José Ramón González Parada

PRESENTACIÓN de JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ PARAD: miembro impulsor de la Carta contra el Hambre, a través de la revista ESBOZOS dentro del Colectivo RÍOS. Activista social en Carabanchel, Madrid. Sociólogo que trabajó en Ayuda internacional al Desarrollo; interesado en la participación de los desarrollos urbanos. Podemos consultar sus textos: Emergencia alimentaria. Grecia, Portugal, España (dir), Icaria-Ríos; Soberanía alimentaria. Lecciones desde la experiencia en Latinoamérica, TH.

INTRODUCCIÓN ENTREVISTA:

La revista ÉXODO publicó los materiales de la I Conferencia contra el Hambre (nº 129-junio 2015) y de la II Conferencia (nº 139, junio 2017). En el presente número se recogen los resultados de la III Conferencia contra el Hambre desarrollada en Getafe el 2 de abril de 2019.

¿Podías comentarnos cuál es el momento actual de la Propuesta de la Plataforma contra el Hambre en Madrid?

Es un momento de incertidumbre. La propuesta de la Carta contra el Hambre es una propuesta amplia, pero en estos últimos meses estaba concentrada en sacar adelante la Iniciativa Legislativa Municipal (ILM) o Ley de Garantía del Derecho a la Alimentación, aprobada por cinco ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, y que fue presentada en la Asamblea de la Comunidad para su toma en consideración en octubre pasado. El resultado, ya conocido, de la sesión del 24 de febrero de 2019 fue el de no admitirla a trámite por un solo voto de diferencia, al oponerse en bloque PP y Ciudadanos. Terminaba así la legislatura con los esfuerzos de varios años de trabajo de la Plataforma contra el Hambre.

En la nueva legislatura podremos ponerla en marcha o, si la nueva composición no es propicia, tomar otras vías. Esta reflexión es la que ha orientado la perspectiva de la III Conferencia contra el Hambre celebrada en Getafe, centrándose en dos elementos de la propuesta de Ley y, además, no necesitan de la aprobación de la misma para su puesta en marcha. Por otra parte, estos dos elementos conjugados entre sí pueden llegar más lejos que el propio planteamiento del “Derecho a la alimentación”.

Y respondiendo a la pregunta del momento en que se encuentra ahora la Carta contra el Hambre, tenemos que recordar que ha sido una Plataforma formada por más de 40 asociaciones y movimientos sociales. Estos apoyos continúan ahí, pero van perdiendo potencia. Su energía estaba pensada para la legislatura que acaba; hemos llegado tarde o se nos ha quedado corto ese período para conseguir todos nuestros objetivos. Y ahora, en el horizonte de una nueva legislatura, tenemos que encauzar estas energías y conseguir lo que llaman los politólogos incidencia política. Pero, a su vez, vemos otra cosa y es que la Carta contra el hambre no puede centrarse en sus propias fuerzas, sino que debe abrirse a otras con las que se puedan conseguir alianzas estratégicas, aunque no sean firmantes de la Carta. Incluso no hay que descartar que la Plataforma se disuelva, mientras continúe el impulso que congregó a las entidades vecinales y movimientos sociales. Eso es lo importante. No se trata de que la Carta sea el paraguas de todo o de todos. Ahí hemos tenido un aprendizaje importante en la relación con entidades del movimiento agro-ecológico: ellas decían que la Carta les había hecho introducir en su propia estrategia el elemento importante del “derecho a la alimentación”. Y nosotros con ellas hemos introducido la perspectiva agro-ecológica como un elemento imprescindible que da forma y, a la vez, transciende el “derecho a la alimentación”.

En síntesis, estamos a la espera. Pero no es una espera pasiva, sino activa, puesto que ya estamos moviéndonos para activar nuestra base social, aliándonos con otros sectores para realizar una nueva propuesta. En ella, algunos elementos de la Carta pueden empezar a ponerse en marcha, y encima muy enriquecidos con otras perspectivas complementarias, sin olvidar tampoco que seguimos con la Iniciativa Legislativa de la Ley de Garantía por el Derecho a la Alimentación. Todo dependerá de la nueva composición de la Asamblea de la Comunidad Autónoma de Madrid, pues un Gobierno de izquierdas en la Comunidad reactivaría el debate sobre la Ley rechazada por la derecha en la legislatura recién acabada.

Entonces, la III Conferencia contra el Hambre ha supuesto abrir toda una línea de alianzas futuras con nuevas entidades y perspectivas. Explícanos esto.

Podemos verlo en el Observatorio Madrileño de la Alimentación y también en la propuesta de Centros Municipales de Cultura Alimentaria. Lo que tenemos en ciernes es la puesta en marcha de un Observatorio pero no simplemente un centro de estudio y análisis. Queremos que este Observatorio sea un agente activo tanto en la demanda como en la denuncia. Además este Observatorio estaría estratégicamente inserto en las entidades locales para saber qué observar. Pues no se trata solo de observar y conocer cómo come la población o si come o no tiene para hacerlo. Se trata de observar también la calidad de la alimentación y su relación con la salud; el cómo se producen los alimentos y cómo se distribuyen. Estamos, pues, ante un objetivo muy ambicioso y en eso tenemos que coincidir con los sindicatos agrarios, con los no agrarios, con movimientos agro-ecológicos y socio-ambientales.

¿Podría dar lugar esto a la desaparición de la Plataforma, tal como la conocemos ahora?

El mantenimiento de la Plataforma en sí no sería el objetivo. Si la Plataforma ha sido un buen instrumento para llegar a otra coordinación más amplia, bienvenida sea. La Plataforma será un actor más, junto con otros muchos para poder llegar a plantear socialmente el problema severo de la alimentación.

La virtualidad de la Plataforma ha sido su capacidad de abrirse para ir constituyendo un nuevo movimiento más amplio; su capacidad para ir replanteándose el objetivo central con otros actores a la luz de los acontecimientos. En estos momentos, la Plataforma, podemos decir que tiene una imagen excelente; incluso por encima de nuestros méritos. Esa imagen refleja, por un lado, que no lo hemos hecho mal del todo, pero, sobre todo que ha facilitado a otros movimientos sociales, como las asociaciones de vecinos, una perspectiva amplia: un objetivo claro, unas ideas para ponerlo en marcha y una herramienta para hacerlo realidad. Y esto ha enganchado a otros actores. La marca no puede parar el movimiento general.

Has hecho hincapié en el Observatorio de la Alimentación pero también nombraste, como segunda línea de trabajo, la puesta en marcha de los Centros de Cultura Alimentaria. Por favor, coméntanos algo sobre ellos.

Sí, hemos ido definiendo cómo ir avanzando en los Centros Municipales de Cultura Alimentaria en cuanto lugares de encuentro, donde, además de velar por el derecho a la alimentación, se incide en otras realidades que tienen que ver con la mala alimentación, como es el caso de la obesidad, y otros temas como los hábitos de consumo, la cultura culinaria, la agro-ecología y los grupos de consumo. Todo esto tendría cabida en los C.C.A, que entendemos serían tanto lugares de encuentro y participación ciudadana como laboratorios sociales, pero siempre de carácter municipal. Quizá tengamos que empezar sin todo el apoyo local deseado como pasos tentativos, pero la finalidad es que sean de los Ayuntamientos. Esto lo refrendamos con nuestra presencia en la Mesa de seguimiento del Pacto de Milán; ahí confluimos con otros actores. La incidencia del Pacto de Milán no es sólo para la ciudad de Madrid sino para cualquier municipio. Y ahí se abre un gran campo de trabajo para la nueva coordinación de actores por el derecho a la alimentación en un sentido amplio, más allá incluso de la Comunidad de Madrid. El diálogo está abierto; formamos parte de un movimiento amplio que está trabajando en otros muchos lugares.

Vamos a dar un paso más para centrarnos en el concepto del “Derecho a la alimentación”. En la II Conferencia contra el hambre, en 2017, Juan Carlos García Cebolla del Equipo de la FAO insistió en el enfoque del mismo concepto como desarrollo social frente a esquemas proteccionistas. A la vez se puso de manifiesto que la novedad de este concepto se observaba en que todavía no estaba recogido en la normativa española y en la falta de conciencia social crítica respecto al mismo. En tu opinión, ¿a qué puede deberse este desfase normativo y social, y cómo resolverlo?

Cuando he tenido que dar alguna charla sobre el derecho a la alimentación, suelo comenzar recordando una entrevista que hace años le hice al obispo Casaldáliga en el Matogrosso. Con voz suave, que transmitía tranquilidad, me dijo: “el hambre no espera. Al que tiene hambre, hay que darle de comer; luego vendrá lo de la caña. Pero, sobre todo, sobre todo, que sepa que el río es suyo”. Esta metáfora de que sepa que el río es suyo, me hizo comprender lo que es el derecho a la alimentación. Pero, a la vez, de que el derecho a la alimentación es paliativo en casos extremos y que debe ser superado por el derecho más amplio al río; no se trataría de un derecho compasivo, sino de restitución de otros derechos confiscados. Como el derecho al trabajo, a un sueldo digno, a una vivienda… Cuando alguien recibe un paquete de comida, que sepa que no se le da nada que no fuera suyo, es decir, se les restituía lo que se les había retenido injustamente; son compensados en derecho y, por tanto, ejercen así la cualidad de ciudadanos y se tiene que contar con ellos, con su participación, para ponerlo en práctica. Este aspecto de la participación de los implicados lo hemos recogido en la I.L.M. Y, pienso, que ha sido uno de los elementos que ha echado para atrás a Ciudadanos para no apoyar el texto de la I.L.M, haciendo cambiar su voto desde la abstención a la negativa, aunque habían firmado el Pacto contra el hambre. Una perspectiva neoliberal choca frontalmente contra esta perspectiva de participación de los implicados y de las instituciones locales.

Tampoco ha calado en la conciencia ciudadana el derecho a la alimentación por el lastre de la ideología dominante que considera vergonzantes a quienes no tienen para alimentos y, por tanto serán el objeto de la atención social. Algo que no ha ocurrido con el tema de la vivienda por el efecto de la PAH: los sin casa han adquirido conciencia del derecho a la vivienda y lo reclaman en el espacio público sin vergüenza; ha sido un proceso de empoderamiento colectivo. Algo que la Plataforma no ha conseguido en el tema de la alimentación. Pero tampoco la izquierda ha sido muy receptiva y ha tardado en comprender la importancia del derecho a la alimentación. En el caso de la FAO, creó la Alianza parlamentaria por el derecho a la alimentación, compuesta por miembros de todos los partidos. Pero, los parlamentarios compañeros de partido de los que estaban en la Alianza votaban que no a la ley; es decir, mucha imagen y poca eficacia. También ha pasado a ser materia universitaria; sirve para realizar estudios académicos muy bien recibidos por las instituciones internacionales competentes, como la FAO, pero de escasa o nula incidencia práctica.

Voy a plantearte otro concepto que se utiliza en este contexto: la soberanía alimentaria. ¿Supone algo distinto o algo complementario con el derecho a la alimentación? Y ¿cómo lo relacionas con el complejo actual del negocio agro-alimentario?

De modo simple, podemos decir que “el derecho a la alimentación” hace hincapié en la distribución de alimentos (el acceso, la calidad, etc.), mientras que la “soberanía alimentaria” lo hace sobre la producción. Por el momento muy pocas constituciones nacionales han elevado a rango normativo, la soberanía alimentaria (Ecuador y Bolivia…) y ha sido en los últimos años. Pero, para mí, el tema de la soberanía alimentaria es, ante todo, una estrategia política que pone en evidencia el grave problema de la alimentación en el mundo actual. Porque no sólo es el hecho de los millones de personas que no tienen acceso a la alimentación o los millones de personas obesas, sino la pérdida de fertilidad de la tierra y la inmensa acaparación de capital y, más aún, supone afrontar el problema del agro-negocio. Este es, más que la automoción, el eje fundamental del capitalismo actual, al mismo nivel que el petróleo.

Una de las grandes bazas del agro-negocio es que proclama que puede dar de comer a toda la población mundial a precios baratos. De este modo, la comida barata garantiza que los sueldos medios sean bajos. La agricultura tradicional no puede competir con el agro-negocio: produce con precios más altos pero es sostenible desde el punto de vista del medio ambiente y permite mantener más empleos en el medio rural y en la distribución. El agro-negocio nunca pone sobre la mesa la externalización de los costes, la destrucción medio-ambiental, la desertización del medio rural o la pérdida de empleos. Si miramos hoy la España vacía, la agricultura tradicional tiene capacidad de producir alimentos, algo más caros, pero también llenaría el territorio de gente. Por eso no se puede hacer un debate sólo sobre el precio de los alimentos, sino sobre la alimentación en cada país y en el mundo. El círculo de agro-negocio atiende al beneficio, no a la necesidad de las personas. La máxima debía ser el reequilibrio: producir buenos alimentos para todos, en buenas condiciones y mantener a la población campesina. Por esto, la soberanía alimentaria es una estrategia de confrontación con el agro-negocio actual y, además, tiene una relación directa con el derecho a la alimentación.

Para concluir. Las nuevas legislaturas que surjan, ¿están considerando el tema del derecho a la alimentación o la soberanía alimentaria? Y ¿qué papel están jugando las mujeres en estos procesos?

Algunos aspectos sí han entrado en los nuevos programas, aunque sin tanta claridad como plantear una estrategia frente al agro-negocio. Claro, la Universidad tampoco ha aportado mucho a estos temas, dado que se queda en los análisis de los grandes planteamientos institucionales pero sin abordar los problemas concretos. Por ejemplo, no se estudia el papel de las grandes superficies comerciales y sus políticas de distribución de alimentos. Y se sabe ya la importancia que tiene en la distribución la política de los envases, yendo hacia prácticas nocivas como son el primar el PET frente al vidrio o los pequeños formatos frente al granel. Detrás de esto hay problemas de toxicidad, que pasan de la producción a la distribución en los envases, pero además hubo una política europea de eliminación del pequeño productor frente a las grandes corporaciones del agro-negocio.

Y respecto al tema de la aportación de las mujeres. Es clave. Y no ha salido hasta ahora porque ha hablado un hombre. Pero es clave. Son el actor principal para el cambio desde las familias. Ellas son quienes determinan lo que se compra, cómo se cocina y cómo se alimenta la familia. En el caso de la propuesta de los Centros de Cultura Alimentaria, que propone la Carta contra el hambre, muchos de los aspectos que se enuncian, si no los llevan a cabo las mujeres, quedarán sin hacer. El mundo no se mueve sin las mujeres.

Ruta de la Carta contra el Hambre en Madrid. Un relato en tres etapas

Evaristo Villar

Como si de un organismo vivo se tratara, en la ruta de la Carta contra el Hambre podemos apreciar tres etapas sucesivas: su constitución, su implantación y una tercera de expansión. Las tres finalizan con sendas conferencias o encuentros públicos que pretenden ser, a la vez, balance del trabajo realizado y proyección de nuevos objetivos de cara al futuro.

I. Constitución y I Conferencia, “Por el derecho a la alimentación”. Tuvo lugar en Madrid el 10 de abril de 2015, en la Sala Europa de la Sede de la Comisión Europea en España.

La convocatoria la hicimos desde la recientemente creada “Plataforma contra el Hambre en Madrid” con dos motivos dominantes: su propia presentación en sociedad y la proclamación oficial de un texto como programa, la Carta contra el Hambre.

La plataforma se había fijado, para esta I conferencia, tres objetivos: sensibilizar a la sociedad madrileña sobre el drama del hambre en la ciudad, reivindicar el derecho básico a la alimentación de toda la ciudadanía y buscar cómplices para abordar este problema de forma institucional, racional y justa.

La agrupación la constituyeron 40 colectivos procedentes del variopinto entramado de la sociedad madrileña. En ella se dieron cita la mayor parte de las agrupaciones y redes solidarias de la ciudad: movimientos sociales y vecinales, religiosos y laicos, asociaciones del 15M, de mayores y universitarios, etc. Desde el primer momento, la plataforma fijó su sede en la FRAVM o Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. Por otra parte, el momento estelar de la conferencia consistió en la presentación de la Carta contra el Hambre, un texto elaborado y consensuado, después de múltiples debates y reuniones, por todos los colectivos integrantes de la plataforma [1].

Esta I conferencia contó con representación del Ayuntamiento de Madrid y la presencia de los principales centros de reparto de alimentos de la ciudad: Banco de Alimentos, Cáritas, Cruz Roja y Mensajeros de la Paz. Muy interesante en este encuentro fue la “Mesa de los Testigos”, pequeñas organizaciones de calle, con sus propuestas y reivindicaciones: Despensa Solidaria, Bancos Populares de Alimentos, San Carlos Borromeo y grupos de atención al Gallinero.

Me parece importante recoger en este primer apartado los que considero fueron los dos frutos o logros mayores en esta su primera fase: la Carta contra el Hambre y la firma del Pacto contra el Hambre.

  1. La Carta contra el Hambre

Hasta su presentación oficial en la I Conferencia, la Carta contra el Hambre había tenido ya un largo recorrido. Sus inicios arrancan en los entornos del 15M, en el 2013, en el madrileño barrio de Carabanchel. Pero su redacción definitiva no se cerró hasta al mes de abril de 2015, fecha de su proclamación oficial.

El contenido de este importante texto podemos resumirlo en tres capítulos:

Comienza la Carta haciendo un breve diagnóstico de la presencia del hambre en Madrid. Esta mediación analítica se apoya en la propia percepción que tienen los colectivos de la plataforma, así como en los datos proporcionados sobre este tema por ECV y EPA del INE 2013 y 2014. Datos interpretados, a su vez, por grupos de sociólogos como el Equipo RIOS y el Colectivo IOÈ. El balance es realmente alarmante. Por recoger solo los datos más gruesos, en la ciudad existe una población del 13,4% en riesgo de pobreza. Una pobreza que es severa, por debajo del 30% de la mediana nacional, que afecta a unas 150.000 personas. Hay hogares sin ingresos (el 5,5%), unas 71.902 familias que representan cerca de 176.000 personas. Otro dato bien elocuente: 106.000 personas, según las mismas fuentes, tuvieron que recibir ayuda alimentaria durante el 2014.

Datos éstos que, según el texto, hacen del Hambre una palabra maldita y prohibida en las administraciones públicas y en los medios generalistas. Datos que convierten a Madrid, junto a Lisboa y Atenas, en capital de la pobreza en la UE. Este fenómeno está desbordando actualmente todos los servicios sociales de atención primaria en la ciudad, y, a pesar de la generosa solidaridad de la población, corre el riesgo de cronificarse en la capital.

Para interpretar jurídicamente lo que está pasando en Madrid, la Carta alude, sin nombrarlos expresamente, a aquellos textos legales, nacionales e internacionales, que han sido ratificados en su momento por España. Se trata de leyes y protocolos que fundamentan el derecho a la alimentación de todos los seres humanos allí donde se encuentren. Por ejemplo, los arts. 1 y 25.1 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, o el art. 11.1 y 2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de 1966. Existen otros protocolos de la ONU que ratifican la protección de este mismo derecho en los sectores más vulnerables como la infancia, la mujer y las personas discapacitadas. Más cercano a vuestros días, en su Cumbre del Milenio, la ONU se dio como prioridad la “erradicación de la pobreza extrema y el hambre”, y en el 2015 ratificó este mismo propósito, en la Agenda 2030, apostando por el “hambre cero”.

En España, además de La Carta Social Europea de 1961, ratificada en 1980, y otros documentos posteriores, contamos con La Constitución Española del 1978 que, aunque no aborda directamente el tema, sí lo hace implícitamente al ratificar los documentos internacionales anteriores. Pero más directamente, existen otros documentos como la Ley 17/2011 sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición. A nivel autonómico llama poderosamente la atención el hecho de que, a pesar del crecimiento de la geografía del hambre en la Comunidad, se siga confiando este asunto mayormente a la gestión privada. La ausencia de ley al respecto es más clamorosa cuanto que el art. 26.1.23 del Estatuto de Autonomía de Madrid de 1983 faculta a la Asamblea para legislar en favor de “los grupos sociales de especial atención”. Y lo mismo hacen otras leyes en sintonía con la Ley estatal 7/2000 reguladora de las Bases de Régimen Local.

A pesar de todo este cuerpo jurídico, que sitúa el derecho a la alimentación en el mismo rango que la vivienda, la sanidad, la educación y el trabajo, el poder político ha declinado su responsabilidad y ha entregado la solución del hambre a la caridad y solidaridad privadas. Esta dejación trata de silenciar el contrato social que el poder político tiene pactado con la ciudadanía, convirtiéndose en rehén de las grandes corporaciones agroalimentarias y financieras que dominan el país.

En tercer lugar, la Carta apuesta por unas mediaciones prácticas a medio y a corto plazo. A medio plazo, por la que, en su ausencia, es causa inmediata del hambre: la exigencia de empleo y sueldo dignos, por la creación de una renta básica, etc. Y a corto plazo, por la justa distribución de alimentos. Se advierte, además, del peligro de llegar a convertir la filantropía en sustituto de una administración pública eficaz. La Carta apuesta por la creación de un servicio asistencial plenamente apoyado por ley. Según estimaciones de la plataforma, una dotación de 78.5 millones de euros sería suficiente para hacer frente a la emergencia alimentaria en el municipio de Madrid. Finalmente, entre las prácticas más urgentes –mientras dure la crisis alimentaria– la Carta apuesta por la reposición de becas comedor y su apertura también en época vacacional, etc. En perspectiva, pero comenzando ya, es preciso convertir los centros de reparto en centros de vida y cultura ciudadana, contando con la participación de las personas afectadas.

A mi modo de ver, son tres los criterios que están al fondo de la inspiración de esta Carta: la superación de la mentalidad paternalista, la resistencia a la privatización de un derecho ciudadano básico y la opción por la justicia impregnada de solidaridad.

  1. Pacto contra el Hambre

Desde la experiencia de vida, le advertía Manuel Machado al también poeta vallisoletano Jorge Guillén: “Hasta que el pueblo las canta, / las coplas, coplas no son; / y cuando las canta el pueblo, / ya nadie sabe el autor”. ¿Genialidades entre poetas? Sí, pero hay algo más en juego. Se trata de la presencia del poder democrático para hacer eficaz una feliz idea.

Conscientes de la necesaria mediación política para hacer realidad la inspiración de esta Carta, buscamos, desde el primer momento, la complicidad de las instituciones de la Comunidad, comenzando por el Ayuntamiento de Madrid y las fuerzas políticas que en esos momentos aspiraban a ocuparlo. De este modo, la Carta, que hasta entonces se había mantenido en el espacio meramente social, prepolítico, dio un gran salto cruzando los umbrales de la administración municipal y de los partidos políticos.

Con este propósito, a principios de mayo de 2015, la plataforma convocó una reunión con todas las candidaturas que se presentaban, en las alecciones del 24M, al Ayuntamiento de Madrid. A esta convocatoria, celebrada el 6 de mayo en la FRAVM, asistieron, excepto el PP, representantes del resto de candidaturas, y se acordó, como primer gesto, la creación de una pequeña comisión para elaborar un texto representativo de todas las sensibilidades políticas. La comisión se formó con representantes de la Carta contra el Hambre, de UPyD y de Podemos, Y el texto, que recibió desde entonces el nombre de “Pacto contra el Hambre”, fue posteriormente asumido y firmado el 20 de mayo del 2915, unos días antes de las elecciones, por todas las fuerzas políticas, excepto el PP, que se disputaban el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid,

Aparte de otros detalles del momento, el pacto se centra expresamente en cuatro objetivos: la realización de un diagnóstico del problema real del hambre en la ciudad y comunidad de Madrid; la habilitación de una partida específica para hacer frente a la emergencia alimentaria; la participación en el proyecto de las personas afectadas; y, finalmente, la coordinación de los municipios y la Comunidad en la realización de este asunto [2]

II. Implantación y II Conferencia: “Acabar con el hambre por ley”. Tuvo lugar el 1 de junio de 2017 en el Palacio de Cibeles. Centro Cibeles de Cultura y Ciudadanía. Auditorio Caja de Música del Ayuntamiento de Madrid.

Firmado el Pacto contra el Hambre y con el Ayuntamiento de Madrid en manos de una coalición de izquierdas presidida por Ahora Madrid, la sensibilidad hacia los temas sociales se ha ido incrementando. No obstante, la emergencia alimentaria en la ciudad y comunidad, debido al lento y deficiente reparto de alimentos, sigue siendo un problema real. Incrementado, además, por la llegada constante de migrantes y refugiados, la precariedad en el trabajo, los desahucios, etc.

En esta situación, la plataforma se sintió obligada a seguir profundizando algunos campos iniciados en la fase anterior y abrir otros nuevos que, exigidos por la nueva situación, han posibilitado un avance sustancial en las apuestas de la Carta contra el Hambre. Así, la continuidad con el trabajo en el ámbito escolar, técnico y político y la novedosa presentación de la Iniciativa Legislativa Municipal (ILM) –similar en la Comunidad a la ILP amparada por el art. 87.3 de la Constitución– pueden resumir perfectamente el balance presentado en la II Conferencia.

Digamos que esta II Conferencia se celebró en la Sala de Música del Ayuntamiento de Madrid, contando con el equipo directivo del Ayuntamiento y su alcaldesa, Manuela Carmena, al frente, con los regidores de otros ayuntamientos de la Comunidad (Fuenlabrada, San Fernando de Henares, Móstoles y Getafe), así como de otras ciudades españolas (Barcelona, Valencia y Vitoria-Gasteiz). La presencia del director del Equipo de Derecho a la Alimentación de la FAO, Juan Carlos García Cebolla, nos sirvió para vincular esta iniciativa con las propuestas que, en este tema, se están haciendo desde este organismo internacional.

  1. Las iniciativas educativas, técnicas y políticas

* En el ámbito educativo se hizo presente, contando con la participación de alumnos y profesores, la situación de emergencia alimentaria, así como el derecho a la alimentación en diversos institutos y universidades de la Comunidad. Es de justicia destacar, en esta toma de conciencia y trabajo de campo y mapeo, la gran labor realizada por la Facultad de Trabajo Social, Ciencias políticas y Sociología de la Universidad Complutense, siguiendo la “metodología de aprendizaje servicio” (ApS) que tan exitosa resultó.

* En la Jornada Técnica sobre el derecho a la alimentación, organizada 22 de septiembre de 2016, participaron, con la dirección de la plataforma, diversos ayuntamientos (Valencia, Sevilla, Zaragoza, Victoria-Gasteiz). Durante la jornada se confrontaron diversas experiencias y modos de abordar los problemas comunes como el Derecho a la Alimentación (cómo hacerlo institucionalmente efectivo), las distintas modalidades del reparto de alimentos, (cheque, cartilla de consumo, becas escolares), el acopio de alimentos (centralizado o promoviendo mercados de proximidad), la participación de las personas afectadas y su incidencia política, etc.

* Ratificación política del Pacto contra el Hambre por los partidos políticos con representación en el Ayuntamiento de Madrid y en la Comunidad. Esta ratificación tuvo lugar el 17 enero 2017 con el doble objetivo de evaluación y de darle un nuevo impulso al pacto firmado en 21015. En esta ocasión se sumó también un representante del PP.

La reunión finalizó con la ratificación de los tres acuerdos siguientes:

Hacerse presentes activamente en la II Conferencia de la Carta contra el Hambre, prevista para el 1 de junio de 2017 en Madrid.

Participar en el proceso de elaboración de una ILM que asegure el derecho a la alimentación de todas las personas residentes en la Comunidad y la asignación del presupuesto adecuado para atenderlas.

Actualizar los contenidos del Pacto de 2015 y articular más eficazmente la coordinación de las administraciones públicas para llevarlos a cabo.

  1. Presentación de la Iniciativa Legislativa Municipal (ILM). La presentación de la Proposición de Ley de Garantía del Derecho Básico a la Alimentación en la Comunidad de Madrid, fue, sin duda, el momento estelar de la II Asamblea,

Cinco ayuntamientos (Madrid, Fuenlabrada, San Fernando de Henares, Móstoles y Getafe) habían ratificado en sus respectivos plenos el texto base, elaborado por los servicios jurídicos de Ahora Madrid y aprobado en el pleno del Ayuntamiento de la capital. Posteriormente, el 24 de octubre de 2018 el texto fue introducido en el registro de la Asamblea de la Comunidad de Madrid para su correspondiente debate y tramitación.

El articulado de esta ley se apoya en dos pilares plenamente constitucionales, el régimen democrático y la participación política de la ciudadanía, Y consta de: unas disposiciones generales, dos títulos centrales, una disposición adicional transitoria y tres anexos.

El título preliminar o disposiciones generales se articula en tres apartados: el objeto de esta ley (art. 1), el ámbito de aplicación (art. 2), y los fines y principios de la misma.

El título I, dedicado al desarrollo del régimen jurídico del reconocimiento del derecho a la alimentación, consta también de tres artículos: reconocimiento del derecho (art.4), obligaciones de las administraciones públicas (art. 5) y competencias de los municipios (art 6).

El título II se centra en el señalamiento de las medidas de garantía del derecho a la alimentación y se desarrolla en cinco densos artículos: el dedicado al fondo de emergencia alimentaria de la Comunidad de Madrid (art 7), el plan municipal de mejora del acceso a la alimentación suficiente y adecuada (art. 8), la creación del observatorio de la emergencia alimentaria (art. 9), la coordinación institucional (art. 10), y el fomento de la participación ciudadana (art. 11).

En La disposición adicional transitoria se crea una comisión parlamentaria con competencia en materia de recursos y garantías en el tema.

Finalmente, en el apartado de Anexos, se recogen tres documentos: el que detalla las razones para la tramitación de esta ley, el que certifica el acuerdo corporativo de cada ayuntamiento en su aplicación, y el que acredita, por parte del Instituto Nacional de Estadística, el número de habitantes censados en cada municipio [3].

III. Expansión y III Conferencia: “Contra el hambre y por el derecho a la alimentación”. La conferencia se celebró en el Espacio Cultural Mercado del Ayuntamiento de Getafe el 3 de abril de 2019.

Varios motivos nos obligaron a organizar esta tercera conferencia: conseguida la complicidad de cinco ayuntamientos (y alguno más en camino) y presentada la ILM en la Asamblea de la Comunidad, el número de grupos y colectivos conocedores de la Carta y dispuestos a apoyar la ILM. ha venido creciendo cada día. El distrito de Tetuán por ejemplo, vinculado a la Carta contra el Hambre desde sus inicios, se está convirtiendo en un referente en Madrid por su forma de trabajo colectivo, su autoorganización horizontal, su apoyo mutuo y respeto a la diversidad, En este municipio madrileño ya está muy adelantada la creación de un centro de análisis permanente y de cultura alimentaria, uno de los objetivos que persigue la Carta contra el Hambre [4].

Por otra parte, como se analizó más detenidamente en el transcurso de la conferencia, la dualización de la población madrileña ha hecho que el riesgo de pobreza se haya seguido incrementando. Siendo la Comunidad de Madrid la más rica en España, con un PIB per cápita de 135,1% sobre la media nacional de 100%, resulta que el riesgo de pobreza y exclusión, según el INE 2018, está en el 16,1%. Muy alto. Lo que supone que unas 352.000 personas (148.000 hogares) sufran insuficiencia –leve, moderada o severa– alimentaria, con el agravante de que la mitad de estos hogares tienen a uno o a los dos progenitores en paro. Esta dualización ha llegado a establecer una verdadera barrera entre los barrios ricos de la ciudad (Chamartín, Salamanca, Chamberí, Retiro y Moncloa-Aravaca) y los que cuentan con una renta más baja (Puente de Vallecas, Usera, Villaverde y Carabanchel).

A estos motivos, ya de por sí suficientes para tomarse en serio el fenómeno de la pobreza y exclusión, en la plataforma tuvimos que añadir otros dos más de carácter formal, pero que tienen que ver mucho con la ruta de la Carta contra el Hambre: uno ha sido el sorprendente rechazo por parte de la Asamblea de Madrid de admisión a trámite de la ILM; y otro, la buena noticia de la puesta en marcha del Observatorio para la Garantía del derecho a la Alimentación. De esto vamos a tratar a continuación.

Pero, digamos antes, que en esta III conferencia, además de la alcaldesa de Getafe, Sara Hernández Barroso, y de ediles y representantes de los ayuntamientos de Madrid, San Fernando, Valdemoro, Rivas Vaciamadrid, y Móstoles, tuvimos la oportunidad de volver a contar con una mesa de la FAO y la presencia, entre otros, del ex rector y catedrático de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa.

1º Rechazo de la ILM por la Asamblea de Madrid. Por 64 votos en contra (PP y Cs) y 63 a favor (Podemos y PSOE) la Asamblea de Madrid, en sesión del 24 de febrero de 2019, decidió no aceptar a trámite la ILM promovida por la Carta contra el Hambre y presentada por cinco ayuntamientos de la Comunidad. Un verdadero revés en el proceso, siempre lento y difícil, pero ascendente, de la Carta en sus cinco años de existencia.

Ante esta “sorprendente” decisión –sorprendente porque Ciudadanos, después de haber firmado el Pacto contra el Hambre y haber manifestado públicamente su posible abstención (12 de mayo 2018 en la mesa del stand de San Isidro)–, la plataforma no se da por vencida e interpreta este rechazo como un impasse ante las inmediatas elecciones y está decidida a presentar otra ILM ante la nueva Asamblea que surja de las elecciones del 26M del 2019. Esperando que una renovación de la Asamblea, con menos peso de las derechas, pueda desprenderse del lastre negativo que ha tenido, en los últimos años, tan perniciosos efectos sobre las clases populares madrileñas.

2º Observatorio para la Garantía del Derecho a la Alimentación en la Comunidad de Madrid

Su creación aparece ya anunciada en la ILM (art. 9) con el objetivo de “facilitar una amplia participación social en la vigilancia del pleno derecho a la alimentación”. Se trata de un órgano de “carácter consultivo” al que corresponden funciones como las siguientes: investigar la situación alimentaria en la Comunidad de Madrid; evaluar los resultados obtenidos en relación a la aplicación de la Ley; publicar y difundir los aprendizajes y resultados obtenidos…”

Conscientes de la utilidad y urgencia de esta herramienta, en la plataforma ya hemos comenzado a dar los primeros pasos, Se ha constituido temporalmente un Grupo Motor de 13 personas con el propósito de ir poniendo en marcha un anteproyecto que se irá completando durante el proceso de creación. En el anteproyecto se recogen ya algunos elementos importantes como los siguientes:

Los Criterios (independencia, solvencia científica, participación ciudadana, soberanía alimentaria y economía sostenible); y los Objetivos: recoger información sobre las políticas públicas y privadas relacionadas con la garantía del derecho a la alimentación; hacer acopio de información sobre el acceso a los alimentos de las personas vulnerables; constituirse en centro de información fiable en temas de emergencia alimentaria; difundir la información en municipios, organizaciones y medios de comunicación, etc.

Su campo de estudio abarca desde la producción y consumo de alimentos, la vinculación de estos con la salud y el medio ambiente, hasta la gobernanza local y la educación.

En el organigrama previsto, además de la Carta contra el Hambre, participan instituciones como los ayuntamientos de la Comunidad, centros de reparto de alimentos, sindicatos, universidades públicas y privadas, colectivos de Economía Social Solidaria, la FRAVM y las AMPAS).

Finalmente, ante el riesgo de que la emergencia alimentaria se vaya incrementando y cronificando en la ciudad y Comunidad de Madrid, la plataforma de la Carta contra el Hambre está decidida a seguir abriendo ruta hasta conseguir una alimentación justa y sana para toda la ciudadanía.

[1] El texto de la Carta contra el Hambre y los colectivos firmantes puedes consultarlo en Éxodo 129, junio 2015, junto al resto de materiales importantes de esta I Conferencia.

[2] Texto del Pacto contra el Hambre en Éxodo 129, junio 2015

[3] Para mayor detalle, puede verse el articulado de esta ley en Éxodo 139 (junio 2017), pp.46-50. Acabar con el Hambre por Ley. Iniciativa Legislativa Municipal, donde pueden encontrarse otros materiales interesantes de la II Conferencia.

[4] Cfr. la segunda edición (inédita) de su muy documentado estudio Inseguridad alimentaria en el distrito de Tetuán (Madrid), elaborado por la Comisión de derecho a la alimentación de la Mesa contra la exclusión y por los derechos sociales en Tetuán, 2019.

Carta contra el Hambre en Madrid versus hambre a la carta

Podemos preguntar si no “vivimos en Jauja”, observando las estanterías llenas de los súper, las apetitosas tapas de los bares o la variada oferta de cartas de restaurantes étnicos en nuestras calles, tal como nos dice Santiago Álvarez Cantalapiedra en su aportación. Los datos no dejan mucho margen a la duda cuando la FAO vuelve a señalar que, después de unos años de estancamiento, desde 2014 vuelve a repuntar la situación del hambre en el mundo. Actualmente más del 11% de la población mundial está subalimentada, esto es, unos 821 millones de personas. Un ejército de famélicos, en medio de la abundancia, mayor que la población de la UE y EE.UU. juntas.

Y la conclusión más repetida por expertos y analistas es que el hambre no es resultado de la falta de alimentos, sino de la desigualdad en el acceso. Y que tan importante como garantizar el acceso es la lucha por la forma de producirlos. Por ello, ya desde el principio hay que aventar la lucha soterrada que ha planteado el modelo de desarrollo del agro-negocio capitalista contra la producción de alimentos del campesinado tradicional. Aquel produce alimentos para todos (los que pueden pagar) y a precio más barato que éstos, pero despuebla el medio rural, no tiene en cuenta la calidad, y daña el medio ambiente. Ante este dilema, ¿qué tenemos que decir desde el mundo auto-considerado desarrollado? ¿No es hora de actuar?

El modelo de desarrollo actual genera subdesarrollo a escala global, y no solo en los márgenes del mismo. En la Comunidad de Madrid, la región más rica de España, más de 740 mil personas muestran insuficiencia alimentaria, de acuerdo con el mapa de Inseguridad Alimentaria en Madrid. La existencia de “bancos de alimentos” en todas nuestras ciudades, muestra claramente el fracaso del modelo actual en el mundo desarrollado. Sendas afirmaciones las refrendaron el catedrático Carlos Berzosa y el investigador social Carlos Pereda en sus intervenciones durante la III Conferencia contra el Hambre en Getafe, 3 de abril de 2019.

Valentía para avanzar hasta el “Derecho al río”

Sabemos que el mundo actual es interdependiente. Los países desarrollados demandan productos alimentarios a los subdesarrollados, es decir, nuestro sustento depende de ellos. Pero, a la vez, la agricultura industrial que se les impone les empobrece y expulsa de sus tierras. Arruinados, emigran a las ciudades o al primer mundo. En el tránsito, unos pierden la vida y los que llegan se convierten en legión de nuevos pobres hambrientos en los países ricos. ¿No es hora de romper este círculo diabólico?

La siempre lúcida mirada de Pedro Casaldáliga apunta una salida: “el derecho al río”. Comenta que el hambre no espera: a quien tiene hambre, hay que darle de comer y, luego, vendrá lo de la caña y enseñarle a pescar,  pero más allá y más importante todavía es afirmar su “derecho al río”. Este planteamiento supone dignificar hasta la recogida de alimentos, dado que no se reparten/reciben por conmiseración sino por justicia restitutiva de tantos derechos que se les han confiscado injustamente durante tanto tiempo: derecho a trabajo digno, derecho a la vivienda, derecho a una alimentación suficiente y de calidad, etc. Dignidad de ciudadanía proclamando derechos. Esta ha sido la línea de trabajo de la P.A.H: desahuciados luchando con dignidad por el derecho ciudadano a la vivienda. Algo que no ha conseguido todavía la plataforma de la Carta contra el Hambre en su movilización de las bases sociales.

¿Para cuándo una Carta contra el Hambre en Madrid?

En estas fechas termina la legislatura 2015-2019 en la CM. Tiempo de trabajo frenético para la iniciativa social de La Carta contra el Hambre, que ha concluido en abril de 2019 en la III Conferencia contra el Hambre, en Getafe. Muchos esfuerzos se centraron en la elaboración de la Iniciativa Legislativa Municipal (I.L.M) de Garantía del Derecho Básico a la Alimentación en la Comunidad de Madrid, aprobada por cinco grandes Ayuntamientos (Madrid, Fuenlabrada, San Fernando de Henares, Móstoles y Getafe) y presentada en la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Por un voto de diferencia (suma de PP y Cs frente a PSOE y UNIDOS PODEMOS) no se admitió ni a debate. ¿El resultado ha merecido tanto esfuerzo?

Sí, si atendemos al camino y a los aprendizajes realizados. El primero, la apertura que ha supuesto el contacto y el trabajo conjunto con otros actores sociales que se han ido sumando al proyecto, aunque no formen parte formalmente de la Plataforma de la Carta contra el Hambre. Así, la relación con el movimiento agro-ecológico ha supuesto un enriquecimiento mutuo: a éste le ha permitido introducir en su estrategia el “derecho a la alimentación”, y la propia plataforma de la Carta ha introducido la perspectiva agro-ecológica como elemento imprescindible que da forma y, a la vez, transciende el “derecho a la alimentación”. También los Consejos de Salud, como el de Carabanchel, ya consideran la malnutrición como un objetivo de intervención comunitaria. Repiten, casi como lema, que la acción conjunta puede aportar iniciativas que abren perspectivas de cambios efectivos en salud y alimentación.

En segundo lugar, la III Conferencia contra el Hambre ha mostrado un amplio consenso sobre la necesidad de aprobar una ley de Garantía Alimentaria, tanto por eficacia normativa como por la novedad que supondrá en la Unión Europea para afrontar esta lacra tan extendida.

Retos futuros

También el fracaso en la presentación de la I.L.M ha permitido aprender del funcionamiento institucional y sus plazos. Y rescatar dos elementos de la propuesta de Ley que pueden empezar a trabajarse sin la aprobación de la misma: la puesta en marcha del Observatorio de la Alimentación y de los Centros de Cultura Alimentaria. Ambas perspectivas son las que han dado forma a la III Conferencia contra el Hambre en el mes de abril y suponen el rearme de las iniciativas sociales para la nueva legislatura.

Junto a la recomposición de los actores y las dos líneas de intervención, ha ido cobrando importancia la reelaboración de las perspectivas estratégicas, centradas en el “derecho a la alimentación” y la “soberanía alimentaria”. Están siendo introducidas en el debate social y político, aun cuando han sido categorías bastante alejadas de la agenda política española por el momento. Esta será otra gran aportación de la Carta contra el Hambre.

ÉXODO se comprometió desde el inicio en la puesta en marcha de la Plataforma contra el Hambre. Ha publicado los resultados de la I y la II Conferencias contra el Hambre (nº 129 y 139). El presente, nº 149, recoge las aportaciones de la III Conferencia, celebrada en Getafe el 3 de abril de 2019. La ruta de estos años ha sido larga, difícil, con decepciones y logros, tal como relata E. Villar, y aún le queda recorrido. Animamos a los lectores de ÉXODO a sumergirse en las reflexiones de las diversas colaboraciones recogidas en el número y, sobre todo, a dar los pasos que se consideren impelidos para conseguir no sólo el ‘derecho a la alimentación’, sino también el “derecho al río”, en donde resuena lo de “no sacrificios, sino justicia”. Pero para eso hay que mojarse.

Éxodo 149

ScanEditorial: Carta contra el Hambre en Madrid versus hambre a la carta

Punto de mira: Ruta de la Carta contra el Hambre en Madrid. Un relato en tres etapas, EVARISTO VILLAR

Entrevista: JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ PARADA, MIGUEL ÁNGEL DE PRADA

A fondo: Hambre en el mundo desarrollado: el caso de la Comunidad de Madrid, CARLOS BERZOSA; Inseguridad alimentaria en la Comunidad de Madrid, CONCEPCIÓN CASTRILLO y CARLOS PEREDA; ¿Quién alimenta(rá) al mundo?, SANTIAGO ÁLVAREZ CANTALAPIEDRA

En la brecha: La malnutrición como factor de riesgo para la salud: retos y alternativas, CRISTINA CÁMARA; Conclusiones III Conferencia contra el Hambre en Madrid. Getafe, 3 de abril 2019, MARGARITA SÁENZ-DIEZ

Actualidad-Libros: El derecho a la alimentación en la ciudad de Madrid. Estudio preliminar sobre modelos, iniciativas y experiencias, CONCEPCIÓN CASTRILLO