Leila Sant, Maximiliano Lasén, Gabriel Lozano

Evaristo Villar

Leila Sant Massarrat pertenece a la Comunidad Bahá’í y representa a Asuntos Públicos en la Plataforma de la Carta contra el Hambre a Asuntos. Maximiliano Lasén, está en representación de Mayores de Madrid XXI y de la Plataforma Mayores en Acción. Y Gabriel Lozano es representante de la Federación de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).

 ¿Desde cuándo y por qué estáis en la Plataforma de la Carta contra el Hambre?

Leila. Estamos desde febrero de 2016. Nos interesa la cuestión de la gobernanza en relación a la economía y también conocer y colaborar con los actores sociales implicados en la transformación de la sociedad.

Gabriel. La FRAVM está desde el principio y  ha sido uno de los colectivos que mayor impulso han dado  a la concreción de la Carta contra el Hambre.

Maximiliano. Nosotros llegamos en febrero de 2015. Y ahí seguimos porque  la presencia continuada es un valor necesario para la eficacia en organizaciones tan fluidas como la Plataforma.

 ¿Qué ha conseguido hasta el momento, según vuestro análisis,  la Plataforma de la Carta contra el Hambre?

Gabriel.  Se han conseguido, a mi modo de ver, varias cosas: una colaboración estrecha entre los movimientos ciudadanos, sociales y religiosos, quizás, lo más destacable de esta Plataforma;  hemos logrado colocar el problema del hambre en la agenda política, tanto del Ayuntamiento de Madrid como de otros de la Comunidad; y, finalmente, hemos conseguido una forma diferente de implicar a los partidos políticos en la solución de un problema que, probablemente tenga mayor importancia en un futuro.

Maximiliano.  A mi juicio la Plataforma ha contribuido a popularizar la demanda del derecho a la alimentación para todos y todas; ha empujado al Ayuntamiento de Madrid y otros de la Comunidad a tomar conciencia del problema de la alimentación; y, finalmente, con la presentación de la Iniciativa Legislativa Municipal (ILM) y el Centro de Cultura Alimentaria (que ya está funcionando como experimento ha ofrecido dos tipos de respuesta prácticas al problema del hambre.

Leila.  En mi opinión la Plataforma ha conseguido dos cosas importantes, una más visible y la otra no tanto: a la más visible ya se han referido Maxi y Gabriel y no voy a repetir;    pero  otros logros menos visibles  son, por ejemplo,  el haber conseguido una unidad de visión y de enfoque entre todos los colectivos integrantes de la Plataforma, una metodología común y un mismo objetivo. Es admirable lo conseguido en tan poco tiempo.

¿Qué juicio os merece  el desarrollo  mismo de la II Conferencia? Sus  pros y sus contras.

Maximiliano. En positivo, yo creo que cumplió con el objetivo de urgir una respuesta pública al problema del hambre; también la necesidad de una ILM como instrumento jurídico adecuado; destacaría también como muy positivos la excelencia del lugar, la buena organización, el café y el rap, el control de los horarios, y la buena actividad de las redes sociales, etc. En negativo, tengo que destacar la falta de entusiasmo y de claro compromiso, al menos aparente,  por parte de los representantes del Ayuntamiento de Madrid.

Leila. A mi modo de ver, aunque no esté todavía en la agenda pública del Ayuntamiento de Madrid, lo que sí hemos  conseguido es visibilizar el problema; también hay que reconocer como positivos otros detalles: como  la presencia de la Alcaldesa de Madrid con un buen grupo de concejales propios y de otros ayuntamientos o el inestimable rol que jugaron los tres periodistas moderadores  invitados por la Plataforma. Lo negativo sería ver, quizás,  todo esto como meramente simbólico, pero en muchas ocasiones los símbolos arrastran a las mayores transformaciones sociales.

Gabriel. Mi juicio, no obstante, es agridulce. Por una parte,  yo creo que quedó clara la voluntad de los diferentes ayuntamientos  de la Comunidad de Madrid en la necesidad de una ILM, aunque  se constató que este problema no es en estos momentos una prioridad municipal;  y en este sentido, la parte más agria consistió en que tuvimos que  “forzar”, de alguna forma,  la adhesión de los ayuntamientos a la ILM, pues, de no cumplirse los plazos señalados por la Plataforma, se corre el riesgo de que se quede  fuera de la presente legislatura.

Más en concreto y aunque ya habéis aludido a la actitud del Ayuntamiento de Madrid ante la ILM, me gustaría volver sobre este asunto y conocer vuestra impresión sobre la implicación de este Ayuntamiento durante todo el proceso de preparación y desarrollo de la II Conferencia.

Maximiliano. Yo creo que el Ayuntamiento fue madurando su propia actitud al ritmo de nuestros requerimientos y de los acontecimientos.  Y en esto tuvieron mucho que ver  tanto los datos de los 306 puntos de reparto de alimentos que nuestros socios de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Complutense pusieron de manifiesto, como el trabajo de la Plataforma logrando implicar al Ayuntamiento  en la organización de unas Jornadas Técnicas sobre el  tratamiento del hambre. Y no fue menos importante,  a este respecto, el hecho de que durante este tiempo se firmó el Tratado de Milán y apareció la Agenda 2030 sobre el Plan de los Derechos Humanos (meta 17).  En fin, que si nosotros tardamos dos años en organizar esta II Conferencia, ha sido,  en parte,  por su ritmo tan lento.

Gabriel. En este sentido, lo primero que yo he percibido es que, por lo menos algunas áreas del Ayuntamiento  están sobrepasadas. Quiero decir que se ha querido ahorrar  tanto que se han quedado sin presupuesto para poder desarrollar coherentemente las políticas sociales necesarias. Yo creo que esto  ha pesado mucho en el desarrollo de la II Conferencia: si no se volcó, como hubiera sido deseable,  en un tema como este, ha sido, a mi modo de ver,  más por la falta de medios que por planteamiento político.

Leila.  La falta de recursos se dejó notar, es verdad,  pero también se advirtió por parte de algunas personas de la Administración la firme  voluntad de cooperar dedicando esfuerzo y tiempo a esta causa contra el hambre. Entiendo que la relación de la Plataforma con el Ayuntamiento es mejorable, pero tampoco se puede establecer, sin más, que no hubo por parte de la Administración pública voluntad de implicación.

La II Conferencia se centró preferentemente en conocer y conseguir la adhesión de los ayuntamientos de la Comunidad (y especialmente el de Madrid) a una hipotética ILM sobre el derecho a la alimentación. ¿No hubiera sido más acertado, pregunto,  haberla centrado en otros objetivos, como,  por ejemplo, definir las líneas o pilares básicos de dicha ILM?

Leila. A mi modo de ver, la conferencia estuvo bien enfocada. Se pretendía visibilizar nuestra propuesta de una ILM y esto se consiguió, gracias también al magnífico apoyo de los tres periodistas-moderadores con que contamos. Se pretendía una manifestación de apoyo a la iniciativa de algunos ayuntamientos importantes de la Comunidad de Madrid y esto, gracias a nuestra habilidad, se consiguió con creces. No obstante, como tenemos urgencia de que la ILM se lleve al pleno antes de finales de año para que pueda entrar en la presente legislatura, nos quedamos con la sensación de no saber si el Ayuntamiento de Madrid va a tener la voluntad política de agilizar los procesos.

Gabriel. Yo creo que el enfoque fue correcto. Teníamos que la ILM y contábamos con ayuntamientos dispuestos a hacerlo. La parte técnica suele ser el recurso que utilizan frecuentemente los políticos para retrasar las cosas. Y también aquí se ha aplicado. Yo no me creo que los retrasos por parte del Ayuntamiento  se quieran  justificar en la dificultad de redacción de la ILM. Con voluntad política, en cuarenta y ocho horas está hecha. En este sentido, se merece nuestro agradecimiento Juan Manuel Camacho por el esfuerzo individual que, a pesar de las trabas políticas, ha tenido que hacer para que la conferencia saliera adelante.

Maximiliano. Muchas de las líneas que desembocaron en la ILM ya las habíamos firmado con los partidos políticos en el Pacto contra el Hambre del 2015.  Marta Higueras, la Primer Teniente de Alcalde, nos invitó  a la Plataforma a elaborar la ILM, pensando,  a mi modo de ver, que nos iba a llevar mucho más de la semana que empleamos. Mirando desde el poder el humilde perfil de nuestra Plataforma pudo llevarla al error, pues, cuando la sociedad civil se organiza bien, llega a niveles de  eficacia que no siempre consiguen las burocracias oficiales.

¿Por qué, a vuestro juicio, es necesaria una ILM sobre el hambre y la alimentación adecuada en la Comunidad de Madrid?

Leila. Hay datos  sociológicos suficientemente alarmantes como para afirmar esa necesidad. Por ejemplo, según cifras que hemos manejado en la Plataforma, 150.000 personas en Madrid ciudad  van a los bancos de alimentos, y 81.000 hogares, es decir, unas 200.000 personas,  están en situación de pobreza severa recibiendo menos de 334€/mes cada miembro. Estos breves datos revelan que estamos en una situación límite que necesita una acción inmediata. Y la mejor institución  para atender a estas personas en riesgo es el propio ayuntamiento, que es la administración pública más inmediata y cercana a las personas. Dotar a los ayuntamientos de instrumentos jurídicos y recursos económicos suficientes parece la mejor forma de abordar este problema.

Gabriel. La clave, a mi entender, se dio en el estudio realizado en el distrito de Tetuán donde se dice que el 4.6% de la población está recibiendo alimentos para poder subsistir. No sé a qué nivel de PIB estará Tetuán entre los barrios y distritos de Madrid, pero me da la sensación de que no es precisamente de los más pobres. Y al lado de esto, no hay ninguna ley ni a nivel estatal ni a nivel autonómico que garantice el derecho a la alimentación. Solo contamos con normas internacionales, a las que nos hemos adherido como país, y que, aunque nos afectan, no hay ninguna legislación que las regule. Y esto necesitamos  convertirlo en derecho para toda la población de Madrid.

Maximiliano. Entiendo que garantizar el derecho a la alimentación es una responsabilidad pública, hoy derivado en gran parte a la caridad privada y con la presencia de aspectos perversos de negocio para empresas agroalimentarias y de distribución de alimentos. Siendo la ILM un instrumento que implica la cooperación entre administraciones públicas para afrontar el derecho de manera permanente, hoy solo está contemplado de forma parcial y temporal para personas en riesgo de exclusión o de otras situaciones límite como se especifica en el artículo 25 de la Ley de Administración Local.

¿Consideráis que fue suficiente la presencia y participación del público en la II Conferencia? ¿Y qué pensáis de la presencia de los medios de comunicación y de su difusión?

Gabriel.  Así como en la I Conferencia del 2015 nuestra preocupación estaba en la presencia del público,  en la segunda lo cierto es que una semana antes de su inauguración teníamos dudas no de la asistencia del púbico,  sino de si se iba a celebrar o, más aún, de si nosotros mismos íbamos a asistir. Hubo en algún momento problemas de organización y hasta de nuestra participación en la elaboración del programa. Esto nos despistó mucho. De haberlo tenido todo claro desde el principio, nos hubiéramos centrado más decididamente en la difusión y en la prensa. Esto nos forzó a centrarnos mayormente  en los objetivos de la conferencia que, esencialmente, se reducían a poner en candelero desde todos los puntos de vista la ILM y la presencia de otros ayuntamientos de la Comunidad de Madrid.

Maximiliano.  En cuanto al público,  el hambre no es un tema que atraiga a las masas, pero creo que fue suficiente y muy interesado y entendido. No obstante,  el ajuste excesivo de los tiempos en el programa dificultó la participación. En la prensa escrita, salvo excepciones, tuvo poca presencia. Y esto, a pesar de esos 700.000 hogares sin recursos en nuestro país y de los datos sangrantes que dan fielmente la Cruz Roja y Cáritas sobre las personas que tiene que recurrir al Banco de alimentos. Es muy significativo, a este propósito, el vídeo que hicieron los alumnos de la Complutense a una señora cargando con dos bolsas de alimentos y a pie (pues no puede pagarse el billete del metro o del autobús) desde Alonso Martínez, en el Centro de Madrid,  hasta Villaverde, un barrio en el extremo Sur, a más de 10 kilómetros de distancia.

Leila. Yo creo que la cantidad de gente fue razonable, habida cuenta de la precipitada y poca publicidad que se hizo de la conferencia. No obstante, hubo iteración entre el público y algunos ponentes. Las preguntas bien enfocadas y con una evidente carga de compromiso tanto  en quienes hacían la pregunta como en la respuesta que se esperaba de los  ponentes. Y,  respecto a los medios de comunicación, la Plataforma había comprometido como participantes en el evento a los periodistas y tertulianos  Margarita Sáenz, Jesús Núñez y Javier del Pino quienes, además de hacer una extraordinaria labor durante la conferencia, luego lo han difundido a través de los medios que dirigen o en los que participan. También es cierto que hubo una difusión instantánea por streaming y redes sociales y que luego han aparecido referencias en diferentes páginas de internet.

 Mirada desde el Pacto de Milán y la Agenda 2030, ¿qué pasos necesita aún dar la Plataforma hasta alcanzar una ILM que legalice y haga efectivos la necesaria distribución de alimentos entre las personas más vulnerables?

Gabriel. Somos todavía un niño con apenas dos años. Hasta ahora hemos gateado, ahora necesitamos empezar a andar. Ahora necesitamos que la ILM entre a tiempo para poder ser discutida en la presente legislatura de la Asamblea de Madrid. Si esto se logra, luego nos queda conseguir que Ciudadanos apoye la ley en la propia Asamblea. Si no lo hace va a ser difícil que el PP se mueva. Aprobada la ley, necesitamos ver cómo se pone en práctica en los diferentes ayuntamientos. Y para esto se necesita homologar las soluciones que se den, porque no podemos seguir actuando frente al hambre del mismo modo que ahora. Hay que lograr que entre en la conciencia de las personas la idea de que la alimentación es un derecho y que no se les está haciendo ninguna caridad haciendo que se cumpla. Finalmente, si lográramos que se generalicen los Centros de Cultura Alimentaria que nosotros mismos hemos planteado como alternativa probablemente habremos iniciado un camino de no retorno en este tema.

Maximiliano. Mirando las cosas desde el pacto de Milán y la Agenda 2030, nos queda mucho camino que recorrer. Por ejemplo el Pacto, en su punto 4,  habla de “involucrar a todos los sectores del sistema alimentario (autoridades locales, técnicos, académicos, sociedad civil, pequeños productores y sector privado) para el desarrollo, la actuación y a evaluación  de las políticas, programas e iniciativas en el campo alimentario”. Es decir, necesitamos hacer que se cumpla la filosofía de la Carta contra el Hambre. Es verdad que nosotros ya hemos propuesto la ILM y el Centro de Cultura Alimentaria, pero necesitamos también asegurar la constitución de un órgano de vigilancia,  que podría llamarse Observatorio o Consejo de Alimentación, para que este derecho se cumpla.

Leila. Nuestra ILM está en línea con el Pacto de Milán y la Agenda 2030 y está llamada a  jugar un papel clave en la solución del problema del hambre en Madrid. Y nuestro papel como Plataforma será hacer un acompañamiento para hacer valer este derecho ante las instituciones públicas y los partidos políticos, y para concienciar  y sensibilizar socialmente de este derecho a la gente. Y no podemos olvidar, como tampoco se olvida el Pacto de Milán, que el problema de la alimentación no es un problema aislado, está vinculado a todo el resto de carencias de la población desde el Medio Ambiente hasta la educación, el trabajo y la vivienda. Mucho campo, pues, para la Plataforma.