Es criminal una política de fronteras que discrimina a los pobres

Santiago Agrelo

A todos “gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. Permitidme, queridos, que robe al apóstol Pablo, no solo el saludo, sino también la acción de gracias “por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia, porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo“. Doy gracias a mi Dios por vuestra fe, por vuestro trabajo, por vuestra entrega, por vuestra vida.

  1. Restituir en amor lo que debemos en justicia

Apenas hemos comenzado el año, y a las puertas de esta Iglesia llegan hombres y mujeres con heridas nuevas, testigos de nuevas violencias, víctimas de vejaciones que la reiteración hace insoportablemente renovadas.

El mar de Benzú ha devuelto otro cadáver, otro sin nombre, otro sin padre, sin madre, sin genealogía, otro sin nadie que reclame justicia por otra muerte inicua en la frontera de España.

La pasada noche, la misma frontera ha sido escenario de nuevos despliegues de fuerzas del orden, de nueva violencia con nuevos heridos, con más muertos, como si la única respuesta posible a la tragedia de los inmigrantes fuese la de la fuerza, la de las armas, la del miedo, un ejercicio despiadado, irracional y criminal de intimidación.

Ahora, mientras os escribo, en un aeropuerto de Marruecos, a un joven en tránsito hacia su país, a ciudadano normal, con un pasaporte normal y una tarjeta de embarque normal, a ese joven que, con un cáncer terminal, regresa a la casa familiar para morir entre los suyos, la policía lo ha confinado en dependencias propias, le ha retirado el pasaporte, lo ha aterrorizado, lo ha humillado, y todo ello, mucho me temo, motivado sencillamente porque el joven es negro.

Apenas lo hemos comenzado, y ese amargo anticipo de lo que el año reserva a los pobres se nos hace llamada apremiante del Señor para que esta Iglesia camine con ellos, se solidarice con ellos, cure sus heridas, alivie sus sufrimientos, de modo que les restituyamos en amor lo que les debemos en justicia.

  1. Desde nuestra pobreza

El Señor tu Dios te ha ungido para que seas de Cristo, y te ha enviado para que seas de los pobres: ¡De Cristo y de los pobres!, valga la redundancia. No podemos, queridos, humillar a los pobres haciéndolos partícipes de los desechos de nuestra riqueza.

El altísimo Hijo de Dios, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nos mostró el camino por el que hemos de ir, pues él se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza: nació pobre, vivió pobre, murió como un desdichado, como un excluido, como un criminal, como un peligro para la sociedad.

Al decir “pobre”, decimos mucho más que hombre o mujer carente de lo necesario para vivir: Decimos hombre, mujer, despreciados, excluidos, humillados, negados; decimos hombre, mujer, a quienes la iniquidad ha obligado a interiorizar que no tienen derechos, a vivir como si no los tuviesen, a ser como si no fuesen; decimos hombre, mujer, a quienes hemos llevado a dudar de su dignidad humana, de su condición de hijos de Dios.

Es gracia inmensa el que se nos haya acercado a esa condición humillada, haciéndonos así partícipes de la pobreza de Cristo, de su pasión, de su cruz. Es la infinita misericordia de nuestro Dios la que nos puso en camino con los pobres, para que les llevemos una buena noticia, para que sepan que Dios los ama.

  1. Trabajar y orar por los derechos de los pobres: teme la indiferencia y la crueldad con ellos

Supongo que no os sorprende ver una y otra vez confirmadas por la experiencia las palabras del Señor en el evangelio: “Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el que sirve”.

Pero habréis observado también que, lo mismo ahora que en tiempos de Jesús de Nazaret, son muchos los que, imitando a reyes y autoridades de los pueblos, se buscan a sí mismos, se yerguen sobre los demás, y se hacen responsables, no sólo de indiferencia ante los que sufren, sino también de crueldad con ellos.

Si esa indiferencia y esa crueldad hubiesen echado raíces en nuestro corazón, serían evidencia de ausencia del evangelio en nuestra vida. Témelas, hermano mío, hermana mía, mucho más de lo que temerías la muerte. Témelas mucho más de lo que temerías el infierno. Témelas, porque los pobres son de Cristo, porque en los pobres vive Cristo, porque si eres indiferente o cruel con los pobres, lo habrás sido también con Cristo, con Dios.

  1. Acércate a ellos

Habrás de hacerlo si quieres acercarte a Cristo, si quieres comulgar con él.
Habrás de bajar hasta los pobres, hasta su mundo, y no tendrás más razón para hacerlo que tu fe, que tu esperanza, que tu amor. Habrás de bajar hasta ellos como Cristo bajó hasta ti: “Él se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres”. Habrás de bajar para que te reconozcan como de los suyos, y no teman asediarte con su indigencia. Habrás de hacerte experto en sufrimiento para que seas, como Cristo, experto en misericordia.

  1. Ama la justicia

Declara ilegal para ti, por injusta, la posesión de lo que no necesitas; declara intolerable a tus ojos, por inicuo, que alguien carezca de lo necesario para la vida. Declara un crimen el hambre, sencillamente porque lo es.

Declara ilegal una política de fronteras que es discriminatoria con los pobres, que viola sus derechos fundamentales, que es violenta con los pequeños de la tierra, que mata sin escrúpulo a hombres y mujeres que sólo buscan un futuro mejor para ellos y para sus familias. Es criminal esa política, son criminales quienes la aprueban, son criminales quienes la aplican.

Si alguna vez lo hemos hecho, ya no podemos permitirnos el lujo de pensar en nosotros mismos: No eres Iglesia para ti, sino para los pobres; no te han hecho sacramento de la grandeza de Dios, sino de su amor infinito a los que piden vivir; no es tu misión sostener el poder ni apoyarte en él, sino defender de sus abusos a los pobres.

Recomendación final

Vuelvo a robar palabras a la inspiración de la Iglesia apostólica: “Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad… Acordaos de los presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne… Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo: Nunca te dejaré”.

“Que el Dios de la paz os confirme en todo bien para que cumpláis su voluntad, realizando en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo”.

En Tánger, enero 2016

La misericordia, plenitud de la justicia. Llamada urgente y provocadora del papa Francisco

Juanjo Sánchez

El año pasado convocaba el papa Francisco un Año Jubilar bajo el signo de la misericordia. La Carta con la que abría ese tiempo singular: “El rostro de la misericordia”, es una llamada urgente a una conversión profunda, auténtica, de la Iglesia, es decir, a todos los seguidores de Jesús, a la misericordia como signo de la credibilidad y autenticidad de su fe. Es un documento rico, lúcido y provocador, que puede acompañar y enriquecer la reflexión desplegada en este número de Éxodo.

Su punto de partida es sumamente certero: no se trata tanto de una recomendación moral, cuanto de algo más radical: de una exigencia teológica. La llamada a la misericordia, a la compasión, brota de la misma fe en Dios, en el Dios de Jesús, que no es poder, sino amor, misericordia. La divinidad de Dios no es la omnipotencia, sino el amor, la misericordia, como reconoció lúcidamente santo Tomás de Aquino, a quien cita el papa Francisco y parecen olvidar más de un teólogo y más de un obispo…

Es de esa experiencia de Dios, experiencia teológica, profundamente espiritual y mística, no de otra fuente, de donde brota la exigencia profética “misericordia quiero, no sacrificios” (Os, 6,6), que recoge y proclama también Jesús de Nazaret (Mt 9, 23). Una exigencia que tanto en él como en los profetas y en los salmos no se diluye en un mero sentimiento piadoso, sino que toma cuerpo y se expresa en un compromiso de justicia y solidaridad con los oprimidos, hambrientos, forasteros, refugiados, desahuciados, excluidos y abatidos…

Los textos de la Escritura son inequívocos, y el papa Francisco los cita con gran convicción: “Este es el ayuno que yo deseo: romper las cadenas injustas… compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo, cubrir al desnudo y no abandonar a tus semejantes…” (Is 58,6s.) “El Señor libera a los cautivos…, el Señor protege a los extranjeros…” (Salmo 146, 7-9) “El Señor sana los corazones afligidos y venda sus heridas…” (Salmo 147, 3.6). Y si abrimos los evangelios nos encontramos con Jesús conmovido por “una intensa compasión” al ver las muchedumbres extenuadas y abandonadas a su suerte (Mt 9,36) y mostrando a sus discípulos inequívocamente, aunque en parábolas, el camino del seguimiento: “¿No tenías tú también tener compasión con tu hermano…?” (Mt 18, 33)…

Estos textos que cita el papa Francisco en su Carta muestran claramente que la misericordia implica para él, como primer momento del compromiso del seguimiento, la justicia, la denuncia de la estructuras económicas, políticas y sociales que generan pobreza, inequidad, exclusión y hasta el “deshecho” como “sobrantes” de los humanos expulsados y excluidos… Esas estructuras, especialmente económicas, son profundamente injustas, denunciaba ya en su primera exhortación apostólica Evangelii Gaudium; más contundentemente aún: “esa economía mata” (nº 53). De ahí que el compromiso del seguimiento evangélico conlleve una lucha decidida contra la idolatría del dinero, del poder, del consumo, de la violencia… (nnº 55-59). En otras palabras, la lucha por la justicia.

Este es el primer paso, “necesario e indispensable”, de la llamada de la misericordia a toda la Iglesia, afirma el papa en su Carta del Jubileo. Un paso que no se agota en el sentido de la justicia como como deber, sino entendido en el sentido bíblico de la justicia mesiánica que se desborda en la solidaridad, en la paz y el perdón, es decir, en la misericordia como plenitud de la justicia.

Conviene anotar y subrayar, finalmente, cómo el papa Francisco incide repetidamente, y con gran lucidez, en que ese compromiso con la misericordia como plenitud de la justicia es, en el evangelio, el “criterio”, la señal para discernir quién es realmente discípulo de Jesús, quién es genuinamente creyente en sentido cristiano. Y que, por tanto, de él depende la identidad y la credibilidad de la fe y de la Iglesia.

CIMAS y las democracias participativas

Carmen Espinel

Como espacio de confluencia de profesionalxs comprometidxs con la transformación social y las democracias participativas, la red CIMAS, como nos gusta autodenominarnos, es mucho más que una asociación, que es la forma jurídica de la que nos hemos dotado. Más que el Observatorio de Ciudadanía y Medio Ambiente Sostenible, como nos denominamos.

 

Una red es un espacio abierto, sin fronteras, que nos permite ir tejiendo complicidades a lo largo y ancho de este mundo, sin más (ni menos) compromiso colectivo que el de desarrollar nuestras prácticas metodológicas en todos los ámbitos en los que nos encontramos, ya sean profesionales, activistas, institucionales o personales.

 

¿Y cuáles son esas prácticas metodológicas?

 

Partimos, allá por los años 90, de la IAP (Investigación-Acción-Participativa), y a lo largo de la siguiente década fuimos incorporando otros enfoques y técnicas por las propias necesidades de los procesos prácticos, por lo que preferimos denominarlas de forma más inclusiva metodologías participativas, o sociopraxis para la creatividad social, como dice el título de la reciente publicación colectiva que hemos dado a luz a finales del pasado año.

 

Es una forma más general de nombrar lo que hacemos, aunque lo que aportamos es una forma más de las muchas tendencias de las que hemos aprendido y seguimos aprendiendo.

 

Por un lado, el centenar de prácticas profesionales que hemos seguido desde los Masters con los que colaboramos en Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao, La Laguna y varios países de Latinoamérica (Ecuador, Perú, Chile, Venezuela, etc).

 

Por otro lado, lo que llamamos “Escuelas de Ciudadanía Solidaria”, que son las propias prácticas que desarrollamos con los procesos participativos, queriendo destacar con ello los aspectos de autoformación y autoaprendizaje permanente que van necesariamente unidos a estos procesos.

 

Junto a ello, cursos específicos de metodologías participativas o de procesos concretos, como los presupuestos participativos, que venimos desarrollando en los últimos años, en el marco del programa de Formación Continua de la UCM.

 

Y todo ello, lo hacemos con algunos movimientos sociales y con algunxs profesionales de colectivos o instituciones que se plantean aprender haciendo y quieren aplicar estos conocimientos en los propios procesos de movimientos o de trabajo en que cada cual está implicada: presupuestos participativos, planes comunitarios integrales, planes integrales de participación, articulación de redes interculturales, agendas Locales 21, cogestión de centros sociales…

 

En nuestra web, http://www.redcimas.org, puedes encontrar más información y bastante documentación al respecto.

Si quieres contactar: participacion@redcimas.org

XV Dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia

Antonio Jiménez Lara

1.Las pautas seguidas en este tiempo

Se cumplen ocho años y medio del inicio del despliegue de la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia (LAPAD). Tras los dos retrasos en el calendario de aplicación progresiva promovidos por el actual Gobierno, el pasado 1 de julio se completó el mismo de forma que todas las personas en situación de dependencia, independientemente de su Grado, tienen derecho a recibir servicios o a percibir una prestación económica por cuidados familiares. Este XV dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia (auspiciado por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales) coincide además con la llegada a muchas Comunidades Autónomas de un buen número de nuevos ejecutivos autonómicos, herederos en definitiva de situaciones muy difíciles que habrán de gestionar con muy escaso margen de maniobra.

Podrán promover nuevas medidas en el plano organizativo y de gestión pero no podrán eludir la asfixia financiera a la que se ha sometido al SAAD (Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia)  de forma que, de no adoptarse un cambio drástico de planteamiento global del sistema, tienen muy difícil absorber la demanda acumulada con el mínimo nivel de calidad y de dignidad que constituye el derecho de las personas en situación de dependencia al acceso a mayores cotas de autonomía personal y a recibir las atenciones necesarias para desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.

El desigual desarrollo de la LAPAD por territorios, la baja calidad e intensidad de la mayoría de los servicios prestados, la demora excesiva en las atenciones, un sistema de información ¡aún en desarrollo! y un modelo de financiación tramposo e insuficiente han sido las pautas seguidas en todo este tiempo en el que contabilizamos más sombras que luces. Con todo, en líneas generales, el esfuerzo autonómico de los últimos años ha sido importante a pesar del abandono sufrido por la Administración Central que, al tiempo que imponía recortes inasumibles para las Comunidades Autónomas, pretendía crear un increíble relato de las bondades de las reformas del sistema.

El 1 de julio se incorporaron al sistema con derecho a recibir atenciones otras 315.000 personas con Grado I y la Administración Central aportará a cada Comunidad Autónoma 44,33 €/mes por dependiente para poner en funcionamiento servicios o prestaciones, lo que significa percibir cerca de 532 €/año por dependiente atendido. Si la Comunidad cumple estrictamente su compromiso de financiación del 50%, se deberá atender a estas personas con poco más de 1.000 euros anuales…

No parece este un sistema demasiado adecuado a las necesidades reales de las personas.

 

  1. Aspectos destacables sobre la evolución general
  2. En España hay más de 1.191.000 personas en situación de dependencia reconocida. Un 2,5% de la población española no puede desarrollar las actividades básicas de la vida diaria sin apoyos de mayor o menor intensidad
  3. En este momento (tras ocho años y medio de implantación) un 37% de estas personas no tiene ninguna prestación o servicio del sistema de atención a la dependencia
  4. El Sistema de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia está desbordado. Los datos oficiales de cobertura muestran cómo la capacidad de atención de los últimos cuatro años se mantiene en 750.000 personas
  5. Solo se atiende a nuevos dependientes en la medida en la que se producen bajas de atendidos.
  6. Los tiempos de espera para las personas con derecho a atención ha resultado inasumibles de forma que desde inicios de 2012 han fallecido en situación de espera cerca de 100.000 personas
  7. En este colapso intervienen diversos factores pero el más directo ha sido el impacto de las medidas de recorte contenidas en el Real Decreto-ley 20/2012 de 13 de julio
  8. Se mantienen las graves desigualdades entre territorios.
  9. El sistema de información sigue sin estar finalizado, no se ha publicado oficialmente la evaluación 2014 (debería haberse publicado ya en BOE) y no se ofrecen los datos reales de gestión económica (aportación de las CCAA a través de certificado de gasto) o los datos de bajas en el sistema (solo se publican las altas). Hay más manipulación que transparencia.
  10. Desde el inicio de la Ley (2007) se han presentado más de 2.800.000 solicitudes de las que están activas actualmente 1.577.000.
  11. En junio de 2012 había 413.465 expedientes activos de personas con Grado III (gran dependencia) mientras que en el mismo mes de 2015 el número ha descendido hasta las 345.041 personas (68.424 menos).
  12. Las personas con Grado II de dependencia (dependencia severa) también descienden en número. (27.400 menos desde junio de 2012), mientras que sí han aumentado las personas con Grado I en dicho intervalo temporal (7.000 personas)
  13. El procedimiento (solicitud, valoración, resolución PIA y acceso real a servicios o prestaciones) sigue siendo lento, farragoso, ineficaz y una auténtica tortura para las familias. Las denuncias por la violación del derecho subjetivo de las personas dependientes o cualquier otra reclamación por la pasividad o arbitrariedad de las Administraciones se sigue dirimiendo en un orden jurisdiccional poco adecuado a la materia: el de lo contencioso administrativo.
  14. Ha descendido la lista de espera en 175.000 personas desde enero de 2012, pero lamentablemente esto no se debe a un incremento en las personas atendidas sino al colapso del sistema que frena la entrada de nuevos usuarios. Desde 2012, una de cada cinco personas dependientes con derecho a atención que entró en la lista de espera no llegó a ser atendida al causar baja por fallecimiento.
  15. En el último año se entregaron 30.000 prestaciones económicas menos por cuidados familiares. Esto se ha visto compensado con un incremento de la entrega de servicios.
  16. Siendo ello positivo, se imposibilita la entrega de servicios a personas en espera por la absoluta falta de inversión pública. De ahí que la capacidad de atención global se mantenga en 750.000 personas en los últimos 4 años.
  17. Los servicios y prestaciones previstos en la Ley no dan respuesta eficaz a muchas de las necesidades reales de autonomía personal ni suponen una atención a la dependencia con suficiente intensidad o calidad. En esto queda muchísimo camino por recorrer.
  18. La mala implantación de la Ley de dependencia merece un análisis profundo del impacto negativo de género. La OCDE lleva tiempo alertando sobre la intensidad desmedida de los cuidados familiares en España (asumidos casi exclusivamente por mujeres). La supresión de las cotizaciones a la seguridad social para cuidadoras familiares unida a la ausencia de medidas de conciliación; la falta de apoyos a las familias o a la ausencia de promoción de los cuidados prestados por varones, hacen que los cuidados familiares no sean una opción vital fruto de elección libre, sino muchas veces una suerte de condena con implicaciones personales, morales y económicas gravísimas.
  19. La tan cacareada atención socio-sanitaria no ha pasado del plano del bello discurso y supone dos amenazas importantes: una puerta a la mercantilización de la sanidad (creando “aparcaderos” de pacientes crónicos de gestión privada bajo la apariencia de atención socio-sanitaria) o la fagocitación de buena parte de los servicios sociales por el sistema sanitario (incrementando torpemente su gasto este último cuando podría optimizarse mucho). En todo caso, es un camino imprescindible a explorar pero con criterios claros y transparentes en los que se anteponga siempre a las personas, sus deseos, sus derechos y la calidad de las atenciones a todo lo demás.
  20. Aún atendiendo a menos personas, se mantienen los costes del sistema en 2014 iguales que en el año anterior en una congelación global. El auténtico mazazo económico se produjo entre 2012 y 2013.
  21. La entrada de los moderados (Grado I) al sistema supone una necesidad de financiación pública (sin copago) de más de 3.100 millones de euros para atender a los 445.000 dependientes que están sin atención a 1 de julio.
  22. El Estado aportará para atender a esos 445.000 dependientes (Nivel Mínimo) no más de 370 millones de euros (12% del total necesario), debiendo aportar las CCAA el resto. Esto nos lleva a un sistema de atenciones low cost que poco más que una teleasistencia podrá ofertar.
  23. Pretender que la financiación del SAAD por parte del Gobierno Central a las CCAA tiene “dos vías”: la propia de la Ley 39/2006 y la vía de los fondos adicionales de financiación autonómica es una técnica de cómputo tramposa que no hace sino añadir confusión para dar una falsa apariencia de suficiencia financiera de las CCAA. Discrepamos rotundamente con dicho cálculo que, llevado al extremo absurdo de análisis (procedencia de los fondos), daría como resultado que la Dependencia se financia por un solo agente: los ciudadanos, y por tres vías: los impuestos de personas físicas y empresas que va a parar a los PGE, el copago de las personas dependientes y el sobrecoste que abonan las personas dependientes por servicios.
  24. El coste de oportunidad que ha tenido la desinversión en la Ley de Dependencia es demoledor. Si en 2013 el Gobierno hubiese invertido 1.200 Millones de euros más en servicios de atención a la dependencia (en lugar de recortar), habría logrado generar más de 70.000 puestos de trabajo netos, habría incrementado el número de atendidos en 90.000 personas (evitando grandes sufrimientos y esperas) y, finalmente, habría recuperado en un año mediante retornos directos, indirectos e inducidos casi la totalidad de la inversión, incrementando el déficit público en tan solo en 100 millones de euro
  25. A pesar de la desinversión, el sistema muestra una altísima rentabilidad potencial. El ligero incremento de los servicios prestados ha posibilitado mantener el empleo ligado al sector y mejorar los retornos directos obtenidos que ya se sitúan en el 37% en 2014 (4,6 puntos más que en 2010).
  26. Creemos que se impone un pacto de Estado sobre esta cuestión en cuya discusión se replantee el modelo de financiación de los “long term care” en España y con epicentro en el modelo de financiación autonómica a debatir en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Presupuestos participativos en Madrid

Carlos Pereda

Entre el otoño de 2015 y la primavera de 2016 se han llevado a cabo los primeros Presupuestos participativos en los distritos de Tetuán, Arganzuela y Usera (Madrid). En los tres casos  se partía de que eran experiencias piloto, con vistas a los Presupuestos participativos a mayor escala que tendrían lugar en el conjunto de la ciudad el año siguiente. Por ello, en enero de 2016 nos reunimos los grupos motores de los tres distritos a fin de evaluar el trabajo y comunicar los resultados a los responsables del Ayuntamiento. Sin embargo, éstos hicieron oídos sordos a nuestra petición y lanzaron los Presupuestos Participativos de 2017 para los 21 distritos de la ciudad sin conocer lo ocurrido en los distritos pioneros.

Más adelante hicimos una jornada de información y debate público con el título “Socializando saberes: Presupuestos participativos en Madrid”, a la que sí asistieron los responsables municipales,  junto con las presidentas de Ahora Madrid de las juntas de los tres distritos y bastante público interesado. La evaluación fue positiva, aunque tenemos que reconocer que encontramos muchas dificultades, sobre todo por la inexperiencia de los participantes y la falta de recursos para difundir la idea entre el vecindario. Las principales conclusiones de nuestra experiencia es que para que unos Presupuestos participativos funcionen bien tendrían que incorporar los siguientes criterios:

  1. Control ciudadano en todas las fases del proceso: no sólo autorreglamentación inicial, sino procesos de decisión asamblearia de los pasos que se vayan dando y posterior votación final de las propuestas. En los tres distritos hemos logrado esto mediante Foros abiertos a la ciudadanía en los momentos decisivos del proceso (aprobación del Reglamento, priorización de criterios, evaluación inicial de las propuestas) y mediante la fase de votación final (por vía informática o presencial).
  2. Tiempos mínimos suficientes para desarrollar sin agobios las diversas fases del proceso. En especial, es importante disponer de un tiempo amplio en la primera fase de Difusión y presentación de propuestas. La difusión implica, entre otras cosas, información mediática y presencial, explicando el sentido de unos presupuestos participativos, abriendo procesos de diagnóstico participativo de las necesidades más urgentes, etc.
  3. Combinación de espacios de debate y decisión virtuales y presenciales, abiertos a toda la ciudadanía interesada. Abrir procesos deliberativos en torno a los principales problemas de la ciudad/distritos (diagnósticos participativos) y sobre las posibles propuestas para abordarlos, nos parece fundamental.
  4. Medios y presupuesto suficientes para difusión y comunicación del proceso a todo el vecindario… Lo que implica, entre otras cosas, apoyo informático, acceso a medios de comunicación (gabinetes de prensa y medios, para el conjunto de Madrid y para cada distrito), etc., así como la formación en metodologías participativas, tanto de los grupos motores como de los equipos municipales que se impliquen en el proceso. Es necesario asegurar estas vías de información y formación a fin de asegurar la participación del vecindario.
  5. Cooperación activa de las instituciones públicas en los Presupuestos participativos, para aportar ayuda técnica y presupuestaria, canales de difusión, etc. facilitando así el desenvolvimiento del proceso, cuyo protagonismo principal debe estar en manos de la ciudadanía que quiera participar. En este sentido, el papel de grupos motores, formados por personas voluntarias y con apoyo técnico del Ayuntamiento, puede ser un medio muy útil para asegurar la articulación entre el vecindario y las instituciones, tal como ha ocurrido en nuestros tres distritos.

La voluntad política de ensanchar la democracia, abriendo vías de intervención directa en los asuntos públicos, se enfrenta a la cultura de la dependencia y la acaparación de poder por parte de todo tipo de jerarquías, tanto en la vida económica como en las instituciones políticas. Por eso, es importante avanzar en formas de participación directa como los Presupuestos participativos que ponen en manos de las vecinas y vecinos la posibilidad de autogestionar una parte del presupuesto de la ciudad. No obstante, la potencialidad de esta forma de participación puede verse limitada y domesticada si el marco establecido por los responsables políticos es muy estrecho y no facilita los procesos de diagnóstico, deliberación y priorización colectiva de propuestas.

¿Qué significado ha tenido, sigue teniendo, Jesús de Nazaret en tu vida?

Evaristo Villar

 

Esta sección de Éxodo, que normalmente dedicamos a experiencias y proyectos en marcha tanto de colectivos como de personas individuales, queremos en esta ocasión centrarla en torno a un único tema: la experiencia de Jesús hoy.

Un puñado de personas, muy vinculadas a la revista y generalmente bien conocidas por nuestros lectores, se han dig- nado responder positivamente a nuestra invitación. Todos somos conscientes de la gran dificultad que solemos tener cuando alguien te pide, nos pide, que expresemos cara al público nuestras convicciones más íntimas. Y pienso que la relación personal con Jesús forma parte de esas experiencias íntimas que solemos guardar para nosotros mismos. Nos resulta más fácil decir lo que intelectualmente podemos expresar de un tema que volcar hacia fuera nuestra propia vivencia del mismo. Es de agradecer, pues, a estas personas su generosidad al poner en nuestras manos parte de su propia conciencia.

Por orden de aparición en las siguientes páginas, las personas son estas: el P. Ángel García, fundador y presidente de la Fundación Mensajeros de la Paz; Gloria Cavanna, militante cristiana de base y presidenta, durante muchos años, de la Asociación de Vecinos de Valle Inclán, la Prospe, Madrid; Pedro Casaldáliga, poeta y escritor, obispo emérito de Sao Félix de Araguaia, Mato Grosso, Brasil; Cristina Ruiz, reciente madre de familia, militante cristiana desde organizaciones como Redes Cristianas y actual directora del periódico madrileño Alandar; y Nicolás Castellanos, es- critor y obispo emérito de Palencia, fundador y presidente de la Fundación Hombres Nuevos.

A las cinco les hemos hecho esta misma pregunta: ¿Qué significado ha tenido, tiene, Jesús en tu vida? Una pregunta abierta a su propia experiencia, sin ningún agarradero para la respuesta más que su propia vida. Al menos, cuando Jesús pregunta a sus discípulos, camino de Cesarea de Filipo, “¿quién decís que soy yo?”, les allana   un poco el camino dirigiéndoles previamente esta otra “¿quién dice la gente que soy yo?” (Mc 8, 27-30). Porque es más fácil decir, en este tipo de preguntas directas e íntimas, lo que otros han dicho que lo que tú mismo piensas. A pesar de todo, solo, como señala Marcos, Pedro se arriesga y responde; los otros discípulos se quedaron mudos. Nosotros les hemos formulado directamente, sin rodeos, la pregunta y estas buenas personas, haciendo gala de su gran calidad, no han tenido especial duda en responder, lo que añade un tanto más a su ya contrastada valía personal.

Condicionados siempre por el espacio, solamente les pusimos un límite a su respuesta: no deberían exceder las 3.500 pulsaciones. Y, la verdad, es que han sido casi ejemplares. Lo más gratificante es la frescura y actualidad de sus respuestas, la ternura y compasión que refleja su experiencia hacia las víctimas y descartados de la historia. E, indudablemente, una vivencia que prolonga la identidad de Jesús de Nazaret hasta nuestros días. Son un brillante himno a la permanencia misteriosa de Jesús en la historia. Éxodo os queda muy agradecido.

P. Ángel García,Mensajeros de la Paz

Querido Evaristo,

Ante la pregunta que me haces, ¿Qué es para mí Jesús?, la res-puesta es:

Todas aquellas personas que, con su manera de hacer y de acariciar, practican la ternura y la misericordia con los pobres. Esas son un Jesús viviente. Alberto Iniesta, por ejemplo, o el papa Francisco, que han experimentado y saben lo que es sufrir y comprenden a los que sufren y a los que no piensan como ellos. Estas personas bendicen y no condenan. Todas ellas son hoy para mí un Jesús viviente”.

 

Gloria Cavanna, Asociación de Vecinos Valle Inclán

Ante la pregunta de ¿qué significa Jesús de Nazaret para ti? espontáneamente contesto:

Muy poco y Todo. Intento explicarme.

He crecido en el nacionalcatolicismo, en el seno de una familia liberal, en la que primaban los valores humanos, de justicia y solidaridad, que agradezco profundamente a mi madre. Educada en un colegio de monjas fui creciendo en el conocimiento y adhesión a Jesús. Desde muy niña, como hija única, en mis relaciones me llamaban especialmente la atención el por qué había niños que vivían peor que yo. Desde los catorce años, la celebración de la Pascua ha sido una fecha importante.

Estudié con beca, que me concienció a devolver a la sociedad lo que gratuitamente me había dado. Quise estudiar medicina, “cirugía plástica”. Entendía era un medio de atender a los que por enfermedad u otras causas pudieran sentirse rechazados. Por distintas circunstancias no pudo ser y acabé estudiando farmacia. Mi interés, no obstante, era seguir descubriendo a ese Jesús “capaz de dar la vida por sus amigos”, amar como amaba Él.

Durante los años de facultad, tuve una profunda crisis de fe. Me costó aceptar que la fe no dependía solo de mí. La lectura, amistades, “rostros significativos” y las clases de voluntariado que daba, me ayudaron a recuperar la confianza en ese “Dios inmanejable”.

Comencé a trabajar en un laboratorio farmacéutico como directora de fabricación en contacto directo con la clase obrera, a la que tanto debo, y hacerme cargo económicamente de mi madre, que acababa de ser despedida de su trabajo. En aquella época no entró en mis planes constituir una familia.

El descubrir y decidirme a formar parte de una comunidad cristiana, el profundizar en la Teología de la liberación, con la opción por los pobres como exigencia fundamental, el Vaticano II, el surgir de la Iglesia de Base y los comienzos de un cambio en la sociedad española, me descubrieron el compromiso sociopolítico como forma de cambiar las estructuras, causa de la injusticia y exclusión social. Con una actividad incesante, tuve que asumir riesgos profesionales. Mi compromiso sindical evidenció con quienes estaba. Recuerdo mis revisiones de vida, a altas horas de la noche, y una oración muy frecuente de: “Solo te pide Iahvé practicar la justicia, amar con ternura y caminar humildemente con tu Dios” (Miq 6,8).

Me costaba tomar partido sin rencor, intentar luchar con ternura… Llegué a denunciar a la empresa por “discriminación sindical”. Fue testigo Marcelino Camacho. Mientras declaraba tuve la experiencia de que “todo se había cumplido, había merecido la pena”. Por entonces mi compromiso era también político, en el barrio.

Después de dejar la empresa, de pasar por el paro y una cooperativa, al jubilarme me incorporé activamente a la Asociación de vecinos de Valle- Inclán, en la Prospe. Desde el año 2000 es la que me ocupa y me preocupa, el poder trabajar en red con otros colectivos para construir un barrio en el que quepamos todos, en el que la solidaridad, el cumplimiento de la justicia y el cuidado del medio ambiente, rompa las desigualdades y permita vivir a todos dignamente.

En el trascurrir diario, como decía Diez Alegría: “sé que estoy en las manos de Dios, aunque sé que Dios no tiene manos”. Con esta experiencia, en circunstancias muy difíciles, espero, también, saberme en sus manos al final. “Ante la contundencia de lo real, sólo tenemos una frágil promesa”, palabras que agradecí a Javier Vitoria y recuerdo en la muerte de mi madre.

Es un largo proceso. Necesito pararme, escuchar e ir despojando mi fe de muchas aspectos míticos. Supone seguir analizando y optando. Lo que hoy me impulsa, me urge es la realidad, los otros, con la confianza de que no estoy sola: “saber de quién me he fiado”.

Agradezco a los que desde diversas situaciones me han trasmitido la fe, y la búsqueda de actuar como Jesús, junto con la comunidad de creyentes y no creyentes, el sostenernos en la fe y esperanza de que otro mundo es posible, en donde nada se pierde, aunque no lo lleguemos a ver “pero habrá que forzarlo para que pueda ser” (Labordeta).

t r , j t l i r t
r t , l t r l f r tr i l ,
i r , l ll r r r f r rl r
r ( r t ).

 

 

Pedro Casaldáliga, Obispo y poeta

¡Creo en Jesucristo y lo adoro. Lo amo. Vivo de Él, por Él. Me gustaría dar por Él la vida. Espero, en todo caso, morir en Él para vivir eternamente!

¡Creo en este Amigo que me presentaron mis padres, la Iglesia: Dios hecho hombre, nacido en Belén, de la casa de David venida a menos, hijo verdadero de María, judío y obrero, natural de un pueblo colonizado; Hombre que ama, sufre y muere, perseguido y condenado por el poder de los hombres; Resucitado por el Poder de Dios, Hombre Hijo de Dios, misteriosamente igual al Padre, “en quien habita corporalmente la plenitud de la Divinidad”, cuyo espíritu anima a la Iglesia, Camino, Verdad y Vida, Salvador de los Hombres, el Señor!

Muertos los ídolos y los fantasmas, creo firmemente en Él, el Dios Hombre que ha asumido la historia humana, y es el Rostro verdadero del Dios vivo y el Rostro primogénito del Hombre Nuevo”.

JESÚS DE NAZARET

¿Cómo dejarte ser solo Tú mismo

sin reducirte, sin manipularte?

¿Cómo creyendo en í no proclamarte

igual, mayor, mejor que el cristianismo?

Cosechador de riesgos y de dudas,

debelador de todos los poderes,

Tu carne y Tu cruz en cruz, desnudas,

contradicción y paz, ¡eres quien eres!

Jesús de Nazaret, hijo y hermano,

viviente en Dios y pan en nuestra mano,

camino y compañero de jornada,

Libertador total de nuestras vidas,

que vienes, junto al mar, con la alborada,

las brasas y las llagas encendidas.

 

 

Cristina Ruiz, directora de Alandar

Un hombre y un reto

A la hora de describir mi vivencia personal de Jesús, honestamente, poco me importan las disquisiciones teológicas y la teoría. Me sitúo más bien como una de las mujeres que le acompañaron durante sus años de vida pública. Mujeres sencillas de las tierras palestinas de entonces, sin saber leer, sin un sitio en los lugares importantes del templo o de la política, entregadas al cuidado, al trabajo manual y doméstico

Me siento una de ellas que, fascinada por su figura, decide seguirle, escucharle y comprender la profundidad de sus enseñanzas porque, al fin y al cabo, sus palabras hablan de amor. Me imagino mirándole a los ojos, sirviéndole la comida, descubriendo si le gusta más el cordero o el pollo, viendo su lado más humano

y, a la vez, descubriendo su lado más profundo. Me visualizo a su lado y, muy a menudo, la oración me lleva a sentirme al pie de la cruz, arrodillada, casi hecha un ovillo en el suelo, llorando por su tortura y su muerte mientras todos los discípulos han huido y solo quedamos allí unas cuantas mujeres

Veo su lado profundamente humano, que me lleva a comprender mucho mejor su mensaje, a atisbar apenas qué significa eso de ser hijo de Dios. Entiendo a Jesús, por tanto, como esa figura fascinante a quien escuchar con profundidad, por el que dejarse llevar, aquel que me descubre que la vida es mucho más sencilla de lo que pensamos y que, al final, se trata solamente de amar, de entregar el corazón.

Es también el que me impulsa a comprometerme con las situaciones complicadas, a escuchar al que sufre, a quedarme al pie de las cruces cuando otros se van. A quedarme ahí, aunque muchas veces no pueda hacer gran cosa para aliviar a la persona en su sufrimiento, aunque no pueda resolver la situación, pero quedarme a su lado.

Jes es quien me impulsa a todo ello, pero también a alzar la voz contra las injusticias como él lo hacía, a anunciar que se puede ser feliz, que Dios lo hace todo nuevo, que se puede llevar una vida mejor. Ese impulso profundo de esperanza es lo que me mueve, aunque me quede mucho por aprender y por hacer, aunque mi compromiso se quede pequeño más a menudo de lo que quisiera. Jesús es aquel que me impulsa a conocer y entender más a los seres humanos y a querer dedicar mi vida a procurar que esas personas sean más felices

 

Nicolás Castellanos Franco, obispo. Fundador de Hombres Nuevos

Todo es don. En el camino, nos encontramos con Jesús y, por pura gracia, le damos nuestra adhesión personal y libre, que se va haciendo cada día más consciente. Y nos vamos dando cuenta de que Jesús vino al mundo para compartir la alegría (Jn 15, 11). “Los discípulos se llenaron de alegría al ver a Jesús” (Jn.20,20).

Vamos descubriendo que podemos ser felices, dichosos, lo cual no excluye el dolor, ni las contradicciones ni contrariedades. Y desde la madurez humana y la esperanza, fruto del Resucitado, surge cierta alegría personal y comunitaria, que se hace compromiso en la vida real; y en contacto con el Jesús histórico nos comprometemos con los empobrecidos, excluidos, “lo sobrante”, “lo descartable”.

Y también nos ocurre que, cuando fallamos, Jesús nos sorprende con la alegría del perdón y de la reconciliación

Desde mi juventud en el Seminario Agustino de Santa María de la Vid (Burgos), me han rondado dos pasiones: La pasión por Jesús, y, en consecuencia, por la justicia en el mundo

Hoy describo mi pasión por Jesús.

1. La persona de Jesús, marca referencial, distintiva, aparece tempranamente en mi vida. Te insistían mucho en el hijo de Dios, algún pedagogo excelente te presentaba la figura original de Jesús de Nazaret, concreto, histórico, el Mesías, el Cristo al que la Iglesia debe su existencia

No me costó identificarme con este pensamiento lúcido de un teólogo eminente. “El nombre de Jesús es como el ‘hilo dorado’ en el gran tapiz de la historia de la Iglesia. Aunque, a menudo, el tapiz aparece deshilachado y mugriento, ese hilo vuelve siempre a penetrar en la tela”.

2. Discípulo, en seguimiento de Jesús. En ese proceso está presente Jesús, no triunfante, sino doliente. El Mesías actúa, sana, cura y cuida las relaciones humanas. Se identifica con las víctimas. Él mismo es víctima. Realiza su misión entre golpes y humillaciones, pero Jesús no se queda en el victimismo. La solidaridad con las victimas es fecunda y fuente de vida. Como profeta se ubica en medio de los pobres y se ocupa de ellos con misericordia, con pasión y ternura, dejándoles ser protagonistas.

Y desde esa pasión sentida por Jesús, voy intuyendo y descubriendo las nuevas presencias y escenarios: Migrantes, refugiados, prófugos…

No es difícil ir descubriendo la “eclesialidad de frontera”, que se traduce en otro modo factible de ser Iglesia, con otro estilo, otras lógicas significativas en los nuevos espacios culturales, sociales, muy complejos y diferentes. No se puede evangelizar hoy con los medios de ayer.

3. En el camino te sorprende lo central del mensaje de Jesús: La dicha y la bienaventuranza. El verdadero bienaventurado crea bienaventuranza. Te hace feliz. El Señor es la bienaventuranza. Él convierte el despojo en gracia y a los despojados en agraciados, porque ya tienen Padre, ya tienen familia, ya tienen mesa, ya tienen amino.

La bienaventuranza es la misericordia de las manos de Jesús. La bienaventuranza es la misericordia de las manos de Jesús que pasa a mis manos. Lo acojo esa ternura en mis manos y se la paso a los hermanos, mientras Jesús sostiene mis manos.

4. Desde los dichos y hechos de Jesús, he ido descubriendo al Dios de Jesús. Un Dios padre-madre, ternura, compasión, volcado sobre nosotros para que nosotros seamos de verdad felices.

5. Para desencadenar la tierra hay que cuidar la mirada sobre la realidad y no hay otra mirada que la mirada de Jesús, una mirada llena de ternura, compasión, saber sufrir con el otro, que refleja el rostro de Dios.

6. La espiritualidad llega a su culmen en ese encuentro diario con Jesús, sacramento originario del encuentro del hombre y de la mujer con Dios. Y así empiezas a vivir la experiencia profunda de Dios, sin desengancharte de la historia, en sus alegrías y tristezas, esperanzas y angustias; y sin querer, desenmascaras el ateísmo del ritualismo y de todas las formas religiosas que no producen frutos de amor, justicia y bondad. Pero por ahí siempre te amenaza la huella martirial.

7. Para mí lo más maravilloso del encuentro vivido, alimentado, celebrado y saboreado con Jesús de Nazaret, estriba en poder estrenar vida todas las mañanas y ser capaz de aceptar la vida, no como un fardo pesado, sino como un reto, un camino abierto al compartir y a la solidaridad.

Lo que es Jesús para mí en ese encuentro paz, alegría, ganas de vivir…, eso mismo tengo que ser yo para los demás. Eso te permite “estar fresco” en la vida, que es muy distinto de ser fresco.

En definitiva, para mí Jesús de Nazaret se traduce en una experiencia de fiesta, libertad y alegría, a pesar de todas las noches oscuras

Breves apuntes sobre la situación de la vivienda en España

Mariano Calle
  1. Preámbulo

Este mi trabajo no pretende sino aportar una serie de datos, que deben ser tenidos en cuenta por una política que de verdad quiera aportar solución al problema de la vivienda, tanto por lo que respecta a su ubicación urbana dentro de un desarrollo sostenible y las condiciones en que deben ser planificadas, cuanto por la necesidad de proveer de este derecho fundamental a los sectores más vulnerables.

Es más que revelador el dato que, dentro del total de las viviendas en España, tres millones y medio sean vacías, un 13, 7 %; y a la par sean –sólo en Madrid– 90.000 los jóvenes que demandan vivienda. Son bastantes las pistas y requisitos que mostramos para que se pueda comenzar a resolver este problema en el plazo mínimo de diez años.

  1. Dos objetivos universales

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (Habitat II), celebrada en Estambul en junio de 1996, estableció dos objetivos universales: 1. Garantizar una vivienda adecuada para todos, y 2. Desarrollo sostenible de los asentamientos humanos en un mundo en un proceso de urbanización que sean más seguros, saludables, habitables, equitativos, sostenibles, productivos.

  1. 3. Datos sobre las viviendas

Población total: 46,816 M.

Viviendas: Total: 25,207 M. (100,00 %)

  • Principales: 18,083 M. (71,70 %)
  • Secundarias: 3,681M. (14,60 %)
  • Vacías: 3,443 M. 13,70 %
  • Tamaño medio del hogar: 2,58 personas/hogar

*  90.000 jóvenes en Madrid demandan vivienda.

*  El esfuerzo de adquisición de vivienda supone el 41% de los ingresos.

*  El parque de viviendas en alquiler es del 15%.

(Datos del censo de 2011)

Actualmente, el 60% de la población mundial vive en zonas urbanas. Se reconoció así mismo que las ciudades y pueblos son centros de civilización y fuente de desarrollo económico, social y cultural. Simultáneamente con esta declaración, la conferencia reconoció el deterioro de la calidad de vida de los asentamientos humanos, que en algunos casos, sobre todo en los países en desarrollo, han alcanzado dimensiones críticas, debido a factores tales como: producción y consumo insostenible, cambios demográficos insostenibles (estructura y distribución de la población), aumento de las personas sin hogar, aumento de la pobreza, desempleo, exclusión social, falta de recursos, falta de servicios básicos e infraestructuras, degradación del medio ambiente, aumento de la vulnerabilidad ante los desastres, emigración del medio rural a la ciudad.

Se reconocen expresamente como grupos sociales especialmente vulnerables los formados por los colectivos de: mujeres, niños y jóvenes, no contemplados en las políticas generales diseñadas por y para los grupos sociales dominantes (familia tradicional, clases medias urbanas establecidas…).

Es impensable que podamos aproximarnos a la solución del problema del alojamiento (vivienda), sin la concurrencia del sector público, sector privado y sector comunitario. Todos ellos deben aportar las capacidades mutuas, promoviendo las transferencias tecnológicas y los conocimientos tecnológicos adecuados.

  1. La vivienda, base para la calidad de vida

Un elemento fundamental en la configuración de la ciudad y componente básico de la calidad de vida es la vivienda. Se podría decir que el poder disfrutar de una vivienda, en sentido amplio de lugar de abrigo y residencia, es una cuestión básica para poder empezar a hablar de calidad de vida.

Una verdadera política sobre la vivienda no es posible sin un desarrollo sostenible para las ciudades, arbitrando programas integrales de actuación: medioambiental, urbanística, económica, cohesión social y una política de suelo que recupere la iniciativa pública en la gestión del suelo. El suelo existente en el mercado actualmente compromete la existencia de viviendas de precio tasado, y compromete para los próximos diez años como mínimo la capacidad de maniobra del Estado. El exceso de suelo no contribuye a la bajada de los precios de las viviendas pese a haber sido la falta del mismo la causa de la carestía de aquellas… (La derecha dixit).

Habría que ir pensando en la expropiación de suelos ya calificados mediante convenios urbanísticos con los propietarios, en recuperar la iniciativa de la vivienda de precio tasado y en potenciar la creación de parques de viviendas en régimen de alquiler, preferentemente con viviendas usadas. Y habría que cuidar especialmente de:

  • Adecuar los tamaños de las viviendas de iniciativa pública a la demanda de los sectores insolventes: Jóvenes, Emigrantes, Personas sin Hogar o alojadas en infraviviendas.
  • Recuperar la figura del Promotor Público de Vivienda, para potenciar la vivienda de integración social en régimen de alquiler.
  • Fomentar y primar la demanda estructurada, Cooperativas, Comunidades.
  • Crear Sociedades mixtas, Publicas-Privadas de Patrimonio y gestión de parques de viviendas en régimen de alquiler, de ámbito municipal o regional.
  • Fomentar la rehabilitación de las viviendas en cascos, y en áreas periurbanas como fórmula para evitar la degradación ambiental, la segregación social o la marginalidad.
  • En paralelo con lo anterior, fomentar las medidas de recompra de viviendas a aquellas personas carentes de recursos económicos, garantizándoles su permanencia, pasando estas posteriormente a los fondos patrimoniales de las sociedades de gestión de viviendas en alquiler.
  • Vincular la creación o rehabilitación de viviendas a otras políticas generales como desarrollo local, empleo, formación y servicios, mejora del medio ambiente.
  • Romper la tendencia actual de creación ilimitada de viviendas de nueva planta, como una necesidad ineludible.

          5. Viviendas para Jóvenes: ¿un valor de uso o de cambio?

     1. Políticas de vivienda tradicionales

Las Políticas de vivienda han tenido tradicionalmente en cuenta tres factores fundamentales para su elaboración: 1) Las condiciones socioeconómicas de la población, CÓMO; 2) La localización territorial de las necesidades, DÓNDE; 3) El ciclo de vida de la población, QUIÉN.

Los resultados son los que observamos en nuestras ciudades: la vivienda como objeto de inversión y especulación, desajustes entre oferta y demanda, y sobre todo expulsión del mercado de la vivienda a sectores de la población con menores recursos económicos, provocando fenómenos de segregación territorial en un medio urbano empobrecido y con problemas de exclusión social y marginación. Para corregir estos efectos, es necesario introducir en la elaboración de las Políticas de vivienda otro factor: el ciclo de vida de la población, QUIÉN.

  1. Vivienda para jóvenes: ¿valor de uso o valor de cambio?

En este caso, el sector de los jóvenes aparece como un grupo específico, con necesidades concretas de alojamiento: ¿qué es una vivienda para jóvenes? ¿La vivienda para jóvenes es un bien con valor de uso o valor de cambio?

Es una vivienda en la que viven personas jóvenes, adjudicada (por sorteo), “diseñada” (menos tamaño, más barata). Vemos frecuentemente promociones de viviendas dirigidas a “los jóvenes”, como un sector especifico de consumidores. De igual manera que existen ofertas de teléfonos móviles dirigidos al sector joven. Pero en ambos casos el producto es el mismo, su concepción de desarrollo y colocación en el mercado responde a los mismos patrones de las viviendas destinadas a los sectores dominantes de la sociedad: familia tradicional con situación socio-económica estable.

¿Es esto suficiente? NO. Una vivienda para jóvenes responde a las necesidades de aquellas personas que, por su situación en el ciclo vital (edad fundamentalmente), necesitan abandonar el núcleo familiar y aun no han decidido o no han consolidado una situación estable (formación, empleo, medios económicos, lugar de residencia, vida de relación…) que les permita prever las características de su alojamiento.

Es una vivienda eventual, cuyo valor fundamental es el VALOR DE USO. ¿Es esto suficiente? NO. Es necesario incorporar el componente socio-económico de la población joven, para evaluar el esfuerzo que deben realizar para acceder a una vivienda, y si es posible realizarlo. En este contexto, deben incorporarse otros valores sociales que contribuyan a la mejora del entorno habitado y al desarrollo y cohesión social del colectivo en el que se integraran.

Por lo tanto, los jóvenes tienen derecho a resolver el problema de su vivienda sin que se hipoteque su futuro, pero deben contribuir a la creación de asentamientos sostenibles que eviten la exclusión social propia y ajena.

   3. Factores a considerar en las viviendas para jóvenes

Necesidad de alojamiento para emanciparse. Las estructuras familiares actuales han perdido capacidad de ayuda a la emancipación: etapa de formación, precariedad y movilidad en el empleo juvenil.

Aparte el hecho de otras alternativas (okupas…), existe un claro desequilibrio entre la oferta de viviendas en propiedad o en alquiler. En las políticas de vivienda desarrolladas en España en los últimos años ha existido un fuerte apoyo institucional al régimen de propiedad, generando una contradicción entre el alquiler, como consumo, y la propiedad como inversión. Es necesaria la incorporación de programas municipales, autonómicos y estatales de vivienda pública en régimen de alquiler, ya que generan un menor endeudamiento de la población receptora.

a) Características de estas viviendas

Pueden señalarse varias características de las viviendas para jóvenes: a) temporales (uso temporal); b) participativas (planificación, administración y conservación); c) solidarias (carencia de recursos y experiencias propias); d) flexibles (movilidad), (mayor integración económica social y política); e) autogestionadas: asignar los recursos a colectivos determinados en áreas definidas. Tuteladas (intervención estatal y comunitaria, sino se convertirán en experiencias aisladas, que no sirven para transformar el mercado. Soluciones programadas y creación de redes de este tipo); f) integradas en el entorno y respetuosas con el medio ambiente; g) sostenibles (utilización adecuada de recursos); h) accesibles; i) innovadoras (utilizar energías alternativas: hidráulica, eólica, biomasa, geotérmica, solar-térmica, solar-fotovoltaica, cogeneración y tratamiento de residuos). Viviendas bioclimáticas. Incorporación de sistemas de comunicaciones; j) diseño adecuado y personalizado (no solo en cuanto a superficie, sino en modelos de convivencia no repetitivos).

b) Condicionantes: a) Suelo y planeamiento (incremento del patrimonio público de suelo); b) Obra nueva o rehabilitación (incentivos al patrimonio residencial existente. La vivienda de segunda mano); c) Formas de gestión; d) Legislación (técnica, financiera, presupuestaria y fiscal). Rigidez (ayudas económicas al alquiler). e) Competencias administrativas (estatal, autonómica o local); f) Promoción (pública, privada, cooperativas,…); g) Estructuración de la demanda.

c) Resultados esperados:

  • contribuir a la mejora del entorno urbano
  • integración de la población
  • integración generacional
  • integración socio-económica
  • contribución a la ayuda a otros sectores poblacionales ( ancianos, niños)

       6. Resumen

  • No existe una fórmula ni una receta única.
  • Se trata de buscar políticas imaginativas que se adecuen a las necesidades de cada entorno.
  • Promover y alentar desde la Administración a las organizaciones públicas, privadas, comunitarias, voluntarias…
  • Facilitar la participación de grupos estructurados, tales como cooperativas, colectivos…
  • Fomentar la concienciación de que la solución actual del problema de la vivienda debe salvaguardar los intereses de las generaciones presentes y futuras.

Cocina familiar comunitaria en el Polígono del Valle (Jaén). Autodeterminación en clave alimentaria

Mª Carmen Cruz García

Los efectos de la crisis económica han provocado que cada vez sean menos las familias que no padecen ningún tipo de vulnerabilidad o de exclusión social. La crisis ha afectado de manera especial a las familias con menores a su cargo, observándose un crecimiento notable de niños que viven en hogares con ingresos por debajo del umbral de la pobreza al igual que del número de niños que viven en hogares con privación material severa. La falta o reducción de ingresos puede dar lugar a un empeoramiento de la calidad de la alimentación, relacionada con el consumo de menos productos frescos o de una dieta equilibrada. Muchas de estas familias son beneficiarias de ayudas procedentes de entidades dedicadas al reparto de alimentos no perecederos, y manifiestan continuamente que están aprovisionadas de una gran cantidad de legumbres o pasta, pero que o bien no disponen de los recursos económicos para poder adquirir el resto de ingredientes necesarios para poder cocinarlas, o no pueden permitirse una dieta variada que suponga la elaboración de otros menús con ingredientes distintos a los que reciben a través de las ayudas de emergencia o de la beneficencia.

Esta situación de vulnerabilidad o exclusión social tiende a concentrarse en zonas geográficas determinadas, en las que los efectos de la crisis económica, no sólo afectan a la destrucción acelerada de empleo, sino en las que cada vez son más las familias en las que todos sus miembros se encuentran en desempleo, sin ingresos, y con las redes de apoyo saturadas por el esfuerzo solidario hasta la fecha, afectando además a la salud emocional de las personas que más lo están padeciendo.

El Polígono del Valle de Jaén es una de esas zonas geográficas a las que nos referimos. En este contexto, la mayoría de las entidades se unen en una red colaborativa llamada Comunidad de Barrio. Las entidades realizan diversos proyectos de intervención, pero todas con gran experiencia y cercanía con los vecinos y personas que atienden. Con la creación de esta red colaborativa se pretende establecer un espacio común a todas, capaz de aunar y coordinar sus esfuerzos para optimizar sus recursos.

A través de este proyecto de intervención se atienden las necesidades vitales de alimentación, a la vez que se genera una respuesta digna (alejada de las colas de los comedores sociales), sostenible, y que ayuda a promover la atención de otras necesidades de carácter emocional, relacional, laboral y psico-sociales. Un planteamiento de intervención integral que favorece el empoderamiento de la persona beneficiaria, incorpora la participación del voluntariado y de la comunidad pero, sobre todo, facilita el proceso de participación de los/as destinatarios/as, auténticos/as protagonistas de su futuro.

Quiero destacar lo que creo que ha ayudado a que la intervención sea un éxito:

    * En primer lugar, ha sido clave que hayan sido las propias familias las protagonistas de su alimentación. Por grupos y días, las familias junto a las educadoras elaboran diariamente la comida que van a consumir en sus casas, además de la comida que van a consumir el resto de familias beneficiarias del proyecto. Al diseñarlo, se apostó porque las personas contratadas fueran educadoras y no cocineras. Las educadoras en las tareas de la cocina han estado al mismo nivel que las familias, han realizado las mismas tareas por lo que han estado consideradas como unas más, lo que ha hecho que se consiguiera un alto grado de confianza que ha facilitado que en todo momento haya habido un clima muy bueno en las actividades, que las personas se hayan sentido cómodas y no avergonzadas de participar en el proyecto, y como ellas mismas lo han expresado: NOSOTRAS NOS LO GUISAMOS Y NOSOTRAS NOS LO COMEMOS.
    *Se han sentido como grupo y se han identificado como tal, siendo todos corresponsables de la consecución de objetivos del prójimo. No hemos trabajado un solo aspecto o problema con ellos: hemos acompañado a la persona de la familia parada, al niño con problemas en el cole, al joven que no quiere ir al Instituto y lo deja, a la mujer con ansiedad o con problemas de baja autoestima, al marido que le da vergüenza ir a por la comida y con el paso de los meses acompañaba ya a la mujer…

* Lo que no hemos conseguido: las familias en su casi totalidad siguen necesitando del proyecto para poder   garantizar su alimentación debido a que no tienen trabajo o si lo tienen es muy precario, no tienen prestaciones sociales y si las tienen desde que las solicitan tardan casi un año en que les lleguen y tienen grandes carencias económicas para pagar el alquiler, la hipoteca, la luz, el agua, el gas, los medicamentos…

* Como trabajadora social, este proyecto de intervención me ha ayudado a trabajar en el entorno de la persona beneficiaria, evitando el asistencialismo y las acciones puntuales y teniendo como horizonte principal la movilización de las personas con necesidades alimentarias, a la vez de promover también la movilización de muchos más de los que inicialmente lo ejecutan, generando una cultura de solidaridad con cuantos se relacionan con el mismo.

Mi oración Franciscana

José Arregi

EXODO me ha pedido que responda a una pregunta directa: ¿Cómo es tu oración franciscana?

La presencia y la figura de San Francisco de Asís, al principio muy nebulosas, me han empapado desde los 10 años, cuando ingresé en el Seminario de Arantzazu. E incluso desde antes: mis primeros recuerdos de la infancia están unidos a las visitas en familia al santuario franciscano, suspendido en la roca, rodeado de espinos y de hayas, impregnado por el canto de los pájaros, el olor de las ovejas, el rumor de los peregrinos. Y en la medida en que una relación profunda, muy profunda, con la tierra madre y hermana es constitutiva de Francisco, he sido franciscano desde que nací o desde antes de nacer, como tanta gente del campo.

A los 57 años, en el 2010, abandoné la orden franciscana, pero no abandoné nada de lo que considero esencial de mi vocación franciscana. Pero ¿qué es eso, “lo esencial”? Cada día me sorprendo de cómo y cuánto me ha ido cambiando la vida. En todo: visión del mundo, manera de “creer”, opción política, percepción de mi cuerpo, relación con la mujer, imagen de Dios, modelo de Iglesia… y, por supuesto, la forma de orar. Pero, en formas nuevas, vuelvo siempre a las vivencias primeras, raíces nutrientes.

El olor de la hierba, el canto del petirrojo, el murmullo de la fuente, la música de las hojas, el silencio del bosque…, por ejemplo, me devuelven a mi origen, despiertan mi alma franciscana hecha de tierra. Brotan espontáneos del fondo los ecos del cántico de las Criaturas, aunque lo aprendí mucho más tarde: Loado seas, mi Señor. Me encuentro rezando. Pero ¿qué es “rezar”?

Durante muchos años, recé a Dios como al “Señor de lo alto”, con los salmos, los himnos, las oraciones del Breviario, al ritmo de las horas. Rezar era pedir y agradecer, alabar y suplicar misericordia al Ente supremo del mundo. Hoy no rezo así. Llamo “Dios” a la entraña de todos los seres, el Ser de los seres, el Fondo bueno de todo, el aliento creador de la Vida en todo lo que ES. Y a la unión con ese aliento llamo oración, con palabras o en silencio.

Dejé el breviario. Pero sigo rezando un breve salmo al levantarme cada mañana, junto con el Ángelus, y otro salmo al acostarme, junto con el evangelio del día. Son mis raíces, viejas, retorcidas, tiernas. El ángel de la vida anuncia a cada criatura desde el fondo de su ser: “Eres bendecida”. Vive. Concibe y haz crecer a Jesús en la vida, en todo. Concebirás a Jesús. Vivirás, compadecerás, serás prójimo, bendecirás como Jesús. “Hágase en mí”. Encárnese el Espíritu en todo, también en mí, hoy.

Abro la ventana: todo vive en la gran Comunión. Todo canta la bondad de ser, a pesar de todo: Laudato Si, o mi Signore, Tú, Aliento universal que respiras en todo, Misterio bueno y creador que eres en todos los seres hermanos, también en este mi pobre ser. “En el nombre de la Vida, del Viviente y de la ruah vital. Amén”.

La vida me va llevando a orar de manera cada vez más simple y sencilla: repetición silenciosa de un mantra (Marana tha, por ejemplo; pero elija cada uno el suyo), al ritmo de la respiración, media hora al comienzo de la mañana y media hora al final de la tarde, tratando de recoger la atención en esas palabras, sin ni siquiera pensar en lo que significan, tratando de silenciar mi mente y de unirme a la Paz que todo lo habita, que suspira en todo con gemidos inefables de gozo y de dolor.

No paso de ser un principiante, mejor, ni siquiera llego a serlo, pero quiero unir mi aliento al Espíritu que alienta en todo. Y agradecer el aire, acariciar el agua, tocar las piedras y abrazar los árboles, sacramentos de la alabanza o de la bendición de la Vida

La tierra y los campesinos

Soraya Arín

Los campesinos y la tierra han estado íntimamente relacionados, manteniendo una relación no solamente material sino también espiritual.

El pueblo campesino tiene un vínculo especial con la tierra, los animales y la naturaleza. Ellos crean su entorno y su territorio, donde están sus raíces, su cultura y su conocimiento. Esto le permite hacer una gestión de su entorno de la forma más respetuosa posible, ya que ellos y la tierra forman uno. La tierra no es una simple productora de alimentos como en la agroindustria o como los agricultores de tractor que no son conscientes de la repercusiones que ocasionan al medio ambiente tanto en su forma de producir, como en su comercialización y que esto haya llevado a la desaparición del campesinado (su cultura y saberes), todo por la competitividad.

La tierra es vida porque es el suelo de su historia, de su cohesión, de su supervivencia, de sus vivencias, en ella se vive. La tierra es la base de su cultura es fuente de su subsistencia, raíz de su organización comunitaria, y la fuente de la visión holística. Esta relación con la naturaleza y su entorno le da seguridad y sentido a su vida.

Las tierras muertas arrasadas por los agroquímicos no tienen olor, pero las tierras trabajadas con respeto, como hacía y hace el campesino, las tierras están vivas, huelen a vida, se las trabaja de forma autosuficiente y comunitaria, abonándolas con estiércoles animales, se las cava con azada o con tracción animal, incluso se mira al cielo y las estrellas para predecir el tiempo.

La relación con los animales no es mera obtención de productos y servicios, sino es mucho más profunda, ya que se mantiene una conexión de generaciones, ya que se seleccionan los animales de madres a hijas y vas creando un vínculo hacia la labor que desempeña. A través de este manejo de la tierra, el bosque y los animales se va creando una gestión del entorno que lo van conformando y se va cuidando ya que es el sustento no del yo sino del nosotros.

En la cultura campesina el yo queda relegado a un plano secundario a diferencia que en la sociedad capitalista, donde somos meros productores y consumidores, y tenemos una visión egocéntrica. El nosotros es fundamental en la cultura campesina, gracias a esa identidad comunitaria y esa conciencia colectiva ha sido posible que se perpetuase en el tiempo, con prácticas culturales como los trabajos comunales, tradiciones comunitarias, toma de decisiones colectivas. La comunidad se fortalece y toma conciencia de su identidad, por trabajar en común, por mantener su cultura y proteger su entorno, realizándose así como pueblo campesino libre que es poseedor de su tierra y su producción, en términos no solo de propiedad sino de pertenencia.

Habitar lo común es gestionar lo que le une, identificar las necesidades compartidas y buscar las fórmulas para resolverlas colectivamente. Habitar lo común es restituir la conciencia acerca de los límites de la actividad humana sobre el entorno natural inmediato, que nos ofrece el agua limpia, los medios para elaborar nuestros alimentos y los recursos para encontrar abrigo. Significa al mismo tiempo, ser los beneficiaros de los aspectos más válidos y recuperables de la herencia acumulada que nuestros antiguos nos han brindado, su capacidad para superar las adversidades desde el esfuerzo y el sacrificio, el trabajo en común y el ingenio creativo.

¿Acaso no nos sentimos comúnmente abrumados por la transcendencia de nuestras sociedades pasadas o cuando vemos guiños en nuestro mayores? ¿Nos conmueven quizás esos espacios sociales en la medida que recrean algo verdaderamente humano, frente al trazo humano imposible de descifrar en las creaciones de la producción tecnológica capitalista? La espiritualidad nace de esta visión y concepción en la que todos los seres que hay en la madre tierra tienen vida y se interrelacionan.