LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

ISAM Madrid

Éxodo 103 (marz.-abr.’10)
– Autor: ISAM Madrid –
Apuntes
 
¿QUÉ ES LA SOBERANÍA ALIMENTARIA?

Según la definición dada por La Vía Campesina: La soberanía alimentaria es el DERECHO de los pueblos, de sus Países o Uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros. Es el derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir, y cómo y quién se lo produce.

La soberanía alimentaria supone priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, e incluye el acceso de los/as campesinos/as y de los sin tierra a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los OGM (Organismos Genéticamente Modificados), a favor del libre acceso a las semillas y de mantener el agua como bien público que se reparta de una forma sostenible.

La soberanía alimentaria también incluye el derecho de los países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias demasiado baratas. Mantener unos precios agrícolas ligados a los costes de producción sería posible si los países tuvieran el derecho de gravar con impuestos las importaciones demasiado baratas, si se comprometieran a favor de una producción campesina sostenible y si controlaran la producción en el mercado interior para evitar unos excedentes estructurales.

La soberanía alimentaria establece para la agricultura la prioridad de producir para alimentar a la población, en lugar de producir para el comercio internacional. La participación de los pueblos en la definición de la política agraria es clave, así como el reconocimiento de los derechos de los/as campesinos/ as que desempeñan un papel esencial en la producción agrícola y en la alimentación.

¿DE DÓNDE PROCEDE EL CONCEPTO DE SOBERANÍA ALIMENTARIA?

El concepto de soberanía alimentaria fue desarrollado por La Vía Campesina y llevado al debate público con ocasión de la Cumbre Mundial de la Alimentación en 1996, y ofrece una alternativa a las políticas neoliberales. Desde entonces, dicho concepto se ha convertido en tema importante en el debate agrario internacional, inclusive en el seno de las instancias de las Naciones Unidas. Fue el tema principal del foro de ONG paralelo a la Cumbre Mundial de la Alimentación de la FAO de junio del 2002, así como de noviembre del 2009.

La Vía Campesina es una organización compuesta por 148 organizaciones de campesinos e indígenas que agrupan a 200 millones de personas, con implantación en 69 países.

¿CÓMO RESPONDE LA SOBERANÍA ALIMENTARIA A LOS RETOS EUROPEOS Y MUNDIALES?

La soberanía alimentaria otorgaría a los pueblos y a la UE el derecho a definir su política agrícola y alimentaria a partir de las necesidades de la población y su medio ambiente, y no a partir de las reglas del comercio internacional inscritas en la ideología del libre comercio. Por ejemplo, le corresponde a la UE prohibir el cultivo y la importación de OGM si sus ciudadanos/ as no los quieren, sin que la OMC lo pueda impedir…

La soberanía alimentaria, al situar a campesinas y campesinos en un rol central en la alimentación de la gente de su región, les otorga un sentido y una legitimidad social que la política europea actual (conocida como PAC) a menudo les ha negado. La soberanía alimentaria de hecho se opone a la concentración actual del “poder alimentario” en manos de la industria y las grandes distribuidoras. Le corresponde al poder político, por ejemplo a la UE, regular la producción, los mercados y la distribución teniendo en cuenta a todos los actores de la cadena alimentaria. La soberanía alimentaria no sólo implica un derecho, sino también un deber: el de no perjudicar a las economías agrícolas y alimentarias de otras regiones del mundo. Todo dumping, es decir, toda ayuda que permita exportar a un precio inferior al coste de producción, debería prohibirse. La soberanía alimentaria no sólo se ocupa de alimentar a la población actual, sino también a las generaciones futuras, y por tanto integra la conservación de los recursos naturales y el medio ambiente. Para ello deben desarrollarse los modos de producción agrícola que disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero y favorecen la biodiversidad y la salud. Reduciendo la necesidad de transporte y cambiando los modos de producción demasiado intensivos, se abordan directamente los retos climáticos y medioambientales.

¿QUÉ HACE NUESTRA SOCIEDAD POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA?

En el Estado español, Plataforma Rural lleva desde 1996 trabajando por construir la Soberanía Alimentaria en lo local. Esta organización aglutina a organizaciones rurales y urbanas, de agricultores, de consumidores, ecologistas, ONG para el desarrollo y otras en esta línea, y de este encuentro han salido numerosas campañas (contra la PAC, contra los transgénicos, etc.) y proyectos (Red estatal de Semillas, Universidad Rural Paulo Freire, etc.) en la línea de la Agroecología y de la Soberanía Alimentaria, alcanzando una legitimidad y unos impactos sobre la sociedad que ninguno de estos actores podría alcanzar aisladamente. Con el apoyo de Plataforma Rural, La Vía Campesina-Europa lanzó en 2008 una propuesta para construir Foros locales por la Soberanía Alimentaria en el Estado español. De esta forma, en pocos meses se han constituido en diversos territorios (Madrid, Catalunya, Galiza, Euskadi, Aragón, Pais Valencià, etc.) plataformas que agrupan a colectivos y personas para desarrollar conjuntamente la lucha contra la globalización agroalimentaria, y a la vez apoyar y construir en lo local alternativas a la misma.

¿QUÉ PODEMOS HACER EN CONCRETO?

Entrar en contacto con estas y otras organizaciones y apoyar iniciativas y acciones locales y nacionales, como la producción campesina sostenible y ecológica, la defensa de las semillas locales, las acciones contra los OGM y el dumping, etc. También es importante llevar este debate a otras organizaciones, así como a los gobiernos y parlamentos.

La única solución duradera para eliminar el hambre y reducir la pobreza es a través del desarrollo económico local. Una forma de lograr dicho desarrollo es crear circuitos locales de producción y consumo, donde las familias de agricultores/as vendan sus productos y compren lo que necesitan en poblaciones locales. El dinero circula varias veces dentro de la economía local, generando empleo en los pueblos y permitiendo a los agricultores ganarse la vida. Por el contrario, si lo que los/as agricultores/ as producen es exportado, a precios del mercado internacional (precios bajos), y si la mayor parte de lo que compran es importado (a precios altos), todas las ganancias del sistema son extraídas de la economía local y contribuyen sólo al desarrollo de economías lejanas (como en Wall Street). Por lo tanto, la soberanía alimentaria, con su énfasis en los mercados y economías locales, es esencial para luchar contra el hambre y la pobreza.

Frente a la globalización económica guiada por las grandes corporaciones multinacionales, y las políticas desmedidas de libre comercio que devastan las comunidades rurales en todo el mundo, las personas debemos unirnos en un clamor conjunto por la soberanía alimentaria.