PEDRO MIGUEL LAMET

Evaristo Villar y Benjamín Forcano

Éxodo 95 (sept.-oct.’08)
– Autor: Evaristo Villar y Benjamín Forcano –
 
PEDRO MIGUEL LAMET, poeta, escritor y periodista. En 1966 publica su primer libro de poemas, “El alegre cansancio”. En los años 70, crítico y redactor de la revista Cinestudio, redactor-jefe de Razón y Fe, comienza a colaborar en Vida Nueva, Poesía Española, la Estafeta Literaria, Caracola y Cuadernos cinematográficos entre otras publicaciones. En 1981 es nombrado director del semanario Vida Nueva. Crea el primer programa informativo de la Cope en 1975, cadena radiofónica en la que dirige el espacio “Temas candentes” y más tarde “Temas en vivo”. Es actual director de la revista bimestral de desarrollo personal A vivir. Como escritor, ha cultivado la poesía, el ensayo, la biografía, la crítica literaria y cinematográfica. Como poeta ha sido incluido en la “generación poética del posconcilio” y en diversas antologías de prensa (1995). … “porque en realidad sólo soy un átomo de luz de la Luz total y cuando me pierdo, es cuando soy de verdad. Piérdete conmigo, olvida tu pequeño “yo” y di fuerte YO SOY desde ese sueño que siempre fuiste”.

Han pasado como unos 30 años de la transición española. Tú, como permanente cronista del acontecer religioso en España, ¿cómo valoras el papel de la Iglesia en la transición? ¿Encuentras en ella momentos significativos y dispares?

Es evidente que la figura clave en ese período es el cardenal Tarancón, en alianza, como todo el mundo sabe, con el padre Patino. Su postura refleja lo que es entonces la Iglesia española, hace un gran esfuerzo por lograr la independencia entre la Iglesia y el Estado y marca las reglas de juego para su discusión. Logra que la Iglesia abandone la imagen que traía del franquismo y del nacionalcatolicismo.

Dentro de ese proceso, cabe señalar un momento clave, cuando el Papa viene a España, acompañado en su papamóvil por el cardenal y el Papa no le dirige la palabra. Fue una señal clara de la incomprensión del Papa hacia el cardenal Tarancón. El Papa tenía la idea de hacer una especie de sandwisch entre Polonia y España y abarcar así a Europa y recristianizarla desde una visión fundamentalista. No lo consigue y esto le molesta. Al final de su pontificado, cuando vuelve España, viene a decir que la verdad no se debe imponer, pero sigue pensando que hay un retroceso y en su último libro escribe que Polonia tiene una misión providencial en el mundo.

El pontificado de Juan Pablo II influye notablemente en España y se nota en los nuevos nombramientos de obispos, que son obviamente mucho más mediocres que los anteriores. La espiritualidad conservadora predomina sobre el diálogo y el entendimiento con las autoridades civiles.

¿Tú crees que si hubiera estado Tarancón o alguien que siguiera su línea, se hubiera dado la vinculación que la Iglesia ha tenido estos últimos años con el PP?

Evidentemente no. No se puede hablar de futuribles, sino de lo vivido. Si los obispos eran nombrados por Juan Pablo II, lo eran para continuar su línea. Y la de Ratzinger. De hecho, la iglesia jerárquica española es mucho más conservadora que la de muchos países de Europa. La actitud neoconservadora, apoyada en los movimientos Opus Dei, Neocatecumenales, Comunión y Liberación, etc., sigue la línea de Juan Pablo II . Aquí no se ha dado todavía la transición y la prueba de ello es que cuando Benedicto XVI llega a Valencia, los obispos españoles no consiguen que diga lo que ellos quieren, es decir, que dé leña al gobierno español. El Papa se limita a hablar de la familia, en una línea conservadora ciertamente, pero a un nivel universal, no español. Todo esto constituye una sorpresa frente al catolicismo de los movimientos conservadores que piden al Papa una mayor agresividad.

Entre el comienzo y posterior desarrollo de la transición, sobresalen dos acontecimientos: Vaticano II y pontificado de Juan Pablo II. ¿Cómo relacionas ambos y con qué influencia en el presente?

Hay una evidente relación. Para mí, el pontificado de Juan Pablo II es un restauracionismo respecto al Vaticano II. Juan Pablo II, aunque estuvo en el Vaticano II, no hay que olvidar que estaba de acuerdo con Lefèbre durante el concilio. Y que los males, que él había vivido en su país, primero contra el nazismo, luego contra el comunismo y demás, muestran que él era un luchador, un fundamentalista, en medio de una nacionalcatolicismo, aparte los problemas personales que él había vivido en su familia con la muerte de sus padres.

Creo que hay una clara ruptura con el Vaticano II, no formal, pues él habla constantemente del Vaticano II, pero sí en cuanto al espíritu del concilio, ese diálogo con el mundo, ese abrir las ventanas de la Iglesia al viento fresco de Juan XXIII, esa línea de diálogo con las culturas, ese ver al mundo como la Gaudium et Spess, como algo positivo y alegre, todo eso ha desaparecido.º

Me acuerdo haber tenido en la vida de la Conciliazione una discusión con Martín Descalzo sobre la teología de la cruz. Como él era muy dramático valoraba mucho esa teología, pero eso no es el Vaticano II, eso es protestante. Para el católico y el cristiano de fondo lo importante es la Pascua de Resurrección, que tanto defendía Pironio en aquella época. El Papa no era de espíritu alegre, no podía serlo, porque su vida había sido un drama.

¿Compartes el diagnóstico de la CEE (Conferencia Episcopal Española) cuando habla de una alarmante ola de laicismo y relativismo en la sociedad española?

No lo comparto en absoluto. El problema de los obispos es que no se han tragado la pérdida de su protagonismo, no han aprendido a perderse en la sociedad como un fermento humilde, que da testimonio. Un obispo no es un dios, ni un personaje equivalente a lo que puede ser un ministro o un directivo de la sociedad. Eso no se lo han tragado. Todavía , en ese aspecto, la herencia del franquismo y la disculpa de la sociedad española que, ante el señor. obispo, todavía tiene esa especie de reverencia y de no sé qué, particularmente algunos que son especialmente cortos y torpes. Cuando un obispo es sensato, y los hay afortunadamente, y tiene sentido común, se da cuenta que eso no es posible.

Entonces, la actitud que se ha producido es consecuencia de una Iglesia que, de puertas abiertas, se convirtió en un castillo de cuarteles de invierno que tiene que defenderse de alguien. Si tú tienes que defenderte de alguien, te olvidas que tienes que proclamar una Buena Noticia y que tienes que dar la alegría a los demás.

¿Por qué, y de eso tenemos experiencia fehaciente en la transición, la jerarquía católica propende a aliarse con la derecha? ¿Y por qué los documentos de la jerarquía parecen que no llegan a la sociedad y no responden a un análisis riguroso de esa realidad?

Hay dos factores. La unión con la derecha ha sido un vicio de la Iglesia desde hace muchos años. Afortunadamente, con Tarancón parece que se suavizaba y encauzaba de otra manera, pero ha vuelto de una manera tremenda, y además no sólo con la derecha sino con la derecha de la derecha, con el sector de la derecha más conservador. Y respecto a los documentos, eso les ha pasado siempre a los obispos: tienen un lenguaje teológico, muy de sacristía, difícil de ser comprendido por la gente, y tienen pavor a los medios de comunicación social. Este alejamiento, superado en figuras como Arrupe, Helder Cámara, Casaldáliga, que son normalmente directos hablando, es innegable. Es raro que salga un obispo en los medios y cuando sale es raro que se haga entender. Por una parte, huyen de los “medios”, y por otra les dan una importancia grande y cuando sale una cosa en los medios (libro, artículo…) eso se convierte en algo peligroso.

En relación con la ciencia, ¿crees que se puede seguir dando la batalla en cuestiones de biogenética y bioética, en el aborto y la eutanasia, en la investigación con embriones y células madre, etc., sin una revisión previa de la relación entre la fe y la ciencia?

En primer lugar, diría que “da igual” la posición que tome la jerarquía. La ciencia va a seguir adelante, nadie puede pararlo, incluso conculcando valores importantes, porque no todo es santo en el campo científico. El material bioético es muy delicado, no se puede jugar con él.

Pero esto ha ocurrido siempre con el progreso, la Iglesia va detrás, a la zaga, y no creo que sea bueno. Los personajes, que han intentado dialogar o abrirse, o han sido quemados por la inquisición en su tiempo o en este tiempo son condenados o marginados. Pero yo no metería todas estas cosas en un saco: todo esto es bueno y hay que hacerlo, sino que hay que actuar con mucha prudencia, pero siempre en diálogo y buscando la verdad entre todos. La verdad no es como un bloque cerrado, en el cual todo está dicho. Los temas de la eutanasia, de las células madre, del mismo aborto tienen muchos matices y han suscitado muchas discusiones. La Iglesia debería estar como en un foro abierto, para no dar soluciones cerradas.

¿No crees que la Iglesia sigue prisionera de la idea de que la teología es una ciencia superior –imperialismo teológico– a la cual deben estar subordinadas como auxiliares las demás ciencias?

Esto es una consecuencia de la unión entre el trono y el papado. Siempre se ha considerado la Iglesia como una sociedad piramidal, en cuya cumbre está el Papa. Consiguientemente siguen creyendo que todo el mundo tiene que consultarles a ellos. Pero la verdad es que la sociedad va a seguir adelante. Solamente algunos sectores más católicos siguen pegados a esto, pero difícilmente se va a poder parar ese proceso. La curiosidad del hombre y el progreso de la ciencia va a marchar adelante, digan lo que digan los obispos.

¿No se está haciendo daño la Iglesia a sí misma al oponerse a un progreso que es imparable?

Pero esto se da no sólo con la ciencia, sino con todo el proceso cultural. El diálogo del cardenal Martini con Humberto Eco es un caso único entre prelados e intelectuales. El problema no es sólo con la ética sino con la filosofía y demás saberes humanos. La sociedad actual tiene una imagen de la Iglesia como un bloque cerrado, con el cual no se puede dialogar. Esto es el gran fallo y una consecuencia de no haber seguido el proceso del concilio, una consecuencia más de esa cerrazón ante todo lo que es nuevo, ante todo lo que es desarrollo y cultura, se está anquilosando cada vez más y encerrándose en un agujero.

A la vista están dos de las últimas intervenciones de la CEE , una como censura contra el libro de Pagola y otra con medidas previsiblemente más duras contra José Mª Vigil, por su libro “Teología del pluralismo religioso”. esto una manifestación de los aires que llegan de Roma o se puede descubrir algo autóctono en los movimientos de la Iglesia española actual?

Aquí hay que contar con lo siguiente. Digamos que el cardenal Ratzinger, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cumplía con un papel, que le pedía el Papa Juan Pablo II y que –yo lo veo cada vez más claro– era rígido e intransigente. Cuando Ratzinger consigue llegar a ser Papa, tiene un momento en que cambia el chic. Dice: yo tengo que ser Papa de todos. Es más amplio con la vida religiosa, con los jesuitas, con otros, no es tan exclusivista con los movimientos, tiene por ejemplo el dato curioso de la condena de Maciel, presidente de los Legionarios de Cristo. Creo que ha habido, a nivel de iglesia jerárquica universal, como una bajada del listón de las condenas. Incluso la misma condena de Jon Sobrino, pese a que ha sido larga y dura, en realidad no ha sido nada, porque al final no le quitaron la cátedra. Creo que aquí hay más postura del servidor que quiere complacer al de arriba, pensando que al de arriba le gusta esto, que postura de presión por parte del Vaticano para que esto suceda. Creo que hay –no digo mucha– pero un poco más de tolerancia en Roma que la tolerancia que hay aquí. Tenemos unos personajes (el secretario de la Conferencia Episcopal: José A. Martínez Camino, “jesuita”, cardenales Rouco y Cañizares, Fernando Sebastián y otros) que son nombramientos que vienen de Juan Pablo II, que quieren ser más papistas que el Papa, que están dominados por una derecha política, obsesionados por la derecha política. Todo eso influye.

¿Y qué dices del nuevo nombramiento del jesuita Luis F. Landaria para secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe? Algún teólogo lo pone bajo sospecha por su interpretación del pecado original que no sería conforme con la doctrina de la Iglesia.

Y, en segundo lugar, ¿hasta dónde crees que esta jerarquía está dispuesta a respetar la libertad en la investigación teológica? ¿Cómo acabar con el procedimiento acientífico y antidemocrático de que los teólogos oficiales poseen la verdadera interpretación y no los demás teólogos? ¿Qué criterios se habrían de aplicar a la hora de examinar como ortodoxa o heterodoxa una determinada doctrina teológica?

En primer lugar, el nuevo elegido es muy querido por el Papa, es muy equilibrado, no es un progresista, es un gran intelectual, y a mí me da una cierta esperanza de que en ese cargo puede actuar bien, sobre todo porque, como he dicho, ha bajado el listón de la desconfianza y represión.

Respecto a la investigación teológica digo que, si es investigación, tiene que ser investigación. Una cosa es la catequesis y la pastoral y otra la teología que, como tal, tiene que investigar. Hasta el propio Benedicto XVI en su libro sobre Jesús es modesto, dice que no es doctrina pontificia. Si el Papa cuando escribe dice que no quiere ser dogmático en su libro, es absurdo que a otros libros se les pida que sean absolutamente impecables en su doctrina.

Yo soy optimista. Hubo gente que se sorprendió cuando escribí en el diario El País que con Benedicto XVI iba a haber más libertad de expresión. Se está cumpliendo.

Los cazadores de brujas por libre, como ocurría por ejemplo en el suplemento semanal Alfa y Omega de ABC, han bajado con Benedicto XVI el listón. Son conservadores, pero no están tan a la caza como antes. No digo que el pontificado de Benedicto XVI sea progresista, pero ha habido un cambio.

¿Qué se puede decir de la aplicación de los derechos humanos al interior de esta Iglesia? ¿Es posible que esta forma de Iglesia reconozca algún día la igualdad de la mujer (hasta su ordenación como obispa), el reconocimiento de los sacerdotes casados, la admisión a los sacramentos de los divorciados, la dignidad de los gays y lesbianas, etc.?

A mí me parece que hablar de derechos humanos en la Iglesia es algo fuera de contexto. Creo que en el Evangelio no habría que hablar de derechos. Somos hermanos, nos queremos, nos respetamos. Entonces, acudir a un referente laico y civil para un entendimiento dentro de la Iglesia, es como si a Jesús uno de los discípulos le dijera: –Oye, yo tengo derecho a que me escuches. –Pero tú, ¿de qué vas? Yo que estoy hablando contigo, que te quiero, que soy tu amigo, que he venido a traer el fuego a la tierra, esto ¿qué es?

Estamos hablando de derechos porque esto se ha convertido en una institución fría, tan lejana del Evangelio, que hay que hablar de derechos. Creo que lo que hay que hacer es una conversión de la Iglesia al Evangelio. Miremos a gente que lo ha vivido así: Arrupe, Casaldáliga… Por ejemplo, cuando tú llegabas a Arrupe, tú sabías que te quería más a ti que a la Compañía de Jesús, que a la institución. Esto es fantástico. Porque eso es el Evangelio. Y cuando tú quieres a una persona, a un gay, que se ha casado, tú le das posibilidades para que viva como persona y no lo metes en un corsé. Está la persona por encima de la institución y de los socialismos. Eso es el Evangelio. Esto a mí me suena a chino. Cuando se dice: es que tenemos derechos. ¿Qué derechos? Tenemos que querernos, vivir el Evangelio. También nosotros estamos utilizando los argumentos de la sociedad civil, porque parece que no nos queda más remedio, no tenemos capacidad para poder expresarnos…Pues mire usted, si a mí no me dejan expresarme, voy a intentar ser yo mismo. Eso es lo que ha enseñado Jesús.

Benjamín Forcano: confirmo con una anécdota lo que acabas de decir. En la presentación del libro de Pedro Casaldáliga en Mallorca intervino José Ramón Prada. Y dijo: en mi vida de agnóstico hay un antes y un después de mi encuentro con Casaldáliga. Pude ver cómo Pedro, estando conmigo, era requerido y hubo de atender a cosas importantes. Pero Casaldáliga, en ese encuentro, vivía para mí, estaba centrado en mí, como si nada más existiera. Me emocionó.

Evaristo Villar: en la Iglesia, con ese querer y amor del Evangelio, ¿por qué no se quiere a las comunidades cristianas de base y populares, a los movimientos cristianos críticos, disidentes? ¿Es por no creerlos dignos o por alguna otra motivación o criterio?

Pedro M. Lamet: Voy a decir lo que pienso. En el fondo, las personas que viven esa libertad evangélica no tienen miedo. El amor es incompatible con el miedo. Y cuando tú realmente amas, no existe el miedo. Pero el miedo es la garantía de la seguridad y del poder. Cuando uno actúa con miedo, es porque en realidad tiene una serie de apegos que no son cristianos. Viven preocupados porque no se les caiga el tinglado, son gente débil y, en el fondo, son dignos de compasión, dignos de compasión porque son débiles. Necesitan unos rodrigones o apuntalamientos para que no se les caiga lo que se les está cayendo, funcionan con este sistema.

Ese miedo a la libertad de investigación tiene historia en el posconcilio con tantos teólogos represaliados. La clave del miedo llega en ocasiones a extremos esperpénticos, como ha ocurrido con el libro de Pagola, que parece que ni siquiera lo han leído. Sin embargo, este es el problema: ellos parten de que poseen la verdad aunque no sepan nada. ¿Ves posibilidad de cambiar este procedimiento?

Hombre, yo estoy de acuerdo con eso, lo que pasa es que la única solución que hay ahí es rezar, pedir a Dios la conversión, dar testimonio del Evangelio. Como he nombrado antes, la Iglesia necesita santos evangélicos, no miedosos, porque creo que los santos miedosos no lo son en realidad. Pienso que hace falta una conversión y dar ejemplo de que la libertad nos hace libres, de que el amor es incompatible con el miedo, de que la Iglesia no es un bastión que hay que defender, una serie de normas ortodoxas que hay que defender, sino que es una plaza de amigos donde tú ofreces un camino, un camino muy abierto, porque el Evangelio es un camino muy abierto, pero que lo han convertido en cientos de normas superimpuestas, que no tienen nada que ver con lo que es el Evangelio.

Asistimos a dos hechos importantes: la globalización, que unifica y homogeneiza todo, y el pluralismo religioso, que anuncia diversidad. ¿Cómo ves el comportamiento de la Iglesia católica al respecto?

Los datos objetivos son que la Iglesia católica sigue siendo mayoritaria y no hay por qué renunciar a esa realidad. Precisamente porque somos cristianos, nosotros tenemos que aceptar y valorar ese pluralismo. Y el concilio Vaticano II dice que todas las religiones son camino de salvación. Otra vez el bloqueo del absolutismo: yo tengo toda la verdad, el otro no tiene ninguna verdad. Es lo que nos hace daño. Que me encuentre a gusto y bien en mi verdad es bueno, pero el intentar un privilegio para la Iglesia católica en España no es bueno. El párrafo de la Constitución, que alude a “una especial relación con la Iglesia católica” debiera desaparecer, a la larga. Porque nosotros no tenemos que tener otro poder que el del Evangelio, el del testimonio, en la sociedad española y en toda sociedad. El gran daño viene a la Iglesia con Constantino, cuando la Iglesia se unió al imperio. Es la historia de siempre, y de ahora.

Ha habido, por parte de intelectuales y políticos (Federico Mayor Zaragoza, José Luis Rodríguez Zapatero, etc.) la propuesta de una Alianza de Civilizaciones. Estaría en esta onda y resulta interesantísimo. Pero ha caído como en el desierto, no ha habido ningún apoyo ni movilización por parte de la Iglesia católica.

¿Cómo van a apoyar eso si viene de Zapatero? Partimos de un presupuesto imposible. Por otra parte, la idea de Zapatero de Alianza de Civilizaciones no coincide con la posición de Juan Pablo II ni de Ratzinger, pues éstos de algún modo lo que están defendiendo es la cruzada de conquista, de que la única verdad es la nuestra y, por tanto, hay que difundirla. No es ir a las otras culturas, encontrarlas y ver qué aspectos son positivos. Recuerdo que Arrupe, cuando llegó al Japón en los años 40, se puso a aprender muchas cosas y preguntaba a los monjes budistas qué pensaban y cómo era su espiritualidad. Postura de humildad, de apertura con las religiones, con el mismo marxismo. Todo aquello se ha ido al traste.

La Iglesia primitiva era una Iglesia plural: Iglesia de las iglesias. ¿No se ha inmolado esa realidad en aras de una Iglesia centralista homogeneizadora, convertida en la única verdadera? ¿Cabe pensar –soñar– con la admisión de un abanico de Iglesias unidas todas en la única Iglesia de Jesús?

Creo que ese es el único camino para el ecumenismo. Si queremos que haya unión con los anglicanos, ortodoxos, etc., es el único camino. Hay que partir desde dentro con la existencia de ese pluralismo religioso. Creo que la misión de Pedro es buena, positiva. La guerra de la multiplicación de religiones, iglesias, sectas o grupos dentro de los hermanos separados protestantes no es positiva. Una cierta unidad, sí. Debe ser un poco como la unidad que da el padre en la familia: la unidad del cariño, de la comprensión, de la tolerancia, todos están en casa, pero cada uno lleva un poco su vida, los hijos se van haciendo mayores; pero no esa unidad férrea del ordeno y mando, de aquí no vale más que lo que yo pienso. Quizás unos cauces muy amplios, como nos sugiere el Evangelio. El tema de la divinidad por ejemplo se puede entender de muchas maneras. Cuando alguien me dice: es que yo no puedo creerme que un hombre sea Dios. Yo le digo: bueno, es que para mí Jesús más que un Dios es el hombre que más Dios tenía. Y les pregunto: ¿tú te consideras hijo de Dios? –Pues sí, yo soy hijo de Dios, pues Dios me ha creado. –Pues Jesús es un hijo de Dios especial, que tenía más Dios que tú y que yo, un hijo predilecto de Dios. Y eso ya no es decir “Dios verdadero”, ni “Hombre verdadero”, es una manera distinta de entenderlo, más cercana a la gente. Si tú te consideras hijo de Dios, y Jesús es el hijo predilecto, pues Él es el hermano mayor.

¿Cómo soñarías tú una Iglesia para el aquí y ahora de la sociedad española?

Empiezo por el Papa. Yo soñaría al Papa como una especie de hermano Roger de Taizé, que llegara a las ciudades sin séquito, como un personaje importante, pero como hermano mayor, como un padre, un amigo, y que dejara el Vaticano como un museo, que debe seguir existiendo, y se fuera a vivir a una residencia sencilla, dando un paso más, como los dio Juan XXIII cuando dejó la silla gestatoria, un paso de pobreza y de coexistencia. Y que, cuando fuera a hablar con la gente en otros países, en vez de hablar y dar doctrina él solo, que se fuera a hablar con la gente de los barrios, no sólo con los obispos. Hoy van a los barrios y tocan la cabeza de los niños y enfermos, pero no escuchan a nadie.

Sueño con una Iglesia tolerante, que fuera firme en la defensa de los derechos humanos, de la justicia social, del amor fraterno, de la paz. En eso, creo que la Iglesia sigue cumpliendo un papel y lo cumple bien. La Iglesia sigue siendo en ese aspecto un referente muy positivo.

Y en España pediría que los obispos se olvidaran del complejo de que son obispos, dejando a un lado la imagen de obispo que tenemos en España. El obispo no es un personaje mediático, equivalente al alcalde, al presidente de la comunidad, a líderes políticos… Que comenzaran a perderse más entre la gente, que salieran en los medios de comunicación contando quién es Dios y, sobre todo, que dejaran de hablar de la Iglesia para hablar de Dios y de Jesucristo. Este es mi sueño.

Recuerdo que en Radio Vaticana pregunté una vez: ¿Para qué es eso? –Para recoger la voz del Papa. Yo me dije: bueno, me voy a pasar todos los días preparando programas, haciendo cortes de grabación para recoger la voz del Papa. ¿Y esto? ¿Lo importante es el Papa o es Jesús? Creo que hay que hacer una revolución copernicana en la Iglesia para que el Papa deje de ser el importante y lo sea Jesús.

Creo que hay que hacer una revolución copernicana en la Iglesia para que el Papa deje de ser el importante y lo sea Jesús.

PEDRO CASALDÁLIGA

Eduardo Lallana/Charo García

Éxodo 88 (marz.-abril’07)
– Autor: Eduardo Lallana/Charo García –
 
Eduardo Lallana y Charo Garcia de la Rosa –presidente y vocal de la ONG soriana “Tierra sin males”– han estado visitando São Felix de Araguaja en el Estado de Mato Grosso, Brasil, donde Tierra sin males esta desarrollando un proyecto, financiado por la Diputacion Provincial de Soria, para reducir la desnutricion y mortalidad infantil. Allí han convivido y entrevistado a D. Pedro Casaldáliga, dos veces candidato a Premio Nobel de la Paz, obispo emérito de São Felix, místico, poeta, uno de los lideres de la teologia de la liberación y una figura internacional en la defensa de los Derechos Humanos. Se le han hecho, Dom Pedro, muchas entrevistas en las cuales ha expresado su pensamiento, su toma de postura ante la situación mundial, ante los problemas y desafíos de la Iglesia. Por eso queremos que esta entrevista sea algo diferente, tenga alguna peculiaridad. Queremos penetrar más en el corazón de la persona, del pastor, del místico, muchas gracias por concedernos esta oportunidad.

“Todo es relativo, menos Dios y el hambre” Pedro Casaldáliga

¿Cual seria el lema de tu vida? _ Relativizar lo que es relativo y absolutizar lo que es absoluto.

Y para ti ¿qué es absoluto? _ Tengo un poemita que dice, “que todo es relativo, menos Dios y el hambre”.

¿Qué dos o tres frases o pasajes del Evangelio son los que más han influido en tu vida, los que más has meditado, los que más te han guiado en tu vida, en todo tu quehacer pastoral? _ ”Dios es amor“, y “de tal modo amó Dios al mundo que le envió su Hijo no para condenar al mundo sino para salvarlo”.

Hablamos de tus guías, de tus maestros espirituales, aquellas personas que han iluminado tu camino además de esta fuente evangélica. _ Evidentemente Jesús de Nazareth, Francisco de Asis, Teresa de Lisieux, Carlos de Foucault, y formadores que he tenido a lo largo de los estudios eclesiásticos, compañeros del episcopado, aquí en América Latina.

Eres conocido por tu alma de poeta. Si tuvieras que elegir dentro de la literatura universal, ¿cual seria uno o varios de tus poetas preferidos? _ San Juan de la Cruz, Antonio Machado

Lo tienes muy claro. _ Clarísimo.

¿Si tuvieras que elegir algún poema? _ El propio autorretrato de Antonio Machado, La secuencia de Pascua y otro poema inmortal para mi, el Cant Espiritual de Joan Maragal.

Somos humanos, estamos hechos de virtudes y defectos. ¿Tu mayor defecto? _ La impaciencia.

¿Tu mayor virtud? _ La esperanza.

Según tú, ¿el gran pecado del mundo de hoy? _ El Capitalismo neoliberal.

¿Y uno de los pecados importantes de la Iglesia santa y pecadora? _ La falta de capacidad para unirse las iglesias, absolutizando lo que no es absoluto, y no respondiendo al testamento de Jesús, “que todos sean uno.”

Entrando más en aspectos personales de tu vida ¿El momento más triste de tu vida? _ No sabría decirlo…por eso de relativizar lo que es relativo, el momento de la muerte de mi padre, de mi madre, muerte de lideres, militantes, agentes de pastoral. Son momentos tristes, pero como la esperanza continúa no llega a ser un drama, una tragedia. No creo que pueda decir que he vivido tristezas mayores. Relativizar porque la esperanza continúa dando garantía posterior a todos los fracasos, a todas las decepciones. Yo digo en un lugar de un diario mío. “Dios es amor, nosotros somos amor, traición y miedo, pero también esperanza” y esa esperanza resuelve todas las decepciones y todas las tristezas, todos los fracasos.

Por contraste, ¿los momentos más felices de tu vida? _ Cada vez que veo que una comunidad, un líder que asume su misión, asume sus causas, cada vez que veo que hay comunidades, personas capaces de solidaridad, arriesgando incluso la propia vida. El testimonio de nuestros mártires.

Sabemos que has sido perseguido, amenazado de muerte en varias ocasiones, ¿cuándo realmente temiste por tu vida? _ Durante la dictadura militar, ha habido bastantes momentos. Con ocasión de la muerte del padre Juan Bosco Penido Burnier: la bala iba para mí. Yo tengo el poder de olvidar lo malo y cuando miro hacia atrás nunca podía decir, como decida la famosa película, “mirando hacia atrás con ira “. No. Ese absoluto que es Dios resuelve todos esos problemas y todas las tristezas y decepciones.

Hablando de decepciones, ¿la mayor decepción en tu vida? _ Mayor ninguna, porque seria una decepción mayor llegar a un túnel sin salida, pero la salida está siempre por delante. No puedo hablar de decepciones mayores: políticos amigos que han fallado, proyectos militantes o pastorales que han fallado, pero lo relativizo.

¿Tus tres mayores deseos? _ Que se acabe el hambre en el mundo, que se acabe la fabricación de armas, la carrera armamentista, que se acabe la guerra sobre todo esa guerra por religión o respaldada por religiones.

¿Tus tres mayores preocupaciones? _ Que la Iglesia, las iglesias, no se unan, que no seamos capaces de administrar este mundo que daría para todos y tengamos que seguir viviendo en medio de una humanidad, cuyas dos terceras partes no tienen el derecho a vivir. Y en el cada día, los fallos sobre todo nuestros y de los agentes de pastoral.

Mirando para atrás en tu vida, ¿tu mayor error? _ No haber sido lo bastante comprensivo en muchas ocasiones.

¿De qué te arrepientes? _ De muchas cosas. De todo un poco. Podía haberlo hecho mejor, con más esperanza incluso, con más sencillez, con mayor generosidad. Yo recuerdo siempre la frase de aquel santo que decía que cuando se presentase delante de Dios le pediría: “olvídate de mis buenas obras, vamos a hablar sólo de mis fracasos, de mis pecados que eso tú lo sabes resolver muy bien, olvídate de mis buenas obras.”

Una de tus características más destacadas ha sido la relación con los pueblos indígenas. ¿Qué has aprendido en esta experiencia con ellos? _ La convivencia con la naturaleza, un cierto sentido de comunitariedad, relativizar también muchas cosas que nuestra civilización considera absolutas.

¿Podrías recordar cuándo, cómo y si hubo algún momento especial en el que hiciste esa opción por los pobres que ha guiado y marcado tu existencia? _ En mi infancia oí muchas veces de mi padre y de mi madre: “Nosotros somos pobres”. Ya inculcado en la infancia, poco después con contactos, con análisis, convivencias religiosas he ido sintiendo realmente que la opción por los pobres ha de ser opción fundamental para la Iglesia. Una opción que defina a la Iglesia recordando aquella frase de Van-der Meerch: “La verdad, Pilato, es estar del lado de los pobres “. Para la Iglesia también.

¿Cuáles son, según tú, los tres grandes retos o desafíos que tiene planteados la Iglesia del tercer milenio? _ El ecumenismo y el macro ecumenismo. La pobreza estructural de sus instituciones. La profecía contra sistemas, estructuras que matan, que excluyen, que prohíben. Entonces seria, la unión de las propias iglesias, la profecía diaria, una profecía que denuncia, anuncia y consuela.

En la hipótesis de que fueras nombrado Papa, ¿cuáles serian las tres decisiones primeras y más importantes que tomarías? _ Estamos en el chiste, ¿no? La primera sería suprimir el estado Pontificio y que el Papa dejase de ser Jefe de Estado. La segunda, poner en suspenso, en entredicho la curia romana, y tercera convocar un encuentro llámenle Concilio, si quieren, verdaderamente ecuménico, para rehacer totalmente la curia romana, para redefinir el ministerio de Pedro y para proponerse con seriedad la inculturación de los diferentes pueblos y la relativización de lo que es relativo, que podía ser el propio celibato sacerdotal, legislaciones rígidas, en el derecho canónico, a veces en liturgia, en pastoral.

Llama la atención en tu vida el hecho de que siendo Obispo no hayas empleado nunca los símbolos del poder episcopal. ¿Cuál es la motivación última y profunda de que nunca hayas usado la mitra, el báculo? ¿Cuál es la raíz última y profunda de esas decisiones tuyas? _ Con todo respeto a los hermanos que la usan, creo que no son símbolos ni gestos evangélicos. Están vinculados a estatus y sería lo más lógico prescindir de escudo, prescindir de mitra, de báculo, y celebrar las eucaristías con simplicidad. No creo que le hagan ningún bien a la Iglesia, toda esa simbología.

Según tú ¿cuál es la virtud humana que más valoras? _ La coherencia.

¿Y la virtud evangélica? _ La esperanza.

¿Te gustaría ser recordado como ,,,,? _ Como alguien que cree que Dios nos salva a todos y lo salva todo.

¿Para ti ser un hombre o una mujer espiritual es…? _ Vivir en profundidad, asumir opciones dignas de una vida humana. Ser coherente, abrirse a las necesidades del prójimo. Celebrar la vida.

Ahora te voy a plantear algunas palabras sueltas y te pediría que espontáneamente respondieses con ese fogonazo de tu mente y de tu corazón. Algunas relativas a la geografía. África. _ La mayor deuda de la humanidad.

América Latina. _ Mi segunda patria.

Cataluña. _ La familia, la lengua, el paisaje.

Brasil. _ Una casa de última hora y definitiva.

Araguaia. _ Nuestro río.

Soria. _ Antonio Machado, “Tierra sin males“, solidaridad.

Injusticia. _ La negación del amor.

El llamado tercer mundo. _ Un escándalo en la historia humana. Porque tercer mundo por definición significa un mundo prohibido, marginado, explotado, inferior.

Primer mundo. _ La prepotencia, el lucro, el egoísmo, el consumismo, el imperialismo.

Libertad. _ La posibilidad de vencer el miedo, la posibilidad de ser lo que se es, la posibilidad de ayudar a cuantos viven sin libertad.

Movimiento de los sin tierra. _ Hoy día el mayor movimiento popular social de América Latina.

Latifundio. _ Una iniquidad, el abuso de la tierra de todos, el egoísmo estructural en el campo.

Globalización. _ La transformación de la humanidad en mercado.

Solidaridad. _ Como dice la poeta nicaragüense: “la ternura de los pueblos“. La caridad estructurada de pueblo para pueblo.

Guerra. _ La negación de la vida.

Bien. Ahora, también con unas palabras, sugiero que evoques tu pensar, tu sentir, sobre algunos personajes.

Lula _ Una experiencia obrera, política, importante para América Latina. Una cierta decepción, quizás porque exigimos lo que de momento no se puede exigir, pero en todo caso en la historia de Brasil, en la historia de América Latina, habrá sido un paso político importante.

Busch _ Una epidemia mundial.

Fidel Castro _ Un gran estadista, un padre de la patria latino americana, pero al mismo tiempo, autoritario, imperialista, que quizás no ha sabido abrir los espacios que debería haber abierto para democratizar más las conquistas de salud, de educación que Cuba hizo, que seria un testimonio más accesible a los otros pueblos.

Evo Morales _ Una victoria de los pueblos indígenas después de 500 años de prohibición, de exclusión.

Y para ir terminando ¿qué te sugieren estas palabras?

Vida Eterna _ La convivencia plena con el Dios vivo, y con todos los hijos e hijas de Dios.

Vida Plena _ A partir de la palabra de Jesús: “que todos tengan vida y la tengan en abundancia “, vida plena, aquí del lado de acá de la muerte, siempre es una vida relativa, pero en esperanza: vamos a la vida eterna plena

Y la última pregunta; ¿Lo que ha dado sentido a tu vida? _ La buena nueva del Evangelio.

Muchas gracias, Pedro, ha sido un placer disfrutar de tu compañía, de tu cariño, de tu sabiduría, de tu mística. _ Gracias por esta solidaridad, y concretamente por la solidaridad de Soria. Soria fría decía Machado, Soria caliente de solidaridad.

GONZALO M. DE LA TORRE

Evaristo Villar y Benjamín Forcano

Éxodo (spet.-0ct.’09)
– Autor: Evaristo Villar y Benjamín Forcano –
 
Gonzalo de la Torre, misionero claretiano en el Chocó (Colombia), es inspirador y uno de los fundadores de “la Fundación Universitaria Claretiana-FUCLA”, inspirada en el proyecto humanizador del Evangelio y animada por el carisma claretiano. FUCLA es una institución universitaria de utilidad común, sin ánimo de lucro y sin exclusiones sociales ni religiosas. Entre sus cursos imparte Licenciaturas en Educación Religiosa y Teología Bíblica. Su hermenéutica arranca “desde la sabiduría de los pobres”.

1. LA ECONOMÍA MUNDIAL

Desde la óptica de la FUCLA, ¿qué impresión te produce la situación de la actual economía mundial? (Entre el “no robarás” y un orden económico mundialmente justo).

Estoy convencido de que el único valor económico real que el pueblo puede poseer es el de sus propios bienes, esos que le garantizan vida digna, trabajo permanente, subsistencia adecuada. Lo demás ha terminado siendo actualmente moneda impresa y plastificada que el capitalismo de Estado, el financiero y el empresarial manejan a su antojo. Y mientras el pueblo se empobrece perdiendo sus bienes vitales, el capitalismo se los apropia, los Estados multiplican el dinero papel y las empresas y la banca el dinero plástico, todo lo cual termina sin saberse dónde está o quién realmente lo tiene o lo esconde. Con esta mecánica, el mundo capitalista creará todas las crisis imaginables, siempre que tenga alguna conveniencia. La verdadera crisis es la de la pérdida, por parte del pueblo, de sus bienes reales.

El mayor empobrecimiento del mundo de los pobres es el verdadero drama, la genuina crisis. Las crisis de papel moneda se arreglan entregando papel moneda, tal y como lo están haciendo casi todos los Estados del mundo. La crisis del empobrecimiento real del pueblo sólo se arregla si quienes le han arrebatado o “robado” sus bienes se los devuelven. ¿Es capaz de hacerlo el mundo de los acaparadores? El mundo que ellos tienen diseñado no es un mundo igualitario, en el que todos puedan tener medios suficientes para sobrevivir, sino un mundo en el que cada vez más pocas personas o más pocos grupos económicos se apoderan de lo que le falta a la mayoría. La economía capitalista neoliberal actual se basa en el robo justificado o injustamente legalizado, y no en un orden económico justo.

¿Qué juicio te merecen los remedios que se están poniendo a la actual crisis económico-financiera? ¿Pueden resolverla los mismos que la han provocado? ¿Se pueden honestamente desoír las propuestas de quienes más la están sufriendo?

Es natural que el capitalismo neoliberal dé respuestas capitalistas a la crisis actual, creada por el capital. La crisis para él es de dinero, con el cual obtiene todo lo que necesita para mantener vivo el mundo empresarial y el mundo financiero que lo alimenta. Por eso, su respuesta es buscar el dinero escondido y ponerlo de nuevo a disposición de la banca y de la industria.

Pero la crisis verdadera, la del empobrecimiento humano, no está recibiendo ninguna respuesta adecuada. El resultado de las encuestas es que el mundo de los pobres y de la miseria sigue creciendo. El lamento permanente de los medios de comunicación es la quiebra de las empresas, más que los millones de seres que quedan sin trabajo. Aunque este hecho le crea a los Estados un problema serio, sin embargo la respuesta que se da es la de reinyectarle capital a las empresas, canalizando por aquí todos los recursos; no se está pensando en dotar de bienes al pueblo para que sea autónomo en su subsistencia. Ningún país de economía capitalista tiene como medida, para afrontar la crisis económica actual, la realización de una reforma agraria nacional que le vuelva a entregar al pueblo, al menos al pueblo campesino, los bienes que ha ido perdiendo. Se fortifica la banca para hacer que el pueblo siga dependiendo de ella, pero esto no es solución acertada de la crisis que atraviesa el mundo.

La solución acertada está en lograr que el mundo de los pobres llegue a ser autónomo, a partir de sus propios bienes. Esta autonomía hace libre la conciencia del pueblo, cautiva de las propuestas economistas de los politiqueros de turno. Por lo tanto, lo más honesto es oír las propuestas del pueblo, a partir de las diversas formas de organización en las que él concreta su presencia, tanto a nivel étnico- territorial como a nivel laboral. Y la realidad es que estas variadas voces del pueblo, reveladas por ejemplo en los Foros Sociales Mundiales, en los planes de vida y en los programas de etnodesarrollo de las organizaciones de base, todavía no son escuchadas…

¿Hay alternativas? ¿Por dónde van? ¿Aporta alguna solución, a este respecto, la encíclica “Caridad en la verdad”?

Creo que hay alternativas, pues la sociedad disconforme con el capitalismo, y alternativa al mismo, no ha dejado de pensar. La voz del Foro Social Mundial, en sus varias ediciones, es una voz fuerte que debe ser tenida en cuenta. Y, desde luego, también hay una voz muy valiosa en los escritos sociales de la Iglesia católica, tanto de Roma (por ejemplo, las valiosas encíclicas “El desarrollo de los pueblos” y “Caridad en la verdad”) como de las iglesias locales. Recordemos Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. El capitalismo ha sido condenado, se le ha reconocido una y otra vez al pueblo el derecho a sus bienes básicos y se ha denunciado la responsabilidad de los Estados. Pero hasta el presente son más fuertes los intereses de las oligarquías de cada país, que no quieren dejar de ganar el inmenso caudal que los enriquece a costa de la vida de los más débiles.

Las pequeñas experiencias locales que aparecen o son muy lánguidas o corren el peligro de ser bloqueadas, absorbidas o destruidas por el capitalismo que las combate y ahoga. Debe haber un propósito de despertar la conciencia del pueblo a partir de pequeñas experiencias económicas alternativas, que le permitan creer que es posible una economía alternativa a la capitalista. Hay que invertirle a la formación de la conciencia del pueblo para que palpe que puede existir una economía compartida y alternativa al capitalismo neoliberal reinante. Cada experiencia económica comunitaria, por pequeña que sea, puede ser una escuela y un laboratorio de nuevas conciencias económicas. A partir de estas pequeñas escuelas, el pueblo estará más dispuesto a participar en procesos y en redes económicas más amplias.

2. SOBRE LA SOCIOPOLÍTICA

¿Cómo se ven las cosas desde la actual situación de Colombia? ¿Caminamos hacia la convergencia en la gobernanza del mundo o hacia un camuflaje para justificar el dominio del Norte sobre el Sur?

Colombia sigue prolongando el mal momento que viene viviendo desde hace más de medio siglo. El pueblo ha estado tan acorralado por las guerrillas, el paramilitarismo, el narcotráfico y la corrupción estatal, que está corriendo el peligro de optar por cualquier tipo de política que le permita respirar un poco de seguridad. Esto nos hallevado donde estamos: una nación por un lado cansada de los partidos tradicionales irresponsables, hastiada de una clase política corrupta, complaciente con un modelo de gobierno déspota, engreído, manipulador, populista e irrespetuoso de la constitución, que ha logrado manejar a su antojo a políticos y fuerzas militares, que calladamente persigue a sindicalistas y opositores políticos y tiene el arte de satanizar todo aquello que no se le pliegue.

Es obvio que un gobierno de esta clase no perciba los caminos de libertad social y económica que está viviendo América Latina y que más bien esté de parte de los intereses del Norte. La América Latina de hoy jamás olvidará el disparate histórico que el actual gobierno de Colombia está cometiendo, al ofrecerle a los EE. UU. siete bases colombianas para operaciones confusas que tarde o temprano tendrán que ver con la libertad de nuestros países. Colombia, por esas circunstancias que los fríos cálculos del gobierno esperaban, se encuentre en un proceso de depuración de sus líderes políticos, en gran parte investigados y condenados por sus relaciones con el paramilitarismo y con lo que él significa de corrupción y perversidad. Más bien se están aprovechando las circunstancias para colocarse abiertamente del lado de las políticas imperialistas de Norteamérica, en contra de toda América del Sur.

Desafortunadamente, Colombia, a nivel oficial, está ahora más por un dominio del norte que por una gobernanza del mundo más equitativa, más compartida por todas las naciones, sin la discriminación entre grandes y pequeños, desarrollados y subdesarrollados. Sin embargo, gran parte del pueblo, pese a la propaganda del Estado, está por las causas justas. Hay mucha esperanza de cambio, aunque el pueblo todavía está bajo el terror que impone un gobierno con nexos con el paramilitarismo y bajo la radicalización de una guerrilla miope, cuyas acciones violentas indiscriminadas siguen justificando la existencia de gobiernos guerreristas y envalentonados contra la subversión, lo cual le causa al pueblo cierta complacencia. Colombia tiene reservas, y muchas, con que llevar a cabo un camino que se una al del resto de América Latina, en busca de un camino de mayor dignidad para el pueblo. Ojalá las guerrillas lo entiendan y cambien su actual horizonte. Es una lástima que su propio dolor y el inmenso dolor del resto de Colombia no le esté dejando nada positivo a las estructuras sociales del país.

¿Qué juicio te merecen las reuniones en las cumbres: G-8, G-20…?

Se trata de grupos que saben escucharse a sí mismos y ponerse de acuerdo para defender sus intereses. Pertenecen a la estructura del capitalismo, que sabe organizarse. No necesitan muchos días ni muchas horas para ponerse de acuerdo. Ya lo están previamente y saben con precisión lo que hay que hacer. No importa la bondad personal y la simpatía que gocen frente al pueblo (caso Barack Obama…). Cuando se reúnen, su lenguaje y sus decisiones van por el camino del dinero y del poder de dominio. El hecho de que sean G-8, G-20 (dentro de poco serán G-30), significa que se apuntalan más, que han conquistado más países con escuela y poder capitalista, y no que haya más democracia o más apertura económica, o soluciones socio- económicas más dignas…

¿Cuál sería la alternativa para una gobernanza mundial?

Soñando un poco, como punto de partida, hay que tomar posición frente a la actual ONU y exigir que las naciones que se autodenominan fundadoras o ganadoras de la II Guerra Mundial renuncien al privilegio de veto y dejen éticamente libre a la entidad. Ella podría hacer muchas cosas más por la paz y el bien del mundo, si estuviera libre de presiones. Y, a partir de aquí, diseñar una especie de Parlamento Internacional, cuyos representantes deben ser nombrados en cada nación por voto popular, no por nombramiento del gobierno de turno. Todas las naciones deben gozar de igualdad. Y se le debe dar relieve a las necesidades más urgentes del mundo, con delegados de base para dichas áreas. Hay que dotar a la nueva entidad de eficacia para dar cumplimiento a sus resoluciones. La tarea principal de esta institución debe ser el respaldo a las necesidades y a los proyectos que las bases sociales del mundo y de cada nación (no los Estados) realicen en las áreas antes señaladas.

3. SOBRE LA ECOLOGÍA

Desde el Chocó… ¿ves la tierra realmente amenazada? Lo que degrada y cercena la multidiversidad de vida en el planeta, ¿es pura casualidad o va inserto en la esencia misma del actual sistema? La Fundación Universitaria Claretiana, en la que trabajo, está situada en un área socialmente deprimida, pero también en una de las zonas más ricas en biodiversidad de toda América. Frente a un región llena de propuestas de vida para el mundo, nos encontramos con un Estado que sólo piensa en esta región como sitio de extracción de materias primas, maderas y metales preciosos. Es decir, la enorme oferta de vida de esta tierra el Estado colombiano la ha venido convirtiendo en muerte. Estamos en la zona más lluviosa de toda América y posiblemente del mundo. Hay una reserva inmensa de aire puro y de recursos hídricos. Sin embargo, esto no les importa a los dirigentes políticos que lo manejan todo como posibilidades de negocio, no como ofertas de vida. El territorio de estas etnias está amenazado de muerte, pues los grupos de paramilitares han despojado a los campesinos de buena parte del territorio.

El Chocó puede ser un enorme y reconfortante sendero ecológico para el mundo entero, con una posición privilegiada frente a dos océanos, con comunidades nativas indígenas y afrodescendientes que todavía tratan de conservar el ecosistema, mientras el gobierno les quita todo apoyo, con el desmonte de las leyes de protección y manejo correcto del territorio, para entregarlo a negociantes de maderas finas y de metales preciosos, que van convirtiendo los bosques en un verdadero erial. Esta es la razón por la cual nuestro pequeño centro universitario ha nacido con el objetivo de apostarle a la territorialidad, preparando profesionales éticos e investigando para dar soluciones y hacer propuestas de cara al medio ambiente. Nuestra posición es contrarrestar de alguna manera las propuestas capitalistas con sus megaproyectos destructores del medio ambiente, que hacen parte de su política acaparadora, sin respeto por la vida del planeta.

¿Qué juicio te merecen las políticas que se están aplicando para salvar el planeta? ¿Tienen algo que decir las culturas ancestrales?

A través de organizaciones, de grupos étnicos y hasta de la misma ONU, se han logrado construir propuestas, aunque no aceptadas por todas las potencias mundiales, o aceptadas algunas, pero de acuerdo a los intereses económicos de cada nación. Aquí se palpa la carencia de autoridad de la ONU y la ceguera de las potencias mundiales, las mayores consumidoras de energía y las mayores destructoras del medio ambiente. Este es un verdadero pecado social, en la categoría de asesinato, del cual hay que pedir cuenta, en nombre de toda la humanidad. Aquí no vale aquello de que nadie se debe meter en los asuntos de otra nación. Se trata de la vida de millones de personas que indirectamente son asesinadas, al quitárseles el medio vital necesario para vivir. Se trata, además, de la misma vida del planeta.

Como indicaba anteriormente, las culturas ancestrales han sido protagónicas en la conservación, la explotación racional y el manejo adecuado del medio ambiente, siempre y cuando los funcionarios estatales no las corrompan con los proyectos de explotación irracional que suelen autorizar. A estas comunidades se les ha dejado solas en esta tarea, sin ningún apoyo para que la prosigan. Más bien, por la corrupción estatal, se les estimula a que dejen de ser defensoras del medio ambiente, para pasar a ser explotadoras irracionales del mismo. Con dolor del alma vemos que comunidades hasta hace poco defensoras de su medio ambiente, hoy son siervas o peones de los grandes terratenientes que se han adueñado de sus tierras.

¿Cuál debería ser, a tu juicio, la alternativa más coherente? ¿Qué implicaría un nuevo paradigma cultural?

Cuando las culturas ancestrales se refuerzan con algún tipo de organización social, adquieren más riqueza de intercambio y, por lo mismo, sus propuestas obtienen mayor respaldo social. De aquí la necesidad de trabajar con ellas a nivel organizativo, pues de lo contrario su voz se queda idílicamente arrinconada en la selva, sin ninguna repercusión social. Actualmente no es suficiente la voz ancestral de las culturas. Hace falta la voz y la fuerza social de la organización y de las redes de organizaciones. Voces y redes de esta clase contribuyen eficazmente a la salvación del planeta. El nuevo paradigma cultural es el organizativo. Y si éste viene reforzado con lo étnico, mejor aún, pues tiene mayor riqueza y cohesión.

Apoyar lo organizativo, dotar de medios técnicos y formativos a las organizaciones, principalmente a las étnico-territoriales, es la tarea más urgente para salvar el medio ambiente sano que aún existe. Esto debe tocar las estructuras religiosas de todas las confesiones. Todas ellas deberían hablar más de la pastoral de la organización y del etno-desarrollo organizativo; esto quiere decir que el desarrollo de los pueblos menos desarrollados hay que pensarlo desde sus componentes étnicos y desde su capacidad organizativa.

4. ÉTICA Y CULTURA

¿Tienes la impresión de que la razón instrumental, justificando los proyectos científico- tecnológicos y políticos, se ha olvidado de la ética? ¿No se está imponiendo el homo demens sobre la razón ético-humanista del homo sapiens?

El homo demens, en nuestra sociedad concreta, tiene un nombre propio: capitalismo. Cuando éste es asumido como modelo de desarrollo, todo queda justificado, aun las atrocidades o genocidios más grandes. Son los intereses particulares, la pasión por acumular, los que han dementizado al ser humano, hasta hacerle perder el horizonte de vida propio de los humanos. El problema del ser humano no es poseer bienes que le hagan vivir con dignidad. El problema real es el deseo de acaparamiento, que lleva a acumular más de lo necesario, a despojar a otros de lo necesario y a destruir para tener más de lo necesario. El homo demens no está en la cadena de la evolución, lo creamos nosotros mismos, somos nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar sólo del instinto liberado, abusando de la libertad. El reino animal, de donde venimos los humanos, por tener un instinto atado al proceso de la naturaleza, la respeta y sigue sus leyes.

Nuestros instintos, por el hecho de poder ser manejados por nuestra libertad, están a merced de nosotros mismos. Por lo mismo, mientas no manejemos nuestra libertad con mesura, nuestros proyectos científico-tecnológicos y políticos carecerán de ética, primarán nuestros intereses individuales, institucionales, nacionales. Nuestra libertad, la que nos hace pertenecer al género homo sapiens, es de reciente aparición en el panorama de la creación. Ella apenas está dando sus primeros pasos en la tarea evolutiva que tiene encomendada. Ahora, bajo la revolución de la tecnología, nos acercamos a la globalización, y ya nos planteamos la necesidad de romper fronteras religiosas y estatales y hacer del mundo una inmensa aldea más habitable. Aunque nos toque pasar por las dificultades que significa romper con los intereses personales y nacionales, estamos llamados a la fraternidad universal, a la igualdad y a la solidaridad mundial.

Esta es nuestra vocación definitiva. A ella debemos apostarle, para que nuestro pequeño esfuerzo contribuya a que se acelere ese hermoso momento. Por ahora, construyámoslo con los seres que nos rodean. Esta tarea, por la ley de la holística y de la cuántica, nos humaniza.

¿Necesitamos hoy un consenso ético básico sobre el que asentar una convivencia cívica y planetaria humanamente aceptable?

Si queremos un mundo de hermanos, es necesario empezar por lo que nos une, y no por las diferencias que históricamente nos dividen. Es por eso que ese necesario consenso ético básico y universal, para que sea válido y duradero, no debe partir de ninguna plataforma religiosa, entendida ésta como la institucionalización de determinadas experiencias espirituales de algún líder espiritual. La hipersensibilidad de las religiones impide que ninguna lleve el liderazgo en la propuesta. Ésta debe venir del mundo racional humano (lo más espiritual que poseemos) y más bien ser acogida por las diferentes religiones que forman o deforman la conciencia de sus adeptos.

Hace unos años las religiones principales del mundo se pusieron de acuerdo en que el principio ético básico que a todas las unía era este: “haz a otros lo que quieres que ellos te hagan a ti”; de aquí se deduce este otro: “démosle vida a un universo del que depende la vida de todos”, o “hagamos propuestas de vida que nos unan y le agranden el horizonte a la humanidad”… Las religiones, para que se justifique su existencia a nivel de creación, deben comprender su papel humanizador, que sólo lo es si tiene capacidad de integrar a muchos, es decir, a todos los que están fuera. De aquí la necesaria tarea del ecumenismo en todos los niveles.

¿En qué valores, criterios, actitudes habría que fundamentar dicho consenso o plasmación de una ética mundial?

Debemos proponernos, a nivel mundial, “ser sencillamente racionales”. Me explico. El ser humano tiene, por naturaleza, tendencias acaparadoras y tendencias comunitarias. Con el ejercicio racional de unas y otras va construyendo humanización. Todo depende de la opción que la conciencia tome por unas tendencias u otras. De esta manera el proceso de humanización de nuestro planeta dependerá siempre de la conciencia humana, lo más espiritual que tienen los humanos. Las religiones deberían poner toda su ritualidad y su simbología al servicio de la racionalidad humana, previa a toda religión. Se nos está olvidando la reserva que tenemos de bondad, de amor a la vida, de apertura al futuro, puesto que el neoliberalismo ya nos ha acostumbrado a funcionar sólo a nivel instintivo. Con el agravante de que nuestros instintos, por estar liberados (gracias al don de la libertad), pueden hacer desastres cuando priman sobre la racionalidad.

Debemos enseñarnos y enseñarle a nuestros niños y jóvenes el valor de ser humano y las posibilidades que ello ofrece para salvar al mundo. Y si queremos construir religión, hacerlo sobre este valor; las religiones no son otra cosa que caminos para llegar a humanizarnos. Tenemos que re-aprender a ser sencillamente humanos, es decir, racionales. Jesús trabajó sobre esto cuando optó por los pobres y condenó a los ricos, cuando trató de curar o disminuir el sufrimiento humano, cuando enseñó que había un mejor nombre para Dios, que era el de “Padre”, cuando no sometió su bondad a ningún condicionamiento religioso de parte del que recibía su favor. Los planteamientos de Jesús no fueron como los que se hacen hoy las religiones. Eran religiosos en el sentido en que todo lo hacía en unión con el Espíritu y con su Padre, su Dios, en cuyo corazón cabía todo el universo, pues le regala sol a malos y buenos y lluvia a justos e injustos (Mt 5,45).

5. RELIGIÓN

¿Participas tú de la impresión de que las religiones se están “domesticando” (dogmatismo, fundamentalismo, asuntos internos, privilegios) más que “mundanizando” (Teilhard de Chardin) y globalizando (multiculturalidad)? ¿Ves algún gesto significativo contra la absolutización de lo propio y la dialéctica de la hostilidad entre las religiones?

La tendencia natural y espontánea de toda religión es la de encerrarse en sí misma, para defender sus verdades de las otras religiones, para no dejar escapar seguidores y para ver cómo los multiplica. Jesús nos enseña más a vivir como “iglesia” que como “religión”. Jesús incorporó a su vida los grandes valores históricos vividos por su pueblo (la herencia de sus sabios y de sus profetas) y bendijo y proclamó dichos valores como si fueran suyos, como si vinieran de su mismo Padre. Muchas de sus parábolas, de sus principios, de sus bienaventuranzas se encuentran en otras literaturas y otras culturas. A todo esto Él le dio nueva fuerza y lo relanzó al mundo, más como valores que como religión. La religión es algo secundario, que es bueno en la medida en que llena de valores a sus seguidores. Si no lo hace así, se cae por su propia cuenta o se mantiene a base de fanatismos.

La religión no es la finalidad de la creación. Son los valores, los infinitos valores que implica el ser de Dios. La religión, en la medida en que sea genuina, ayuda a conseguir los grandes valores que son patrimonio de toda la humanidad y no de un solo grupo. Mientras la búsqueda de valores uniría a las religiones, la vivencia de la religión, con sus reglas y sus necesarias sanciones y exclusiones, divide y amarga más al mundo. Si las religiones se redefinieran a sí mismas, desde la óptica de los valores que humanizan, se lograría mucha paz en el mundo. Ellas son un camino y como camino terminarán, el día en que dejen de cumplir su misión. De todas formas, a la vida eterna pasarán los valores que ellas hayan inculcado, no las ritualidades por las que se definen en la historia.

Envuelta en su propia crisis, ¿qué evaluación crítica se puede hacer de la Iglesia católica, a los 40 años del Vaticano II? ¿Qué oportunidades le está abriendo en estos tiempos la multifacética crisis que está azotando el planeta?

Quienes vivimos de lleno el Vaticano II y recibimos tanta esperanza del, mismo, hemos visto con sorpresa tristeza, decepción e impotencia cómo muchos de sus deseos y de sus principios fueron abandonados y cambiados en la práctica a lo largo de estos 40 años. La sensibilidad de un cristiano normal sufre con todos los problemas que tienen que resolver sus jerarcas.

Pero precisamente muchos de estos problemas ocurren por causa de no querer renovarse. ¿En qué quedó la colegialidad, el respeto a las iglesias locales y a sus culturas, la renovación del Vaticano, la formación adecuada de los seminaristas y sacerdotes, el papel digno de la mujer en la Iglesia, la renovación litúrgica, el nombramiento de obispos? ¿En qué han terminado los sínodos de las iglesias regionales y su autonomía en cosas que no son de fe, sino de práctica pastoral? ¿En qué terminaron las Comunidades Eclesiales de Base de la década del setenta y el ochenta?

Nuestra Iglesia católica, por ser una comunidad esencialmente de la Palabra y de la Eucaristía, tiene en sus manos el mejor de los instrumentos para renovarse, ya que ambas la llevan a recuperar la memoria de Jesús y a retomar sus huellas. Los cristianos creemos en estas dos realidades: la Palabra que mantiene viva la memoria de Jesús y la Eucaristía que mantiene viva la Palabra. Pero no los estamos aprovechando. O mejor, como ministros de esas dos realidades, todavía alienamos al pueblo, dándole muchas veces una hermenéutica fundamentalista, y creando una piedad eucarística espiritualista, alejada de los graves problemas de injusticia que nos rodean; de esta manera se le quita a la eucaristía un elemento esencial, como es el de actualizar la capacidad humana de entregar la vida por la causa de la justicia y de alimentar todas las formas de fraternidad que hay en el mundo.

¿Se te ocurre alguna alternativa al actual sistema/iglesia? ¿Qué elementos no deberían faltar en esa alternativa?

Si los cristianos creemos que la religión cristiana viene de Jesús, tendríamos que darle a la misma la visión que Jesús le dio a todo lo que tocó: ser algo alternativo a lo que venía funcionando bajo el régimen de los Herodes, del emperador de Roma, de la sinagoga y del templo. Jesús no fue ambiguo frente a la religión: Él le dio un no rotundo al poder de dominio, al poder del dinero, al poder de la autoridad desmedida, a toda forma de vanagloria… En cambio, le dio un sí a la igualdad, a la solidaridad, a la fraternidad, a la opción por el pobre, al cuestionamiento del rico.

La Iglesia católica, a lo largo de los siglos se ha ido adecuando a las grandes religiones, ha copiado sus formas, ha competido en poder y se ha acostumbrado a cimentar su valor sobre la posesión de verdades y dogmas, sobre la ortodoxia que no permite sino una sola línea de pensamiento frente a realidades que son de por sí inmensamente ricas y complejas. Creo que el rediseño de la Iglesia debe estar en manos de un nuevo Concilio Ecuménico, preparado en la confianza y en la amplitud, donde los Padres Conciliares tengan una agenda abierta, donde ningún tema, por álgido o delicado que sea, esté bajo censura. ¿No está la plenitud del Espíritu en un Concilio Universal? ¿Por qué se teme y se impide que él trate todos los asuntos de la iglesia con libertad?

Todos quisiéramos más comunión y menos jerarquía, más igualdad de género y menos machismos, más atención a lo que puede mantener al mundo en vida y más claridad frente a los que dañan la vida, más atención a la pauperización del mundo, menos mirarse a sí misma y mirar más al universo que comienza a dar señales de muerte, más atención y respaldo a todos los signos de esperanza que presente el mundo, vengan de donde vengan… Es decir, sentirse iglesia más que religión, iglesia que anuncia a Jesús como un valor para la comunidad del universo, y no como religión que encierra a Jesús en modos de ser culturales no siempre aceptados por otras culturas. Cuando a Jesús se le encierra en parámetros estrictamente religiosos, su visión queda reducida al tamaño de nuestras iglesias, de nuestros ritos, y no sale de allí. El mundo es quien pierde y la encarnación de Dios, que es encarnación en el mundo y para el mundo y el universo. La encarnación de Dios, con su valor humanizador universal, queda reducida al tamaño y a los números de nuestra propia religión.