LA MEDIACIÓN INTERCULTURAL EN LA ACCIÓN DE “SEVILLA ACOGE”

Esteban Tabares

Número 83 (marz.-abril’06)
– Autor: Esteban Tabares –
 
Ante la presencia emergente de colectivos inmigrantes como usuarios e incluso dispensadores de servicios sociales o de otro tipo, constatamos que los profesionales encargados de la integración no están capacitados para afrontar esta tarea por ellos mismos. Por eso, en “Sevilla Acoge” recibimos frecuentes peticiones de asesoramiento a profesionales de diversas instituciones: maestras, trabajadoras sociales, pedagogos, médicos, psicólogas, enfermería, orientadoras laborales, abogados, educadores, etc.

Necesitan la ayuda de mediadores-as interculturales, quienes sí poseen las potencialidades adecuadas para la tarea de acercamiento y compromiso entre la sociedad y las personas inmigrantes. El mediador-a ayuda a los distintos profesionales a una mejor comprensión de los grupos o personas extranjeras; y a los propios inmigrantes les facilita el acercamiento en condiciones de igualdad ante nuestras instituciones. Así contribuye a un diálogo en profundidad y a la búsqueda de espacios comunes de comprensión.

Esa es la principal aportación de la mediación intercultural: su capacidad para acercar dos mundos en desigualdad y distintos: el de la sociedad receptora y el de los colectivos inmigrantes. Labor complicada, pues poner en comunicación ambos mundos es fácil cuando se parte de una situación de igualdad; pero la tarea es muy difícil cuando el desnivel simbólico y real es tan grande como el existente entre la sociedad mayoritaria y los grupos etnoculturales minoritarios (inmigrantes, gitanos, excluidos).

Es necesario, pues, un cambio interno en las instituciones para que se produzca una toma de conciencia sobre la situación de multiculturalidad significativa que va creciendo en nuestra sociedad. No sólo los barrios y las calles se perciben distintas a hace veinte años; también las escuelas van cambiando su composición y sus necesidades; los hospitales se encuentran con pacientes a los que no entienden; los servicios sociales no saben cómo actuar con las personas diferentes que son ahora sus nuevos usuarios, etc. Los cambios en la composición de la sociedad son claros, pero las instituciones no están cambiando con el mismo dinamismo.

Un caso peculiar en esta tarea es “Sevilla Acoge”, que es pionera en la formación y profesionalización de la figura de los mediadores-as interculturales. Es una Asociación dedicada exclusivamente a personas inmigrantes desde hace veinte años y que cuenta con un equipo de mediadores-as que trabaja con entidad propia y en coordinación con otros profesionales de los diversos servicios que ofrece. En la atención directa, las personas o familias inmigrantes generalmente no lo dicen todo, sino sólo aquello que creen que el profesional que le atiende puede entender, lo que consideran que éste espera escuchar para que se les ayude. Con frecuencia, sin que ni uno ni otro sean conscientes de ello, entran en colisión pertenencias grupales frente a individuación, raíces frente a porvenir, interdependencia frente a autonomía.

Lo propio de la función mediadora es hacer que se comprendan las reacciones y actitudes de las dos partes, ayudar a que se descubra el significado de las situaciones, el sentido que cada persona otorga a sus acciones. El mediadora es la persona más indicada para desvelar lo que hay detrás, el porqué, los valores que motivan algunas conductas a veces inexplicables para nosotros y lo que de nuestras actitudes no es inteligible para el inmigrante. El mediadora intercultural posee los recursos apropiados para ayudar al profesional que sea a comprender lo no evidente, ayudando a explicitar las prioridades del usuario. Es también la persona que sabe qué hacer para que el inmigrante diga al profesional, de manera adecuada, ciertas cosas que normalmente no le diría. Sólo así se puede llegar a un diálogo en paridad y a tomar acuerdos admisibles por ambas partes.

El mediador-a funciona desde su propia experiencia de interculturalidad, a partir de la comprensión de su propio proceso de aculturación- adaptación. Del mismo modo que ha sabido tender puentes entre su mundo y el nuestro, negociando interiormente acuerdos y compromisos que le permitan conocerse a sí mismo y reconocer a los otros diferentes, así también en su acción mediadora busca cómo restaurar puentes para encontrar un compromiso negociado entre la sociedad de llegada y las familias inmigradas, y dentro de los propios individuos. De hecho, los mediadores-as formados por “Sevilla Acoge” son fruto del mestizaje cultural a raíz de la propia experiencia de síntesis construida para conservar su identidad de origen y tomar a la vez lo positivo de esta sociedad a la que llegaron.

La intervención transversal de la mediación en todas las acciones de “Sevilla Acoge” creemos que es una positiva aportación al diálogo intercultural. Algo tan necesario hoy en nuestras sociedades, en riesgo siempre de enquistarse en fundamentalismos de todo tipo, que desencadenan violencia simbólica y también real, o dominio cultural de la mayoría sobre las minorías. La apuesta práctica que hacemos en nuestra Asociación por los mediadores-as interculturales, su formación y su reconocimiento profesional, creemos que es una buena contribución para irnos acercando a esa bella utopía que nos mueve: “unir sin confundir y distinguir sin separar”.

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