Cocina familiar comunitaria en el Polígono del Valle (Jaén). Autodeterminación en clave alimentaria

Mª Carmen Cruz García

Los efectos de la crisis económica han provocado que cada vez sean menos las familias que no padecen ningún tipo de vulnerabilidad o de exclusión social. La crisis ha afectado de manera especial a las familias con menores a su cargo, observándose un crecimiento notable de niños que viven en hogares con ingresos por debajo del umbral de la pobreza al igual que del número de niños que viven en hogares con privación material severa. La falta o reducción de ingresos puede dar lugar a un empeoramiento de la calidad de la alimentación, relacionada con el consumo de menos productos frescos o de una dieta equilibrada. Muchas de estas familias son beneficiarias de ayudas procedentes de entidades dedicadas al reparto de alimentos no perecederos, y manifiestan continuamente que están aprovisionadas de una gran cantidad de legumbres o pasta, pero que o bien no disponen de los recursos económicos para poder adquirir el resto de ingredientes necesarios para poder cocinarlas, o no pueden permitirse una dieta variada que suponga la elaboración de otros menús con ingredientes distintos a los que reciben a través de las ayudas de emergencia o de la beneficencia.

Esta situación de vulnerabilidad o exclusión social tiende a concentrarse en zonas geográficas determinadas, en las que los efectos de la crisis económica, no sólo afectan a la destrucción acelerada de empleo, sino en las que cada vez son más las familias en las que todos sus miembros se encuentran en desempleo, sin ingresos, y con las redes de apoyo saturadas por el esfuerzo solidario hasta la fecha, afectando además a la salud emocional de las personas que más lo están padeciendo.

El Polígono del Valle de Jaén es una de esas zonas geográficas a las que nos referimos. En este contexto, la mayoría de las entidades se unen en una red colaborativa llamada Comunidad de Barrio. Las entidades realizan diversos proyectos de intervención, pero todas con gran experiencia y cercanía con los vecinos y personas que atienden. Con la creación de esta red colaborativa se pretende establecer un espacio común a todas, capaz de aunar y coordinar sus esfuerzos para optimizar sus recursos.

A través de este proyecto de intervención se atienden las necesidades vitales de alimentación, a la vez que se genera una respuesta digna (alejada de las colas de los comedores sociales), sostenible, y que ayuda a promover la atención de otras necesidades de carácter emocional, relacional, laboral y psico-sociales. Un planteamiento de intervención integral que favorece el empoderamiento de la persona beneficiaria, incorpora la participación del voluntariado y de la comunidad pero, sobre todo, facilita el proceso de participación de los/as destinatarios/as, auténticos/as protagonistas de su futuro.

Quiero destacar lo que creo que ha ayudado a que la intervención sea un éxito:

    * En primer lugar, ha sido clave que hayan sido las propias familias las protagonistas de su alimentación. Por grupos y días, las familias junto a las educadoras elaboran diariamente la comida que van a consumir en sus casas, además de la comida que van a consumir el resto de familias beneficiarias del proyecto. Al diseñarlo, se apostó porque las personas contratadas fueran educadoras y no cocineras. Las educadoras en las tareas de la cocina han estado al mismo nivel que las familias, han realizado las mismas tareas por lo que han estado consideradas como unas más, lo que ha hecho que se consiguiera un alto grado de confianza que ha facilitado que en todo momento haya habido un clima muy bueno en las actividades, que las personas se hayan sentido cómodas y no avergonzadas de participar en el proyecto, y como ellas mismas lo han expresado: NOSOTRAS NOS LO GUISAMOS Y NOSOTRAS NOS LO COMEMOS.
    *Se han sentido como grupo y se han identificado como tal, siendo todos corresponsables de la consecución de objetivos del prójimo. No hemos trabajado un solo aspecto o problema con ellos: hemos acompañado a la persona de la familia parada, al niño con problemas en el cole, al joven que no quiere ir al Instituto y lo deja, a la mujer con ansiedad o con problemas de baja autoestima, al marido que le da vergüenza ir a por la comida y con el paso de los meses acompañaba ya a la mujer…

* Lo que no hemos conseguido: las familias en su casi totalidad siguen necesitando del proyecto para poder   garantizar su alimentación debido a que no tienen trabajo o si lo tienen es muy precario, no tienen prestaciones sociales y si las tienen desde que las solicitan tardan casi un año en que les lleguen y tienen grandes carencias económicas para pagar el alquiler, la hipoteca, la luz, el agua, el gas, los medicamentos…

* Como trabajadora social, este proyecto de intervención me ha ayudado a trabajar en el entorno de la persona beneficiaria, evitando el asistencialismo y las acciones puntuales y teniendo como horizonte principal la movilización de las personas con necesidades alimentarias, a la vez de promover también la movilización de muchos más de los que inicialmente lo ejecutan, generando una cultura de solidaridad con cuantos se relacionan con el mismo.

Mi oración Franciscana

José Arregi

EXODO me ha pedido que responda a una pregunta directa: ¿Cómo es tu oración franciscana?

La presencia y la figura de San Francisco de Asís, al principio muy nebulosas, me han empapado desde los 10 años, cuando ingresé en el Seminario de Arantzazu. E incluso desde antes: mis primeros recuerdos de la infancia están unidos a las visitas en familia al santuario franciscano, suspendido en la roca, rodeado de espinos y de hayas, impregnado por el canto de los pájaros, el olor de las ovejas, el rumor de los peregrinos. Y en la medida en que una relación profunda, muy profunda, con la tierra madre y hermana es constitutiva de Francisco, he sido franciscano desde que nací o desde antes de nacer, como tanta gente del campo.

A los 57 años, en el 2010, abandoné la orden franciscana, pero no abandoné nada de lo que considero esencial de mi vocación franciscana. Pero ¿qué es eso, “lo esencial”? Cada día me sorprendo de cómo y cuánto me ha ido cambiando la vida. En todo: visión del mundo, manera de “creer”, opción política, percepción de mi cuerpo, relación con la mujer, imagen de Dios, modelo de Iglesia… y, por supuesto, la forma de orar. Pero, en formas nuevas, vuelvo siempre a las vivencias primeras, raíces nutrientes.

El olor de la hierba, el canto del petirrojo, el murmullo de la fuente, la música de las hojas, el silencio del bosque…, por ejemplo, me devuelven a mi origen, despiertan mi alma franciscana hecha de tierra. Brotan espontáneos del fondo los ecos del cántico de las Criaturas, aunque lo aprendí mucho más tarde: Loado seas, mi Señor. Me encuentro rezando. Pero ¿qué es “rezar”?

Durante muchos años, recé a Dios como al “Señor de lo alto”, con los salmos, los himnos, las oraciones del Breviario, al ritmo de las horas. Rezar era pedir y agradecer, alabar y suplicar misericordia al Ente supremo del mundo. Hoy no rezo así. Llamo “Dios” a la entraña de todos los seres, el Ser de los seres, el Fondo bueno de todo, el aliento creador de la Vida en todo lo que ES. Y a la unión con ese aliento llamo oración, con palabras o en silencio.

Dejé el breviario. Pero sigo rezando un breve salmo al levantarme cada mañana, junto con el Ángelus, y otro salmo al acostarme, junto con el evangelio del día. Son mis raíces, viejas, retorcidas, tiernas. El ángel de la vida anuncia a cada criatura desde el fondo de su ser: “Eres bendecida”. Vive. Concibe y haz crecer a Jesús en la vida, en todo. Concebirás a Jesús. Vivirás, compadecerás, serás prójimo, bendecirás como Jesús. “Hágase en mí”. Encárnese el Espíritu en todo, también en mí, hoy.

Abro la ventana: todo vive en la gran Comunión. Todo canta la bondad de ser, a pesar de todo: Laudato Si, o mi Signore, Tú, Aliento universal que respiras en todo, Misterio bueno y creador que eres en todos los seres hermanos, también en este mi pobre ser. “En el nombre de la Vida, del Viviente y de la ruah vital. Amén”.

La vida me va llevando a orar de manera cada vez más simple y sencilla: repetición silenciosa de un mantra (Marana tha, por ejemplo; pero elija cada uno el suyo), al ritmo de la respiración, media hora al comienzo de la mañana y media hora al final de la tarde, tratando de recoger la atención en esas palabras, sin ni siquiera pensar en lo que significan, tratando de silenciar mi mente y de unirme a la Paz que todo lo habita, que suspira en todo con gemidos inefables de gozo y de dolor.

No paso de ser un principiante, mejor, ni siquiera llego a serlo, pero quiero unir mi aliento al Espíritu que alienta en todo. Y agradecer el aire, acariciar el agua, tocar las piedras y abrazar los árboles, sacramentos de la alabanza o de la bendición de la Vida

La tierra y los campesinos

Soraya Arín

Los campesinos y la tierra han estado íntimamente relacionados, manteniendo una relación no solamente material sino también espiritual.

El pueblo campesino tiene un vínculo especial con la tierra, los animales y la naturaleza. Ellos crean su entorno y su territorio, donde están sus raíces, su cultura y su conocimiento. Esto le permite hacer una gestión de su entorno de la forma más respetuosa posible, ya que ellos y la tierra forman uno. La tierra no es una simple productora de alimentos como en la agroindustria o como los agricultores de tractor que no son conscientes de la repercusiones que ocasionan al medio ambiente tanto en su forma de producir, como en su comercialización y que esto haya llevado a la desaparición del campesinado (su cultura y saberes), todo por la competitividad.

La tierra es vida porque es el suelo de su historia, de su cohesión, de su supervivencia, de sus vivencias, en ella se vive. La tierra es la base de su cultura es fuente de su subsistencia, raíz de su organización comunitaria, y la fuente de la visión holística. Esta relación con la naturaleza y su entorno le da seguridad y sentido a su vida.

Las tierras muertas arrasadas por los agroquímicos no tienen olor, pero las tierras trabajadas con respeto, como hacía y hace el campesino, las tierras están vivas, huelen a vida, se las trabaja de forma autosuficiente y comunitaria, abonándolas con estiércoles animales, se las cava con azada o con tracción animal, incluso se mira al cielo y las estrellas para predecir el tiempo.

La relación con los animales no es mera obtención de productos y servicios, sino es mucho más profunda, ya que se mantiene una conexión de generaciones, ya que se seleccionan los animales de madres a hijas y vas creando un vínculo hacia la labor que desempeña. A través de este manejo de la tierra, el bosque y los animales se va creando una gestión del entorno que lo van conformando y se va cuidando ya que es el sustento no del yo sino del nosotros.

En la cultura campesina el yo queda relegado a un plano secundario a diferencia que en la sociedad capitalista, donde somos meros productores y consumidores, y tenemos una visión egocéntrica. El nosotros es fundamental en la cultura campesina, gracias a esa identidad comunitaria y esa conciencia colectiva ha sido posible que se perpetuase en el tiempo, con prácticas culturales como los trabajos comunales, tradiciones comunitarias, toma de decisiones colectivas. La comunidad se fortalece y toma conciencia de su identidad, por trabajar en común, por mantener su cultura y proteger su entorno, realizándose así como pueblo campesino libre que es poseedor de su tierra y su producción, en términos no solo de propiedad sino de pertenencia.

Habitar lo común es gestionar lo que le une, identificar las necesidades compartidas y buscar las fórmulas para resolverlas colectivamente. Habitar lo común es restituir la conciencia acerca de los límites de la actividad humana sobre el entorno natural inmediato, que nos ofrece el agua limpia, los medios para elaborar nuestros alimentos y los recursos para encontrar abrigo. Significa al mismo tiempo, ser los beneficiaros de los aspectos más válidos y recuperables de la herencia acumulada que nuestros antiguos nos han brindado, su capacidad para superar las adversidades desde el esfuerzo y el sacrificio, el trabajo en común y el ingenio creativo.

¿Acaso no nos sentimos comúnmente abrumados por la transcendencia de nuestras sociedades pasadas o cuando vemos guiños en nuestro mayores? ¿Nos conmueven quizás esos espacios sociales en la medida que recrean algo verdaderamente humano, frente al trazo humano imposible de descifrar en las creaciones de la producción tecnológica capitalista? La espiritualidad nace de esta visión y concepción en la que todos los seres que hay en la madre tierra tienen vida y se interrelacionan.

Naturaleza y espiritualidad africana

Théodore Lejeune Nken

La búsqueda del orden cósmico, social y moral es la causa principal de la religiosidad en África tradicional. En el plan social, existe en el África tradicional una relación muy estrecha entre el poder y la religión. Puesta al servicio del poder establecido, la religión es la búsqueda del orden social y de su mantenimiento. En el plan moral, la sociedad tradicional africana está compuesta de vivos y muertos con el primado de los muertos en los vivos. La religión significa aquí necesidad de mantener vínculos entre los vivos y los muertos. El orden cósmico es, por ejemplo, la sucesión normal de las temporadas, la ausencia de terremotos, inundaciones, sequías, epidemias. Por ello, el orden cósmico sólo existe cuando hay un equilibrio perfecto entre el hombre y el mundo que le rodea. La búsqueda del orden, el deseo del equilibrio y la armonía pasa, y se realiza en él por medio de prácticas y ritos religiosos, por la creencia, la adoración y la veneración de las cosas y objetos del mundo material. Así, la religión se presenta al africano no sólo como un intermediario, un facilitador, sino también y sobre todo como guía, como la estrella que ilumina las cimas más altas del cosmos. La espiritualidad invita al africano a aceptar lo que ha recibido, a descifrarlo con creencias, a reconstruirlo con fe, a meditarlo en profundidad y reorganizarlo con sabiduría en ritos y prácticas, a ordenarlo racionalmente.

En los países de Occidente, la naturaleza tiene un enfoque a menudo materialista, es concebida como un conjunto de recursos de materiales (agua, energía, petróleo, gas, minerales, etc.); para el africano, en cambio, la naturaleza es el lugar sagrado heredado de los antepasados. El trato medioambiental de Occidente depende en gran parte de una gestión de ese conjunto de recursos, pero, para el africano, el medio ambiente es ciertamente también recurso, pero sobre todo es «lugar de vida». Su lucha contra las empresas multinacionales que extraen minerales de sus montes o de sus bosques representa el hecho no sólo de defender y proteger sus materias, sino también de proteger y defender los espíritus y las divinidades que «habitan» en esos lugares. Con la aparición del capitalismo en Occidente, el medio ambiente ha cambiado de estatuto: de sagrado se ha convertido en profano. La crisis ecológica es pues una «profanación» de la naturaleza. La naturaleza tiene un alma. Es la razón por la que, en las sociedades africanas, la ecología no podrá desarrollarse sin su dimensión cultural y espiritual. Lo sagrado no es únicamente trascendental, situado en el más allá. Está aquí y ahora, en la tierra, en los árboles, en el viento, en los fenómenos naturales. Por eso, cuando el africano es despojado de sus montañas o de sus bosques, la crisis que sufre toma el rostro de un drama a la vez ecológico, antropológico y espiritual.

La crisis ambiental no es sólo un problema de la fauna y la flora, el clima y la diversidad biológica. Existe una relación vital entre los seres humanos y su hábitat. Cuando esta relación es maltratada, es legítimo hablar de una crisis ambiental. Todas las culturas de la humanidad poseen potencialmente los valores de la ecología. Todas las religiones valoran y expresan esos valores universales. Profanar la tierra equivale a maltratar la creación divina. Para todas las religiones, el hecho de vivir una vida espiritual a la sombra de un planeta maltratado no debería tener sentido. Por eso la ecología debe ser una de las dimensiones esenciales de la espiritualidad de ser humano, al igual que la libertad, la dignidad y la justicia. En momentos en que todos parecen haber olvidado el mensaje del medio ambiente, la ecología africana es un ejemplo y una alternativa.

“Sumak Kawsay”

Vladimir Paspuel (Asociación Rumiñahui)

El pueblo precolombino de Kuna, cuyo territorio se extendía por la actual Panamá y Colombia, nombró como Abya Yala a todo el continente Americano, significa tierra en plena madurez o tierra de sangre vital. Al sur, los Incas concibieron el término Pachamama, derivado de dos vocablos: Pacha, en quechua significa universo, mundo, tiempo, lugar, y Mama, traducido como madre. La Pachamama para los pueblos originarios es concebida como una deidad andina que en su aspecto simbólico se relaciona con la tierra, la fertilidad, la madre, lo femenino y lo es todo.

Otro de los elementos esenciales en la cotidianidad de los pueblos originarios del Abya Yala es el “Sumak Kawsay” o Suma Qamaña, en Aymara; esta noción que ha sido traducida como “Buen Vivir”, se crea y recrea en la Pacha Mama y su acepción más profunda es “Vida en plenitud”. La vida en plenitud andina dista mucho de la concepción occidental, ligada al tener y poder; los pueblos indígenas han encontrado en esta praxis de vida el equilibrio perfecto de justicia, equidad, respeto a todos los seres de la naturaleza y a sí mismos; esta forma de vida es una forma de resistir al capitalismo y a la modernidad que nos sumerge en el egoísmo, hedonismo, consumismo…, en el que la tierra, el humano cercano o distante, es solo un producto, un número, un recurso a ser explotado.

El ser humano contemporáneo debe entender que la Tierra es el único lugar que tenemos para vivir, para realizarnos en armonía con nuestro entorno habitado por miles de especies. La Tierra es vida y nos da la vida, que lamentablemente nos hemos encargado de manipular, aun cuando se conoce que dicho manejo trae problemas profundos y nos pone en peligro de extinción.

Los seres humanos hemos confundido el “Buen Vivir” o “Vida en Plenitud” con la acumulación de riqueza, la ociosidad, la gula, la vagancia, los excesos, incluso con el poder; la codicia de algunos humanos no tiene límites, llegando al irracional extremo de aniquilar lentamente el único hogar que tenemos la “Pacha Mama”, nuestro planeta. Estamos devorando todos los recursos, deforestando la poca naturaleza que nos queda, en consecuencia desertizando nuestro hábitat; incendiando nuestra casa. Urge un cambio radical de vida de la especie humana, la tierra tiene sus límites, nuestro planeta tiene lo suficiente para todos si lo compartimos equitativamente, pero pensando no sólo en nosotros mismos, sino también en las generaciones futuras y zonas más desfavorecidas. Aún nos quedan poquísimas o quizá la última oportunidad para recuperar el modelo de vida de nuestras generaciones pasadas, de nuestros pueblos indígenas, quienes llevaban vidas en armonía con su entorno, en la que ellos se concebían como una parte más de la naturaleza, una pieza más del puzle, no la única o la vital, como es el pensamiento occidental; no olvidemos que somos solo eso, una parte más de nuestra Pacha Mama.

En la actualidad, varios países de Latinoamérica se han hecho eco de este clamor, como es el caso de Ecuador, que incluyó en su Constitución “derechos a la naturaleza” al sumak kawsay; implica mejorar la calidad de vida de la población, desarrollar sus capacidades y potencialidades, contar con un sistema económico que promueva la igualdad a través de la redistribución social territorial de los beneficios del desarrollo; impulsar la participación efectiva de la ciudadanía en todos los ámbitos de interés público; establecer una convivencia armónica con la naturaleza; garantizar la soberanía nacional, promover la integración latinoamericana; y proteger y promover la diversidad cultural.

“Soy tuyo, madre tierra: me invade el parentesco inevitable y hondo de tu ritmo en mi sangre, porque pese a mi miedo, a mi apego a la vida, hay algo en mis adentros que espera y desespera por regresar a ti…” (Elías Nandino)

Filosofías de algunas prácticas solidarias

Varios Autores

En esta sección, y como acompañamiento a las prácticas solidarias que ya se están llevando a cabo por muchas instituciones, tanto de ámbito local como estatal, de carácter privado o público, hemos querido pulsar la filosofía que subyace a dichas prácticas.

Por falta material de espacio hemos tenido que limitar nuestra encuesta a solo tres instituciones que pueden representar, salvando las peculiaridades de cada una, a otras muchas implicadas en una terea similar. Son estas tres: Banco de Alimentos 15 M de Tetuán (Madrid), Red de solidaridad Popular y Cruz Roja.

A todas ellas les hemos hecho el mismo cuestionario que figura a continuación.

CUESTIONARIO

  1. Derecho a la alimentación. El derecho a la alimentación, un derecho avalado por tratados internacionales firmados por el actual gobierno. Un derecho humano que se garantiza mediante los servicios sociales públicos, entendiendo que facilitar el acceso a los alimentos forma parte también de dichos servicios.

¿Desde su organización, qué medidas crees que se deben tomar para responsabilizar a las instituciones de su obligación de hacer efectivo tal derecho? ¿Consideras que se deben promover presupuestos municipales y/o autonómicos específicos para atender a la población que necesita alimentos?

  1. Modalidades de reparto. En Madrid, junto a los comedores que sirven comida preparada, el sistema de mayor cobertura es la distribución familiar y periódica de un paquete de alimentos. Pero existen otras modalidades.

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Hay mucho soplo de Teresa en esta aventura

Luis Sandalio

Cuando me pidieron hablar sobre nuestra comunidad y su inspiración teresiana me pareció un disparate. Luego me explicaron lo de actualizar el mensaje y la figura de Teresa y me entró curiosidad. Después me tropecé con mi propia ignorancia sobre la Santa (cuyo conocimiento me viene más por sintonía personal que por estudio) y me entró algo similar al pánico escénico, que sólo puedo vencer confiando en la generosa comprensión de los lectores y en mi asumida ignorancia: espero pues no desbarrar demasiado.

Muchas veces he reflexionado sobre el peligro y la tentación de hacer arqueología sobre los personajes históricos luminosos que brillan como estrellas por toda la eternidad. Y soy fiel seguidor de Matsuo Bashô que nos dio un precioso consejo:

“No sigas las huellas de los sabios del pasado. Busca lo que ellos buscaron”.

Y desde aquí sí que me encuentro más cómodo para hablar de nosotros, de Teresa y de lo que ella, que tantos impedimentos, persecuciones y polémicas padeció en su época, podría hacer y vivir hoy. Pero como el espacio es muy breve, tendré que sintetizar al máximo.

De nosotros, con humildad y sencillez (“humildad es andar en verdad” decía ella y no es fácil entenderlo bien); de ella con admiración y respeto a la maravillosa obra que el Sorprendente hizo en su vida; y de lo que sería si viviera hoy con mucho temor y temblor para no desatinar.

Mi primera experiencia con Teresa ocurrió a los 15 o 16 años cuando leí el libro de su Vida y me descolocó tanto desde los primeros capítulos que tuve que acudir a mi director espiritual que se quedó perplejo cuando le dije que no sabía rezar. Le expliqué lo que estaba leyendo y se tranquilizó mientras me decía, paternal y muy seguro, que ya aprendería “eso” cuando fuera mayor.

Afortunadamente yo no me tranquilicé. Y desde entonces Teresa fue mi gran pedagoga en esto de ensimismarme hasta la hondura por donde mana Dios. Precisamente este año, que aún no ha acabado, he publicado un libro1 que habla desde nuestra propia experiencia, de unos pocos amigos que, en medio de un mundo hostil, reseco y tremendamente injusto, buscan el manantial, con la necesidad y el empeño de que hablaba Teresa:

“Ahora pues, tornando a los que quieren beber de esta agua de vida y quieren caminar hasta llegar a la mesma fuente… digo que importa mucho y el todo… una gran y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabaje lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue allá, siquiera me muera en el camino, o no tenga corazón para los trabajos que hay en él, siquiera se hunda el mundo…”2.

Y además este libro tiene una guía para comentarlo juntos desde la experiencia personal; pues leer en grupo es mucho más que comprender un libro. Se trata de formar grupitos que compartan la experiencia de buscar el manantial, lo cual puede ser al mismo tiempo un camino hacia la comunidad. Creo, humildemente, que hay mucho soplo de Teresa en esta aventura.

Después vino la comunidad. Quise hacerme carmelita; pero los planes de Dios iban por otros caminos. Sin embargo allí aprendí a conocerla mejor. Es por eso que puedo decir sin rubor que si ella viviera en nuestros días, se rodearía de letrados (a poder ser con espíritu), estudiosos del Jesús histórico, el de Nazaret, su gran amor. ¿Por qué? Porque cada vez vemos más necesario re-conocer y difundir la figura de Jesús sin apropiárnosla ni desfigurarla. Todavía sigue siendo un gran desconocido, a pesar de todos los expertos que creen saberlo todo y más sobre él.

También allí aprendí que en tiempos tan difíciles “son menester amigos fuertes de Dios”. Y después lo experimenté. No porque nos haya tocado vivir grandes calamidades (que a otros muchísimos sí); sino porque quisimos vivir con aquellos que las pasan. De ahí nuestra primera comunidad en Castro Urdiales (Cantabria) acogiendo transeúntes, mendigos e iniciándonos en el trabajo con presos y con personas que quieren desarrollar una espiritualidad de plenitud.

Este grupo, como entendía Teresa, no tiene que ser numeroso ni basar su eficacia en la cantidad, sino en la autenticidad y fidelidad al Espíritu y al plan de Dios. Ella decía que tenía que ser “gente escogida”, pero no con criterios humanos, sino con los de Dios. Quienes nos conocen se asombran de ver cómo Santi, un ganadero de toda la vida que no piensa en la jubilación, además de ser discípulo de Teresa, es nuestro mejor terapeuta con los muy complicados casos que nos llegan al “taller de reparación” (Kropotkin, que hablaba de los campesinos acogedores de enfermos mentales, le daría sin duda un medalla y S. Freud dos. Nosotros, más sencillos, nos hacemos apadrinar unas veces por Teresa y otras por Juan de Dios.)

Y hablando del plan de Dios, que nos suele dar pistas a través de los signos de los tiempos, es cierto que a Teresa, cual rosa de los vientos adversos, le afectó la terrible encrucijada de moros, infieles, judíos y herejes. Y lo mismo que en su casa paterna descubrió la gran piedad de su padre con una esclava mora (propiedad de un tío de Teresa) a la que trataba como a hija y cristiana, nosotros tenemos la casa abierta a toda clase de gentes y creencias, de los que aprendemos siempre, y en estos más de treinta años han pasado por ella gentes de los cinco continentes. De igual manera estamos abiertos a la colaboración con otras asociaciones y proyectos. Reyes está en el “Teléfono de la Esperanza” y todos los de casa colaboramos con la “Federación niños del mundo” en la parte más pesada, cuando toca cargar contenedores.

Y lo mismo que Teresa, cuyos hermanos todos “hicieron las ámericas” (uno de los cuales, Rodrigo, murió a manos de los indios en el Río de la Plata), supo cambiar de ideas y aleccionada por Fr. Alonso de Maldonado se hizo consciente del genocidio que los españoles, que se decían cristianos, ejecutaban con los indios y pudo escribir:

“no sé muchas veces qué decir, sino que somos peores que bestias…”3.

nosotros también tenemos que reconocer que hemos tenido que limpiarnos de muchos prejuicios y buscar informaciones, que los medios de comunicación sometidos al poder del dinero arteramente ocultan, para hacernos una idea más correcta del mundo que nos ha tocado vivir y de quienes lo enturbian y encanallan. Estoy convencido de que si Teresa viviera en nuestro tiempo, además de teología, estudiaría política y economía e iría de la mano –uniendo acción y contemplación- con su tocaya la Forcades.

Es desde esta dimensión comprometida y militante de donde nacen nuestros videos didácticos sobre la crisis4 y nuestra EXPOCARCEL ITINERANTE5.

Y lo mismo que Teresa fue testigo de la ruptura de Europa y de la Iglesia por las connotaciones políticas y religiosas de la reforma protestante y de aquí sacó la motivación profunda para, a pesar de todas las contradicciones de las autoridades pertinentes (el nuncio hablaba de ella como “fémina inquieta, andariega, desobediente y contumaz, que a título de devoción inventaba malas doctrinas…”), hacer lo que en ella estaba a pesar de ser mujer y ruin… con esa valentía reforzada y asentada en los sólidos cimientos de una experiencia espiritual que iba dirigiendo sorprendentemente sus pasos; digo que igual que ella supo abrir caminos de renovación para su época, también nosotros sentimos la necesidad y la urgente tarea de renovar la nuestra.

Y creemos que el camino actual pasa por desarrollar un pluralismo religioso basado sobre todo en la experiencia espiritual; pero ayudada por los estudios teológicos que purifiquen a las distintas religiones (incluida la nuestra) de sus virus y enfermedades crónicas, algunas mortales (todavía en pleno siglo XXI hay personas que se suicidan y que matan en nombre de Dios). Y basado también en el compromiso con los pueblos marginados. Pero sin olvidar la denuncia clara de los poderes financieros y la estrategia geopolítica de las potencias que se han empeñado en “comerse el mundo” como si de una hamburguesa se tratara.

Y como noto que me estoy inflando, tal vez excesivamente, en asuntos de grave importancia en los que no podemos influir todo lo que quisiéramos, aterrizo en nuestra vida limitada y sencilla con una anécdota bien reciente y finalizo así este encargo que, al menos a mí, me ha servido para dar gracias al que tantísimas ha derramado sobre nosotros.

Hoy, 24 de diciembre, mientras escribo esto desde una ermita solitaria, recuerdo el tema que el domingo pasado tocábamos en la cárcel de El Dueso, a cuya reunión semanal acuden encantados también musulmanes y gente sin religión o que no saben.

Comentábamos el verso de P. Casaldáliga: “¿Por qué ha de ser sólo nuestra tu Navidad?”. Y creo que, porque entendemos esto, que la navidad es la preferencia de Dios por los más pobres y pequeños, y su hacerse entender por ellos sin preguntarles si van o no y a qué templo, nuestra casa se abre a hermanos de todos los países y creencias. Y este domingo un rumano jovencísimo nos entregaba una carta de la que entresaco: “Se que este año ha sido muÿ duro, ÿ me he apretado los dientes al maximo, ÿ ahora solo me queda recibir la Navidad con esperanza (…) y quero agradeseros con todo mi corazon por todo lo que habeis echo por mÿ, ÿ quero que sepais que no voÿ a olvidarlo nunca ÿ una cosa mas con vosotros he aprendido que la fe hace que todo sea posible”.

Gracias también a vosotros, amigos lectores, por vuestra ­paciencia.

……………………………..

1 El Pueblo Pozos Secos. 2014. edición propia (pedidos: 942555699).

2 Camino, 35,2

3 Carta a su hermano Lorenzo de Cepeda. 17 enero 1570.

4 https://www.youtube.com/channel/UCHujR74ms47NHBR1TC02crw

5 https://www.youtube.com/watch?v=vwFCmulPNPU

Exposición para dar a conocer a la gente de la calle de todas las edades la realidad de la cárcel, su  necesaria reforma y otras alternativas que habría que poner en marcha.

Hacia una mística interreligiosa comprometida con la justicia, desde Lavapiés

Pepa Torres, Maite Zabalza, María Sierra Carrero

Desde hace más de seis años un miércoles al mes nos reunimos un grupo de amigos y amigas musulmanes y cristianos que nos hemos conocido en luchas comunes contra las políticas de fronteras. La primera vez que lo hicimos fue con motivo de una lucha contra la deportación de un grupo de bangladeshís escondidos en los montes de Ceuta. Desde los colectivos en los que participábamos entonces: La Asociación sin Papeles y Ferrocarril Clandestino, colectivos aconfesionales y de carácter laico, estábamos preparando dos encierros dentro de la campaña “No en nuestro nombre impidamos la deportación“ y al salir de una de las asambleas un amigo musulmán nos propuso que por qué no nos juntábamos los creyentes para orar juntos con el Corán y el Evangelio y coger fuerza y “paz” para prepararnos para el encierro. Así lo hicimos. Nos reunimos en nuestra casa un grupo de seis personas en torno al Corán y la Biblia, invocando a AR-RAFAT: “El que nos sustenta”, uno de los 99 nombres de Allah, y un pasaje del Evangelio que interiormente nos conectara con esta experiencia. Y así, desde entonces, nos venimos juntando, cada miércoles por la noche, para orar y compartir la mesa en torno a hechos concretos vividos en común o experiencias vitales intensas: la muerte de algún familiar, el nacimiento de un hijo, la liberación de alguien del CIE, la amistad y compromisos que nos unen, etc.

Ahora somos un grupo diverso y con cierta estabilidad. Es una experiencia de mística interreligiosa que ha brotado desde el diálogo de la vida y el compromiso con la justicia desde el entorno de nuestro barrio. Hace un año, “con temor y temblor”, nos atrevimos a dar un paso más: intentar hacer juntos y juntas una lectura creyente desde el ver, juzgar y actuar, ante un hecho de gran preocupación para nuestra convivencia, como fue la amenaza de una manifestación xenófoba que un grupo de ultraderecha convocó en Lavapiés, tras el intento fallido de quemar la sede de SOS Racismo en el barrio. La metodología que utilizamos fue una versión modificada de la revisión de vida. aunque en el Juzgar introducimos de forma conjunta algunos textos del Corán y del Evangelio. Fue una experiencia preciosa que nos ayudó a pasar del temor a la conciencia clara de participación e implicación, a encontrar juntos la forma conveniente de situarnos en los colectivos con propuestas de autodefensa no violentas y donde los y las migrantes sin papeles corrieran el menos riesgo posible.

Esta misma experiencia de búsqueda y de intentar leer creyentemente la vida desde nuestras tradiciones espirituales, sin buscar recetas, sino a encarar la complejidad de lo real, es lo que nos movió también más recientemente a hacer una lectura creyente de los atentados de París. Nos juntamos cerca de treinta personas musulmanes de origen africano y asiático y también cristianos latinoamericanos, cameruneses, españoles y una austriaca. Iniciamos la oración con el saludo musulmán: salam aleikum y la canción de Jorge Drexler: “yo soy un moro judío que vive con los cristianos“.

Nuestro VER se centró en lo que cada uno conocíamos del hecho y los sentimientos que nos inspiraba. Algunos de los aspectos que se resaltaron fueron: Doce muertos en un ataque contra el semanario francés que publicó las viñetas de Mahoma; Asalto a un supermercado judío, y muerte de 4 rehenes; Un joven musulmán de Malí salva la vida de 6 rehenes; Más de 50 ataques racistas próximos a mezquitas; Declaraciones contra la violencia de los líderes europeos y líderes de Mezquitas; Manifestación en París y cadena de políticos europeos; Tirada de 3 millones de ejemplares de la revista satírica tras el brutal atentado.

Para el JUZGAR nos ayudamos de algunas ideas tomadas de una reflexión de Felicísimo Martínez sobre el atentado titulada “Tiene que haber algo más”, y “Ocho apuntes de urgencia sobre el atentado”, de P. Honrubia y del sexto nombre de Allah, según el Islam: AS-Salam (Dador de Paz) y el encuentro de Jesús con la mujer samaritana.

En el compartir vamos coincidiendo en que:

Las religiones son un pretexto y los factores que están tras de estos hechos son económicos.

La identificación entre Islam y terrorismo es interesada.

La religión más poderosa y perversa es el capitalismo y su ­ideal de lo humano: varón, blanco, occidental y rico.

El desprecio y repliegue de las políticas de integración en Europa que genera ciudadanos de segunda y tercera categoría y el malestar de las segundas y terceras generaciones en países como Francia.

Todos los muertos no valen lo mismo, ni tampoco la libertad de expresión en todos los ­países del mundo.

A Europa sólo le duele lo que le afecta a ella misma. Está enferma de egolatría. Pero hay también otra Europa, que no es la de los políticos ni sus leyes: la del mestizaje y la de los colectivos que luchan contra las fronteras y por otro mundo posible.

La libertad de expresión tiene un límite: el respeto al otro.

Las consecuencias de estos hechos van a afectarnos mucho en la convivencia en los barrios multiculturales: policialización, recortes de libertades, vulneración de derechos humanos en nombre de la seguridad, coartada perfecta para endurecer aún más la represión y violencia en la frontera Sur (Ceuta y Melilla).

Nos adentramos en el ACTUAR recitando juntos el salmo sufì de Yunus Enre: “Con quienes aman la justicia, te llamaré, Señor, a ti”, e intentamos concretar nuestro compromiso ante esta realidad y sus consecuencias. Nuestro compartir fue en la línea de:

Seguir cuidando espacios de reflexión crítica y de compartir entre creyentes de distintas religiones o de “ninguna” y los hechos de la realidad social y política.

Defendernos juntos de las leyes injustas y los controles de identidad que se van a multiplicar en nuestro barrio.

No responder con violencia a la violencia y a la xenofobia institucional existente: exclusión sanitaria, racismo, etc., sino con el poder y la fuerza que nos da estar juntos, hacer asesorías colectivas, etc.

Abrirnos a las costumbres del país donde vivimos, convivir juntos, conocer mejor nuestras tradiciones culturales y espirituales.

Liberarnos de prejuicios y estereotipos. Vivir “mezclándonos”, siendo amigos, compañeros, aprender juntos…

Propagar estas ideas entre la gente.

Finalmente terminamos partiendo un pan marroquí y comiéndonoslo juntos mientras tararemos la canción “Todo va a ir bien” de Luis Guitarra y nos damos el abrazo de la Paz, Inshallah.

La lengua en pedazos, de Juan Mayorga

Juanjo Sánchez

“’La singularidad es subversiva’, decía Edmond Jabès. Recuerdo esas palabras –escribe Mayorga en “Espiritualidad y subversión”- cada vez que pienso en Teresa de Jesús. Nos han acostumbrado a verla como centinela de un cierto orden, pero basta abrir sus escritos y recordar el modo en que levantó sus fundaciones para reconocer en ella a una insurrecta…

Mujer contemplativa y mujer de acción, no hay en Teresa brecha entre la visionaria y la fundadora de monasterios. En Teresa la oración es acción, y cada acto es un modo de orar. Ambos están atravesados por el amor. Y ese amor hace de Teresa una subversiva que desestabiliza espíritus, pone en crisis instituciones y divide sociedades.

Teresa se nos aparece como personaje a contracorriente, intempestivo en su propio tiempo y en el nuestro. Por eso mismo es Teresa necesaria. Su interés -¿hace falta decirlo?- no depende de la creencia. Como Francisco Brines sobre Juan de la Cruz, pienso sobre Teresa que un ateo, aunque no crea en su mística, puede sentirse fascinado por el ser humano que se apoya en ella. Y puede y debe sentirse interpelado por ese ser humano…

Ganar para el teatro (su) palabra y el personaje que la acuñó fue mi primer objetivo en La lengua en pedazos. Me propuse arraigar palabra y personaje en una situación ficticia pero verosímil en cuyo centro estuviese el grave gesto de la todavía monja de la Encarnación de abrir, con gran riesgo para sí y para las que la seguían, el monasterio de San José: la primera de sus fundaciones.

Entonces apareció, en mi fantasía, el Inquisidor. Que fue creciendo hasta convertirse en el otro de Teresa, su doble: aquel con quien ella estaba destinada a encontrarse y a medirse. El Inquisidor acorrala a la monja con incómodas preguntas, la enfrenta a momentos de su vida que acaso ella querría olvidar y prende en su corazón la duda, que, como todo en Teresa, es un incendio. Y poco a poco en el diálogo entre ambos personajes va apareciendo un tercero: la lengua misma, que transforma vidas y hace y deshace mundos.

La pelea tiene lugar en la cocina del convento. Allí, “entre pucheros, anda Dios.”

La lengua en pedazos. Es el primer texto –escribe el autor en la presentación de su obra completa Teatro 1989-2014 (La Uña Rota, Madrid 2014) en El País 17-05-2014 que, además de escribir, yo mismo he puesto en escena. Lo he hecho con una compañía que llamamos La Loca de la Casa, tal como dicen que Teresa de Jesús nombraba la imaginación. Al igual que otras piezas mías, tiene forma de duelo en que se enfrentan dos personajes que, más que antagonistas, son cada uno el fantasma –el doble, el ángel demonio- del otro. Más allá de las oposiciones hombre/mujer y guardián de la Iglesia/monja desobediente, el Inquisidor es el sueño –la pesadilla de Teresa tanto como ella lo es de aquél-. Finalmente, cada uno es un ser humano que lucha consigo mismo a la búsqueda de sentido, esto es, a la búsqueda de una respuesta a la pregunta: ¿por qué vivir? La lengua es el espacio de ese combate al cabo del cual quedará dividida, herida, definitivamente abierta”.

La lengua en pedazos

Cocina del monasterio de San José

Inquisidor: “Entre pucheros anda Dios”. Se os atribuye tan curiosa sentencia. Es justo que nos encontremos aquí, entre pucheros. Porque de él se trata. ¿Sabéis quién soy?

Teresa: Sé quién sois.

Inquisidor: Entonces también sabéis por qué estoy aquí.

Teresa: Eso no lo sé.

Silencio…

Inquisidor: Veintisiete años hace que tomasteis hábito. Durante lo más de ese tiempo, tuvisteis el amor de vuestras hermanas de la Encarnación. Nadie temía que vinieseis a ser causa de controversia. Mas de un tiempo acá, desafiando a vuestra madre priora, a vuestro confesor y al provincial de vuestra orden, con otras que habéis arrastrado a vuestra parte, hacéis trato de fundar esta casa que llamáis monasterio de San José. Ya no os parece bastante buena la casa de la Encarnación, ya no os sirve para servir a Dios. Lo que habéis hecho divide a vuestras hermanas y causa escándalo en la ciudad…

He indagado cómo se ha hecho esta casa.

Con lo que tengo sabido, me sobran razones para deshacerla. No es eso, sin embargo, lo que quiero.

Quiero que vos misma cerréis la casa…

Si vos no cerráis esta casa rebelde, seré yo quien lo haga…

Teresa: Se hizo esta casa porque el  Señor lo mandó y solo se deshará si él lo manda…

………….

……………………

Inquisidor: De lo que no se puede hablar, más vale callar. Las palabras ni siquiera son sombras de aquellas cosas. Si la lengua dijera verdad sobre el cielo o el infierno, se rompería en pedazos… Querríamos llegar al borde de esta lengua y saltar y hablar desde el otro lado. Pero al otro lado, para nosotros solo hay silencio.

Teresa: No fue castigo, sino merced. Dándome a ver por vista de ojo de qué me libra su misericordia, me enseñó a perder el miedo en esta vida.

Ver aquel secreto llenó mi espíritu de desasosiego. Desasosiego de Dios, que había dado vuelta a mi corazón…

Inquisidor: Y no bastando la Encarnación para contener tanto desasosiego, abrís esta casa con que desasosegáis a vuestras hermanas…

Teresa: Las que os piden que me echéis en cárcel, ésas no me conocen…

Las que dicen que obro para ser nombrada, ésas me condenan sin culpa…

Inquisidor: Y… que escandalizáis al pueblo…

Teresa: No deseo teneros contra mí, pero no faltaré a la verdad para teneros a mi lado… No busco agradar a todo el mundo, sino solo a él, pues solo a él estoy obligada.

Sé que todos esos hombres que habéis nombrado y muchos más se nos han puesto enfrente. Espanta tanta fuerza contra unas pobres mujeres…

Yo tengo pena de la persecución que sufren quienes nos ayudan. De la que nosotras hayamos de pasar, de esa huelgo…

…………..

…………………….

Inquisidor: Nada os impide vivir en la Encarnación tan pobre como querais. ¿Por qué hacer que otras padezcan lo que vos?

Teresa: … Aquí todas sabemos los cuidados que trae tener propio y la riqueza que está en la pobreza. En esta casa ha de haber la pobreza de la cruz…

Inquisidor: Una guerra entre descalzos y calzados, ¿eso queréis abrir en el Carmelo? ¿Una guerra en la Iglesia entre calzados y descalzos?…

Teresa: Convento, Iglesia, mundo han de ser casa de iguales, como iguales nos hace a todos el bautismo.

En la Encarnación hay monjas que pagan celda grande y criadas, y hasta esclavas. Esas señoras me enseñaron lo poco en que se ha de tener el señorío. Miente el mundo llamando señor al que es esclavo de mil cosas. No habrá señoras en San José. “Entre pucheros anda Dios” también significa que todas trabajaremos en lo que podamos.

En la alegría que aquí vivimos se ve ser eso lo que conviene… El Señor, no yo, escoge las almas que trae a esta casa… No es nuestra lengua sino hablar de Dios, y no entendemos ni nos entiende sino quien la misma hable.

Inquisidor: ¿No os enseñaron a medir las palabras antes de llevarlas a la boca? Las vuestras suenan a utopía, a re pública de mujeres, a disparate…

Teresa: Nuestras vidas solo deseamos que el Señor nos ofrezca en qué perderlas. Todo se gana en perderlo por él.

……………..

………………………….

Inquisidor: ¿Qué palabras se dicen entre estos muros? ¿Qué palabras se leen? No dejaré que esta pequeña casa se haga pilar de un gran cisma. He aprendido que la mística es disfraz que suele tomar la subversión. A menudo se llama espíritu a lo que es desorden.

Teresa: A veces se llama desorden a lo que es espíritu.

……………

……………………….

Inquisidor: Si vos, con las que con vos están, volvéis ahora a la Encarnación, yo haré que os reciban y que lo hecho se olvide.

Teresa: Lo hecho nunca ha de olvidarse.

…………

…………………….

Inquisidor: ¿Nunca dudáis, Teresa? Yo sé que dudáis. Cada instante dudáis…

Teresa: Que dudo, decís. Que dudo cada instante… Si miro esta casa, me da contento haberlo contentado… Mas al poco viene el demonio a revolverme. Dice, riendo, que todo ha sido astucia suya para robarme el alma… La fe queda entonces suspendida y yo sin fuerza para defenderme de sus golpes, y en el alma la oscuridad más honda.

… No hay contento sin mudanza. Tan pronto no me cambiara por ninguno como no sé qué hacer de mí. Y el único que podría socorrerme, ahora se me oculta.

Dios se esconde al alma y hace al alma no saber de sí.

¿Dónde estás? ¿Por qué me dejas sola? ¿O es que estuve sola siempre? ¿Quién soy, si siempre estuve sola?

Dudo, sí, dudo cada instante…

… Dolor del espíritu que corta el cuerpo.

Y la lengua, en pedazos, se niega a dar palabras.

… La lengua está en pedazos y es solo el amor el que habla.

Pero nadie puede hablar de ello.

Es mejor no decir más”.

 

Las tensiones sirven para abrir nuevos caminos. Informe final sobre las religiosas de EE.UU.

Isabel Gómez Acebo

El cardenal Braz de Aviz y Mons. José Rodríguez Carballo, ofm, presentaron en Roma el informe final de la Visita Apostólica sobre las religiosas de los Estados Unidos. El informe es una descripción de la situación actual de las religiosas en la nación norteamericana -unas 50.000; eran 125.000 a mediados de los 60, y con una media de 70 años-. En total se han visitado 341 institutos a los que pertenecen estas 50.000 religiosas.

La madre María Clara Millea, ascj., japonesa, como Visitadora Apostólica, lo ha llevado a cabo con un sistema de  “entrevista de hermana a hermana“ para facilitar el diálogo, siguiendo el modelo de la visita que la Virgen María hizo a su prima Isabel. El Informe asegura que las religiosas tienen un gran aprecio por el carisma de sus fundadores y por la historia de sus Institutos y Congregaciones, después de constatar que la vida religiosa femenina en Estados Unidos sufre una crisis vocacional, palpable en la mayor parte de las congregaciones. Se da la circunstancia de que las vocaciones que surgen son de mujeres que desean recibir una mayor formación espiritual.

El texto advierte que es necesaria la implicación de la Iglesia en el fomento de nuevas vocaciones, aunque reconoce que algunas Congregaciones han suspendido sus esfuerzos para lograr nuevas novicias.

La relación entre las religiosas y obispos recibe también una atención prioritaria en el informe. Se apela a la voluntad del papa Francisco de actualizar el documento Mutuae Relationes sobre dicha materia. Se pide a las religiosas aceptar el deseo de la Iglesia de desarrollar un diálogo honesto y fructífero. Se afirma que las tensiones están siempre presentes allí donde hay vida genuina y no deben interpretarse como hostilidad sino como una oportunidad para la reflexión teológica que abra nuevos caminos a la presencia de la vida de las religiosas en el seno de la Iglesia.

 

NUNCA ES TARDE SI LA DICHA ES BUENA

Al fin, tras cinco años de sufrimiento, angustia y confrontación entre el Vaticano y las congregaciones religiosas norteamericanas se ha hecho la luz y se han levantado las espadas que estaban en alto. Tengo la impresión de que la figura del papa Francisco y los nuevos nombramientos al frente de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, el cardenal Joao Braz de Aviz (que nunca se mostró a favor de la forma en la que se había llevado la visitación) y el secretario Rodriguez Carballo han tenido influencia en los nuevos modos. Los tres siguen la línea que marcó el Concilio Vaticano II y que es radicalmente distinta de la de su predecesor en el cargo, el cardenal Rodé, muy restauracionista.

El hecho de que el informe sobre la visitación se haya hecho con seis personas, tres hombres y tres mujeres, tras la mesa presidencial, ya dice mucho. Sobre todo porque dos de las mujeres eran Sharon Holland, representante de la LCWR, un grupo de religiosas que suma el 80% del total, y Agnes Mary Donovan, presidenta de CMSWR, que supone el otro 20%, en su mayoría contemplativas. La tercera era aún más significativa, pues era la religiosa Clare Millea, a la que Roma había encargado que llevara a cabo la famosa visitación. Cuando le tocó hablar, en un momento dado, se le quebró la voz y casi se echó a llorar, una demostración de lo duro que había sido para su persona el cargo que había asumido por obediencia.

Aparte de la emoción esta mujer tuvo la valentía de defender a las religiosas y órdenes que se habían opuesto a la investigación. Hace falta mucho valor, dijo, para resistirse a un poder omnímodo que te puede cambiar la vida pero es un camino necesario que hay que seguir si es el que te pide tu conciencia.

La idea inicial era que las monjas no conocieran el resultado de la investigación, una práctica horrible que ha seguido el Vaticano con frecuencia pero que, en este caso, ha marcado un antes y un después, ya que cada congregación podrá tener acceso al documento.

Ya no se mencionan las condenas de que las religiosas habían caído en el “feminismo radical”, un cajón de sastre que sirve para condenar las legítimas demandas de las mujeres, y en el “secularismo”, posiblemente porque a Roma le parecía mal que algunas monjas se unieran a las protestas contra la guerra, el trato a los emigrantes… Se ha pasado de puntillas sobre dos palabras muy favorecidas por los documentos vaticanos, el tema de la “complementariedad sexual” y el “genio de las mujeres” porque, al fin y al cabo, nos colocaba como el “otro”, inferior frente al varón que es la norma. Los dos sexos tenemos la misma dignidad que nos ha sido conferida por el bautismo, y los diferentes dones o carismas que ostentamos en la Iglesia nos son dados por el Espíritu y no por patrones de sexo o raza.

Empezaba el título de esta entrada con “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Es cierto que ha cesado el clima de confrontación con lo que es positivo, pero el dolor queda y los responsables tienen que darse muchos golpes de pecho por el daño inflingido. Si esta triste historia vale para que se instaure un auténtico espíritu de colegialidad, fraternidad y cooperación en la evangelización entre todos los cristianos, algún fruto se habrá conseguido. Serán los consabidos renglones torcidos de Dios.

PREMIO A LAS RELIOSAS NORTEAMERICANAS – LCWR

 

Las monjas estadounidenses recibieron el premio “Herbert Haag” 2013. El premio les fue entregado como reconocimiento por su compromiso a favor de los pobres, de los sectores marginados y débiles de la sociedad “y por la reflexión sobre los signos de los tiempos a la luz del Concilio Vaticano II”, por lo que las monjas se han convertido en “un pilar” de la Iglesia estadounidense.

La Fundación del premio indica que “las acusaciones no han tenido fundamento y representan el resultado de un proceso de investigación que no tiene transparencia”. Además, añade que “muchos católicos, sobre todo en los Estados Unidos, han visto la intervención de la Congregación para la Doctrina de la Fe como algo escandaloso”. Ahora llega el premio de la Fundación Herbert Haag por la libertad en la Iglesia. Este reconocimiento pretende honrar la memoria del ­teólogo Haag (1915-2001), insigne biblista y reputado profesor en Tubinga.