Libros de Éxodo

Sergio Álvarez Davó

Michael Löwy, Cristianismo de liberación. Perspectivas marxistas y ecosocialistas, Barcelona, El Viejo Topo, 2019.

En esta obra, Michael Löwy analiza la configuración del cristianismo de liberación. Para realizar este trabajo, revisita en primer lugar el pensamiento sobre la religión de los principales intelectuales marxistas. Más allá de Marx y Engels, otorga especial relevancia a las obras de  tres marxistas innovadores: Ernst Bloch, Walter Benjamin y José Carlos Mariátegui. Ellos se interesaron por un tipo de catolicismo que presentaba una crítica y una “afinidad negativa” con el capitalismo. A estos autores les dedica varios capítulos en los que expone brillantemente la originalidad de sus planteamientos sobre religión y liberación.

Walter Benjamin relaciona teología y marxismo, mesianismo judío y materialismo histórico, lucha de clases y salvación. Desde esta relación efectúa una crítica a la modernidad y al progreso tecno-científico en nombre de valores modernos como la igualdad y la democracia. La influencia de Max Weber en Walter Benjamin se percibe en su concepción del capitalismo como una religión del culto perpetuo al dinero concebido como un “dios Plutón”. Según este autor, el materialismo histórico es incapaz por sí solo de ganar la partida al capitalismo. Por ello, necesita establecer una relación dialéctica con la teología que, aunque resulte “fea” en la modernidad, es la única que puede aportarle un espíritu vivificante. De forma parecida, Ernst Bloch piensa que la religión mesiánica representa la quintaesencia de la utopía. Considera que es necesario hacer inmanentes los deseos religiosos de esperanza. Esto se lograría fusionando las corrientes fría y cálida del marxismo y subordinándolas: el frío análisis debe ponerse al servicio del fervor religioso revolucionario.

Löwy relaciona el pensamiento de Ernst Bloch y Walter Benjamin con el del marxista peruano José Carlos Mariátegui. Aunque este último no conocía las obras de los anteriormente citados, existe un parecido en sus ideas. Esto se debe a que estos autores son herederos del romanticismo, entendido como contracorriente de la modernidad que impugna el advenimiento de la civilización moderna del progreso a toda costa en nombre de valores antiguos y religiosos. Ellos no reivindican una regresión a un pasado idealizado, sino una alternativa hacia un futuro mejor. Este es el sentido de la reivindicación del “comunismo inca” realizada por Mariátegui. Este autor pretendía superar las dicotomías místico/secular e idealista/materialista. Influenciado por Unamuno y Sorel, subraya la dimensión agónica y mítica del socialismo. Un socialismo comprendido como una agonía revolucionaria, una nueva vía de reencantamiento del mundo, un nuevo mito heroico que proporciona sentido a la vida allí donde el capitalismo se lo arrebata.

El pensamiento de Walter Benjamin, Ernst Bloch y José Carlos Mariátegui se cristaliza en América Latina dando lugar a una importante corriente de pensamiento: la Teología de la liberación. Michael Löwy destaca que esta corriente es la reflexión teórico-práctica de un amplio movimiento social latinoamericano mucho más complejo al que denomina “cristianismo de liberación”. Se trata de un movimiento transversal que no se entiende sin la influencia de pensadores heterodoxos socialistas y sin la autoorganización de los laicos cristianos en comunidades eclesiales de base. El cristianismo de liberación afirma que su opción preferencial es la lucha por los pobres, pero no como objetos de caridad, sino como sujetos de su propia liberación, tomando el libro del Éxodo como paradigma.

El análisis de este movimiento cristiano que realiza Löwy nos proporciona un brillante ejemplo de las posibilidades que la religión emancipadora presenta en la esfera pública. Es indudable que la contribución del cristianismo de liberación ha sido imprescindible para la victoria de numerosos movimientos y partidos izquierdistas en América Latina. Asimismo, en las páginas finales de este libro se nos presenta la propuesta ecosocialista defendida por teólogos de la liberación y por el propio Michael Löwy. Forma parte de la implacable crítica del cristianismo de liberación al capitalismo depredador que acaba con la Tierra como Pachamama y con la forma de vida de los pueblos indígenas y campesinos que viven en ella. Sin duda, por el ritmo que lleva este proceso destructor, por el clamor medioambiental que se escucha en diversos lugares del mundo y por las luchas ecologistas existentes, este libro de Michael Löwy deberá ser releído muchas veces en estos tiempos.