LAICIDAD Y RELIGIÓN EN LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

Juan A. Estrada

Número 80 (sept.-octub.’05)
– Autor: Juan A. Estrada –
 
Las múltiples tensiones políticas y socioculturales de la Iglesia tienen como trasfondo un cambio sociocultural que ha cambiado España. En las sociedades tradicionales, como la española hasta la década de los sesenta, lo religioso era determinante de la vida en todos los aspectos. No había acontecimientos personales ni regulaciones colectivas que no estuvieran impregnadas de elementos religiosos (fiestas, costumbres, leyes, valores). Dios era omnipresente en la vida de los ciudadanos, ya que todo se veía desde la perspectiva de la voluntad de Dios, asumiendo los acontecimientos en relación con su providencia. De ahí el enorme poder social de la Iglesia y sus representantes. El Nacional catolicismo no era sólo el resultante de una victoria militar, sino que correspondía a una manera de concebir la sociedad y estaba avalado por una tradición milenaria. El concordato entre el Vaticano y el régimen de Franco consagraba políticamente una alianza del trono y el altar, avalada por siglos de historia. Se trataba de que colaboraran los dos representantes de Dios, el César y el Papa, en la vieja línea del agustinismo político.

Esta situación comenzó a cambiar en la década de los sesenta. El cambio sociocultural se caracterizó por la triple dinámica de la secularización social, la racionalización de la cultura y la laicidad del Estado. El cambio económico y político, poniendo fin a la autarquía y el aislamiento internacional, favoreció la progresiva transformación del estilo de vida, de la mentalidad ciudadana y de la cultura. Y en este contexto, el Concilio Vaticano II marcó el final de una época, la de cristiandad, y el inicio de otra, el de la misión de las viejas cristiandades europeas. A partir de ahí cambió el panorama español, tanto a nivel político como eclesial.

1. LA LIBERTAD RELIGIOSA EN EL CONCILIO VATICANO II

El texto conciliar sobre libertad religiosa es, junto a la Constitución sobre la Iglesia en el mundo, el que transformó la relación de la Iglesia con la sociedad política . Es un texto muy controvertido, el que generó más rechazos de la minoría conservadora junto al capítulo tercero sobre la Iglesia. Hasta el final luchó la minoría tradicional, con un gran protagonismo de algunos obispos españoles, contra el texto propuesto, contra los miembros de la comisión redactora y finalmente contra su votación, intentando aplazarla primero y luego evitarla. Finalmente, por decisión expresa de Pablo VI, que quería una votación indicativa antes de su viaje a las Naciones Unidas y contra la opinión de 165 obispos que la rechazaban, se sometióa una primera votación el 21 de octubre de 1965 con 1.997 votos a favor y 224 negativos. Tras sucesivas modificaciones fue aprobado el 7 de diciembre, la víspera del fin del Concilio, con sólo 70 votos negativos.

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