FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN DE LA DESINFORMACIÓN, MEDIOS DE COMUNICACIÓN ALTERNATIVOS

Pepe Mejía

Número 84 (mayo-junio’06)
– Autor: Pepe Mejía –
 
Hagamos un ejercicio y a la vez una reflexión. Paremos nuestra actividad y repasemos lo que hemos hecho durante la jornada. Desde el primer momento que nos levantamos de la cama realizamos ritos de consumo permanentes. Agua, electricidad, gas, dentífrico, tostadas, café, azúcar…Salimos de casa y consumimos energía a través de los transportes y medios de locomoción llámese privados o públicos. Nuestras vidas están impregnadas de consumo y mercantilización. Nuestras vidas están mercantilizadas. Nos ofrecen diversión a cambio de pagar un precio. Nos obligan a que todo consumo sea comercial. No hay espacio para compartir o para humanizar unas relaciones que están dirigidas por el mercado.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en reforzamiento de este sistema nefasto de in-valores. Los medios justifican estas desigualdades y refuerzan la idea primigenia de que todo cuesta, que todo viene dado y que todo se nos impone. Como dice Vicente Romano, periodista y profesor, “Todo lo que tiene que ver con la comunicación es una forma de poder”.

El sistema planifica y controla nuestras vidas. Manipula a conciencia. Y lo hace a gran escala.

En un documento recientemente desclasificado y difundido por la National Security Archive, el Pentágono presenta su estrategia para controlar la información. Titulado Information Operations Roadmap, el documento, rubricado por Donald Rumsfeld con fecha 30 de octubre de 2003, examina las diferentes actividades del Ejército relacionadas con el control de la información.

Inmediatamente después del 11 de septiembre, el Pentágono crea, en el mayor secreto, el Office for the Strategic Influence (OSI), una agencia de propaganda encargada de modelar las opiniones públicas a nivel planetario mediante una intoxicación masiva de los medios de comunicación a fin de apoyar la guerra contra el terrorismo. En ese entonces, las revelaciones de la prensa sobre las actividades de la OSI y su impacto en las informaciones difundidas por los medios estadounidenses obligaron a Donald Rumsfeld a anunciar el cierre de esta nueva agencia. En efecto, el Smith-Mundt Act prohíbe la realización de campañas de desinformación que tengan como objetivo el público estadounidense.

Sin embargo, el Pentágono no renunció a sus proyectos y el Office for the Strategic Influence (OSI) fue sustituido por el Northern Gulf Affairs Office. Creada en septiembre de 2002 y supervisada por el subsecretario de Defensa William Luti, esta oficina se dió a la tarea de preparar el terreno para una intervención en Irak, destilando informaciones sobre las supuestas armas de destrucción masiva en posesión de Irak y los vínculos de este país con el terrorismo internacional.

El documento, hecho público a finales de enero de 2006 por la National Security Archive, confirma que el Pentágono no ha abandonado el terreno de la guerra informativa y propagandística. El mismo indica que «La importancia del dominio de la información explica el objetivo de transformación de las Operaciones de Información para hacer de las mismas un arma en su totalidad como son las fuerzas aéreas, terrestres, navales y las fuerzas especiales» («The importance of dominating the information spectrum explains the objective of transforming IO into a core military competency on a par with air, ground, maritime and special operations»).

Con esta óptica, el Pentágono se adentra en un campo cuya competencia correspondía anteriormente al Departamento de Estado, y en especial al subsecretario de Estado para la diplomacia pública y los asuntos públicos (The Under Secretary for Public Diplomacy and Public Affairs), en realidad un ministerio de propaganda cuya misión es difundir la doctrina estadounidense, principalmente mediante medios directamente bajo su control como «Así», el documento afirma igualmente que «las principales actividades en materia de información del Departamento de Defensa incluyen los asuntos públicos, el apoyo militar a la diplomacia pública y las operaciones psicológicas».

El reciente escándalo que implicó al Pentágono y a uno de sus subcontratistas, el Lyncoln Group, sobre el tema de los artículos periodísticos que presentan la ocupación de Irak desde un punto de vista favorable, redactados por militares estadounidenses y luego difundidos por la prensa iraquí, constituye un ejemplo de esta estrategia. Por otra parte, el Pentágono no excluyó desarrollar los medios al servicio de la propaganda. Se menciona la voluntad de «desarrollar un sitio web global al servicio de los objetivos de comunicación de los Estados Unidos. Los contenidos provendrían fundamentalmente de terceros y por lo tanto serían más creíbles para públicos extranjeros que si fueran producidos por oficiales estadounidenses» («Develop a global web site supporting U.S. strategic communications objectives. Content should be primarily from third parties with greater credibility to foreign audiences than U.S. officials»).

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