LA RED DE APOYO FERROCARRIL CLANDESTINO Y LA ASOCIACIÓN “SIN PAPELES” DE MADRID

Varios Autores

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Varios Autores –
 
La génesis de Ferrocarril clandestino se produce en el año 2005 a partir de una caravana de solidaridad con los migrantes que intentan el salto a la valla de Ceuta y que son duramente reprimidos, detenidos y muchos de ellos enviados en autobuses al desierto, en la frontera con Argelia. Al regreso de aquella aventura, muchos de los que participamos en ella nos planteamos seguir organizados como red de apoyo y acción colectiva contra la política de fronteras y de apoyo a los migrantes.

Partimos de una convicción: el rechazo a la Ley de Extranjería española y, en general, la política migratoria europea por su negación de los derechos fundamentales a quienes inmigran colocándoles en situaciones de extrema vulnerabilidad. Como red pretendemos crear un espacio ciudadano de apoyo entre autóctonos, inmigrantes sin papeles e inmigrantes con papeles para contrarrestar esa vulnerabilidad en el día a día, crear vínculos y entendimiento mutuo y, poco a poco, construir alianzas que nos permitan actuar juntos, en batallas grandes y pequeñas, contra las formas de apartheid legal, laboral y social que se están creando en nuestras ciudades.

No somos una ONG, ni ofrecemos asistencia de ningún tipo, somos una red basada en la reciprocidad, en el intercambio, de modo que quien recibe ayuda un día puede ofrecerla al día siguiente. Aspiramos a hacer movimiento con todos aquellos, individuos o grupos, que, con independencia de su origen, sienten la urgencia de actuar frente a las formas cada vez más brutales de discriminación y arbitrariedad que está generando.

Ferrocarril está formado por distintos vagones, algunos de ellos vinculados a las oficinas de derechos sociales de los Centros sociales autogestionados como Patio Maravillas, o Seco, a radios alternativas como “Sin fronteras”, o a colectivos de Lavapiés como “Agencias precarias a la deriva” o Centro de Acogida e integración San Lorenzo. Buscamos la creación de un “nosotras” mestizo e intercultural, donde los migrantes sean los auténticos protagonistas de sus luchas. Hacemos política en lo cotidiano denunciando las situaciones injustas a partir de los hechos concretos con que nos vamos encontrando y vamos forzando alternativas posibles desde la organización colectiva. Los ejes en los que se sustenta la red son la asamblea mensual y las comisiones. Las comisiones son grupos de trabajo que surgen a partir de realidades concretas donde decidimos intervenir. Actualmente las comisiones en las que estamos funcionando son:

- Comisión “Bangla”. Nace a partir del apoyo a la lucha de un campamento de bangladeshis, escondidos en los montes de Ceuta para evitar la deportación y que finalmente, tras una acción política llevada acabo en diferentes frentes —sensibilización y protestas en la calle, encierros en Extranjería y en San Carlos Borromeo, negociaciones políticas y sobre todo la resistencia de los propios banglas en el monte en condiciones absolutamente infrahumanas—, conseguimos su traslado a la Península y la obtención de su permiso de residencia por razones humanitarias. Recientemente la Comisión Bangla se ha centrado en apoyar sindicalmente a algunos banglas ante las situaciones de explotación laboral a las que se ven sometidos en las cadenas de hostelería donde trabajan, entre ellas Kebah Estambul. Actualmente la comisión acompaña el proceso de puesta en marcha de una asociación de bangladeshis en lucha por sus derechos: “Dhuki Bangla“

- Comisión Anti-CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros). Está integrada en la plataforma anti-CIE. Nuestro objetivo es denunciar el vacío legal que reina en estos centros, y así como la vulneración de los derechos que sufren los migrantes allí retenidos y en muchos casos deportados. A través de talleres y de visitas realizamos los seguimientos de las personas y el registro de situaciones de violación de derechos humanos. Nuestro objetivo fundamental es exigir el cierre de los CIES. La consigna “Cerremos nuestros Guantánamos” ha sido el lema de muchas de las movilizaciones callejeras y actos de protesta que desde que nos pusimos en marcha venimos organizando.

- Asesoría Mantera. Nace en el verano del 2007 a partir de la puesta en marcha de un taller de derechos para vendedores callejeros. A partir de los vínculos generados por este taller surgió la idea de crear el “Punto Mantero”, un espacio de organización entre “tops mantas” con formato de “asesoría” pero no limitada a lo meramente legal sino con la pretensión de acentuar sobre todo la organización colectiva y el que la gente adquiriera sus propias herramientas para hacerse cargo de sus asuntos legales. Actualmente por el Punto Mantero han pasado más de 100 personas y se han llevado más de 300 expedientes. De ella ha nacido la asociación Sin Papeles de Madrid.

- Asociación “Sin Papeles” de Madrid. Nace de la convicción de los manteros de que la solución a sus problemas no puede ser individual sino desde su propia acción organizada, su visibilidad y la reivindicación de sus derechos humanos. Tiene como referente la Asociación Sinpapeles de Tarrasa, y “le Novene Colective“ en Francia. La asociación está formada actualmente por hombres y mujeres de Senegal, Mauritania, Guinea Conakry, Gambia, Bangladesh, etcétera, con papeles o sin ellos pero con la convicción de poder y querer hacer algo en la lucha por los derechos de las personas sin papeles, siendo ellos los principales protagonistas. La Asociación salió a la calle el 16 de octubre con una marcha-homenaje a los desaparecidos en el Estrecho que recorrió el centro de Madrid bajo el grito de Mboolo Moy Doole (“la unión hace la fuerza”, en lengua woolof) y en el que participaron más de 1000 sinpapeles.

Actualmente, junto con Ferrocarril, la Asociación está llevando a cabo una campaña de petición de indulto para cinco africanos que tienen penas de cárcel por un delito contra la propiedad intelectual e industrial (venta callejera) y otra de recogida de firmas, mesas de diálogos y propuestas con jueces y fiscales a propósito de la despenalización del top manta.

DECLARACIÓN CONJUNTA DE AMNISTÍA INTERNACIONAL, INTERMÓN OXFAM Y GREENPEACE ANTE LA CRISIS ECONÓMICA GLOBAL

Varios Autores

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Varios Autores –
 
4 de diciembre de 2008

Desde hace unas semanas, los ciudadanos del mundo somos testigos de los esfuerzos de los gobiernos del mundo para socorrer a las entidades financieras y salvarlas de una quiebra anunciada. Primero el gobierno estadounidense, y después los europeos, han puesto sobre la mesa decenas de miles de millones de dólares y de euros de los contribuyentes para ayudar a estas compañías en profunda crisis. Recientemente, los líderes mundiales se han reunido en Washington para unificar sus estrategias y continuar actuando en socorro de los bancos y entidades financieras. A estas alturas es ya imposible cuantificar con exactitud cuánto dinero público se está destinando para paliar la crisis financiera global.

Esta situación ha desviado la atención de otras crisis igualmente relevantes para la estabilidad mundial y que afectan directamente a las vidas de cientos de millones de personas: las crisis alimentaria, climática y de derechos humanos. La premura mostrada por los países ricos para atajar el derrumbe financiero contrasta enormemente con su lentitud y sus promesas incumplidas en materia de ayuda al desarrollo, lucha contra la pobreza, derechos humanos y cambio climático, las prioridades centrales para construir un mundo más justo.

Todavía es pronto para prever con exactitud las dificultades que sufrirán los países más pobres como resultado de la crisis financiera y el consiguiente empeoramiento de la situación económica. Pero es evidente que la reducción de las exportaciones a los países desarrollados, la reducción de las remesas, el descenso de la inversión extranjera y la escasez de liquidez internacional, que afectará especialmente a los países con menos acceso al crédito encareciendo la financiación de su desarrollo, derivarán en menos crecimiento y riqueza para repartir y por tanto menos educación y salud para cientos de millones de personas.

Para quienes viven en los países más pobres del mundo esta situación es literalmente una cuestión de vida o muerte. El aumento de precios de los alimentos, y las cada vez más frecuentes sequías, inundaciones y demás catástrofes meteorológicas derivadas del cambio climático, unidas al desmantelamiento de las redes de protección social promovidas por las instituciones financieras internacionales, están agravando las situaciones de pobreza y hambre. A finales de septiembre, cuando empezaron a salir a la luz pública las quiebras de Wall Street, en una cumbre de la ONU se supo que muy pocos gobiernos cumplirán los compromisos financieros necesarios para alcanzar las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio para reducir la pobreza de aquí a 2015.

En lo que se refiere a los derechos humanos, las previsiones no son buenas. No sólo los derechos económicos y sociales –incluido el derecho a la vivienda, la salud y la educación– son objeto de una presión cada vez mayor, sino que existe el peligro de que se perpetren más violaciones de derechos humanos. Si se produce una recesión económica prolongada y los países se aprietan el cinturón, las personas migrantes y refugiadas, y las personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad en todos los Estados se verán sumidas en situaciones insostenibles. Podrían aumentar las tensiones sociales, y el consiguiente nerviosismo de los gobiernos podría conducirlos a reprimir la disidencia y a imponer políticas de seguridad pública muy estrictas que restringirían las libertades civiles. La crisis actual podría debilitar aún más a Estados ya frágiles y sumirlos de nuevo en la inestabilidad y la violencia.

En cuanto al cambio climático, también los compromisos comienzan a debilitarse. El liderazgo de la Unión Europea se tambalea, y los acuerdos para una reducción ambiciosa de emisiones podrían peligrar, condenando al mundo a un cambio climático irreversible y de consecuencias catastróficas que afectaría especialmente a las poblaciones más pobres y vulnerables.

Peores cosas podrían suceder aún si los países ricos decidieran utilizar la crisis financiera como un pretexto para disminuir las ayudas y los intercambios comerciales. La historia no da pie para el optimismo. Durante la recesión registrada en 1972 y 1973, el gasto mundial destinado a ayudas disminuyó un 15 por ciento, hasta alcanzar sólo 28.800 millones de dólares. Entre 1990 y 1993, el gasto de los países donantes se redujo en un 25 por ciento durante cinco años, hasta llegar sólo a 46.000 millones de dólares, y hasta 2003 no se volvió a alcanzar el nivel de 1992. La ayuda humanitaria –lo que nos gastamos para ayudar a las víctimas de conflictos y desastres naturales– disminuyó también de forma muy sensible durante un periodo similar como consecuencia directa de la recesión registrada entre 1990 y 1993 (esta tendencia sólo se frenó durante los conflictos de Ruanda y Kosovo). En cuanto a los intercambios comerciales, por ejemplo, los países reaccionaron al desplome de Wall Street de 1929 y a la depresión económica mundial levantando barreras aduaneras, y el comercio mundial se redujo casi en un 70 por ciento.

Si en 2009 se repitiera este patrón, estaríamos ante un desastre de magnitudes extraordinarias para las personas de los países pobres, que pagarían un coste elevadísimo por el descontrol de la burbuja crediticia en Norteamérica y Europa. A ello se une el impacto que ya está teniendo la reducción en los flujos de remesas, que para algunos países, como Bolivia o Bangladesh, constituyen hasta el 10% del PIB.

España no es una excepción a esta deriva global. Mientras la crisis económica y financiera ocupa la agenda del gobierno de manera prioritaria y casi única, se desdibujan a la misma velocidad los compromisos del gobierno en materia de medio ambiente y derechos humanos y se anuncia el congelamiento en el incremento de la ayuda al desarrollo para 2009.

Los derechos humanos no son un lujo propio de épocas de prosperidad. En tiempos de recesión económica, las obligaciones de derechos humanos de los Estados ni se extinguen ni se atenúan. Los derechos humanos deben ser una prioridad si la recuperación económica se pretende que sea sólida y sostenible. Por otro lado, la inacción ante el cambio climático no es una opción viable. Y en cuanto a la pobreza, hay que asumir que la pobreza global es la negación de todos los derechos, y además una amenaza a la estabilidad mundial. Los países ricos deben dejar de mirarse el ombligo y asumir su responsabilidad sobre el desarrollo global, ya que son los responsables de la actual crisis y por tanto de sus consecuencias para los más pobres.

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“¿NUEVO CAPITALISMO?” ¡NO!

Varios Autores

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Varios Autores –
 
La crisis financiera está de nuevo aquí destrozando nuestras economías, golpeando nuestras vidas. En la última década sus sacudidas han sido cada vez más frecuentes y dramáticas. Asia Oriental, Argentina, Turquía, Brasil, Rusia, la hecatombe de la Nueva Economía, prueban que no se trata de accidentes fortuitos de coyuntura que transcurren en la superficie de la vida económica, sino que están inscritos en el corazón mismo del sistema.

Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan la definitiva anquilosis del orden económico mundial en que vivimos. Hay, pues, que transformarlo radicalmente.

En la entrevista con el Presidente Bush, Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha declarado que la presente crisis debe conducir a “un nuevo orden económico mundial”, lo que es aceptable, si este nuevo orden se orienta por los principios democráticos —que nunca debieron abandonarse— de la justicia, libertad, igualdad y solidaridad.

Las “leyes del mercado” han conducido a una situación caótica que ha requerido un “rescate” de miles de millones de dólares, de tal modo que, como se ha resumido acertadamente, “se han privatizado las ganancias y se han socializado las pérdidas”. Han encontrado ayuda para los culpables y no para las víctimas. Es una ocasión histórica única para redefinir el sistema económico mundial en favor de la justicia social.

No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial… y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la “globalización”.

Por eso es totalmente desacertado que el Presidente Sarkozy haya hablado de realizar todos estos esfuerzos con cargo a los contribuyentes “para un nuevo capitalismo”… y que el Presidente Bush, como era de esperar en él, haya añadido que debe salvaguardarse “la libertad de mercado” (¡sin que desaparezcan los subsidios agrícolas!)…

No: ahora debemos ser “rescatados” los ciudadanos, favoreciendo con rapidez y valentía la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global, en que esa vergüenza colectiva de inversión en armas de tres mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre más de sesenta mil personas, sea superada. Una economía de desarrollo que elimine la abusiva explotación de los recursos naturales que tiene lugar en la actualidad (petróleo, gas, minerales, coltán…) y se apliquen normas vigiladas por unas Naciones Unidas refundadas —que incluyan al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial “para la reconstrucción y el desarrollo” y a la Organización Mundial del Comercio, que no sea un club privado de naciones, sino una institución de la ONU— que dispongan de los medios personales, humanos y técnicos necesarios para ejercer su autoridad jurídica y ética eficazmente.

Inversiones en energías renovables, en la producción de alimentos (agricultura y acuicultura), en la obtención y conducción de agua, en salud, educación, vivienda… para que el “nuevo orden económico” sea, por fin, democrático y beneficie a la gente. ¡El engaño de la globalización y de la economía de mercado debe terminarse! La sociedad civil ya no será espectador resignado y, si es preciso, pondrá de manifiesto todo el poder ciudadano que hoy, con las modernas tecnologías de la comunicación, posee.

Octubre 2008

VIII ASAMBLEA DE IGLESIA DE BASE DE MADRID

Evaristo Villar

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Evaristo Villar –
 
Después de las inscripciones y entrega de carpetas, la VIII Asamblea comenzó justamente a las 10:00 h. Toda ella estuvo enmarcada en una celebración eucarística (“Maestro, ¿dónde quieres que te preparemos la Cena?”), que se inició en estos primeros momentos con el saludo de acogida, una oración inspirada en la Carta a Diogneto, un canto y la preparación de la Mesa.

A partir de aquí, se fueron desarrollando con mucha naturalidad los tres momentos vertebradores de este último acto de la VIII Asamblea, es decir, el discursivoprogramático, el organizativoadministrativo y el convivencial. El primero se centró en la laicidad como base programática para los dos próximos años. Fue un rico espacio de exposición, debate y decisión que se alargó hasta mediodía y que se cerró con la presentación de las ofrendas eucarísticas, la consagración y la comunión. El segundo momento se inició a primera hora de la tarde y se centró en la organización y administración de IBdM. Después de un breve receso, bien avanzada ya la tarde, hubo un bonito encuentro-convivencia con algunos colectivos de Redes Cristianas de Madrid, invitados especialmente para esta ocasión. La asamblea se cerró con un canto y una creativa y bonita acción de gracias.

Es de notar que, entre las 150 personas que asistieron durante el día a la asamblea, hubo representantes de 28 comunidades.

Voy a detenerme en algunos detalles de cada uno de los tres momentos de la asamblea porque me parecen novedosos y dignos de reseñar.

I. LA LAICIDAD: PROGRAMACIÓN PARA LOS DOS PRÓXIMOS AÑOS

La comisión que voluntariamente se encargó de la elaboración, seguimiento y presentación de este tema, formada por cuatro personas, expuso el proceso seguido y su contenido, así como las propuestas de acción que traía a la asamblea y sacó adelante con la aprobación general.

1. Ha sido un proceso participativo. Durante todo un año, las comunidades han tenido la oportunidad de participar no sólo en la elección del tema, sino también en su desarrollo y la formulación de conclusiones. En un primer momento, las comunidades tuvieron que optar por la laicidad entre otros cinco temas que ellas mismas habían propuesto: Jesús, profeta laico; religión y laicidad: convergencia humanista y liberadora; pluralismo en la Iglesia y la sociedad; relaciones Iglesia— Estado; la religión en la escuela pública en España.

2. Luego vinieron el desarrollo, las propuestas prácticas, las estrategias a seguir y los medios.

- Se asume como “objetivo general” la separación nítida entre la Iglesia católica y el Estado. Lo que, más al fondo, apunta a estas tres cosas: a la emancipación plena de la sociedad civil de la hegemonía de la religión —lo que no significa que no esté abierta a ella—, a que el Estado asuma la autonomía que le otorga la Constitución en la gestión de la “cosa pública” y a que la Iglesia católica renuncie a los privilegios que la ponen en ventaja con referencia a otras instituciones religiosas y civiles, también privadas pero igualmente con dimensión pública.

- Desde este objetivo máximo se apuesta por la denuncia de aquellas situaciones o relaciones Iglesia católica/Estado que chocan frontalmente con el espíritu aconfesional (o laico) presente en la Constitución. Estas situaciones se amparan y justifican actualmente en los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1976 y 1978, y que, a juicio de reconocidos juristas de derecho internacional, son inconstitucionales tanto en la forma como en el fondo. La lista que hace IBdM de estos lugares de privilegio, objetos de denuncia, sigue, con pequeñas variantes, el elenco reflejado por Redes Cristianas en su “Manifiesto por la laicidad”.

- Finalmente, se puntualizan las estrategias a seguir durante los dos próximos años para llevarlas a cabo. En este sentido, se marcan dos líneas de actuación: 1ª Una campaña de sensibilización ante la opinión pública, aprovechando los medios de comunicación sensibles al tema y los alternativos (prensa, radio, Tv, páginas web, etcétera). Y 2ª Acciones de presión ante las instituciones por medio de recogida de firmas para el “Manifiesto de Redes Cristianas”, entrevistas con autoridades, concentraciones ante las sedes de instituciones religiosas y civiles.

Para llevar adelante todo esto, se crea una comisión ad hoc con un tiempo limitado, dos años, y con el cometido de hacer participar a todas las comunidades y colectivos integrados en Iglesia de Base de Madrid, de mantener una conexión permanente con Redes Cristianas en este tema, y de coordinar la acción con otras asociaciones y movimientos civiles interesados en el tema.

II. REMODELACIÓN ORGANIZATIVA DE IBdM

También esta tarea, que ha durado un año, fue llevada por una comisión de siete voluntari@s. Su actividad se centró en varias etapas antes de presentar a la asamblea su propuesta organizativa. Durante la presentación del trabajo realizado, la comisión insistió en que todos los pasos que había dado han estado siempre abiertos a la participación de todas las comunidades, y que la propuesta de organización que se estaba presentando era fruto del diálogo permanente con los portavoces de las comunidades. Las etapas fueron éstas:

1ª La identificación del sujeto. Esta ha sido la tarea más larga y fatigosa. Se hizo una visita personal a cada una de las comunidades para completar una breve encuesta enviada antes por correo. Se trataba en esta primera etapa de certificar la existencia e identidad de cada una de las comunidades con su lugar social, sus representantes y la referencia que siguen manteniendo con IBdM. La comisión tenía la impresión de que, después de más de 20 años de rodaje, algunas comunidades se habían ido descolgando por diferentes motivos: por falta de interés, por envejecimiento, por debilitamiento o desaparición de la misma comunidad, etcétera. Pues bien, al final resultó que 28 comunidades siguen vinculadas y decididamente dispuestas a mantener su coordinación con IBdM, y el resto, una vinculación más flexible apoyada en la información y en gestos meramente puntuales

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DOS APORTACIONES CRÍTICAS, DESDE INTERNET, SOBRE LA CRISIS ACTUAL

Carlos Pereda

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Carlos Pereda –
 
Con toda seguridad la actual crisis financiera, en su enorme complejidad, provocará muchos libros en los próximos años. Pero las reacciones críticas más inmediatas hay que buscarlas en Internet. Recogemos a continuación dos importantes contribuciones.

CRISIS

(www.polaris.moviments.net:8000/es/crisi)

Este colectivo de activistas catalanes dispone de una web en la que se plantea una profunda crítica del sistema financiero y del modelo económico y político que lo sustenta. Uno de sus miembros es Enric Durán, el “Robin Hood moderno”, que expropió 492.000 euros a 39 entidades bancarias para imprimir y distribuir un periódico alternativo (“Crisis”) y prestar ayuda a movimientos e iniciativas sociales que denuncian el sistema bancario.

Dos documentos, firmados por Enric Durán y recogidos en esta web, tienen especial interés para el presente número de Éxodo:

1. “El 95% del dinero es creado por bancos privados”: análisis de la historia de la creación del dinero, primero ligado a las reservas de oro y con el paso del tiempo surgido de la nada por los bancos centrales y, sobre todo, por los bancos privados, a través del crédito y mediante complejos sistemas de especulación financiera. Hoy en día, en el caso de la Unión Europea, la creación de dinero sólo está limitada por un reglamento que indica en qué condiciones pueden prestar dinero los bancos y cómo tienen que hacer cuadrar las anotaciones en sus balances. Dicho reglamento sólo exige disponer de reservas líquidas por un montante del 2% del total del dinero prestado; es decir, que el 98% de los préstamos bancarios se otorgan sin base monetaria real; de ahí que una retirada de dinero ahorrado relativamente pequeña o una crisis de morosidad del 2% puede originar una quiebra, ya que el Banco no dispone de fondos con los que responder, sobre todo en momentos como los actuales en los que es más difícil que los bancos se presten dinero entre sí. El dinero creado por los bancos genera inflación (aumenta el dinero disponible sin aumentar a la vez la oferta de bienes y servicios), produce un crecimiento desenfrenado y despilfarrador de recursos y CO2, a la vez que alimenta las guerras internacionales (la guerra de Irak ha costado a Estados Unidos tres billones de dólares, lo mismo que ha aumentado su deuda nacional en el mismo período).

2. “Ahora o nunca: tenemos que aprovechar las crisis para cambiar el sistema”: tras cuestionar la línea adoptada por el G20, que trata de afianzar el modelo de crecimiento existente y da la espalda a la crisis ecológica y social, se plantean varias propuestas de movilización desde los movimientos sociales críticos. En primer lugar, dejar de colaborar con los bancos (campaña por una huelga unitaria de usuarios y usuarias de banca) y las empresas transnacionales (boicot a sus productos y reducción del nivel de consumo). En el ámbito laboral, no contentarnos con evitar los despidos y mantener el poder adquisitivo de los salarios, sino buscar otros tipos de empresas autogestionadas por los trabajadores que nos permitan realizar una transición hacia otra manera de producir y de consumir. Pone como ejemplos las redes de decrecimiento y de economía solidaria existentes en Cataluña.

MONOGRÁFICO SOBRE LA CRISIS DE LA REVISTA CODO A CODO

(www.nodo50.org/codoacodo)

Desde una perspectiva crítica, se analiza la actual crisis financiera y su repercusión en el caso español. Claudio Katz analiza la crisis a partir de las contradicciones intrínsecas del capitalismo y no como derivada de supuestos “fallos” en el sistema financiero que se pueden corregir sin alterar el modelo. Ramón Fernández Durán señala los límites ecológicos del sistema socioeconómico vigente que se encamina hacia el colapso civilizatorio. Daniel Albarracín y Eduardo Gutiérrez analizan la especificidad de la actual crisis financiera, proponiendo posibles respuestas alternativas desde la izquierda anticapitalista. Y Carlos Taibo denuncia la política de “socialización de las pérdidas” que están implantando los gobiernos, con la ayuda de los grandes medios de comunicación, y plantea la necesidad de que los movimientos sociales potencien la contestación y contribuyan a fomentar el debate sobre las alternativas al modelo capitalista dominante.

APORTACIÓN AL DEBATE SOBRE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES CRÍTICOS DE MADRID

Varios Autores

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Varios Autores –
 
Agradecemos y compartimos la propuesta que se nos ha hecho para participar en el proceso de articulación de los movimientos sociales críticos de la Comunidad de Madrid. Las luchas y resistencias de tales movimientos, las campañas que promueven y los valores que defienden representan para nosotros, aquí y ahora, la mayor esperanza de que otro mundo es posible, en la línea de los movimientos antiglobalización presentes en todo el mundo.

Sin embargo, la atomización y dispersión de sus iniciativas les resta eficacia, sobre todo cuando se trata de salir al paso de cuestiones importantes que afectan a la mayoría de la sociedad. Son muchas pequeñas voces que pasan inadvertidas frente al potente altavoz del poder oficial (gobiernos, partidos políticos, dirigentes mundiales).

Un ejemplo de esto puede verse en cómo se está abordando la actual crisis financiera. En lugar de cuestionar un modelo económico depredador que ahonda la división entre los pueblos (brecha Norte-Sur, hambre en una tercera parte del planeta), provoca guerras en muchos países (la última en el Congo por el coltán) y destruye el planeta (sombrías perspectivas del cambio climático), los gobiernos de los países grandes —en términos de renta— se apresuran a salvar la banca con billones de euros y a poner parches en el sistema financiero para que todo siga igual.

La opinión pública asiste atónita e impotente a esta situación, mientras los movimientos sociales críticos son incapaces, hasta la fecha, de articular una respuesta colectiva que denuncie la dictadura del capitalismo neoliberal y el sometimiento de la clase política a sus intereses, además de proponer las líneas de fuerza para una salida alternativa del caos general del sistema establecido, y no sólo de la crisis coyuntural del sector financiero.

La articulación de movimientos mostraría que es posible convivir de otra manera:

• Respetando y valorando la pluralidad de opciones, culturas y propuestas de sociedad, que son consecuencia del ejercicio de nuestra libertad (frente a una cultura o unos valores homogéneos, que se pretenden universales y tratan de imponerse a los demás);

• Con procesos de participación y decisión horizontales (frente a un mundo jerarquizado, con vanguardias dirigentes y masas pasivas);

• Y situando como eje de nuestras preocupaciones a los colectivos que sufren y están más oprimidos por el sistema (los inmigrantes sin recursos, las personas en paro desahuciadas de sus viviendas, los refugiados palestinos y de otros países, los asalariados acosados de tantas empresas, etc.), a quienes los movimientos pueden hacer visibles y devolverles la confianza y el apoyo solidario para la resolución de sus problemas.

En nuestra opinión, la articulación de los movimientos sociales críticos sería muy útil para recobrar la confianza de que transformar la sociedad es algo posible y necesario. Precisamente uno de los pilares del sistema actual es la enajenación de las conciencias que lleva a la pasividad política de la mayoría de la población, incluidos los sectores sociales más explotados, en España y a nivel mundial. La convergencia de la crítica y de propuestas imaginativas de intervención social podrían contribuir a la movilización de la población. Por ejemplo, el boicot general de los movimientos sociales a una determinada marca o a un determinado banco podría mostrar que en cuanto consumidores los ciudadanos podemos hacer frente al poder económico, SI SOMOS CAPACES DE CONVERGER. Y así en otros campos.

En el plano de la política, todos estamos de acuerdo en criticar el modelo imperialista-neoliberal que prevalece en el primer mundo, donde se encuadra España. Sin embargo, en nuestro debate se manifiestan dos sensibilidades sobre las que tendremos que seguir trabajando:

1. Para unos, sería ingenuo renunciar a los resortes políticos en vigor, que habría que aprovechar en beneficio de los oprimidos (sistemas de salud, educación, protección social, regulación de la economía, etc.). Se pone el ejemplo de varias democracias latinoamericanas (Venezuela, Bolivia, Ecuador…) que se han enfrentado al imperio y han desarrollado nuevas constituciones acordes a la sensibilidad de sus pueblos, sin renunciar al sistema de partidos y al poder central del Estado.

2. Para otros, los movimientos sociales críticos deberían desarrollar nuevas herramientas, una nueva cultura política alternativa al sistema de partidos y de Estados centralizados, lo que sólo sería viable en el contexto de prácticas alternativas en otras esferas de la vida: en el trabajo, el consumo, la información, el ocio, los modelos de ahorro-inversión, etc. Los movimientos sociales, en toda su rica diversidad, deberían ser la punta de lanza de ese nuevo modelo de articulación política.

En cuanto a la Iglesia católica, denunciamos el sospechoso silencio de la jerarquía ante la actual crisis económica, a la vez que nos identificamos con la corriente profética-utópica de los seguidores de Jesús, cuya principal expresión en las últimas décadas ha sido la teología de la liberación. Nuestros referentes (Boff, Dussel, Comblin, Houtart…) van de la mano y animan los mismos foros antiglobalización que pensadores pertenecientes a otras tradiciones culturales (Wallerstein, Ramonet, Quijano, Soussa Santos…). Desde la “opción por los pobres” o la “socialización del poder” la apuesta común es buscar fórmulas nuevas que favorezcan el bienestar y el desarrollo libre y solidario de las personas y los pueblos, en armonía con la naturaleza.

LA SUPERIORIDAD DEL CAPITALISMO

Santiago Alba Rico

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Santiago Alba Rico –
 
¿QUÉ ES UNA CRISIS CAPITALISTA?

Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.

Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que haya 4 750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que haya 1 000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.

Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.

Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.

Que 3 000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.

Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.

Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.

Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.

Que 16.306 especies estén en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.

TODO ESTO OCURRÍA ANTES DE LA CRISIS. ¿QUÉ ES, PUES, UNA CRISIS CAPITALISTA? ¿CUÁNDO EMPIEZA UNA CRISIS CAPITALISTA?

Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4.700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales.

Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas ¡que habrían invalidado cualquier otro sistema económico! no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con las desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas ¿la de la riqueza y la de la destrucción? para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.

¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de lle…

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LA MADEJA, ESPACIO DE CONEXIÓN

Varios Autores

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Varios Autores –
 
La Madeja es un “Espacio de conexión” entre cooperativas de diversos sectores profesionales: psicología, sociología, antropología, biología, periodismo, informática, educación social…

Este “espacio de conexión” surgió en Madrid en 2003 como consecuencia de una estrategia diseñada por cooperativas que a finales de los 90 nos empezamos a cruzar en los mismos territorios laborales (principalmente de intervención social). Tuvimos la oportunidad de ir viendo que compartíamos los planteamientos ideológico-políticos que encerraban tanto los proyectos que desarrollábamos, como el modelo de organización y funcionamiento interno del equipo.

En estos inicios cada cooperativa nos debatíamos entre varios “polos de tensión”: ¿ser equipos pequeños o grandes? ¿Conservar la democracia interna o primar la eficacia en la gestión? ¿Beneficio social o económico? ¿Somos trabajadoras o empresarias? ¿Cooperación o competencia con otros equipos?

Compartiendo estas reflexiones fuimos capaces de minimizar estas tensiones construyendo modelos de autoorganización colectiva y democracia económica.

Aquella estrategia pasaba por fomentar el trabajo en red entre equipos autónomos, independientes, dueños de la toma de decisiones y de los medios de producción, desde la libertad de elegir con quién trabajar y sobre qué trabajar. Y todo esto huyendo de la creación de estructuras pesadas que encorsetasen la fluidez de las relaciones. No queríamos crear un espacio de coordinación, queríamos facilitar un Espacio de conexión.

Con estas premisas se realizó, en la primavera de 2003, el I Encuentro de La Madeja. Nos juntamos 79 personas de 21 equipos, de los cuales 8 eran cooperativas de trabajo asociado.

Desde este I Encuentro hasta la actualidad se han realizado un montón de iniciativas intercooperativas.

Cabe destacar las apuestas por compartir un mismo espacio. Actualmente existen dos “nodos” en los que varias cooperativas compartimos local y con ello recursos comunes.

En 2006 se creó la página web de La Madeja donde se intercambia información, y sirve de espacio de difusión de los equipos participantes en la red.

Se han realizado otros tres encuentros más (2006, 2007 y 2008) donde se ha compatibilizado la profundización de aspectos políticos y técnicos así como la incorporación de nuevos equipos a la red. En el último encuentro participamos 115 personas de 37 equipos, 25 de ellos cooperativas.

Muchas de las personas que hemos ido confluyendo en esta red tenemos una trayectoria asociativa o de participación en los movimientos sociales madrileños. Este bagaje, así como el convencimiento de que se puede construir otro mundo también en el terreno de lo laboral, nos lleva a elegir el modelo cooperativo, por lo que tiene de apuesta por la economía social, que supone una alternativa al modelo de empresa capitalista tradicional.

Las interacciones de estos últimos años han supuesto momentos de gran empuje para la red, pero a la par se han sucedido momentos de menos interacción colectiva, de pocas iniciativas para seguir creando red, de procesos complicados en la gestión conjunta de proyectos, de lentitud para algunas y sensación de vértigo para otras…

Y con el bagaje recorrido hemos ido matizando la expresión Espacio de conexión. Con ella queremos connotar a La Madeja como una manera de hacer cooperativismo en red, hablamos de un modus operandi no de una estructura de representación. Esta manera de hacer se basa en: la transparencia, entendida como la explicitación de los compromisos e intereses; la corresponsabilidad, para seguir creando modelos colectivos de autoempleo válidos y funcionales; las alianzas coyunturales, donde cada equipo elige lo que quiere hacer y con quién lo comparte; la independencia, evitando estructuras de coordinación fomentando la implicación autónoma; los liderazgos móviles, desde la corresponsabilidad y la independencia para “tirar del hilo”; la creación de espacios de reflexión para avanzar en posicionamientos políticos y técnicos que nos hagan fuertes; la cercanía a través de locales compartidos como puntos de encuentro y comunicación constante; el beneficio mutuo, para que todas salgamos ganando, cada cual con lo que necesita…

Todo esto nos permite poder hacer proyectos de mayor impacto, al compartirlos y ser “grandes”. Permite la especialización de las personas dentro de los equipos, al crear grupos de trabajo y estudio intercooperativo. Permite no “perder” proyectos, al ir traspasándolos a equipos que empiezan. Permite la consolidación de equipos nuevos, al tener apoyo para comenzar. Permite la consolidación del modelo cooperativo, al apoyarnos mutuamente en la creación de herramientas de gestión. Permite el fomento del cooperativismo, al ser capaces de aprender y sistematizar nuestra experiencia para poder compartirla. Permite la mejora de las condiciones laborales, al ser muchas las que luchamos por ello juntas (en el año 2006 participamos en la elaboración del I Convenio Colectivo de Intervención Social de la CM. Actualmente está impugnado por otras patronales del sector). Permite, al menos intentar, hacer visible otro modelo del cooperativismo en Madrid. Permite participar en proyectos colectivos de finanzas éticas: Coop57. Permite…

La Madeja es, sobre todo, un catalizador de relaciones.

Más información en www.lamadeja.net

ANATOMÍA DE LA CRISIS: DE LA RELIGIÓN NEOLIBERAL A LA SALVACIÓN SOCIALISTA

José Miguel Rodríguez

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: José Miguel Rodríguez –
 
1. EL NAUFRAGIO DE UNA “REVOLUCIÓN”

Durante los últimos veinticinco años, la religión neoliberal ha tenido numerosos devotos e influyentes fieles. Pensadores como Bell, Berger, Kristol, Lipset, Novak, etcétera, destacaron los logros del capitalismo y la validez de su lógica tecno-económica, a la vez que se propusieron dotarlo de unos valores religiosos judeocristianos capaces de legitimarlo, dada su “crisis espiritual”. A lo largo de los pasados años noventa, varias obras del recordado José María Mardones pusieron de relieve la “contrailustración neo-conservadora” construida alrededor de ese proceso. Y, sin duda, durante cierto tiempo la estrategia funcionó. Fue toda una “revolución”, a decir de sus partidarios. El vistoso transatlántico neoliberal realizó innumerables viajes de recreo, con arribadas casi hasta los más recónditos puertos de nuestro mundo, progresivamente globalizado.

Ni siquiera el litoral de la República Popular China quedó al margen de la visita, de modo que este país, en el cual Mao lanzó “El gran salto adelante”, terminó asociado a un neoliberalismo precisamente calificado por Serge Halimi en uno de sus libros como Le grand bond en arrière (El gran salto hacia atrás): un verdadero fundamentalismo de mercado o, como ese autor suele decir, un auténtico leninismo de mercado. Pues bien, en este contexto hay que buscar las raíces económicas, políticas y sociales del modelo que hoy ha entrado en crisis. El transatlántico está ahora rodeado de todo tipo de remolcadores de altura, los cuales intentan evitar que se vaya a pique, mientras desde la cubierta los responsables de la catástrofe, megáfono en mano, gritan las instrucciones previstas en una viñeta del dibujante El Roto para este tipo de naufragio: “El capitalismo se hunde, los banqueros y los ricos primero”. El semanario The Economist ha propuesto “extremas medidas en defensa de la libertad”, pues “en el corto plazo defender el capitalismo significa, paradójicamente, intervención estatal”. Eso sí, este rescate global “es pragmático, no ideológico”, según dicen ahora… los ideólogos neoliberales.

Asombrada ante la situación, la gente de la calle sigue asimilando el Curso de Economía Política impartido diariamente por El Roto. Así, se pregunta por qué todos hemos de perder cuando se la pegan si sólo ellos ganaban cuando se forraban. En una reacción humanamente comprensible, tiene ganas de decir que siga funcionando lo que tanto defendían, la no intervención del Estado en la economía, rechazando por tanto ese curioso “paréntesis” en el funcionamiento del libre mercado que ha propuesto el máximo dirigente de nuestros empresarios. Máxime cuando el propio término “paréntesis” deja bien a las claras su intención profunda: que los agujereados y denostados botes de la salvación socialista acudan una vez más al rescate del capitalismo de casino –es decir, el de las crisis de siempre, si bien esta vez fomentado por los predicadores neoliberales–, para luego retornar a la “recta vía” en cuanto pase la tempestad.

Pese a esa reacción de la opinión pública, lamentablemente, como ha señalado Frédéric Lordon, una vez que la burbuja financiera ha explotado y el riesgo se ha difundido, el sistema financiero fuerza inevitablemente la intervención del Estado, porque su derrumbe implicaría con toda seguridad el hundimiento de la economía. Es un caso de robo con toma de rehenes.

Tal vez en un intento de calmar a las voces de la calle opuestas a la socialización de las pérdidas, el muy presidencial Nicolás Sarkozy aprovecha su elocuencia populista para exigir nada menos que “refundar el capitalismo”. Los neoliberales no corren el más mínimo riesgo de que realmente se haga. Pero, por si acaso, en España el anterior presidente del gobierno y la aspirante a ser su verdadera heredera como “lideresa” popular se han apresurado a defender el modelo ahora cuestionado. La segunda ha elogiado la reivindicación hecha por las juventudes de su partido de tres personas sin duda muy significativas: Reagan, Thatcher y Juan Pablo II, a quienes el 4 de junio de 2004 se les otorgaba en The Wall Street Journal el título de ganadores de la guerra fría, como protagonistas señeros de lo que fue, por un lado, una “revolución” política y económicamente neoliberal y, por otra parte, social, religiosa y culturalmente neoconservadora.

Desde la otra orilla, diversos voluntariosos y optimistas socialdemócratas creen llegado el momento de introducir al menos algunos cambios en el rumbo del transatlántico. Y hasta en alguna isla sobreviven robinsones que confían en el advenimiento de una crisis estructural del capitalismo, la definitiva; y se animan a regresar al continente con grandes esperanzas.

¿Qué puede decirse aquí sobre lo sucedido, sus causas y las lecciones para el futuro? A continuación se va a intentar perfilar muy sintéticamente el esquema explicativo de la crisis, es decir, sus aspectos técnicos generales. Después se pondrá énfasis en las raíces de lo acontecido, haciéndolo desde la “teología neoliberal” –como corresponde a lo que ha sido una religión–, para así poder apuntar finalmente las grandes líneas de las medidas de reforma que se debaten.

2. LA CRISIS Y SU SECUENCIA DE ACONTECIMIENTOS

En abril del año 2007, el Fondo Monetario Internacional predecía un vigoroso crecimiento mundial durante el resto de ese año y el siguiente, pese a que reconocía una “reciente volatilidad” (inestabilidad) en los mercados financieros. Y no es que fuera una más de sus a veces poco clarividentes previsiones. La verdad es que entonces esos mercados no anunciaban la situación que se ha ido viviendo después. Podría existir un menor crecimiento de la economía de Estados Unidos; sin embargo, por aplicación de la hoy difunta “teoría del desacoplamiento o la desconexión”, esa circunstancia no se transmitiría en gran medida al resto del mundo, pues los denominados “países emergentes” (China, Corea del Sur, India, Rusia, Brasil, etcétera) serían capaces de mantener el dinamismo económico del planeta por sus propios medios. Ni siquiera se perdió mucho tiempo en intentar entender de dónde provenía tal aumento de la volatilidad, atribuyéndolo a imprecisos “sentimientos de los mercados”.

Pocos meses después, en agosto, comenzó una crisis financiera cuyo primer episodio fue el problema generado por los famosos créditos hipotecarios de baja calidad (sub-prime, pues prime son los de buena calidad). Según datos del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, en realidad estos créditos subprime no han llegado a alcanzar los setecientos mil millones de dólares, una cifra más bien limitada en comparación con los casi sesenta billones del patrimonio de los hogares norteamericanos en esa época. Y no han superado en ningún momento el veinte por ciento del total de los créditos hipotecarios en Estados Unidos. ¿Por qué, pues, la subsiguiente concatenación de acontecimientos? La respuesta sólo puede ser una: en el fondo, existían unos desequilibrios financieros mundiales, a lo que se añadía una “economía de casino”, basada en el riesgo y el endeudamiento, según venían denunciando desde hace tiempo ciertos profetas considerados —una vez más— perniciosos herejes. Y en el trasfondo había toda una forma muy determinada de entender la economía y los valores socialmente adecuados.

La inicial crisis financiera fue fruto de una fragilidad enmascarada por éxitos. Durante los últimos años, las nuevas tecnologías aumentaron la productividad en el conjunto del planeta, generando un impacto positivo en el crecimiento, las previsiones de beneficios, el crédito, la inversión y el consumo. Con unas economías nacionales progresivamente integradas, unos mercados financieros liberalizados o desregulados y unos bancos centrales triunfadores en su lucha contra la inflación, se fue creando lo que H. Minsky suele denominar la “paradoja de la tranquilidad”.

En ese contexto fue apareciendo un exceso de liquidez en el ámbito mundial, lo cual no es óbice para que ahora, entrados en la crisis, paradójicamente se hable de falta de financiación. Tal exceso de liquidez era el resultado de la propia expansión del crédito en un marco de crecimiento, las innovaciones financieras y unos tipos de interés reales —restada la tasa de inflación— bajos. Además, venía reforzado por la rápida expansión de la base monetaria mundial a través de la acumulación de reservas de divisas por parte de los países emergentes —sobre todo China— y exportadores de materias primas, quienes estaban logrando tasas elevadas de crecimiento, importantes excedentes comerciales en sus balanzas de pagos y altos niveles de ahorro.

Así las cosas, debería haberse producido un incremento de los precios al consumo —o sea, la tasa de inflación— y un empeoramiento de la economía. No fue así: la inflación fue reduciéndose, siendo además menos volátil, menos cambiante. Constituyó un efecto paradójico de la propia credibilidad de las políticas antinflacionistas que venían aplicando los bancos centrales. A la vez, fue el resultado de unos salarios contenidos en todos los países por las propias presiones y amenazas de la competencia globalizadora articulada dentro del modelo neoliberal. A ello se añade la presión a la baja en los precios de los productos manufacturados, derivada de los menores costes de su producción en los países emergentes y esto pese a que los precios de las materias primas iniciaron un ascenso sólo recientemente roto.

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CRISIS FINANCIERA Y CRISIS CLIMÁTICA

Mario Cuellar

Éxodo 96 (nov.-dic.’08)
– Autor: Mario Cuellar –
 
El Ibex 35 español sufrió el 10 de octubre de 2008 la mayor caída de su historia, el FMI anunció que a principios de 2009 habrá una recesión global, estamos a las puertas de una crisis energética, ya sufrimos una alimentaria y medioambiental. Y no parece además que se haya tocado fondo. Habrá mucha gente que opine que la economía es lo primero, pero el cómo salgamos de esta crisis (si es que salimos) marcará el futuro de la próxima generación.

Decían los que apoyaban la globalización neoliberal que en este proceso habría ganadores y perdedores, pero que en promedio habría una mejora para la mayoría de los habitantes del planeta, que podrían aumentar su calidad de vida y disponer de más libertad y recursos. En los momentos cumbres de la globalización antes del 11S 2001 no parece que hubieran mejorado mucho las cosas (excepto para los de siempre); no han hecho sino empeorar desde entonces. Es lo que pasa cuando colocas a un inútil al frente del país más poderoso del planeta. El mandato de George W. Bush será recordado como uno de los más nefastos del siglo XXI que acaba de empezar.

Tampoco las organizaciones que comandaban la globalización, FMI, OMC y Banco Mundial se quedan atrás. Cuando se estaba desarrollando el proceso de las hipotecas “subprime”, el 22 de agosto de 2005, un analista del FMI valoraba la situación de la vivienda en EEUU y concluía que “este análisis debe disipar algunas preocupaciones sobre el futuro del mercado de la vivienda”. Justo un mes antes de que se conocieran a nivel mundial las hipotecas basura, el FMI en su boletín de agosto de 2007 decía que “las perspectivas económicas para los 13 países de la zona del euro son las más favorables de los últimos años”. Un mes después alertaron de futuras “turbulencias” por la crisis de los créditos. No contentos con no haber vigilado los manejos de los entes que inventaron y desarrollaron las “subprime” insistían en “una reforma financiera, fiscal y estructural para enfrentar la turbulencia financiera y sustentar el crecimiento”. Todavía el pasado mes de septiembre decían que habría una recuperación en 2009. Ahora dicen que será en el segundo semestre.

Mención especial merece Rodrigo Rato, el ex ministro de Economía de España y ex director del Fondo Monetario Internacional que permanece en un sospechoso silencio sobre la crisis. Se supone que el FMI tiene como una de sus labores principales la supervisión de los productos financieros. No se entiende que a países en desarrollo se les obligue a adoptar políticas económicas claramente desreguladoras y privatizadoras, se les amenace con no darles créditos si no cumplen con estas políticas o peor aún, cobrarles grandes intereses si no pagan a tiempo, y por el contrario, la liberalización del mercado financiero de Occidente nos ha llevado a esta situación, sin que nadie en el FMI haya asumido sus responsabilidades, incluso judiciales. Su escapada al mundo empresarial dejando atrás la política tanto en el Partido Popular como en el FMI no ha podido resultar más oportuna. No es sorprendente que muchos medios guarden silencio sobre aquellas políticas, aquellos dogmas que nos han traído a esta situación.

Si hablamos de España, nos dicen que aquí el sistema está saneado financieramente hablando, ¿de verdad? Puede que no haya hipotecas “subprime” de alto riesgo, pero muchos ciudadanos saben que están pagando a los bancos hipotecas más altas de lo que los pisos realmente valen. Otra cuestión es la de los ingenuos o irresponsables ciudadanos que para comprarse un 4×4 o irse de vacaciones solicitaban un crédito y luego uno para pagar el anterior y así sucesivamente. Esto era malo ya cuando los tipos de interés eran bajos, no digamos ya en la actual situación, aunque durante esta semana el Banco Central Europeo los haya bajado. Sólo es cuestión de tiempo que el incremento del paro lleve a la morosidad, a querer deshacerse de pisos que valen un 30% menos de lo que están pagando, a que los bancos se queden todavía con menos liquidez y que alguno de ellos quiebre. Si recordamos anteriores predicciones del ministro de Economía, Pedro Solbes, es para echarse a temblar. Recuerdo que en diciembre del año pasado decía que “el Euribor ha tocado techo y que la morosidad de la banca española era la más baja de Europa”. Ahora ya dice que “le preocupa el rápido incremento de la morosidad”.

¿Cómo podemos confiar en el FMI, la OMC, el Banco Mundial y el G8? ¿Cómo podemos confiar en lo que nos dice el gobierno español? Dicen que hay desconfianza entre los bancos, pues habría que ver la que hay entre los ciudadanos y todos los entes financieros y políticos. Parece que los gobiernos mundiales y el español en particular están acudiendo al rescate de los bancos destinando el dinero de los impuestos de los contribuyentes y luego se difunde que los bancos españoles continúan teniendo grandes beneficios, mientras a duras penas se llega al 0,7% de ayuda al desarrollo.

Una enorme crisis económica global derivada de la crisis financiera podría hacernos pensar que se va a reducir el consumo de combustibles fósiles tanto para producir bienes y servicios como para consumir; pero puede tener un grave efecto negativo en el medio ambiente ya que se pueden plantar la semillas (valga la paradoja) para un crecimiento posterior sin control que haga inútil cualquier esfuerzo en mantenernos en un nivel seguro de dióxido de carbono equivalente en la atmósfera.

Para muestra, The Guardian informó que la UE podría utilizar la crisis como una excusa para rebajar sus compromisos sobre el cambio climático. Estamos en una encrucijada, la UE se movía por debajo de lo realmente necesario para evitar un aumento de 2ºC en la temperatura global y pretendía ser el bloque que tirara de los países del mundo en la lucha contra el calentamiento. No sólo parece que no van a ser más ambiciosos en su apuesta de reducir un 20% en las emisiones de gases invernadero y que un 20% de la energía proceda de energías renovables para 2020, sino que serán menos. Recientemente, el Hadley Centre Met- Office ha emitido una nota donde pide un descenso de las emisiones del 3% al año desde 2010 si de verdad queremos mitigar algo el calentamiento, es decir, un 30% para 2020.

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