LA COYUNTURA ACTUAL DE LA ESPIRITUALIDAD

José María Vigil

Éxodo 88 (marz.-abril’07)
– Autor: José María Vigil –
 
UNA MALA PALABRA

Espiritualidad, decididamente es una palabra desafortunada. Tenemos que comenzar abordando el problema de frente. Porque, ante este mismo número de la revista Éxodo, muchos lectores experimentarán su primera dificultad precisamente con esa palabra, ya en el título. Para ellos «espiritualidad» significa algo alejado de la vida real, misterioso, clerical, eclesiástico, inútil, y hasta quizá odioso. Se trata de personas que, legítimamente, huyen de viejos y nuevos espiritualismos, de abstracciones irreales, de malos recuerdos oscurantistas, y que no quieren tropezar dos veces en la misma piedra, ni perder el tiempo.

Y razón no les falta, porque incluso la palabra misma evoca, por su propia etimología, contenidos de infausto recuerdo. Espiritualidad, en efecto, deriva de espíritu. Y el espíritu es, clásicamente, lo opuesto al cuerpo, a la carne y a la materia. Las heridas causadas por los viejos dualismos cuerpo/espíritu, carne/espíritu y materia/espíritu, están todavía recientes, sin cicatrizar. En la mentalidad tradicional, activada automáticamente por la propia palabra, espiritual es lo que se aleja del cuerpo, de la carne, de la materia… Tanto más «espiritual» se es, cuanto más se prescinde del cuerpo, cuanto menos se vive «en la carne», cuanto menos contacto se tiene con la materia.

No es eso lo que hoy pensamos, pero es lo que lleva la propia palabra tanto en su propia naturaleza etimológica como en su historia, y épocas ha habido en las que la espiritualidad al uso ha hecho gala de fidelidad a esa anticorporalidad y antimaterialidad.

Hoy se sigue utilizando la palabra porque, a pesar de todo, está consagrada, y porque una vez hecha la advertencia de que no se quiere dar cabida en ella a esos componentes que su etimología alude, tiene sentido designar como «espiritualidad» a esa dimensión profunda del ser humano, que, en medio incluso de la corporalidad y la materialidad, transciende las dimensiones más superficiales y constituye el corazón de una vida humana con sentido, con pasión, con veneración de la realidad y de la Realidad: con Espíritu.

DISTINCIÓN NECESARIA FRENTE A LA RELIGIÓN

Además de distanciarnos del concepto clásico de espiritualidad, debemos tomar distancia también de un concepto muy vecino, el de «religión». Antiguamente, la espiritualidad se consideraba encerrada en el campo de la religión. Las iglesias y la teología nunca consideraron que fuera de ellas hubiera espiritualidad. Los «santos paganos», los valores éticos de un Séneca o de los sabios y maestros espirituales fuera del cristianismo, no podían alcanzar a tener más que lo que se podría llamar «virtudes naturales», no realmente «espiritualidad». Hoy, este monopolio religioso de la espiritualidad ya no es defendido ni por la teología.

Más aún, el concepto que hoy tenemos de la religión la diferencia cada vez más de la espiritualidad. Ésta puede darse más allá de la religión, y la religión, a su vez, puede ser vivida sin espiritualidad. Desde una perspectiva antropológico-cultural, la «religión» es más bien una forma concreta que la espiritualidad de siempre del ser humano ha revestido en los últimos 5.000 años, en el neolítico, porque las religiones, contra lo que ellas piensan, no son «de siempre». Las religiones, lo que ahora conocemos por tal, como las conocidas grandes religiones mundiales, son realidades relativamente recientes. La humanidad ha vivido muchas decenas de miles de años más sin religiones que con religiones. Históricamente hablando, las religiones son «de ayer».

Con la revolución agraria el ser humano abandona la forma de vida nómada de las tribus y las hordas y se sedentariza, construyendo las primeras formas sociales urbanas, y es en ese momento de construcción de la sociedad agraria cuando surgen las religiones. La espiritualidad de siempre del ser humano adquiere entonces la conocida forma de las «religiones» modernas, que asumen una función programadora central en el control de la sociedad y en la socialización del ser humano. La religión viene a ser como el software de programación de los miembros de la sociedad: ella les da la cosmovisión más amplia, su identidad, la conciencia de pertenencia, los grandes relatos que organizan el bien y el mal frente a un posible caos ético, y sobre todo la internalización de la autoridad y de la obediencia como los resortes de poder imprescindibles para manejar y hacer viable una sociedad.

Ante esta situación se hace imperioso1 restablecer conceptualmente una clara distinción entre las religiones y la espiritualidad. No son lo mismo. La espiritualidad es mucho más amplia que la religión. La espiritualidad no es, como se ha pensado tradicionalmente, un subproducto de la religión, una cualidad que la religión produciría en sus adeptos; por el contrario, es la religión la que es simplemente una forma de las muchas en las que se puede expresar esa realidad omniabarcante y máximamente profunda que es la espiritualidad, que se da en todo ser humano, antes y más abajo de su adhesión a una religión.

David Hay afirma que «dos de cada tres adultos tienen una espiritual personal, mientras que menos de uno de cada diez se preocupa de ir a la Iglesia regularmente». Lo que está en crisis en la actualidad no es lo espiritual, sino, simplemente, algunas formas de lo religioso, concretamente las religiones institucionales tradicionales.

Más importante para la humanidad que la religión es y ha sido siempre la espiritualidad, una dimensión que ha brotado en el creciente cúmulo de conocimientos y experiencias culturales, antropológicas y religiosas adquiridas por nuestra especie a lo largo de su larga y trabajada historia.

LA CRISIS DE LA RELIGIÓN

«La crisis de la religión en los países occidentales de tradición cristiana, especialmente en Europa, es un hecho unánimemente reconocido. A esta situación objetiva corresponde un evidente malestar en los sujetos que intentan seguir viviendo religiosamente en el actual momento sociocultural».

Las religiones, y concretamente el cristianismo, están en crisis, en una grave crisis que hunde sus raíces en un proceso que ya cuenta varios siglos. Hoy, simplemente, la crisis se hace más ostensible que nunca.

No sólo sus instituciones están en crisis: también Punto de mira los sujetos que tratan de vivir esa fe con la mejor buena voluntad sienten el malestar, una sensación de que algo muy profundo no marcha. Juan Bautista Metz ha hablado de la «crisis de Dios» (Gotteskrise), para indicar que la crisis afecta a la raíz misma de la religiosidad. Martin Buber habla del «eclipse de Dios». Küng la considera «crisis epocal». No es pues un punto aislado, algún elemento suelto o alguna dimensión concreta, lo que está en crisis; es el conjunto, la estructura y el ambiente lo que ha entrado en esta crisis inédita.

Un primer rasgo de la crisis puede ser conceptualmente aislado en lo que llamamos el proceso de «secularización», que atañe a la pérdida de vigencia y relevancia del factor religioso en la sociedad y en la cultura. La religión, que estuvo en la cima de la escala de valores sociales aceptados, ha venido siendo sustituida gradualmente por la ciencia, por otra racionalidad. El espacio social para la religión se estrecha de forma que queda actualmente reducido al ámbito del culto y de las agrupaciones religiosas específicas. La religión queda condicionada a la opción personal de los individuos y recluida al campo de la conciencia, con la consiguiente reducción de su influjo en todas las esferas sociales.

Pero no es sólo en lo social donde se da esta crisis por efecto de la secularización, sino que la crisis se ha instalado dentro mismo de la institución. En efecto, una porción creciente de sus propios adherentes se distancian de la ortodoxia oficialmente vigente en la iglesia a la que pertenecen, así como de las prácticas religiosas consideradas oficiales. Por otra parte, la moral oficial de las instituciones religiosas no sólo no es practicada por sus miembros, sino que tampoco es aceptada por ellos como criterio. Son mayoría cada vez mayor quienes aunque dicen creer no creen pertenecer o dejarse reglamentar por dicha religión. Se está produciendo un proceso creciente de «desregulación institucional del creer», por el que «la imposición del sistema de normas éticas está siendo sustituido por una regulación individual de dicho sistema con elementos tomados de distintas tradiciones religiosas, dando así lugar a una ‘religión a la carta’».

Se da además la presencia de dos fenómenos contrarios. Por una parte la increencia, fenómeno relativamente moderno pero creciente en la historia; se suele denominar como increencia poscristiana, queriendo expresar que el Dios rechazado es precisamente el Dios de los cristianos. Por otra parte, el fenómeno muy vivo del surgimiento de los llamados «nuevos movimientos religiosos», sumamente variados y florecientes. Se juntan pues la aparente languidez y hasta desaparición de la religiosidad y la práctica de una «religiosidad salvaje» e incontenible.

Como se ve, la crisis es compleja, y esos datos contradictorios hacen posibles los diagnósticos más dispares: mientras para algunos la religión está desapareciendo y el ser humano está cayendo en el ateísmo y el nihilismo, para otros estamos en un «retorno de lo sagrado», en un momento de indudable efervescencia religiosa. En estas circunstancias tiene mucha importancia el «lugar desde el que» se observa la realidad. Las instituciones religiosas oficiales no están, ciertamente, en la posición que proporciona la mejor perspectiva; tal vez por eso sus diagnósticos son sistemáticamente negativos y hasta agresivos.

DIAGNÓSTICO

Los estudiosos de la religión desde sus diversos aspectos (antropólogos, sociólogos, teólogos, etc.) parecen ir acercándose en los últimos tiempos a un juicio más comúnmente aceptado, que podríamos sintetizar en los siguientes puntos: _ -La crisis no se da genéricamente con lo religioso –en el sentido amplio de dimensión religiosa del ser humano-, sino específicamente con las religiones. El papel de las religiones en la sociedad moderna y su aceptación en la sociedad avanzada es lo que realmente está en crisis. _ -No se trata, en absoluto, de la desaparición de la religiosidad profunda, como precipitadamente vaticinaron algunos hace tiempo ; la espiritualidad del ser humano, de una forma u otra, va a permanecer. _ -Se trata de una crisis muy fuerte para las religiones tradicionales históricas que hace tiempo se encuentran desorientadas, han perdido en buena parte el contacto con la realidad, no aciertan a comunicarse adecuadamente con la conciencia moderna de sus adherentes, y están en situación de permanente quiebra y deterioro, sin que se pueda prever cuál va a ser el resultado de su crisis. _ -Se registra una formidable emergencia de nuevas formas religiosas que evidencian que la potencia espiritual de la humanidad sigue vigente …

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OTRA ESPIRITUALIDAD ES POSIBLE

Varios Autores

Éxodo 88 (marz-abr’08)
– Autor: Varios Autores –
 
HACER hoy día una reflexión seria y serena sobre la espiritualidad parece un empeño delicado y complejo. Delicado porque supone, para quienes están en posesión pacífica de una idea suficientemente clara en este tema, levantar una tormenta de incertidumbres y descalificaciones del agresor. Delicado también porque la misma palabra se muestra insuficiente para abarcar toda la semántica que la nueva visión proyecta sobre esta dimensión del ser humano.

EDITORIAL

PUNTO DE MIRA

- Otra espiritualidad es posible. La coyuntura actual de la espiritualidad, José Maria Vigil

ENTREVISTA

- Pedro Casaldáliga, Eduardo Lallana y Charo García

A FONDO

- Sentir al otro como experiencia de lo sagrado, Jorge Carbajal Posada

- Espiritulidad ecológica. Nueva relación sintergética con la tierra, Leonardo Boff

- Un mordisco en la manzana. Una aproximación a la espiritualidad del cuerpo, Pilar Yuste

- Otra espiritualidad es posible, Marià Corbí

EN LA BRECHA

- Espiritualidad sin evasión-acción doblemente radical, Ana María Schlüter Rodés

- CETR, una aproximación al cultivo de una espiritualidad laica, Marta Graners

- Noche y arte en oración, Pedro Jesús Domínguez

- Islam como experiencia mística desde los sufíes, Mehdl Flores

ACTUALIDAD

- Libros. Por qué soy cristiano, José Antonio Marina

PEDRO CASALDÁLIGA

Eduardo Lallana/Charo García

Éxodo 88 (marz.-abril’07)
– Autor: Eduardo Lallana/Charo García –
 
Eduardo Lallana y Charo Garcia de la Rosa –presidente y vocal de la ONG soriana “Tierra sin males”– han estado visitando São Felix de Araguaja en el Estado de Mato Grosso, Brasil, donde Tierra sin males esta desarrollando un proyecto, financiado por la Diputacion Provincial de Soria, para reducir la desnutricion y mortalidad infantil. Allí han convivido y entrevistado a D. Pedro Casaldáliga, dos veces candidato a Premio Nobel de la Paz, obispo emérito de São Felix, místico, poeta, uno de los lideres de la teologia de la liberación y una figura internacional en la defensa de los Derechos Humanos. Se le han hecho, Dom Pedro, muchas entrevistas en las cuales ha expresado su pensamiento, su toma de postura ante la situación mundial, ante los problemas y desafíos de la Iglesia. Por eso queremos que esta entrevista sea algo diferente, tenga alguna peculiaridad. Queremos penetrar más en el corazón de la persona, del pastor, del místico, muchas gracias por concedernos esta oportunidad.

“Todo es relativo, menos Dios y el hambre” Pedro Casaldáliga

¿Cual seria el lema de tu vida? _ Relativizar lo que es relativo y absolutizar lo que es absoluto.

Y para ti ¿qué es absoluto? _ Tengo un poemita que dice, “que todo es relativo, menos Dios y el hambre”.

¿Qué dos o tres frases o pasajes del Evangelio son los que más han influido en tu vida, los que más has meditado, los que más te han guiado en tu vida, en todo tu quehacer pastoral? _ ”Dios es amor“, y “de tal modo amó Dios al mundo que le envió su Hijo no para condenar al mundo sino para salvarlo”.

Hablamos de tus guías, de tus maestros espirituales, aquellas personas que han iluminado tu camino además de esta fuente evangélica. _ Evidentemente Jesús de Nazareth, Francisco de Asis, Teresa de Lisieux, Carlos de Foucault, y formadores que he tenido a lo largo de los estudios eclesiásticos, compañeros del episcopado, aquí en América Latina.

Eres conocido por tu alma de poeta. Si tuvieras que elegir dentro de la literatura universal, ¿cual seria uno o varios de tus poetas preferidos? _ San Juan de la Cruz, Antonio Machado

Lo tienes muy claro. _ Clarísimo.

¿Si tuvieras que elegir algún poema? _ El propio autorretrato de Antonio Machado, La secuencia de Pascua y otro poema inmortal para mi, el Cant Espiritual de Joan Maragal.

Somos humanos, estamos hechos de virtudes y defectos. ¿Tu mayor defecto? _ La impaciencia.

¿Tu mayor virtud? _ La esperanza.

Según tú, ¿el gran pecado del mundo de hoy? _ El Capitalismo neoliberal.

¿Y uno de los pecados importantes de la Iglesia santa y pecadora? _ La falta de capacidad para unirse las iglesias, absolutizando lo que no es absoluto, y no respondiendo al testamento de Jesús, “que todos sean uno.”

Entrando más en aspectos personales de tu vida ¿El momento más triste de tu vida? _ No sabría decirlo…por eso de relativizar lo que es relativo, el momento de la muerte de mi padre, de mi madre, muerte de lideres, militantes, agentes de pastoral. Son momentos tristes, pero como la esperanza continúa no llega a ser un drama, una tragedia. No creo que pueda decir que he vivido tristezas mayores. Relativizar porque la esperanza continúa dando garantía posterior a todos los fracasos, a todas las decepciones. Yo digo en un lugar de un diario mío. “Dios es amor, nosotros somos amor, traición y miedo, pero también esperanza” y esa esperanza resuelve todas las decepciones y todas las tristezas, todos los fracasos.

Por contraste, ¿los momentos más felices de tu vida? _ Cada vez que veo que una comunidad, un líder que asume su misión, asume sus causas, cada vez que veo que hay comunidades, personas capaces de solidaridad, arriesgando incluso la propia vida. El testimonio de nuestros mártires.

Sabemos que has sido perseguido, amenazado de muerte en varias ocasiones, ¿cuándo realmente temiste por tu vida? _ Durante la dictadura militar, ha habido bastantes momentos. Con ocasión de la muerte del padre Juan Bosco Penido Burnier: la bala iba para mí. Yo tengo el poder de olvidar lo malo y cuando miro hacia atrás nunca podía decir, como decida la famosa película, “mirando hacia atrás con ira “. No. Ese absoluto que es Dios resuelve todos esos problemas y todas las tristezas y decepciones.

Hablando de decepciones, ¿la mayor decepción en tu vida? _ Mayor ninguna, porque seria una decepción mayor llegar a un túnel sin salida, pero la salida está siempre por delante. No puedo hablar de decepciones mayores: políticos amigos que han fallado, proyectos militantes o pastorales que han fallado, pero lo relativizo.

¿Tus tres mayores deseos? _ Que se acabe el hambre en el mundo, que se acabe la fabricación de armas, la carrera armamentista, que se acabe la guerra sobre todo esa guerra por religión o respaldada por religiones.

¿Tus tres mayores preocupaciones? _ Que la Iglesia, las iglesias, no se unan, que no seamos capaces de administrar este mundo que daría para todos y tengamos que seguir viviendo en medio de una humanidad, cuyas dos terceras partes no tienen el derecho a vivir. Y en el cada día, los fallos sobre todo nuestros y de los agentes de pastoral.

Mirando para atrás en tu vida, ¿tu mayor error? _ No haber sido lo bastante comprensivo en muchas ocasiones.

¿De qué te arrepientes? _ De muchas cosas. De todo un poco. Podía haberlo hecho mejor, con más esperanza incluso, con más sencillez, con mayor generosidad. Yo recuerdo siempre la frase de aquel santo que decía que cuando se presentase delante de Dios le pediría: “olvídate de mis buenas obras, vamos a hablar sólo de mis fracasos, de mis pecados que eso tú lo sabes resolver muy bien, olvídate de mis buenas obras.”

Una de tus características más destacadas ha sido la relación con los pueblos indígenas. ¿Qué has aprendido en esta experiencia con ellos? _ La convivencia con la naturaleza, un cierto sentido de comunitariedad, relativizar también muchas cosas que nuestra civilización considera absolutas.

¿Podrías recordar cuándo, cómo y si hubo algún momento especial en el que hiciste esa opción por los pobres que ha guiado y marcado tu existencia? _ En mi infancia oí muchas veces de mi padre y de mi madre: “Nosotros somos pobres”. Ya inculcado en la infancia, poco después con contactos, con análisis, convivencias religiosas he ido sintiendo realmente que la opción por los pobres ha de ser opción fundamental para la Iglesia. Una opción que defina a la Iglesia recordando aquella frase de Van-der Meerch: “La verdad, Pilato, es estar del lado de los pobres “. Para la Iglesia también.

¿Cuáles son, según tú, los tres grandes retos o desafíos que tiene planteados la Iglesia del tercer milenio? _ El ecumenismo y el macro ecumenismo. La pobreza estructural de sus instituciones. La profecía contra sistemas, estructuras que matan, que excluyen, que prohíben. Entonces seria, la unión de las propias iglesias, la profecía diaria, una profecía que denuncia, anuncia y consuela.

En la hipótesis de que fueras nombrado Papa, ¿cuáles serian las tres decisiones primeras y más importantes que tomarías? _ Estamos en el chiste, ¿no? La primera sería suprimir el estado Pontificio y que el Papa dejase de ser Jefe de Estado. La segunda, poner en suspenso, en entredicho la curia romana, y tercera convocar un encuentro llámenle Concilio, si quieren, verdaderamente ecuménico, para rehacer totalmente la curia romana, para redefinir el ministerio de Pedro y para proponerse con seriedad la inculturación de los diferentes pueblos y la relativización de lo que es relativo, que podía ser el propio celibato sacerdotal, legislaciones rígidas, en el derecho canónico, a veces en liturgia, en pastoral.

Llama la atención en tu vida el hecho de que siendo Obispo no hayas empleado nunca los símbolos del poder episcopal. ¿Cuál es la motivación última y profunda de que nunca hayas usado la mitra, el báculo? ¿Cuál es la raíz última y profunda de esas decisiones tuyas? _ Con todo respeto a los hermanos que la usan, creo que no son símbolos ni gestos evangélicos. Están vinculados a estatus y sería lo más lógico prescindir de escudo, prescindir de mitra, de báculo, y celebrar las eucaristías con simplicidad. No creo que le hagan ningún bien a la Iglesia, toda esa simbología.

Según tú ¿cuál es la virtud humana que más valoras? _ La coherencia.

¿Y la virtud evangélica? _ La esperanza.

¿Te gustaría ser recordado como ,,,,? _ Como alguien que cree que Dios nos salva a todos y lo salva todo.

¿Para ti ser un hombre o una mujer espiritual es…? _ Vivir en profundidad, asumir opciones dignas de una vida humana. Ser coherente, abrirse a las necesidades del prójimo. Celebrar la vida.

Ahora te voy a plantear algunas palabras sueltas y te pediría que espontáneamente respondieses con ese fogonazo de tu mente y de tu corazón. Algunas relativas a la geografía. África. _ La mayor deuda de la humanidad.

América Latina. _ Mi segunda patria.

Cataluña. _ La familia, la lengua, el paisaje.

Brasil. _ Una casa de última hora y definitiva.

Araguaia. _ Nuestro río.

Soria. _ Antonio Machado, “Tierra sin males“, solidaridad.

Injusticia. _ La negación del amor.

El llamado tercer mundo. _ Un escándalo en la historia humana. Porque tercer mundo por definición significa un mundo prohibido, marginado, explotado, inferior.

Primer mundo. _ La prepotencia, el lucro, el egoísmo, el consumismo, el imperialismo.

Libertad. _ La posibilidad de vencer el miedo, la posibilidad de ser lo que se es, la posibilidad de ayudar a cuantos viven sin libertad.

Movimiento de los sin tierra. _ Hoy día el mayor movimiento popular social de América Latina.

Latifundio. _ Una iniquidad, el abuso de la tierra de todos, el egoísmo estructural en el campo.

Globalización. _ La transformación de la humanidad en mercado.

Solidaridad. _ Como dice la poeta nicaragüense: “la ternura de los pueblos“. La caridad estructurada de pueblo para pueblo.

Guerra. _ La negación de la vida.

Bien. Ahora, también con unas palabras, sugiero que evoques tu pensar, tu sentir, sobre algunos personajes.

Lula _ Una experiencia obrera, política, importante para América Latina. Una cierta decepción, quizás porque exigimos lo que de momento no se puede exigir, pero en todo caso en la historia de Brasil, en la historia de América Latina, habrá sido un paso político importante.

Busch _ Una epidemia mundial.

Fidel Castro _ Un gran estadista, un padre de la patria latino americana, pero al mismo tiempo, autoritario, imperialista, que quizás no ha sabido abrir los espacios que debería haber abierto para democratizar más las conquistas de salud, de educación que Cuba hizo, que seria un testimonio más accesible a los otros pueblos.

Evo Morales _ Una victoria de los pueblos indígenas después de 500 años de prohibición, de exclusión.

Y para ir terminando ¿qué te sugieren estas palabras?

Vida Eterna _ La convivencia plena con el Dios vivo, y con todos los hijos e hijas de Dios.

Vida Plena _ A partir de la palabra de Jesús: “que todos tengan vida y la tengan en abundancia “, vida plena, aquí del lado de acá de la muerte, siempre es una vida relativa, pero en esperanza: vamos a la vida eterna plena

Y la última pregunta; ¿Lo que ha dado sentido a tu vida? _ La buena nueva del Evangelio.

Muchas gracias, Pedro, ha sido un placer disfrutar de tu compañía, de tu cariño, de tu sabiduría, de tu mística. _ Gracias por esta solidaridad, y concretamente por la solidaridad de Soria. Soria fría decía Machado, Soria caliente de solidaridad.