desarrollar una semana de acción global contra el capitalismo y la guerra del 28 de marzo al 4 de abril 2009:

_ Movilización contra el G-20 el 28 de marzo. _ Movilización contra la guerra y la crisis el 30 de marzo. _ Día de solidaridad con el pueblo palestino impulsando el boicot, las desinversiones y sanciones contra Israel, el 30 de marzo. _ Movilización contra la OTAN en su 60 aniversario 4 de abril. _ Etcétera.

Fortalecer las movilizaciones que desarrollamos anualmente:

_ 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer. _ 17 de abril: Día Internacional por la Soberanía Alimentaria. _ 1 de mayo: Día Internacional de los trabajadores y trabajadoras. _ 12 de octubre: Movilización global de lucha por la Madre Tierra contra la colonización y la mercantilización de la vida.

Impulsar las agendas de resistencia contra la cumbre del G-8 en Cerdeña, la cumbre climática en Copenhague, la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago…

Respondamos a la crisis con soluciones radicales e iniciativas emancipatorias.

Esta vergonzosa impunidad debe terminar. Los movimientos sociales reafirman aquí su activo sostén a la lucha del pueblo palestino así como todas las acciones de los pueblos del mundo contra la opresión.

A PROPÓSITO DEL “AUTOBÚS ATEO” EN ESPAÑA

Evaristo Villar

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Evaristo Villar –
 
El fenómeno del “autobús ateo” inició su recorrido en Londres en los primeros días de 2009; desde el 12 de enero comenzó a recorrer las calles de Barcelona y, a partir del 26 del mismo mes, lo ha hecho en Madrid y en otras ciudades de España. El autobús porta la siguiente leyenda: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. ¿Oportunidad para una reflexión serena sobre Dios o signo de una sociedad secularizada que está abandonando ya toda referencia a la metafísica?

En una cultura mayoritariamente creyente y católica, sorprende que alguien proclame abiertamente su ateísmo y hasta llegue a hacer propaganda del mismo. Es más, lo que antes se ocultaba porque socialmente no tenía buena prensa, ahora se da publicidad y se crean asociaciones que participan de la misma forma de pensar. En este país no estábamos acostumbrados a tales sobresaltos. Aquí siempre hemos sido mayormente católicos, aunque fuera por decreto, como lo prueban los no muy lejanos tiempos del “nacionalcatolicismo”.

Se me ocurre pensar que lo que hoy está pasando no está lejos, es más, parece análogo a ese otro fenómeno social que, meses atrás, causó honda impresión en la “buena sociedad española”, como fue la homosexualidad. Hasta entonces, aquí todos éramos legalmente heterosexuales. Pero, de la noche a la mañana, se le ocurrió al Parlamento mirar más detenidamente las cosas y descubrir que también en nuestra armónica sociedad existía una polifonía formada por homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, etcétera. Y decidió legalizarlos porque también ellos y ellas son ciudadanos, constitucionalmente sujetos y con derechos igualmente reconocidos en nuestro ordenamiento jurídico.

Pues bien, ocurre que cada día esta sociedad nuestra se va manifestando más plural y diversa no sólo en el ámbito de lo público social y político (que nos es más conocido), sino también en el ámbito de lo confesional e ideológico: existen creyentes y no creyentes como existen opciones políticas y sociales de tendencias diversas. Y todas tienen derecho a manifestarse y a ser públicamente reconocidas. En este sentido, como ciudadanos que son, los ateos tienen el mismo derecho a existir y les asiste la misma “libertad de expresión” que la que ampara al resto de ciudadanos. Serán ellos quienes, en el ejercicio de su libertad –como todos los demás que piensan y creen de distinta manera– harán buen o mal uso de este derecho.

Miradas las cosas con ojos de creyente, aunque pueda parecerle escandaloso a ciertas mentes –fácilmente escadalizables–, no deja de manifestarse en todo esto una buena noticia. Me refiero a esa larga, larguísima etapa histórica que supone la apuesta por el ser humano. En este largo y caprichoso camino, no resulta difícil descubrir espacios compartidos en los que tanto el ateo como el creyente pueden marchar juntos, al menos durante un buen trecho. Probablemente en esta opción por el ser humano vamos a coincidir en algunas cosas sustanciales, fundamentalmente y como punto de partida, en el rechazo de todas aquellas justificaciones, vengan desde el ámbito de las creencias o de las ideologías, que alienan y limitan la capacidad expansiva del ser humano. En particular, desde el lado del creyente, esto le forzará a denunciar con mayor coraje los ídolos o dioses falsos que se imponen y le disputan su derecho al “disfrute de la vida”. Y, lo que es peor, que están, según afirma el Vaticano II, en el origen de la “negación de Dios” y del ateísmo moderno, por cuanto “han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios” (GS, 19).

Pues bien, la toma de conciencia de este punto de partida y el rechazo de las deformaciones de la imagen de Dios, dejando que emerja la apuesta limpia por el ser humano, es lo que a mí me parece una buena noticia. Ya lo había advertido en “sentido inverso”, con su particular elocuencia, Nietzsche: “el concepto de Dios fue inventado como antítesis de la vida: concentra en sí, en espantosa unidad, todo lo nocivo, venenoso y difamador, todo el odio contra la vida” (“Ecce homo” 8). Desde esta imagen de dios, el mismo Dios cristiano es necesariamente ateo.

Lo que plenifica en última instancia la opción cristiana por el hombre, además de su conciencia de solidaridad en la humanidad, es justamente la historia de Jesús y su mensaje sobre el Reino de Dios. No es necesario llegar hasta “la encarnación”, desde donde arranca la apuesta original de Dios por la humanidad, basta recorrer los lugares más comunes de su vida y mensaje para verle siempre al lado del hombre y de los más débiles. Es esto tan decisivo que el máximo criterio ético de una vida conforme el plan de Dios, según Jesús, es éste: “Cuanto hicisteis por uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. En definitiva, en la lucha por la dignidad del ser humano, creyentes y ateos podremos estar en la misma trinchera.

ALTERNATIVAS AL NEOLIBERALISMO

Frei Betto

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Frei Betto –
 
En el Foro Social Mundial de Belem se concluyó que las alternativas al neoliberalismo y a la construcción del ecosocialismo no se engendran en la cabeza de los intelectuales o de programas partidarios, sino en la práctica social, a través de luchas populares, movimientos sindicales, campesinos, indígenas, étnicos, ambientalistas y comunidades de base.

Para gestar tales alternativas se exigen al menos cuatro actitudes. La primera: una visión crítica del neoliberalismo. Éste profundiza las contradicciones del capitalismo, en la medida en que la expansión globalizada del mercado estimula la competitividad comercial entre las grandes potencias; desplaza la producción hacia regiones donde se puedan pagar salarios irrisorios; estimula el éxodo de las naciones pobres hacia las ricas; introduce tecnología de punta que reduce los puestos de trabajo; vuelve a las naciones dependientes del capital especulativo e intensifica el proceso de destrucción del equilibrio ambiental del planeta.

La segunda actitud: organizar la esperanza. Encontrar alternativas es un trabajo colectivo, puesto que no surgen de la cabeza de intelectuales iluminados o de gurús ideológicos. De ahí la importancia de dar consistencia organizativa a todos los sectores de la sociedad que esperan otra cosa diferente de lo que se ve en la realidad actual, desde agricultores que sueñan con trabajar su propia tierra a jóvenes interesados en la preservación del medio ambiente.

La tercera actitud es rescatar la utopía, el neoliberalismo no trata solamente de destruir las instancias comunitarias creadas por la modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el Estado democrático. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura socio-políticaeconómica en la cual se inserta, y lo considera mero consumidor. Por lo mismo se extiende también a la esfera cultural. Como diría Emmanuel Mounier, el individualismo es opuesto al personalismo. Pascal fue enfático: “El Yo es odioso”.

En su apogeo el capitalismo lo mercantiliza todo: la biodiversidad, el medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos arrancados a los niños, etc. y hasta nuestro mismo imaginario. Un ejemplo trivial es lo que se gasta en la compra de agua potable envasada industrialmente, dejando de lado el viejo y buen filtro de cerámica o incluso la recogida del agua limpísima de lluvia después de un minuto de precipitación.

Sin utopías no hay movilizaciones motivadas por la esperanza, ni posibilidad de visualizar un mundo diferente, nuevo y mejor.

Cuarta actitud: elaborar un proyecto alternativo. La esperanza favorece la emergencia de nuevas utopías, que deben ser traducidas a proyectos políticos y culturales que señalen las bases de una nueva sociedad, eso implica el rescate de los valores éticos, del sentido de justicia, de las prácticas de solidaridad y compartimiento, y del respeto a la naturaleza; en suma, se trata de un desafío también de orden espiritual, en la línea de lo que pregonaba el profesor Milton Santos, de que debemos priorizar los “bienes infinitos” y no los “bienes finitos”.

El proyecto de una sociedad ecosocialista alternativa al neoliberalismo exige revisar, después de la caída del muro de Berlín, los aspectos teóricos y prácticos del socialismo real, sobre todo desde el punto de vista de la democracia participativa y de la preservación ambiental.

El ecosocialismo se caracterizaría por la capacidad de incorporar el concepto y las prácticas de igualdad social y desarrollo sustentable a partir de experiencias de los movimientos sociales y ecológicos, así como de la revolución cubana, del levantamiento zapatista de Chiapas, de los asentamientos del MST, etc.

Es vital incluir en el proyecto y en el programa los paradigmas emergentes actuales, como ecología, indigenismo, ética comunitaria, economía solidaria, espiritualidad, feminismo y holística.

Este sueño, esta utopía, esta esperanza que llamamos ecosocialismo no es sino la continuación de las esperanzas de aquellos que lucharon por la defensa de la vida como Chico Mendes y Dorothy Stang, dos luchadores cristianos que dieron sus vidas por la causa de los pobres, de los explotados, de los indígenas, de los trabajadores de la tierra y de los pueblos de la selva.

EL DESAFÍO ÉTICO Y POLÍTICO DEL HAMBRE

Leonardo Boff

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Leonardo Boff –
 
Son de Gandhi estas palabras terribles: “el hambre es un insulto, humilla, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu… si no el alma misma; es la forma de violencia más asesina que existe” (J. Madeley, 2002, 52).

Vivimos actualmente varias crisis conjugadas: la climática, la energética, la económico-financiera, la de la insostenibilidad de la Tierra como un todo y la alimentaria. Como son todas interdependientes, la solución también debe ser incluyente. De todas las crisis, tal vez la más inmediatamente perversa sea la crisis alimentaria porque produce hambre, enfermedades secundarias al hambre y la muerte de millones de personas, especialmente niños.

Según la FAO, desde mediados del año 2007 el número de personas que padecen hambre pasó de 853 millones a 960 millones. Tal vez en este momento de crisis económica mundial, con el desempleo generalizándose en el mundo, hayamos llegado ya a mil millones. Según el ex relator de la ONU para el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, el suizo Jean Ziegler, por cada 1% de disminución de la producción de alimentos a escala mundial hay 16 millones más de personas con hambre en el mundo. En la actualidad por lo menos 37 países viven crisis alimentarias graves, especialmente Somalia y Haití. La situación mundial es tan preocupante que la misma FAO estima que son necesarios por lo menos de 10 a 15 años para alterar estructuralmente el cuadro del hambre mundial, mediante fuertes inversiones en la producción y la distribución de alimentos (Conti, 2009).

El hambre ha estado siempre presente en la historia de las sociedades humanas y hoy de una manera absolutamente excesiva. Rastreemos rápidamente estas raíces.

EL HAMBRE EN LA HISTORIA AYER Y HOY

La primera gran revolución ocurrida en la humanidad fue la del neolítico hace unos diez mil años. Las dos innovaciones básicas de esta revolución están presentes en nuestra economía todavía hoy: la agricultura y la cría de animales. Evidentemente los métodos se sofisticaron y las relaciones de producción se volvieron más complejas, pero la lucha es la misma: producir excedentes para garantizar la vida humana y dar hoy sostenibilidad a toda la comunidad de vida dentro de la cual se halla incluido el ser humano como un miembro más. Sin embargo, la necesidad de satisfacer las demandas de alimento nunca ha podido ser plenamente satisfecha, bien por razones de clima, de fertilidad de los suelos, de guerras o de desorganización social. A excepción de la primera fase del paleolítico cuando había poca población humana y superabundancia de caza, de peces y de aves, de frutos y de semillas, siempre ha habido hambre en la historia. La distribución de los alimentos ha sido siempre desigual, no obstante la intrínseca comensalidad de la naturaleza humana.

El flagelo del hambre no constituye propiamente un problema técnico. Existen técnicas de producción de extraordinaria eficacia. La producción de alimentos es superior al crecimiento de la población mundial, pero están pésimamente distribuidos. El 20% de la humanidad dispone para su disfrute del 80% de los medios de vida. El 80% de la humanidad debe contentarse con solamente el 20% de estos recursos vitales. La distribución es pues desigual, injusta y pecaminosa.

Entre las principales causas se encuentran: los cambios climáticos, con sequías en Australia y bajas cosechas en Europa, el aumento de la demanda de China e India que tienen una clase media de 300 millones de personas con fuerte poder adquisitivo y cambio de hábitos alimentarios, el aumento de precio de los insumos agropecuarios, como fertilizantes y plaguicidas, la creciente demanda de productos agrícolas como materias primas para la generación de biocombustibles, especialmente el maíz y la soja, en razón de los expresivos aumentos del precio del petróleo, y la especialización del movimiento del mercado futuro de los alimentos, con grandes inversores que han abandonado ciertos campos de la economía y han pasado a especular sobre los alimentos.

Las tierras fértiles cuya producción se destinaba al consumo interno del país están siendo convertidas para la producción orientada a la exportación, como commodities, en los mercados mundiales. Con la escasez de energía fósil (petróleo, carbón y gas) se están implantando grandes proyectos en el sur del mundo, especialmente en Brasil y África, con extensas áreas de cultivo de plantas oleaginosas (especialmente caña de azúcar, palma y otras) para la producción de biocombustibles que desplazarán del campo a cerca de 60 millones de personas, creando graves crisis sociales.

El capital especulativo descubrió los alimentos y los transformó en puro negocio, relegando la soberanía alimentaria a un segundo plano. Estudios recientes indican que los fondos de inversión controlan entre el 50 y el 60% del trigo comercializado en los mayores mercados mundiales de commodities. La cantidad de dinero especulativo en el mercado de futuros que apuesta sobre las variaciones de precio subió de 5.000 millones de dólares a 175.000 millones de dólares en el año 2007. Es increíble, pero cuanto más crece el hambre en el mundo más aumentan las ganancias de las transnacionales de la alimentación (Conti, 2009).

Estos datos revelan una gran perversidad ética: la falta de sensibilidad de los seres humanos para con sus semejantes. Es como si hubiésemos olvidado totalmente nuestros orígenes ancestrales, la comensalidad y cooperación originarias que nos permitieron dar el salto de la animalidad a la humanidad.

Este déficit de humanidad resulta de un tipo de sociedad con su correspondiente cultura que privilegia al individuo sobre la sociedad, y valora la apropiación privada de todo lo que se produce más que la coparticipación solidaria y fraterna, refuerza más los mecanismos de rivalidad y competición que los valores de solidaridad y de cooperación, prolonga todavía el patriarcado con su tipo de racionalidad orientado hacia los medios y no hacia los fines, el poder, el uso de la fuerza, la voluntad de dominación más que los valores ligados a lo femenino (también en el hombre y en la mujer) como la sensibilidad a los procesos de la vida, el cuidado y la disposición a la cooperación.

Como se deduce, la ética imperante es utilitarista y elitista. No se pone al servicio de la vida de todos y de su necesario cuidado, sino que está al servicio de los intereses de determinados individuos o grupos con exclusión de todos los demás. Por lo tanto, en la raíz de la calamidad actual de la humanidad hambrienta y sufriente se encuentra una injusticia básica. Si no se fortalece la ética de la solidaridad, del cuidado de los unos con los otros y de la comensalidad mínima no habrá salvación. No queremos que se hagan realidad las palabras terribles que Dante Alighieri vio escritas en el portal del infierno: “Lasciate ogni speranza voi ch’entrate”, es decir, “los que entráis aquí abandonad toda esperanza” (Divina Comedia, Infierno, canto III).

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LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA LUCHA CONTRA EL HAMBRE

Carlos Pereda

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Carlos Pereda –
 
En la lucha contra el hambre juegan un papel importante aquellos movimientos y ONG que se proponen no sólo canalizar ayudas a casos más urgentes, sino analizar sus causas y denunciar los intereses de fondo que impiden soluciones más globales. Por eso, hemos pedido a cuatro de esas organizaciones que aporten sus puntos de vista.

Desde tu grupo ¿cuáles son las causas del hambre?

2015 y más (Corina Mora).- Se trata de una situación multicausal de difícil resumen en pocas líneas. Para ir a lo esencial pensamos que las políticas internacionales en materia de agricultura y alimentación han sido desplazadas de la esfera pública de los gobiernos e instituciones y progresivamente quedan en manos de capitales privados transnacionales cuyos intereses están lejos de preocuparse por garantizar la alimentación de los ciudadanos con escasos ingresos, y prefieren bombardear a consumidores con gran capacidad de gasto. Llevamos tres décadas promoviendo un modelo agroexportador intensivo en químicos y transporte, que además de insostenible es injusto.

ACSUR-Las Segovias (David Ortiz).- Parece evidente que el hambre existe y que afecta, según datos de la FAO, a cerca de 900 millones de personas. Parece también evidente que en otros lugares la opulencia y el derroche, también de productos alimenticios, es un hecho habitual y que son muchos los datos que nos confirman que con la capacidad de producción de alimentos actual sería perfectamente posible que ninguna persona fuese víctima del hambre. Ante estas dos evidencias surge una tercera, y es que la principal causa del hambre está relacionada con la inequidad en la distribución de la riqueza y los alimentos y por la imposibilidad económica de acceder a esos alimentos de un número obsceno de personas. Aunque no son las únicas, las grandes empresas transnacionales agroexportadoras son en gran medida responsables, junto con las políticas de los gobiernos que les dan cobertura, de esta situación. Tras el fracaso de la llamada “Revolución Verde”, se continúa apostando por recetas caducas, intentando operar en las supuestas reglas del mercado que deben revertir esta situación a pesar de la constatación de su inutilidad, con el consiguiente alto coste en vidas humanas.

Quién debe a quién (respuesta colectiva consensuada en Internet).-

En la Campaña ¿Quién debe a quién? denunciamos que las causas del hambre, al igual que las del empobrecimiento y la desigualdad social extrema, radican en el sistema de relaciones económicas y de poder en el que vivimos. El sistema capitalista, antidemocrático y depredador en su esencia, potencia la avaricia y el individualismo. Buscando siempre el máximo beneficio empresarial y personal a corto plazo, la sociedad neoliberal premia las actitudes egoístas e irresponsables hacia la naturaleza y hacia los seres humanos, condenando así la vida de millones de personas y arriesgando el futuro de la humanidad. Es imposible analizar aquí todos los instrumentos concretos creados por el sistema para beneficio de muy pocos. Sirvan de muestra las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que de manera hipócrita imponen “soluciones” para los problemas de los países periféricos, que conllevan privatizaciones, monocultivos para la exportación, desprotección laboral, destrucción ambiental… O las sucesivas rondas de la OMC, que buscan liberalizar el comercio de los países empobrecidos, que agudizan las desigualdades y destruyen la soberanía alimentaria de los pueblos. La progresiva financiación de la economía se ha vuelto también en contra de quienes sufren la condena del hambre. En la bolsa de Chicago se especula con los cereales y las oleaginosas “olvidando” que las subidas de precio arrastran consigo a millones de personas. La defensa a ultranza de la revolución verde (insostenible y petrodependiente), por medio de la cual se han llegado a producir alimentos suficientes para 10.000 millones de personas, no se ha puesto nunca al servicio de las poblaciones empobrecidas, sino al de los intereses del agronegocio. En lo cercano, denunciamos nuestro modelo de consumo irrefrenado e irreflexivo, que no tiene en cuenta de dónde provienen los productos ni en qué condiciones fueron elaborados. La pasividad ante tanto sufrimiento nos vuelve cómplices. ¿Por qué nos parece aceptable que la inyección de dinero a la banca supere con creces la ayuda al desarrollo?

Entreculturas (Estíbaliz Giner).- A lo dicho anteriormente hay que sumar el efecto que las crisis alimentarias tienen en la estabilidad social de los países. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, ha declarado que “si no se cubren plenamente los fondos que solicitamos a los donantes, nos arriesgamos a que aumente aún más el hambre, la malnutrición y a que estallen disturbios sociales a una escala sin precedentes”.

¿Qué líneas de actuación urgente consideráis necesarias?

2015 y más (Corina Mora).- Hay que combinar al menos tres líneas de trabajo: a) La ayuda humanitaria urgente evitando que ésta profundice más en las mismas causas, es decir, no comprando grano a las grandes corporaciones sino potenciando producciones locales y/o regionales. b) Modificar las imposiciones de políticas económicas que se realizan a los gobiernos del Sur, permitiéndoles invertir gasto público en el fomento de la agricultura y la alimentación local. c) Impedir que los acuerdos comerciales en la Organización Mundial de Comercio definan las cuestiones relacionadas con la agricultura, la ganadería, la pesca y la alimentación.

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¿DERROTAR EL HAMBRE?, FACTIBLE:UTOPÍA DE “HOMBRES NUEVOS”

Nicolás Castellanos

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Nicolás Castellanos –
 
Si acontece una desgracia en el mundo, todo se paraliza y se hace un minuto de silencio en memoria de las víctimas. En este minuto se están muriendo 24.000 personas. Y todo sigue igual. Diariamente nos provocan: dos mil quinientos millones de personas sobreviven con menos de dos euros al día y la desertización amenaza a mil doscientos millones en un centenar de países.

Contemplar el mapa de la pobreza en el mundo, y vivirla en este infierno injusto, cruel y perverso en este barrio marginal del Plan 3000, en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, me rompe el alma y me llena de preguntas: ¿Dónde dormirán esta noche los pobres? ¿Cuándo la pobreza dejará de ser la ignominia de la humanidad?

Estas preguntas tienen respuesta. Jeffrey D. Sachs, “probablemente el economista más importante del mundo”, acaba de afirmar que “el fin del hambre extrema está a nuestro alcance. Sólo con que los países ricos diesen el 1% de su renta, permitiría que esos 1.100 millones de pobres extremos pudieran satisfacer sus necesidades básicas”.

J. D. Sachs cree que se puede acabar con la pobreza del planeta en el año 2025, con un “pacto global” entre ricos y pobres. Abordar el fin de la pobreza con rigor, invertir los recursos naturales en reducir la pobreza antes que en la guerra, la corrupción, el contrabando y la contienda política. Y los países ricos tener voluntad política de cooperar con recursos reales. Lo que ocurre es que en “la distribución de los recursos estamos bajo mínimos de justicia”. Hay medios suficientes para que nadie pase hambre ni sed. Sólo falta voluntad. Además yo no veo que las gentes que cuentan con todos los medios vivan tan felices y tan pletóricas. Por razones de justicia y de felicidad, me parece urgente hacer una “revolución ética”. Ese es el problema, la solución que denuncia y ofrece Adela Cortina Orts.

Esa falta de voluntad política es evidente si comparamos las ayudas al desarrollo, puras migajas, con las multimillonarias ayudas para salvar el sistema financiero.

De una forma modestísima el Proyecto Hombres Nuevos lo está demostrando.

Hombres Nuevos está en el camino de los pobres desde hace 17 años, en este contexto de globalización, que ni cuentan ni participan en el sistema. Y precisamente la calidad humana de una civilización se mide por su capacidad de integrar a todos sobre la base de derechos, obligaciones y valores humanos.

Para Hombres Nuevos la palabra clave es INCLUYENTE.

Se cuidan algunas actitudes básicas: Ver la vida con ojos de joven y con ojos de Evangelio, que siempre es una noticia de liberación y felicidad.

La identidad de Hombres Nuevos la marcan estos tres principios:

1. El Proyecto Hombres Nuevos es un proyecto social CON los pobres y para los pobres. Educar a la persona es dejar de ser súbdito, sumiso, pasivo y llegar a ser ciudadano libre, responsable, solidario; pues todos somos iguales, hermanos, que compartimos y encontramos ahí la felicidad.

2. Educar en valores: Se empieza por elevar su autoestima, ayudarles en su promoción integral hasta que consigan llegar a ser protagonistas de su propia historia y desarrollo.

Y esto se logra fundamentalmente a través de una educación liberadora. Hemos construido 55 escuelas de primaria y secundaria, tres Escuelas Universitarias de Informática, de Turismo y de Teatro, la única que existe en el país. En las Universidades tenemos 500 becados y en 5 comedores desayunan y almuerzan 700 niñas y niños escolarizados. Todo contribuye a elevar el nivel cultural: Gimnasia Rítmica, cuatro años campeonas de Bolivia; Orquesta Sinfónica Juvenil Hombres Nuevos, hoy de rango internacional; “Camino Nuevo”, centro de día para niños y adolescentes trabajadores en la calle y de la calle, la Banda, en la Ciudad de la Alegría funcionan todas las escuelas deportivas, piscinas, polideportivo, Casa de encuentros culturales y de espiritualidad, viviendas sociales, vivero de microempresas, Iglesia Jesús Divino Maestro, una maravilla exponente de arte chiquitano, de las misiones jesuíticas, proyectos de erradicación del trabajo infantil, hogar de Mensajeros de la Paz.

En todos estos programas sociales lo más importante es la capacitación y la formación.

3. Autofinanciación. Se va logrando en muchos programas.

Nuestra opción de fondo es la opción por los pobres. El pueblo de Dios tiene que estar del lado de los que están en el reverso de la historia.

Pero en el Sur tenemos un plus de esperanza que no posee el Norte.

Tengo acuñada una frase que lo expresa gráficamente: “En el Norte disponen de casi todos los medios para vivir y les faltan razones para existir, en el Sur carecemos de medios para vivir y nos sobran razones y motivos para existir”.

Nos movemos dentro de un proyecto integrador, que asume todas las dimensiones de la persona humana pobre, que tiene hambre, necesita escuela, salud, higiene, trabajo, espacio para el tiempo libre, que necesita a Dios, si es creyente.

El paradigma es Jesús, que se encarnó en la cultura de los pobres. Y desde ahí evangelizó, anunció el Reino, no desde la cultura de las élites.

Su pedagogía evangélica, liberadora, partió de los pobres y con los pobres.

Ni pretendemos ser ni somos como ellos, pero intentamos acercarnos, no distanciarnos. Vivimos en el barrio, en una vivienda parecida a la suya, austera, sencilla, con lo imprescindible para vivir. Por opción prescindimos de coche, lavadora, TV. No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Una cosa tenemos clara, no confundir el identificarnos con solidarizarnos. Querer llegar a identificarnos nos podía llevar a la esquizofrenia.

CRITERIOS OPERATIVOS DEL PROYECTO HOMBRES NUEVOS

Nuestro lema es: “Nada para los pobres, todo con los pobres”. El objetivo es claro, luchar juntos, con ellos, por su dignidad y liberación. Capacitación hasta conseguir ser protagonistas. No hacemos nada sin contar con el pueblo, sin escucharles. Cuando nosotros llegamos con nuestra mentalidad europea, no pensamos construir iglesias, templos, pero resultaba que en cada asamblea con la gente, siempre decían que la primera, la segunda y la última necesidad era un templo. Les escuchamos e hicimos templos: después de diecisiete años, al constatar los templos llenos (y son espaciosos), nos damos cuenta de que tenían razón.

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FORO SOCIAL MADRID 2009

Varios Autores

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Varios Autores –
 
Entre los días 23 y 25 de enero se ha celebrado la 2.ª. edición del Foro Social Mundial 2009 descentralizado en Madrid. En Madrid también lo tenemos claro: Otro mundo es posible, otro capitalismo es imposible.

En un tiempo en el que la propaganda comercial, y también la del sistema, nos quiere hacer creer que todo es de “usar y tirar” (menos su modelo social desigual, claro), la voluntad y empeño anticapitalistas han vuelto a impulsar un espacio de encuentro de iniciativas, de intercambio de dudas, experiencias y proyectos, de desempeño de la pluralidad, de trato en la fraternidad, en definitiva un mirador hacia el horizonte de transformación. Este esfuerzo ha tomado forma en el II Foro Social Mundial en Madrid- 2009.

Sobre los orígenes del FSM y el por qué de la osadía de “montar” desde el año pasado este evento descentralizado en Madrid, no nos extenderemos porque puede leerse en: www.fsm08madrid.org/web/index.php?option=com_content&task=view&id=21&Itemid=37. Pero sí creemos necesario contar que la andadura hacia “el Foro” de este año comenzó cuando terminó el anterior, el primero…

Así desde la Asamblea de Movimientos Sociales realizada al final del FSMM08 y que adquirió una forma más precisa en febrero del pasado año (en que nos reencontramos para valorar dicho Foro y repensar futuras iniciativas), iniciamos entre diversos movimientos, redes y organizaciones sociales y políticas alternativas y gentes no organizadas, un camino conjunto de intercambio de visiones y proyecciones de futuro. A través de una sucesión de asambleas plurales, horizontales y participativas, fuimos elaborando todo ese nudo de complicidades y la determinación en ampliar ese espacio y avanzar en la elaboración de alternativas y proyectos coincidentes.

En ese intervalo de tiempo, además, much@s de nosotr@s volvimos a coincidir en el Encuentro Social Alternativo al Petróleo y en otras múltiples movilizaciones en las calles, las aulas, desde las plataformas, etc. Pero nos quedaba aún el dar no un paso más, sino dos, tres…

Y en ese proceso de rebelión, unas veces fragmentadamente, otras más coordinadamente, contra este sistema y sus consecuencias de injusticia, explotación y desigualdad, apareció en toda su plenitud “La crisis”.

LA CRISIS DEL SISTEMA CAPITALISTA, PATRIARCAL, EXPLOTADOR Y RACISTA

…. Y con ella la pretensión de los poderosos que cotidianamente se alían para defender sus intereses (y que anualmente celebran sus beneficios en el Foro de Davos), de que la crisis generada por su sistema de dominación y que hacía aguas por su implementación de la avaricia y el latrocinio, cayera como un muro sobre las cabezas de trabajadores/as, estudiantes, campesin@s, mujeres, inmigrantes, jóvenes… “parias de la tierra” en general.

Ello nos impulsó a acelerar todo, a levantar más alto y más claro, si cabe, nuestro convencimiento de que “otro mundo es posible y otro capitalismo es imposible”. Y a impulsar con más determinación aún nuestro reencuentro en esta ciudad de la especulación, la privatización, la desigualdad… y el espionaje, luchando desde “lo local” contra los explotadores del Foro de Davos y sus acólitos de aquí y de allá…

Y, DE NUEVO, LLEGÓ EL FORO

Esta vez, en medio de una lucha por la supervivencia de un espacio emblemático para los Movimientos Sociales madrileños en general y para el FSMM en particular: el Espacio Polivalente Autogestionado “Patio Maravillas”. Así, la víspera de la inauguración del Foro, cerca de 500 personas nos concentramos ante el edificio, para impedir que diversas fuerzas armadas pertrechadas de una orden de desalojo (defensora de los intereses de un conocido especulador) pudieran avasallar el derecho a territorios en los que generar vida, tejer vínculos y redes, crear cultura… Y exactamente ese espacio aglutinador de colectivos y personas fue, junto al IES Lope de Vega, nuestro “lugar en el mundo” durante la celebración del Foro.

Y llegó la presentación del FSMM- 2009, con una mesa plagada de sensibilidades en las luchas y alternativas, donde pudimos compartir las reflexiones de miembr@ s del movimiento estudiantil contra el Plan Bolonia y del de l@s inmigrantes, de las luchas de la sanidad y de la del Patio Maravillas, del colectivo gitano, de los vecin@s de La Cañada y de la heroica lucha del pueblo palestino. Y, antes del debate público, cerró el círculo de intervenciones el profesor universitario Carlos Fernández Liria, que sintetizó los esfuerzos, problemas y retos a los que se enfrenta el Foro Social Mundial ante la perspectiva de la necesaria derrota del viejo mundo capitalista y de la proyección de alternativas para ese nuevo mundo libre de explotación, alienación, machismo, racismo e injusticia. A esa presentación le fue puesta un “hasta mañana”, con la corrosiva actuación del colectivo artístico Poliposeídas, que hicieron reír a l@s cientos de asistentes y que teatralizaron magistralmente reflexiones recogidas esa tarde en el IES Lope de Vega.

Pero antes de iniciar “oficialmente” este FSMM nos reencontramos en la sala Hebe de Vallekas, para conjugar aquello de la lucha, la reflexión y la alegría, a través de las músicas del grupo Inkordio (ya participante el pasado año), esta vez junto a Direkzion Kontraria, el jueves, y con Aizu y Tokame la polla, el viernes.

En este 2009, los Talleres con los que amanecía el Foro se habían multiplicado en relación al año anterior y pasaban a ser 34, que desde “lo local” a “lo global”, tocaban la práctica totalidad de temas que alimentan las preocupaciones, luchas y alternativas por otro mundo posible sin capitalismo (Ver la relación aquí: www.fsm08madrid.org/web/images/programa%20fsm09%20madrid.pdf), y que en el Taller número 7: “sobre la articulación de los movimientos sociales críticos en Madrid”, daba continuidad a los debates acometidos durante este año, sobre la coordinación de los/as antiglobalizadores/ as en Madrid y con el resto del Estado y del mundo.

Tal cantidad de Talleres (que sistematizaban una cantidad de propuestas que los triplicaban inicialmente) respondían a una lógica evidente: una casi duplicación de redes y colectivos sociales, sindicales y políticos, en relación al pasado año, llegando a participar en el actual cerca de 100 colectivos. Ello muestra un crecimiento y madurez de la pluralidad de inquietudes, experiencias y propuestas, que nos va enriqueciendo año tras año.

DE LOS TALLERES A LA CALLE Y DE LA CALLE A LA CAÑADA

Terminados estos intensos y apasionantes Talleres, los asistentes y otras gentes que se sumaron a la salida, ocupamos la calle y levantamos voces, músicas y ánimos de victoria, llegando a sumar entre 2.000 y 3.000 personas, según lo contabilizaran miradas más o menos optimistas. Y así, entre el “Patio Maravillas” y Sol, alzamos nuestra solidaridad con el Pueblo palestino, por una alternativa anticapitalista y por otro mundo posible, contra la privatización, la conferencia episcopal, la explotación laboral, el machismo, el racismo, etcétera (y por supuesto contra la Espe- especulación), por los derechos a la vivienda, de l@s transexuales… y, finalmente, reclamando una huelga general ¡ya! Y todo ello acompañad@ s de una excelente batucada que dio más ritmo a nuestra rabia organizada.

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FORO SOCIAL MUNDIAL (enero, 2008)

Luigi de Paoli

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Luigi de Paoli –
 
Como siempre, es difícil referir en pocas líneas un evento como el FORO SOCIAL MUNDIAL (FSM) que este año se ha desarrollado en los últimos cuatro días de enero en Belem, capital del estado del Pará (Brasil), situada a orillas del río homónimo, y puerta de ingreso para la Amazonía a través del Río del Amazonas.

Entrar en el FSM, especialmente después de los que se han tenido en Mumbai (India, 2005) y en Nairobi (Kenia, 2007), significa sumergirse en el imaginario colectivo, hecho de atavíos y símbolos exóticos, así como de lenguas no sólo occidentales, sino también indígenas. Enteros pabellones están dedicados al artesanado más diverso, a editoriales y librerías, y a centenares de asociaciones interesadas en las más diversas temáticas del Foro. Muchos puestos de restauración garantizan la alimentación y la hidratación (90% de humedad y temperaturas en torno a los 30 grados). Abundan los grupos musicales, los documentales, las muestras fotográficas, las lecturas de poesías…

Para pagar la inscripción (10 euros para los países “industrializados”) y recibir la tradicional bolsa en bandolera hay una fila de 90.000 personas. Provienen de 142 naciones, y entre ellos hay 1.900 indígenas y 1.400 quilombolas (descendientes de esclavos). Han llegado con autobús y con las barcas a lo largo de ríos, después de días de viaje. También los periodistas (4.500) deben cumplir las formalidades, así como las 4.000 organizaciones, en mayoría latinoamericanas. Miles de jóvenes acampan bajo las tiendas en un gran parque. 2.000 voluntarios tratan de darnos una mano para hallarnos en el área destinada al FORO, que es la universidad de Belém.

Los 90.000 inscritos, como primer acto, deben familiarizarse con un voluminoso opúsculo sobre el cual son reseñados los centenares de seminarios y tablas redondas, con la descripción detallada de la sede y de los relatores. En general la jornada se distribuye en tres horarios: 8,30- 11,30; 12-15; 15,30-18. Los seminarios y los encuentros se distribuyen sobre un arco de diez temáticas: el dominio del capital y de las multinacionales; la preservación del planeta y de los recursos; la descolonización del conocimiento (diplomas); la igualdad de género y discriminación de casta; el acceso a los derechos sociales (soberanía alimenticia, educación y trabajo digno); la construcción de un nuevo orden mundial y autodeterminación de los pueblos; democracia económica y solidaria; la defensa del ecosistema Amazonía y los derechos de los pueblos indígenas.

Muchos locales puestos a disposición por la Universidad del Pará se revelan insuficientes para acoger a los participantes. Muchas rebosantes “Tiendas temáticas” dedicadas a las religiones afroasiáticas, al diálogo ecuménico, al cambio climático, a los pueblos no reconocidos como nación. Las asociaciones que se ocupan de la infancia han dado vida a los debates sobre el dramático problema de los niños, víctimas de la violencia urbana, de la explotación del trabajo, del abandono por parte de los padres y de la deficiencia de servicios públicos de salud y de educación, factores que están produciendo una elevada tasa de homicidios en edad adolescente en toda América. La benemérita Fundación Paulo Freire ha mantenido viva la atención de la educación como medio para promover la responsabilidad personal y una verdadera conciencia política.

Las organizaciones sindicales han estado muy activas en la discusión de las causas de la desocupación y de la actual organización del trabajo, que requieren una urgente coordinación por parte de las formaciones sindicales, también en consideración de los nuevos modelos de desarrollo que la crisis energética impone.

Antes o durante el FORO SOCIAL se ha tenido el Foro de la Teología y Liberación (sobre la cual os detallaré en otro e-mail), el Foro de la Educación, el Forum de la Comunicación, el Foro Mundial de los Jueces, el Foro Mundial de las Autoridades locales.

La Comisión Pastoral de la Tierra, sector crítico del Episcopado brasileño, junto a la Caritas, a varias Iglesias protestantes y a la Fundación Doroty (la hermana norteamericana matada en Brasil por su empeño por los senza terra) han puesto el problema candente de la reforma agraria, sobre el cual han caído varios mártires, uno de los cuales es Chico Mendes, que ha recibido un conmovido homenaje por parte de muchos participantes.

Numerosos han sido los seminarios sobre la Amazonía y sobre los conflictos que se registran entre los gobiernos (a menudo corruptos) y los movimientos que reivindican el derecho a defender el ecosistema de la penetración de las multinacionales, hoy incluso chinos, que obtienen concesiones escandalosamente ventajosas para la explotación minera (oro, aluminio, cobre, uranio, etcétera) sin ninguna consideración por los efectos contaminantes sobre las personas y sobre el territorio. El hecho nuevo en América Latina es la impresionante determinación que muestran los varios sectores de la sociedad y de las comunidades indígenas, marchando incluso durante días, en consolidar redes de auto protección y en movilizar presiones sobre los gobiernos. Hoy no se cuentan más las federaciones internacionales que giran en torno al FORO SOCIAL, desde la defensa del agua a la de los fármacos a bajo costo.

El FORO de Belém ha tenido un indudable protagonista: los pueblos indígenas de América Latina, que con 44 millones de personas y 22 macro etnias, representan el 10% del continente hispano-brasileño. Ellos nos han recordado la trágica fecha del 1492, cuando se inició el saqueo global y se inventó la teoría de las razas para justificar el etnocIdio, la trata de esclavos y la persecución operada por los Estados republicanos, después de la independencia de las monarquías europeas (inicios del siglo XIX). Los representantes de los pueblos indígenas han difundido una nota, “Lucha global por la Madre Tierra contra la mercantilización de la vida”, que contiene muchas de las temáticas discutidas en el FORO SOCIAL. Voy a extraer una síntesis telegráfica, sobre la cual me comprometo a volver con algunas consideraciones en otro momento.

Nosotros, pueblos indígenas originarios, practicamos y proponemos: la unidad entre Madre Tierra, sociedad y cultura. Educar la madre tierra y dejarse educar por ella. Educación al agua como derecho humano fundamental y no su propia mercantilización. Descolonizar el poder con el “Comandar obedeciendo”, autogobierno comunitario, Estados plurinacionales, autodeterminación de los pueblos, unidad en la diversidad como otras formas de autoridad colectiva. Unidad, dualidad, equidad y complementariedad de género. Espiritualidad de lo cotidiano y de lo diverso. Liberación de toda dominación o discriminación racista/ etnicista/sexista. Descolonización de las ciencias y tecnologías. Expansión de la reciprocidad en la distribución del trabajo, de productos, de servicios. De todo esto producir una nueva ética social alternativa a la del mercado y del provecho colonial/capitalista.

Pertenecemos a la Madre Tierra, no somos dueños, saqueadores ni vendedores de ella y hoy llegamos a una encrucijada: el capitalismo imperialista ha demostrado ser no sólo peligroso para la dominación, explotación, violencia estructural sino también porque mata a la Madre Tierra y nos lleva al suicidio planetario que no es ni “útil” ni “necesario”.

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EL HAMBRE Y LA OPULENCIA; FLUJOS Y REFLUJOS DEL CAPITAL

José Ramón Montes

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: José Ramón Montes –
 
El hambre, máxima expresión de la pobreza, ha sido compañera inseparable del largo devenir histórico de los seres humanos; las guerras, las pestes, las tormentas, las sequías y las inundaciones, trajeron siempre a las poblaciones el hecho terrible de no poder alcanzar la subsistencia. En la civilización mediterránea del trigo siempre se ha invocado al PAN como símbolo de seguir viviendo: es el mínimo, es el pan de cada día. También la opulencia ha estado siempre como característica típicamente humana. En cuanto algunos se diferenciaron de las mayorías aparecieron los palacios, las vestiduras lujosas y el ocio sin obligaciones, y como elemento fundamental el enfrentamiento, la revuelta, la confrontación: penuria y lujo están asombrosamente próximos en el espacio y en el tiempo, ese es el gran desafío.

La dicotomía hambre-hartazgo, miseria-opulencia, en definitiva la plasmación escandalosa de la iniquidad y la injusticia, es algo tan viejo como la historia de las sociedades humanas y en todos los tiempos fue objeto privilegiado de las reflexiones de filósofos, literatos, políticos y moralistas.

Nuestro tiempo no es en esencia tan diferente a las épocas pasadas: tal vez lo que sucede es el hecho de la gran VISUALIZACIÓN de las situaciones, sobre todo en los países ricos cuyos habitantes disponen de todos los medios escritos y audiovisuales por lo que, a pesar de las manipulaciones, puede decirse que “conocen” a grandes rasgos las situaciones. El conocimiento suele ser muy sesgado y en el llamado Occidente el sistema procura alejar los teatros de las situaciones; por ejemplo, el hambre es cosa de África, de Guatemala o de Afganistán por culpa de los talibanes, fanáticos y opuestos al desarrollo y a la modernización. Sin embargo el cuarto mundo, este de las zonas suburbiales del Norte, es generalmente tratado de refilón, evitándose profundizar en fenómenos como las causas últimas de los conflictos de las periferias francesas en el invierno de 2005.

Recientemente ha concluido 2008 en el que se ha conmemorado el sexagésimo aniversario de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS; y desde ATTAC, como movimiento esencialmente ciudadano, entendemos el hambre como la carencia por cualquier persona o familia, en cualquier parte del mundo en que resida, de aquellos elementos, servicios y equipamientos que le son reconocidos en aquel texto fundamental, evitando toda interpretación asistencialista o de limosna; se ha de hablar en todo caso de DERECHOS que el mundo en su conjunto, y en especial la ECONOMÍA, se han de encargar obligatoriamente de satisfacer.

ECONÓMICO IGUAL A OPULENCIA

En los usos habituales del lenguaje y en la cultura mediática oficial, la economía y sus asuntos se asocian a la ganancia, al éxito y a los estándares acomodados de vida o a aquella manera de existencia lujosa que llama la atención y según nos dicen son los grandes incentivos sin los que la actividad económica no puede florecer en las sociedades humanas. Dado que eso es verdad, la lucha por un mundo más justo y equitativo y por una utilización más adecuada de los recursos del planeta no sería un quehacer económico sino esencialmente POLÍTICO, SOCIAL, CULTURAL Y ECOLÓGICO.

TOM WOLFE, tal vez sin saberlo, publicó con su novela LA HOGURA DE LAS VANIDADES de 1987 el más agudo tratado de economía de los finales del siglo XX, con aquellos banqueros excéntricos y elitistas, aquellos lujos del vivir inigualados tal vez desde la Pompeya que devoró el Vesubio.

Con la hábil teoría del GOTEO, la economía liberal aún oficial bendice y canoniza el consumo opulento pues la producción y distribución de los elementos lujosos y superfluos alimenta la actividad y, dicen, fomenta el empleo, justificar lo más injusto.

En medio de la opulencia, de su actual reflujo se lamenta vehementemente la bajada de las ventas de coches de alta gama, cuando todo el mundo sabe que esos artefactos no convienen ni como instrumentos de transporte, ni como utilizadores de la energía. ¿Qué se lamenta entonces?: se lamenta el cuestionamiento de unas formas de vida, el escándalo evidente, los miedos de los privilegiados, pues hambre y opulencia no están lejos como se quiere hacer creer, están muy próximas y conviven en las mismas ciudades y si no que se haga un repaso por ejemplo de un país emergente como BRASIL en el que el contraste es flagrante y muy caliente, pues la distancia no lo suaviza.

Sociológicamente es muy fácil observar los efectos urbanos del feo encuentro entre el hambre y la opulencia que estalla a cada paso en los barrios acomodados y en las urbanizaciones privilegiadas y es la bunkerización, el miedo, representado en cámaras, rejas, vigilancia privada, aislamiento; se está llegando al absurdo de la OPULENCIA ENCARCELADA, soportada por gentes y grupos que hacen de la LIBERTAD su proclama continua y favorita. El viejo y evangélico contraste entre el banquete del rico y la lacerante pobreza de Lázaro sale al encuentro todavía cuando se recuerda que hace 54 años en BANDUNG se reunieron unos dirigentes honestos e ilusionados pensando que el tiempo iba a ir, al menos, paliando las injusticias del mundo; y que no muy lejos de aquel encuentro vive hoy el JEQUE DE BRUNEI en una isla petrolera y dicen que es el hombre más rico del mundo, y como en las leyendas infantiles, en sus palacios y en sus aviones privados hay grifos de oro y zapatos adornados con esmeraldas. ¿Qué dice de todo esto el FMI?, con toda seguridad no dice NADA y si en algo se pronuncia será en el sentido de que su majestad insular efectúa grandes y provechosas inversiones en el terreno energético, y en el consumo de bienes suntuarios que tanto fomentan los empleos más calificados como los de buceadores pescadores de perlas que rastrean las preciadas ostras en los mares cálidos con riesgo de sus vidas; sin hablar de las guerras, sufrimientos y latrocinios que la extracción y comercio de los diamantes vienen acarreando en SIERRA LEONA, REPÚBLICA DEL CONGO y otros desgraciados pueblos que guardan en sus subsuelos riquezas que labran su desgracia. Sí, economía es igual a opulencia y un signo de opulencia social está representado por nuestros teléfonos móviles sin los que ya no sabemos vivir, y es de general conocimiento que esos artilugios precisan de un mineral llamado coltán por cuya captura los corruptos de allá y los empresarios de acá han originado guerras desconocidas que han llevado la muerte y el exilio a millones de personas: ese mineral y otros que se utilizan para la producción de armamentos y municiones son la más clara expresión de una ECONOMÍA GLOBAL que sostiene la opulencia de unos cuantos y perpetúa el hambre y las carencias de muchos y muchas más.

HAMBRE, OPULENCIA Y MIGRACIONES

El hombre y la mujer de hoy con más o menos distorsiones están informados y conocen las grandes situaciones, de modo que los pobres y los hambrientos saben muy bien dónde habita la opulencia y dicen entender la consigna y la proclama liberal de eso que llaman el mundo sin fronteras; y se lanzan por tierra, por mar y hasta en avión hacia esos oasis de bienestar que las pantallas televisivas difunden y publicitan; parece que esos dos nombres opuestos se van a fundir en un abrazo y así parten las pateras, pero el mar es duro y amargo y las engulle, y los espaldas mojadas cruzan eso que los anglos llaman THE RIO GRANDE. Resulta que la opulencia es esquiva: los liberales afirman que es el premio al mérito y al trabajo pero el premio no se alcanza porque no se alcanza el instrumento que es el dichoso empleo; la integración cultural es difícil y esa opulencia incluso abandona a los autóctonos de los países de destino de las migraciones. Entonces resulta que todavía hay fronteras y violencias y peleas entre todos los expulsados de allí y también de aquí. Y una vez más habla la economía, esta vez con terminología pastelera –sí, sí, de repostería– y nos dice que no se sabe por qué pero es el caso que ha menguado la tarta de modo que en esa merienda estadística, muchos niños y niñas se quedarán sin su trozo esperado, con tanta ilusión que les hacía: las leyes económicas son inexorables y están construidas con el inapelable rigor matemático de profundísimos cálculos prácticamente infalibles; de modo que si recordamos el famoso naufragio del TITANIC de 1912, de los viajeros de primera clase perecieron el 30% mientras que de entre los miembros de la tripulación resultaron ahogados el 70%: así que la cosa resulta bastante explícita, la patera de 2009 es como la tripulación de 1912.

Es interesante repasar un reciente discurso de NICOLÁS SARKOZY en el que se puede leer entre líneas una línea etnicista de apoyo a los trabajadores blancos y por tanto en contra de la inmigración: la globalización es económica pero no humana.

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POLÍTICAS DE HAMBRE PARA LOS OBJETIVOS DEL MILENIO

Pablo José Martínez Osés

Éxodo 97 (ener.-febr.’09)
– Autor: Pablo José Martínez Osés –
 
Durante el año 2008 el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) sufrió un varapalo en sus ya escasas posibilidades de ser alcanzado. A raíz de la difusión pública del elevado precio que estaban alcanzando los granos básicos en los mercados internacionales la FAO informó que podíamos contar ya con unos 100 millones de personas “nuevas” en situación de hambre. También el Banco Mundial anunció en septiembre de 2008 que se veía obligado a revisar el umbral internacional de pobreza extrema situándolo en 1,25 dólares, lo que introducía a unos 300 millones de personas en esa categoría. Apenas a siete años del plazo acordado las dos metas del primer ODM (y tal vez el más simbólico de ellos) se alejaban descaradamente de su posible cumplimiento, amenazando con regresar a los valores de 1990. A día de hoy más de 1.000 millones de personas viven síndromes severos de desnutrición y 1.400 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza extrema. De estos últimos cerca del 80% son precisamente personas campesinas cuyo sustento directo ha provenido de la agricultura. Estos datos y sus tendencias en las últimas décadas debieran ser suficientes para abordar críticamente las políticas comerciales en materia de agricultura y alimentación de las últimas décadas, así como para promover políticas alternativas sin demora.

La llamada crisis de los precios de los productos alimentarios ancla sus raíces en más de dos décadas de políticas internacionales de doble rasero, que han socavado las capacidades de los países del Sur de alimentar a sus poblaciones en beneficio de las grandes compañías transnacionales dedicadas al “agri-bussines”. Ellas son las que ahora se frotan las manos con la escalada de precios. Los pequeños productores agrícolas y ganaderos han visto cómo no podían competir con los productos de grandes marcas que copaban sus mercados con productos envasados y manufacturados por compañías del Norte, aunque sus materias primas hubieran sido previamente obtenidas del Sur. Los gobiernos del Sur se han visto obligados a eliminar todas las políticas agrícolas y ganaderas destinadas a proteger a sus pequeños productores por las directrices impuestas por las instituciones internacionales. Aún hoy se insiste en que la liberalización comercial es la mejor llave para salir de la crisis. Siempre el mismo doble rasero: los países pobres deben abrir sus mercados y reducir el gasto público, mientras que los potentes mercados del Norte mantenemos a ultranza nuestras medidas de proteccionismo y gastamos miles de millones de euros del erario público en subvencionar a nuestros productores. Pretender “aprovechar” la gran repercusión de esta crisis, como hacen algunos, para finalizar las negociaciones de la Ronda de Doha será un intento de consolidar y de fijar un conjunto de políticas liberalizadoras que están en la raíz de los problemas causados y de las que ya sabemos qué se puede esperar.

Redes de organizaciones sociales de todo el mundo hemos alertado de que el 80% de las personas más empobrecidas del Planeta vivían directamente de su trabajo en el sector rural alimentario. Y que éste estaba siendo progresivamente abandonado por las políticas públicas nacionales, maniatadas por acuerdos comerciales alcanzados en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) o producto de acuerdos de libre comercio y asociación, todos ellos dictados y diseñados por los “lobby” de las multinacionales e impuestos por los gobiernos de los países industrializados.

Las políticas agrícolas y ganaderas de los EEUU y la Unión Europea siguen la misma lógica, privilegiando a las grandes compañías y a los modelos de producción intensiva, dirigidos a la exportación, llegando incluso a subvencionarlas para lograr introducir sus productos en los mercados de los países del Sur. A pesar de las reiteradas denuncias que se han realizado contra este tipo de subvenciones que arruinan las oportunidades de producción local aún se mantienen.

Además, en los últimos años y amparados en la crisis energética, la comunidad internacional no es capaz de tomar decisiones para detener el despilfarro energético del consumo insostenible, sino que da una vuelta de tuerca más promoviendo y subvencionando a las mismas compañías para que destinen una parte de sus cultivos a la fabricación de combustible. Una vez más, aceptamos políticas diseñadas para responder a la demanda desaforada e irracional del consumo de sociedades privilegiadas, en lugar de establecer normas orientadas a la satisfacción de necesidades básicas de las personas con equidad y racionalidad.

En este contexto los acuerdos tomados para ampliar los esfuerzos de la comunidad internacional en materia de ayuda alimentaria si no vienen acompañados de una revisión en profundidad de las políticas causantes del desastre, tan sólo servirán, si acaso, para contener las revueltas contra el hambre que ya se están produciendo en países muy afectados. Los programas de distribución masiva de alimentos en las circunstancias actuales harán que las instituciones internacionales compren a precio de oro la producción excedente que las compañías ya tienen listas para ofrecer al tiempo que evitan que desciendan los precios en el mercado internacional, legitimando y perpetuando a la vez las políticas del hambre.

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