José Antonio Pérez Tapias, Del bienestar a la justicia. Por una ciudadanía intercultural

Antonio García Santesmases

Éxodo 92 (ener.-feb.’08)
– Autor: Antonio García Santesmases –
Trotta, Madrid, 2007
 
La obra de José Antonio Pérez Tapias Del bienestar a la justicia tiene como subtítulo Por una ciudadanía intercultural. Todo autor tiene que optar por algún título que dé sentido al libro que publica. En pocas ocasiones he visto mejor realizado este objetivo y ello por varias razones.

Estamos en un momento en que debatimos en la filosofía política actual acerca del individualismo, del comunitarismo y del republicanismo; estamos en un momento en que discutimos en la vida política acerca de las ventajas y de los inconvenientes del modelo multicultural y acerca de los límites y las posibilidades futuras del modelo republicano. Para profundizar en ambos debates es de gran utilidad la obra que comentamos.

En primer lugar porque José Antonio Pérez Tapias aúna su tarea profesional como profesor de filosofía con la condición adquirida recientemente de parlamentario socialista. Creo que puede ser muy fructífera esta combinación en unos momentos en que el debate político se ha desplazado a temas que afectan a los sentimientos, las emociones, las raíces culturales, las costumbres morales y a lo que se ha denominado una querella por los valores. En muchas ocasiones estos debates han adquirido tal virulencia que todas las antiguas discusiones acerca de los intereses socio-económicos parecen haber desaparecido. Es como si el pensamiento único hubiera triunfado en el campo económico y el debate político se centrara únicamente en problemas que afectan a la familia, la escuela, las tradiciones religiosas, las identidades culturales y los sentimientos de pertenencia. ¿Qué hacer ante esa situación?

Lo primero y fundamental no olvidar que cuando hablamos de problemas de valores no podemos olvidar las diferencias socioeconómicas, pero tampoco queremos reducir todos los problemas a la vieja cuestión social y minusvalorar las cuestiones derivadas del reconocimiento de la identidad, de las identidades.

Es y espero que sea muy fructífera en el futuro la combinación entre el filósofo y el político en el caso de Pérez Tapias porque no cabe duda que encima de la mesa nos esperan una enorme cantidad de temas que han removido el imaginario colectivo como no había ocurrido desde hace treinta años. Pensemos en todas las polémicas acerca de la educación para la ciudadanía, el matrimonio homosexual, la nación de naciones, la ley de memoria histórica y la política de alianza de civilizaciones. Todo ello requiere de un nuevo relato que replantee muchos de los silencios, de las omisiones, de los agravios, de las heridas mal cicatrizadas de la transición política española.

El lector de esta obra no encontrará en este libro ese relato. No es la pretensión del autor. Pero me atrevo a afirmar que no se podrá construir ese relato con alguna consistencia sin tener en cuenta aportaciones como las que aquí aparecen. Pérez Tapias se lanza al intento, apasionante y discutible (por ello mismo hay que decir que merece ser discutido) de intentar aunar dos paradigmas muy diferentes a la hora de diagnosticar los problemas de esta sociedad posmoderna, multicultural, líquida en la que vivimos. Por un lado recoge la tradición ilustrada a la hora de actualizar lo mejor del pensamiento habermasiano y su esfuerzo por preservar las conquistas del Estado social. Hasta ahí su planteamiento no sorprenderá a los lectores de izquierda.

Sí causará, sin embargo, cierto asombro, cuando no extrañeza, el intento de aunar ese legado con el pensamiento de Levitas. Detrás está el esfuerzo por hacer compatibles elementos centrales en el diagnóstico de Marx y de Nietzsche.

Esa difícil fundamentación metafísica encuentra su mejor aplicación en los esfuerzos por hacerse cargo de la diversidad cultural, de la laicidad y del retorno de las religiones. Juega aquí Pérez Tapias con la ventaja de su gran conocimiento de los temas educativos, con la experiencia acumulada de sus muchos encuentros con la realidad iberoamericana y finalmente con una finísima sensibilidad teológica absolutamente excepcional en el universo de la izquierda política española.

Por todo ello distintos lectores podrán disfrutar con esta obra. Tanto los pedagogos que vean una ocasión para profundizar en los problemas de la educación intercultural, como los políticos que deseen profundizar en la alianza de civilizaciones, como las personas interesadas por el debate entre laicidad y pluralismo religioso.

Sólo me queda desear a los lectores que disfruten ante una obra ardua, y que no se desanimen; en una obra que requiere tiempo, silencio, meditación reflexiva porque no es una obra coyuntural que se pueda leer en una tarde; requiere evitar la premura porque remite a los fundamentos metafísicos del quehacer religioso, educativo y político. Y sólo me queda desear también al autor larga vida política por bien del proyecto socialista y del suyo propio, porque pocas cosas son tan atractivas para un gran metafísico como la de sumergirse en el combate político cotidiano, para poder observar en vivo y en directo la dificultad de combinar los paradigmas, para percibir los claroscuros de cualquier decisión política relevante, para evaluar cómo las decisiones más queridas conllevan consecuencias indeseables de la acción.