Derecho a la alimentación adecuada. Un enfoque de derechos humanos para erradicar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición

Juan Carlos García y Cebolla

El 1 de Junio de 2017 se celebró en Madrid la II Conferencia contra el Hambre, corriendo la conferencia inaugural a cargo de D. Juan Carlos García Cebolla, experto de la FAO, que se trasladó desde Roma para participar en el evento. De su amplia comunicación tomamos las siguientes reflexiones.

El derecho a la alimentación

La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) aborda el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de todos los individuos, sobre el que se basa un proyecto de desarrollo y un contrato social para un planeta finito compartido equitativamente.  Es la Declaración Universal de Derechos Humanos la base jurídica internacional de la que nace el Derecho a la Alimentación que forma  parte del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), cuyo  artículo 11.1 declara el:

Derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia.

El derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre, (art 11.2) obliga a los Estados firmantes del Pacto a garantizar el acceso a una alimentación suficiente y adecuada, y conlleva el compromiso de adopción de políticas y programas que el mencionado artículo 11.2 desarrolla:

  1. a) Mejorar los métodos de producción, conservación y distribución de alimentos mediante la plena utilización de los conocimientos técnicos y científicos, la divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o la reforma de los regímenes agrarios…;
  2. b) Asegurar una distribución equitativa de los alimentos mundiales en relación con las necesidades, teniendo en cuenta los problemas que se plantean tanto a los países que importan productos alimenticios como a los que los exportan.

El marco de derechos reconocidos internacionalmente se  confronta con una realidad donde a escala mundial  un gran volumen de población no tiene acceso a una alimentación suficiente.

*  793 millones de personas sufren subnutrición crónica.

* 2.000 millones de personas con carencias de nutrientes.

* 600 millones que padecen obesidad.

Hambre y malnutrición generan una carga hacia el futuro que condiciona las capacidades de las sociedades y las personas. Hambre y pobreza impiden a los más vulnerables aprovechar oportunidades, limitan la posibilidad de cambiar los modos de uso del territorio y su gestión sostenible.

La disponibilidad de alimentos suficientes es el requisito básico para garantizar el derecho a la alimentación, pero la disponibilidad de alimentos no es suficiente si no está garantizado el acceso a los mismos de la población vulnerable en condiciones de estabilidad y correcta utilización del suministro alimentario.

DISPONIBILIDAD

* Planificación territorial y protección de suelos, agua y biodiversidad.                *  Adaptación al Cambio climático e intensificación sostenible.

* Reducción de pérdidas y eliminación de barreras técnicas.

* Romper la brecha de género (regímenes de tenencia, acceso a crédito).

ACCESO

* Planificación y Urbanismo.

* Políticas de Desarrollo Social: Empleo digno, transferencias de rentas, alimentación institucional (escolar, grupos específicos), educación y capacitación inclusiva.

* Mercados transparentes e inclusivos.

* Romper la brecha de género: democratización del cuidado, acceso a formación y crédito.

Crear un marco propicio

Teniendo en cuenta que las personas en situación de emergencia alimentaria  no son el problema, sino que son parte de la solución, garantizar el acceso a los alimentos debe tomar en cuenta la participación de los afectados, la no discriminación y la preservación de su dignidad, lo cual exige  políticas y programas enfocados a atajar el hambre y la malnutrición con apoyo de un marco legal adecuado y la asignación de recursos necesarios para una acción efectiva  eficaz.

Por ello resulta imprescindible el fortalecimiento de mecanismos inclusivos de coordinación y gobernanza, y el uso creciente de la información y el análisis en la toma de decisiones, bajo los principios de equidad, rendición de cuentas y transparencia de la gestión, dando prioridad a los más vulnerables.

La equidad no es repartir a todo el mundo lo mismo. La equidad es tratar a cada persona para atender  a sus necesidades, para estar en eso que idealmente llamamos igualdad de oportunidades. Porque hay una parte que tiene que ver con nuestras decisiones individuales, una parte en que las políticas públicas no pueden ir. Pero para que eso sea posible tenemos que partir de un piso mínimo,  por debajo del cual ya no hay oportunidades, solo intentos de sobrevivir.

La coordinación de las políticas públicas debe tomar en cuenta la multi-sectorialidad del proceso alimentario y la multiplicada de actores, superando la rigidez del ciclo de políticas, y tomando como referencia a los gobiernos locales al final de la cadena.

Uso biológico y Nutrición

* Educación alimentaria y nutricional.

* Acceso al agua y saneamiento.

* Acceso a servicios de salud.

* Mercados y sistemas alimentarios sensibles a la nutrición.

* Políticas de protección del consumidor e información responsable (información relevante, comprensible…),  sensibles a los derechos de la infancia a los más vulnerables.

* Protección social y acceso a los alimentos que toma en cuenta la nutrición (educación).

*Promoción del cuidado equitativo y brecha de género.

Políticas en el nivel local

Hay diferentes áreas en el nivel local que tienen que ver con la  disponibilidad de alimentos y con el  acceso. Por ejemplo, la Brecha de género que está a lo largo de todas las dimensionas. Si hablamos de derecho a la alimentación, mientras no tengamos acceso  a medios, a formación, igualitario… Pero, sobre todo, mientras no democraticemos el cuidado no vamos a ir a ninguna parte. El factor  esencial de la economía del mundo es el cuidado. No figura en las cuentas porque es difícil de medir, porque no es tasable. Pero por ejemplo, esa comida que está en el frigorífico no llega sola,  la composición de esa comida o dieta no es aleatoria, se trata de decisiones. Y eso en un 90% se lo hemos asignado a las mujeres.  Cuando hay personas que se encargan de tomar esas decisiones y tienen un mayor conocimiento, entonces se produce un beneficio mucho mayor. Y todo esto tiene que ver con el cuidado. Desde la atención natal donde hay un sesgo que es inevitable por la lactancia hasta que nos vamos de este mundo. Incluso durante el periodo que pensamos que no necesitamos que nos cuide nadie. Hay un montón de cosas que no reconocemos que es otra persona la que se ha dedicado a que puedan ocurrir. No solo no estamos cambiando esa distribución sino que, además, cuando es remunerada, es con una remuneración mínima y con un reconocimiento social también mínimo… Pues bien, o cambiamos ese modelo o no vamos a avanzar. Y obesidad, malnutrición irán in crescendo porque hemos cambiado el modelo de organizar la sociedad.

Y ahí nos hace falta también otro tema que es la información. Las personas necesitan información relevante y fácil de entender para tomar decisiones. Porque hemos instaurado un modelo en el que todos tenemos que producir al máximo. Es decir, que estamos exprimiendo a las personas y forzando a que reduzcan su tiempo de cuidado para participar en el sistema económico. Que no son solo las horas de trabajo (y esto enlaza con políticas urbanas), es el transporte, es la segregación socio-espacial, etc. En algunos casos esta segregación socio-espacial genera desiertos alimentarios (en algunas ciudades, no en las nuestras).

Cuando hablamos de Derechos Humanos, hablamos del derecho a la información y de la protección de los derechos de los que todavía no pueden decidir por sí mismos. Y toda la publicidad dirigida a la infancia para condicionar la compra. Eso son también políticas que tienen que ver.

Algunos elementos prácticos para una discusión de políticas tienen que ver con mecanismos de monitoreo, mecanismos transparentes, unificados, que reduzcan los costes de transición para las personas para acceder a programas. Que no tengan que ir siete veces a siete ventanillas y justificar lo que ya han justificado, y, además en sitios lejanos para que se desanimen y, como no tenemos dinero, reducir el coste.

Programas de alimentación institucional coherentes, ligados a la educación alimentaria y nutricional. Hay que evitar la contradicción de enviar en el aula mensajes sobre educación alimentaria, y luego hacer lo contrario en el comedor escolar,  con el objetivo, por ejemplo de reducir el coste de la alimentación. Una alimentación escolar, una alimentación institucional es cara porque implica cuidado, personas, tiempo.

Enfoques de desarrollo social frente a protección social. La protección social es necesaria, pero si queremos romper la desigualdad y trabajar en derechos, tenemos que hablar de desarrollo de capacidades.

Y desde cualquier administración, la revisión de normativas, reglamentos, etc. que generan barreras. Porque nunca pensamos en los más vulnerables, pensamos en la población de ingresos medios. Y para los más empobrecidos, muchos de los reglamentos y ordenamientos que tenemos en  nuestros organismos son barreras.

El papel de los gobiernos locales

Los gobiernos municipales están al final  de la cadena. Tienen muchas limitaciones en el diseño de políticas y normas que vienen desde arriba: desde lo multilateral, el marco europeo, el Estado, los gobiernos autonómicos y, por último, el municipio. Pero en cambio tienen el municipio una gran capacidad para la transformación social. Por algo que también se ha dicho aquí: están en contacto, son la interface entre el gobierno y la ciudadanía. Si somos capaces de articular la información y generar evidencia -y no un municipio sino una cadena de municipios-  cabrá la posibilidad de cambiar las políticas y marcos legales en aquellos puntos que van más allá de la capacidad de las administraciones locales. Son los que tienen la capacidad de mostrar cuáles son los cambios que necesita el sistema para funcionar.

En este sentido, se nos abre un espacio muy importante que la Nueva Agenda Urbana con Hábitat 3 en el marco también de los objetivos del desarrollo sostenible, y el Pacto de Milán para Políticas Alimentarias Urbanas. Esto nos da la oportunidad de trabajar de esa manera difícil que es integrarlo todo. No está en una política de aquí y de allá, se trata de que todas las políticas estén interconectadas y piensen cómo contribuyen al resto. Y en esto creo que hay un buen ejemplo como es el Plan Estratégico de Derechos Humanos del Ayuntamiento de Madrid. Muestra muy bien esa interconexión entre derechos. Hay temas que tienen que ver con el derecho a la alimentación a lo largo de los otros derechos. Y creo que es un ejemplo de esa otra manera de pensar las cosas de forma más integral. Y nos da la oportunidad de aprender juntos. Esto es fundamental. Algunos de los temas que han salido hoy, otras sociedades ya los han pensado. Por ejemplo, la diferencia entre inversión y gasto. Hay sociedades que tuvieron que planteárselo durante la época de los ajustes estructurales y tuvieron que discutir a fondo lo que es inversión y lo que es gasto. Porque para cualquier ministerio de inversión una granja de dromedarios en Groenlandia es una inversión. Pero, salvo que el cambio climático sea muy fuerte, eso es un gasto.  Y, por otro lado, los actos de servicio en la atención sanitaria preventiva, es formación de capital humano, y es pura inversión. Y este debate necesitamos tenerlos si queremos organizar bien nuestras políticas de gasto e inversiones. Más allá de temas puntuales o coyunturales, es una cuestión conceptual que tiene que ver también con las prioridades de modelo de desarrollo, también de Derechos Humanos. ¿En qué invertimos?, ¿Cómo conceptuamos la inversión?

Finalmente señalar que  los Países miembros de la FAO llegaron a un documento muy simple, porque tiene que ser universal, pero que cambió un poco los políticas de aquel momento. Son las Directrices Voluntarias para el Derecho a la Alimentación. Y son voluntarias porque se puedan cumplir o no sino porque son un menú de políticas que cada país, y dependiendo de su concepto de sociedad, puede adoptar.  Porque la obligación está arriba, está en el pacto. El cómo lo llevan a cabo es su responsabilidad. Y a este pacto, todos ustedes han contribuido a través del apoyo  financiero que hacemos desde la Agencia de Cooperación que sale de los impuestos que todos ustedes pagan.

Algunos elementos prácticos aplicables a escala local

* Mecanismos de monitoreo de la inseguridad alimentaria y la malnutrición para la toma de decisiones y la evaluación de políticas.

*  Mecanismos claros y unificados de acceso a programas.

*  Políticas de protección del consumidor e información responsable (información relevante, comprensible…) sensibles a los derechos de la infancia y los más vulnerables.

* Programas de alimentación institucional coherentes con la educación alimentaria y nutricional.

* Promoción de circuitos cortos y alimentos frescos nutritivos.

* Enfoques de desarrollo social vs protección.

*  Revisión de normativas reglamentos y órdenes para eliminar barreras o discriminaciones de facto a los más vulnerables.