LOS HOMOSEXUALES Y LA IGLESIA

Francecs Xavier Martí i Juan

Éxodo 82 (ener.-febr.’06)
– Autor: Francecs Xavier Martí i Juan –
 
Nunca ha sido fácil la situación de los homosexuales en la Iglesia. Ahora tampoco lo es. En otros tiempos la homofobia eclesiástica se daba en una sociedad homófoba y una alimentaba a la otra. Ahora, en cambio, en el mundo occidental no solamente se tolera la existencia de gays y lesbianas, sino que se reconoce su derecho a establecer uniones civiles y a adoptar niños. Por eso la persistente beligerancia de la Iglesia contra las personas “diferentes” contrasta mucho más en la actualidad.

De momento – y esto no parece que vaya a cambiar en este pontificado – si usted es homosexual, habrá de cargar con el yugo de ser considerado una persona que tiene una inclinación objetivamente desordenada. Así pues, su entrada en el Reino de los Cielos se hace por una puerta más estrecha que la de los heterosexuales.

Con todo, a muchos homosexuales cristianos no nos preocupa tanto cómo vamos a entrar en el cielo, cosa que en gran parte no depende de nosotros, sino cómo estamos en la Iglesia que ahora peregrina en la tierra.

Si usted es un cristiano que no acepta su orientación homosexual, es decir, que no cree que Dios le haya creado así, que más bien cree que usted es un defecto de la naturaleza, entonces puede sintonizar con la teoría y la práctica actual de la Iglesia respecto a los homosexuales. Puede participar activa y visiblemente en la vida eclesial y eclesiástica. Sin embargo, es mi obligación decirle que tendrá que pagar un precio muy alto: ha de abstenerse de cualquier relación sexual fuera del matrimonio canónico y no puede hacer patente su tendencia ni su conformidad con ella. Experiencias propias y ajenas demuestran que esto conlleva graves perjuicios para su salud psicológica y espiritual que en nada favorecen una vida iluminada por el Espíritu.

Si usted, en cambio, es un cristiano que se reconoce homosexual y se acepta así, tal como es, y tiene la firme convicción de que Dios le ha creado así y no le exige el celibato obligatorio a cambio de su amor, entonces – también tengo obligación de decírselo – tendrá serias dificultades para vivir en comunión plena con la Iglesia. La cosa es más grave si usted hace pública y notoria su homosexualidad o simpatiza con la “cultura homosexual”. Y más aún si forma parte de una asociación de gays y lesbianas o decide unirse civilmente con otra persona de su mismo sexo. Entonces puede que se le nieguen algunos sacramentos, que no pueda realizar actividades pastorales y que se cuestione su vinculación con la Iglesia.

Lamento la crudeza de la exposición, pero la realidad es así. A pesar de todo, hay muchos homosexuales cristianos, autoaceptados y visibles, que vivimos las dos identidades en armonía, alegría y esperanza. Con dificultades, como todos los demás; pecando, como todos los demás, pero sin llevar fardos añadidos. Desde hace unas cuantas décadas han surgido en las iglesias cristianas diversos movimientos que viven y reivindican la compatibilidad entre la fe cristiana y otras formas distintas de sexualidad. En estos movimientos consideramos que es el Dios vivo el que nos da el ser y el pertenecer a la Iglesia, más allá de las estrechas reglas eclesiásticas sobre la sexualidad, el matrimonio y la familia. Consideramos que Dios tiene un proyecto humanizador universal, basado en el amor, y que nosotros formamos parte de él. En España muchos de estos grupos están integrados en asociaciones de gays y lesbianas y coordinados por el Área de Asuntos Religiosos de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Entre sus componentes hay laicos con distintos grados de compromiso eclesial e, incluso, algunos sacerdotes.

Creemos que el Espíritu Santo, que actúa invisiblemente y suscita en todos la verdad y el bien, reconducirá la situación de los homosexuales en la Iglesia. Mientras tanto nosotros vivimos ya en plenitud nuestra condición de homosexuales y cristianos con la mirada puesta en Cristo Jesús.

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ÉXODO EN CAYUCOS: “MÁS ALLÁ DE LA MUERTE”

Esteban Tabares

nº 85 octubre 06
– Autor: Esteban Tabares –
 
Desde el mes de mayo, “Sevilla Acoge” participa en el Plan de Acogida de Emergencia de africanos llegados a Canarias, mediante un convenio suscrito entre el ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y diversas entidades humanitarias. Cada diez o doce días venimos recibiendo grupos de 15-20 personas, senegaleses la mayoría. Tras unos días de acogida y “descanso” con nosotros, continúan su ruta hacia otras partes del país para reunirse con algún familiar, amigo o paisano, cuya dirección o teléfono traen en el bolsillo. Muy pocos se quedan por Andalucía; su meta es Madrid o Barcelona principalmente. ¡Ya están en España! Ya alcanzaron su sueño, aunque residirán aquí sin “papeles”.

Roberto, que gestiona nuestros proyectos de co-desarrollo, viajó en agosto pasado a Senegal y ha vuelto tan impresionado que cuenta y no acaba. Dice que si él fuese senegalés haría lo mismo: subirse a un cayuco y venir para acá. Las condiciones de vida se han deteriorado tanto que no hay esperanza de futuro y la gente más joven y cualificada no aguanta más el presente. ¡Se acabó el tiempo de la resignación! Salen y saldrán como sea. Roberto mantuvo bastantes entrevistas con jóvenes de diversos niveles: analfabetos, universitarios, los camareros del hotel, taxistas, profesores… y todos respondían sobre la inmigración que “No tenemos otra salida; no hay otra alternativa. Nos gustaría quedarnos en Senegal, pero ¿qué se nos ofrece?”… Quedó muy impresionado con una pintada que se repite en las paredes “AUDELÀ DE LA MORT. MOURIR OU BARCELONE” (“Más allá de la muerte. Morir o Barcelona”), lo cual muestra el nivel de desesperanza y nulos horizontes de futuro.

N’Demba M’Baye, senegalés y mediador intercultural, nos cuenta que la gran mayoría de la población de Senegal sobrevivía de la agricultura, ganadería y pesca. Pero la sequía que padecen desde hace varios años hace imposible la agricultura y el ganado se pierde. Además, ¿para qué cultivar la tierra si luego no hay a quien vender los productos? “Sólo nos queda la pesca, pero ¿dónde pescar? si la mayoría del mar está “vendido” a las grandes compañías pesqueras de otros países”. Los jóvenes se movilizaron para quitar al anterior gobierno, pero el país no avanza, retrocede cada vez más. Las madres intentan convencer a los hijos para que no viajen, pero ellos “prefieren morir antes que quedarse y ver la situación que atraviesan sus familias”. Un chico argumentaba: “Aquí ves a una persona andando, pero está muerta por dentro”…

Ousseynou Dieng, senegalés y también mediador intercultural en “Sevilla Acoge”, indica que la democracia allí es muy peculiar: “Es un hombre y a su alrededor un vacío, donde uno dice qué se hace y el resto lo alaban”. Como ejemplo cita a los 76 imanes de las mezquitas que le prometían al presidente del Gobierno senegalés su apoyo incondicional en las elecciones; o el marabú que tiene cuatro millones de seguidores y le promete que lo van a reelegir. En Europa preocupa el envejecimiento de la población, mientras que en Senegal preocupa el exceso de jóvenes: “Son jóvenes desesperados que no ven lo prometido de cara al futuro”.

Ousseynou nos habla también de la “fuga de cerebros”. Por ejemplo, la Escuela de Ingenieros de Senegal ha puesto en el mercado este año 107 ingenieros que después no encontrarán trabajo; ¿a dónde irán?… Senegal se enfrenta a la amenaza del expolio de sus reservas pesqueras. “Acabaron con las reservas del Norte y ahora lo harán con las del Sur”. En los años 80 la pesca era el sector que más riqueza generaba en el país, pero con el paso de la pesca artesanal a la industrial, los pequeños pescadores con cayucos no pueden nada frente a los enormes barcos congeladores europeos o asiáticos. Los cayucos ya no sirven para pescar, sino para emigrar: “Estamos acostumbrados a viajar desde nuestros antepasados”…

Assane Güeye, otro amigo senegalés, se lamenta y dice que “Los inmigrantes son falsos. Porque cuando van a Senegal muestran la imagen del éxito, hacen cosas distintas a las habituales, presumen de coche, casa, no se replantean quedarse, sino retornar nuevamente y regresar al año siguiente a Senegal con más dinero, lujos… Con ello invitan al vecino a venir a España, quedándoles como única alternativa el cayuco al estar cerradas las fronteras. La gente allí los mira como héroes y llegar aquí es un aplauso para ellos”.

Podíamos seguir con más testimonios. Ellos saben mejor que nadie qué pasa allí y por qué vienen aquí. Los europeos no tenemos ni idea y nuestros gobiernos tampoco. Sólo saben imponer medidas policiales de control de fronteras y usar la inmigración como boomerang electoral de unos contra otros. Una opinión pública fragmentada que fomenta las posiciones más conservadoras y anti-inmigrantes y despierta nuestros viejos miedos.

La emigración, igual que el hambre, es efecto del empobrecimiento. Sólo se logrará frenarla favoreciendo un desarrollo endógeno y un comercio internacional justo: “Dejaos de oenegés y pagadnos mejor el café”. Es una injusticia que África sea un continente muy rico y que tenga 24 de los 25 países más empobrecidos del mundo. Si África no va a mejor, nadie podrá detener el éxodo migratorio. Ahora hay 936 millones de africanos y dentro de veinte años serán 1.500 millones.

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LA MEDIACIÓN INTERCULTURAL EN LA ACCIÓN DE “SEVILLA ACOGE”

Esteban Tabares

Número 83 (marz.-abril’06)
– Autor: Esteban Tabares –
 
Ante la presencia emergente de colectivos inmigrantes como usuarios e incluso dispensadores de servicios sociales o de otro tipo, constatamos que los profesionales encargados de la integración no están capacitados para afrontar esta tarea por ellos mismos. Por eso, en “Sevilla Acoge” recibimos frecuentes peticiones de asesoramiento a profesionales de diversas instituciones: maestras, trabajadoras sociales, pedagogos, médicos, psicólogas, enfermería, orientadoras laborales, abogados, educadores, etc.

Necesitan la ayuda de mediadores-as interculturales, quienes sí poseen las potencialidades adecuadas para la tarea de acercamiento y compromiso entre la sociedad y las personas inmigrantes. El mediador-a ayuda a los distintos profesionales a una mejor comprensión de los grupos o personas extranjeras; y a los propios inmigrantes les facilita el acercamiento en condiciones de igualdad ante nuestras instituciones. Así contribuye a un diálogo en profundidad y a la búsqueda de espacios comunes de comprensión.

Esa es la principal aportación de la mediación intercultural: su capacidad para acercar dos mundos en desigualdad y distintos: el de la sociedad receptora y el de los colectivos inmigrantes. Labor complicada, pues poner en comunicación ambos mundos es fácil cuando se parte de una situación de igualdad; pero la tarea es muy difícil cuando el desnivel simbólico y real es tan grande como el existente entre la sociedad mayoritaria y los grupos etnoculturales minoritarios (inmigrantes, gitanos, excluidos).

Es necesario, pues, un cambio interno en las instituciones para que se produzca una toma de conciencia sobre la situación de multiculturalidad significativa que va creciendo en nuestra sociedad. No sólo los barrios y las calles se perciben distintas a hace veinte años; también las escuelas van cambiando su composición y sus necesidades; los hospitales se encuentran con pacientes a los que no entienden; los servicios sociales no saben cómo actuar con las personas diferentes que son ahora sus nuevos usuarios, etc. Los cambios en la composición de la sociedad son claros, pero las instituciones no están cambiando con el mismo dinamismo.

Un caso peculiar en esta tarea es “Sevilla Acoge”, que es pionera en la formación y profesionalización de la figura de los mediadores-as interculturales. Es una Asociación dedicada exclusivamente a personas inmigrantes desde hace veinte años y que cuenta con un equipo de mediadores-as que trabaja con entidad propia y en coordinación con otros profesionales de los diversos servicios que ofrece. En la atención directa, las personas o familias inmigrantes generalmente no lo dicen todo, sino sólo aquello que creen que el profesional que le atiende puede entender, lo que consideran que éste espera escuchar para que se les ayude. Con frecuencia, sin que ni uno ni otro sean conscientes de ello, entran en colisión pertenencias grupales frente a individuación, raíces frente a porvenir, interdependencia frente a autonomía.

Lo propio de la función mediadora es hacer que se comprendan las reacciones y actitudes de las dos partes, ayudar a que se descubra el significado de las situaciones, el sentido que cada persona otorga a sus acciones. El mediadora es la persona más indicada para desvelar lo que hay detrás, el porqué, los valores que motivan algunas conductas a veces inexplicables para nosotros y lo que de nuestras actitudes no es inteligible para el inmigrante. El mediadora intercultural posee los recursos apropiados para ayudar al profesional que sea a comprender lo no evidente, ayudando a explicitar las prioridades del usuario. Es también la persona que sabe qué hacer para que el inmigrante diga al profesional, de manera adecuada, ciertas cosas que normalmente no le diría. Sólo así se puede llegar a un diálogo en paridad y a tomar acuerdos admisibles por ambas partes.

El mediador-a funciona desde su propia experiencia de interculturalidad, a partir de la comprensión de su propio proceso de aculturación- adaptación. Del mismo modo que ha sabido tender puentes entre su mundo y el nuestro, negociando interiormente acuerdos y compromisos que le permitan conocerse a sí mismo y reconocer a los otros diferentes, así también en su acción mediadora busca cómo restaurar puentes para encontrar un compromiso negociado entre la sociedad de llegada y las familias inmigradas, y dentro de los propios individuos. De hecho, los mediadores-as formados por “Sevilla Acoge” son fruto del mestizaje cultural a raíz de la propia experiencia de síntesis construida para conservar su identidad de origen y tomar a la vez lo positivo de esta sociedad a la que llegaron.

La intervención transversal de la mediación en todas las acciones de “Sevilla Acoge” creemos que es una positiva aportación al diálogo intercultural. Algo tan necesario hoy en nuestras sociedades, en riesgo siempre de enquistarse en fundamentalismos de todo tipo, que desencadenan violencia simbólica y también real, o dominio cultural de la mayoría sobre las minorías. La apuesta práctica que hacemos en nuestra Asociación por los mediadores-as interculturales, su formación y su reconocimiento profesional, creemos que es una buena contribución para irnos acercando a esa bella utopía que nos mueve: “unir sin confundir y distinguir sin separar”.

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“ECOPODA”, EMPRESA DE INSERCIÓN SOCIAL CON JÓVENES INMIGRANTES

Esteban Tabares

Éxodo 94 (may-jun.’08)
– Autor: Esteban Tabares –
 
Esta experiencia es producto de un choque. Un choque frontal y directo con una realidad nueva con la que nos hemos topado hace años: los jóvenes y menores inmigrantes, a la deriva tantas veces como icebergs en el mar helado de sociedades difíciles cuando no hostiles hacia ellos. Es un intento de navegar junto a ellos, a través de las mismas corrientes, con el objetivo de llegar –ellos y nosotros, todos- a buen puerto.

Corría el año 2000 cuando, reflexionando en Sevilla Acoge sobre qué hacer con los jóvenes inmigrantes en nuestra ciudad, acordamos que era necesario abrir una nueva línea de acción hasta ahora inédita para nosotros: la formación profesional ocupacional. Entre las diferentes posibilidades escogimos la de una Escuela-Taller, financiada por el INEM y gestionada por Sevilla Acoge.

Durante un año completo funcionó nuestra escuela-taller llamada “ECOPODA-JUNIOR”. Se matricularon 30 alumnos/as: tres eran jóvenes gitanos, quince eran inmigrantes y el resto chicos/as payos. Aprendieron trabajos de jardinería, poda de grandes árboles y técnicas de fabricación de compostaje, además de hábitos de estudio y de trabajo, disciplina laboral, saber convivir y respetarse entre ellos, etc. No fue nada fácil la experiencia, pues hubo que hacer congeniar a jóvenes muy distintos y meter por hábitos de estudio y de trabajo a chicos/as provenientes en su mayoría de fracaso escolar unos y de ambientes marginados otros.

Terminada la escuela-taller, nos decíamos: ¿y ahora qué? ¿cómo seguir? ¿qué hacer con ellos? ¿ha sido sólo el entretenimiento de un año?… Tras muchos análisis, decidimos fundar una empresa de inserción social con uno de los técnicos -socio y trabajador a la vez-, con varios alumnos más motivados como trabajadores y con un pequeño capital que aportaba Sevilla Acoge. “ECOPODA” funciona desde el año 2002 y se dedica a la jardinería, vende la leña gruesa y elabora abono orgánico con los restos vegetales triturados.

Actualmente “ECOPODA” tiene una plantilla estable de seis personas: dos españoles, dos africanos, un marroquí y un ecuatoriano. Cuando hay mucha faena llegan hasta diez. No capitaliza beneficios, sino que éstos se invierten para amortizar nuevas inversiones en maquinaria y utensilios y en las nóminas. Como empresa de inserción social nos sirve para documentar a jóvenes inmigrantes “sin pa- peles” mediante el contrato de trabajo correspondiente.

En nuestra perspectiva, “ECOPODA” no sólo es un ámbito laboral y económico, sino un espacio educativo para la convivencia y el aprendizaje intercultural. Claro que no es fácil armonizar ritmo y exigencia laboral, modos de ser fraguados con códigos culturales diferentes y además ¡con jóvenes!… Por ejemplo, ¿qué hacer con los chicos musulmanes cuando llega el mes de Ramadán o las fiestas propias? Fue complicado lograr un consenso, pues todos queremos tener cuantos más días de fiesta mejor. Finalmente acordaron hacer horario de verano (turno intensivo de mañana) durante el Ramadán y así compatibilizarlo con su ayuno. Con respecto al descanso para sus fiestas tradicionales, decidieron tomar días de sus vacaciones o cambiar nuestros días festivos por los suyos en paridad.

Otros elementos no siempre fáciles de armonizar entre ellos son el concepto de trabajo y el ritmo productivo. También en esto influye, y mucho, el perfil cultural de cada cual. La disciplina laboral, respetar los horarios, cumplir los plazos de entrega, el trabajo bien hecho, la responsabilidad en las tareas, etc. no son concebidos de la misma manera por todos. Alcanzar un nivel homogéneo en estos aspectos es otra finalidad educativa de “ECOPODA”, algo que con unos chicos se logra y con otros no.

La fidelidad a su cultura de origen y la adaptación o integración en esta sociedad exigen de los jóvenes un permanente proceso de negociación siempre complicado y muchas veces conflictivo. Por nuestro lado, la preocupación debe ser la comprensión genuina, no sesgada ni eurocéntrica, de la cultura de estos jóvenes inmigrantes trabajadores. Muchos de ellos se han marcado retos vitales muy fuertes para transformar sus vidas. A nosotros nos toca entender sus vivencias y proponerles a la vez nuevas experiencias laborales dignas y capaces de impulsarles a dar el paso hacia una nueva posición social.

LA JUVENTUD Y EL ABORTO: UNA VISISÓN DESDE LA PRÁCTICA CLÍNICA

Isabel Serrano Fuster

Éxodo 98 (marz.-abr´09)
– Autor: Isabel Serrano Fuster –
 
Soy ginecóloga y a lo largo de mi labor profesional he tenido oportunidad de atender a muchas jóvenes enfrentadas a un embarazo inesperado que termina en un aborto. Y con frecuencia, como padres, madres, profesores o sanitarios, nos preguntamos ¿cómo es posible que con toda la información que tienen cerca de 15.000 jóvenes menores de 20 años aborten cada año?

El discurso social tiende a dividirse en dos grupos: uno, que sólo piensa en la responsabilidad de los propios jóvenes, basándose en sus típicos comportamientos (sexualidad lúdica, escaso miedo al riesgo…), y otro, que otorga más responsabilidad al conjunto de la sociedad que es la que transmite a sus jóvenes valores negativos (sexo fácil, culto al cuerpo, falta de compromiso…) o la que no pone a su alcance medidas de prevención suficientes.

Aunque me sentiría más cerca del segundo grupo, no se trata de buscar culpables sino soluciones. Aunque seguramente unos y otros, la juventud y la sociedad adulta, tenemos parte de responsabilidad en el aumento de embarazo juvenil y su consecuencia de abortos tempranos, también está en nuestras manos, las de todos, poner las bases para que la situación vaya a mejor.

¿QUÉ VEMOS EN LA PRÁCTICA DIARIA?

Efectivamente, la mayoría de los y las jóvenes inician pronto una actividad sexual coital porque vivimos en una sociedad coitocéntrica que deja poco espacio a las relaciones amorosas basadas en otras formas de relación… y eso cala en nuestros jóvenes.

Respecto a la sexualidad juvenil… La media de edad de inicio de experiencias sexuales coitales ronda los 17 años, lo que quiere decir que aunque algunos empezarán más allá de los 20, otros lo harán a los 14 o a los 15. Debemos ser conscientes de que sus prácticas sexuales se desarrollan muchas veces de forma inesperada, no planificada, en lugares inapropiados y con una urgencia que con frecuencia les hace actuar sin medidas de protección. Por eso es tan importante que seamos capaces de entender el proceso y promover la prevención necesaria.

Respecto a su actitud ante la maternidad y la paternidad… también hay cosas especiales. La mayoría no piensa en ello porque no entra en sus planes, pero no hay que olvidar que para una parte de la juventud, especialmente para la socialmente más vulnerable, tener un bebé puede suponer un medio para tener algo propio, cariño sin condiciones, una pareja consolidada, la autonomía de la que carecen, o para demostrar que no son estériles o que ya son mayores… Por eso, sabiendo que esas fantasías pueden acabar en embarazos irresponsables y en abortos, es tan importante actuar antes de que el problema haya llegado a sus vidas.

Y cuando el embarazo se ha producido, las vivencias se intensifican: terror a decirlo en casa, ambivalencia, culpabilización, miedo al proceso, temor a sus consecuencias…

ALGUNOS EJEMPLOS

María llegó a mi consulta con gran preocupación. Joven responsable, muy cerca de cumplir los 18 años, con escaso apoyo familiar, conviviendo desde hace unos meses con su pareja de 19 años. Ambos tenían claro que no deseaban seguir con un embarazo inesperado, producto de un fallo anticonceptivo. Su decisión había sido más que reflexionada, pues llevaba tres meses tratando de convencer a su madre de que la acompañara a un servicio sanitario y le firmara su autorización. Por motivos religiosos, por supuesto respetables, la madre, se negaba de manera rotunda. Otras alternativas tampoco eran posibles. ¿Conseguir su emancipación legal? Imposible al requerir la presencia del padre, que después de separarse de su madre estaba desaparecido. ¿Viajar a Francia donde la ley permite abortar a menores de 18 años sin autorización paterna? Imposible por falta de dinero. Resultado: esa joven ha sufrido lo inimaginable porque su familia, y el Estado, la han obligado a mantener un embarazo que de ninguna manera quería. No deberíamos pasar por alto, además, el nulo papel de su pareja, al que también se le obliga a ser padre contra su voluntad.

Y hay tantos casos… Jóvenes que tras una rotura de preservativo no saben dónde acudir para conseguir una píldora del día después, que no saben que sucedió porque habían tomado alcohol y no tenían consciencia de riesgo, que se les había olvidado tomar una píldora… Como siempre… unos actúan con responsabilidad y otros no, pero sería injusto decir que eso es propio sólo de la gente joven.

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LOS TRES CRITERIOS BÁSICOS DE LA LECTURA CRISTIANA DE LA BIBLIA DESDE LATINOAMÉRICA

Varios Autores

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Varios Autores –
 
Existe una lectura de la Biblia que el pueblo del continente latinoamericano comenzó en las comunidades eclesiales de base. A pesar de las diferencias propias de cada país y región, dicha lectura posee algunas características comunes a todos los lugares geográficos:

La gente lleva consigo e introduce en la Biblia los problemas de su vida. Lee la Biblia a partir de su lucha y de su realidad.

La lectura se hace en comunidad. Es, ante todo, un acto de fe, una práctica orante, una actividad comunitaria.

Hace una lectura obediente, respeta el texto y se pone a la escucha de lo que Dios quiere decir, dispuesta a cambiar si Él lo exige.

Esa práctica tan sencilla es profundamente fiel a la Tradición más antigua de las iglesias. Apunta hacia el objetivo que la lectura orante quiere alcanzar en la vida. Los tres criterios, realidad, comunidad y respeto al texto, son las tres dimensiones específicas de la lectura cristiana de la Biblia, cada una con sus características propias. Se entrelazan entre sí en vista del objetivo: Escuchar a Dios hoy.

El esquema del triángulo ayuda a entender mejor lo dicho. Las palabras de cada ángulo permiten comprender las características de cada una de las tres dimensiones.

Este modo de leer la Biblia imita muy bien a la comunidad del evangelista Lucas cuando presenta al propio Jesús en el camino de Emaús interpretando la Escritura a sus discípulos (Lc 24,13-35). El proceso de interpretación que Jesús siguió tiene los mismos pasos:

Primer paso: partir de la realidad (Lc 24,13-24)

Jesús encuentra a los dos amigos en una situación de miedo y dispersión, de incredulidad y desesperación. Estaban huyendo. Las fuerzas de la muerte, la cruz había matado su esperanza. Jesús se aproxima y camina con ellos, escucha la conversación y pregunta: “¿Qué conversación es la que lleváis por el camino?” La ideología dominante les impedía ver y tener conciencia crítica. “Nosotros esperábamos que él fuera el liberador… sin embargo…” (Lc 24,21).

El primer paso consiste en aproximarse a las personas, escuchar la realidad, los problemas; ser capaz de hacer preguntas que ayuden a ver la realidad con una mirada más crítica.

Segundo paso: usar el texto de la Biblia (Lc 24,25-27)

Jesús acude a la Biblia no para dar una clase sobre ella, sino para iluminar el problema que hacía sufrir a los dos amigos; para aclarar la situación que estaban viviendo; para situarlos dentro del proyecto de Dios y mostrar que la historia no se había escapado de su mano.

El segundo paso se resume de esta forma: con la ayuda de la Biblia, transformar la cruz, signo de muerte, en signo de vida y esperanza. Lo que impide ver se convierte en luz y fuerza en el camino. La condición para realizar el segundo paso es tener familiaridad con la Biblia, lo que, sin duda, exigirá lectura diaria.

Tercer paso: celebrar y compartir en comunidad (Lc 24,28-32)

La Biblia, por sí misma, no abre los ojos. ¡Pero hace que arda el corazón! (Lc 24,32). Lo que abre los ojos y hace que los dos amigos perciban la presencia de Jesús es el partir el pan, el gesto comunitario del compartir, la celebración. Jesús desaparece en el momento que lo reconocen. Ellos mismos experimentan la resurrección, renacen y caminan por sí mismos.

El tercer paso consiste en saber crear un ambiente orante de fe y de fraternidad, donde pueda actuar el Espíritu que nos hace entender el sentido de las palabras y los gestos de Jesús. En este punto de la celebración es donde la gente sencilla nos ayuda a encontrar el antiguo pozo de la Tradición para beber de su agua.

El objetivo: resucitar y volver a Jerusalén (Lc 24,33-35)

Todo cambió. ¡Ellos mismos resucitaron! Los dos se llenan de coraje y regresan a Jerusalén, donde continúan activas las fuerzas de la muerte que crucificaron a Jesús, pero donde también se manifiestan las fuerzas de la vida al compartir la experiencia de la resurrección. Coraje, en lugar de miedo. Vuelta, en lugar de huida. Fe, en vez de incredulidad. Esperanza, en vez de desesperación. Conciencia crítica, en vez de fatalismo ante el poder. Libertad, en vez de opresión. En una palabra: vida, en vez de muerte. En vez de la mala noticia de la muerte de Jesús, la Buena Noticia de su resurrección.

Éste es el objetivo de la lectura orante de la Biblia: experimentar la presencia viva de Jesús y de su Espíritu en medio de nosotros. Él es el que abre los ojos ante las Escrituras y ante la realidad, e impulsa a compartir la experiencia de la resurrección, como sucede hoy en los encuentros comunitarios de los cristianos del continente americano.

CARACTERÍSTICAS DE LA LECTURA CRISTIANA DE LA BIBLIA

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LABILIA EN UN RINCÓN DE áFRICA

P. Kike Bayo

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: P. Kike Bayo –
 
Hace tres años que ejerzo mi servicio pastoral como vicario de la parroquia de Sainte Anne, situada en la periferia de la ciudad de Isiro, al noreste de la República Democrática del Congo. Junto a otros tres misioneros combonianos atendemos una población total de 20.000 personas con aproximadamente 11.000 católicos. Unos viven en Isiro y se agrupan en 11 Comunidades Eclesiales de Base; el resto están organizados en 51 capillas situadas en medio de la tupida selva tropical. Nuestra gente es gente buena, sencilla y acogedora. La mayoría son agricultores y se ganan la vida arrancando a la tierra productos como la mandioca, el arroz, las judías o los cacahuetes. Nuestra diócesis de Isiro-Niangara es una iglesia madura, en 1998 celebró el primer centenario de su evangelización y en todo este tiempo son muchos los misioneros que han contribuido con éxito a despertar el amor por la Palabra de Dios y el gusto por la lectura de la Biblia. Hoy, el abundante clero diocesano (82 sacerdotes para 21 parroquias) apoyado por un puñado de misioneros continuamos en la misma línea. No obstante, la difusión y la aprehensión profunda de la riqueza bíblica encuentran grandes obstáculos tanto de orden económico como cultural.

A pesar de la fuerte influencia de Occidente la cultura bantú sigue siendo una cultura oral. La lectura todavía no forma parte de los hábitos de la inmensa mayoría de nuestros cristianos. Saber leer y escribir no es prioritario y ser analfabeto no es motivo de vergüenza. Muchos padres no comprenden el valor de la escuela, desatienden la formación escolar de sus hijos e incluso algunos ni siquiera los envían a la escuela. En un ambiente con altos porcentajes de analfabetismo –sobre todo entre las mujeres– los libros son productos de lujo reservados a un grupo limitado de personas. En cualquier caso, entre los cristianos de Sainte Anne la Biblia es sin duda el libro más leído, el más vendido y sobre todo el más escuchado. En los humildes hogares de palos y barro de muchas de nuestras familias sólo la Biblia, o tal vez un Nuevo Testamento, ofrecen la única posibilidad de lectura.

En Isiro la Biblia es un libro caro. Para ayudar a nuestros cristianos, el año pastoral 2007/08 lanzamos un proyecto para vender la Biblia a 4 dólares. Muchos cristianos y todas las Comunidades Eclesiales de Base y las capillas que todavía no la poseían aprovecharon para comprarla. El proyecto terminó, hoy la Biblia cuesta 12,60 dólares y se vende con mucha dificultad porque su precio equivale a la cuarta parte del salario mensual de un profesor de instituto. A pesar de todo siempre hay personas que hacen grandes sacrificios para adquirirla. Recuerdo el caso de mama Christine que venía a mi despacho casi todas las semanas con pequeñas cantidades de dinero hasta que, en cuatro meses, completó el montante y abrazó su Biblia como quien posee un tesoro.

Hace más de 30 años que la Biblia completa está traducida al lingala, la lengua vehicular que se habla en esta parte de la República Democrática del Congo y que es también la lengua litúrgica de nuestra diócesis. Esto permite que mucha gente que no conoce el francés pueda leer y sobre todo escuchar la Palabra de Dios de manera comprensible. No obstante en nuestra parroquia se hablan otras lenguas más minoritarias como el kimbetu y el kiyogo. Nuestros hermanos protestantes han comenzado la traducción de los Evangelios a estas dos lenguas, pero los trabajos avanzan penosamente debido a la falta de medios y a las dificultades propias del trabajo de traducción. Por el momento han editado el evangelio de San Lucas en kiyogo. Cuando visito las capillas de los bayogos, a veces le pido al catequista que haga una relectura del evangelio en kiyogo y aunque yo no entiendo una palabra, puedo comprobar la alegría en los rostros de la gente que escucha la Palabra de Dios en su lengua maternal.

Sabemos que la Biblia no es un libro sino toda una biblioteca y llegar a conocerla bien exige tiempo y mucho estudio, por eso en todas las sesiones de formación a nuestros catequistas y líderes de comunidades introducimos temas bíblicos. La progresión es mucho más lenta de lo que nos gustaría. Nuestros catequistas no son estudiantes sino hombres y mujeres de campo que en su mayor parte abandonaron la escuela sin terminar los estudios primarios. Es difícil hacerles comprender los diferentes géneros literarios presentes en la Biblia o hacerles entrar en la visión bíblica de la Historia de Salvación, su cronología y progresión. En cierta ocasión, pedí a un grupo de 32 catequistas que situaran cronológicamente diez personajes bíblicos de los más conocidos, como Moisés, Abraham o Juan Bautista. El resultado fue desastroso. Uno solo consiguió completar correctamente el ejercicio. Otro problema al que nos enfrentamos es la influencia negativa de ciertas sectas que hacen un uso fundamentalista de la Biblia. La manía de interpretarlo todo al pie de la letra está también bastante extendida entre nuestros cristianos, así por ejemplo muchos no llegan a captar el sentido alegórico de los relatos de la Creación del libro del Génesis o a hacer extrapolación de los contextos históricos.

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SENTIDO BÍBLICO DE LA INMIGRACIÓN: ECUMENISMO HUMANO

Esteban Tabares

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Esteban Tabares –
 
UN NUEVO PARADIGMA CREYENTE: “TU DIOS ES MI DIOS”

Para los creyentes cristianos la inmigración se nos presenta como un auténtico kairós, un tiempo de gracia, una situación desde la que Dios nos quiere decir algo, nos está pidiendo algo, se nos está revelando de alguna manera. La inmigración es hoy día una parábola en acto escrita en las líneas seculares de los procesos sociales y económicos mundiales atravesados por una injusticia estructural.

La inmigración es un fenómeno de dispersión y ruptura: separación de lo suyo y de los suyos. Cuando una persona emigra pierde su patria y muchas otras cosas más, está en trance de perder incluso su Dios o, al contrario, aferrarse a sus creencias como un fuerte núcleo identitario en confrontación con el nuevo entorno social. En el otro lado, los creyentes nacidos aquí pueden sentir recelo ante la presencia de “otros dioses”, es decir, a tener que compartir la vecindad con personas de religiones diferentes. De modo que unos y otros estamos urgidos a reformular la fe y las prácticas religiosas para encontrarles nuevo fundamento y sentido. La inmigración pone en contacto diario en un mismo territorio a gentes que antes se desconocían. Los estereotipos y los prejuicios nos condicionan a todos y emergen con mayor fuerza al tener que convivir en vecindad. Las personas inmigrantes son el “otro”, aquel que rompe nuestros esquemas y barreras culturales, nuestra seguridad, nuestra comodidad instalada. Aproximarnos mutuamente y vivir juntos el contraste humano, cultural y religioso es una ocasión propicia para hacernos más universales, más ecuménicos. Podemos vivir la mezcla con gozo y ver en los otros a nuevos compañeros de camino, a los miembros dispersos de la familia humana que se van reuniendo poco a poco. Es una oportunidad para ir deshaciendo el mito-condena de la torre de Babel y reconstruir la casa común, la oikoumene.

Un sentido bíblico de todo lo anterior lo hallamos en el libro de Rut, una bella historia de emigrantes, de acogida y de mezcla cultural-religiosa. Elimelec y Noemí con sus dos hijos tienen que emigrar y dejar las tierras de Belén (parece que en esos días no hacía honor a su nombre, “casa de pan”) para instalarse en la pagana región de Moab, al otro lado del Jordán. Pronto murió Elimelec y entonces sus hijos, libres del poder paterno, se casaron con sendas mujeres moabitas, Orfa y Rut, en contra de la voluntad de Yahvé, que había prohibido a los israelitas hacer tal cosa. Más tarde, mueren también ambos hijos y Noemí se halla ahora en una amarga situación: en un país extranjero, anciana, viuda, sin hijos ni nietos, sola, sin recursos, con dos nueras no israelitas…

Noemí decide regresar a Israel y pide a Orfa y Rut que se marchen con sus familias respectivas y la dejen volver sola a Belén. Con lágrimas, Orfa así lo hace. En cambio, Rut decide firmemente quedarse al lado de su suegra diciéndole: “No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos, y si no, que el Señor me castigue” (Rut 1,16-17). Transcurrido el tiempo, Dios premiará la fidelidad de Rut con el matrimonio con el rico Booz, de cuya descendencia procederá el Mesías, Jesús.

“Si es válida esa palabra de Rut la moabita –“tu Dios es mi Dios”-, quiere decirse que el encuentro directo entre personas es el único lugar efectivo y decisivo de la revelación de Dios; entonces el amor entre las personas es el fundamento y la medida de la fe en Dios. Eso significa que no existe ningún Dios que pueda o deba obstaculizar o destruir el amor entre las personas, limitarlo o delimitarlo, impedirlo o prohibirlo. Eso significa que Dios es la meta final de un camino que sólo se puede recorrer en la comunión del amor. Eso significa que la ‘doctrina’ acerca de ese Dios no es más que aquello que es necesario realizar para estar cerca del otro. Eso significa que todas las palabras escritas en nombre de Dios o de los dioses de cada pueblo, de cada religión y de cada cultura, se extinguen poco a poco en el gesto silencioso del amor que entre las personas rige hasta la muerte y que reconcilia a los hombres entre sí por encima de las barreras de las confesiones” (E. Drewermann).

BUENAS PRÁCTICAS QUE SON SEMILLAS

En nuestra Fundación Sevilla Acoge, ya desde su inicio en 1985, se debatió y asumió un aspecto clave de nuestra identidad en la acción: la interculturalidad. No queríamos hacer una asociación para los inmigrantes, sino con ellos. Aunque “ellos” sean diferentes de “nosotros” y viceversa. “Pero es que muchos son musulmanes”… Pues que nuestra entidad sea no confesional a fin de no cerrar la participación activa a nadie… “Pero es que tienen un estilo de trabajo, una formación, un ritmo y unos objetivos de vida diferentes”… Pues recibamos ellos y nosotros una misma formación en interculturalidad… Lo más valorado entre nosotros es la relación interpersonal, donde el conocimiento mutuo, la afectividad y la efectividad en la acción tienen prioridad sobre la diferencia de credos, etnias o culturas. En este clima humano básico es donde germina el respeto hacia la fe religiosa de unos y otros.

“Conviviendo juntos recibimos reconocimiento en la diferencia. En Sevilla Acoge no me siento ‘musulmán’, me siento cómodo, pues nadie me recuerda con ningún gesto mi diferencia de religión. Así es más fácil la relación. Sin ocultar la pertenencia, no tengo a nadie enfrente que me diga ‘qué raro eres’. (Ousseynou Dieng, senegalés y mediador intercultural).

En la convivencia diaria va produciéndose entre nosotros una especie de ósmosis, un trasvase silencioso de respeto a la fe del otro y de conocimiento de sus creencias. Porque unos y otros, aunque con diferente fe religiosa, compartimos una misma fe social, unos valores similares: este mundo no nos gusta y queremos cambiarlo a través de nuestro compromiso con los inmigrantes.

“Si sientes en lo más profundo de ti mismo que eso que te incita al bien es tu amor por Dios y tu amor por los hombres que Dios ama… Si piensas que el mal consiste en apartarse de los hombres, pues Dios los ama como te ama a ti, y que perderás tu amor por Dios si haces daño a aquellos a quienes Él ama, es decir, a todos los hombres… Entonces tú eres discípulo de Jesús (‘isawî), cualquiera que sea la religión que profeses”. (Dr. Mohammed Kâmil Husany).

ECUMENISMO HUMANO Y RELIGIOSO

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LABIBLIA EN UNA COMUNIDAD CRISTIANA

Varios Autores

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Varios Autores –
 
La Comunidad de Santo Tomás de Aquino de Madrid es una comunidad integrada en la Iglesia de Base de Madrid. Sus orígenes hay que buscarlos en la Parroquia Universitaria Santo Tomás de Aquino que hace más de 25 años fue cerrada por el arzobispado de Madrid por la incomodidad que le causaba su mensaje y su organización democrática y no basada en la jerarquización impuesta desde arriba.

No es éste el lugar de relatar nuestra historia, pero sí es conveniente enmarcar a nuestra comunidad para aquellos que no tengan noticias de ella.

Cada año esta comunidad celebra dos asambleas: una de carácter más reflexivo y otra más organizativa. En la primera de ellas hace dos años se trataron temas relacionados con el Jesús histórico y la fe. El interés que suscitó el tratamiento que se hizo del tema hizo que la Comisión de Fe y Cultura de la Comunidad en su informe anual a la asamblea organizativa propusiera ahondar en este tema. La asamblea fue un paso más allá y encargó a la comisión la organización de un ciclo de conferencias con el tema “El Jesús Histórico y el Cristo de la Fe”, conferencias que se acompañarían de una reflexión y un trabajo por grupos de manera que el formato fuese más el de conferencia-taller. Para ello se pediría a los ponentes un texto base del desarrollo de la ponencia y bibliografía de consulta.

El trabajo de la comisión, que contó con la inestimable colaboración de Evaristo Villar, cristalizó en la organización de un ciclo de seis conferencias que se refleja en el siguiente cuadro:

_ JESÚS ¿HIJO DE DIOS? Aproximaciones a la encarnación, Manuel Fraijo. _ LA VIDA Y EL MENSAJE DE JESÚS, Xabier Pikaza. _ JESÚS DE NAZARET Y SU ACCESO A LA REALIDAD A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS. “Tocar y gustar” como Jesús, Pepa Torres. _ ¿EN QUÉ CREÍA JESÚS? ¿Cómo creer en Jesús?, Fernando Rivas. _ LA CRUZ. Marcos nuevos para interpretaciones nuevas, Mercedes Navarro. _ REPENSAR LA RESURRECCIÓN, Andrés Torres Queiruga.

La valoración que se hizo del ciclo fue muy buena. La asistencia fue muy satisfactoria, tanto de miembros de la comunidad como de personas de otras comunidades. Todas las charlas tuvieron como colofón animados diálogos.

Como es natural, cada ponente enfocó el tema desde su perspectiva. No siempre fue la esperada por el auditorio, incluso a veces resultó sorprendente, pero la satisfacción general se demostró por los comentarios de los asistentes al ciclo. La petición de muchos de los asistentes de que se continuase durante el curso siguiente fue sancionada en la asamblea de la comunidad con el encargo a la comisión de organizar un nuevo ciclo complementario. Se hizo la salvedad, no obstante, de incidir en el aspecto “taller” para lo que en el segundo ciclo se pidió con mayor anticipación la documentación a los ponentes y la comunidad trató los temas en sus grupos de reflexión con la ayuda del enfoque y la bibliografía propuestos. Las reflexiones y preguntas que salieron de estos grupos se enviaron a los ponentes para que enfocaran sus charlas sobre las inquietudes plasmadas.

Este segundo ciclo, con asistencia algo menor que el primero, pero también satisfactoria contó con el siguiente programa:

_ CÓMO LEER HOY LOS EVANGELIOS. Aproximación desde los métodos histórico-críticos, Evaristo Villar. _ LOS MILAGROS DE JESÚS. Signos del Reino, Elisa Estévez. _ LA ÚLTIMA CENA DE JESÚS. Despedida, anticipación y presencia, Senén Vidal. _ LA CRUZ DE JESÚS. Ética del dolor y fuente de vida, José I. González Faus.

Debido a que el ciclo ha finalizado inmediatamente antes de escribir esta reseña no se ha hecho una valoración del mismo aunque podemos anticipar que ha satisfecho a los asistentes por los comentarios recogidos.

En la vida de la comunidad la formación y los espacios de reflexión que han supuesto estos ciclos han de contribuir al mejor conocimiento del mensaje de Jesús y a su interpretación a la luz de los estudios más modernos, ya que este tema ha experimentado un importante avance desde mediados del siglo pasado y, por tanto, no está aún incardinado en el acervo de la mayoría de los cristianos. Creemos que una comunidad como la nuestra debe avanzar cada día más en un cristianismo comprometido pero también crítico, alejarse de presupuestos manidos y asentados durante siglos que han recubierto el mensaje y la figura de Jesús de Nazaret de muchos tópicos, de muchas capas que dificultan ver la esencia de su persona y de su propuesta a la humanidad y han hecho perder de vista que lo importante de ella no es tanto el culto como la aproximación a los necesitados, a su dolor y a sus necesidades y el compromiso de acercar el Reino con nuestra acción en el mundo.