El agua y el desarrollo más allá de los objetivos del milenio

Helena Caballero

El agua es un bien fundamental para el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el hambre y es un elemento indispensable para la salud humana. Para algunos, la crisis mundial del agua tiene que ver con situaciones de escasez absoluta del recurso, pero esto no es así: las causas de la crisis del agua radican en la pobreza, la desigualdad y las políticas equivocadas de gestión del agua que agravan la crisis.

En este contexto mundial de crisis de gestión del recurso, se gestó la Declaración del Milenio en el año 2000. Fue firmada por 189 Jefes de Estado y de Gobierno, en la Cumbre del Milenio, promovida por las Naciones Unidas en el año 2000 y fue un hito decisivo para la cooperación mundial en el siglo XXI. En la Declaración se recogieron 8 objetivos de desarrollo internacional, conocidos como Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) comprometiéndose los gobernantes de los países desarrollados y en desarrollo a alcanzarlos para el año 2015. Son las metas cuantitativas y con plazos definidos que el mundo se ha fijado para eliminar la pobreza extrema, el hambre y las enfermedades, y para promover la igualdad entre los géneros, la educación y la sostenibilidad ambiental. Son también una expresión de los derechos humanos básicos, como los derechos a la salud, la educación y la vivienda.

El agua es un elemento transversal clave para la consecución de todos los ODM

El acceso al agua potable y al saneamiento son elementos indispensables para el logro de todos los ODM, como erradicar la pobreza, combatir el hambre y mejorar la salud, o mejorar la escolarización, por lo tanto, el agua se presenta como un elemento transversal en muchos casos, clave para la consecución de todos los ODM.

- La población pobre dispone de menor acceso a agua limpia y paga más por ella

La población pobre que vive en los barrios pobres paga entre 5 y 10 veces más por cada litro de agua que la población con mayores recursos de la misma ciudad. En muchas ciudades, las empresas de servicio público se niegan a conectar a los hogares que carecen de títulos formales de propiedad, excluyendo así a la gran mayoría de las familias más pobres.

- La privación de agua POTABLE y saneamiento produce efectos multiplicadores.

El agua sucia y la falta de saneamiento constituyen la segunda causa de mortalidad infantil del mundo, 1.800 millones de muertes infantiles anuales son a causa de la diarrea y causan la pérdida de 443 millones de días escolares. Los beneficios también son acumulativos, del mismo modo que lo son las pérdidas asociadas a las desigualdades de género relacionadas con el agua y el saneamiento; las niñas educadas tienen más probabilidades de tener familias más saludables y menos numerosas, y sus hijos tienen menos probabilidades de morir y más probabilidades de recibir educación que los hijos de madres menos educadas.

- El acceso a abastecimiento y saneamiento básico afecta a la consecución de todos los ODM:

1. Avances en la consecución del Objetivo 1:“Erradicar la pobreza extrema y el hambre”

Meta: “Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a un dólar por día”

Desde 1990, se ha reducido el número de personas que vive en la pobreza extrema de la mitad de la población del mundo a poco más de la cuarta parte en 2005, pero hay todavía más de mil millones de seres humanos que subsisten con menos de un dólar al día, y muchas regiones del mundo están muy rezagadas con respecto al cumplimiento de este Objetivo.

 Meta: “Reducir a la mitad, para 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre”

Los elevados precios de los alimentos limitan el progreso en la erradicación del hambre: la tasa de desnutrición, que llevaba 18 años disminuyendo, está aumentando debido al incremento del precio de los alimentos, y aumenta también el número de conflictos y de desplazados por el hambre. Ha aumentado el número de países donde los niños alcanzan el peso mínimo, pero hoy hay todavía 840 millones de desnutridos y 100 millones más de hambrientos.

2. Avances en la consecución del Objetivo 2:“Lograr la enseñanza primaria universal”

Meta: “Asegurar que, para el año 2015,los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria”

Desde el año 2000, la matrícula de la enseñanza primaria se incrementó del 83% al 88% en 2007. La asistencia a la escuela, en particular entre las niñas, se ve afectada por tareas que exigen mucho tiempo, como acarrear agua, y factores como la mala salud. Se ha comprobado que la falta de instalaciones sanitarias adecuadas en las escuelas impide que las niñas asistan a ellas, en particular cuando están menstruando. Este Objetivo no se logrará si no se fortalecen los sistemas nacionales de educación elevando el gasto en educación en cada país, destinando al menos del 15 al 20% del presupuesto nacional, dando prioridad a la educación básica y promoviendo empleo estable y formación permanente para los profesores.

3. Avances en la consecución del Objetivo 3: “Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer”

Meta: “Eliminar las desigualdades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de fines de 2015”

Los datos disponibles demuestran que un 60% de los países ha logrado la paridad de género en la educación primaria, un 30% en la secundaria y solo un 6% en la enseñanza superior, pero todavía hoy muchas niñas no pueden asistir a la escuela porque están a cargo de recolectar agua para uso doméstico y porque en los establecimientos educativos no existen instalaciones sanitarias separadas.

4. Avances en la consecución del Objetivo 4:“Reducir en dos terceras partes la mortalidad de niños menores de cinco años”

Meta: “Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015,la mortalidad de niños menores de cinco años”

Ha habido importantes logros en esta meta: el número de muertes de niños de menos de cinco años de edad se ha reducido de 12,6 millones por año (1990) a 8,8 millones (2008). El vínculo entre el acceso al agua potable y la salud infantil es dramático y directo: el agua no potable y los hábitos de saneamiento e higiene insalubres se cobran cada año la vida de 1,5 millones de niños menores de cinco años (5.000 cada día), y, del total de personas fallecidas por infecciones diarreicas en 2001, el 70% eran niños.

5. Avances en la consecución del Objetivo 5:“Mejorar salud maternal”

Meta: “Reducir, entre 1990 y 2015, la mortalidad materna en tres cuartas partes”

Es el ODM en el que menos se avanza: en las regiones desarrolladas se registran nueve muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en las regiones en desarrollo se registran 450.

El acceso al agua potable y el saneamiento es indispensable para reducir la mortalidad materna.

Una mujer de cada 48 muere durante el parto o después del parto, las mujeres a menudo no se pueden lavar, ni tampoco lavar al bebé. El acceso a bajo coste a abastecimiento de agua potable y servicios de saneamiento básico es una de las medidas más eficaces para mejorar la salud materna, pero no podemos olvidar que el logro sería implantar estrategias nacionales de salud e invertir la ayuda internacional en capacitar profesionales en estos países.

Disponer de agua potable y saneamiento básico contribuye a prevenir las enfermedades vinculadas al agua, incluidas las diarreicas, que pueden ser mortales.

6. Avances en la consecución del Objetivo 6:“Combatir VIH, malaria y otras enfermedades”

Meta 1: “Haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA en 2015”

Meta 2: “Lograr, para 2010, el acceso universal al tratamiento del VIH/SIDA de todas las personas que lo necesiten”

Se ha avanzado mucho en la lucha contra esta enfermedad: el número de nuevas infecciones por VIH en el mundo alcanzó su nivel máximo en 1996 y, desde entonces, ha ido disminuyendo en un 30%, hasta los 2,7 millones en 2007. En solo cinco años, la cobertura del tratamiento antirretroviral en los países pobres se ha multiplicado por diez. Pero todavía existen 33 millones de personas que viven con el VIH y lo que es peor aún, en 2007, por cada persona que iniciaba tratamiento con medicamentos antirretrovirales, tres nuevas personas se infectaban con el VIH.

Meta 3: “Haber detenido y comenzado a reducir, en 2015, la incidencia de la malaria y otras enfermedades graves”

La malaria es una enfermedad de transmisión vectorial y vinculada con el agua, con más de 300 millones de casos severos, y que causa más de 1 millón de muertos al año, de los cuales el 90% en el África subsahariana. En esta parte del mundo, el uso de mosquiteras tratadas con insecticida para proteger a los niños, una medida de bajo coste y alta eficacia, aumentó desde un 2% en el año 2000 hasta un 20% en 2006. También se está estabilizando la incidencia de la tuberculosis.

Un mejor abastecimiento de agua también reduce el riesgo de transmisión de la malaria y del dengue.

7. Avances en la consecución del Objetivo 7: “Garantizar sostenibilidad del medio ambiente”

Meta 1: “Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente”

Entre las dificultades principales relacionadas con el agua que ha definido el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos se cuentan la de proteger los ecosistemas (desde 1900, se ha perdido alrededor del 50% de los humedales en todo el mundo), satisfacer las necesidades básicas y proveer de servicios de agua a las ciudades. Y el porcentaje de reservas pesqueras agotadas o sobreexplotadas ha aumentado del 70% en 1995 al 80% en el 2006..

Meta 2: “Haber reducido y haber ralentizado considerablemente la pérdida de diversidad biológica en 2010”

Todavía hoy existen cerca de 17.000 especies vegetales y animales en peligro de extinción, y no se revierte la tendencia. Actualmente, solo un 12% del planeta se encuentra bajo alguna forma de protección. Son necesarios muchos más esfuerzos para proteger las especies y los ecosistemas amenazados, y entre las medidas básicas debe encontrarse reconocer los derechos tradicionales de los indígenas sobre los recursos naturales.

Meta 3: “Reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento”

El mensaje clave hoy es que el mundo ha cumplido con el ODM relativo al agua potable cinco años antes de lo programado:

En 2010, el 89% de la población mundial estaba utilizando ya fuentes de agua potable mejoradas, cuando en 1990 era del 76%. Esto significa que el objetivo de desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable ha sido alcanzado cinco años antes de 2015, que era la fecha fijada. Si la tendencia continúa, en 2015 el 92% de la población mundial tendrá cubierta esta necesidad. Pero aún resta mucho por hacer. El 11% de la población mundial (783 millones de personas) sigue sin acceso a una fuente de agua potable mejorada, y al ritmo actual, 605 millones de personas seguirán sin ese servicio en 2015.

A pesar de las mejoras conseguidas en la mayoría de las regiones en desarrollo, el ODM relativo a servicios de saneamiento sigue estando lejos de alcanzarse:

En las regiones en desarrollo tomadas en conjunto, la cobertura de saneamiento aumentó del 36% en 1990 al 56% en 2010. A pesar de este avance, casi la mitad de la población de esas regiones (2.500 millones de personas) no cuenta con instalaciones de saneamiento mejoradas.

Todavía hay 1.100 millones más (el 15% de la población  mundial) que no tienen ningún tipo de instalación de saneamiento.

Es necesario promover el acceso a bajo coste de agua potable y servicios públicos de saneamiento, construyendo unas infraestructuras a la medida de la comunidad. Se estima que se necesitará una inversión adicional de 11.300 millones de dólares al año para lograr los ODM relacionados con el agua potable y el saneamiento en los niveles básicos.

Meta 4: “Haber mejorado considerablemente, en 2020, la vida de al menos 100 millones de habitantes de barrios marginales”

De 2000 a 2012, el porcentaje de residentes urbanos de los países en desarrollo que vivía en tugurios disminuyó del 39% al 33%. Más de 200 millones de esas personas tiene acceso a fuentes de agua mejorada, instalaciones de saneamiento mejoradas o viviendas duraderas o menos hacinadas, por lo cual se ha superado la meta de mejorar significativamente las vidas de al menos 100 millones de habitantes de tugurios. Además, este ha sido un logro alcanzado mucho antes del plazo fijado de 2020.

Es imprescindible promover una planificación urbana con todos los servicios para eliminar los tugurios.

8. Avances en la consecución del Objetivo 8: “Fomentar la Asociación Mundial para el Desarrollo”

Según el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, muchos gobiernos, preocupados por la deuda y la reducción del déficit, han efectuado recortes significativos de sus gastos en la infraestructura y los servicios relacionados con el medio ambiente. La cobertura del suministro de agua potable representará un gasto sustancial para todos los países, la crisis ha incrementado el precio de los préstamos recibidos, y ha disminuido la capacidad de los países en desarrollo de invertir en educación, sanidad o infraestructuras. Los únicos países que alcanzaron o sobrepasaron la meta de las Naciones Unidas (0,7%) fueron Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos y Suecia. En realidad, la ayuda para los países más pobres (AOD) está muy por debajo de la meta fijada para 2010. España es el país que más recortó su ayuda en cooperación en 2012: un 49,7%, a lo que hay que sumar el recorte del 32’7% en el año 2011, lo que demuestra que para nuestro país la cooperación no es una política pública sino una dádiva caritativa para el tiempo de bonanza.

El hito más importante en estos últimos años en torno al agua, se produjo el 28 de julio de 2010, día en que la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció el acceso a agua a potable y saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y todos los demás derechos humanos. Afirmó que el derecho al agua y el saneamiento se deriva del derecho a un nivel de vida adecuado, derecho que se ha descrito en términos de disponibilidad-el derecho humano al agua se limita a los usos personales y domésticos ,la cantidad de agua disponible, y el número de instalaciones de saneamiento, debe ser suficiente para estos usos-, calidad -el agua debe ser apta para el consumo y uso-, aceptabilidad -las instalaciones de saneamiento, en particular, tienen que ser culturalmente aceptables-, accesibilidad -el agua y los servicios de saneamiento deben ser accesibles a todos en la casa o sus alrededores de forma continua y fiable -y asequibilidad-el saneamiento y el abastecimiento deben ser asequibles, es decir que no debe ser el coste un factor de discriminación en el acceso al agua.

El camino a seguir después del 2015

Al reconocerse el derecho humano al agua, y tras la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo sostenible (Río+20), en la que se puso de manifiesto que el acceso al agua y el saneamiento, la alimentación y la producción de energía, el desarrollo industrial y la salud de los ecosistemas dependen de la disponibilidad de agua limpia gestionada de manera sostenible, es evidente que hay que acordar una agenda para el desarrollo después de 2015 donde se establezcan unos Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS) que sustituyan a los ODM. El punto de partida tendrá que estar anclado en los valores contenidos en la Declaración del Milenio, pero las nuevas realidades y los retos que persisten reclaman una agenda mas amplia, construyendo una visión de desarrollo alrededor de tres principios: respeto a los derechos humanos, equidad y sostenibilidad y alrededor de cuatro dimensiones íntimamente interrelacionadas:

Desarrollo económico incluyente

El desarrollo sostenible implica un desarrollo económico estable, equitativo e incluyente basado en patrones de consumo y producción sostenibles. Se requieren políticas macroeconómicas que estén enfocadas no sólo en lograr la estabilidad macroeconómica y financiera sino que también consideren aspectos de desarrollo más amplios y que provean empleos productivos y decentes.

Desarrollo social incluyente

Las prioridades para el desarrollo social deben incluir: servicios de salud preventivos y de tratamiento con énfasis en la salud de las madres y de los recién nacidos; servicios de salud reproductiva; el acceso a medicinas esenciales; atención a las enfermedades no transmisibles e infecciosas; el agua potable, la sanidad e higiene; la educación de los niños y niñas y el acceso a servicios de energía modernos.

Sostenibilidad del medio ambiente

Las prioridades inmediatas para preservar la sostenibilidad del medio ambiente incluyen asegurar un clima estable, parar la acidificación de los océanos y prevenir la degradación de la tierra y el uso no sostenible del agua a través del manejo sostenible de los recursos naturales y la protección de la biodiversidad.

Paz y seguridad

La paz y la seguridad, incluyendo la eliminación de la represión política, de discriminación y de cualquier otra forma de violencia, son componentes clave y críticos para el desarrollo. La experiencia demuestra que la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos están interrelacionados y se reafirman mutuamente.

Por último, la implementación de la agenda posterior a 2015 dependerá de manera crítica del liderazgo y compromiso político de los dirigentes así como de facilitar a las organizaciones civiles que participen efectivamente en la toma de decisiones nacionales y locales.