El agua, derecho humano y raíz de conflictos

Benjamín Forcano

La Fundación SIP adquiere personalidad jurídica en el 2002 , contribuye a la investigación para la paz en sus múltiples facetas con un enfoque interdisciplinar , independiente en sus orientaciones y desde 2004 está asociada al Departamento de Información Pública de la Organización de Naciones Unidas.

La investigación llevada a cabo en este libro aborda las raíces de la violencia directa y estructural existentes en el mundo en relación con el agua y propone respuestas para pasar del conflicto a las prácticas de cooperación.

El agua es parte de la vida misma, de toda clase de vida y, por lo mismo, además de un bien común universal, es un derecho humano del que nadie debe carecer. La crisis del agua no se debe a su escasez sino a la desigualdad, que genera pobreza y a las políticas equivocadas en su gestión. El agua viene unida a una serie de valores y significaciones que van más allá de lo material. Como dice Leonardo Boff , desde una razón humanística, vemos el agua como símbolo de vida, como algo sagrado, igual que toda la vida es sagrada. Puede convertirse en factor de conflictos y en ocasión de cooperación entre los pueblos.

Es toda una muestra de violencia estructural el hecho de que más de 1.200 millones de personas del mundo no tienen acceso garantizado a aguas potables y 2.600 millones carecen de un saneamiento adecuado. En el continente africano , el 80 % de la mortalidad global y el 50 % de la mortandad en los hospitales están directa o indirectamente vinculadas con el agua.

Hay una degradación sistemática de los ecosistemas acuáticos que explica el que millones de personas carezcan de agua potable y existen y estallan otros conflictos a causa de la tendencia privatizadora promovida por las instituciones económico-financieras internacionales.

El libro, a través de ocho estudios bien articulados, esclarece todos estos aspectos, y también la pugna por el control del agua, la disputas por el agua en los diversos continentes, las perspectivas para exponer cuál puede ser la aportación de un operador privado al objetivo de proveer agua potable a los ciudadanos, los principios de de intervención y las propuestas concretas de actuación, la Alianza por el Agua (que vincula administraciones públicas, empresas, centros de investigación y opinión, entidades sociales y ciudadanía), las Iniciativas Sociales de Mediación para estimular acuerdos, el nuevo paradigma de la Nueva Cultura del Agua ,entendiendo como tal “Una filosofía hidrológica que da valor a la profunda vinculación entre el ser humano y el agua, que hace pedagogía para la toma de conciencia de la espiral de degradación general, que afecta no sólo a los ríos y a los ecosistemas acuáticos en general sino también al alma humana, a la dimensión espiritual de las personas” (Prof. Javier Gil Martínez).

Galicia: realidad y mito del agua

Anxo F. Currás y Rosa Cal

GALICIA ES AGUA en un inmenso porcentaje. Esta afirmación no es subjetiva, sólo recordando algunos datos reafirmaremos lo que muchos saben. Galicia situada al extremo occidental de la Península, anuncia el “finis terrae” allá : en el agua. Su extensión no alcanza los 30 mil kilómetros cuadrado, pero sus costas miden más de 1.500 kilómetros, bordados en puntillas recortadas que albergan cientos de islas e islotes. Fue el agua del océano la que dio forma ondulada, desgastando sus costas.

En Galicia el agua se constata de tres formas diferentes. Comencemos por el agua salada de los mares, el Cantábrico al norte para Coruña y Lugo, y el Atlántico al oeste para Pontevedra y Coruña, en la que sigue atento el ojo del mar, la Torre de Hércules único faro romano que se conserva. Es el mismo mar con dos caras diferentes: al norte duro, peligroso, pero majestuoso, dominante; al sur dócil y cariñoso, abrazador la mayoría del año. También sus acciones son dobles y contrarias, por una parte esos mares fueron la principal vía de comunicación durante los siglos: arribaban extraños, salían los autóctonos. Ese doble flujo producía el avance, las novedades, el conocimiento de nuevos frutos y nuevas tierras, pero también era, la amargura del adiós, de la emigración, de las “viudas de vivos”, aquellas esposas que nunca más volverían a saber de sus maridos. El mar es también fuente de vida y de riqueza, donde los marineros sacan su sustento echando pulsos a las galernas que, más de una vez, se cobraron tantas vidas, el puerto de Vigo fue el mayor puerto pesquero de Europa. Pero ¿qué tiene el mar? que unos lo odian/aman, según que momento; y otros, más cobardes, nos conformamos con contemplarlo desde la ventana. ¿Quien no se ha dormido al son de una nana producida por las olas?, un sonido abroncado, pero no molesto, que nos transporta al sueño, a la utopía, a la paz, al sosiego, al dios bueno y al santo milagroso, a la ternura, a la pasión y al dolor. Decía el cancionero medieval: “Sediame eu na ermida de San Simón, e cercaronme as ondas do mar maior; e non hei barqueiro nin remador” ( Mendiño, siglo XIII); también Galicia se identifica con la canción gallega más popular “ondiñas veñen, ondiñas veñen e van … A Virxe de Guadalupe cando vai pola ribeira …”

La otra forma de presencia del agua es en los ríos y las fuentes, los pequeños saltos, las lagunas, los regatos, toda parroquia (unidad vecinal en Galicia) goza de decenas de ellos. El pueblo gallego, adorador inconsciente de la pachamama, fue divinizando, santificando o cantando a sus “adios rios, adios fontes, adios regatos pequenos”, desde el Pedregal de Irimia donde nace el río padre de todos, el Miño, hasta los cañones del Sil, la ribeira sacra de Ourense con una decena de monasterios impresionantes; el río Avia con importantes núcleos poblacionales como Ribadavia; el Xallas que se entrega al mar en cascada, el río Lérez que llevó al mar a la carabela Santa María. Todas las grandes ciudades gallegas están a la orilla de un río o en una desembocadura. El agua dulce asegura la continuidad de la vida, es pureza, y también alivio para los males, …

La tercera y última forma es el agua de lluvia. En Galicia llueve, incluso, cuando no llueve, según los partes meteorológicos. Las pertinaces tormentas que se ven avanzar desde el mar, el orballo que te moja y no se siente caer. El goteo por la calle de todos los balcones. Un día de sol en el invierno es el renacer, el despertar. El carácter de los gallegos está influenciado por la meteorología, muchas veces tardan en responder porque tienen que pensar “¡qué tiempo hará!”.

“O noso Pai O Miño”

Para los gallegos el río Miño, lleva el apelativo de Padre, O Pai Miño, que nace en la sierra de Meira y desemboca en el Atlántico, que une y no separa, Portugal de Galicia, según el lema de una de “las romaxes” (romerías) de la Asociación Irimia,. El lugar de su nacimiento es un tanto enigmático, porque en ese monte llamado Pedregal de Irimia de una longitud de 700 metros, al andar o descansar sobre grandes peñascos se oye a unos metros de profundidad el murmullo del agua, que produce en el visitante un contacto especial con la naturaleza. A continuación discurre en forma de riachuelos que constituyen, a pocos kilómetros la lagoa (laguna) de Fonmiñá. En este pedregal, aprovechando el símbolo del agua como centro de vida y de renacimiento por el bautismo, celebró la Asociación Irimia de Crentes Galegos la primera romaxe con el título de Eu renazo galego, donde recibían, varios miles de romeros, el bautizo para afianzar o nacer al compromiso del galleguismo y de una Iglesia Galega. Las Romaxes siguieron celebrándose todos los años y va para este año la XXXVI, recorriendo los puntos importantes de Galicia. Varias se celebraron con el mensaje del agua. Batidos polo mar, famoso por el párroco, Paco de Aguiño, gran defensor de los pescadores; Cantigas das augas, camiño do mar, fervenza rexa da vida para nos mergullar (Cantiga de las aguas, camino del mar, torrente fuerte de la vida para saciarnos), se celebró en el lugar donde se funde el río Sil con el Miño y el Bubal; En Allariz, lugar paradisíaco donde al agua también canta: o Arnoia (río) pasou cantando; y no falta el agradecimiento a la riqueza y a la hermosura del mar de as Rías Baixas, y al trabajo del pescador: Que ten o Mar de Arousa, meu ben; entre otras varias dedicadas a rios, fuentes, etc.

El mar en sus diversas variantes: como fuente de trabajo hay que sortearlo para arrancarle la riqueza de la pesca, como camino de comunicaciones y encuentros de culturas, y como industria en los astilleros. De todo esto sabe el gallego cuya tierra está acariciada por el agua que los humanos no saben apreciar.

El pantano (O encoro) de Castrelo de Miño

Fue inaugurado en 1969, supuso anegar las mejores tierras productivas do Ribeiro en Ribadavia, Ourense. El río Miño por el que llegaban a Ourense ciudad, salmones, anguilas, lampreas, sables, sabelas, barbos, etc., quedó cortado para siempre por “Un pantano sin pies ni cabeza” (según dice Secundino Lorenzo). La empresa constructora fue Fenosa de Pedro Barrié de la Maza, conde de Fenosa, eficaz colaborador de Franco en el Alzamiento Nacional. En el famoso dibujo-denuncia de la época de “Toxo 66”, aparecen los postes de alta tensión con la figura de “cristos crucificados” y el “inri” “FENOSA” transportando la energía para fuera de Galicia, causando muerte, desolación y emigración. Todo esto se hizo no sin la protesta y lucha de los campesinos de Castrelo apoyados por los nacionalistas(ver www.galeon.com/sloren/craira/castrelo0.htm)

Cascada (fervenza) del Sallas

El Sallas es el único río, que se sepa, que desemboca en el mar en cascada. Este extraño accidente geográfico que contemplaban los visitantes al pasar por la zona de Camariñas (Fisterra), quedó anulado, pues en tiempo del presidente Fraga, concedió el permiso para producir energía hidráulica reteniendo el agua y desapareciendo la cascado. Eso sí, al reconocer tamaño desaguisado, intentaron arreglarlo soltando el agua un día a la semana, para revivir el extraño accidente geográfico.

Lagos que ocultan los deshechos de las minas

La vorágine industrial, sin un mínimo respeto a la naturaleza, en la búsqueda del carbón, pizarra, oro, wolframio, etc., es frecuente que deje esos lugares arruinados para muchos años, ultrajados con los desechos y materiales contaminantes. Se han dado varios casos de convertirlos en lagos artificiales, reciclados en clubes náuticos para el turismo, con escasa utilidad.

El sentimiento ancestral, telúrico, del pueblo gallego queda patente en sus dos raíces: ansías por ver, oír y tocar el agua; y el contacto con la tierra, que toma entres sus manos, la acaricia y deja que vuelva al suelo pulverizada, con igual delicadeza como si tratara a una bisabuela, no en vano está en Ortigueira (Coruña) la península de Masanteo formada por las rocas más antiguas de Europa ¡dos mil millones de años!, y en sus proximidades la iglesia San Andrés de Teixido, a la que “quen non foi de vivo unha vez vai de morto tres”. A todo ello sumen el “Camino de Santiago” para completar: agua, tierra y estrellas.

Sed de agua viva

Pilar Yuste

No hay rito ni creencia que pueda superar la gracia exuberante, la alegría sin límites que supone tener un bebé tan deseado como lo ha sido Ana. Y, sin embargo, o muy probablemente por eso mismo, Juan y yo quisimos bautizarla. Somos de los que siempre han admirado una Iglesia comprometida en la que el bautismo era una opción adulta y radical, y de los que arrugan la nariz al oír fundamentar este sacramento para “lavar el pecado original del bebé”. Lo cierto es que la diversificación en el tiempo de este único sacramento de inicio que hacemos en la tradición católica permite con el Bautismo una celebración de bienvenida eclesial, de fiesta y de iniciación (especialmente para la familia que educará en la fe), hace de la Primera Comunión un rito de incorporación ya consciente a la mesa eucarística, y nos ofrece con la Confirmación un rito final caso de que haya una asunción libre y adulta (sin duda lo preferimos así) de la Fe y la Comunidad por parte de la personita ha sido educada en ellas.

Y llegó el bautizo. Elegimos como padrinos a Javier, dos metros de orgulloso tío biológico, y a una cristiana comprometida, Pepa, amiga del alma, religiosa en los límites de nuestra sociedad. Fue un lujo que acompañara la formación, preparación y celebración, Evaristo, hombre de bien, sencillo, coherente y valiente, la más sincera sonrisa presbiteral. La ceremonia fue compartida con la comunidad del lugar, el pueblo donde nació mi padre, que está enterrado con su familia a pocos metros de su iglesia. Todo fue decidido y consensuado, salvo lo más importante, el motivo último. Y éste era confrontado por quienes desde el escepticismo nos cuestionaban incluso por “abocar a un bebé a un destino de represión”, a quienes nos criticaban por no retomar la citada primitiva tradición del bautismo de adultos. Pero lo dimos por hecho. Volvíamos a la raíz de nuestra fe, a la tradición secular que ofrece a los recién llegados lo que consideramos nuestra herencia más valiosa, hermanarnos con Jesucristo y su Buena Noticia. ¿Por qué no? Y la magia de la celebración acabó llenándolo todo de sentido. Es la Gracia del Sacramento. Y se nos hizo tangible especialmente a través del calor de la comunidad y de la fuerza de sus símbolos.

Los símbolos del bautismo son en sí maravillosos. Les fuimos dando acentos, notas de color con otros símbolos menores pero que aterrizaban ésos en nuestro rinconcito de realidad.

La LUZ… la VIDA. Elegimos una vela naranja (el color de Ana, síntesis de lo divino y lo humano en la tradición romana), una vela que encenderemos en oración cada año rememorando su bautismo.

El ÓLEO, la UNCIÓN que le confiere su identidad en Cristo, el Ungido (Marcos 14). Lo hicimos con los óleos sacramentales y el aroma del nardo, la mirra y el áloe, los perfumes del Resucitado.

ÉFFETA, la Palabra que despierta sus sentidos y su conciencia, a través de los textos bíblicos y de canciones significativas para nosotros y para la peque, melodías que la serenan ya desde el embarazo.

Pero sobre todo el AGUA. Agua que mata y agua que da vida. Agua que limpia y agua que nos constituye y nos sostiene. Agua necesaria y placentera. Somos agua. Y el bautismo en Agua de Vida nos sumerge en el río de la Vida, recrea nuestro nacimiento a una vida que quiere ir más allá de la supervivencia material de las cosas, que quiere rozar infinitos sin dejar de sentir la tierra a nuestros pies. Por eso el bautismo de inmersión: una bebita desnuda pero arropada por el cariño de las mujeres del pueblo y de una familia que la protege, y bañada en agua del Jordán, el río que atraviesa una tierra palestina que fue y es testigo de opresión y liberación personales y colectivas. Y por eso el traje blanco de una familia que “cristianó” a sus pequeños en una cultura donde esa agua significaba cosecha, como blanco también el pañuelo saharaui de un pueblo hermano que agoniza lentamente en un feroz desierto donde esa agua significa la justicia que nunca llega ni del cielo ni de los gobiernos que se lucran con esa injusticia. No en vano la Jerusalén celestial, la Ítaca de la Justicia mesiánica, es un manantial de agua para todos (Apoc 21, 6; Za 14), y habrá que dejar que esta agua fluya (Let the river run).

Gestos y palabras que confieren identidad, como su nombre. Ana María Isabel, para que en ella se recree la fe, el valor y la gracia de esas mujeres fecundas. Aunando Antiguo y Nuevo Testamento (I Samuel 2 y Lucas 1), con las madres de Samuel, de Jesús, y de Juan, aunque este último nombre añadido al original, Ana María, se lo deba a Santa Isabel de Hungría, la santa del pan y las rosas. Y ojalá Ana se sume a la tradición de apóstolas de esa justicia evangélica.

Lo cierto es que Ana quedaba así inserta en una familia extensa en la que encontrará sombras terribles (como en todas), pero luces maravillosas, empezando por el propio Jesús, que decidió vivir este gesto en primera persona, poniéndose –desde su magna humildad- a la cola de los bautizandos, y nos invitó a repetirlo en quienes dieran ese mismo paso.

Ella, desnuda, risueña, pocos meses de vida ante siglos de tradiciones e historia bíblica y familiar, fue la absoluta protagonista de esta fiesta, como lo irá siendo de su vida. Y tendrá tiempo de rechazar o de hacer suya esta fe, de nadar por otras corrientes, o incluso de abandonarlas. No encontramos una forma más hermosa de incorporarla a ese caudal de vida que brotó con Jesús, sabiendo que Él mismo la llamará a beber también de otros pozos como hizo con la mujer de Samaria (como nos ayuda a ver su madrina y A. Potente)

El deseo de preservar a un hijo o hija de cualquier futuro problema o necesidad es casi universal. Muchas noches, al bañarla, cuando chapotea divertida y vital, no puedo evitar recordar a tantos niños y niñas del mundo para los que el agua (incluso de boca) es un lujo inalcanzable. Puede, así es la vida, que en un futuro llegue a serlo también para ella. No estamos a salvo de ningún destino, sobre todo ahora, pero al menos a través de su bautismo hay otra sed que hemos saciado; le hemos llevado hasta una “fuente de agua que brota para vida eterna” (Jn 4, 14b), y le dejamos en buena compañía navegando por el río de la vida. No hay modo mejor de paliar esa sed para siempre (Jn 4, 14a), y de hacer no ya de Jesús (seno de agua viva, Jn 7, 37 s) sino de ella misma desde ese caudal, un manantial inagotable:

Te guiará Yahveh de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. Is 58, 11

 

 

La marea azul y la Plataforma contra la privatización del Canal de Isabel II

Jesús Escudero González

Cuando en la primavera del 2011 fui a enterarme de qué era eso del 15 M en la Puerta del Sol, contemplé el botijo que me ofrecían para beber agua fresquita, en el se denunciaba la privatización del Canal de Isabel II. Además de beber, me contaron en pocas palabras cual era la intención del tándem formado por Esperanza Aguirre e Ignacio González. Lo que me dijeron no me lo podía creer y les solicité que me pusieran en contacto con la Plataforma contra la Privatización del Canal de Isabel II, para intentar impedir semejante locura. Entonces me facilitaron la siguiente página:

http://www.plataformacontralaprivatizaciondelcyii.org/

En ella se puede uno informar de todas las acciones emprendidas por la Plataforma y la unión con las diferentes Asambleas de Pueblos y Barrios de Madrid del 15 M y con otros muchos movimientos sociales, que han tomado la lucha contra la Privatización del Canal de Isabel II como propia. Así se creó la Marea Azul, en la que participo y animo a todo el mundo a colaborar.

Una de las acciones más importantes ha sido ir desarmando cada una de las mentiras utilizadas para justificar la venta del Canal. Si el Canal hoy en día no está en manos privadas es porqué las empresas interesadas en su privatización están recibiendo ofertas de privatizar el agua más interesante que el agua de Madrid. También la reacción de los diferentes movimientos sociales, sindicatos y consumidores, han sembrado dudas en las empresas, que ya no muestran tanto interés por el Canal.

La lucha contra la privatización ha tenido infinidad de acciones. Así hemos recogido firmas para impedir la privatización, hemos efectuado varias manifestaciones, concentraciones de protesta y sobre todo la Consulta Social, que nos desbordó por su amplia participación, obteniéndose más de 175.000 votos a favor de que el Canal siga siendo público, de un total de 178.000. Fue impresionante el número de activistas voluntarios que se ofrecieron para montar la consulta, además del voto de los madrileños.

 La Iniciativa Legislativa Municipal, donde las condiciones que impone nuestra Legislación es que teníamos que reunir un mínimo de tres municipios, con un electorado de 50.000 votantes y los resultados obtenidos han sido ocho municipios con un censo electoral que supera los 500.000 votantes. El PP utilizó su mayoría absoluta en la cámara para imponer el rodillo y rechazar la toma en consideración de la proposición de ley de iniciativa legislativa municipal (ILM) que presentaron en la Asamblea ocho municipios madrileños. IU fue quien les dio voz al presentar formalmente la petición de toma de consideración.

La Campaña del tarifazo sufrido durante el año 2.012, y negada por nuestros Gobernantes, fue dura, pero las matemáticas y nuestros bolsillos han demostrado que fue una subida monstruosa. Nadie ha podido justificar el por qué de esta subida, solo el interés privatizador.

 La Iniciativa Ciudadana Europea, que ha concluido en septiembre de 2013, y que ha obtenido dos millones de firmas, exige a las instituciones Europeas: 1) que la legislación sobre el abastecimiento de agua y la gestión de recursos hídricos no se rijan por “las normas del mercado interior” y que los servicios de agua se excluyan del ámbito de la liberalización; 2) que las instituciones comunitarias y los Estados miembros velen por que todos los ciudadanos puedan ejercer el derecho al agua y al saneamiento; y 3) que redoblen esfuerzos para lograr el acceso universal a dichos servicios básicos.

Actualmente nos encontramos en plena Campaña para exigir trasparencia a nuestro Gobernantes y que nos faciliten los documentos y estudios en los que se están basándo para facilitar la privatización del Canal de Isabel II e intentar fiscalizar esa empresa nueva constituida por la Comunidad y denominada Canal de Isabel II Gestión, S.A, que es la que actualmente nos está facturando el consumo de Agua y realizando la gestión integral del agua en casi toda la Comunidad de Madrid.

Más de setenta organizaciones, Asambleas, Plataformas, organizaciones sindicales, partidos políticos, movimientos Ecologistas, movimientos Sociales, etc. han solicitado y reclamado los documentos anteriormente citados. Y la respuesta del Gobierno de la Comunidad de Madrid ha sido que no tenemos fe en nuestros políticos y gestores, que les tenemos que dejar de dar la “murga” y que nos tenemos que creer y aceptar todas sus decisiones, que para eso han sido nombrados representantes de los ciudadanos de Madrid. Pero lo que ellos ignoran, o intentan escabullir, es nuestro Derecho a la Información y a exigir la trasparencia necesaria, para evitar los terribles efectos de la corrupción política.

Sus respuestas no han conseguido variar un ápice nuestro deseo de ser una ciudadanía suficientemente informada. Ásí que las próximas actuaciones van a ser reclamadas al Defensor del Pueblo, ya que ellos hacen caso omiso a nuestras peticiones.

Si hacemos balance de los resultados obtenidos después de tanta lucha y esfuerzo, se pueden enumerar los siguientes hechos objetivos:

Actualmente, el Canal de Isabel II sigue siendo una empresa Pública y la empresa creada para su privatización, Canal de Isabel II Gestión, S.A., sigue siendo Pública.

El PSOE, que es necesario para poder utilizar el Tribunal Constitucional, ha presentado el recurso de inconstitucionalidad contra la privatización del Canal de Isabel II, y éste lo ha admitido a trámite.

Multitud de recursos judiciales interpuestos por diferentes colectivos sociales, partidos políticos, sindicatos y organizaciones de usuarios.

Algunos ayuntamientos no han firmado los convenios con el Canal y algunos convenios firmados están jurídicamente denunciados.

Los trabajadores han conseguido una victoria en los juzgados. Ahora la justicia obliga a que Isabel II Gestión, S.A., dé marcha atrás y recupere el antiguo convenio colectivo para 2.000 trabajadores. El fundamento legal no es otro que, al haberse producido una sucesión de empresas, los empleados afectados por este cambio deben seguir rigiéndose por el convenio colectivo del momento de la transmisión.

Los ciudadanos queremos decidir la gestión del agua y la mayoría desea que se siga gestionando públicamente, no entendemos la tozudez de nuestros gobernantes en realizar “caja” con un derecho fundamental para la vida.

 

Talasoterapia: terapia alternativa. Agua del mar: salud y desarrollo humano

María Teresa Ilari

Bases Histórico Científicas

El agua del mar nutre, restablece la salud y da energía y bienestar.

El científico francés René Quinton (1867- 1925) en sus investigaciones descritas en su libro “El Agua de Mar, Medio Orgánico” (1906) demostró la similitud de composición del plasma sanguíneo y el agua de mar. Dado que la vida en La Tierra surgió en el mar, los líquidos de los seres vivos conservan la composición de los océanos primigenios. También estableció que las células humanas pueden mantenerse vivas en el agua de mar, mientras se descomponen en cualquier otro medio.

La gran aportación de René Quinton a la ciencia se basa en el descubrimiento de que el medio interno de los vertebrados es de idéntica composición que el agua de mar. Es en este medio donde la célula viva encuentra el medio propicio para su vida y renovación. Cuando este medio vital pierde sus propiedades, la célula no puede funcionar. La vida celular depende del medio interno.

El Agua de Mar es el medio vital que baña todas las células de los seres vivos desde que apareció la vida celular. René Quinton afirmó que “nuestro organismo es como una gran pecera, cuyos pececitos – las células – viven en un medio que es agua de mar, y de la calidad de esa agua de mar dependerá la salud de dichos pececitos”. Al tomar Agua de Mar mejora la calidad del medio interno, protege al cuerpo de enfermedades y se restaura la salud.

René Quinton demostró en la práctica el poder curativo del agua de mar y logró salvar miles de vidas al administrarla a pacientes graves en los Dispensarios Marinos de Francia y otros países de Europa. Los resultados fueron contundentes y avalados por miles de casos curados con la terapia marina.

“La regla es que una hora después de la primera inyección, el niño que llegó moribundo y que vomitaba absolutamente todo, retiene un biberón de agua, y una hora después el primer biberón de leche. En la mayoría de los casos, la facultad digestiva suprimida se restablece, y tan bien, que el niño aumenta fácilmente 500 gramos en 24 horas. Fija agua en sus tejidos con avidez, con la misma facilidad que antes la dejaba escapar de su organismo. Menos de 2 horas después de la inyección de agua de mar, se le dibuja una fisonomía mejorada que reemplaza el aspecto inolvidable de paciente con cólera agonizante”.

Así es como Quinton logró controlar una epidemia de cólera que estaba diezmando a la población en Egipto.

De todo ello derivan numerosas aplicaciones médicas que tuvieron una práctica intensa entre 1910 y 1950 en los Dispensarios Marinos de Quinton y Jarricot. Su experiencia constituye la mejor demostración de la eficacia terapéutica del agua de mar. (www.oceanplasma.com)

Después de su muerte, quedó el plasma de Quinton en la farmacopea francesa.

Efectos benéficos del Agua de Mar

El Agua de Mar es tan nutritiva y curativa porque contiene todos los minerales y oligoelementos de la tabla periódica y además el fito y zooplancton.

El Agua de Mar tiene poder nutricional a nivel celular debido a su rica composición en sales, minerales, oligoelementos, y proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y ácidos nucléicos, contenidos en el plancton y en la biomasa de virus y bacterias propios del mar. William Fenical demostró in vitro el poder antibiótico, antiinflamatorio y analgésico de dichos microorganismos (Universidad La Jolla, California, EUA).

El Dr. Philippe Goeb (Israel) describe 3 ejes principales de actuación del Agua de Mar:

Recarga hidroelectrolítica, por su rico contenido en sales y iones, que la convierte en la más mineral de todas las aguas minerales, y la hace muy útil en el manejo de la deshidratación: en la tercera edad, en el deporte de alto rendimiento y en las del metabolismo) gracias a la presencia de los minerales y oligoelementos que actúan como coenzimas en las reacciones bioquímicas de las células y órganos.

Regeneración celular: Las modificaciones del medio interno son transmitidas gradualmente hasta la mitocondria y el núcleo donde ocurrirán cambios en el microentorno de las secuencias del ADN. Aquí de nuevo entran en acción los oligoelementos necesarios para un desarrollo óptimo de la transcripción ADN-ARN.

Otras propiedades y efectos benéficos:

Equilibrio homeostático en el Sistema de Regulación de Base de Pischinger.

Estimula la irrigación sanguínea

Alcalinización del medio interno (pH= 8.4)

Efecto antibiótico, antiinflamatorio y analgésico (William Fenical, Univ. La Jolla, California)

El mayor disolvente natural que tiene nuestro planeta (Dr. Georges la Fargue): depura al cuerpo de sustancias tóxicas.

Ausencia de Genotoxicidad y Citotoxicidad del Agua de Mar sobre las células vivas (Dr. Wilmer Soler, Univ. De Antioquia, Colombia)

Es orgánica y biodisponible

Energizante en deportistas de alto rendimiento y en el adulto mayor.

Puede utilizarse para desinfectar vegetales y frutas.

Indispensable para la Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional.

Se evita el consumo de la mayoría de fármacos y sus efectos colaterales e indeseables.

El agua de mar es un bien público que debe de estar disponible y al alcance de todos.

Mitos y Falacias

Es perjudicial para los riñones.

De hecho el Dr. René Quinton estudió su efecto benéfico en el buen funcionamiento de la nefrona (célula renal). En Nicaragua hemos visto casos de mejoría en Insuficiencia Renal Crónica y de normalización de la creatinina sérica.

Está contraindicada en hipertensos y pacientes cardíacos.

De hecho es utilizada como tratamiento coadyuvante en estos casos, observando que más del 90 % de los pacientes pueden abandonar el consumo de fármacos, con un excelente control de las cifras de presión arterial, así como de la función cardíaca.

Los náufragos se mueren en alta mar.

Ya se ha demostrado en Jornadas científicas sobre el agua de mar, que los náufragos pueden sobrevivir en alta mar, ya que en la Semana del Náufrago Voluntario varios científicos se mantuvieron con la única ingesta de agua de mar durante una semana completa. Fueron evaluados por médicos y se les practicaron exámenes de gabinete, los que demostraron parámetros bioquímicos normales. El único fenómeno que se observó fue la pérdida de peso.

Está contaminada.

No puede estar contaminada ya que por ósmosis se inactivan todos los microbios de procedencia accidental terrestre. Además el fenómeno marino llamado biocenosis se encarga de hacer desaparecer, a través del plancton, toda la materia orgánica que llega al mar desde las cloacas.

El Dr. Ángel Gracia, autor del libro “El poder curativo del agua de mar”, explica como el 20 de junio del 2000 uno de los acueductos de aguas negras que salen de la ciudad de Miami hacia el mar se reventó a la altura del centro de uno de los balnearios más famosos del mundo y se extendió una gran mancha negra por casi toda la bahía de Biscayne. Después de sellada la ruptura, ya no se podían detectar los marcadores de contaminación en las muestras tomadas por las autoridades sanitarias. Con este experimento in vivo se demostró contundentemente el poder desactivador del agua de mar sobre los gérmenes accidentales terrestres.

Más de 85 Dispensarios Marinos en Nicaragua

Desde septiembre del 2003, después de la visita del investigador colombiano Laureano Domínguez que nos informó sobre el poder curativo del agua de mar, hemos acumulado en Nicaragua 10 años de experiencia de consumo terapéutico del agua de mar, que es distribuida en más de 85 Dispensarios Marinos en todo el país. Más de 6 mil litros de agua de mar son distribuidos gratuitamente cada mes en Managua.

Un dispensario marino es un lugar donde alguna persona voluntaria, muchas veces médica, terapeuta o líder comunitario, se acopia de agua de mar y la distribuye gratuitamente y sin filtrar, a quien la quiera probar para mejorar su salud. Muchos de los que tienen dispensarios marinos en su casa, clínica o centro comunal, se han formado en cursos de capacitación, donde se les han dado a conocer las investigaciones que demuestran las bondades del agua de mar para la salud y la nutrición humana y animal, en base a estudios publicados y experiencias clínicas en diferentes países.

Tenemos el apoyo gubernamental (Ministerio de Transporte y Alcaldía de Managua) en el transporte y traslado del agua de mar a la Clínica Santo Domingo, desde donde es distribuida gratuitamente a los pacientes y otros dispensarios marinos del país. También tenemos el apoyo solidario del Ministerio de Salud nicaragüense en el análisis del agua de mar, para corroborar que es apta para el consumo humano y libre de microbios patógenos.

Experiencia Clínica

En base a la revisión de los expedientes médicos de la Clínica Santo Domingo de los PP Jesuitas en Managua y otros dispensarios marinos del país, se ha encontrado que el consumo promedio de medio litro de agua de mar al día, ha contribuido a la cura de las siguientes enfermedades:

Hipertensión arterial

Diabetes

Alergias y rinitis alérgica (Hajime Kimata, Hirishi Nakajima,… Japón)

Cáncer (en proceso de curación sin radio ni quimioterapia)

Gastritis y Enfermedades ulcero-pépticas

Patologías de la piel (psoriasis, dermatitis, úlceras varicosas…)

Cálculos renales

Estreñimiento y hemorroides

Cirrosis y enfermedades hepáticas

Heridas y quemaduras

Conjuntivitis y glaucoma

Artritis Reumatoidea

Tratamiento prenatal

Esclerosis múltiple

Insomnio

Asma y enfermedades respiratorias

Las vías de administración son:

Vía oral (medio litro al día) en el 95 % de los casos

Uso externo (aplicación tópica en la piel y mucosa nasal, pediluvios)

Nebulizada (en pacientes asmáticos y bronquíticos crónicos)

Colirio (en casos de conjuntivitis y glaucoma)

Gotas óticas (en otitis externas y alergias óticas)

Gárgaras (en amigdalitis y faringitis)

Enjuagues bucales (higiene oral, gingivitis, enfermedades dentales)

Enemas (vía rectal)

Lavados vaginales (infecciones y atipias celulares en el cuello uterino)

Mesoterapia (inyección intradérmica en puntos de Acupuntura y focos interferentes)

Inyección intravenosa o suero neural intravenoso (previa firma de consentimiento informado, en casos graves que no toleran la vía oral)

Cómo beberla

Se puede beber Hipertónica (sin diluir, 36 gramos de sales por litro) o Isotónica (diluida, a razón de 1 parte de agua de mar por 3 de agua dulce). También se puede rebajar con refrescos o jugos naturales, y se puede usar para salar las comidas en vez de la sal refinada.

Conclusiones

El Agua de Mar ejerce un efecto curativo y ayuda al restablecimiento de la salud de manera natural (se pueden dejar los fármacos en el 90% de los casos).

Esto representa un ahorro considerable para el bolsillo de los pacientes, para la economía de las naciones y en definitiva para la sobrevivencia de la Humanidad.

El agua de mar es gratuita y es lo que más abunda en el planeta Tierra.

El agua, como factor ecológico de humnidad, de espiritualidad y cooperación

Leonardo Boff

Cambio climático y crisis del agua

La Carta de la Tierra condensa una visión del planeta que va más allá de una visión científica y actual. Contiene exigencias de orden espiritual y éti­co, que a todos nos atañen. Habla de que es preciso aumentar la responsabi­lidad colectiva, entender tierra y humanidad como una gran unidad, en la que todos nosotros participamos y de cuyo futuro somos responsables.

Los datos del PICC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) muestran que no es que vayamos al encuentro del calentamiento global, sino que ya estamos en él. Si antes la pre­ocupación era cómo preservar, cómo cuidar del patrimonio común que alber­ga la tierra y no ultrapasar los límites, la novedad de este Panel Intergubernamental es el decir que, de hecho, ya hemos pasado los límites. La nueva situación puede impli­car una enorme devastación de la biodiversidad, un cambio muy significati­vo de los climas, de las sequías y de las inundaciones; puede hacer desaparecer, hacia el final del actual siglo, millones de personas, cuyos terri­torios y países serán inhóspitos, no adecuados a la vida humana.

El documento del PICC dice que el fenómeno es antropogénico en un 90%, que las causas de lo que sucede residen en la actividad de los seres humanos; que cuando empezamos hace cuatro siglos el gran proceso de industrialización, se comenzó a contaminar el aire y a crear esa nube de dió­xido de carbono que va calentando lentamente la tierra. Ahora que estamos dentro de la nueva situación, nos toca adaptarnos a ella y aminorar los efec­tos dañinos; no se puede parar la rueda, la rueda está corriendo.

A mi juicio, este hecho va-a cambiar la conciencia colectiva de la humanidad, porque el problema es global: o nos salvamos todos o perecemos todos.

La otra crisis, que no es menor que la anterior, es la crisis del agua pota­ble. El agua, que puede ser un principio de solidaridad, de colaboración, pue­de ser también un motivo de guerras, de gran devastación. Sabe­mos que el agua potable es escasa, el agua asequible al ser humano es uno de los bienes más escasos del mundo, más que el petróleo, más que el uranio, más que el oro, más que la plata.

De toda el agua del mundo, solamente el 3% es agua dulce, el 97% es agua salada; y de ese 3% solamente el 0,7% es asequible al uso humano, por­que el resto está en acuíferos profundos, en los casquetes polares o en los interiores de las grandes florestas húmedas como el Amazonas. Es decir, no está asequible al ser humano, de manera inmediata.

Estamos, pues, frente a situaciones dramáticas que nos hacen pensar. Sé que la solución no cabe dentro del sistema actual, que tenemos que cambiar de sistema y por eso nos enfrentamos a profundas modificaciones civilizacionales. Con los recursos del sistema actual, no alcanzamos a dibujar un futuro de esperanza para la humanidad. Hemos de vivir con otros valores, otros principios, otra forma de conducción, otra for­ma de distribución, de consumo. Si no cambiamos, podemos conocer el cami­no ya recorrido por los dinosaurios.

Nuevo comienzo: planeta tierra y humanidad una gran unidad

Todos tenemos que aportar nuestra contribución. Yo, personalmente, creo que las religiones, las instituciones académicas, tienen una capacidad pedagógica enorme

Como dice la Carta de la Tierra, tene­mos que intentar un nuevo comienzo, mudar mentes y corazones, ya que en el arsenal de valores y principios de la actual civilización no encontramos soluciones inmediatas que nos garanticen un futuro de esperanza.

Ahora la crisis es global, del conjunto de las relaciones. Y como toda crisis, tiene la función de acrisolar, de purificar, de dejar el mundo libre de todos los añadi­dos que no son esenciales, que pueden caer.

Hay un nudo esencial, que a mi juicio está centrado en dos grandes temas: el tema del planeta y el tema de la humanidad. El planeta es la casa común, y hemos de darnos cuenta de que sólo tenemos este planeta, y no otro, para habitar en él. En cuanto al tema de la humanidad, los hijos e hijas de la Tierra, habitantes de este planeta común, en el cual todos debemos caber, hemos de vivir no con una economía de la abundancia, de la acumulación, sino con una economía de la decencia, una economía que permita a todos tener lo suficiente.

En este contexto, el agua es fundamental. Casi el 80% del total del agua está en ocho grandes países, Brasil es uno de ellos, es una potencia de agua. Brasil tiene el 13% de toda el agua dulce del mundo, especialmente en la par­te Amazónica y son muchos los que hoy dicen que Brasil va a pagar toda su deuda externa exportando agua dulce al resto del mundo.

El problema que tenemos, y eso hay que pensarlo, es que se están con­frontando dos modelos. Vivimos dentro de una sociedad mundial, y también nacional, donde lo que efectivamente cuenta no es lo político sino lo econó­mico. La economía es el eje estructurador de todas las sociedades modernas, ésa fue la gran transformación que los teóricos del análisis moderno de la economía denunciaron, y cito un nombre, Lukacs, que fue el primero en denunciarlo. El hecho de que la economía haya ganado centralidad, la ha dejado al margen de la política, ha hecho que todo sea mercantilizable, que todo sea transformado en una mercancía, desde la oración, la Santísima Trinidad, la sexualidad, hasta el agua, todas las cosas. Con todas las cosas se pue­de tener lucro, tener ganancia.

La lógica del sistema económico mundial, la macroeconomía, la lógica del mercado, no es la cooperación, es únicamente la competencia. Y en el mercado solamente sobrevive quien es más fuerte en la competencia.

El sistema ha convertido en mercancía

La crisis está en que el sistema ha ocupado todos los espacios, no ha dejado ningún espacio a la gratuidad, al amor, a cosas que valen pero que no tienen precio, ha convertido todo en mercancía. Hoy vemos exactamente eso, que una de las mercancías que está más buscada y privati-zada del mundo, es el agua. Hay una carrera mundial por la privatización de agua. Porque quien controla el agua tiene poder y quien tiene poder controla la vida, porque no existe vida sin agua. Por eso la primera afirmación que hay que hacer es que el agua es un bien natural, vital, insustituible y común. Creo que eso es indiscutible: ningún ser vivo, humano o no humano puede vivir sin agua.

El agua es un bien común natural, que la naturaleza nos da. La da para todos los seres vivos que necesitan de agua para vivir. Podemos hacer huel­gas de hambre de hasta 10, 12, 13 ó 15 días, pero no podemos quedarnos sin agua por más de 3 ó 4 días, porque nos deshidratamos y morimos. Entonces el agua es fundamental para todo tipo de ser y, desde luego, para el ser huma­no. ¿Por qué esta carrera mundial, en la que están metidas grandes empresas, para la privatización del agua?

La carrera por la privatización del agua está dirigida por grandes multi­nacionales como las francesas Vivendi y Suez Lyonnaise, la alemana RWE, la inglesa Thames Water y la americana Bechtel. Se ha creado un mercado de agua que involucra ya negocios con el agua de cien mil millones de dólares. Ahí está presente con fuerza, en la comercialización del agua mineral, Nes-tlé, Coca Cola, que originalmente no tenían nada que ver con el agua, y aho­ra sí, porque es un gran negocio.

Desde el año 2000, organismos de financiación como el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el Banco Mundial empezaron a condicionar la renegociación de nuevos préstamos, a 40 países, concediéndoselos bajo la condición de privatizar el agua que tienen, con todos sus servicios. Ocurrió con Cochabamba, Solivia, en el 2000, en donde en 2 meses, subieron las tasas del precio del agua un 35%, motivo que dio lugar a una rebelión de los indígenas. Decían que el agua es dada por la Pachamama, y expulsaron a la compañía americana Bechtel que tuvo que marcharse del país.

En la India gran parte de las ciudades tienen agua privatizada y a muchas de ellas solamente se llega con los coches cercados por la policía.

El agua se está convirtiendo en un factor de inestabilidad en todo el pla­neta, nos dice la FAO. Pueden ocurrir guerras por este motivo, porque se tra­ta de garantizar la vida, frente a la visión del mercado que trata de imponer su lógica al agua.

Hay un desprecio por el uso racional equitativo del agua, como ocurre en Turquía, de un lado, y Siria e Irak, del otro, o Israel y Jordania, de un lado, y Palestina del otro, o entre Estados Unidos y México. El desperdicio, el des­pilfarro del agua sin ninguna responsabilidad, en lavar los coches, los jardi­nes, los parques, fugas y reventones no reparados, es la exasperación del carácter privado de todo. Como hay agua en abundancia, el despilfarro del agua en Brasil es tan grande que puede decirse que el 46% del agua potable de Brasil se desperdicia. Con ese agua se podrían atender las necesidades de Francia, Suiza, Holanda, Bélgica y todo el norte de Italia.

Si concedemos espacio a la globalización y a la privatización del agua, vamos a tener escasez, un escasez de agua cada vez más creciente en la tierra.

Ésa es la visión que creo que está dominando, la que reduce el agua a una mercancía como cualquier otra. Pero el agua no es una mercancía como cualquier otra. Al ser tratada como recurso hídrico o como mercancía, se produce una gran tensión entre dos alternativas: o el agua es buena para el lucro, para la ganancia, o el agua es buena para la vida.

El agua desde la razón sensible y cordial

Hay que insistir: el agua no es un bien económico como cualquier otro, porque está tan íntimamente ligada a la vida que debe ser entendida como la misma vida, como los alimentos. No se pueden tener alimentos, ni digerirlos, sin agua. Yo personalmente llevo esta discusión a la FAO, que es el organismo mundial para la alimentación, porque la FAO todavía no entiende el agua como alimento, como el arroz, el trigo, el maíz. Es una discusión importante en la FAO. Sabemos que sin agua ningún alimento es posible.

Si queremos entender mejor el agua, tenemos que cambiar de registro. Todos somos rehenes de un tipo de racionalidad instrumental, analítica, que trasformá todas las cosas en objeto. Ésa es la típica razón de la modernidad, la razón instrumental, la razón del interés utilitario, pejro no es la única utili­zación de la razón. Si queremos comprender las varias signifícaCíólíés del alma, del agua, tenemos que darnos cuenta de otras utilizaciones, de otras expresiones de la razón. La razón simbólicaT^omo dicen muchos teóricos, filósofos modernos, la razón sensitrtcT-te^zón sacramental, la razón vital, la razón cordial como habla aquí en España Adela Cortina. Así, desde estas sig­nificaciones, el acceso al agua no se hace con el ojo del negocio y el interés, sino que se siente el agua como parte de nuestra propia realidad, como parte de nuestra vida.

La relación con algo que ya existe desde hace millones y millones de años, de donde venimos, pues sabemos que la vida, hace ya como ocho mil millones de años, viene del agua. Sabemos que gran parte de nuestra realidad corporal, más del 70%, es agua, que fundamentalmente somos agua, que el planeta Tierra sería mejor llamarlo continente agua, por­que más de dos tercios es agua.

Hemos perdido la capacidad de sentir la naturaleza

Utilizando una razón más humanística, vemos el agua como valor, el agua como símbolo de expresión de vida, el agua como algo sagrado, como toda la vida es sagrada, el agua como fue tratada por todas las grandes tradiciones reli­giosas y espirituales, como la expresión de la pureza, de lo que se puede lavar, de lo que se puede purificar y de’lo que produce vida. Los grandes místicos hablan no solamente del sol interior, hablan de la fuente interior don­de brotan aguas que dan sentido, vitalidad a la vida, irradiación a la vida. Todas estas dimensiones desaparecen completamente en esa perspectiva globalizadora de privatización y comercialización del agua.

Hay muchos pensadores de la cultura hoy que dicen que tal vez la crisis más importante de nuestro tiempo es esa crisis de civilización, que hemos perdido la capacidad de sentir, de sentir al otro, de sentir la naturaleza, de sen­tir la vida, que hemos sufrido, con siglos de racionalidad fría instrumental, analítica, hemos sufrido una especie de lobotomía, y por eso no sentimos la vida que sufre, la naturaleza degradada, los millones y millones de personas que tienen sed, más de mil millones de personas que no tienen agua suficien­te y son maltratadas.

La Organización Mundial de la Salud, el año pasado, dijo que el 73% de las enfermedades de los pobres vienen de aguas maltratadas, contaminadas.

Por otra parte, tenemos que admitir que hay una inversión necesaria en el agua porque hay que captar agua, hay que purificarla, hay que distribuirla. De las muchas utilizaciones que tenemos del agua, el 70% de ese 0.7% de agua dulce asequible, es utilizada por la agroindustria, por la agricultura. Las aguas para las grandes industrias deben ser tasadas, deben ser cobradas y legadas, pero el agua para matar la sed humana y de los animales, que es |Jif©eho y función de vida, ésa tiene que ser garantizada por el Estado, por el úblico, porque es algo tan sagrado como proteger la vida. Al igual que pernos la vida, hemos de proteger también el agua.

Necesario un contrato mundial sobre el agua

Por eso hay grupos que están en el Forum Mundial Alternativo del Agua (FAME), que se creó en 2003, en Florencia, bajo la influencia de esa perso­na que tiene liderazgo europeo, también un poco mundial, en la cuestión del agua, que es Ricardo Petrella. Fue jefe de las investigaciones del agua en la Comunidad Europea, en Bruselas, y ahora sigue como profesor en la Univer­sidad de Lovaina. Es un cristiano comprometido, que va por todas partes del mundo, fue incluso al parlamento brasileño, para llamar la atención sobre la responsabilidad que Brasil tiene con la Amazonia para mantener el equilibrio de la unidad de toda la tierra y habló al Parlamento, a los ministros. Él pro­pone una especie de contrato mundial del agua, dice que hace falta en el mun­do un contrato social sobre este tema.

Como no existe este contrato, la potencia más fuerte, económica, política y militar­mente, los Estados Unidos, imponen los rumbos a la globalización y definen los destinos de la humanidad, deciden cuáles son los países o pueblos cana­llas, cuáles son los buenos, cuáles los malos, cuáles los aceptables. Se preci­sa un contrato social mundial, hecho alrededor de algo que todos necesitamos sin ninguna excepción, alrededor del agua potable, como también una autoridad mundial del agua para que se pueda hacer una distribución equitativa de la misma y aten­der colectivamente a las necesidades humanas.

Necesitamos una coordinación central. El agua sería el elemen­to fundamental, alrededor del cual sería fácil conseguir un consenso mínimo que unificara la humanidad y garantizara a todos los seres humanos al menos, al menos, 50 litros de agua, por persona y día. La cuestión es cómo hacer que la humanidad encuentre una forma de hacer viable que toda la humanidad pueda garantizar su futuro bio­lógico mediante el agua.

Todos los pueblos del planeta como una familia

El riesgo está en que, como ‘dicen algunos datos, en el año 2020, unos 4.000 millones de personas puedan estar afectadas por escasez de agua pota­ble, una cifra que equivale prácticamente a dos tercios de la humanidad. El problema es también lo que eso puede significar en convulsión social, en con­flictos como los que ya existen ahora.

Diariamente mueren 6.000 niños por sed, los medios no dicen nada de eso, pero 6.000 niños equivalen a 10 enormes aeronaves cayendo y desapare­ciendo en los océanos cada día, muriendo todos los pasajeros, eso sería noti­cia en todos los periódicos, pero como son niños de la periferia del mundo, nadie dice nada de ellos.

Hay como 18 millones de niños y niñas que dejan de ir a la escuela por­que son obligados a ir a buscar agua, a 5 ó 10 kilómetros de distancia. Garan­tizándoles el acceso al agua, estaríamos garantizándoles la escuela y una vida mínimamente digna.

No hay alimentación, no hay ningún alimento que pueda existir y pueda ser consumido sin el agua. A partir del agua podemos tener una visión más fiiimana de la globalización. Sabemos que vivimos bajo la edad de hielo de la gfebaHzación, que es la globalización neoliberal económico-financiera. Pero fl sentido más profundo de la globalización, yo diría casi filosófico, es la glo-balízación como etapa nueva de la Tierra, de la humanidad. Cuando los pueblos que están distribuidos en todas las partes del mundo se mueven y se encuentran en un único lugar, y ese lugar es el planeta Tierra, van lentamen­te descubriendo que son una especie, una especie humana, que son una fami­lia humana, y que como familia tienen derecho a ser huéspedes unos de otros, derecho a ser hospedados y deber de hospedar, unos a otros, tener reciproci­dad y sentarse juntos a la mesa, para celebrar la generosidad de la tierra, con las aguas y los alimentos.

Todo esto es ahora una utopía pero no debemos dejar que continúe como utopía, sino transformarla en una realidad concreta de los seres humanos, que ahora llegan a esa fase nueva de la historia, de la tierra de la humanidad. En los años treinta, desde China, donde estaba exiliado, Fierre Teilhard de Chardin decía proféticamente que estábamos inaugurando la noosfera, la etapa nueva de la humanidad, porque nos interconectamos por todos los medios, porque las necesidades son comu­nes, tenemos la misma naturaleza, los mismos anhelos, las mismas búsque­das, las mismas necesidades básicas.

El agua es el punto donde convergen todas esas realidades. Tenemos que asumirlas como formas más fundamentales de sentir la dimensión no sola­mente material de la vida humana, sino la dimensión espiritual de la vida humana. El agua no es solamente algo material, está cargada de valores, car­gada de significaciones que alimentan nuestro espíritu y que dan sentido a nuestra vida.

Quisiera terminar con el texto de las escrituras cristianas del Libro del Deuteronomio. Ahí dice Dios: «Yo tomo el cielo y la tierra como testigos, yo os propongo la vida o la muerte, la bendición o la maldición, elegid por tan­to la vida para que vosotros tengáis vida y también vuestros descendientes, que podáis vivir bien y mucho». Creo que ligado a esta vida, a esta promesa, está el agua. Por eso, tenemos que protegerla, cuidarla, impedir que sea una mera mercancía, que sea bendición, que sea algo que nos hable de lo sagra­do y de lo divino. Nosotros hemos elegido la vida. Puedo hablar en nombre de todos, decir que todos hemos elegido la vida y por eso somos herederos de las bienaventuranzas y las promesas

Pedagogías para un uso sotenible y solidario del agua

Laura Pereda y Nikolaus C. Wirth

El agua, como motor de desarrollo y fuente de riqueza, ha constituido uno de los pilares fundamentales para el progreso del ser humano. La ordenación y gestión de los recursos hídricos, que ha sido desde siempre un objetivo prioritario para cualquier sociedad, se ha realizado históricamente bajo directrices orientadas a satisfacer la demanda en cantidades suficientes, bajo una perspectiva política de oferta.

El incremento de la oferta de agua como herramienta para el impulso económico, el mayor nivel de contaminación, irremisiblemente asociado al modelo de desarrollo vigente, algunas características naturales (sequías prolongadas, inundaciones) y en definitiva una sobreexplotación de los recursos hídricos, han conducido a un deterioro importante de los mismos.

En este artículo se desarrollan distintas temáticas relacionadas con el agua, con la intención de ofrecer algunas herramientas, opciones y alternativas que faciliten un uso solidario y sostenible del agua. No obstante, la pedagogía en relación con el agua se tiene que plantear en plural y debe ser flexible para adaptarse a los diversos tipos de destinatarios, lugares, conocimientos previos, etc.

Al alcance de todos está el adoptar actitudes críticas y responsables frente a la problemática del agua, no sin antes adquirir una comprensión global de la situación actual, ya que un cambio en los valores sociales y en las opciones permitirá el desarrollo de comunidades sostenibles y solidarias.

El invaluable valor del agua

El agua es única e irreemplazable. Nada puede sustituirla como soporte de la vida y del progreso. Este recurso integra los diversos componentes del medio ambiente, es el vínculo entre la atmósfera, el océano, la superficie terrestre y el subsuelo, entre lo inanimado y los seres vivos, entre la naturaleza y el ser humano.

Desde el punto de vista de la sociedad, el agua ha sido, es y será un componente básico e insustituible de las actividades socioeconómicas, producción agrícola e industrial, generación de energía y como medio de transporte, entre otros. Por esto se considera que tiene un valor invaluable.

De la abundancia a la escasez, la crisis del agua

La cantidad de agua que existe en el planeta es invariable y el agua dulce de fácil acceso es apenas una fracción diminuta del total. Menos de una diezmilésima parte de ésta se puede usar con facilidad y a un costo razonable. Sin embargo, la población y la demanda para los diferentes usos del agua, al igual que su contaminación, aumentan rápidamente, provocando frecuentes cuadros de escasez.

En este contexto global, la posibilidad de conflictos internacionales en cuencas compartidas por varios países ya es evidente, en especial en zonas con baja disponibilidad de agua. Asimismo, las regiones y países con abundante agua son el objetivo estratégico de poderosos intereses que aspiran a crear un mercado multimillonario basado en el control de un bien indispensable para la vida, convirtiéndolo en una mercancía de la que extraer beneficios.

Gestión del agua y sostenibilidad hídrica

El agua es un recurso con muchos usos y demandas diferentes que requiere una gestión integral, armónica y compartida. La gestión del recurso agua, debe implantarse en todos los sectores y debe abarcar todos los usos, contemplándose las diferentes calidades necesarias para cada uso.

La siguiente figura resume, de manera esquemática, los puntos básicos para avanzar en el camino de la sostenibilidad hídrica, que forma parte de un desarrollo sostenible. Éste sólo se logrará mediante un diálogo sincero y constructivo entre todos los agentes, sociales, técnicos y económicos que intervienen en el ciclo integral del agua y en la actividad económica ligada a él.

Fuente: adaptado de “Uso sostenible del agua: de la discusión a la decisión”, publicado por Emasesa.

La gestión del recurso agua, debe ser integral, a nivel de cuenca, y contemplando los recursos convencionales y los alternativos que deben potenciarse. El precio del agua, en todos los usos ha de ser el equivalente al coste real de todos los procesos que intervienen en el ciclo integral del agua.

La Huella hídrica

El aumento de la población global da pistas relativas a la presión sobre los recursos naturales del planeta. No obstante, la cuestión más relevante se centra en identificar el impacto real de diferentes zonas del mundo sobre sus recursos naturales y cuantificar la huella hídrica generada por los hábitos de producción y consumo de sus habitantes. 1

Cuantos litros de agua se necesitan para…

1 tomate13 l

1 naranja50 l

1 manzana70 l

1 taza café140 l

1 Kg de trigo1.500 l

1 hamburguesa2.400 l

1 Kg carne ternera15.500 l

1 hoja de papel10 l

1 bolsa de plástico185 l

1 camiseta de algodón4.000 l

1 pantalón vaquero10.850 l

La huella hídrica, se presenta como un indicador de sostenibilidad que permite identificar relaciones causa-efecto a nivel socio-ambiental, siendo las actividades socioeconómicas el principal factor de presión sobre los recursos naturales. La conceptualización ayuda a visualizar el uso oculto del agua de diferentes productos y a comprender los efectos del consumo y el comercio frente al agua y su disponibilidad. Ofrece igualmente una visión del agua distinta a la convencional, que facilita detectar impactos sobre el recurso hídrico a causa de los hábitos de consumo de grupos de población en ubicaciones geográficas específicas. De esta forma, se orientan los resultados a generar un cambio en la construcción del discurso, la apropiación de conceptos básicos por parte de los grupos sociales clave; y, por último, derivar una transformación de prácticas cotidianas asociadas a la relación agua-hombre.

Reutilización del agua: ¿sólo una moda o parte de la solución?

Muchos países han integrado la recuperación y reutilización del agua para diversos usos: refrigeración industrial, uso sanitario, riego… El efluente de aguas negras tratadas se considera en estos casos como un recurso hídrico alternativo. La segunda función fundamental es la reducción de la contaminación de cuerpos de agua receptores (ríos, lagos y mares). En lugar de contaminar el medio ambiente se obtiene un agua rica en nutrientes para, por ejemplo, emplear en el regadío. Especialmente en zonas desérticas, como la ciudad de Lima en Perú, se gastan millones de euros en agua y fertilizantes para reactivar la agricultura y la reforestación. En estos casos, el uso controlado de las aguas residuales tratadas puede sustituir la dependencia de nitrito y fosfato artificial, contenido en los fertilizantes químicos. 2

Paralelamente, la recuperación y reutilización del agua se pueden aplicar para varias actividades: riego de zonas verdes urbanas, actividades industriales, recarga de acuíferos y uso recreativo y ambiental (lagunas artificiales, campos de golf, fuentes ornamentales, etc.), siempre en función del grado de tratamiento y la calidad del agua final.

Nueva cultura del agua

La comunidad internacional, severamente preocupada por la crisis del agua, ha visto la urgente necesidad de establecer nuevas formas de relación entre la sociedad y este líquido vital. La nueva cultura del agua se crea con el propósito de superar las amenazas para la calidad de vida y el desarrollo, como resultado de la elevada presión sobre el recurso y su manejo insostenible. Sus principios buscan su sostenibilidad en el tiempo, la racionalidad en su gestión y la equidad en su aprovechamiento. 3

Principios de la “nueva cultura del agua”:

La concepción del agua como un “bien público”.

La priorización en la importancia de sus usos.

La regionalización de la gestión a nivel de cuenca.

La participación de los usuarios en su planificación y administración.

La calidad de acuerdo con los usos del recurso y las condiciones del entorno.

Aplicación del principio del “contaminador pagador”.

El uso racional del recurso.

La reutilización y desarrollo de nuevas fuentes de agua.

Recuperación total de los costos (en la medida de lo posible).

Algunas recomendaciones para implantarla serían: reconocer el acceso al agua de buena calidad como un derecho humano fundamental, entender mejor los complejos sistemas ambientales y los impactos de las actividades humanas, reconocer que los problemas y retos que presenta el agua, tanto sectorial como geográficamente, son interdependientes y no están aislados, entender que el agua se mueve dentro de límites naturales, que generalmente no concuerdan con los límites político-administrativos dentro de los cuales se organizan las sociedades. Por último se requiere un mayor conocimiento y sabiduría para asignar el recurso y usarlo más eficientemente, ya que estamos frente a una situación de demanda creciente y oferta decreciente.

Consejos para el buen uso de agua

Una forma de contribuir a un uso sostenible y solidario del agua es a través de las prácticas cotidianas, tanto en nuestros hogares como en el espacio público, sobre todo en las zonas verdes. A continuación se enumeran algunos consejos que, dentro del ámbito europeo, podrían ser útiles para mejorar nuestra relación cotidiana con este líquido vital.

En el hogar:

Con un solo baño (250 l de agua) una persona podría ducharse hasta 5 veces (50 l).

No es necesario dejar correr el agua mientras uno se lava los dientes o se enjabona. Si un grifo está abierto durante 3 minutos, se gasta en agua el equivalente a 12 botellas de 1,5 l.

Algunos sanitarios tienen un botón doble. Para que salga menos agua, se debe apretar el pequeño, así se consume hasta dos veces de agua menos.

Si se coloca una botella llena de agua, arena o cualquier otro objeto en la cisterna, ésta no se llenará del todo. En una cisterna caben de 8 a 10 litros de agua.

Si se Instala un economizador de agua en los grifos y duchas, se ahorra entre un 30 y un 50% de agua sin que se note apenas la diferencia.

Es preferible utilizar el lavavajillas, siempre que esté lleno, para fregar los platos. Lo mejor es utilizar el modo económico, a la menor temperatura posible, evitar el prelavado y dejar que los platos se sequen de forma natural.

En caso de lavar los platos a mano, en lugar de hacerlo bajo un chorro de agua, se puede taponar el fregadero o usar un balde.

Los productos de limpieza que se utilizan para lavar la ropa, los platos, el suelo, las cañerías o la cocina son detergentes. Normalmente contienen fosfatos, que favorecen los procesos de eutrofización (abundancia anormal de nutrientes en el medio natural). Por ello se recomienda reducir la dosis a la mitad, el resultado será prácticamente el mismo.

Se pueden elegir para limpiar productos más ecológicos, sin fosfatos, que no participan en este tipo de contaminación.

Si se utiliza el agua sobrante de las jarras de las comidas y de lavar las verduras, se ahorrará gran cantidad de agua.

Si se adquiere una lavadora de bajo consumo y con puerta frontal, aunque tenga menos capacidad que las de apertura superior, se utiliza mucha menos agua y energía y son más delicadas con la ropa.

Si se ponen menos lavadoras y se espera a tener la suficiente ropa para llenarla se evitará desperdiciar agua y energía.

No se debe tirar aceite al fregadero: 1 litro de aceite para cocinar vertido por el desagüe o, peor aún, 1 litro de aceite de motor vertido directamente en una cloaca, contamina 10.000 metros cúbicos de agua.

En el jardín/balcón:

Se puede elaborar compost en lugar de utilizar abonos químicos. El compost elaborado con los residuos, aligera la basura de una familia en casi un 40%, una cantidad que no acabará en la incineradora o en el vertedero y evitará usar químicos que contaminan el agua.

Para ahorrar agua en verano es recomendable regar por la noche para evitar que el agua se evapore deprisa. Es útil comprobar la previsión del tiempo antes de regar, así como recoger el agua de lluvia poniendo recipientes en el jardín o balcón.

En lugares públicos:

Se pueden colocar grifos accionados por pedal o sensor, de manera que sólo se enciendan cuando el usuario se encuentre frente de ellos o utilizándolos sin posibilidad de que queden abiertos derrochando litros de agua.

Pueden instalarse cisternas de doble descarga en todos los baños.

Participación activa

Los seres humanos y las actividades humanas juegan un papel clave en el sistema mundial del agua. No sólo afectan al volumen disponible de agua (por ejemplo, mediante el almacenamiento de agua y el uso agrícola), sino también a la calidad, derivada de la contaminación. Las sociedades casi siempre optan por priorizar el crecimiento económico, a pesar de los efectos perjudiciales que tenga asociado, en este caso sobre los sistemas de agua que proporcionan los recursos hídricos. Esto tiene consecuencias negativas para todas las formas de vida, incluyendo la propia humanidad.

Para hacer frente a este desarrollo, se hace necesario invertir en investigación innovadora e integradora para observar la disponibilidad, calidad y uso de los recursos hídricos en todo el mundo y de forma permanente. Sin embargo, para conseguir un uso eficiente de los recursos hídricos y proteger los sistemas de agua, no sólo se requieren cambios tecnológicos e institucionales. La base sobre la que se podría alcanzar un uso sostenible y solidario del agua es la participación activa de todos los seres humanos. No sin antes adquirir una comprensión global de la situación actual, ya que un cambio en los valores sociales permitirá un cambio hacia el desarrollo de comunidades sostenibles y solidarias.

NOTAS

1 www.huellahidrica.org

2 Tesis del Máster Oficial de Gestión Integral del Agua, Nikolaus C. Wirth.

3 “El Agua de los Andes – Un recurso clave para el desarrollo e integración de la región”, publicado por la Secretaria General de la Comunidad Andina.

La urgencia de un cambio de gestión en materia de aguas para conservar los ríos vivos

Santiago Martín y Erika González

Los ecosistemas hídricos como los ríos, humedales y lagunas tienen un inmenso valor que procede de su importancia ecológica como refugio de multitud de especies vegetales y animales, y también como ecosistemas que interconectan distintas áreas o hábitats. Además, junto con los acuíferos, son las fuentes de un bien básico para la vida como es el agua. La buena conservación de estos ecosistemas es indispensable para garantizar la vida, no sólo de los ecosistemas naturales sino también de la población humana pues el abastecimiento de agua para las personas y para sus actividades depende del buen estado que tengan estos hábitats.

A pesar de su enorme valor, en España, los humedales, lagunas y acuíferos sufren un grave deterioro. Entre las principales responsables de esta situación se encuentra la política en materia de aguas que ha desarrollado, y sigue impulsando, el gobierno, independientemente del color político. Históricamente las instancias gubernamentales han considerado el agua sólo bajo su condición de motor de desarrollo económico y, de esta manera, su principal objetivo ha sido incrementar los recursos hídricos disponibles para las crecientes demandas. La exigencia de acceder a cada vez mayores volúmenes de agua proviene fundamentalmente del regadío: la agricultura consume el 80% del agua disponible en el Estado español. Y la construcción de cientos de grandes embalses, así como de varios trasvases, como por ejemplo el que conecta el río Tajo con el Segura, ha sido la herramienta que ha permitido este elevado consumo.

La política de satisfacer las irracionales demandas de agua a través de la construcción de infraestructuras y de la sobreexplotación de los ecosistemas ha tenido serias secuelas sobre los ecosistemas hídricos, como por ejemplo, el hecho de que, aproximadamente, el 13% de las zonas irrigadas extraen agua de acuíferos sobreexplotados o bajo riesgo de intrusión de agua salada; la existencia de más de medio millón de pozos ilegales y la inundación de cientos de valles con grandes embalses que han conllevado a la desaparición de pueblos y de zonas de gran valor ecológico, histórico y arqueológico, entre otras.

El principal factor de insostenibilidad: el crecimiento ilimitado de la demanda de agua

Es cierto que a principios de este siglo las políticas de gestión del agua tomaban una nueva dirección, en 2004, el Gobierno del PSOE derogó la construcción de los trasvases Ebro-Júcar-Segura-Sur y Ebro-Cataluña, desestimó la construcción de una gran parte de los embalses previstos, continuó con la política de modernización de regadíos, se empezó a considerar a los ríos como ecosistemas a conservar, y se inició una apuesta importante por la reutilización de aguas residuales depuradas. Si bien a partir de entonces se ha hecho un esfuerzo importante por incrementar la eficiencia en la utilización del agua, tanto en la agricultura como en el abastecimiento urbano, esos ahorros han sido invertidos en su práctica totalidad en abastecer nuevas demandas de ambos sectores. Es decir, el principal causante del deterioro de los ríos y acuíferos, el crecimiento ilimitado de la demanda de agua, no se cuestiona ni se toman medidas para frenarlo, sino que es continuamente satisfecho ya sea con medidas de eficiencia o directamente con más infraestructuras, tal y como se constata con los nuevos planes hidrológicos que está aprobando el gobierno español.

Los planes hidrológicos son los documentos de planificación hidrológica, que contemplan las demandas de agua, las obras de todo tipo que se van a realizar, los proyectos para solucionar el deterioro de los ríos y acuíferos, etc. y deben incorporar la Directiva Marco de Agua (DMA). La DMA fue transpuesta a la legislación española 1 y debería ser una herramienta para avanzar en una gestión que priorice la conservación de los ríos y acuíferos ya que contempla por ejemplo la necesidad de transparencia en la gestión, la participación pública, la recuperación de costes, etc. Sin embargo, existen barreras que han impedido que en España suponga una mejoría para el medio ambiente, por un lado, la DMA no es suficientemente restrictiva para limitar la excesiva demanda de agua en regiones mediterráneas y, por otro lado, la trasposición que se realizó hace diez años fue totalmente insuficiente y deficiente.

Con todo, la incorporación de la DMA introduce como objetivo prioritario el hecho de que los ríos españoles alcancen el buen estado ecológico para el año 2015, para lo cuál los planes hidrológicos se tenían que haber modificado, en aras de cumplir este objetivo, en el año 2010. En cambio, es en 2012 y, fundamentalmente, en 2013 cuando han sido aprobados los nuevos planes. Precisamente, tras la condena del Tribunal de Justicia de la Unión Europea al Estado español el 4 de octubre de 2012 por no aprobar e implantar a tiempo estos nuevos planes hidrológicos.

Más allá del retraso en la aprobación de los planes hidrológicos, lo que Ecologistas en Acción considera como la causa fundamental de no llegar al buen estado ecológico de ríos y acuíferos en 2015 es el propio contenido de estos planes: las irracionales demandas que pretenden abastecer, las obras hidráulicas que contemplan, la ausencia de medidas efectivas para proteger los ecosistemas, etc. En general son planes desarrollistas, no tienen en cuenta la disponibilidad de agua es cada vez más limitada y, prácticamente, ignoran los aspectos ambientales, o los consideran de forma marginal (caudales ambientales, protección de cauces y riberas, etc.).

Todos los planes mostraban serias deficiencias, siendo especialmente agresivo el Plan del Ebro, que contempla la creación de 445.000 nuevas hectáreas de regadío en la Demarcación del Ebro (actualmente existen algo menos de 1 millón) y la construcción de un elevado número de embalses en esta misma demarcación. También se contempla la construcción de infraestructuras altamente impactantes en los planes de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas y de la del Tinto, Odiel y Piedras. Los ejemplos pueden seguir con el caso de la demarcación del Guadiana, donde se planifica el incremento de la superficie de regadío en 22.000 nuevas hectáreas o en la del Guadalquivir, donde el caudal ecológico propuesto es muy inferior al necesario para la conservación de los ecosistemas y no respeta la variabilidad estacional necesaria. En el reciente plan hidrológico del río Tajo ha empleado datos obsoletos, sacrifica los caudales ambientales y la consecución de objetivos de calidad en beneficio del Trasvase Tajo-Segura. Estos son sólo algunos ejemplos que muestran la ausencia de medidas para una adecuada conservación ambiental.

El cambio climático y el agua

El establecimiento de caudales ambientales en los ríos significa implantar medidas que aseguren el volumen de agua necesario para mantener, como mínimo, la vida piscícola que de manera natural habitaría allí, así como su vegetación de ribera. Este aspecto esencial para la conservación ambiental sí tiene un buen reflejo en la legislación española pues está contemplada en varias normas, entre ellas, la Ley de Aguas 2. En cambio, la realidad es que se incumplen de forma sistemática y no parece que vaya a cambiar la situación sino a agravarse, no sólo por cubrir la excesiva demanda de agua sino también por los efectos del cambio climático.

Recientemente los medios de comunicación reflejaron los resultados de un estudio publicado en la revista científica Progress in Physical Geograph que afirmaba que el caudal de los ríos de cabecera de la geografía española ha descendido de forma muy significativa. Según las agencias periodísticas “El análisis abarca cuatro décadas, en las que el volumen de agua de las zonas altas de las cuentas hidrográficas ha disminuido de media un 1’5% cada año, una tendencia muy clara observada exclusivamente en tramos de río no intervenidos directamente por el ser humano” 3. Esta situación ya fue analizada por Ecologistas en Acción en el documento “Disponibilidades hidricas en España y Cambio Climático”, que presentó en 2009 en la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague.

Tabla. Aportaciones medias anuales (Hm3/año)

Demarcación Aportación media periodo 1940/41-1995/96 Aportación media periodo 1996/97-2005/06 Reducción de aportaciones en el periodo 1996/97-2005 con respecto al periodo 1940/41-1995/96
Norte 43.494 38.573 -11,30%
Duero 13.861 11.729 -15,40%
Tajo 10.533 9.012 -14,40%
Guadiana 5.464 4.391 -19,60%
Guadalquivir 8.770 8.113 -7,50%
Cuencas Mediterráneas de Andalucía 2.446 2.101 -14,10%
Segura 817 505 -38,20%
Júcar 3.493 3.057 -12,50%
Ebro 17.189 13.555 -21,10%
Cuencas Internas de Cataluña 2.742 2.196 -19,90%
Total 108.809 93.232 -14,30%

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente.

Según los datos obtenidos en las estaciones de aforos de los ríos dependientes del Ministerio de Medio Ambiente, las aportaciones a los cauces se han reducido entre 1996 y 2005 un 15%, con respecto a los valores medios obtenidos en el periodo 1940-1995. Entre las causas que más pueden influir en esta reducción está el aumento de las temperaturas, especialmente en los períodos de más precipitaciones, primavera y otoño, lo que a su vez incrementa la evaporación reduciendo la escorrentía. Así las cosas, mientras se reduce la disponibilidad de este recurso, se sigue incrementando su demanda.

Con este panorama, el control de la demanda, las políticas ambientales para la recuperación y protección de caudales ecológicos y la planificación de usos bajo criterios de racionalidad y sostenibilidad ambiental debería ser una prioridad para el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Los nuevos planes hidrológicos no tienen esta prioridad ni contemplan la reducción de los aportes de agua a los ríos por el efecto del cambio climático. En todos los casos se cuenta con un agua que no existe, por ejemplo, el Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica Guadalete y Barbate contempla una reducción de aportaciones de agua a los ríos por efecto del cambio climático de un 8% para el horizonte 2023 y, según datos del Ministerio de Medio Ambiente (ver tabla 1), la reducción entre el periodo 1996/97-2005, con respecto al periodo 1940/41-1995/96, ha sido del 14%.

Propuestas para la sostenibilidad en la gestión del agua

Tras las críticas vertidas, se hace necesario aportar propuestas desde una perspectiva sostenible y ecologista.

Como se ha señalado, el incremento en la eficiencia en la utilización del agua, aunque importante, ha quedado demostrado que es insuficiente para alcanzar un cierto grado de sostenibilidad. Es necesario entonces no sólo frenar el actual crecimiento de la demanda, sino también proceder a su reducción sobre los niveles actuales. La recuperación de un cierto reequilibrio hídrico en una buena parte de las cuencas hidrográficas de nuestro país obliga a reducir la actual superficie de regadío, llevándola a un máximo de tres millones de hectáreas regadas para el conjunto del Estado, abandonando por tanto varios cientos de miles de hectáreas de regadío actualmente existentes. Por otro lado, el volumen de agua obtenida por la modernización de regadíos debe destinarse enteramente a reforzar los insuficientes caudales que actualmente discurren por nuestros ríos.

Se deben elaborar y aprobar los planes hidrológicos de todas las demarcaciones hidrográficas, estableciendo un régimen de caudales ambientales adecuados para todos los cauces y en todos sus tramos, de acuerdo con lo establecido en la Ley de Aguas, en el Plan Hidrológico Nacional y en la Directiva Marco de Aguas, así como desestimar la construcción de nuevos embalses y trasvases.

Tiene que incrementarse sustancialmente el precio del agua que actualmente soporta regadío, con el fin de internalizar los costes ambientales y sociales de su uso y primar así el ahorro y la eficiencia. En este sentido, la tarificación debería ser en el cien por cien de los casos volumétrica, estableciéndose una política de bloques en los precios, de tal manera que el coste del agua por metro cúbico se incremente sustancialmente conforme aumentan los consumos. También debería diseñarse un plan de cierre progresivo del más de medio millón de pozos ilegales existentes, estableciéndose para ello un límite temporal.

Por último, también habría que realizar un plan para la eliminación en cuatro años de la totalidad de construcciones existentes en el dominio público hidráulico y zonas de influencia directa de los cauces, a la vez que se desarrolla un plan de restauración ambiental de las áreas afectadas, mediante la recuperación del bosque de ribera originario.

Estas son algunas de las propuestas que se consideran prioritarias en Ecologistas en Acción para la conservación de los ecosistemas acuáticos y los acuíferos, así como para asegurar el abastecimiento a la población con criterios de equidad.

……………………

1 Mediante la Ley 62/2003, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden social, que en su artículo 129 modifica el Texto Refundido de la Ley de Aguas (TRLA), aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio.

2 También se contempla en la ley del Plan Hidrológico Nacional (PHN) y sus modificaciones, el Reglamento de Planificación Hidrológica (RPH) y la Instrucción de Planificación Hidrológica (IPH).

3 “Espectacular descenso del caudal de los ríos de cabecera españoles”, Econoticias, 27 de septiembre de 2013.

 

Crisis global del agua en el “planeta agua”

Pedro Arroyo Agudo

Hoy, sobre este Planeta Azul, el Planeta Agua, se estima que unos 1.000 millones de personas no tienen garantizado el acceso al agua potable, lo que motiva, según NNUU, unas 10.000 muertes diarias, en su mayoría de niños y niñas de menos de 5 años. Pero tales estimaciones tan sólo consideran las muertes por diarrea, es decir por contaminación biológica, marginando la contaminación por metales pesados y otros tóxicos letales, por vertidos industriales, mineros e incluso agrarios, que envenenan poco a poco a millones de personas en el mundo.

Aunque la diversidad climática de este hermoso planeta comporta la existencia de territorios semiáridos, áridos e incluso desérticos, desde tiempos ancestrales, todos los pueblos se han asentado cerca de ríos, lagos, fuentes o allá donde las aguas subterráneas son accesibles a través de pozos. Por ello, aunque se habla de escasez de agua, casi nadie muere propiamente de sed. En realidad, afrontamos una Crisis Global del Agua, paradójicamente en el Planeta Agua, generada por la convergencia de tres grandes fallas críticas:

Crisis de insostenibilidad de los ecosistemas acuáticos

Crisis de inequidad y pobreza

Crisis de gobernanza en los servicios de agua y saneamiento

La crisis de insostenibilidad en ríos, lagos, humedales y acuíferos ha transformado el agua, elemento clave para la vida, en un vector devastador de enfermedad y muerte. Donde antes se podía beber, hoy millones de personas se envenenan y enferman, al tiempo que desaparece la pesca, la proteína de los pobres, agravando la crisis de hambre entre los más vulnerables.

A la convergencia de esas dos fallas críticas, de insostenibilidad y de pobreza, se une hoy la crisis de gobernanza en la gestión de los servicios de agua y saneamiento provocada, tanto por la corrupción, como por la privatización impuesta por la visión neoliberal.

En este contexto crítico, sin duda, es necesario promover cambios político-institucionales y mejoras tecnológicas; pero más allá de ello, se necesita un profundo cambio en el orden de valores, es decir, una “Nueva Cultura del Agua” basada en nuevos principios éticos.

Afortunadamente, frente a esta Crisis Global del Agua, crecen movimientos sociales de rebeldía que van conformando las bases de esa Nueva Cultura del Agua en diversos frentes:

Derecho Humano al Agua y lucha contra la privatización.

Defensa de la vida frente a la contaminación tóxica industrial y minera.

Degradación de ecosistemas, hambre y quiebra de la soberanía alimentaria.

Desplazamientos masivos de población por grandes presas.

Catástrofes y vulnerabilidad de los más pobres.

Agua, violencia y conflictos bélicos.

Derecho Humano al agua y lucha contra la privatización

El acceso universal a los servicios básicos de agua y saneamiento ha sido una exigencia social y un imperativo moral asumidos tradicionalmente por los poderes públicos, con un grado u otro de eficacia. Sin embargo, en las últimas décadas, el modelo neoliberal de globalización imperante ha llevado al Banco Mundial y demás instituciones económico-financieras (Fondo Monetario Internacional, bancos regionales de desarrollo, agencias de cooperación …) a promover políticas de desregulación y privatización, que transforman estos servicios públicos en simples negocios. En este contexto, los derechos humanos y ciudadanos en juego dejan de ser de acceso universal y los ciudadanos pasan a ser simples clientes, agravando la vulnerabilidad de los más pobres.

La Guerra del Agua en Cochabamba y en El Alto, levantaron en Bolivia la rebelión de los pobres ante estas políticas de privatización. En Cochabamba, en el 2000, la compañía Aguas del Tunari, subsidiaria de las transnacionales Bechtel, Edison y la española Abengoa, tras apropiar todos los sistemas de aguas e incluso las fuentes de riego, elevó las tarifas en un 200%. Tras 90 días de huelga general con la ciudad bloqueada y un estado de sitio que provocó dos muertos y numerosos heridos, el Gobierno rescindió el contrato de privatización.

Esta rebelión de los pobres acabó conformando un poderoso movimiento internacional por el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento. El Referéndum de Uruguay, que incorporó dicho Derecho a la Constitución, dejando fuera de la ley la posibilidad de privatizar este tipo de servicios, abrió un camino que han seguido otros países, como Venezuela, Ecuador o Argentina. Recientemente, en Italia, los movimientos sociales consiguieron llevar a más de 26 millones de italianos (60% del censo) a las urnas, ganando con más del 90% de los votos el Referéndum que obliga hoy al Gobierno Italiano a elaborar una nueva legislación que asegure la gestión de estos servicios básicos sin opción de lucro, fuera del espacio del mercado. Siguiendo su ejemplo, y con objetivos similares, la Confederación Europea de Sindicatos ha lanzado la primera Iniciativa Ciudadana Europea (http://www.right2water.eu/es), que ya ha recogido casi 2 millones de firmas en 9 países de la UE. En 2010, a propuesta del Gobierno de Bolivia, el pleno de NNUU, sin votos en contra, reconoció el acceso al agua potable y al saneamiento como un derecho humano.

Al calor de estos éxitos, muchas ciudades del mundo, como Durban (Sudáfrica), Bogotá (Colombia), Sevilla (España), Paris (Francia), entre otras, vienen promoviendo nuevos modelos de gestión pública participativa bajo control social, que consagran de forma efectiva el acceso universal a estos servicios públicos, como un derecho humano. Nuevos enfoques que se confrontan, tanto a los modelos de gestión pública tradicionales, a menudo opacos e ineficientes, como a la “modernidad” privatizadora de corte neoliberal.

Defensa de la vida frente a la contaminación tóxica industrial y minera

Más allá de la privatización de los servicios de agua y saneamiento, se vienen produciendo otras formas de privatización de ríos y territorios, en nombre del progreso. La minería a cielo abierto, por ejemplo, más allá de asolar millones de hectáreas, desplazando a las poblaciones campesinas e indígenas que allí habitan, impone la apropiación de los recursos hídricos por las mineras, así como la destrucción de acuíferos, lagos, humedales y ríos, para finalmente dejar relaves mineros tóxicos que contaminan por tiempo ilimitado las cabeceras fluviales afectadas. Esta contaminación por cianuros y metales pesados, a menudo en cabeceras fluviales, quebrantan la salud, no sólo de las comunidades del entorno, sino de cientos de miles e incluso millones de personas que viven aguas abajo. La complicidad irresponsable de los Gobiernos, a menudo corruptos, permite generar impactos inconcebibles en los países de origen de las multinacionales responsables.

Las recientes huelgas generales contra la minería a cielo abierto en Cajamarca (Perú) constituyen hoy una referencia internacional en este frente. Allí, desde hace 20 años, la empresa Yanacocha, filial de la canadiense Newmont, explota yacimientos que tienen apenas 1,5 gramos de oro por tonelada, lo que exige extender en inmensas canchas de lixiviado los materiales dinamitados para regarlos con cianuro a fin de separar el oro. Más allá de destruir valles, montañas, lagunas, acuíferos y humedales, los residuos tóxicos se almacenan en enormes presas tóxicas que acaban, tarde o temprano, contaminando esas cabeceras fluviales. El intento de abrir un nuevo frente minero en Conga, que habría devastado otras 25.000 hectáreas, haciendo desaparecer cuatro grandes lagos e importantes humedales de altura, ha sido bloqueado, tras varias huelgas generales duramente reprimidas, con seis muertos, decenas de heridos y cientos de detenciones.

En muchos países, la permisividad legal, la corrupción y/o la laxitud en el cumplimiento de la ley, permite el vertido directo a los ríos de residuos tóxicos industriales. Un ejemplo lo tenemos en el río Santiago que, a pesar de ser uno de los principales de Méjico, es un río muerto. La creación del corredor industrial El Salto-Ocotlán supuso, de hecho, privatizar el río, para usarlo como vertedero por parte de unas 1500 industrias, que se ahorran costes y aumentan sus beneficios. Los análisis de aguas confirman fuertes cargas de níquel, arsénico, mercurio, cromo y plomo. Recientemente, Greenpeace sacó a la luz informes oficiales que confirman esta toxicidad por la que enferman y mueren decenas de miles de personas en torno a la moderna ciudad de Guadalajara. Afortunadamente, en los últimos años, los pueblos ribereños, liderados por las mujeres, se levantan exigiendo la declaración de zona de emergencia ambiental y la obligación rigurosa de depurar los vertidos industriales.

Degradación de ecosistemas, hambre y quiebra de la soberanía alimentaria

Al asentarse en torno a ríos, lagos y humedales, las comunidades humanas, no sólo se han garantizado aguas de calidad, sino también alimentos para vivir dignamente. Sin embargo, en pocas décadas, en nombre del “progreso”, hemos quebrado la salud y la sostenibilidad del ciclo hídrico, provocando que el medio acuático continental lidere el ranking de hábitats con mayor proporción de especies extinguidas o en peligro de extinción. Con ello, no sólo hemos degradado patrimonios naturales de alto valor, sino que agravamos dos de los grandes problemas de la humanidad en el siglo XXI: el del acceso al agua potable y el del hambre, al quebrar la soberanía alimentaria de las comunidades empobrecidas.

La mayor parte de las proteínas en la dieta de muchos pueblos proceden de la pesca. La ruptura del hábitat fluvial por grandes presas y la destrucción de humedales, junto a la contaminación y detracción abusiva de caudales, han arruinado las pesquerías continentales.

Casos como los del Mar de Aral, el Lago Chad o el Mekong, son ejemplos alarmantes. El Mar de Aral, el cuarto mayor lago del mundo, se ha reducido en un 90% por el desvío de caudales de los ríos Amu Daria y el Syr Daria para regar millones de hectáreas de algodón para la exportación. Las ciudades costeras, que vivían del comercio, de las 50.000 toneladas de capturas y de los 60.000 puestos de trabajo derivados de la pesca, ven hoy sus barcos varados en mitad de un desierto de sal, a cientos de kilómetros de la nueva costa. En torno al lago Chad, unos de los mayores de África, crece el hambre al desaparecer la pesca, en la medida que lo hace el lago, que ha pasado de 26.000 km? a 900 km?, por cambio climático y derivación de caudales para grandes regadíos. En la Cuenca del Mekong, 60 millones de personas dependen del río en su dieta proteica (pesca) y de arroz. Las construcción de decenas de grandes presas para abastecer de electricidad el desarrollo de Tailandia amenazan hoy esta fuente vital de alimentos.

La degradación y el colapso de caudales fluviales ha llevado, por otro lado, a graves impactos sobre las pesquerías marinas, privadas de los aportes fluviales de nutrientes continentales que fertilizan la vida en las plataformas litorales, especialmente en mares cerrados o cuasi-cerrados, pobres en plancton, como el Mediterráneo. Un ejemplo al respecto lo tenemos en el Nilo, donde el cierre de la presa de Asuán produjo en su momento una reducción de capturas de sardina y boquerón del 90% en todo el Mediterráneo Oriental.

La urgente necesidad de proteger humedales y manglares en el mundo responde a las terribles consecuencias que su degradación está teniendo sobre la pesca y sobre su capacidad natural para regular y depurar caudales. Reforzar la llamada “resiliencia” del ciclo natural, es decir las capacidades inerciales que aportan estos ecosistemas, frente a la creciente variabilidad climática, es una de las claves de cualquier estrategia sensata para gestionar los riesgos de sequía e inundación derivados del cambio climático en curso.

Desplazamientos masivos de población por grandes presas

Mucho se ha hablado de los beneficios que las grandes presas reportan a la sociedad: desarrollo económico, productividad agraria, energía hidroeléctrica…. Sin embargo, poco se habla del precio que han pagado y pagan los pueblos afectados por estas grandes obras.

 Aunque a lo largo del siglo XX, las grandes presas se han considerado, de forma general, de “interés público”, en general, ni siquiera se ha contado con estudios económicos previos que avalen su rentabilidad. Hoy, la evidencia de balances coste-beneficio negativos, en la mayoría de los casos, lleva a considerar estas tecnologías como obsoletas, no rentables y sólo viables bajo oscuros procesos de financiación, que cargan sobre la deuda pública de los países, en beneficios de grandes empresas y grupos de poder.

Con todo, lo más grave no está en la falta de racionalidad económica de esas inversiones públicas, sino en los costes sociales y ambientales, que suelen recaer sobre las poblaciones más pobres y vulnerables, en muchos casos comunidades indígenas, con un desprecio absoluto a derechos ancestrales y derechos humanos en juego.

En el año 2000, la Comisión Mundial de Presas, tras dos años de trabajo, presentó en Londres su informe final, “Presas y desarrollo: un nuevo marco para la toma de decisiones”. La iniciativa había surgido del Banco Mundial, preocupado por el impacto sobre su imagen de las campañas internacionales contra las grandes presas que financiaba. El reto fue aceptado por Internacional Rivers Network-IRN (actualmente Internacional Rivers-IR), en representación de los pueblos afectados, constituyéndose una comisión, presidida por el Profesor Kader Asmal, por entonces Ministro de Medio Ambiente del Gobierno Sudafricano. En sus conclusiones, la Comisión ratifica que los costes de estas grandes obras han desbordado sistemáticamente los presupuestos (un 56% en media y frecuentemente por encima del 100%), mientras que los beneficios quedaron muy por debajo de lo previsto. Se constatan graves impactos sobre la biodiversidad en los ríos, que han arruinado pesquerías esenciales para la alimentación de las comunidades ribereñas; y se denuncia la injusta distribución que carga los impactos sobre poblaciones y territorios empobrecidos, mientras los beneficios se concentran sobre regiones y sectores sociales más ricos y desarrollados.

Pero sobre todo, el informe llama la atención sobre los impactos de desarraigo, pobreza y vulnerabilidad derivados del desplazamiento forzado de millones de personas. La propia Comisión, aún contando con la colaboración de los gobiernos, se reconoce incapaz de precisar el número de desplazados, aunque acaba estimando entre 40 y 80 millones las personas que fueron sacadas a la fuerza de sus hogares por inundación de sus pueblos. Tan desmesurada horquilla refleja la trágica y vergonzosa invisibilidad de los afectados que deja en evidencia hasta qué punto nunca se pensó en ellos ni en sus derechos como algo realmente relevante.

En muchos casos, las poblaciones ni siquiera fueron adecuadamente censadas, lo que llevó a ignorar sus derechos. Las tierras de reasentamiento son en muchos casos marginales y pobres, mientras los poblados construidos de realojamiento suelen adolecer de problemas de hacinamiento y falta de servicios básicos, como agua potable y electricidad. La pesca, clave en la dieta de muchas de estas comunidades, simplemente ha desaparecido… Los problemas de desvertebración social y cultural son especialmente graves cuando se trata de comunidades indígenas, al quebrarse su fuerte vinculación a sus territorios y a sus ríos.

Desgraciadamente, mientras los países más avanzados en materia de gestión de aguas, como EEUU o la propia UE, frenan sus tradicionales políticas de fomento de mega-infraestructuras hidráulicas en sus países, la construcción de grandes presas y trasvases se dispara en Asia, África y América Latina. En China, la presa de Tres Gargantas inunda 13 ciudades, 140 pueblos y 1.350 aldeas, forzando el desplazamiento de unos 4 millones de personas. En la India, Sardar Sarovar, la mayor de las decenas de presas proyectadas sobre el río Narmada, supone el desplazamiento de más de 200.000 personas, en su mayoría “adivasis”, indígenas de la India, considerados “intocables” y por tanto sin derecho a indemnización alguna. En Brasil, la prioridad de la llamada “matriz hidroeléctrica” está llevando a construir decenas de grandes presas en la Amazonía, como la de Belomonte o las del río Madeira, que desplazan a decenas de miles de pobladores, en su mayoría indígenas, al tiempo que destruyen la pesca y la vida de los ríos amazónicos. En Etiopía, la presa hidroeléctrica Gibse 3, promovida por capital italiano sobre el río Omo, ha forzado el desplazamiento del pueblo Konso sobre territorio de los Bodi, provocando un conflicto violento fratricida entre ambos pueblos.

Catástrofes y vulnerabilidad de los más pobres

Según Naciones Unidas, entre 1980 y 2000 el 75% de la población mundial fue afectada por desastres naturales que ocasionaron más de millón y medio de muertes y más refugiados que los conflictos armados. En concreto, unos 25 millones de personas se vieron desplazadas por inundaciones y sequías, fenómenos que se agravan con el cambio climático en curso. Emerge así una nueva figura o categoría de desplazados: los refugiados ambientales.

Aunque generalmente estos desastres se consideran “naturales”, inevitables e impredecibles, con frecuencia, la mano del hombre está en el origen de los mismos. En todo caso, más allá de que la génesis de esas catástrofes sea natural o no, la vulnerabilidad de las poblaciones si depende de las políticas públicas de seguridad y prevención que se adopten.

La construcción de grandes presas sin adecuadas garantías de seguridad, generan en ocasiones riesgos inaceptables y catástrofes evitables, como en el caso de la presa de Vajont (Alpes Franco-Italianos). Aunque había datos preocupantes sobre la inestabilidad de las laderas del vaso del embalse, primaron los intereses hidroeléctricos sobre la seguridad de las personas. En octubre de 1963 el Monte Toc cayó sobre el embalse levantando una ola de 100 m de altura que arrasó Longarone y otros cinco pueblos aledaños, dañando gravemente Erto y Casso y matando a unas 2.000 personas, muchos de cuyos cadáveres ni siquiera se pudieron recuperar.

La masiva deforestación en determinadas zonas, con los consiguientes procesos de erosión y riesgo de corrimiento de tierras; la prioridad hidroeléctrica, que lleva a mantener la lámina de agua al máximo nivel aún a costa de mayores riesgos en caso de crecida para la población aguas abajo; o la urbanización de espacios fluviales, generalmente para poblaciones pobres y marginadas … ; son algunas de las claves de desastres, que presentándose como “naturales”, tienen responsables, generalmente poderosos, que suelen quedar impunes.

En todo caso, el impacto de fenómenos naturales adversos, que escapan al control de nuestra voluntad, depende del nivel de vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. De hecho, la mayor parte de las víctimas suelen ser pobres. Incluso en una gran ciudad del primer mundo, como Nueva Orleáns, las víctimas del Katrina fueron en su casi totalidad afro-americanos de los barrios más pobres.

En 2005, la Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres, celebrada en Hyogo (Japón), aprobó un plan de acción para lograr un mundo más seguro, basado en el compromiso de las instituciones para controlar actividades que generan riesgos y para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones con menos recursos. En concreto, ante el Cambio Climático en curso, se trata de promover políticas basadas en el principio de precaución que prevengan los crecientes riesgos de inundación y sequía. Desgraciadamente, en este tipo de acuerdos las buenas intenciones suelen quedar a merced de la voluntad de los Gobiernos más poderosos que, una vez pasada la conmoción social del último desastre, suelen tener otras prioridades…

Agua, violencia y conflictos bélicos

Con frecuencia se habla de que las guerras del futuro serán por el agua. En rigor, ni el agua ni ninguno de los argumentos tradicionalmente empleados para llevar a los pueblos a morir y a matar justifican ninguna guerra. No obstante, el agua, en la medida en que tiene fuertes vinculaciones emocionales, territoriales e identitarias, es fácilmente manipulable, tanto en la confrontación política partidista, como incluso a la hora de justificar la violencia entre pueblos y comunidades. Pero sobre todo el control del agua puede y suele ser usado como herramienta de poder y dominación.

En el caso de Palestina, el control de ríos y acuíferos por parte de Israel, viene siendo una forma simbólica y material de dominación del pueblo palestino en un contexto bélico. De hecho, la gestión de aguas en Israel está bajo el control del ejército. Dejar para los palestinos una disponibilidad de apenas 107 m3/habitante/año (frente a los 2300 m3/habitante/año de los israelitas) supone usar la degradación de las condiciones de vida de todo un pueblo para someterlo y desmoralizarlo en un marco bélico profundamente inmoral.

En otros territorios sumidos en largos conflictos bélicos, como el del Kurdistán Turco, la política de aguas ha acabado integrándose en las estrategias militares. El “Proyecto del Sudeste de Anatolia”, conocido por las siglas GAP, con 22 enormes presas en las cabeceras del Tigris y Éufrates, está siendo usado por el ejército para forzar masivos desplazamientos que dispersen la población kurda, a fin de debilitar su potencial apoyo sobre el terreno a la guerrilla del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán).

Entre los muchos casos de violencia extrema contra comunidades que defienden su derecho a vivir en paz en sus tierras, uno de los más brutales fue el de Chixoy (Guatemala). De nuevo en este caso, nos encontramos con una guerra no declarada donde la simple oposición de las comunidades mayas a su desplazamiento para construir la presa de Chixoy se saldó con una masacre de más de 300 personas, en su mayoría mujeres y niños, por unidades militares y paramilitares. El pretexto de luchar contra la insurgencia guerrillera, fue usado para aplastar por la fuerza de las armas las justas reivindicaciones de las comunidades indígenas, aunque éstas estuvieran al margen del conflicto armado que asolaba el país.

En Colombia, la oposición del pueblo Embera-Katio a la presa de Urrá I, que acabó con la pesca en el río Sinú, motivó el asesinato de líderes comunales, como Kimi Pernía, en un largo proceso represivo que ha buscado desplazar de sus tierras a comunidades indígenas y campesinas (más de 100.000 personas) para extender el dominio de los grandes hacendados.

Nota Final

Los casos y conflictos citados en este artículo, se recogen en la exposición “Agua Ríos y Pueblos”, disponible a través de internet (http://www.aguariosypueblos.org/) o en espacios públicos (contacto e información a través de https://es-es.facebook.com/aguariosypueblos, en Facebook). Dicha exposición ofrece el perfil humano de los conflictos del agua en el mundo, a través del testimonio de los afectados de varias decenas de casos representativos de los diversos frentes de conflicto. Esos afectados, tal vez no tengan “la razón absoluta” o “la solución” a problemas que suelen ser complejos; pero son ellos y ellas quienes los sufren directamente y, aunque sólo sea por ello, merecen ser conocidos, reconocidos y escuchados. En su lucha y en su dolor está el parto de esa Nueva Cultura del Agua que la humanidad necesita en el siglo XXI. “Agua Ríos y Pueblos” busca en suma, a través del testimonio de esos afectados, invisibles para nuestra sociedad, un triple objetivo: conmover corazones, despertar inteligencias y comprometer voluntades frente a esta Crisis Global del Agua en el Planeta Agua.

El agua y el desarrollo más allá de los objetivos del milenio

Helena Caballero

El agua es un bien fundamental para el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el hambre y es un elemento indispensable para la salud humana. Para algunos, la crisis mundial del agua tiene que ver con situaciones de escasez absoluta del recurso, pero esto no es así: las causas de la crisis del agua radican en la pobreza, la desigualdad y las políticas equivocadas de gestión del agua que agravan la crisis.

En este contexto mundial de crisis de gestión del recurso, se gestó la Declaración del Milenio en el año 2000. Fue firmada por 189 Jefes de Estado y de Gobierno, en la Cumbre del Milenio, promovida por las Naciones Unidas en el año 2000 y fue un hito decisivo para la cooperación mundial en el siglo XXI. En la Declaración se recogieron 8 objetivos de desarrollo internacional, conocidos como Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) comprometiéndose los gobernantes de los países desarrollados y en desarrollo a alcanzarlos para el año 2015. Son las metas cuantitativas y con plazos definidos que el mundo se ha fijado para eliminar la pobreza extrema, el hambre y las enfermedades, y para promover la igualdad entre los géneros, la educación y la sostenibilidad ambiental. Son también una expresión de los derechos humanos básicos, como los derechos a la salud, la educación y la vivienda.

El agua es un elemento transversal clave para la consecución de todos los ODM

El acceso al agua potable y al saneamiento son elementos indispensables para el logro de todos los ODM, como erradicar la pobreza, combatir el hambre y mejorar la salud, o mejorar la escolarización, por lo tanto, el agua se presenta como un elemento transversal en muchos casos, clave para la consecución de todos los ODM.

- La población pobre dispone de menor acceso a agua limpia y paga más por ella

La población pobre que vive en los barrios pobres paga entre 5 y 10 veces más por cada litro de agua que la población con mayores recursos de la misma ciudad. En muchas ciudades, las empresas de servicio público se niegan a conectar a los hogares que carecen de títulos formales de propiedad, excluyendo así a la gran mayoría de las familias más pobres.

- La privación de agua POTABLE y saneamiento produce efectos multiplicadores.

El agua sucia y la falta de saneamiento constituyen la segunda causa de mortalidad infantil del mundo, 1.800 millones de muertes infantiles anuales son a causa de la diarrea y causan la pérdida de 443 millones de días escolares. Los beneficios también son acumulativos, del mismo modo que lo son las pérdidas asociadas a las desigualdades de género relacionadas con el agua y el saneamiento; las niñas educadas tienen más probabilidades de tener familias más saludables y menos numerosas, y sus hijos tienen menos probabilidades de morir y más probabilidades de recibir educación que los hijos de madres menos educadas.

- El acceso a abastecimiento y saneamiento básico afecta a la consecución de todos los ODM:

1. Avances en la consecución del Objetivo 1:“Erradicar la pobreza extrema y el hambre”

Meta: “Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a un dólar por día”

Desde 1990, se ha reducido el número de personas que vive en la pobreza extrema de la mitad de la población del mundo a poco más de la cuarta parte en 2005, pero hay todavía más de mil millones de seres humanos que subsisten con menos de un dólar al día, y muchas regiones del mundo están muy rezagadas con respecto al cumplimiento de este Objetivo.

 Meta: “Reducir a la mitad, para 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre”

Los elevados precios de los alimentos limitan el progreso en la erradicación del hambre: la tasa de desnutrición, que llevaba 18 años disminuyendo, está aumentando debido al incremento del precio de los alimentos, y aumenta también el número de conflictos y de desplazados por el hambre. Ha aumentado el número de países donde los niños alcanzan el peso mínimo, pero hoy hay todavía 840 millones de desnutridos y 100 millones más de hambrientos.

2. Avances en la consecución del Objetivo 2:“Lograr la enseñanza primaria universal”

Meta: “Asegurar que, para el año 2015,los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria”

Desde el año 2000, la matrícula de la enseñanza primaria se incrementó del 83% al 88% en 2007. La asistencia a la escuela, en particular entre las niñas, se ve afectada por tareas que exigen mucho tiempo, como acarrear agua, y factores como la mala salud. Se ha comprobado que la falta de instalaciones sanitarias adecuadas en las escuelas impide que las niñas asistan a ellas, en particular cuando están menstruando. Este Objetivo no se logrará si no se fortalecen los sistemas nacionales de educación elevando el gasto en educación en cada país, destinando al menos del 15 al 20% del presupuesto nacional, dando prioridad a la educación básica y promoviendo empleo estable y formación permanente para los profesores.

3. Avances en la consecución del Objetivo 3: “Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer”

Meta: “Eliminar las desigualdades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines de 2015”

Los datos disponibles demuestran que un 60% de los países ha logrado la paridad de género en la educación primaria, un 30% en la secundaria y solo un 6% en la enseñanza superior, pero todavía hoy muchas niñas no pueden asistir a la escuela porque están a cargo de recolectar agua para uso doméstico y porque en los establecimientos educativos no existen instalaciones sanitarias separadas.

4. Avances en la consecución del Objetivo 4:“Reducir en dos terceras partes la mortalidad de niños menores de cinco años”

Meta: “Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015,la mortalidad de niños menores de cinco años”

Ha habido importantes logros en esta meta: el número de muertes de niños de menos de cinco años de edad se ha reducido de 12,6 millones por año (1990) a 8,8 millones (2008). El vínculo entre el acceso al agua potable y la salud infantil es dramático y directo: el agua no potable y los hábitos de saneamiento e higiene insalubres se cobran cada año la vida de 1,5 millones de niños menores de cinco años (5.000 cada día), y, del total de personas fallecidas por infecciones diarreicas en 2001, el 70% eran niños.

5. Avances en la consecución del Objetivo 5:“Mejorar salud maternal”

Meta: “Reducir, entre 1990 y 2015, la mortalidad materna en tres cuartas partes”

Es el ODM en el que menos se avanza: en las regiones desarrolladas se registran nueve muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en las regiones en desarrollo se registran 450.

El acceso al agua potable y el saneamiento es indispensable para reducir la mortalidad materna.

Una mujer de cada 48 muere durante el parto o después del parto, las mujeres a menudo no se pueden lavar, ni tampoco lavar al bebé. El acceso a bajo coste a abastecimiento de agua potable y servicios de saneamiento básico es una de las medidas más eficaces para mejorar la salud materna, pero no podemos olvidar que el logro sería implantar estrategias nacionales de salud e invertir la ayuda internacional en capacitar profesionales en estos países.

Disponer de agua potable y saneamiento básico contribuye a prevenir las enfermedades vinculadas al agua, incluidas las diarreicas, que pueden ser mortales.

6. Avances en la consecución del Objetivo 6:“Combatir VIH, malaria y otras enfermedades”

Meta 1: “Haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA en 2015”

Meta 2: “Lograr, para 2010, el acceso universal al tratamiento del VIH/SIDA de todas las personas que lo necesiten”

Se ha avanzado mucho en la lucha contra esta enfermedad: el número de nuevas infecciones por VIH en el mundo alcanzó su nivel máximo en 1996 y, desde entonces, ha ido disminuyendo en un 30%, hasta los 2,7 millones en 2007. En solo cinco años, la cobertura del tratamiento antirretroviral en los países pobres se ha multiplicado por diez. Pero todavía existen 33 millones de personas que viven con el VIH y lo que es peor aún, en 2007, por cada persona que iniciaba tratamiento con medicamentos antirretrovirales, tres nuevas personas se infectaban con el VIH.

Meta 3: “Haber detenido y comenzado a reducir, en 2015, la incidencia de la malaria y otras enfermedades graves”

La malaria es una enfermedad de transmisión vectorial y vinculada con el agua, con más de 300 millones de casos severos, y que causa más de 1 millón de muertos al año, de los cuales el 90% en el África subsahariana. En esta parte del mundo, el uso de mosquiteras tratadas con insecticida para proteger a los niños, una medida de bajo coste y alta eficacia, aumentó desde un 2% en el año 2000 hasta un 20% en 2006. También se está estabilizando la incidencia de la tuberculosis.

Un mejor abastecimiento de agua también reduce el riesgo de transmisión de la malaria y del dengue.

7. Avances en la consecución del Objetivo 7: “Garantizar sostenibilidad del medio ambiente”

Meta 1: “Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente”

Entre las dificultades principales relacionadas con el agua que ha definido el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos se cuentan la de proteger los ecosistemas (desde 1900, se ha perdido alrededor del 50% de los humedales en todo el mundo), satisfacer las necesidades básicas y proveer de servicios de agua a las ciudades. Y el porcentaje de reservas pesqueras agotadas o sobreexplotadas ha aumentado del 70% en 1995 al 80% en el 2006..

Meta 2: “Haber reducido y haber ralentizado considerablemente la pérdida de diversidad biológica en 2010”

Todavía hoy existen cerca de 17.000 especies vegetales y animales en peligro de extinción, y no se revierte la tendencia. Actualmente, solo un 12% del planeta se encuentra bajo alguna forma de protección. Son necesarios muchos más esfuerzos para proteger las especies y los ecosistemas amenazados, y entre las medidas básicas debe encontrarse reconocer los derechos tradicionales de los indígenas sobre los recursos naturales.

Meta 3: “Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento”

El mensaje clave hoy es que el mundo ha cumplido con el ODM relativo al agua potable cinco años antes de lo programado:

En 2010, el 89% de la población mundial estaba utilizando ya fuentes de agua potable mejoradas, cuando en 1990 era del 76%. Esto significa que el objetivo de desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable ha sido alcanzado cinco años antes de 2015, que era la fecha fijada. Si la tendencia continúa, en 2015 el 92% de la población mundial tendrá cubierta esta necesidad. Pero aún resta mucho por hacer. El 11% de la población mundial (783 millones de personas) sigue sin acceso a una fuente de agua potable mejorada, y al ritmo actual, 605 millones de personas seguirán sin ese servicio en 2015.

A pesar de las mejoras conseguidas en la mayoría de las regiones en desarrollo, el ODM relativo a servicios de saneamiento sigue estando lejos de alcanzarse:

En las regiones en desarrollo tomadas en conjunto, la cobertura de saneamiento aumentó del 36% en 1990 al 56% en 2010. A pesar de este avance, casi la mitad de la población de esas regiones (2.500 millones de personas) no cuenta con instalaciones de saneamiento mejoradas.

Todavía hay 1.100 millones más (el 15% de la población  mundial) que no tienen ningún tipo de instalación de saneamiento.

Es necesario promover el acceso a bajo coste de agua potable y servicios públicos de saneamiento, construyendo unas infraestructuras a la medida de la comunidad. Se estima que se necesitará una inversión adicional de 11.300 millones de dólares al año para lograr los ODM relacionados con el agua potable y el saneamiento en los niveles básicos.

Meta 4: “Haber mejorado considerablemente, en 2020, la vida de al menos 100 millones de habitantes de barrios marginales”

De 2000 a 2012, el porcentaje de residentes urbanos de los países en desarrollo que vivía en tugurios disminuyó del 39% al 33%. Más de 200 millones de esas personas tiene acceso a fuentes de agua mejorada, instalaciones de saneamiento mejoradas o viviendas duraderas o menos hacinadas, por lo cual se ha superado la meta de mejorar significativamente las vidas de al menos 100 millones de habitantes de tugurios. Además, este ha sido un logro alcanzado mucho antes del plazo fijado de 2020.

Es imprescindible promover una planificación urbana con todos los servicios para eliminar los tugurios.

8. Avances en la consecución del Objetivo 8: “Fomentar la Asociación Mundial para el Desarrollo”

Según el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, muchos gobiernos, preocupados por la deuda y la reducción del déficit, han efectuado recortes significativos de sus gastos en la infraestructura y los servicios relacionados con el medio ambiente. La cobertura del suministro de agua potable representará un gasto sustancial para todos los países, la crisis ha incrementado el precio de los préstamos recibidos, y ha disminuido la capacidad de los países en desarrollo de invertir en educación, sanidad o infraestructuras. Los únicos países que alcanzaron o sobrepasaron la meta de las Naciones Unidas (0,7%) fueron Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos y Suecia. En realidad, la ayuda para los países más pobres (AOD) está muy por debajo de la meta fijada para 2010. España es el país que más recortó su ayuda en cooperación en 2012: un 49,7%, a lo que hay que sumar el recorte del 32’7% en el año 2011, lo que demuestra que para nuestro país la cooperación no es una política pública sino una dádiva caritativa para el tiempo de bonanza.

El hito más importante en estos últimos años en torno al agua, se produjo el 28 de julio de 2010, día en que la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció el acceso a agua a potable y saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y todos los demás derechos humanos. Afirmó que el derecho al agua y el saneamiento se deriva del derecho a un nivel de vida adecuado, derecho que se ha descrito en términos de disponibilidad-el derecho humano al agua se limita a los usos personales y domésticos ,la cantidad de agua disponible, y el número de instalaciones de saneamiento, debe ser suficiente para estos usos-, calidad -el agua debe ser apta para el consumo y uso-, aceptabilidad -las instalaciones de saneamiento, en particular, tienen que ser culturalmente aceptables-, accesibilidad -el agua y los servicios de saneamiento deben ser accesibles a todos en la casa o sus alrededores de forma continua y fiable -y asequibilidad-el saneamiento y el abastecimiento deben ser asequibles, es decir que no debe ser el coste un factor de discriminación en el acceso al agua.

El camino a seguir después del 2015

Al reconocerse el derecho humano al agua, y tras la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo sostenible (Río+20), en la que se puso de manifiesto que el acceso al agua y el saneamiento, la alimentación y la producción de energía, el desarrollo industrial y la salud de los ecosistemas dependen de la disponibilidad de agua limpia gestionada de manera sostenible, es evidente que hay que acordar una agenda para el desarrollo después de 2015 donde se establezcan unos Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS) que sustituyan a los ODM. El punto de partida tendrá que estar anclado en los valores contenidos en la Declaración del Milenio, pero las nuevas realidades y los retos que persisten reclaman una agenda mas amplia, construyendo una visión de desarrollo alrededor de tres principios: respeto a los derechos humanos, equidad y sostenibilidad y alrededor de cuatro dimensiones íntimamente interrelacionadas:

Desarrollo económico incluyente

El desarrollo sostenible implica un desarrollo económico estable, equitativo e incluyente basado en patrones de consumo y producción sostenibles. Se requieren políticas macroeconómicas que estén enfocadas no sólo en lograr la estabilidad macroeconómica y financiera sino que también consideren aspectos de desarrollo más amplios y que provean empleos productivos y decentes.

Desarrollo social incluyente

Las prioridades para el desarrollo social deben incluir: servicios de salud preventivos y de tratamiento con énfasis en la salud de las madres y de los recién nacidos; servicios de salud reproductiva; el acceso a medicinas esenciales; atención a las enfermedades no transmisibles e infecciosas; el agua potable, la sanidad e higiene; la educación de los niños y niñas y el acceso a servicios de energía modernos.

Sostenibilidad del medio ambiente

Las prioridades inmediatas para preservar la sostenibilidad del medio ambiente incluyen asegurar un clima estable, parar la acidificación de los océanos y prevenir la degradación de la tierra y el uso no sostenible del agua a través del manejo sostenible de los recursos naturales y la protección de la biodiversidad.

Paz y seguridad

La paz y la seguridad, incluyendo la eliminación de la represión política, de discriminación y de cualquier otra forma de violencia, son componentes clave y críticos para el desarrollo. La experiencia demuestra que la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos están interrelacionados y se reafirman mutuamente.

Por último, la implementación de la agenda posterior a 2015 dependerá de manera crítica del liderazgo y compromiso político de los dirigentes así como de facilitar a las organizaciones civiles que participen efectivamente en la toma de decisiones nacionales y locales.