Cuatro respuestas para un dibujo de Rufino Velasco

Miguel Ángel de Prada

Éxodo 154
– Autor: Miguel Ángel de Prada –

Preguntar es la base de la entrevista, extrayendo las mejores respuestas de la persona entrevistada. Dado que en esta ocasión especial las preguntas no van dirigidas a Rufino, las respuestas son novedosas porque las proclaman cuatro personas que tuvieron una relación especial con el Rufino profesor de teología y animador de comunidades de base. Se trata del testimonio de coetáneos. Escuchémoslo:

1. Fuentes del pensar en el quehacer teológico
Por Gilberto Canal (profesor de teología junto con Rufino Velasco en el Teologado claretiano de Salamanca)

Doble eje sobre el que pivotó la reflexión teológica de Rufino Velasco: la Iglesia nuevo pueblo de Dios y el Evangelio como fermento en el mundo de los pobres.

El pensamiento de Rufino sobre la Iglesia parte fundamentalmente de un estudio metódico y profundo de la doctrina del Vaticano II, que supone un giro radical sobre toda la dogmática del pasado. Estructura la nueva visión de la Iglesia desde la Constitución Lumen Gentium, que en su número 9 define a la Iglesia como “nuevo pueblo de Dios”, cargando el acento en lo más básico, lo popular, eso en lo que todos coincidimos. Así se empieza a perfilar una eclesiología desde abajo. Esta visión adquiere un mayor rigor en el número 12 de la Constitución, que habla de la función profética del Pueblo Santo de Dios: «la totalidad de los fieles… no puede equivocarse cuando cree. Por eso “el Pueblo de Dios se adhiere indefectiblemente a la fe…”»
La Iglesia aparece aquí como una realidad dinámica en la que Cristo se presenta no ya como su fundador sino como su “fundamento”(LG 6), sobre el que luego se irán construyendo sus estructuras en la medida en que los signos de los tiempos y el Espíritu de Cristo lo requieran: Lo “básico” es por tanto “popular”; lo jerárquico, derivado…
La Iglesia y los pobres: Conocemos la constante presencia de los pobres en el pensamiento teológico de Rufino. La primera fuente de inspiración de esta presencia es el Evangelio: «Evidentemente que la Iglesia con la actual situación económico-social, como presencia en el mundo de Cristo pobre, evangelizador de los pobres y libertador de los oprimidos (Lc 4,18) ha de ponerse de parte de los pobres y débiles, y luchar cuando sea necesario para defender sus derechos y su promoción humana». Esta visión evangélica se refuerza con la doctrina del Vaticano II sobre la relación Iglesia- Mundo en la Gaudium et Spes (nn 4,9,63), la Pacem in terris, de Juan XXIII, y la Populorum Progresio, de Pablo VI. La conclusión a la que desde aquí llega Rufino es: «En la dinámica concreta del mundo se encarna la gracia y fuera de ella es una abstracción. Si la Iglesia no es fermento evangélico en medio del mundo, no es nada» (apuntes de Rufino).
• Doble fuente de inspiración:
Entre las lecturas que han podido influir el pensamiento de Rufino hay que citar a teólogos que, a su vez, han estado presentes en la doctrina del Vaticano II, como Chenu, Congar, Rahner, De Lubac, H. Küng, etc. Pero Rufino también ha tenido gran sintonía con teólogos de la liberación, como Ellacuría, Jon Sobrino, Leonardo Boff. Y esta sintonía se basa en que también ellos han bebido en las mismas fuentes que Rufino.

2. Cambios que propició en el modelo de Iglesia
Por José Luis Segovia Bernabé (vivió el magisterio de Rufino en el Seminario de Madrid, años 80)

Redacto estas líneas, apresuradas pero cariñosas, en memoria de Rufino Velasco. Las hilvano a través de varios temas que, a mi juicio, fueron la pasión de su vida y que sirven muy bien para contextualizar su aportación teológico-pastoral.

Haciendo un ejercicio de memoria agradecida, inevitablemente resuenan en mis oídos las palabras con que enfáticamente repetía con una pasión poco disimulada: «El Concilio Vaticano II ha supuesto un giro copernicano en la autocomprensión de la Iglesia». Rara era la clase en la que no salía alguna vez esta afirmación. Estábamos en las clases de eclesiología que nos impartía en el seminario de Madrid a mediados de los años 80. A algunos de sus jóvenes oyentes nos faltaba perspectiva, y todavía no éramos capaces de atisbar la magnitud de sus afirmaciones. Sin embargo, los seminaristas vivíamos en pisos y en comunidades parroquiales de barrio, muy próximos a las cuitas de la gente sencilla, y ese contexto ayudaba a entender mejor afirmaciones como la comentada.

Otro tema al que era muy afín el bueno de Rufino era el de los pobres y el papel protagonista que deben tener en la eclesiología. En efecto, probablemente porque su reflexión sobre la Iglesia era ‘reinocéntrica’ y muy centrada en una aproximación a la figura de Jesús y a su praxis, los pobres ocupaban un lugar muy relevante en sus clases y en sus publicaciones. Adelantándose al papa Francisco, que habla de la “amistad” con los pobres, categoría que muestra aún más la horizontalidad relacional con ellos, Rufino mostró cómo esto había de ser posible: los pobres no eran en su discurso solo destinatarios preferentes de la Buena Nueva del Reino, son también protagonistas, actores y hermeneutas de la humanidad nueva a la que nos convoca Jesús de Nazaret. Sin ellos, la Iglesia puede ser muchas cosas, pero nunca será la Iglesia de Jesús. Frente a una Iglesia eurocéntrica que venía acumulando “el polvo imperial de siglos”, cercana a opresores y poderosos, Rufino bebía de la Iglesia latinoamericana, desplegada en múltiples comunidades de base y ubicada en el que llegó a definir como “ continente para la Iglesia”. Una Iglesia Pueblo de Dios, fraternal, encaminada imparable con los empobrecidos, en continuo anhelo de justicia era el referente que tenía en su mente y en su corazón. No era un postulado de la razón teórica, sino una experiencia muchas veces sellada con el marchamo del martirio, como tuvo ocasión de comprobar in situ el propio Rufino a través de personas muy queridas por él.

Aunque no era muy dado a prodigarse en latines, sí recuerdo su repetición de la máxima Ecclesia semper reformanda est. La necesidad de una continua autocrítica, de superar la cultura del siempre-se-ha-hecho-así, la burocratización pastoral o el clericalismo (temas hoy muy presentes, por ejemplo, en Evangelii gaudium) eran cuestiones tratadas por él en sus clases, que siempre convocaban a no perder de vista el horizonte de lo esencial, del evangelio de Jesús sin glosa. Su docencia vinculaba de continuó eclesiología y cristología.

Descansa, Rufino, en paz de todos tus afanes y que el buen Dios te regale en plenitud aquello que anhelaste durante toda tu vida.

3. Pensar el compromiso y actuarlo
Por Enrique Arnánz Villalta (recibió el magisterio de Rufino Velasco en Salamanca y compartió la construcción de la comunidad de base en San Ambrosio, Palomeras, Madrid)
Hace 36 años que dejé el sacerdocio y la parroquia de San Ambrosio, en Vallecas. Viví allí durante 8 años y fue, sin duda, una de las etapas de mi vida espiritual y de mi conciencia social, ética y política más intensas e influyentes. Desde la parroquia, y en coordinación con el resto de las parroquias del arciprestazgo y con las asociaciones cívicas ya existentes, nuestro trabajo fundamental era de acompañamiento de la gente; creación de conciencia de barrio y comunidad; búsqueda de soluciones y recursos para situaciones límite que se daban cada día y de todo tipo; creación de tejido asociativo, sobre todo en el ámbito de la juventud, de los mayores, de la educación de adultos, y en el escenario de lo sociocultural; afirmación de un modelo de iglesia inclusiva y con una clara opción por la defensa de los derechos de los pobres en la vivencia diaria del espíritu de las Bienaventuranzas. Queríamos demostrar –sin pretenderlo expresamente, sino como algo natural a nuestra propia identidad cristiana, eclesial y cívica– que Dios y la comunidad, son afines; que el uno es imagen y semejanza del otro; que el Dios en el que creíamos es vida, comunión, amor, compromiso y opción definida por los pobres y lo pobre de la Tierra.
Una de las almas mentoras de todo esto fue, sin ninguna duda, Rufino Velasco. Había sido profesor de Eclesiología en el teologado claretiano de Salamanca de todos los que componíamos esa pequeña comunidad religiosa vallecana. Había sido asesor, valedor y apoyo incondicional –él y toda su admirable comunidad de Misión Abierta– cuando, enfrentados a la jerarquía claretiana pensábamos en la creación de formas de vida religiosa fuera de las comunidades clásicas, y encarnadas en los barrios periféricos de las ciudades. Y había sido un referente en la elaboración conceptual de nuestro proyecto de vida comunitaria con tres ideas/ fuerza que él consiguió grabar en nuestro disco duro mental y vital:
La idea –ahora evidente–de que no hay que entender y comprender el mundo desde la Iglesia, sino al revés, la iglesia desde el mundo. Entendimos, porque él nos lo enseñó con su eclesiología y su ejemplo, que el centro del mundo… es la comunidad local donde vivimos, y en la que había que implicarse con absoluta lealtad. Era un error el pensamiento anterior: Dios está en el más allá, y el mundo/la iglesia en el más acá. Dios y el mundo, nos enseñó Rufino, son afines; el uno es o debe ser imagen y semejanza del otro.
La idea de “lo inter”, de lo intercultural, de lo interreligioso, del ecumenismo religioso y laico… Fue muy revelador oírle a Rufino decirnos aquello de: «El Dios de Jesús no es ni católico, ni español». Era una forma absolutamente sencilla de enseñarnos, que es lo profundamente humano, el lugar verdadero de encuentro con Dios, y esto jamás puede encorsetarse en siglas, religiones, iglesias, sinagogas o mezquitas. Nos invitaba a trabajar por una Iglesia de y con mirada de luces largas y anchas.
La tercera idea potente que Rufino nos enseñó y nos ayudó a asimilar es la de que en la comunidad eclesial la autoridad es servicio, y por lo tanto, la gran tarea del “líder” es la de trabajar para que la comunidad a la que sirve sea cada vez más capaz de pensar, decidir y actuar por sí misma, en orden a la transformación de su propia realidad.

Rufino era, en su pensamiento, y en aquella época, un antisistema, y nos invitaba a ello. Sé que su eclesiología había nacido de “creerse” con sinceridad el espíritu del Vaticano II. Pero sé, también –lo hablamos en diferentes ocasiones– que un espacio de creación y contraste teológicos muy importantes para él había sido el contacto con estas comunidades eclesiales de barrios. Puedo hablar de Vallecas, porque fui testigo directo de su presencia allí y con nosotros, pero seguro que tuvo en su escenario vital otras referencias.
Participaba en las eucaristías domésticas –de horas– que teníamos los martes en nuestra casita de 57 metros cuadrados, con otros agentes pastorales y vecinos del barrio, y compartía después la cena. Muchos domingos participaba –o celebraba– la única eucaristía que teníamos en la Parroquia, hablando como uno más lo que le habían sugerido las lecturas. Se integró en la coordinación y animación de algún grupo de adultos donde se debatían temas relacionados con la vida diaria de la comunidad. En la asociación cultural Al Alba participó en cursos de educación de adultos y en grupos de estudio bíblico desde la mirada de la problemática sociopolítica del momento.
Y siempre, siempre… era “el hombre bueno”, sonriente, asertivo, cercano que disfrutaba de la compañía, la conversación, la comida compartida y el acompañamiento en los sufrimientos y dificultades de la vida cotidiana de la gente. Los miembros de la comunidad claretiana de Misión Abierta fueron para nosotros unos hermanos mayores que nos quisieron mucho y nos apoyaron siempre. Y Rufino dentro de dicha comunidad fue un referente especial, porque quiso acercarse a la experiencia de vivir en Vallecas el sufrimiento y la alegría infinita que comporta participar de la pasión dolorosa de los pobres.
Ahora, estoy convencido que, desde el lado misterioso de la vida, nos sigue apoyando en el esfuerzo diario por hacer que este mundo sea menos estúpido y más justo.

4. Implicación en comunidades cristianas de base
Por la Coordinadora de Iglesia de Base de cristianas y cristianos de Madrid.
Cristianas y cristianos de Base de Madrid y, en su nombre, la Coordinadora siempre está agradecida a Rufino Velasco. Persona muy cercana, afable en el trato, cariñoso y siempre con su sonrisa. Pero, sobre todo, persona muy comprometida. Cuando te encuentras con él, lo primero es interesarse por tu vida: ‘cómo te va, qué estás haciendo, cómo marcha tu comunidad, en qué estáis embarcados, qué es lo que nos preocupa y, de modo especial, cómo nos va en la Iglesia de Base de Madrid. En su interés recogía todos los aspectos de nuestra vida.
Desde los primeros encuentros de las Asambleas de preparación, Rufino participó activamente en el proceso de construcción de lo que somos en Cristianas y cristianos de Base de Madrid como miembro activo de la comunidad parroquial de San Ambrosio (Alto del Arenal, Madrid) y la comunidad religiosa de Fernández de los Ríos. Sus aportaciones fueron muy positivas y sugerentes, abiertas a la reflexión, desde la realidad que vivimos cada día, para poder interrogarnos cuál es el camino al que nos comprometemos en defensa de los más desfavorecidos en nuestra sociedad.
Para nuestra formación, Rufino fue el primero en escribir, en 1991, un libro de los seis publicados en la colección La Iglesia de Base (Nueva Utopía). En él recoge y reflexiona cómo desde la base hacemos el camino para construir la Comunidad de Comunidades; la importancia de la participación en este caminar y lo central que es el encuentro comunitario. A partir de estos principios hace teología desde la base y nos sirve para descubrir la importancia en nuestras vidas y en la sociedad del proceso que llevamos y sentimos. El texto ha servido para nuestra formación y la de tantas personas que han querido acercarse a formar parte de nuestras comunidades de Base.
Siempre dispuesto a ayudar. Así se mostró desde el principio. Se ofrecía a ir y estar en cualquier comunidad que lo requiriera para aportar su experiencia de vida. El encuentro con nuestras comunidades era lo más importante; el cuidado de esta red de comunidad de comunidades, que es para él la iglesia de base, nos fortalece, transmitiéndonos su testimonio y su compromiso con los más pobres, con la vida de las comunidades. Su participación con alegría en las celebraciones, encuentros y asambleas por poder encontrarse con todas las personas. Venía al encuentro con talante cercano, interesándose por la situación de todas las personas, alegrándose de compartir la comida y bebida comunitaria.
En un blog de teología nos habla de Jesús de Nazaret, que siempre fue un judío permanentemente laico. Desde las Bienaventuranzas nos dijo: «los privilegiados de Dios son los pobres». Hasta tal punto se distancia este Jesús del sacerdocio del templo que le obliga a preocuparse por los pobres de su pueblo. En el ‘buen samaritano’, Jesús presenta como ‘prójimo’ a toda la inmensa mayoría de los pobres que forman parte del pueblo de Israel. Ese prójimo que obliga al sacerdote y al levita a dar un rodeo y pasar de largo, a Jesús le dio lástima, es decir, ‘le conmovió las entrañas’. Y Rufino termina la reflexión diciendo: «el criterio determinante del juicio de Dios sobre la historia no va a ser un criterio religioso, sino estrictamente laico». Estos principios nos siguen motivando hoy y nos mantienen en nuestro trabajo a través de la ‘comisión de Laicidad’, que tanto aporta a las comunidades.

Gracias, Rufino, por poder compartir contigo desde el principio hasta el final tu vida de compromiso y acogida; por dejarnos una teología de la Iglesia del Vaticano II y tu poesía cristiana. Seguro que nos sigues sonriendo donde estás.

Adólfo Pérez Esquivel

Evaristo Villar, Juanjo Sánchez, José Ramón Gónzález

Éxodo 153
– Autor: Evaristo Villar, Juanjo Sánchez, José Ramón Gónzález –

Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz 1980, ha sido y sigue siendo uno de los mayores defensores de los Derechos Humanos en el mundo actual y un referente por el diálogo y la paz. Este argentino, de origen español, ha recorrido el mundo entero denunciando los destrozos humanos causados por las dictaduras, singularmente la argentina, por la que él mismo fue represaliado y torturado. Pérez Esquivel es actualmente presidente honorario del Servicio Paz y Justicia de América Latina, y de la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos, con sede en Milán.

Hola, Adolfo. En este tema que estamos elaborando en Éxodo sobre “La religión y el poder en América Latina, nos gustaría conocer tu autorizada opinión sobre el papel que la religión ha jugado en los procesos de autodeterminación de los países latinoamericanos.

La religión siempre jugó un rol determinante en la vida de los pueblos. Desde la época de la emancipación de nuestros pueblos, algunos religiosos asumieron un rol fundamental en consolidar las luchas sociales.

Tendríamos que señalar a muchos religiosos y religiosas que asumieron su compromiso junto a sus pueblos: Mons. Oscar Romero, los religiosos/as mártires, como los jesuitas en El Salvador y las misioneras.

Quienes participaron en la Revolución Sandinista: Ernesto Cardenal, Fernando Cardenal, Miguel D’Escoto, Núñez, entre otros. La lucha por los DDHH y de los Pueblos.

En Brasil, Dom Helder Cámara, Antonio Fragoso, el Cardenal Pablo Evaristo Arns; la Vicaría de la Solidaridad con el Cardenal Silva Enríquez en Chile; D. Samuel Ruiz, en Chiapas, México; en Ecuador, Leonidas Proaño, en Riobamba; las Hermanas Francesas en Argentina: Alice Doumon y Leonie Duquet, asesinadas por la dictadura militar y desaparecidas; en Centro América hay muchos testimonios de compromiso con el pueblo. El caminar de la Iglesia tiene muchas luces y sombras. En ese caminar hay participación ecuménica de iglesias evangélicas, judías y el islam que sumaron fuerzas en defensa de los pueblos. He señalado algunos nombres conocidos.

Es un largo martirio de cristianos y no cristianos comprometidos que dieron sus vidas por sus pueblos para dar vida. No puedo dejar de señalar en Riobamba, Ecuador, en la Diócesis que presidía Mons. Leonidas Proaño, los hechos acaecidos en agosto del año 1976, durante las dictaduras militares en el continente y la imposición de la Doctrina de Seguridad Nacional. Se realizó entonces el Encuentro fraternal de obispos latinoamericanos e invitados de los EEUU, donde nos encontrábamos recordando a mártires como Monseñor Enrique Angelelli, asesinado por la dictadura militar argentina, y varios sacerdotes de la diócesis de la Rioja. Pues bien, el día 12 de agosto un batallón invadió la Casa de la Santa Cruz y llevaron presos a los presentes, entre ellos a 17 obispos latinoamericanos y cuatro de los EEUU, religiosos/as acusados de subversivos por la dictadura ecuatoriana. Este hecho pone en evidencia la persecución a los sectores progresistas de la iglesia. Yo fui parte de esa situación, por encontrarme en el encuentro como asesor, junto con mi familia en el exilio.

Y en el momento actual, ¿se pueden destacar situaciones y lugares donde la vinculación entre las confesiones religiosas y el poder político están yendo de la mano en América Latina?

En nuestro tiempo tenemos muchos referentes en las iglesias a nivel latinoamericano. No podemos hablar de todos, sería generalizar, hubo y hay sectores de las iglesias que están con el poder dominador y cómplices con las dictaduras y que buscan sus privilegios.

 ¿Encuentras actualmente alguna conexión entre el fundamentalismo religioso y el fundamentalismo económico-político?

El fundamentalismo religioso no es casual o simplemente ideológico. Hoy la iglesia electrónica interviene activamente en varios países. Ronald Reagan, durante su presidencia en EEUU, formó el Instituto de Religión y Democracia. Su objetivo fue penetrar, con una religiosidad alienante e individualista, en todo el continente Latinoamericano para contrarrestar los movimientos sociales y la intervención de los religiosos junto a los más pobres a través de la Teología de la Liberación, que el imperio considera una amenaza para sus intereses. Hay sectores de las iglesias que están con el poder dominador y cómplices con las dictaduras y que buscan sus privilegios.

El uso de la religión lo vemos en las iglesias electrónicas en la actualidad con el apoyo a Jair Bolsonaro, en Brasil, y la lawfare, que llevó a la cárcel a Lula y a destituir a la presidenta Dilma Rouseff. Son montajes de golpes de Estado, antes lo hicieron en Perú apoyando a Fujimori. Y sigue la lista de intervenciones en diversos países del continente, como en Honduras y Paraguay.

La crisis ecológica está sacudiendo con fuerza la geografía y la conciencia occidental y cada día es mayor el interés que despierta la experiencia de vinculación con la tierra que han mantenido los países originarios. ¿Cuáles pueden ser, a tu juicio, las aportaciones y las limitaciones que las poblaciones indígenas pueden ofrecer a la solución de este problema global?

Francisco, en la Encíclica Laudato Si, llama a la conciencia de la humanidad a cuidar la Casa Común, hoy amenazada por la explotación de quienes privilegian el capital financiero a la vida de los seres humanos. Es un llamado a recuperar el equilibrio entre las necesidades de nuestra civilización y el respeto a la Madre Tierra. La convocatoria para tratar la grave situación que vive la Amazonía, por la fuerte devastación y destrucción de la biodiversidad, apela a la conciencia colectiva sobre los riesgos que representa su destrucción para el planeta. Y es, a la vez, un llamado a preservar la vida de los pueblos originarios junto con los bienes y recursos de la Amazonía.

¿Qué papel ha jugado, a tu juicio, la Teología de la Liberación en las transformaciones sociopolíticas y culturales de América Latina en las últimas décadas? ¿Se pierde algo en América Latina si la Teología de la Liberación desaparece en el futuro?

La Teología de la Liberación fue fuertemente atacada, incluso desde el Vaticano con las amonestaciones de Juan Pablo II y el entonces Cardenal Ratzinger contra los teólogos.

Hay que entender que los teólogos interpretan a la luz del Evangelio el caminar del Pueblo de Dios que busca nuevos horizontes de vida y su liberación de la dominación de las injusticias. Tiene una fuerte presencia social, cultural y política.

Las Comunidades Eclesiales de Base son el fermento en la masa y el primer momento de esta teología. La teología de la liberación busca fortalecer los lazos de hermandad, solidaridad y fe entre los pueblos. Si la teología de la liberación desapareciera, la sociedad perdería un gran medio de cohesión porque su discurso va más allá de las estructuras eclesiásticas.

En Medellín (1968) los obispos latinoamericanos pusieron en el candelero un “continente empobrecido”… Actualmente acaban de celebrar en Roma (precisamente en Roma) el Sínodo Amazónico. ¿Qué juicio te merece este último encuentro y qué repercusión se puede esperar razonablemente de él de cara al futuro?

En Medellín 1968 los Obispos latinoamericanos asumieron el compromiso de compartir la vida con los pobres, con los más excluidos. Hay grandes referentes teológicos y una de las figuras que surge con voz profética es la de Dom Helder Cámara, arzobispo de Olinda y Recife en Brasil. Es necesario tener presente que al finalizar el Vaticano II, a instancias de Dom Helder Cámara, varios obispos se reunieron en la Catacumba de Domitila a orar y pensar los caminos y desafíos del mundo actual. Es allí es donde surge, como una señal profética, el “Pacto de las Catacumbas” o el caminar de la iglesia latinoamericana en la opción preferencial por los pobres, en asumir y compartir los mismos caminos, viviendo fraternalmente el Evangelio y compartiendo el pan y la libertad.

Medellín fue un gran aporte a la renovación y compromiso de la Iglesia en Latinoamérica. Le siguieron Puebla y Aparecida, que dieron nuevos impulsos y energías al caminar de la Iglesia Pueblo de Dios.

Actualmente, el Papa Francisco asume en el Sínodo Amazónico el desafío de abrir las puertas y ventanas del Vaticano y de toda la iglesia en el mundo para que entre la luz y sacudir el polvo de siglos, como lo hiciera Juan XXIII.

En este encuentro, celebrado en el Vaticano, los sinodales trataron de profundizar y asumir el desafío de la responsabilidad de la iglesia con los “descartables” del sistema: los campesinos, las comunidades indígenas, la fauna y la necesidad de respetar la Madre Tierra, el agua y encontrar alternativas para preservar la Amazonía, corazón del aire en el planeta. 

¿Qué te parece, es por miedo o por táctica política ese silencio o aplazamiento de la reforma estructural de la Iglesia que se advierte en la Exhortación Apostólica Querida Amazonia del papa Francisco?

En el Sínodo Amazónico se plantearon temas que son tabú dentro de la iglesia y que tuvieron fuerte oposición: el celibato, la necesidad de los curas casados, un problema siempre pendiente. Muchos olvidaron que Jesús al elegir a sus discípulos no los eligió célibes, algunos tenían sus familias, entre ellos Pedro. Es una asignatura pendiente que en el encuentro salió a la luz.

Hay miedos, complicidades, pequeñeces dentro de la Iglesia que se oponen a las reformas que busca llevar adelante el Papa Francisco: la lucha contra la pedofilia oculta por complicidades, la situación financiera de la Iglesia, la evangelización de una iglesia misionera y pobre que camina con el pueblo.

Se dio un primer paso en plantear desde dónde la iglesia asume el desafío frente a los cambios en el mundo y la evangelización.

Cuando el entusiasmo levantado en la izquierda europea por los “países emergentes” se ha apagado, ¿qué es lo que está ocurriendo políticamente en estos días en América Latina?, ¿se puede explicar todo por la presencia hegemónica del Imperio?

No hay sociedades estáticas, toda sociedad tiene su dinámica de acuerdo a su diversidad y realidades. Después de algunos avances durante gobiernos democráticas y saliendo de la noche oscura de las dictaduras militares que provocaron miles de muertos, desaparecidos, torturados, los pueblos resurgieron y buscaron caminos hacia su liberación. Ese amanecer tuvo gran significado y esperanza: la Revolución Cubana con su gesta libertadora, los movimientos sociales y la Revolución Sandinista.

Surgieron movimientos sociales no-violentos que buscaron la resistencia social, cultural y política en el continente, como el MST –el Movimiento de los Sin Tierra–, en Brasil, con propuestas de desarrollo, educación, recuperación de tierras para quienes la trabajan. La lucha de los organismos por los Derechos Humanos en Argentina; Chile con la Vicaría de la Solidaridad; en Chiapas con los pueblos originarios y el apoyo del obispo de San Cristóbal de las Casas, Mons. Samuel Ruíz; en Ecuador en el Chimborazo junto a los indígenas, Mons. Leonidas Proaño. En El Salvador con Mons. Oscar Romero. En Haití, el movimiento de mujeres en defensa de los DDHH. Guatemala con el movimiento de mujeres de Conavigua… entre muchos otros movimientos y organizaciones sociales de resistencia en todo el continente.

Surgieron líderes como Fidel Castro, Hugo Chávez, el Che, Sandino, José Martí, etc. Más recientemente Lula, Evo, Pepe Mujica, quienes forjaron nuevos caminos por la liberación de sus pueblos. Estos líderes sembraron la semilla de la resistencia y la esperanza en que otro mundo es posible… La Paz no se regala, se construye.

Desaparecidos los grandes mitos latinoamericanos (el Ché, Fidel, Mariátegui, etc.), ¿dónde encontrar actualmente el nuevo rostro del socialismo latinoamericano?, ¿por dónde van ahora los movimientos de transformación del continente?

En el momento actual los movimientos sociales no buscan un liderazgo, surgen muchas veces espontáneamente y por necesidad de ser protagonistas y constructores de sus propias vidas y forjadores de su historia. Los movimientos sociales buscan generar relaciones más horizontales entre los obreros, estudiantes, campesinos. Otro de los movimientos emergentes con mucha potencialidad y cambios es el de los pueblos indígenas que van recuperando su identidad, su pertenencia, valores y la palabra, sus idiomas y potenciando el reconocimiento territorial y cultural.

Debemos tener presente que uno de los grandes movimientos mundiales es el Movimiento de mujeres, semejante a los ríos subterráneos que surgen a la superficie y desbordan con fuerza buscando su participación y reclamos de valores y reconocimiento de su identidad, son los caminos de liberación no-violentos.

En los estudios más recientes de filosofía de la liberación se incide especialmente en el desafío de la descolonización y la reivindicación indígena… ¿Se puede hablar aquí de un cierto giro novedoso en el movimiento de liberación, incluso en paralelo con lo que se mueve en África?

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”, los versos de Machado marcan el caminar de los pueblos, surge la fuerza de sus entrañas mas allá de la reflexión filosófica. El Obispo Mártir riojano de Argentina Enrique Angelelli decía que: “debemos poner un oído en el pueblo y otro en el Evangelio para saber por dónde ir”. Los caminos de liberación son diversos y los pueblos luchan por dónde más les duele, el hambre, la pobreza, la explotación, los derechos humanos como derecho de los pueblos y la soberanía, la lucha contra el colonialismo territorial pero también contra el colonialismo económico impuesto por los países dominantes que someten a los pueblos y los explotan. La situación que pasan en otros pueblos y continentes como África, Asia, América Latina, la dominación cambia de nombre pero en todos lados tiene el mismo rostro. La Deuda Externa que es una deuda eterna que empobrece la vida de los pueblos. Las políticas de ajuste y capitalización impuestas por el mundo financiero internacional a través del FMI y el BM. Son los mecanismos colonialistas de nuestra época. La rebelión de los pueblos desafía la creatividad de generar “Un nuevo contrato Social”, más justo para la humanidad.

Los estudiantes de mayo del 68 en París proclamaban, “seamos realistas pidamos lo imposible”.

2 de Abril del 2020. Recordando la Guerra de las Islas Malvinas bajo la dominación colonial de Gran Bretaña.

 

Victoria Camps

Juanjo Sánchez y Evaristo Villar

Filósofa, catedrática de Ética, discípula y heredera de José Luis López Aranguren, es actualmente una de las autoridades más relevantes en Ética y Bioética. Fue miembro del primer Comité de Bioética de España y desde entonces ha sido miembro de numerosos Comités de Ética en importantes hospitales y centros de investigación del país y finalmente presidenta del Comité de Bioética de España.

Sus numerosos libros constituyen un magisterio insustituible.

 

Posiblemente la entrada obligada en el debate sobre la eutanasia sea aclarar al máximo de qué estamos hablando cuando hablamos de eutanasia y distinguirla de lo que no es – para evitar equívocos….   

          Desde que se empezó a discutir el tema, con vistas a una posible despenalización, el debate ha cambiado. Al principio, todo era eutanasia, incluidos los cuidados paliativos que podían acelerar la muerte. Ahora, el debate se limita casi exclusivamente al llamado “suicidio asistido” (caso Ramón Sampedro). Los casos de demencia o de eutanasia infantil, más difíciles de resolver, forman parte también del debate, pero tienden a posponerse a la hora de legislar sobre la eutanasia.

 

Aclarado de qué vamos a hablar, parece oportuno una breve demora sobre la actualidad de este debate – también en España… ¿a qué se debe?

          Ahora parece que la demora de un debate parlamentario con vistas a aprobar una ley de legalización de la eutanasia tiene como único motivo la inestabilidad del gobierno que no puede abordar ningún cambio importante porque está en funciones. La ley puede empezar a debatirse en cuanto se forme un nuevo gobierno con mayoría progresista. Es cierto que todavía hay división social, pero en un tema como este, la unanimidad es imposible.

 

Y también merece dos breves palabras la fuerte división de la opinión de la sociedad en este asunto, especialmente en este país. ¿A qué puede deberse? ¿Tal vez al influjo de la religión, de la iglesia…?

          Sobre la disponibilidad de la vida humana, las religiones monoteístas tienen una posición clara y dogmática. Entienden que la vida humana es indisponible, pase lo que pase. El debate actual sobre la eutanasia no puede combatir una cuestión de principio como esta, que carece de argumentos racionales. Es un obstáculo que carece de solución porque, sobre los principios que se sustentan porque forman parte de una doctrina religiosa, no hay discusión posible.

 

De hecho, podemos preguntarnos si hay entre nosotros un debate sereno y limpiamente laico sobre la eutanasia, o si no estará ya irremediablemente viciado de antemano por la visión religiosa, sobre todo en su expresión dogmática-ortodoxa…

 

Mientras haya posiciones derivadas de una ortodoxia religiosa, el debate no será laico. Lo es sólo entre aquellos que no parten de prejuicios –en el sentido literal, de juicios no razonados- y aceptan la libertad de las personas de decidir sobre su muerte. Lo que se discute son las condiciones en que esta decisión es permisible para evitar abusos o perversiones.

 

Entrando ya en el debate mismo, urge por eso orientarnos desde una ética razonada, laica y en principio de alcance universal, válida por tanto para todo ser humano… Situándonos en esa posición, cuál sería, en tu opinión, la afirmación básica y más razonable sobre la eutanasia?

La razón fundamental, a mi juicio, es el derecho a la libertad, incluso cuando ese derecho incluye la decisión sobre el morir. Una libertad que, por supuesto, debe poder argumentar por qué se desea la muerte y se renuncia a seguir viviendo. La regulación de la eutanasia procura que la libertad individual sea razonada. Aunque, finalmente, la decisión siempre tiene ingredientes subjetivos y es muy difícil establecer analogías entre situaciones aparentemente iguales.

 

Se puede hablar, por tanto, de un derecho fundamental de todo ser humano a morir libremente, a elegir una muerte digna y con sentido. ¿Por qué cuesta tanto aceptar este derecho a una buena muerte, a una muerte digna? ¿A qué se debe, en tu opinión?

          El problema es que ese derecho, como muchos otros, necesita la concurrencia de otras personas. Por eso lo denominamos “suicidio asistido”. El motivo que se repite con más frecuencia para rechazar la legalización de ese derecho es el de la llamada “pendiente resbaladiza”: si se abre la veda para que el individuo decida por sí mismo, en ciertos casos, ¿hasta dónde llegaremos? Cuesta aceptar la eutanasia porque se desconfía de que la regulación funcione adecuadamente y no sea una excusa para provocar la muerte de personas que en realidad no quieren morir. Creo que el argumento es fácilmente rebatible. Los países que han legalizado la eutanasia, como Holanda y Bélgica, pueden dar cuenta de que esa desconfianza en una falta de control es infundada y que en sus países la legalización de la eutanasia ha funcionado correctamente.

 

Dado que nuestra revista tiene una mayoría de lectores creyentes, parece razonable preguntarnos tanto más si esta postura puede sostenerse igualmente compartiendo una visión religiosa, concretamente cristiana… A este respecto podríamos aducir aquí un ejemplo relevante. ¿Cómo valorarías desde el punto de vista de la ética, la convicción expresada por el mundialmente conocido teólogo Hans Küng en su último libro Una muerte feliz: “Un tránsito feliz a la muerte está fundado en el respeto profundo hacia la vida infinitamente valiosa de toda persona…Si todos tenemos una responsabilidad sobre nuestra vida, por qué habría que cesar esa responsabilidad en su última fase?”

          Hans Küng es creyente. Sus palabras muestran que la fe religiosa no compromete a abrazar sin más la doctrina ortodoxa de la Iglesia católica. Si se acude al dogma, las razones están fuera de lugar. Pero Küng piensa que el valor de la vida y la dignidad atribuida a la vida humana pueden hacer de la eutanasia una decisión responsable. En ciertas condiciones, quizá más responsable aún que la no decisión. Hay muchas formas de ser creyente.

 

No obstante, se sigue afirmando que la eutanasia suscita graves cuestiones éticas…Pensamos nosotros, por ejemplo, en el comprometido papel de los médicos a la hora crítica de tomar decisiones graves… ¿Están ya reguladas estas situaciones para evitar conflictos de conciencia? ¿Podrías indicar otras que merezcan tomarse en serio?

          La objeción de conciencia del médico siempre tendrá que ser una posibilidad aceptada. Pero ahí, como en el caso del aborto, la misma profesión médica debería plantearse, como una cuestión ética, hasta qué punto su función es sólo curar y alargar la vida del paciente, o, como dice muy bien el informe del Hastings Centre, “Los fines de la medicina”, si la función de la medicina, en nuestro tiempo, no debe ser también ayudar a morir bien.

Qué piensas de los cuidados paliativos? Hay quien sostiene que son la alternativa a la eutanasia…

          En cierto modo lo son porque, desde que tienen una autorización plena (con la prescripción de morfina, por ejemplo), la muerte digna se consigue, en la mayoría de enfermedades terminales, sin necesidad de recurrir a la eutanasia. El problema lo tenemos, sobre todo, con enfermos no terminales que sufren por la condición de incapacidad en que se encuentran y se niegan a aceptar vivir en las condiciones en que se encuentran.

 

Como hemos de concluir esta entrevista, tal vez sea oportuno mirar hacia el futuro y decir una palabra sobre el temor que inquieta a más de uno de que con la legalización (despenalización) de la eutanasia esta termine convirtiéndose en una práctica ordinaria, incluso rutinaria y banal…

          La pregunta tiene que ver con la desconfianza a la que me refería antes. Es un hecho que, a medida que crecen las expectativas de vida, muchas personas se sienten condenadas a vivir sin sentido durante años, con enfermedades crónicas que producen sufrimientos sobre todo psíquicos insoportables. Pero también es cierto que nadie quiere morir, las demandas de eutanasia en realidad son escasas. En cualquier caso, la regulación de esta práctica se hace imprescindible precisamente para evitar que la eutanasia acabe instalándose sin control ninguno.

Willian Lucitante

Benjamín Forcano

Willian Lucitante vive en la reserva Ecológica Kofan, en la comunidad Kofan AVIE, de 55.000 hectáreas, en la Amazonía norte del Ecuador. Es coordinador de la Unión de afectados por petroleras TEXACO

 Pregunta. Importa, en primer lugar, Willian, que sitúes al lector en el contexto real de tu vida. Naciste y vienes del Amazonas del Ecuador: extensión de esa zona, indígenas que habitan en ella, cómo creciste en ella, tu tarea actual.

Respuesta. El 16 de abril de 1984 nací en la comunidad Kofan Dureno en medio de la actividad petrolera de la empresa Texaco, hoy Chevron, en la provincia de Sucumbíos, en la Amazonía norte del Ecuador. En ese lugar, el agua, que es elemento fundamental para nuestras vidas, fue contaminada.

Al principio, nuestros padres no conocían si eso afectaba su salud; ya que nunca en sus vidas habían vivido un desastre como ese. Luego, mis padres fueron huyendo de los problemas a 10 horas de vía fluvial a Cuyabeno; en donde el agua está sumamente contaminada, pero había cacería y pesca en abundancia. Aún teníamos problemas por esa razón.

Cuando yo tenía 8 años, mis padres me llevaron al norte de la provincia, en donde hay menos contaminación del agua por el río San Miguel, en la frontera con Colombia. Hoy vivo dentro de la reserva Ecológica Kofan Bermejo, en la comunidad de asentamiento y conocimiento ancestral Kofan AVIE. Tenemos 55.000 ha, el total del territorio indígena Kofan es de 430.000 ha, muchas de ellas se encuentran contaminas; habitamos apenas 1.200 habitantes. En las provincias de Sucumbíos y Orellana vivimos más de 30.000 personas afectadas; entre ellas estamos los pueblos Kofanes, Siekopai, Siona, Kichwa, Shuar, Waorani y campesinos, quienes somos afectados directos.

Cuando tenía 12 años, veía cómo mis abuelos y mis padres luchaban para defender sus vidas. A los 18 años fui participando poco a poco hasta decidir empoderar la defensa de mi pueblo, así es cómo fui demostrando mi capacidad de enfrentarme y empecé a conocer todas las comunidades kofanes; luego las comunidades de otros pueblos indígenas y campesinas. Con el tiempo, en 2017, me eligieron coordinador ejecutivo de la Unión de Afectados por las operaciones Petroleras de Texaco. Buscamos justicia ambiental y social; a los 25 años de litigio hemos logrado ganar la sentencia a favor de los afectados y hoy buscamos homologar la sentencia ecuatoriana en otros países para poder cobrar la deuda.

Pregunta. Como comunidades periféricas del Ecuador, ¿os sentís extraños o integrados? ¿Cómo son vuestras relaciones con los gobernantes de las parroquias, provincias y con el Estado?

Respuesta. Durante mucho tiempo, nuestra participación en los beneficios del estado ha sido vulnerada, por la razón de que los gobernantes no conocían nuestra existencia.

También nos consideraban personas pobres que carecen de estudios académicos; así nos han tenido marginados, hasta que empezamos a tomar decisiones.

Desde el año 2005, empezamos a exigir la participación de las comunidades kofanes y hoy en día tenemos claros nuestros derechos. Por lo tanto, tenemos relaciones muy cercanas con las autoridades locales; pero, con el gobierno nacional, siempre hemos tenido dificultades, ya que toman decisiones que afectan a las vidas de los pueblos indígenas. Por lo tanto, siempre estamos, y estaremos, a la defensiva.

Pregunta. Hoy el mundo vive globalizado. Y la globalización es neoliberal, con enorme presencia en la Amazonía. ¿Cuál sería vuestra voz –vuestros gritos y lágrimas– frente a la política del Primer Mundo?

Respuesta. Hay muy pocas personas que creen sistemas en los cuales toda la humanidad esté inmersa. Más allá de eso, están viendo a la Amazonía, ya que esta región es la que tiene recursos naturales para explotar; y, dentro de ella, estamos nosotros, los pueblos indígenas que estamos siendo atropellados día a día. Nuestros conocimientos, cultura y vidas están en peligro de extinción.

Por eso, queremos llevar un mensaje al mundo, ya que la humanidad depende o es parte de la naturaleza. Tenemos que hacer un poquito de esfuerzo para generar conciencia, que entre todos salvemos la Amazonía; y que ayudemos a mitigar el cambio climático y a poder equilibrar los ecosistemas. Creemos que es importante que conozcamos de parte en parte y equilibrar la contribución para la humanidad, unos contaminan el ambiente y nosotros lo cuidamos. Creemos que el alimento es lo más importante y que debemos mejorar la producción orgánica, y que esos productos tengan valor.

Pregunta. ¿Hubo un tiempo preciso en el que comenzasteis a ver que vuestro hábitat, con su vida y derechos, estaba amenazado? ¿Cuál ha sido vuestro mayor enemigo en las últimas décadas?

Respuesta. Nuestro principal enemigo es la empresa petrolera; ya que, desde que inició su operación en la provincia de Sucumbíos, en el año 1967, empezó la destrucción ambiental, contaminando la fuente vital que es el agua.

Pasó mucho tiempo; entonces, en el año 1993, de forma organizada se plantea una demanda a la trasnacional Texaco por crimen ambiental. A pesar de que la comunidad kofan tiene el territorio con título de propiedad, en 1987, la Texaco entró con una vía de 8 Km para perforar un pozo; el mismo que contaminaba los ríos. Empezaron a morir los peces, de los cuales la comunidad se alimentaba. Cada vez aparecían más problemas y mis abuelos, con toda la comunidad, empezaron a pensar que ellos no podían entrar así no más porque nosotros teníamos un título de propiedad. No pueden entrar sin consultarnos.

Por lo que la comunidad se organizó y empezaron a enfrentarse a la empresa y sacamos a la compañía petrolera, logrando que el pozo Dureno 1 se cerrara en el año 1998.

Pregunta. ¿Cómo valoras el papel que ha jugado la Iglesia en todo el proceso de vuestra lucha?

Respuesta.  La Iglesia jugó el papel del bueno y del malo. Al principio, era una Iglesia que ayudaba a defender, y después mostró oposición a las decisiones de las comunidades indígenas.

Se convirtieron en los negociadores con las empresas petroleras, de esa forma, fueron perdiendo la confianza que los pueblos indígenas teníamos. Tras varios años, fueron llegando nuevamente a congregar a unas familias y, por último, hay muy pocos indígenas religiosos.

Pregunta. En el camino de esa vuestra lucha por asegurar el respeto a lo que es nuestra Casa común, habéis sufrido sin tregua la explotación y represión. ¿Con mártires de por medio?

Respuesta. En realidad, todas las luchas por hacer respetar nuestros derechos han sido con muchos sacrificios, ya que, la explotación de algún recurso natural por parte de alguna empresa llega con el aval de un gobierno; utilizan fuerzas públicas para intimidar, y los protestantes somos desarmados.

Siempre ha habido persecuciones políticas, encarcelamientos y desapariciones; pero seguimos luchando para generar conciencia humana, para que tengamos los mismos derechos y respeto al derecho humano.

Pregunta. Como hijos y cuidadores de la Tierra y no como dueños, ¿qué valores son los que tratáis de defender frente al egoísmo y codicia de las multinacionales?

Respuesta. La humanidad debe entender que somos parte de la naturaleza. Las multinacionales son muy pocos, y se enriquecen a base de sacrificar los derechos humanos.

Por eso, es importante generar conciencia a la población general. Dependemos de la madre Tierra, que es la naturaleza, y en ella cultivamos los alimentos que se consumen en las ciudades y todos los países desarrollados; de esa forma, podemos valorar la vida y compartir los derechos en la supervivencia de la humanidad. Las multinacionales también deben ser responsables de sus actos y entender que todos tenemos derecho a la vida.

Pregunta. Ecuménicamente hablando, ¿qué propuestas de cambio y renovación consideras como más urgentes para las Iglesias? ¿Cuáles debiera hacer en concreto la iglesia católica?

Respuesta. Las iglesias deben trabajar para recuperar la confianza, demostrando su trabajo en la comunidad, generando conciencia, defendiendo la vida, dando la esperanza para que las futuras generaciones puedan vivir en armonía con la naturaleza.

Pregunta.  Por vuestra parte, estáis promoviendo una serie de proyectos para el autobastecimiento y medios de producción sostenibles. ¿En qué consisten, quiénes participan, quiénes ayudan y qué esperáis de ellos?

Repuesta. Con la llegada de las empresas, y la presencia de los gobernantes, ya se han desvalorizado sus medios y hemos perdido la esperanza de ser felices o vivir con dignidad.

Estamos buscando alternativas de vida, por eso hoy tenemos la propuesta de autobastecimiento; para que las familias indígenas empecemos a valorar lo que tenemos en el medio.

Para ello hemos construido un plan operativo, en el cual identificamos qué es lo prioritario para nuestras vidas; de esa forma, hemos empezado a valorar los conocimientos ancestrales y recuperar sus valores, mantener el idioma propio, recuperar las especies nativas tanto los peces, como plantas medicinales, plantas frutales, animales, etc.

Al principio, esta idea nació de la comunidad Kofan Avié, a la cual pertenezco; ahora contamos con el acompañamiento y el asesoramiento de algunos voluntarios, algunos de ellos nuestros amigos Jose Picot y María de los Ángeles Picot, contactos en Europa.

Esperamos lograr algún financiamiento para contribuir a esta iniciativa, para conservar nuestra cultura e identidad; también para la conservación del bosque y los recursos naturales, ya que nuestras vidas tienen relación con la naturaleza.

Pregunta. En el Sínodo, ¿crees que se ha hecho un análisis con participación desde la base, real por tanto, y que se han adoptado compromisos y propuestas para resolver los grandes daños e injusticias cometidos y, desde ese pacto de amor cósmico, ratificado por vuestra gente en las catacumbas, avanzar con el protagonismo de ser guardianes de la creación?

Respuesta. Es importante el tema, aunque todavía no hay participación de toda la base, ya que la Amazonía es una zona importante y geográficamente muy amplia. Esperemos que esta iniciativa del Sínodo Amazónico tenga apoyo de todos, porque la Amazonia es la casa común.

Memoria y Profecía

Evaristo Villar

Ofrecemos en esta sección de ENTREVISTA las opiniones de unas personas que, sin pertenecer al grupo de redacción de ÉXODO, han mantenido, por diferentes motivos, un cercano y prolongado seguimiento de la revista. Se trata de personas de gran relevancia social y expertas en diferentes actividades intelectuales, sociales, políticas, culturales o religiosas.
Tratando de conectar con distintas sensibilidades, hemos invitado a participar el mismo número de hombres y de mujeres. Y tenemos que decir que todas y todos han aceptado gustosamente, por lo que, desde aquí, queremos expresarle nuestro agradecimiento más sincero y cordial.

Dado que los dos objetivos mayores que han centrado el relato de ÉXODO han sido, de una parte, la toma de conciencia de los desafíos que la realidad socioeconómica, política, ética y sociorreligiosa nos ha venido ofreciendo en cada momento, y la necesidad, por otra parte, de dar una respuesta alternativa a tales retos… les hemos pedido a nuestros invitados e invitadas que, desde su propia especialidad, nos hablen del posible “legado de ÉXODO” en estas últimas décadas en ambos campos, el de “la memoria y el de la profecía”.

Las dos cuestiones que les hemos formulado son estas:
1º ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y sociorreligioso de España en estas últimas décadas?
2º ¿A qué retos importantes consideras que hay que hacer frente a corto y a medio plazo?

Ofrecemos sus respuestas en las cuatro áreas que siguen (socioeconómica, sociopolítica, ética y sociorreligiosa) contando en cada una con la aportación de una mujer y de un varón.

1. Área socioeconómica
Yayo Herrero
Es antropóloga, ingeniera, profesora y activista ecofeminista. Ha sido coordinadora estatal de Ecologistas en Acción y directora general de la Fundación FUHEM

2ª ¿A qué retos importantes hay que hacer frente a corto y medio plazo en el área socio-económica?

En mi opinión estamos ante una profundísima crisis económica que tiene en su núcleo más material la crisis ecológica. Estas crisis interconectadas se dan en un momento de profunda emergencia social.

Nos referimos a una crisis de energía y materiales que dificulta el crecimiento de la economía real, la que crea puestos de trabajo; a un cambio climático que pone en riesgo la vida de las personas más vulnerables y procesos básicos naturales que afectan a la disponibilidad de agua –necesaria para beber, cultivar o fabricar pantalones–, a la productividad de la agricultura y al funcionamiento de los servicios ecosistémicos básicos para sostener el conjunto de la vida.

Este estancamiento económico se vive de forma absolutamente desigual: desigualdades en términos de clase, de género, de etnia, por edad…
Los retos, por tanto, en el corto y medio plazo están en afrontar el inevitable crecimiento de la esfera material de la economía y la emergencia social a la vez. Se requieren enormes inversiones en el cambio de modelo productivo y en los estilos de vida y de consumo, la redistribución de la riqueza y una transformación cultural rápida y radical

Carlos Sánchez Mato
Es economista y político. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Madrid y delegado del Área de Gobierno de Economía y Hacienda

1ª ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y socio-religioso de España en estas últimas décadas?

Si algo se ha puesto de manifiesto en los 150 números de ÉXODO es su capacidad para lanzar un mensaje profético y eso no es nunca fácil. Porque caracterizarse por interpretar de manera exquisita los indicios o señales suficientes como para predecir hechos futuros, no está al alcance de cualquiera. Y no. No se ha ocupado de temas precisamente menores. Poner el foco en el grito de una Tierra a la que parece que el “Homo sapiens sapiens” se empeña en destruir como hogar, o preguntar con tristeza hacia dónde va una Europa que olvida abrazar a quien llega y prefiere levantar murallas con concertinas, es hoy más necesario que nunca. Hacen falta profundas convicciones para denunciar que somos rehenes del capitalismo, un sistema depredador que es incompatible con que podamos tener vidas dignas de ser vividas. Gracias, ÉXODO.

2ª ¿A qué retos importantes hay que hacer frente a corto y medio plazo en el área socio-económica?

Dejémonos de rodeos. El capitalismo no es reformable. Su miopía le impide ver más allá de la ganancia. Pero mientras transitamos hacia una sociedad que lo supere, empecemos por sacar del mercado cosas demasiado importantes como para que estén sujetas a leyes de oferta y demanda. La tierra cultivable, los mares, la vivienda, la sanidad, la educación o los cuidados no pueden depender de la rentabilidad económica ni nos podemos permitir el lujo de dejarlos al albur de que hagan lucro con ellos una minoría. Hay que garantizar pan, empleo, techo y servicios públicos a todos los seres humanos. Medidas como la reducción de la jornada laboral sin disminución salarial, la anticipación de la edad de jubilación, el acceso a la vivienda para todos y todas, una sanidad y una educación pública universales y atención a la dependencia solo puede hacerse gestionando lo común con criterio de rentabilidad social. En definitiva, tenemos que transitar en la dirección opuesta a la que nos lleva la actual fase del capitalismo. Hay que sacar el núcleo de la economía del mercado. Sólo a partir de transformar en público y colectivo el corazón del sistema productivo se puede pilotar un cambio que ponga la economía al servicio de la sociedad y no al revés, como de hecho sucede ahora. Se trata de poner en marcha una planificación democrática de la economía y, a partir de lo que existe, reformar el sistema productivo para reducir drásticamente las desigualdades sociales, hasta su desaparición. Teniendo en cuenta que los recursos naturales son finitos, no es una opción creer en el crecimiento ilimitado como forma de alcanzar la justicia. Más bien hay que pensar en recobrar el precioso sentido de la palabra “austeridad” frente a quienes prostituyeron su sentido para denominar las políticas que han sacrificado a la mayoría social para enriquecer a unos pocos.

Todo esto es posible. Solo hace falta voluntad.
No es pequeño el reto, pero pienso que no otra cosa defendería hoy Jesús de Nazaret. Merece mucho la pena luchar por una utopía como esta, porque como bien decía Galeano, sirve para caminar.

2. Área sociopolítica

Justa Montero
Activista feminista y social

1º ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y socio-religioso de España en estas últimas décadas?

Celebrar el número 150 de una revista como ÉXODO es la mejor prueba de su necesidad; durante todo este tiempo, convulso y complejo, ha cubierto y cubre un espacio atendiendo a las inquietudes, intereses y preocupaciones de muchas personas.

Desde un pensamiento religioso de base y con la voluntad manifiesta de aunar reflexión y acción, ha sabido acoger las posiciones de pensador@s y activistas, convirtiendo ÉXODO en una herramienta muy útil para el imprescindible diálogo entre quienes, desde diversas perspectivas ideológicas, tenemos el común objetivo de transformar la sociedad.

Un diálogo que recorre todos los campos: los conflictos de clase, ecologista, feminista, de defensa de derechos humanos, y todos los temas que afectan al contenido de la vida en común, las relaciones entre las personas, la organización de la sociedad y su sostenibilidad, los valores y lazos comunitarios que el neoliberalismo pretende destruir.

2ª Desde una clave socio-política, ¿a qué retos importantes hay que hacer frente a corto y medio plazo?

Son los retos que plantea la profundización de todas las desigualdades por un sistema puesto al servicio de las necesidades del mercado y no del bienestar de las personas. Un sistema que, de forma muy particular, desposee a las mujeres de recursos, de tiempo, de vida y de derechos.

Son los retos derivados de una división sexual del trabajo enormemente funcional al sistema que recrudece la desigualdad en el empleo, que pretende una salida a la crisis de cuidados aumentando la carga de trabajo de las mujeres y el deterioro de las condiciones de trabajo de quienes los realizan (las mujeres en los hogares, las trabajadoras de hogar y las de los servicios sociales). Olvidando de nuevo la corresponsabilidad social de los hombres y el Estado.

Se trata también de invertir la situación actual donde las mujeres, gestoras de los hogares y los cuidados, se convierten en afectadas por los desahucios, por la pobreza energética o por la privatización de la sanidad.

Es el reto de acabar con las violencias machistas, de enfrentar políticas que fortalecen un Estado cada vez más autoritario que impone una vía punitiva como única salida a esa violencia brutal, en detrimento de políticas de prevención reales.

Por último, es el desafío de impulsar el nuevo internacionalismo feminista, que denuncia el efecto de las empresas extractivistas en la vida de las mujeres defensoras de la tierra, de los derechos humanos, feministas y medioambientales, algunas de ellas asesinadas; de cambiar esas políticas del Norte global que generan pobreza y guerra llevando a muchas personas a migrar y en ocasiones a morir en el mar o en las fronteras, o a acabar en los CIEs, sufriendo las leyes de extranjería y el racismo social e institucional.

En fin, todo esto se traduce en exigencias urgentes de políticas públicas en todos los ámbitos; cambios también en las relaciones y en las actitudes, en el ámbito de lo simbólico y también de lo comunitario, en la importancia de la organización imprescindible para lograr un nuevo sentido común frente a la barbarie del sistema.

Antonio García Santesmases
Filósofo y político

Aportación de ÉXODO y futuro

ÉXODO ha sido un referente muy importante de un cristianismo de izquierda con voluntad emancipatoria. Quizás su mayor virtud ha sido recoger lo mejor de distintas tradiciones que superaban el debate cristianismo-marxismo. Resumo para los más jóvenes. Al inicio de la transición se piensa en un modelo italiano con una fuerte presencia de una cultura católica y una cultura comunista. No fue el modelo que se impuso. Ni la democracia cristiana ni el partido comunista fueron los grandes partidos. Creo que el modelo que se impuso dejaba fuera a mucha gente que no se reconocía en la lógica centrista-liberal-europeísta-secularizadora. Y se necesitaba que alguien asumiera el rol de dar voz a los que no estaban por la involución neoconservadora que dominaba en el Vaticano ni por el laicismo liberal que presidía el grupo Prisa. Y ahí estaba ÉXODO.

ÉXODO ha jugado muy bien su papel como portavoz de la otra modernidad, del mundo del Sur, de los excluidos en el capitalismo del centro y de los protagonistas del mundo de las periferias. Ha realizado esta tarea reivindicando un universo religioso alternativo al oficial y alternativo también a la religión del mercado.

Al final la sorpresa ha venido al comprobar que parte de ese mensaje ha llegado al centro del poder vaticano. ¿Cómo hubiéramos podido imaginar que, tras el invierno polaco, llegaría un viento porteño que denunciaría a una Europa que se ha quedado sin alma? Es como si el mensaje de ÉXODO hubiera sido escuchado y los Salvini se dieran cuenta de que en el Vaticano han dejado de tener un aliado. Conseguir que esa brecha que se ha abierto se mantenga en el futuro es una tarea imprescindible para todos los que luchamos por otra modernidad y otra ilustración, en definitiva, por otra Europa.
Para lograrlo es imprescindible el concurso de las nuevas generaciones, de esas nuevas generaciones que al acercarse a ÉXODO y repasar su historia encontrarán que no siempre lo peor es cierto y que hay ocasiones en que, aunque parezca imposible, la esperanza se abre camino. Ese reconocimiento es un motivo de orgullo para los fundadores de la revista y para todos los que en algún momento hemos colaborado con esta hermosa aventura.

3. Área ética

Victoria Camps
Filósofa, Catedrática emérita de la Universidad de Barcelona, consejera del Consejo de Estado

1ª ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y socio-religioso de España en estas últimas décadas?

En los últimos cincuenta años, España ha dejado de ser el Estado confesional que fue bajo el franquismo, con el predominio del nacionalcatolicismo, para convertirse en un estado laico (aconfesional, para ser políticamente correctos). Un país como el nuestro, proclive a olvidar las tradiciones y a pasar de un extremo a otro, corría el peligro de no lograr la estimación adecuada de lo que la religión cristiana ha significado como elemento imprescindible de nuestro patrimonio cultural. ¿Qué hacer con la religión cuando ésta se ha proyectado en unas formas de dominación sobre la conducta de las personas, cuando ha colonizado el sistema educativo, cuando ha contribuido escasamente, desde las instancias oficiales, a fomentar la sensibilización social? ¿Cómo prescindir de la religión de un modo justo y adecuado y distinguir en ella lo de positivo que podía aportar a la sociedad secularizada?

Desde mi punto de vista, una de las aportaciones más importantes de ÉXODO ha sido la capacidad de mantener el carácter inequívocamente religioso y cristiano de la revista junto a una mentalidad progresista y transformadora. No era fácil hacerlo cuando los sectores de la sociedad más volcados a propiciar las reformas que implicaba el cambio de régimen se sentían más cómodas adoptando perspectivas antirreligiosas, o indiferentes hacia la religión, que haciendo el esfuerzo de mantener viva una religión adaptada a los nuevos tiempos y, sobre todo, atractiva para las mentes menos conservadoras. ÉXODO supo hacerlo y muchos encontramos en sus páginas el tono y el aliento imprescindibles para no renunciar a un pensamiento religioso y a la vez atento y sensible a las nuevas expectativas sociopolíticas.

2ª Desde una perspectiva ética, ¿a qué retos importantes hay que hacer frente a corto y medio plazo?

La secularización de la sociedad ha depurado la moral de la doctrina moral católica, no compartible por toda la ciudadanía. Nos hemos quedado con los principios de una ética mínima, liberal, la única que podemos universalizar. Esa ética es muy frágil porque concreta poco, no tiene prohibiciones como los pecados de la moral católica. El principio que la rige es la libertad de cada uno para decidir qué debe hacer dentro de los límites prefigurados por la legalidad vigente. Una libertad que en pocas ocasiones va acompañada de responsabilidad.

Desde esta perspectiva, el gran reto ético es construir una moralidad cívica que comprometa a todos y en todos los niveles: el social, el político, el profesional, el familiar, el lúdico. Hay grandes retos que lo son de toda la humanidad, en estos momentos: combatir las desigualdades y, en especial, la pobreza más extrema, acabar con la violencia de género, luchar contra todo tipo de corrupciones, el cambio climático, abordar sin miedo las migraciones. Todos estos problemas requieren medidas políticas, sin duda, pero también comportamientos virtuosos pues, sin ellos, las medidas políticas no se ejecutan o se ejecutan mal.

Joaquín García Roca

Sociólogo y teólogo

1ª ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y socio-religioso de España en estas últimas décadas?

Asocio ÉXODO a las tres funciones del andamio, que reconstruye monumentos deteriorados, sostiene lo que hay valioso en la ruina, y facilita el acceso a la parte alta del edificio. ÉXODO ha contribuido decididamente a la reconstrucción de la vida moral, cultural, política y religiosa, profundamente dañada, mediante nuevos marcos de referencia, renovación de prácticas anquilosadas, y apertura de caminos alternativos. ÉXODO significa igualmente la recuperación de lo valioso que encierra el Evangelio para una sociedad secular, justa y decente y para una Iglesia descentrada y servicial. Y un compromiso inequívoco con el futuro, en estado de absoluta libertad, a través del pensamiento crítico que abre territorios inexplorados y caminos de esperanza en la sociedad y en la Iglesia. Sin la compañía de ÉXODO muchas personas se hubieran derrumbado, y otras tantas se sentirían huérfanas.

2ª ¿A qué retos importantes hay que hacer frente a corto y medio plazo desde el plano ético?

1. Un mundo único y compartido requiere una ética común inscrita en la historia, sin idealismos ni abstracciones desconectadas de la vida, resultado del encuentro y la confrontación entre plurales tradiciones culturales y sabidurías mundiales que irá desplazando la centralidad de la verdad única y universal por la justicia y la bondad. ¿Puede una teoría de la justicia ignorar hoy la inhumanidad, la violencia y la pobreza en cualquier parte del mundo?

2. La revolución tecnológica ha creado un universo de medios que desplaza a los fines y significados, crea una servidumbre del sentido a la técnica y obliga a discernir si lo que se puede hacer técnicamente es bueno hacerlo en justicia y verdad. ¿Será lo factible, lo moralmente deseable o tendremos que someternos al dominio de las máquinas? ¿Llegará la historia hasta donde permita la tecnología o podrá perderse en el intento?
3. El desorden económico mundial crea fracturas entre los pueblos, desplaza a poblaciones de sus pueblos de origen y produce muertes prematuras que exigen recrear las esferas de justicia, cultivar la pasión por la igualdad, desmitificar la propiedad privada de los bienes comunes y construir vínculos de fraternidad. ¿Por qué, si no, iba a ser necesario preocuparse por un nuevo orden mundial?

4. El actual deterioro de la tierra, el descuido de las relaciones con la naturaleza y la amenaza a las condiciones de vida, debidas a las generaciones futuras convierte el imperativo ecológico en epicentro de la ética y convierte el cuidado en la virtud cívica que abre un paisaje a explorar. ¿Tendremos tiempo suficiente para borrar las huellas del poder destructivo?
5. Las actuales transformaciones políticas requieren virtudes públicas y responsabilidades personales, el trabajo cívico y el voluntariado social, el perdón y la memoria, la confianza y el conflicto. La acción política se despliega en ordenamiento jurídico, pero la ética no puede reducirse a la ley ni siquiera al marco constitucional. ¿Podremos evitar que las propias constituciones políticas se conviertan en un ídolo fetiche?
6. Los hallazgos científicos franquean, cada vez más, los umbrales conocidos que hacen inútiles por insignificantes las respuestas tópicas e interpretaciones banalmente moralizadoras para afrontar las nuevas formas de nacer y de morir, de amar y de sentir, de vivir el cuerpo y la identidad, de sondear el universo y el origen de la vida. ¿Acaso eliminar el sufrimiento evitable no podrá ser la brújula que guie la imaginación científica?

7. La emergencia cultural de nuevos actores sociales –mujeres, pueblos indígenas, minorías étnicas, grupos minoritarios–, que han conquistado el derecho a ser reconocidos en igualdad de condiciones están llamados a modificar los marcos éticos y las visiones culturales. Vivir en plural será el código ético de la sociedad.

4. Área religioso-evangélica

Neus Forcano Aparicio
Filóloga. Máster en Historia de las Mujeres. Estudios de Ciencias religiosas en ISCREB. Miembro de la Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica-ESWTR y miembro del Consejo de Dirección de la revista Iglesia Viva

1º ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y socio-religioso de España en estas últimas décadas?

La presencia de la revista ÉXODO en el panorama socio-religioso en España me parece un signo revelador de una pasión por elaborar pensamiento crítico a partir de una sensibilidad evangélica con la que se quiere transformar la realidad.

Las aportaciones de la revista durante estos 150 números se enmarcan en lo que se ha llamado la reflexión teológica contextual o liberadora: una reflexión hecha desde las contradicciones, las heridas, el dolor, las preocupaciones por la integridad de la Creación y por la libertad de cada persona. La palabra al servicio de la denuncia, del análisis y de la creatividad. Las ideas expresadas, al servicio del compromiso por la acción ética y por la construcción justa de las relaciones sociales. Número tras número, cocreando la Historia de la Salvación, como el pueblo israelita confiado a su Dios en el éxodo continuo de su devenir en el tiempo. El nombre de la revista evoca este movimiento sucesivo de la historia y el tiempo que no son círculo repetitivo, sino posibilidad siempre nueva para dejar espacio al amor y a la libertad de que somos capaces.

En este camino del Homo viator, del que se entiende en peregrinaje, las palabras y las reflexiones de ÉXODO son como la fuente de agua viva que colma nuestra sed de itinerantes.

Hace poco, en una entrevista realizada a un grupo de mujeres protestantes, católicas y musulmanas sobre su vinculación espiritual o religiosa, comentaban lo importante que había sido en su despertar creyente la formación intelectual, el acceso directo a los textos sagrados y a la teología. Aunque está claro que la formación intelectual no es garantía únicamente de una fe madura –puesto que el cristianismo es praxis amorosa–, no se puede obviar que discernir y razonar la fe es indispensable para contar con pensamiento crítico. Es básico para que la adhesión religiosa no sea una mera uniformización socializadora, sino que sea una opción individual consciente vivida en comunidad.

2º ¿A qué retos importantes consideras que hay que hacer frente a corto y a medio plazo en el área religioso-evangélica?

La mística de ojos abiertos y un compromiso por la transformación social, son principio de esperanza y me remiten a Hildegarda de Bingen, que apelaba al concepto de VIRIDITAS –que significa “reverdecer”, “florecer”–, referido al atributo de Dios para penetrarlo y fecundarlo todo. La viriditas es explosión de novedad imparable que lo renueva todo, como la primavera. Así pues, para que la Buena Nueva del renacer humano sea posible, incluso desde lo más vulnerable, vislumbro que hay que cuestionar los discursos fundamentalistas; acercarse a la realidad de los migrantes sin papeles, de los refugiados, de las mujeres víctimas de violencia y de la trata; necesitamos escuchar la voz y la experiencia de las mujeres, reconocerles autoridad, replantear los ministerios desde la clave del servicio y sin distinción de género; habrá que abordar aspectos de bioética y tecnología; tratar el valor del cuerpo y la persona, entre otros. El proceso de ser y de mostrarse en viriditas necesita apertura, confianza y valentía para decir sí a los retos presentes.

Rafael Díaz-Salazar

Profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de la Univdrsidad Compplutense

1ª ¿Qué ha supuesto la presencia de ÉXODO en el panorama socio-político y socio-religioso de España en estas últimas décadas?

La presencia de un núcleo cristiano en el ámbito de una izquierda radical y anticapitalista. Es la mejor manifestación escrita del cristianismo de liberación en España.

Ha aplicado el Concilio Vaticano II en dos ámbitos conciliares claves: diálogo con agnósticos y ateos y presencia cristiana en movimientos de transformación social.

Muestra que existe una Iglesia alejada del cáncer del clericalismo y del catolicismo conservador.

2ª ¿A qué retos importantes hay que hacer frente a corto y medio plazo?

Los dos fundamentales son mantener vivo el anuncio de Jesús, el Cristo en el siglo XXI y dialogar públicamente sobre la cuestión de Dios en ámbitos culturales que desprecian o extienden una espiral de silencio sobre esta temática.

La presencia pública de los cristianos es otro reto. Hay que saber equilibrar esa presencia como grano de mostaza y el anuncio del Evangelio en los areópagos secularizados y laicistas. Como bien dice Rawls, la presencia pública más valiosa y propia de las religiones es el testimonio. Ahora bien, no basta con participar en luchas sociales y asumir lo mejor del pensamiento agnóstico y ateo que ayuda a purificar la fe cristiana. Es muy importante una presencia evangélica pública. ÉXODO es una expresión de ésta. Alfonso Comín debe seguir siendo un referente central por aquello de “cristianos en el partido y comunistas en la Iglesia”. Manténgase o sustitúyase “partido” y “comunistas” por otros términos si se desea.

Las reflexiones de Gramsci sobre “el suicidio del cristianismo” tienen actualidad. Silenciar la identidad evangélica y cristiana o, lo que es peor, interiorizar una inferioridad ante la hegemonía de culturas agnósticas y ateas en ámbitos con presencia de cristianos es una gran equivocación, una especie de autosecularización absurda. Los cristianos son testigos públicos del Dios de Jesús vivo y resucitado.

Otro reto muy importante es la transformación evangélica de la Iglesia para convertirla en ekklesia; es decir, en asamblea popular de los seguidores de Jesús de Nazaret. El Papa Francisco es un flagelador del clericalismo, pero este Papa en España es una especie de general sin ejército, salvo excepciones.

Difundir las prácticas de la Iglesia de la liberación en Asia, África y América Latina es necesario para la construcción de un nuevo internacionalismo.

La crítica cristiana al capitalismo imperante tiene que ser contundente. Evangelio y capitalismo son antagónicos. La participación en luchas anticapitalistas y las aportaciones cristianas a la transición ecológica al postcapitalismo son importantes.

Pienso que existen cinco ámbitos prioritarios para el compromiso cristiano: la explotación y precariedad laboral, la marginación, el feminismo proletario de las de abajo, el activismo ecologista y el internacionalismo contra la pobreza absoluta y la desigualdad en el sistema-mundo.

La sed de espiritualidad manifestada en un resurgir de la meditación laica alejada de las iglesias es un signo de los tiempos sobre el que hay que pensar.

José Ramón González Parada

PRESENTACIÓN de JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ PARAD: miembro impulsor de la Carta contra el Hambre, a través de la revista ESBOZOS dentro del Colectivo RÍOS. Activista social en Carabanchel, Madrid. Sociólogo que trabajó en Ayuda internacional al Desarrollo; interesado en la participación de los desarrollos urbanos. Podemos consultar sus textos: Emergencia alimentaria. Grecia, Portugal, España (dir), Icaria-Ríos; Soberanía alimentaria. Lecciones desde la experiencia en Latinoamérica, TH.

INTRODUCCIÓN ENTREVISTA:

La revista ÉXODO publicó los materiales de la I Conferencia contra el Hambre (nº 129-junio 2015) y de la II Conferencia (nº 139, junio 2017). En el presente número se recogen los resultados de la III Conferencia contra el Hambre desarrollada en Getafe el 2 de abril de 2019.

¿Podías comentarnos cuál es el momento actual de la Propuesta de la Plataforma contra el Hambre en Madrid?

Es un momento de incertidumbre. La propuesta de la Carta contra el Hambre es una propuesta amplia, pero en estos últimos meses estaba concentrada en sacar adelante la Iniciativa Legislativa Municipal (ILM) o Ley de Garantía del Derecho a la Alimentación, aprobada por cinco ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, y que fue presentada en la Asamblea de la Comunidad para su toma en consideración en octubre pasado. El resultado, ya conocido, de la sesión del 24 de febrero de 2019 fue el de no admitirla a trámite por un solo voto de diferencia, al oponerse en bloque PP y Ciudadanos. Terminaba así la legislatura con los esfuerzos de varios años de trabajo de la Plataforma contra el Hambre.

En la nueva legislatura podremos ponerla en marcha o, si la nueva composición no es propicia, tomar otras vías. Esta reflexión es la que ha orientado la perspectiva de la III Conferencia contra el Hambre celebrada en Getafe, centrándose en dos elementos de la propuesta de Ley y, además, no necesitan de la aprobación de la misma para su puesta en marcha. Por otra parte, estos dos elementos conjugados entre sí pueden llegar más lejos que el propio planteamiento del “Derecho a la alimentación”.

Y respondiendo a la pregunta del momento en que se encuentra ahora la Carta contra el Hambre, tenemos que recordar que ha sido una Plataforma formada por más de 40 asociaciones y movimientos sociales. Estos apoyos continúan ahí, pero van perdiendo potencia. Su energía estaba pensada para la legislatura que acaba; hemos llegado tarde o se nos ha quedado corto ese período para conseguir todos nuestros objetivos. Y ahora, en el horizonte de una nueva legislatura, tenemos que encauzar estas energías y conseguir lo que llaman los politólogos incidencia política. Pero, a su vez, vemos otra cosa y es que la Carta contra el hambre no puede centrarse en sus propias fuerzas, sino que debe abrirse a otras con las que se puedan conseguir alianzas estratégicas, aunque no sean firmantes de la Carta. Incluso no hay que descartar que la Plataforma se disuelva, mientras continúe el impulso que congregó a las entidades vecinales y movimientos sociales. Eso es lo importante. No se trata de que la Carta sea el paraguas de todo o de todos. Ahí hemos tenido un aprendizaje importante en la relación con entidades del movimiento agro-ecológico: ellas decían que la Carta les había hecho introducir en su propia estrategia el elemento importante del “derecho a la alimentación”. Y nosotros con ellas hemos introducido la perspectiva agro-ecológica como un elemento imprescindible que da forma y, a la vez, transciende el “derecho a la alimentación”.

En síntesis, estamos a la espera. Pero no es una espera pasiva, sino activa, puesto que ya estamos moviéndonos para activar nuestra base social, aliándonos con otros sectores para realizar una nueva propuesta. En ella, algunos elementos de la Carta pueden empezar a ponerse en marcha, y encima muy enriquecidos con otras perspectivas complementarias, sin olvidar tampoco que seguimos con la Iniciativa Legislativa de la Ley de Garantía por el Derecho a la Alimentación. Todo dependerá de la nueva composición de la Asamblea de la Comunidad Autónoma de Madrid, pues un Gobierno de izquierdas en la Comunidad reactivaría el debate sobre la Ley rechazada por la derecha en la legislatura recién acabada.

Entonces, la III Conferencia contra el Hambre ha supuesto abrir toda una línea de alianzas futuras con nuevas entidades y perspectivas. Explícanos esto.

Podemos verlo en el Observatorio Madrileño de la Alimentación y también en la propuesta de Centros Municipales de Cultura Alimentaria. Lo que tenemos en ciernes es la puesta en marcha de un Observatorio pero no simplemente un centro de estudio y análisis. Queremos que este Observatorio sea un agente activo tanto en la demanda como en la denuncia. Además este Observatorio estaría estratégicamente inserto en las entidades locales para saber qué observar. Pues no se trata solo de observar y conocer cómo come la población o si come o no tiene para hacerlo. Se trata de observar también la calidad de la alimentación y su relación con la salud; el cómo se producen los alimentos y cómo se distribuyen. Estamos, pues, ante un objetivo muy ambicioso y en eso tenemos que coincidir con los sindicatos agrarios, con los no agrarios, con movimientos agro-ecológicos y socio-ambientales.

¿Podría dar lugar esto a la desaparición de la Plataforma, tal como la conocemos ahora?

El mantenimiento de la Plataforma en sí no sería el objetivo. Si la Plataforma ha sido un buen instrumento para llegar a otra coordinación más amplia, bienvenida sea. La Plataforma será un actor más, junto con otros muchos para poder llegar a plantear socialmente el problema severo de la alimentación.

La virtualidad de la Plataforma ha sido su capacidad de abrirse para ir constituyendo un nuevo movimiento más amplio; su capacidad para ir replanteándose el objetivo central con otros actores a la luz de los acontecimientos. En estos momentos, la Plataforma, podemos decir que tiene una imagen excelente; incluso por encima de nuestros méritos. Esa imagen refleja, por un lado, que no lo hemos hecho mal del todo, pero, sobre todo que ha facilitado a otros movimientos sociales, como las asociaciones de vecinos, una perspectiva amplia: un objetivo claro, unas ideas para ponerlo en marcha y una herramienta para hacerlo realidad. Y esto ha enganchado a otros actores. La marca no puede parar el movimiento general.

Has hecho hincapié en el Observatorio de la Alimentación pero también nombraste, como segunda línea de trabajo, la puesta en marcha de los Centros de Cultura Alimentaria. Por favor, coméntanos algo sobre ellos.

Sí, hemos ido definiendo cómo ir avanzando en los Centros Municipales de Cultura Alimentaria en cuanto lugares de encuentro, donde, además de velar por el derecho a la alimentación, se incide en otras realidades que tienen que ver con la mala alimentación, como es el caso de la obesidad, y otros temas como los hábitos de consumo, la cultura culinaria, la agro-ecología y los grupos de consumo. Todo esto tendría cabida en los C.C.A, que entendemos serían tanto lugares de encuentro y participación ciudadana como laboratorios sociales, pero siempre de carácter municipal. Quizá tengamos que empezar sin todo el apoyo local deseado como pasos tentativos, pero la finalidad es que sean de los Ayuntamientos. Esto lo refrendamos con nuestra presencia en la Mesa de seguimiento del Pacto de Milán; ahí confluimos con otros actores. La incidencia del Pacto de Milán no es sólo para la ciudad de Madrid sino para cualquier municipio. Y ahí se abre un gran campo de trabajo para la nueva coordinación de actores por el derecho a la alimentación en un sentido amplio, más allá incluso de la Comunidad de Madrid. El diálogo está abierto; formamos parte de un movimiento amplio que está trabajando en otros muchos lugares.

Vamos a dar un paso más para centrarnos en el concepto del “Derecho a la alimentación”. En la II Conferencia contra el hambre, en 2017, Juan Carlos García Cebolla del Equipo de la FAO insistió en el enfoque del mismo concepto como desarrollo social frente a esquemas proteccionistas. A la vez se puso de manifiesto que la novedad de este concepto se observaba en que todavía no estaba recogido en la normativa española y en la falta de conciencia social crítica respecto al mismo. En tu opinión, ¿a qué puede deberse este desfase normativo y social, y cómo resolverlo?

Cuando he tenido que dar alguna charla sobre el derecho a la alimentación, suelo comenzar recordando una entrevista que hace años le hice al obispo Casaldáliga en el Matogrosso. Con voz suave, que transmitía tranquilidad, me dijo: “el hambre no espera. Al que tiene hambre, hay que darle de comer; luego vendrá lo de la caña. Pero, sobre todo, sobre todo, que sepa que el río es suyo”. Esta metáfora de que sepa que el río es suyo, me hizo comprender lo que es el derecho a la alimentación. Pero, a la vez, de que el derecho a la alimentación es paliativo en casos extremos y que debe ser superado por el derecho más amplio al río; no se trataría de un derecho compasivo, sino de restitución de otros derechos confiscados. Como el derecho al trabajo, a un sueldo digno, a una vivienda… Cuando alguien recibe un paquete de comida, que sepa que no se le da nada que no fuera suyo, es decir, se les restituía lo que se les había retenido injustamente; son compensados en derecho y, por tanto, ejercen así la cualidad de ciudadanos y se tiene que contar con ellos, con su participación, para ponerlo en práctica. Este aspecto de la participación de los implicados lo hemos recogido en la I.L.M. Y, pienso, que ha sido uno de los elementos que ha echado para atrás a Ciudadanos para no apoyar el texto de la I.L.M, haciendo cambiar su voto desde la abstención a la negativa, aunque habían firmado el Pacto contra el hambre. Una perspectiva neoliberal choca frontalmente contra esta perspectiva de participación de los implicados y de las instituciones locales.

Tampoco ha calado en la conciencia ciudadana el derecho a la alimentación por el lastre de la ideología dominante que considera vergonzantes a quienes no tienen para alimentos y, por tanto serán el objeto de la atención social. Algo que no ha ocurrido con el tema de la vivienda por el efecto de la PAH: los sin casa han adquirido conciencia del derecho a la vivienda y lo reclaman en el espacio público sin vergüenza; ha sido un proceso de empoderamiento colectivo. Algo que la Plataforma no ha conseguido en el tema de la alimentación. Pero tampoco la izquierda ha sido muy receptiva y ha tardado en comprender la importancia del derecho a la alimentación. En el caso de la FAO, creó la Alianza parlamentaria por el derecho a la alimentación, compuesta por miembros de todos los partidos. Pero, los parlamentarios compañeros de partido de los que estaban en la Alianza votaban que no a la ley; es decir, mucha imagen y poca eficacia. También ha pasado a ser materia universitaria; sirve para realizar estudios académicos muy bien recibidos por las instituciones internacionales competentes, como la FAO, pero de escasa o nula incidencia práctica.

Voy a plantearte otro concepto que se utiliza en este contexto: la soberanía alimentaria. ¿Supone algo distinto o algo complementario con el derecho a la alimentación? Y ¿cómo lo relacionas con el complejo actual del negocio agro-alimentario?

De modo simple, podemos decir que “el derecho a la alimentación” hace hincapié en la distribución de alimentos (el acceso, la calidad, etc.), mientras que la “soberanía alimentaria” lo hace sobre la producción. Por el momento muy pocas constituciones nacionales han elevado a rango normativo, la soberanía alimentaria (Ecuador y Bolivia…) y ha sido en los últimos años. Pero, para mí, el tema de la soberanía alimentaria es, ante todo, una estrategia política que pone en evidencia el grave problema de la alimentación en el mundo actual. Porque no sólo es el hecho de los millones de personas que no tienen acceso a la alimentación o los millones de personas obesas, sino la pérdida de fertilidad de la tierra y la inmensa acaparación de capital y, más aún, supone afrontar el problema del agro-negocio. Este es, más que la automoción, el eje fundamental del capitalismo actual, al mismo nivel que el petróleo.

Una de las grandes bazas del agro-negocio es que proclama que puede dar de comer a toda la población mundial a precios baratos. De este modo, la comida barata garantiza que los sueldos medios sean bajos. La agricultura tradicional no puede competir con el agro-negocio: produce con precios más altos pero es sostenible desde el punto de vista del medio ambiente y permite mantener más empleos en el medio rural y en la distribución. El agro-negocio nunca pone sobre la mesa la externalización de los costes, la destrucción medio-ambiental, la desertización del medio rural o la pérdida de empleos. Si miramos hoy la España vacía, la agricultura tradicional tiene capacidad de producir alimentos, algo más caros, pero también llenaría el territorio de gente. Por eso no se puede hacer un debate sólo sobre el precio de los alimentos, sino sobre la alimentación en cada país y en el mundo. El círculo de agro-negocio atiende al beneficio, no a la necesidad de las personas. La máxima debía ser el reequilibrio: producir buenos alimentos para todos, en buenas condiciones y mantener a la población campesina. Por esto, la soberanía alimentaria es una estrategia de confrontación con el agro-negocio actual y, además, tiene una relación directa con el derecho a la alimentación.

Para concluir. Las nuevas legislaturas que surjan, ¿están considerando el tema del derecho a la alimentación o la soberanía alimentaria? Y ¿qué papel están jugando las mujeres en estos procesos?

Algunos aspectos sí han entrado en los nuevos programas, aunque sin tanta claridad como plantear una estrategia frente al agro-negocio. Claro, la Universidad tampoco ha aportado mucho a estos temas, dado que se queda en los análisis de los grandes planteamientos institucionales pero sin abordar los problemas concretos. Por ejemplo, no se estudia el papel de las grandes superficies comerciales y sus políticas de distribución de alimentos. Y se sabe ya la importancia que tiene en la distribución la política de los envases, yendo hacia prácticas nocivas como son el primar el PET frente al vidrio o los pequeños formatos frente al granel. Detrás de esto hay problemas de toxicidad, que pasan de la producción a la distribución en los envases, pero además hubo una política europea de eliminación del pequeño productor frente a las grandes corporaciones del agro-negocio.

Y respecto al tema de la aportación de las mujeres. Es clave. Y no ha salido hasta ahora porque ha hablado un hombre. Pero es clave. Son el actor principal para el cambio desde las familias. Ellas son quienes determinan lo que se compra, cómo se cocina y cómo se alimenta la familia. En el caso de la propuesta de los Centros de Cultura Alimentaria, que propone la Carta contra el hambre, muchos de los aspectos que se enuncian, si no los llevan a cabo las mujeres, quedarán sin hacer. El mundo no se mueve sin las mujeres.

MICHAEL  LÖWY

Evaristo Villar y Juanjo Sánchez

Michael Löwy es uno de los principales intelectuales del marxismo actual a escala mundial y un destacado impulsor del ecosocialismo anticapitalista. Director de investigación emérito del Centre National de la Recherche Scientifique y profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales en París. Entre sus obras, destacamos La teoría de la revolución en el joven Marx, El pensamiento del Che Guevara, Walter Benjamin: Aviso de incendio y Ecosocialismo. Hace unos meses la editorial El Viejo Topo ha publicado Cristianismo de liberación. Perspectivas marxistas y ecosocialistas.

Michael, estábamos preparando un nuevo número de ÉXODO cuando llegó a nuestras manos tu espléndido libro sobre el Cristianismo de liberación. El tema que hemos elegido para este número es la profunda crisis en que está sumida la política y la necesidad de un cambio radical de la misma. No sólo en Europa existe esta crisis. ¿Cómo se vive en Brasil?

La principal fuerza de la izquierda en Brasil, el Partido de los Trabajadores, no logró una concientización efectiva de las clases populares. Tomó algunas medidas importantes para mejorar la condición de los pobres, pero no se enfrentó a la estructura oligárquica del país, al poder de los latifundistas y del capital financiero. Además se contagió con la tradicional corrupción de los políticos brasileños. Pero la victoria de la extrema derecha fascista  (Jair Bolsonaro) no se puede explicar sólo por los errores de los dirigentes del PT. Es parte de un proceso planetario de ascenso de la extrema derecha. En Brasil, la utilización masiva de fake-news, el apoyo de iglesias neopentecostales reaccionarias y la demagógica  anticorrupcion permitieron a un partidario de la dictadura militar (1964-85) ganar las elecciones. Bolsonaro es homófobo, sexista, partidario de la exterminación de la izquierda y gran admirador de unos de los peores torturadores del régimen militar: el coronel Brilhante Ustra. Entre sus víctimas, muerto bajo tortura en 1971, está  mi amigo Luis Eduardo Merlino,  joven militante marxista.

La resistencia a su gobierno ya ha empezado a organizarse. Tiene a su cabeza a jóvenes mujeres. Su símbolo es Marielle Franco, joven consejera municipal de Rio de Janeiro, socialista, negra, lesbiana, asesinada por sicarios hace un año. A pesar de todo, no tenemos que olvidar que el  45% de los electores votaron por Fernando Haddad  (PT), el candidato común de toda la izquierda. Muchos de los que votaron a Bolsonaro ya han empezado a cambiar de opinión. Se han conocido escándalos de corrupción que le afectan a él y a su familia.

Escribes en tu libro sobre la radicalización introducida por el cristianismo de liberación. ¿Crees que nuestra situación actual necesita una radicalización anticapitalista? ¿Qué cambios implicaría para una nueva política?

La actual situación en América Latina está marcada por una terrible ofensiva de la ultraderecha que ha tomado el poder en la mayoría de los países mediante elecciones o golpes de estado pseudo-parlamentarios. Existe alineamiento con Trump y el imperialismo estadounidense, neoliberalismo sin frenos, destrucción del medio ambiente, represión de los movimientos sociales.

En la resistencia que empieza a desarrollarse, los cristianos de liberación están teniendo un papel esencial. El objetivo inmediato es la defensa de las libertades democráticas y las conquistas populares. También la oposición a las medidas antisociales y antiecológicas de corte neoliberal. Existen en este movimiento de resistencia corrientes que se dan cuenta de que hay que combatir la raíz de estos males: el sistema capitalista. El capitalismo es un sistema intrínsecamente perverso que exige sacrificios humanos para el ídolo “Mercado”. Necesitamos alternativas antisistémicas y ecosocialistas. Los cristianos de la liberación están y estarán sin duda en el corazón de esta lucha, inspirados por los escritos de Leonardo Boff,  de Frei Betto y de la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco.

¿Se dan las condiciones para esta radicalización social y política? ¿Qué obstáculos y qué posibilidades ves?

El obstáculo principal es el poder ideológico del sistema. Este se difunde a través de su control de los medios de comunicación,  del papel nefasto de muchas iglesias neopentecostales, de la influencia social de la religión del mercado, de la alienación consumista y de la pasividad resignada de amplios sectores populares.

Hay que añadir como obstáculo las opciones de amplios sectores de la izquierda por políticas de conciliación de clases, de compromisos con la oligarquía, de concesiones a los terratenientes y al capital financiero en aras de la “gobernabilidad”.

Las posibilidades vienen de las luchas de las organizaciones populares que desarrollan formas de concientización y radicalización sociopolítica. Esto es muy visible en amplios sectores de la juventud.

En la relación del cristianismo de liberación con la Modernidad europea se constata una diferencia. Afirmas en tu libro que lo decisivo para este cristianismo no es la modernización, sino el cambio de sociedad y la liberación de los empobrecidos. Es “el punto de  vista de los vencidos” que reclamaba Walter Benjamin. ¿Puedes expresar el significado de esta diferencia?

La modernización se concibe como desarrollo industrial y crecimiento del PIB. Este es el pensamiento sobre la modernización imperante en las clases dominantes en América Latina, pero también en sectores de la izquierda tradicional. Desde su inicio, el cristianismo de la liberación se posiciona críticamente frente a esta ideología de la modernización, planteando una visión mucho más radical desde el punto de vista de los explotados y oprimidos, de los pobres, de los negros e indígenas, de los trabajadores del campo y de la ciudad. Su perspectiva no es el  desarrollo, sino la liberación, rompiendo con las estructuras opresivas del sistema dominante. Para esos cristianos, los pobres son el sujeto histórico de esta transformación, los actores de su propia liberación.

El cristianismo de la liberación no conocía los escritos de Walter Benjamin, pero existe una evidente “afinidad electiva” entre la obra de los teólogos de la liberación y la concepción benjaminiana de la historia desde la perspectiva de los vencidos y su propuesta de una alianza de la teología con el marxismo. Sin olvidar su texto sobre “El capitalismo como religión” (1921) que tiene mucho en común con la denuncia de la idolatría del mercado realizada por los teólogos de la liberación.

La crítica del capitalismo y la necesidad de superarlo es un elemento central en el cristianismo de liberación. ¿Ha perdido o ha ganado vigencia esa crítica? ¿No se ha hecho también infinitamente más complejo este quehacer?

La crítica del capitalismo como sistema intrínsecamente perverso realizada por el cristianismo de la liberación me parece más actual  que nunca; entre otras razones, por la crisis ecológica y el cambio climático que amenazan directamente la supervivencia de la humanidad en este planeta.

Desde el punto de vista ecosocialista, el capitalismo no es sólo un sistema de explotación, como lo plantea tradicionalmente el pensamiento marxista, sino también de destrucción del medio ambiente y de los equilibrios ecológicos. Superar el capitalismo es un imperativo categórico por razones de justicia elemental. Es un sistema absurdo en el cual unas decenas de multibillonarios poseen más riqueza que la mitad de la humanidad. También hay que sobrepasarlo porque se trata de una cuestión de supervivencia para la humanidad: el capitalismo no puede existir sin expansión sin límites. Por eso, la destrucción de las condiciones de vida en el planeta pertenece a su lógica interna.

Acabar con el capitalismo es una tarea compleja y difícil, pero no tenemos otra salida sino llevar adelante esta lucha antisistémica.  Como decía Bertolt Brecht, quien lucha puede perder; pero quien no lucha, ya ha perdido.

La crítica al capitalismo en el cristianismo de liberación se realiza también como crítica a la idolatría. ¿Se ha  asumido esa crítica en las iglesias de diversos continentes?

La crítica del cristianismo de la liberación a la idolatría del capital y del mercado es profundamente radical. Fusiona la crítica de los profetas del Antiguo Testamento a los cultos idólatras, con sus exigencias de sacrificios humanos, y la critica marxista al fetichismo de la mercancía. Marx denuncia al Capital como Baal o Moloch, ídolos a los cuales se hacen sacrificios de vidas humanas. Enrique Dussel, filósofo y teólogo de la liberación, ha analizado este tema de forma muy interesante en su libro Las metáforas teológicas de Marx. 

En los años setenta del siglo XX esta crítica estuvo presente en los documentos y la enseñanza de importantes sectores de las iglesias latinoamericanas, en especial en Brasil. Aparece también, pero de forma mas limitada, en otros países del Sur (Filipinas, Corea del Sur) o de Europa (Francia). Pero con el pontificado de Juan Pablo II esta vertiente anticapitalista en las iglesias latinoamericanas fue condenada, marginada y reprimida por el Vaticano. No se puede olvidar el intento de silenciar a Leonardo Boff y la denuncia  por parte del Santo Oficio (Ratzinger) de la teología de la liberación como peligroso error. Con la elección de un Papa latinoamericano, Bergoglio, esta situación está empezando a cambiar.

Llama la atención que prestes una atención tan intensa al análisis de la religión, dada tu trayectoria marxista y trotskista. ¿Consideras que el cristianismo de liberación es una fuente importante de inspiración e impulso para la izquierda transformadora? ¿Te distancias de otros intelectuales, dirigentes y militantes de las izquierdas que no le conceden relevancia?

Tengo mucho respeto por la figura de Trotsky, pero mi principal referencia política, desde mi juventud en Brasil hasta hoy, ha sido  Rosa Luxemburgo. Esta gran pensadora y luchadora marxista, mártir del socialismo, asesinada hace cien años por sicarios paramilitares alemanes, es autora del ensayo “Iglesia y socialismo”. En él presenta un argumento original: nosotros, los socialistas, somos los verdaderos herederos de los primeros cristianos, de los Padres de la Iglesia, críticos implacables de la injusticia social y del poder corruptor del dinero. Las Iglesias que se han alineado con  la burguesía en contra del movimiento obrero, han traicionado este mensaje inicial del cristianismo.

Lo que ha pasado en América Latina a partir de los años sesenta del siglo XX es algo nuevo: el cristianismo de la liberación -en el cual participan también sectores del clero, de las órdenes religiosas y hasta obispos- se ha situado abiertamente en el campo de los oprimidos y sus luchas de emancipación. Sin el cristianismo de la liberación no se puede explicar el surgimiento de un nuevo movimiento obrero y campesino en Brasil a partir de los años setenta del siglo XX, las revoluciones centroamericanas de los años ochenta,  o el levantamiento zapatista en Chiapas en 1994.

Con algún retraso, la izquierda latinoamericana se ha dado cuenta de la importancia de ese fenómeno, aunque se mantienen resistencias en ciertos sectores más dogmáticos en nombre del ateísmo científico.

La izquierda debe tratar con respeto las convicciones religiosas y considerar a los militantes cristianos de izquierda como parte esencial del movimiento de emancipación de los oprimidos. La teología de la liberación nos enseña también la importancia de la ética en el proceso de concienciación y la prioridad del trabajo de base con las clases populares, en sus barrios, iglesias, comunidades rurales y escuelas.

Además, los cristianos radicales son un componente esencial de los movimientos sociales del Sur y de las asociaciones europeas de solidaridad con las luchas en los países empobrecidos. Estos cristianos aportan una contribución importante a la elaboración de una nueva cultura internacionalista.

Nos ha llamado la atención la valoración muy positiva que haces en tu libro de personajes que han dado gran importancia a la religión como, por ejemplo, los marxistas Walter Benjamin y José Carlos Mariátegui. ¿Qué aspectos de los escritos de estos dos autores sobre esta cuestión tienen mayor actualidad?

Walter Benjamin, judío de cultura alemana, y José Carlos Mariátegui, peruano, representan dos visiones disidentes en el campo del marxismo tradicional. Ambos pertenecen a universos geográficos, culturales e históricos muy diferentes, y cada uno ignoraba los escritos del otro. Walter Benjamin no conocía nada sobre el marxismo latinoamericano y Mariátegui conocía bien la cultura marxista europea, pero no leía alemán. A pesar de esta distancia, tienen muchos elementos comunes. Ambos comparten una crítica romántica de la civilización occidental moderna y un rechazo del dogma del progreso en la historia.

Tienen también  otras convergencias: una adhesión poco ortodoxa a las ideas comunistas, simpatía por Trotsky,  gran interés por la obra de Georges Sorel, verdadera fascinación por el surrealismo y una visión «religiosa» del socialismo. Esta afinidad es aún más asombrosa porque, como hemos señalado, no hay ninguna influencia de uno sobre el otro. Ellos contribuyeron a repensar en nuevos términos el curso de la historia, la relación entre pasado, presente y futuro, las luchas emancipadoras de los oprimidos y la revolución.

Una de sus herejías más notables respecto al marxismo clásico es efectivamente la reflexión sobre la dimensión “religiosa” del socialismo. Walter Benjamin en sus Tesis Sobre el concepto de historia (1940) propone una alianza entre la teología mesiánica y el materialismo histórico: solo juntos podrán vencer a su adversario, el fascismo. Por su parte, José Carlos Mariátegui, en su ensayo “El hombre y el mito”, escribía lo siguiente: “La emoción revolucionaria (…) es una emoción religiosa. Los motivos religiosos se han desplazado del cielo a la tierra. No son divinos; son humanos, son sociables”. Pienso que Mariátegui y Walter Benjamin nos ayudan a entender el cristianismo de la liberación, tanto en el pasado como en su posible futuro.

Una parte de tu libro aborda las relaciones entre cristianismo de liberación, ecosocialismo y anticapitalismo. ¿Qué piensas de la posición del Papa Francisco en el ámbito de la ecología?

La encíclica Laudato Si’ es una contribución de extraordinaria importancia para el desarrollo a escala planetaria de una conciencia ecológica. Para el Papa Francisco, los desastres ecológicos y el cambio climático no son el resultado simplemente de comportamientos individuales, sino de  los actuales modelos de producción y de consumo.  Bergoglio no es un marxista y la palabra capitalismo no aparece en la encíclica. Pero queda muy claro que para él los dramáticos problemas ecológicos de nuestra época son el resultado de “los engranajes de la actual economía globalizada”,  engranajes que constituyen un sistema global. Es, según sus palabras, un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”.

¿Cuáles son, según el Papa Francisco, estas características  “estructuralmente perversas”? Ante todo,  es un sistema en el cual predominan “los intereses limitados de las empresas” y “una cuestionable racionalidad económica”, una racionalidad instrumental que tiene por único objetivo el maximizar la ganancia. Afirma este  Papa: “el principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente”. Esta distorsión, esta perversidad ética y social, no es propia de uno u otro país, sino de un “sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas”. Son citas textuales. Pienso que queda claro su pensamiento en el que relaciona  capitalismo, destrucción medioambiental y ecología.

Silvia Martínez Cano

Juanjo Sánchez y Evaristo Villar

Silvia Martínez Cano es miembro del Equipo de Redacción de Éxodo, profesora de Arte en la Universidad Pontificia de Comillas y de Teología en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid. Es, además, presidenta de la Asociación de Teólogas Españolas (ATE).

Antes y más allá de los roles sociales, ¿qué puede aportar la identidad femenina a la vida y articulación de la iglesia?

Bueno, creo que la identidad femenina aporta una mirada nueva. Aunque sólo fuera esto ya sería diferente. Las mujeres tenemos otra concepción del mundo porque estamos situadas en otros lugares que no importan. Son lugares que tienen que ver con el servicio. Lugares que tienen que ver con el cuidad de la vida, su sostenimiento y su protección. Aspectos que normalmente no aparecen en los medios de comunicación o las redes sociales.

Vista desde la perspectiva de la democracia, ya universalmente reconocida, ¿qué pensar de la actual estructuración vertical y patriarcal de la iglesia?

La actual estructura de la iglesia es una estructura preconciliar. El concilio quiso que fuéramos más sinodales, más democráticos. Por eso es necesario replantearse cómo son nuestras comunidades locales porque la práctica comunitaria es vital para el cambio estructural. Las mujeres estamos acostumbradas a trabajar juntas, pues el tipo de trabajos y labores que se nos otorgan nos obliga ello. La actual estructura de la iglesia debe cambiar, debe cambiar si realmente queremos una iglesia preparada para el siglo xxi. No puede prescindir de las mujeres pues son la mitad de la sociedad. ¡Y el 80% de la propia iglesia! Pensar en las mujeres significaría repensar una estructura diferente, con otras prioridades y relaciones. Las teólogas españolas nos esforzamos en ofrecer nuevas visiones sobre las relaciones entre cristianos y cristianas y crear nuevas propuestas de cómo crear una práctica eclesial diferente. Es importante para nosotras el lenguaje, pues en él se puede producir una visibilidad o una invisibilidad de las mujeres. Pero a demás del lenguaje teológico y eclesial, es importante la forma de mirarnos, es decir, cuando yo, varón, célibe, o casado, da igual, miro a una mujer ¿qué es lo que veo? ¿Una madre, una cuidadora, un peligro? O una compañera en el camino de Jesucristo… ahí está la cuestión.

Uno de los problemas más graves que afronta actualmente la iglesia es la pederastia, que podría estar relacionada con el celibato eclesiástico, hoy muy cuestionado? Como teóloga ¿qué valoración harías a esta antigua normativa y praxis de la Iglesia Católica?

Como teóloga creo que el celibato eclesiástico es una norma que sirvió para el tiempo en que se impuso en la Edad Media. Fue necesaria para organizar y favorecer la formación del clero en ese momento. Una decisión muy útil. Hoy en día las cosas han cambiado mucho. Nuestra cultura es diferente y entendemos la vida con otros parámetros. Es necesario preguntarse si realmente todos los vocacionados deben asumir la promesa del celibato. Considero que la vocación sacerdotal no es incompatible con la vocación matrimonial. Son aspectos diferentes de la persona y servicios diferentes. Actualmente, la promesa del celibato está vinculada a un modelo de sacerdocio determinado, concebido como sacerdocio en soledad, apartado del resto de la comunidad. Quizá revisando esta comprensión del sacerdocio podríamos encontrar otras propuestas donde el celibato pudiera tener otro sentido para el sacerdocio. No creo, sin embargo que esta problemática esté relacionada con la pederastia en la Iglesia. El pederasta no actúa porque se le obligue a ser célibe, sino porque no tiene respeto a la vida del otro.

Una actividad importante en la iglesia es la liturgia. Vista desde las mujeres, ¿qué transformaciones importantes consideras que habría que acometer en ella, en la forma y en el fondo, para que resulte inclusiva?

La liturgia es una de las cuestiones en iglesia que menos se ha reformado. Creo que no depende de que la mirada de las mujeres pueda cambiarla, sino que depende de cómo seamos, mujeres y hombres, capaces de adecuarla y transformarla a la cultura del siglo xxi. La liturgia está a años luz de ser comprendida como símbolo por los creyentes, incluso por los que tienen un poco de idea de lo que celebramos. En la liturgia hay elementos fundamentales que deben ser revisados. El primero, la participación y la forma de desarrollar el ritmo litúrgico. Por otro lado, el lenguaje. Un lenguaje que no se entienda y no sea comprensible para los fieles, no favorece una celebración consciente y significativa. Por último, las imágenes. Cuando el arte, la música y el ritmo de la celebración no son cercanos a la persona es imposible que la liturgia sea realmente vivida, en profundidad. Las mujeres cristianas llevamos tiempo pidiendo una transformación de la liturgia: una liturgia más participativa, más comprensible. Y que llegue más a la sensibilidad espiritual de cada uno.

En la sociedad dividida y diversa en que vivimos, con masas crecientes de pobres sin hogar y sin alimento, caravanas de inmigrantes y refugiados, ¿es suficiente la caridad y los cuidados o la iglesia necesita hacer algo más y distinto?

Creo que el trabajo de la iglesia en el ámbito de la pastoral social es un trabajo imprescindible para las sociedades de hoy. Con él estamos mostrando que la iglesia tiene un gran potencial de transformación social. Por eso, hay que cuidar las tareas que tienen que ver con el apostolado y con la misión, cuidar a las personas que se dedican a ello y formarlas convenientemente. Favorecer, además, espacios donde la conciencia cristiana de acompañamiento del que sufre se pueda compartir con otras personas no creyentes y generar una sensibilidad social de justicia y de solidaridad. En este trabajo, las mujeres tienen mucho que decir pues son las que han asumido preferentemente el trabajo de los cuidados de otras personas. Si escucháramos su voz probablemente el trabajo solidario y de justicia sería mucho más rico y más creativo. Llegaríamos a lugares que actualmente no son lugares de misión. Hay mujeres cristianas que trabajan en labores pastorales de frontera, como la prostitución o la atención a migrantes… Estas tareas son propias del carácter inclusivo de Jesús. Debemos cuidarlas y potenciarlas, ya que nuestro mundo está lleno de fronteras. Y el cristiano debe ser un creyente de frontera.

Hablando de los cuidados, asumidos fundamentalmente por las mujeres se impone la pregunta por el diaconado, incluso por el sacerdocio de las mujeres. ¿se ha avanzado algo en esta línea de la Iglesia Católica?

Creo que se va avanzando, pero muy lentamente. El hecho de que en este pontificado se esté exhortando a las diócesis para que haya mujeres en los órganos de gobierno y decisión de las mismas es un dato novedoso. Sin embargo, creo que no es suficiente. Creo que hay que seguir avanzando en el diálogo y en la generación de propuestas que se lleven a la práctica de verdad. No sirve sólo con hacer comisiones. La comunidad cristiana está esperando una respuesta al tema de la participación de las mujeres, que en general se ve como evidente. La participación de las mujeres no puede ser siempre en el servicio, pues tienen dones diferentes y muchas de ellas tienen mucha capacidad de liderazgo. Probablemente, si las mujeres estuvieran plenamente integradas en la organización de la iglesia no sólo a nivel sacramental sino también a nivel ejecutivo, esta organización sería diferente. Los últimos estudios históricos de los primeros siglos nos reafirman en que no hay justificaciones para impedir el diaconado femenino. Todas y todos estamos esperando a que Francisco se pronuncie sobre esto. Sería una puerta abierta al diálogo hacia otro tipo de comunidad eclesial. En cuanto al sacerdocio, quizá es más complicado. Es necesaria una revisión previa del Sacramento y de cómo se asume la vocación sacerdotal en la actualidad. En muchas ocasiones encontramos mujeres que se sienten vocacionadas para el sacerdocio. Sin embargo, no querrían vivir un sacerdocio como el que actualmente existe, en soledad y sin contar con la comunidad, tomando decisiones de forma unilateral y desenraizadas del resto de los creyentes. Por tanto, presencia de las mujeres y revisiones eclesiales van de la mano.

Teniendo en cuenta los gestos evangélicos del papa Francisco y también su postura sobre la mujer, el colectivo LGTBI Y el celibato eclesiástico, ¿qué imagen te está dejando este pontificado?

Vivo el pontificado de Francisco y sus propuestas con alegría. Creo que su tiempo es un tiempo de oportunidad, donde podemos hablar y ser escuchados. Quisiera que los cambios fueran más rápidos, pero entiendo que en una estructura tan compleja, con tantas personas y con una larga tradición a sus espaldas, es difícil hacer cambios drásticos. Quizá necesitaríamos algo más de audacia, algo más de provocación, algo más de espacio para decisiones que no dependan directamente de Francisco sino de los obispos, de los agentes intermedios, para configurar las iglesias locales. En estos ambientes es fundamental que mujeres y hombres creyentes nos situemos en posición de diálogo; que hablemos, que no nos callemos, y no sólo denunciemos, sino que también propongamos nuevas ideas para ser y hacer comunidad. Las crisis son siempre el inicio de algo nuevo. Ahora mismo vivimos una crisis profunda en la iglesia: vivámosla, o al menos yo la vivo, como un tiempo de oportunidad. No todo depende de Francisco, depende también de la capacidad que tengamos de influir y transformar lo pequeño para que lo grande se sienta obligado a seguir la estela. Necesitamos aprender hacer política eclesiástica. Con esto quiero decir que Francisco necesita interlocutores que le propongan y le sitúen en la brecha. Por ejemplo, las superioras de las congregaciones religiosas de Estados Unidos están presionando constantemente para que Francisco se posicione en determinados temas que afectan a la comunidad cristiana. No se trata de enfrentamiento, se trata de provocar el diálogo y la acción.

Si estuviera en tu mano, ¿qué transformaciones harías en la iglesia actual española para acercarla al colectivo que Jesús soñaba como continuador del Reino?

Creo que lo primero que haría sería simplificar la estructura eclesial de las diócesis. Hay una gran cantidad de estructuras, consejos o comisiones que actualmente no necesitamos. También reorganizaría el espacio de las diócesis, reduciendo la cantidad de parroquias para concentrar a los creyentes con un enfoque diferente: más desde la pertenencia y menos desde lo territorial. Favorecería el trabajo en red de las parroquias mucho más de lo que se hace actualmente en las Vicarías. También liberaría personas no de forma voluntaria sino con trabajos estables que pudieran animar a la comunidad cristiana. Creo que este trabajo ha de llevarse a cabo no sólo por los sacerdotes sino también por laicos que queden incorporados a esa estructura. Evidentemente, con incorporación de las mujeres. Crearía un consejo de diócesis donde hombres y mujeres participaran de la misma manera. Y no sólo participaran, sino que tomaran decisiones teniendo el mismo peso en la decisión. También diseñaría planes estratégicos de formación para sacerdotes, laicos y religiosos en conjunto, para que el clero y las instituciones religiosas pudieran conocer a través de la empatía y de la experiencia propia cómo es la vida de las comunidades. Se me ocurren muchas cosas más: por ejemplo, hacer las asambleas diocesanas cada cierto tiempo lideradas por los laicos y laicas o tener planes específicos para formación de adultos y de jóvenes, sin que estos planes dependieran solo del clero sino que hubiera un compromiso y una colaboración por parte de religiosos y laicos también, hombres y mujeres. Equilibraría la presencia de clero, religiosos/as y laicos/as en los órganos diocesanos, contaría con los proyectos y propuestas de muchas ordenes religiosas femeninas a las que nadie hace caso y que son tremendamente audaces. En definitiva, iría a lo sencillo, pues nos sobran muchas capas en esta Iglesia de muchos siglos.

Julio Anguita

Benjamín Forcano

Hacer una entrevista a Julio Anguita es tocar algo nuevo. Si no hay mejor manera de contar la historia que hacerlo a través de las personas, creo que su intensa trayectoria política es camino para llegar a ese objetivo. Por tres claves: por su proyecto de sociedad, por su manera de explicarlo y hacerlo emerger en cada ciudadano, y por la necesaria participación de todos, individual y colectiva.

Acabada la guerra  civil, había problemas que reclamaban urgente solución. ¿Hubo voluntad  para recuperar los sueños negados por el franquismo?

Se referirá seguramente a los problemas creados o derivados del franquismo. Sí, hubo voluntad, porque el franquismo no podía seguir sin Franco. El capital español, que estaba detrás, necesitaba entrar en el Mercado Común Europeo.

Años antes de morir Franco, ya lo decían los directores de los Bancos, la propia Iglesia católica y  parte del Ejército: aquello había sido un régimen de excepción, pero España tenía que incorporarse por necesidades económicas al llamado Mercado Común Europeo y, en consecuencia,  el franquismo no podía continuar, pues de lo contrario no habría entrada en este Mercado.

No obstante, quiero subrayar  que la oposición de la izquierda en tiempos de Franco no tenía  tanta fuerza como el propio franquismo decía. Todo terminó en una componenda: el régimen de Franco se apoyó en una parte importante del pueblo español y en muchísimos trabajadores. Y la oposición democrática se dio, pero nuestros dirigentes, hablo de los del Partido Comunista, hicieron de la necesidad virtud. A lo mejor no se podía hacer otra cosa entonces, pero, cuando no se cumplieron los acuerdos y los pactos de la Moncloa, teníamos que haber estado en la calle, pero no, nos llenamos de solemnidad, de instituciones y empezó la grave decadencia del Partido Comunista.

¿Cómo juzgas la  evolución del PCE?

Las expectativas de cambio,  en el momento en que se tuvo que pactar con el régimen para que éste cambiase, fueron superficiales, pues el grueso del franquismo siguió en pie: las instituciones, los dirigentes, los cuadros del ejército, los jueces que habían condenado a gentes por el delito de rebelión cuando ellos habían sido los rebeldes… El régimen de Franco lo que hizo fue vestirse un poco de lagarterana y pasar a la orilla democrática, entonces el que  creyese que iban a cambiar de fondo se estaba engañando. Luchamos y  conseguimos cosas, pero ya desde dentro de una legalidad que había sido impuesta por el franquismo renovado.

¿El pasado heredado representaba para ti un momento de continuismo, de ruptura o de innovación integradora?

De ruptura no hay nada. Yo  no he visto una conciencia más encallecida que la del pueblo español. Con excepciones, se han tragado los robos de las  altas magistraturas, sentencias indignas, la corrupción de fuerzas políticas gobernantes, el incumplimiento de los artículos más avanzados  de nuestra Constitución, ataques a los derechos humanos.

A nuestro pueblo hay que decirle las cosas claras, y si no le gustan, pues que beban agua, porque hay que despertarlos del sueño. En el pueblo español hay una capacidad de encaje  de las corrupciones tremenda.  Yo no he sido suave hablando.

Tú querías un mundo en el que te bastaba con que se cumplieran los derechos humanos.

Hay una parte de la izquierda en mi partido que considera los derechos humanos como una cosa burguesa, revolucionaria. A mí siempre me han llevado los demonios, pues les he dicho: ¿habéis leído la solemne declaración de los 30 artículos? Cuando los leáis, hablamos: pleno empleo, protección social, pleno derecho a la educación, horas extraordinarias pagadas, que la mujer cobre igual que el hombre al trabajar en el mismo sitio.

De modo que es una asignatura pendiente en España y en otras partes. Cuando  se habla de derechos humanos todo el mundo infla el pecho. Hasta el artículo 22 de los 30 que tiene se habla de los derechos políticos y de las libertades. A partir del 22, 23, 24 y 25, que  son los derechos sociales, esos no se mencionan nunca. Como no se cumplen, los callamos.

Dices que Felipe González convierte su partido en el partido demócrata de USA en España. ¿Tuvo lugar una  fagocitación de Izquierda Unida por el PSOE?

Nosotros no aceptamos Maastricht, estuvimos solos.  Tras 6 o  7 meses de debate con economistas nuestros y extranjeros, vimos que fue una catástrofe.

El primer desastre fue que el Gobierno español elaboró sus presupuestos y después tuvo que pedirle permiso a Bruselas, y luego ésta le dice al Gobierno:  Ud. no puede pasarse del gasto. -¿Y cómo soluciono el problema del paro? –  ¡Ah!, eso es problema suyo. Los instrumentos, que son los presupuestos, Uds. me los controlan.

El euro fue otro auténtico disparate. Todos los países que ingresaron en la Unión Europea junto a España, renunciaron a su soberanía para dársela a  Alemania. Alemania es el cuarto Reich dirigido por Ángela Merkel. El euro es el antiguo marco cambiado de nombre. Nos opusimos, la gente nos dijo barbaridades, hubo un debate interno entre nosotros, lo ganamos 60 a 40. El tiempo ha ido dando razones. Ahí tienen Vds. a la UE.

El Partido Socialista tenía una trayectoria marxista y revolucionaria. ¿Qué hizo  Felipe González? Renuncia al marxismo y lleva a su partido a ocupar la doble visión con el Partido Popular, una moneda de dos caras. El PSOE defiende posiciones que eran impensables en un  partido con una tradición marxista.

España tenía la segunda flota pesquera del mundo, las mejores acerías del mundo, mejores que las de Noruega y Suecia, tenía una red de banca pública, bajo distintos nombres, Banco Exterior de España. A día de hoy, sólo nos ha quedado el turismo.

El Sr. González hizo muchas cosas: el AVE, los Juegos Olímpicos, todo a costa de entregar a Francia la Agricultura, el Agua de Lanjarón a Alemania, fuimos perdiendo trozo a trozo nuestro patrimonio. Somos un país cuya única industria  es el turismo y nosotros de camareros.

¿La fase actual, con partidos nuevos, presenta  posibilidades de  consolidar una España más democrática?

El bipartidismo es como en EEUU, un sistema eficaz para ellos. Los que hemos ido siguiendo la política de España día a día, y la gente se habrá dado cuenta de ello, que cuando se hartaba del PSOE votaban al PP y cuando le pasaba lo mismo con el PP, votaban al PSOE.

La reforma del mercado laboral la hizo el Gobierno de Felipe González, las privatizaciones también y luego las construyó José Mª Aznar, es decir, los dos partidos de acuerdo para alternarse, sujeta la operación como un coche de dos caballos.

Para mí los partidos nuevos o viejos, las siglas, no me dicen nada, yo siempre mido a las personas por lo que hacen. Si alguien me levanta el puño siete veces y me saca la hoz y el martillo, es un ejercicio de gimnasia o de ir al circo que es lo que haces en tú vida privada.

Creo que nos perdemos mucho en declaraciones y  en gestos y esto facilita que venga la extrema derecha. Creo que hay demasiada política palaciega de instituciones y se ha olvidado las cuestiones de fondo: aquí hay parados, gentes sin viviendas, y eso es lo primero, segundo, tercero y cuarto, y si no hay para alumbrado de Navidad, no se pone una puta bombilla, aunque la gente pedirá. Y hay que decirlo así, y el pueblo dirá pues no te voto, y ese miedo a que no te voten no ha de tenerse.

En España muy pocos han leído la Constitución española y los primeros son los periodistas, no la han leído nunca. La Constitución española tiene magníficos artículos, el Título 7º entero, el artículo 128 dice: toda la riqueza del país, sea cual fuese por titularidad está subordinada al interés general,  es decir, que el interés general está por encima de la finca, de  la fábrica. Después dice que los trabajadores pueden acceder a la propiedad de medios de comunicación. Siempre he dicho que la Constitución ha sido el documento más violado en este país.

La periodista Julia Navarro le dijo en una entrevista a Mikel Roca, uno de los padres de la Constitución: -Mire Ud., Sr. Roca, que hable de planificar la economía y que  los trabajadores puedan llegar a la propiedad de los medios de producción, no se ha cumplido. -Y Roca: no se ha cumplido porque aquello  lo pusimos porque está más cerca de la Revolución de los Claveles. Es  decir,  que cuando ellos hicieron esta Constitución sabían que no iban a cumplirla.

En 1992 con Maastricht y en 1999 con la creación del  BCE, todo se concentra en más mercado y menos democracia. “No nos irá bien, dices.  Se volverá contra nosotros”.  

    Al llegar el BCE se prohíbe que los gobiernos pidan préstamos a sus bancos centrales para que lo pidan a la Banca Privada. Consecuencia: entre el 0% y el 0,5% cuando se pedía los préstamos a tu banco y el 5 y 6% a la privada, se da una  diferencia de intereses que nos ahoga. Es decir,  la UE se hizo para la Banca Privada.

Dices: “Señor González, hay algo peor que realizar una mala  política: no  tener ninguna específica”?

El Gobierno del PSOE lo que hizo fue continuar una política que le venía en cierta medida impuesta, no olvidemos que el Sr. González fue el primero que se desdijo de la OTAN, y de pronto pegó un cambio y dijo lo contrario. ¿Por qué?  Porque  ese era el precio para entrar en Europa que fuese atlantista. Pero ¿no lo sabía antes de entrar en el Gobierno? Sí, lo sabía, porque hay entrevistas concedidas por él, en el año 76.

El Sr. González cogió una línea de dependencia que es la que ha continuado José Mª Aznar apoyando la primera guerra del Golfo, reuniéndose con el presidente Bush para la segunda guerra del Golfo. Y por donde quiera que han ido, han hecho barbaridades como en el tema de Yugoslavia, donde la desmembraron, incumpliendo lo que habían acordado en 1991 que no se podía desintegrar ningún país europeo. ¡Un disparate!

¿Entonces, el mal estaría en que Europa se ha convertido en una       Europa de mercado y no de derecho? ¿La OTAN a quién sirve?

La OTAN siempre ha servido a los EEUU, es un instrumento bélico creado por éste país frente al peligro soviético, peligro no solamente frente al poder   militar, sino también para evitar que hubiese tentaciones revolucionarias en los países de la órbita occidental. Estar en la OTAN era aumentar el gasto militar, asumir los riesgos de que en una guerra nuclear te atacasen los otros. Ejemplo, nuestras bases militares españolas en Rota, Torrejón de Ardoz o en Morón, prueba de nuestra inclusión en el engranaje militar.

Pero esto lo ha continuado después  la UE por el Tratado de Lisboa del 2005, los Estados miembros tienen la obligación de tener más gasto militar. Esto se sabe y el pueblo se lo traga.

¿Qué universo promueven  las democracias neoliberales de hoy? ¿Cuáles    son sus valores?

El mercado cambia el valor de uso por el valor de cambio. Las cosas se hacen porque se venden y se crea la necesidad de esas cosas para que se vendan. Y en el mercado de competencia hay que vender más barato. Eso es el Neoliberalismo que está guiado únicamente por el beneficio:  tengo que invertir en lo que me gane dinero.

 “Hoy estamos en una especie de vacuidad absoluta, escribes.  El español se pone delante de un toro, pero no tiene valor de enfrentarse  al  pensamiento.  No lee.  Las grandes masas tienen miedo a pensar. ¿Esto viene de más atrás?

España tuvo la Contrarreforma cuando el protestantismo surgió en Europa, a la gente se le prohibió leer la Biblia, el catolicismo oficial  fue  impuesto por la espada, todo libro de ciencia tenía que pasar por la censura eclesiástica.  Comienza el Siglo XVIII y empiezan a apuntarse unos libres pensadores que conectan con la Ilustración francesa, pero son una minoría. En nuestro país, sólo una minoría de gente ha querido ver, al resto le ha sido impuesto el pensamiento por la Iglesia católica. Y ha habido miedo a pensar por las represalias, y esa forma  es ya una segunda conciencia del español. Y es lo  que imperó en el franquismo.

¿Tú, político, cómo tratas de influir?  

La mejor forma de influir es “fray ejemplo”, ya lo he dicho. Vivo de mi pensión de profesor, no he llegado a coger dinero que no fuera el correcto, el que cobraba de más se lo dejaba al Partido.

En el momento en que el político obre así, la política cambiará, pero si yo me tengo que plegar a que me diga la gente: te voy a votar para que  mañana haya más retransmisiones de partidos de futbol, pues a votar a vuestra abuela, porque yo no voy a retransmitir más futbol,  está claro.

Hay cosas que yo  no haría aunque me votase  la humanidad entera, porque no puedo, iría en contra de mí y eso se nota cuando el político habla.

¿Existe una España a la  que admiras  y  a  la que te  apuntas?

Claro, la España que empezó diciendo: siete llaves del sepulcro del CID cuando perdimos Cuba, la España de que habló Joaquín Costa.

La religión es un asunto privado de la persona y hay que respetar sus creencias, pero la enseñanza no es religiosa. La industria, la agricultura moderna, el comercio, esa es la España que Joaquín Costa, Lucas Mallada, Macías Picavea, Julio Senador, anteriormente el Padre Feijoo, entendieron como el camino para  abrir el país a las cosas nuevas, desde nuestra tradición, sin tener que renegar de cosas que son muy nuestras.

Escribes: “Es verdad que soy ateo, pero tengo un temperamento religioso, en el sentido de un  proyecto donde  la existencia     humana sea el centro.  La religión no me lo dio. La política por lo menos me lo alentó”.

Si  la religión es la búsqueda de las causas últimas. Yo fui creyente, lo fui fervoroso, convencido y buscando siempre. Nunca he estado pegado a la falda de la iglesia, yo era el que creía, iba a misa los domingos, confesaba y comulgaba, pero no he estado nunca en la sacristía de la iglesia ni tampoco en la del partido comunista, no me gusta ninguna.

Fui abandonándolo después, porque las religiones como el judaísmo, el cristianismo y el islam francamente no me dicen nada. No lo digo con acritud, ni odio, es que me son indiferentes, porque hay una etapa en todo aquel que deja de creer que se vuelve contrario o ataca, a mí simplemente no me interesa.

Puedo admirar a esos reformadores religiosos y a Monseñor Casaldáliga dentro de la Teología de la Liberación, y a esos otros curas obreros me merecen un respeto tremendo, pero también hay gente que ha luchado como  ellos sin creer en Dios. Lo que no respeto es la creencia hipócrita, la creencia de quien se da golpes de pecho, pero después no les paga a sus obreros, pero si alguien con su fe religiosa está luchando para cambiar la humanidad le tengo un respeto impresionante, jamás discutiré con él, porque a mí me importa el objetivo, me reconozco en el otro, porque va hacia el mismo sitio que yo.

Soy laico y me molesta mucho que nuestro país sea aconfesional y sin embargo la Iglesia tenga sus privilegios, no me molesta que la iglesia tenga derecho a pisar las calles con sus procesiones, pidiendo el permiso  de ocupación de la vía, que la iglesia critique la política de un gobierno me parece lícito, yo también puedo criticar la política de la iglesia, inclusive puedo no estar de acuerdo con las encíclicas del Papa. La iglesia  no puede ser perseguida, ni doblegada, hay que respetar la creencia, pero la iglesia en su sitio y no debe estar mezclada con el poder. No soporto vivir en la hipocresía y en la doble moral.

  • La entrevista pudo ser grabada y reproducida gracias a la competencia y empeño solidadarios de José Luis Sebastian y Fabri  Prada Belver 

 

Helena Maleno

Evaristo Villar y Juanjo Sánchez

Helena Maleno (El Ejido 1970) es una periodista española, popularmente conocida por su defensa implacable de los Derechos Humanos especialmente debidos a las migraciones en frontera y a la trata de los seres humanos. Su actividad humanitaria, por la que ha sido frecuentemente amenazada de muerte (“ya me he acostumbrado a vivir bajo esta amenaza”), la ha convertido en la persona “que más vidas humanas ha salvado en el Estrecho”. Por esta labor está siendo sorprendentemente investigada y enjuiciada por las autoridades marroquíes… En medio de su desbordante actividad de este final de verano 2018, Helena ha tenido un pequeño espacio para hablar con Éxodo sobre ella misma y sobre la dedicación del colectivo Caminando Fronteras del que es fundadora.

  1. Naces en El Ejido. ¿Eso fue importante para que surgiera en ti la conciencia que te ha llevado al compromiso actual?

Sí, bueno, nacer en el Ejido me ha marcado para lo bueno y para lo malo. El Ejido es una tierra que ya ha tenido la experiencia de pasar de ser una zona pobre a ser una zona de frontera, con lo que esto supone no solo para las personas sino también para los movimientos económicos que se producen en la frontera. Por una parte, es impresionante constatar cómo se va construyendo día a día el racismo político en la sociedad. Y el Ejido, por desgracia, ha sido un buen ejemplo de este fenómeno discriminatorio. Pero, por otra parte, la zona de frontera es un lugar privilegiado donde crece también y con fuerza la resiliencia o protección y desafío a estas situaciones adversas. Y, todo esto, que se ha dado en el Ejido, me ha marcado profundamente. Por eso sigo queriendo y amando a mi tierra.

  1. ¿Qué te llevó desde el trabajo con los obreros del campo a tu compromiso con lxs migrantes en la frontera Sur?

El trabajo con las personas migrantes nace en mí también de una realidad migrante dentro de la propia familia. Yo soy testigo de cómo el derecho al movimiento está vinculado al mercado de trabajo; he tenido que ver no a personas que se están moviendo, sino a bolsas de trabajadores en un contexto mercantilista (porque el capitalismo mercantiliza a las personas, las despoja de ser sujetos de derecho y las convierte en esclavas de otras personas que tienen privilegios). Cuando empecé a reflexionar sobre conceptos como la externalización de fronteras y las estructuras racistas, sobre la guerra de fronteras y el control migratorio, sobre el mercantilismo de los seres que se mueven… encontré una serie de claves que están definiendo el mundo en la actualidad. Estas son las razones que me empujaron hacia la frontera Sur.

  1. ¿Y a qué te dedicaste desde tu llegada?

Pues a lo que hacemos en el colectivo Caminando Fronteras. Tratamos de monitorear esos espacios de no derecho. Las fronteras se han convertido en espacios de no derecho donde a las personas que circulan por esos espacios le son robados sus derechos, incluso el derecho a la vida.

  1. Se trata de una afirmación muy grave la que acabas de hacer. En la frontera se les está robando a las personas migrantes “incluso el derecho a la vida”. ¿Qué significa esto?

Lo que he dicho. Por esta situación de guerra que estamos atravesando, lo que está muy afectado en las fronteras es el derecho a la vida. Nosotros monitoreamos con llamadas desde las pateras el derecho a la vida, ayudamos a los familiares a la identificación de los muertos y desaparecidos en esta guerra de fronteras. El derecho a tener un nombre después de muerto y a que se te reconozca como víctima; defendemos el derecho de las familias a acceder a la justicia, a la verdad y a la reparación. ¡A que no se repita más!

Este trabajo lo hacemos aprovechando las organizaciones de las comunidades migrantes. Esas organizaciones son muy importantes, no solo porque le plantan cara a las fronteras, sino también porque se enfrentan al poder de las organizaciones criminales que se hacen necesarias para el cruce.

  1. A principios de año fuiste acusada por la policía española por asociación de malhechores y por favorecer la inmigración irregular, y has tenido que defenderte ante el Tribunal de Apelación de Tánger. ¿Cómo has vivido este proceso y cuál ha sido finalmente el resultado?

¿Resultado? Aún no hay ninguno. Estoy esperando a que el juez de instrucción de Tánger decida si archiva las acusaciones tan graves que hay contra mí o bien si abre procedimiento judicial y me juzgan por ello. Espero que, al igual que en la Audiencia Nacional, el proceso se archive también en Tánger.

Mientras tanto, he aprendido a vivir al día, a saber que mi vida no me pertenece y que no sé qué va a pasar conmigo el día de mañana. He aprendido a vivir así y he tenido que enseñar a mis hijos a vivir también de esta manera.

He conocido que durante cuatro años fui investigada sin ningún filtro judicial: Desde el 2012 la ucrif (policía de fronteras del Estado español) —con la colaboración de Frontex (policía de fronteras de Europa) y la policía de Fronteras marroquí— empezó a investigarme, acusándome de traficante; pero, hasta el año 2016 en que lo hizo la Audiencia Nacional, no había enviado ningún dossier a ningún juez.

Mi intimidad y la de mi familia han sido diaria y constantemente violadas. He conocido cómo la policía de mi país enviaba a un tercero un dossier lleno de falsedades, muy difíciles de comprobar en un tercer país. ¡Y eso duele y hace mucho daño! La primera vez que abrí el dossier temblé de miedo, era horrible.

Al final, siempre te queda el resquicio de pensar en la democracia. Pero cuando vi que ese dossier, escrito por autoridades de mi propio país, era más político que policial me sentí con mucho miedo. Aunque, por la ola de solidaridad y apoyo que se levantó en torno a mí, reconozco que soy privilegiada. Otros compañeros y compañeras que transitan por estas fronteras no gozan de esos apoyos que yo he tenido. Tampoco tienen la visibilidad que yo tengo. Reconozco mis privilegios y también sé renunciar a ellos, porque podía haberme ido, pero decidí que tenía que afrontar este proceso judicial y ganarlo para que otros compañerxs no tengan que sufrirlos ahora ni en el futuro.

  1. Estás convencida de que el control de fronteras, además que cuestión ideológica, es un negocio. ¿En qué te basas para hacer tal afirmación?

Es una cantinela que nos han vendido a la ciudadanía. Siempre se nos ha dicho que el control migratorio está por encima del derecho a la vida. Y eso, por desgracia, se ha normalizado. Se normaliza el Tarajal, se normalizan las víctimas de las fronteras… Hubo un amago de reacción mundial favorable a las migraciones, ante la desgarradora imagen del niño Aylan ahogado en la costa turca. Como en Tarifa y Cádiz, en muchas partes la gente acogedora se organiza. Pero, la verdad es que pronto pasó la impresión y las aguas han vuelto a su cauce. Hoy día hay un auge importantísimo de la extrema derecha y de los discursos racistas y xenófobos en los que se aboga por la muerte de las personas antes que por la acogida. El racismo institucional es un grave peligro. No hay más que observar lo que está ocurriendo en estos días en la UE, antes tierra de acogida y asilo.

  1. ¿Cómo afecta especialmente a la mujer la actual política de migración en las fronteras?

La mujer. Bueno, imagínate en una frontera racista, dominada por las industrias de la esclavitud y de la guerra, una frontera neocolonial. La violencia que se ejerce contra las mujeres y contra la infancia que emigra es tremenda. Las mujeres ponen el dinero, pero también ponen el cuerpo.

En el último informe que he trabajado, la alianza por la solidaridad, las mujeres me decían que ya habían normalizado la violencia sexual como un precio a pagar en el camino migratorio. No solo pagas con dinero lo que te cuesta la migración, sino también la pagas con tu cuerpo. Porque, al final, estas son fronteras patriarcales, machistas. Las agresiones no solo vienen de las sociedades de tránsito y de los funcionarios, sino también de los propios compañeros migrantes. Y el cuerpo de las mujeres se mira como una mercancía más en esas industrias de la esclavitud. Como una mercancía más que se pide desde nuestra Europa privilegiada. Hay una demanda de mujeres y, si me apuras, de niñas.

Eso tiene un impacto indescriptible en los cuerpos de las mujeres. Hay mucha gente que se enfada cuando publicamos las cifras de mujeres y de la infancia que está también implicada. Pero, desde nuestro punto de vista, es una estrategia para visibilizar el horror de esa política de fronteras.

  1. ¿Qué hay de bondad y de populismo en la acogida del Aquarius y del Open Arms por parte del Gobierno español?

El Aquarius ha sido pura política del espectáculo. Porque era horroroso ver cómo se les estaba esperando, cómo se les metía en autobuses, abandonándolos luego en ciudades como Granada o Málaga. Y las organizaciones sociales reaccionando ante el inhumano espectáculo de ver cómo se les pagan billetes para que se vayan a Barcelona o Bilbao o intenten irse a Francia y otros países del Norte. Hay que reconocer que nosotros tenemos unos sistemas de acogida muy racistas, deficitarios y muy duros… Mientras tanto, veíamos el triste espectáculo de la España buenista de la que tampoco está ausente el racismo.

Pero el efecto del Aquarius ha durado muy poco. Inmediatamente hemos visto cómo se ha puesto en marcha la otra política, la real. Porque tenemos un servicio público de acogida que está pidiendo ser reforzado para ser verdadero. Y, de momento, se está subcontratando o dejando que alguna ONG vaya y salve a los negros. Esto no se hace con los orgullosos yates cuando se encuentran en peligro. Para estas ocasiones sí que existen recursos; pero para los migrantes se escamotean porque, al fin, son de otro nivel.

Ya sabemos que el ideólogo de la construcción de esta política migratoria de la frontera Sur ha sido siempre el Partido Socialista. El PP les ha seguido con gusto. De hecho, las redadas de migrantes que se están haciendo en Marruecos hoy día nos retrotraen al 2005, cuando las expulsiones al desierto con Moratinos. En definitiva, mera política del espectáculo.

  1. Aunque ya lo has dicho, me gustaría que resumieras en pocas frases la problemática y la política de las administraciones públicas en las fronteras.

Por un lado, ha sido sobre todo un negocio; y, por otro, el control migratorio se ha impuesto sobre el derecho a la vida.

Estamos asistiendo, además, a otros fenómenos muy negativos que ensombrecen la historia humana, como el asentamiento de un racismo institucional que construye una zona de no derechos en la frontera o el incremento de víctimas y muertes; estamos viendo, también, una mayor y denigrante mercantilización de los otros y de las otras en nuestros mercados de explotación laboral y sexual; y es alucinante, constatar, en países democráticos, el crecimiento de la extrema derecha con discursos xenófobos que son asumidos por casi todos los partidos políticos, etc. Todo esto es muy peligroso y puede llevarnos, en pocos años, a una situación insostenible. Pero también, es justo reconocerlo, están surgiendo movimientos humanistas acogedores que saben coordinarse con las organizaciones de migrantes en vistas a abordar este magno problema.

  1. Precisamente, hablando de acogidas, ¿qué tipo de complicidades encuentras/áis en este arduo y humanitario trabajo?

Para nosotros lo más importante es la alianza con esos pueblos que se mueven, los pueblos de la diáspora. De ellos hemos aprendido muchísimo: cómo ser resilientes, cómo ejercer la dignidad, cómo poner el cuerpo despojado de privilegios. Yo he afrontado este proceso judicial con muchísima fuerza porque me he reconstruido con los compañeros y compañeras de la diáspora migratoria. Esas son las solidaridades que más nos protegen.

También hemos recibido con mucha ilusión y esperanza los movimientos espontáneos que se han creado en los distintos pueblos europeos, que se están organizando y están construyendo otro discurso. Se están reinventando ante esta realidad y la clave está en esa alianza entre los pueblos, el de la diáspora y el andaluz, catalán, marroquí, etc. La clave está en que podamos encontrarnos los seres humanos, que podamos rozarnos y romper ese muro que intenta beneficiar a los dirigentes políticos y a las empresas a las que sirven.

  1. Finalmente, ¿qué aporte específico suponen para ti y tu compromiso con la vida las confesiones religiosas?

Lo que me viene a la mente inmediatamente es algo que decir los compañeros y compañeras cuando ya nada queda, cuando el Estado les ha fallado. Pues bien, cuando ese Estado europeo, levantado sobre la razón y que considera al ser humano como centro del mundo, comete las atrocidades que está cometiendo, ¿quién te queda? Solo Dios, c’est Dieu la forst, dicen ellos y ellas. Cuántas veces hemos llamado a una patera, cuando España no podía llegar y el salvamento de Marruecos no llegaba, y oíamos a los familiares decir: “Dios los salvará”. Cuántas veces hemos visto desapariciones y muertes y a los familiares diciendo: “es la voluntad de Dios”.

No, no es resignación, es una forma de resistencia y denuncia de ese Estado racista que, al final, nos ha traicionado a todos. Porque quién me iba a decir a mí que esta democracia del Estado español pudiera llegar a vulnerar mis derechos fundamentales y los de mi familia y llegar a hacer tanto daño como me ha hecho a mí y a los seres a los que quiero. Cuando ya no te queda nadie, te queda Dios, Allah o como quieras llamarlo, esa Fuerza que nos une contra las políticas que nos separan.