LOS TRES CRITERIOS BÁSICOS DE LA LECTURA CRISTIANA DE LA BIBLIA DESDE LATINOAMÉRICA

Varios Autores

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Varios Autores –
 
Existe una lectura de la Biblia que el pueblo del continente latinoamericano comenzó en las comunidades eclesiales de base. A pesar de las diferencias propias de cada país y región, dicha lectura posee algunas características comunes a todos los lugares geográficos:

La gente lleva consigo e introduce en la Biblia los problemas de su vida. Lee la Biblia a partir de su lucha y de su realidad.

La lectura se hace en comunidad. Es, ante todo, un acto de fe, una práctica orante, una actividad comunitaria.

Hace una lectura obediente, respeta el texto y se pone a la escucha de lo que Dios quiere decir, dispuesta a cambiar si Él lo exige.

Esa práctica tan sencilla es profundamente fiel a la Tradición más antigua de las iglesias. Apunta hacia el objetivo que la lectura orante quiere alcanzar en la vida. Los tres criterios, realidad, comunidad y respeto al texto, son las tres dimensiones específicas de la lectura cristiana de la Biblia, cada una con sus características propias. Se entrelazan entre sí en vista del objetivo: Escuchar a Dios hoy.

El esquema del triángulo ayuda a entender mejor lo dicho. Las palabras de cada ángulo permiten comprender las características de cada una de las tres dimensiones.

Este modo de leer la Biblia imita muy bien a la comunidad del evangelista Lucas cuando presenta al propio Jesús en el camino de Emaús interpretando la Escritura a sus discípulos (Lc 24,13-35). El proceso de interpretación que Jesús siguió tiene los mismos pasos:

Primer paso: partir de la realidad (Lc 24,13-24)

Jesús encuentra a los dos amigos en una situación de miedo y dispersión, de incredulidad y desesperación. Estaban huyendo. Las fuerzas de la muerte, la cruz había matado su esperanza. Jesús se aproxima y camina con ellos, escucha la conversación y pregunta: “¿Qué conversación es la que lleváis por el camino?” La ideología dominante les impedía ver y tener conciencia crítica. “Nosotros esperábamos que él fuera el liberador… sin embargo…” (Lc 24,21).

El primer paso consiste en aproximarse a las personas, escuchar la realidad, los problemas; ser capaz de hacer preguntas que ayuden a ver la realidad con una mirada más crítica.

Segundo paso: usar el texto de la Biblia (Lc 24,25-27)

Jesús acude a la Biblia no para dar una clase sobre ella, sino para iluminar el problema que hacía sufrir a los dos amigos; para aclarar la situación que estaban viviendo; para situarlos dentro del proyecto de Dios y mostrar que la historia no se había escapado de su mano.

El segundo paso se resume de esta forma: con la ayuda de la Biblia, transformar la cruz, signo de muerte, en signo de vida y esperanza. Lo que impide ver se convierte en luz y fuerza en el camino. La condición para realizar el segundo paso es tener familiaridad con la Biblia, lo que, sin duda, exigirá lectura diaria.

Tercer paso: celebrar y compartir en comunidad (Lc 24,28-32)

La Biblia, por sí misma, no abre los ojos. ¡Pero hace que arda el corazón! (Lc 24,32). Lo que abre los ojos y hace que los dos amigos perciban la presencia de Jesús es el partir el pan, el gesto comunitario del compartir, la celebración. Jesús desaparece en el momento que lo reconocen. Ellos mismos experimentan la resurrección, renacen y caminan por sí mismos.

El tercer paso consiste en saber crear un ambiente orante de fe y de fraternidad, donde pueda actuar el Espíritu que nos hace entender el sentido de las palabras y los gestos de Jesús. En este punto de la celebración es donde la gente sencilla nos ayuda a encontrar el antiguo pozo de la Tradición para beber de su agua.

El objetivo: resucitar y volver a Jerusalén (Lc 24,33-35)

Todo cambió. ¡Ellos mismos resucitaron! Los dos se llenan de coraje y regresan a Jerusalén, donde continúan activas las fuerzas de la muerte que crucificaron a Jesús, pero donde también se manifiestan las fuerzas de la vida al compartir la experiencia de la resurrección. Coraje, en lugar de miedo. Vuelta, en lugar de huida. Fe, en vez de incredulidad. Esperanza, en vez de desesperación. Conciencia crítica, en vez de fatalismo ante el poder. Libertad, en vez de opresión. En una palabra: vida, en vez de muerte. En vez de la mala noticia de la muerte de Jesús, la Buena Noticia de su resurrección.

Éste es el objetivo de la lectura orante de la Biblia: experimentar la presencia viva de Jesús y de su Espíritu en medio de nosotros. Él es el que abre los ojos ante las Escrituras y ante la realidad, e impulsa a compartir la experiencia de la resurrección, como sucede hoy en los encuentros comunitarios de los cristianos del continente americano.

CARACTERÍSTICAS DE LA LECTURA CRISTIANA DE LA BIBLIA

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LABILIA EN UN RINCÓN DE áFRICA

P. Kike Bayo

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: P. Kike Bayo –
 
Hace tres años que ejerzo mi servicio pastoral como vicario de la parroquia de Sainte Anne, situada en la periferia de la ciudad de Isiro, al noreste de la República Democrática del Congo. Junto a otros tres misioneros combonianos atendemos una población total de 20.000 personas con aproximadamente 11.000 católicos. Unos viven en Isiro y se agrupan en 11 Comunidades Eclesiales de Base; el resto están organizados en 51 capillas situadas en medio de la tupida selva tropical. Nuestra gente es gente buena, sencilla y acogedora. La mayoría son agricultores y se ganan la vida arrancando a la tierra productos como la mandioca, el arroz, las judías o los cacahuetes. Nuestra diócesis de Isiro-Niangara es una iglesia madura, en 1998 celebró el primer centenario de su evangelización y en todo este tiempo son muchos los misioneros que han contribuido con éxito a despertar el amor por la Palabra de Dios y el gusto por la lectura de la Biblia. Hoy, el abundante clero diocesano (82 sacerdotes para 21 parroquias) apoyado por un puñado de misioneros continuamos en la misma línea. No obstante, la difusión y la aprehensión profunda de la riqueza bíblica encuentran grandes obstáculos tanto de orden económico como cultural.

A pesar de la fuerte influencia de Occidente la cultura bantú sigue siendo una cultura oral. La lectura todavía no forma parte de los hábitos de la inmensa mayoría de nuestros cristianos. Saber leer y escribir no es prioritario y ser analfabeto no es motivo de vergüenza. Muchos padres no comprenden el valor de la escuela, desatienden la formación escolar de sus hijos e incluso algunos ni siquiera los envían a la escuela. En un ambiente con altos porcentajes de analfabetismo –sobre todo entre las mujeres– los libros son productos de lujo reservados a un grupo limitado de personas. En cualquier caso, entre los cristianos de Sainte Anne la Biblia es sin duda el libro más leído, el más vendido y sobre todo el más escuchado. En los humildes hogares de palos y barro de muchas de nuestras familias sólo la Biblia, o tal vez un Nuevo Testamento, ofrecen la única posibilidad de lectura.

En Isiro la Biblia es un libro caro. Para ayudar a nuestros cristianos, el año pastoral 2007/08 lanzamos un proyecto para vender la Biblia a 4 dólares. Muchos cristianos y todas las Comunidades Eclesiales de Base y las capillas que todavía no la poseían aprovecharon para comprarla. El proyecto terminó, hoy la Biblia cuesta 12,60 dólares y se vende con mucha dificultad porque su precio equivale a la cuarta parte del salario mensual de un profesor de instituto. A pesar de todo siempre hay personas que hacen grandes sacrificios para adquirirla. Recuerdo el caso de mama Christine que venía a mi despacho casi todas las semanas con pequeñas cantidades de dinero hasta que, en cuatro meses, completó el montante y abrazó su Biblia como quien posee un tesoro.

Hace más de 30 años que la Biblia completa está traducida al lingala, la lengua vehicular que se habla en esta parte de la República Democrática del Congo y que es también la lengua litúrgica de nuestra diócesis. Esto permite que mucha gente que no conoce el francés pueda leer y sobre todo escuchar la Palabra de Dios de manera comprensible. No obstante en nuestra parroquia se hablan otras lenguas más minoritarias como el kimbetu y el kiyogo. Nuestros hermanos protestantes han comenzado la traducción de los Evangelios a estas dos lenguas, pero los trabajos avanzan penosamente debido a la falta de medios y a las dificultades propias del trabajo de traducción. Por el momento han editado el evangelio de San Lucas en kiyogo. Cuando visito las capillas de los bayogos, a veces le pido al catequista que haga una relectura del evangelio en kiyogo y aunque yo no entiendo una palabra, puedo comprobar la alegría en los rostros de la gente que escucha la Palabra de Dios en su lengua maternal.

Sabemos que la Biblia no es un libro sino toda una biblioteca y llegar a conocerla bien exige tiempo y mucho estudio, por eso en todas las sesiones de formación a nuestros catequistas y líderes de comunidades introducimos temas bíblicos. La progresión es mucho más lenta de lo que nos gustaría. Nuestros catequistas no son estudiantes sino hombres y mujeres de campo que en su mayor parte abandonaron la escuela sin terminar los estudios primarios. Es difícil hacerles comprender los diferentes géneros literarios presentes en la Biblia o hacerles entrar en la visión bíblica de la Historia de Salvación, su cronología y progresión. En cierta ocasión, pedí a un grupo de 32 catequistas que situaran cronológicamente diez personajes bíblicos de los más conocidos, como Moisés, Abraham o Juan Bautista. El resultado fue desastroso. Uno solo consiguió completar correctamente el ejercicio. Otro problema al que nos enfrentamos es la influencia negativa de ciertas sectas que hacen un uso fundamentalista de la Biblia. La manía de interpretarlo todo al pie de la letra está también bastante extendida entre nuestros cristianos, así por ejemplo muchos no llegan a captar el sentido alegórico de los relatos de la Creación del libro del Génesis o a hacer extrapolación de los contextos históricos.

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SENTIDO BÍBLICO DE LA INMIGRACIÓN: ECUMENISMO HUMANO

Esteban Tabares

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Esteban Tabares –
 
UN NUEVO PARADIGMA CREYENTE: “TU DIOS ES MI DIOS”

Para los creyentes cristianos la inmigración se nos presenta como un auténtico kairós, un tiempo de gracia, una situación desde la que Dios nos quiere decir algo, nos está pidiendo algo, se nos está revelando de alguna manera. La inmigración es hoy día una parábola en acto escrita en las líneas seculares de los procesos sociales y económicos mundiales atravesados por una injusticia estructural.

La inmigración es un fenómeno de dispersión y ruptura: separación de lo suyo y de los suyos. Cuando una persona emigra pierde su patria y muchas otras cosas más, está en trance de perder incluso su Dios o, al contrario, aferrarse a sus creencias como un fuerte núcleo identitario en confrontación con el nuevo entorno social. En el otro lado, los creyentes nacidos aquí pueden sentir recelo ante la presencia de “otros dioses”, es decir, a tener que compartir la vecindad con personas de religiones diferentes. De modo que unos y otros estamos urgidos a reformular la fe y las prácticas religiosas para encontrarles nuevo fundamento y sentido. La inmigración pone en contacto diario en un mismo territorio a gentes que antes se desconocían. Los estereotipos y los prejuicios nos condicionan a todos y emergen con mayor fuerza al tener que convivir en vecindad. Las personas inmigrantes son el “otro”, aquel que rompe nuestros esquemas y barreras culturales, nuestra seguridad, nuestra comodidad instalada. Aproximarnos mutuamente y vivir juntos el contraste humano, cultural y religioso es una ocasión propicia para hacernos más universales, más ecuménicos. Podemos vivir la mezcla con gozo y ver en los otros a nuevos compañeros de camino, a los miembros dispersos de la familia humana que se van reuniendo poco a poco. Es una oportunidad para ir deshaciendo el mito-condena de la torre de Babel y reconstruir la casa común, la oikoumene.

Un sentido bíblico de todo lo anterior lo hallamos en el libro de Rut, una bella historia de emigrantes, de acogida y de mezcla cultural-religiosa. Elimelec y Noemí con sus dos hijos tienen que emigrar y dejar las tierras de Belén (parece que en esos días no hacía honor a su nombre, “casa de pan”) para instalarse en la pagana región de Moab, al otro lado del Jordán. Pronto murió Elimelec y entonces sus hijos, libres del poder paterno, se casaron con sendas mujeres moabitas, Orfa y Rut, en contra de la voluntad de Yahvé, que había prohibido a los israelitas hacer tal cosa. Más tarde, mueren también ambos hijos y Noemí se halla ahora en una amarga situación: en un país extranjero, anciana, viuda, sin hijos ni nietos, sola, sin recursos, con dos nueras no israelitas…

Noemí decide regresar a Israel y pide a Orfa y Rut que se marchen con sus familias respectivas y la dejen volver sola a Belén. Con lágrimas, Orfa así lo hace. En cambio, Rut decide firmemente quedarse al lado de su suegra diciéndole: “No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos, y si no, que el Señor me castigue” (Rut 1,16-17). Transcurrido el tiempo, Dios premiará la fidelidad de Rut con el matrimonio con el rico Booz, de cuya descendencia procederá el Mesías, Jesús.

“Si es válida esa palabra de Rut la moabita –“tu Dios es mi Dios”-, quiere decirse que el encuentro directo entre personas es el único lugar efectivo y decisivo de la revelación de Dios; entonces el amor entre las personas es el fundamento y la medida de la fe en Dios. Eso significa que no existe ningún Dios que pueda o deba obstaculizar o destruir el amor entre las personas, limitarlo o delimitarlo, impedirlo o prohibirlo. Eso significa que Dios es la meta final de un camino que sólo se puede recorrer en la comunión del amor. Eso significa que la ‘doctrina’ acerca de ese Dios no es más que aquello que es necesario realizar para estar cerca del otro. Eso significa que todas las palabras escritas en nombre de Dios o de los dioses de cada pueblo, de cada religión y de cada cultura, se extinguen poco a poco en el gesto silencioso del amor que entre las personas rige hasta la muerte y que reconcilia a los hombres entre sí por encima de las barreras de las confesiones” (E. Drewermann).

BUENAS PRÁCTICAS QUE SON SEMILLAS

En nuestra Fundación Sevilla Acoge, ya desde su inicio en 1985, se debatió y asumió un aspecto clave de nuestra identidad en la acción: la interculturalidad. No queríamos hacer una asociación para los inmigrantes, sino con ellos. Aunque “ellos” sean diferentes de “nosotros” y viceversa. “Pero es que muchos son musulmanes”… Pues que nuestra entidad sea no confesional a fin de no cerrar la participación activa a nadie… “Pero es que tienen un estilo de trabajo, una formación, un ritmo y unos objetivos de vida diferentes”… Pues recibamos ellos y nosotros una misma formación en interculturalidad… Lo más valorado entre nosotros es la relación interpersonal, donde el conocimiento mutuo, la afectividad y la efectividad en la acción tienen prioridad sobre la diferencia de credos, etnias o culturas. En este clima humano básico es donde germina el respeto hacia la fe religiosa de unos y otros.

“Conviviendo juntos recibimos reconocimiento en la diferencia. En Sevilla Acoge no me siento ‘musulmán’, me siento cómodo, pues nadie me recuerda con ningún gesto mi diferencia de religión. Así es más fácil la relación. Sin ocultar la pertenencia, no tengo a nadie enfrente que me diga ‘qué raro eres’. (Ousseynou Dieng, senegalés y mediador intercultural).

En la convivencia diaria va produciéndose entre nosotros una especie de ósmosis, un trasvase silencioso de respeto a la fe del otro y de conocimiento de sus creencias. Porque unos y otros, aunque con diferente fe religiosa, compartimos una misma fe social, unos valores similares: este mundo no nos gusta y queremos cambiarlo a través de nuestro compromiso con los inmigrantes.

“Si sientes en lo más profundo de ti mismo que eso que te incita al bien es tu amor por Dios y tu amor por los hombres que Dios ama… Si piensas que el mal consiste en apartarse de los hombres, pues Dios los ama como te ama a ti, y que perderás tu amor por Dios si haces daño a aquellos a quienes Él ama, es decir, a todos los hombres… Entonces tú eres discípulo de Jesús (‘isawî), cualquiera que sea la religión que profeses”. (Dr. Mohammed Kâmil Husany).

ECUMENISMO HUMANO Y RELIGIOSO

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LABIBLIA EN UNA COMUNIDAD CRISTIANA

Varios Autores

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Varios Autores –
 
La Comunidad de Santo Tomás de Aquino de Madrid es una comunidad integrada en la Iglesia de Base de Madrid. Sus orígenes hay que buscarlos en la Parroquia Universitaria Santo Tomás de Aquino que hace más de 25 años fue cerrada por el arzobispado de Madrid por la incomodidad que le causaba su mensaje y su organización democrática y no basada en la jerarquización impuesta desde arriba.

No es éste el lugar de relatar nuestra historia, pero sí es conveniente enmarcar a nuestra comunidad para aquellos que no tengan noticias de ella.

Cada año esta comunidad celebra dos asambleas: una de carácter más reflexivo y otra más organizativa. En la primera de ellas hace dos años se trataron temas relacionados con el Jesús histórico y la fe. El interés que suscitó el tratamiento que se hizo del tema hizo que la Comisión de Fe y Cultura de la Comunidad en su informe anual a la asamblea organizativa propusiera ahondar en este tema. La asamblea fue un paso más allá y encargó a la comisión la organización de un ciclo de conferencias con el tema “El Jesús Histórico y el Cristo de la Fe”, conferencias que se acompañarían de una reflexión y un trabajo por grupos de manera que el formato fuese más el de conferencia-taller. Para ello se pediría a los ponentes un texto base del desarrollo de la ponencia y bibliografía de consulta.

El trabajo de la comisión, que contó con la inestimable colaboración de Evaristo Villar, cristalizó en la organización de un ciclo de seis conferencias que se refleja en el siguiente cuadro:

_ JESÚS ¿HIJO DE DIOS? Aproximaciones a la encarnación, Manuel Fraijo. _ LA VIDA Y EL MENSAJE DE JESÚS, Xabier Pikaza. _ JESÚS DE NAZARET Y SU ACCESO A LA REALIDAD A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS. “Tocar y gustar” como Jesús, Pepa Torres. _ ¿EN QUÉ CREÍA JESÚS? ¿Cómo creer en Jesús?, Fernando Rivas. _ LA CRUZ. Marcos nuevos para interpretaciones nuevas, Mercedes Navarro. _ REPENSAR LA RESURRECCIÓN, Andrés Torres Queiruga.

La valoración que se hizo del ciclo fue muy buena. La asistencia fue muy satisfactoria, tanto de miembros de la comunidad como de personas de otras comunidades. Todas las charlas tuvieron como colofón animados diálogos.

Como es natural, cada ponente enfocó el tema desde su perspectiva. No siempre fue la esperada por el auditorio, incluso a veces resultó sorprendente, pero la satisfacción general se demostró por los comentarios de los asistentes al ciclo. La petición de muchos de los asistentes de que se continuase durante el curso siguiente fue sancionada en la asamblea de la comunidad con el encargo a la comisión de organizar un nuevo ciclo complementario. Se hizo la salvedad, no obstante, de incidir en el aspecto “taller” para lo que en el segundo ciclo se pidió con mayor anticipación la documentación a los ponentes y la comunidad trató los temas en sus grupos de reflexión con la ayuda del enfoque y la bibliografía propuestos. Las reflexiones y preguntas que salieron de estos grupos se enviaron a los ponentes para que enfocaran sus charlas sobre las inquietudes plasmadas.

Este segundo ciclo, con asistencia algo menor que el primero, pero también satisfactoria contó con el siguiente programa:

_ CÓMO LEER HOY LOS EVANGELIOS. Aproximación desde los métodos histórico-críticos, Evaristo Villar. _ LOS MILAGROS DE JESÚS. Signos del Reino, Elisa Estévez. _ LA ÚLTIMA CENA DE JESÚS. Despedida, anticipación y presencia, Senén Vidal. _ LA CRUZ DE JESÚS. Ética del dolor y fuente de vida, José I. González Faus.

Debido a que el ciclo ha finalizado inmediatamente antes de escribir esta reseña no se ha hecho una valoración del mismo aunque podemos anticipar que ha satisfecho a los asistentes por los comentarios recogidos.

En la vida de la comunidad la formación y los espacios de reflexión que han supuesto estos ciclos han de contribuir al mejor conocimiento del mensaje de Jesús y a su interpretación a la luz de los estudios más modernos, ya que este tema ha experimentado un importante avance desde mediados del siglo pasado y, por tanto, no está aún incardinado en el acervo de la mayoría de los cristianos. Creemos que una comunidad como la nuestra debe avanzar cada día más en un cristianismo comprometido pero también crítico, alejarse de presupuestos manidos y asentados durante siglos que han recubierto el mensaje y la figura de Jesús de Nazaret de muchos tópicos, de muchas capas que dificultan ver la esencia de su persona y de su propuesta a la humanidad y han hecho perder de vista que lo importante de ella no es tanto el culto como la aproximación a los necesitados, a su dolor y a sus necesidades y el compromiso de acercar el Reino con nuestra acción en el mundo.