EL ISEBIT, LUGAR DE ENCUENTRO DE RELIGIONES

Adolfo Ham

– Autor: Adolfo Ham –
 
El sábado pasado en nuestro Instituto una religiosa cubana de las Siervas de S. José, profesora en nuestra escuela, graduada en la universidad de Granada, concluyó un ciclo de cuatro clases sobre el Islam en el marco del curso de Introducción al Estudio de las Religiones que dirijo, ¡y con una musulmana presente!, los alumnos hicieron el comentario: “¡esta religiosa nos quería convertir al Islam!”. Así se da el diálogo y el encuentro inter-religioso en nuestra escuela. En Cuba no hay otra institución religiosa de este carácter.

Hace más de 10 años nuestro Instituto fue creado por el Dr. Rafael Cepeda, recientemente fallecido, con el fin de preparar bíblica y teológicamente a los laicos de nuestras iglesias, teniendo en cuenta la población de 2 millones de habitantes en la Capital y el gran avivamiento religioso que hay en el país. Aunque desde sus inicios estuvo abierto a cualquier persona que quisiera matricularse con el solo requisito de haber concluido estudios pre-universitarios para ingresar en la Universidad, en la práctica subsiguiente al matricularse no solamente estudiantes de profesión cristiana, sino de otras religiones o de ninguna, se suscitó la necesidad de desarrollar una formación que respetara ese pluralismo y creara un clima de tolerancia y respeto hacia los otros. Por otra parte, debido a la tradición positivista y laica en nuestros estudios superiores, aún desde el comienzo de la república en el 1902 no se han podido hacer estudios religiosos en las universidades del Estado. Sólo en aquellas universidades privadas que comenzaban a fundarse poco antes del triunfo de la revolución, pero que fueron cerradas por el Gobierno Revolucionario debido a su política educacional centralizada.

En Cuba no existen las grandes religiones orientales con membresías importantes, aún el Islam está recién comenzando, principalmente entre personas de la raza negra. El fenómeno que sí es típico de Cuba y otras islas del Caribe es el crecimiento de religiones afro-cubanas, que, en general, desde los tiempos de la esclavitud se han sincretizado con la religión católica. Hay instituciones culturales especializadas como el Centro “Fernando Ortíz” donde se estudian estas religiones y se publican libros que las dan a conocer. Pero uno de los problemas es que estas religiones se han dado a conocer más bien como foIk-lore” cubano, y por este motivo han podido organizarse y legalizarse por primera vez ante las autoridades competentes, y hasta han enviado ya misioneros al exterior.

Cuando vienen a estudiar con nosotros “baIawos” (sacerdotes principalmente de la santería, o religión yoruba) les exhortamos a examinar mejor sus raíces, a articular mejor sus teologías, a estudiar las religiones y las “filosofías” africanas y generalmente hacen sus tesinas y tesis sobre estos temas, relacionando la fe y teología cristianas con sus creencias. Tenemos una estudiante musulmana de cuarto año preparando su tesis/ tesina acerca de una “Teología de la Liberación” basada en el Corán, utilizando obras como las del Prof. Essack musulmán de África del Sur, en esa línea. Se ve que de esta manera estamos ayudando a que la comunidad islámica que va surgiendo crezca con una mentalidad abierta.

Desafíos: 1. Creación de otras cátedras extra-curriculares para profundizar en las otras religiones vivas. Gracias a una pequeña donación recibida a partir de enero se ofrecerán cursos de Hinduismo, Budismo, religión, cultura y filosofía indias. Sería muy importante poder hacer lo mismo con el Islam, el Sufismo, el Taoísmo. 2. Ampliar la biblioteca con una mejor colección de obras sobre religiones. 3. Ampliar el proyecto de publicaciones de estas materias. 4. Propiciar vínculos con centros y asociaciones que representen a otras religiones, así como relaciones con seminarios y profesores especialistas que puedan empeñarse en el diálogo inter-religioso.

LOS TEMAS MÁS LACERANTES DE BIOTECNOLOGÍA EN ÁFRICA

Begoña Iñarra

Éxodo 90 (sept-oct.’07)
– Autor: Begoña Iñarra –
 
Miro a la bio-ética” como la “ética de la vida” y la vida en África está muy amenazada por la pobreza, el sistema neoliberal que excluye a África de los beneficios de la globalización y le hace pagar los costes, así como por la ruptura cultural impuesta por la esclavitud y la colonización.

Desde mi experiencia de trabajo en cuestiones de justicia y paz, uno de los temas más importantes de biotecnología en África hoy son los Organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos. El problema es no sólo científico, sino más bien es un problema económico y político, por la manera en que las compañías de transgénicos se están introduciendo en el mercado africano y están obligando a los países a legislar a favor de los transgénicos, cuando en realidad debían de legislar para protegerse de ellos. África no necesita transgénicos. Aunque puede que algún transgénico fuera conveniente o bueno para África, la imposición de los OGM, la “entrada” por la puerta de atrás de estas compañías y de USAID, hace que los problemas sean mayores que los beneficios. El mayor problema es el de la pérdida de la riqueza biológica del continente y el problema económico que puede estar ligado a la compra de semillas y de productos químicos (intrants) para que den fruto abundante. Los pequeños cultivadores africanos (la mayoría de la población) no quieren transgénicos y prefieren mejorar sus semillas que han hecho la prueba de una selección y calidad frente a condiciones meteorológicas adversas.

La seguridad alimentaria de los hogares en África no aumentará con la biotecnología y a largo plazo ésta puede debilitar la viabilidad de los pequeños granjeros. Una prueba de ello son las grandes coaliciones de campesinos, sindicatos, universidades, ONG que se unen en Afrecha Occidental, Afrecha Austral y Afrecha Oriental para luchar contra los OGM.

Otro problema importante es la biopiratería, y el patentado de productos basados en la riqueza biológica de África, que benefician a las multinacionales, pero de los que los pueblos que los han descubierto, usado y protegido durante siglos no ven los beneficios.

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LAICIDAD Y ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN EN LA ESCUELA PÚBLICA

Luis Gómez Llorente

Número 80 (sept.-oct.’05)
– Autor: Luis Gómez Llorente –
 
1. LO QUE DEBIERA SER

Aceptada la laicidad del Estado,y, por tanto, su neutralidad o estricta aconfesionalidad, lo más coherente sería que en la escuela pública no se impartiera ningún tipo de religión confesional, sin perjuicio de que hubiera una materia común para todos los alumnos sobre el Hecho Religioso, basada epistemológicamente en disciplinas tales como la Historia de las Religiones, la Fenomenología de la Religión, la Filosofia de la Religión, etc.

Una tal enseñanza, de carácter estrictamente académico, debiera ser impartida por personal especialista,proceda de cualesquiera Universidades, que acredite simplemente su altura científica y pedagógica como el resto del profesorado, gozando, por tanto, de idéntico estatus profesional a todos los efectos.

La extraordinaria importancia del hecho religioso no sólo en la historia de la humanidad, sino en el presente de nuestras sociedades, lo justificarían ampliamente, logrando así el grado de sistematismo y atención que resultan inalcanzables con la hipotética “transversalidad” de estas enseñanzas.

Nos consta que muchosteólogos y no pocos profesores de religión comparten este planteamiento. Sin embargo, no podemos profundizar aquí en su desarrollo porque, como es bien sabido, la postura de la Jerarquía de la Iglesia católica lo descarta categóricamente. Ellos quieren una enseñanza de la religión para los católicos basada en la Sagrada Teología, doctrinalmente diseñada y controlada por la Jerarquía, a cargo de un profesorado cuya “missio” dependa de la autoridad eclesiástica. Ellos sólo aceptan y proponen un conocimiento del Hecho Religioso de carácter estrictamente académico para los paganos, para los que rehúsen las clases de religión confesional, a los que, por cierto, pretenden imponérselo obligatoriamente como alternativa.

2. LO QUE PUDIERA SER

La Jerarquía católica exige -y está desde luego en su derecho- el cumplimiento estricto del artículo 27,3 de la Constitución, y el artículo IIº del Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales, suscrito entre el Estado español y la S. Sede. Por tanto, dejando aparte otras especulaciones, tal es el marco en el que han de producirse por ahora las propuestas viables.

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LAICIDAD Y CREENCIAS EN LA BIOÉTICA

Lydia Feito Grande

Número 80 (sept.-oct.’05)
– Autor: Lydia Feito Grande –
 
LA bioética es una disciplina que nació en los años 70 del siglo XX para ofrecer algunas respuestas a los interrogantes surgidos en la aplicación de las nuevas tecnologías biomédicas. Su espectacular desarrollo y el hecho de afrontar problemas de la humanidad de tan grave calado hace que la bioética no pueda considerarse como una disciplina o movimiento limitado a un campo profesional o a una cultura. Algunos autores llegan incluso a afirmar que la bioética, en tanto que ética de la vida, es la ética civil de todas nuestras sociedades. Ello es así porque resulta difícil encontrar un problema importante de nuestra sociedad (biológico o de otra índole: económico, social, político, científico o cultural) que no esté relacionado con la bioética.

La bioética nos hace pensar qué significa la vida humana, qué significa ser persona, qué responsabilidad tenemos ante el futuro, cuáles son las vías legítimas para lograr objetivos moralmente defendibles. Por eso tiene un calado filosófico indudable. La biomedicina está implicada ahora en asuntos que antes eran privados y personales, como los procesos del nacimiento y la muerte. También nos interroga acerca de qué intervenciones son correctas y cuáles no, especialmente cuando nos referimos a la investigación biomédica.

Es este terreno de la investigación el que, además de ofrecer prometedores resultados, nos coloca en difíciles situaciones, en las que se impone la necesidad de un análisis cuidadoso de las opciones posibles, sus consecuencias, su viabilidad. De ahí que sea una importante fuente de debates y dilemas bioéticos, puesto que supone una reflexión sobre los valores de nuestra sociedad, sobre el modo de asumir una realidad siempre cambiante con criterios que podamos compartir en una sociedad plural. Y la tarea no es nada fácil, pues, además de los argumentos racionales que podamos aducir en la discusión, es claro que también pesan en nuestras posiciones las creencias, ya sean políticas, religiosas o de cualquier otra índole. Y, como ya subrayara Ortega y Gasset, las creencias son el fundamento sólido de nuestra vida, sobre el que actuamos y pensamos.

Será insuficiente todo el énfasis que se haga en la importancia de hacer explícitas y razonables las creencias. Por más que cada uno considere que existen verdades evidentes, en una sociedad diversa y multiforme es preciso distinguir aquello que forma parte de una creencia personal, de los valores que pueden consensuarse como mínimos de convivencia, basados en la garantía de la libertad de opción para cada uno, precisamente como salvaguarda de esas creencias. En temas tales como, por ejemplo, la investigación con células troncales, donde se plantea la posibilidad de utilizar embriones, se hace palpable la necesidad y la dificultad de articular las diferentes creencias. Tal cosa es comprensible, ya que la determinación del momento en que comienza la vida humana necesita de los datos científicos, pero ciertamente no puede reducirse a ellos. Es, por tanto, objeto de análisis desde posiciones filosóficas, religiosas, etc., que abordan las cuestiones del sentido y el valor de la vida, y que son, en definitiva, las que proponen definiciones de la dignidad de la persona como elemento a proteger y respetar.

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CIUDAD SIN LÍMITES

Luis Pernía Ibáñez

Éxodo 94 (may-jun.’08)
– Autor: Luis Pernía Ibáñez –
 
Hablar de experiencias de “ciudadanía cosmopolita” es algo pretencioso. A la compleja delimitación del término ciudadanía se le agrega un adjetivo que parece del todo impropio y que por definición traspasa fronteras. Ciudadanía alude a mi posesión como sujeto de derechos en relación a un Estado. Mientras cosmopolita hace referencia a esos mismos derechos por encima de la pertenencia a un Estado.

Parece que aquel viejo ideal de los estoicos de la cosmópolis o ciudadanía universal toma actualidad con el empuje de la presente globalización, volviendo a ilustrar el sueño o, a lo mejor, el mito de una comunitas urbis que hicieron suyo muchos filósofos, pensadores o juristas. Es el caso de Francisco de Vitoria con su ius gentium con el que pretendía un Derecho Universal para toda la Humanidad, en el que el ser humano es sujeto de derechos por ser ciudadano del mundo. O el Derecho Cosmopolita del jurista austriaco Hans Kelsen que, de la misma manera, sitúa al ser humano como sujeto de derechos por pertenecer a la civitas máxima. No podemos olvidar tampoco a Kant cuando señalaba en sus lecciones de Pedagogía, que prolongaban la línea de su Paz Perpetua, que la ciudadanía cosmopolita es algo fundamental y buscando una educación permanente en este sentido a los jóvenes.

Málaga, al abrigo de Gibralfaro y abierta al mar es la historia de un nomadeo constante, lugar de encuentro de numerosos pueblos y culturas durante siglos, grupo humano que también en su tiempo salió a hacer la Américas y las Europas, lugar donde los jubilados europeos encuentran el calor del sol y de la playa, y, últimamente lugar especial de llegada de inmigrantes en busca de una vida mejor.

Esta realidad migratoria que ahora conforma y atraviesa de abajo arriba y de un lado a otro toda nuestra sociedad, es claramente distinta de aquella de las maletas de cartón de nuestros padres u abuelos a Centroeuropa, norte de Africa o América. Sin embargo, hay también notas comunes, cuestiones que se repiten y los mismos mensajes que hacen imperecedera la memoria migratoria, como la inseguridad derivada de no tener papeles, el aceptar trabajos que los nativos no quieren o la criminalización de sus conductas.

Y, aunque lentamente se perciben los aspectos positivos de la inmigración, como la presencia de niños y niñas de otros países en nuestras escuelas, que empezaban a clarear con el bajón demográfico, o el generoso ingreso que significan las aportaciones de los inmigrantes a la Seguridad Social y a la Hacienda Pública o, en fin, la riqueza cultural que nos llega de otros rincones del mundo, podemos hablar de pequeños pasitos en la construcción de una ciudadanía cosmopolita.

Un pasito en este sentido ha sido la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes, cuando diversas organizaciones allá por 1990 como Asociación de Mujeres Progresistas “Mitad del Cielo”, Asociación Pro Derechos Humanos, Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA), CCOO, CEAR, UGT, HOAC, Comisión 0,7, Málaga Acoge o Secretariado Diocesano de Migraciones empujadas por la urgencia y las inquietudes que de modo repentino se plantean a la opinión pública en lo concerniente a la inmigración, se organizan como entidad pública buscando el protagonismo de la sociedad civil como mejor antídoto contra un poder político que se extralimita en sus funciones y no legitima el fenómeno migratorio. Desde entonces en esta frontera sur de Europa se van marcando hitos que crean y recrean esa utopía de una ciudadanía cosmopolita. Como aquellas actuaciones para acoger en la península los primeros colectivos de subsaharianos que en 1993 habían atravesado la llamada. por aquel entonces “frontera de cristal” de Ceuta y Melilla. Fue una experiencia de acogida en numerosos pueblos de Andalucía: Lebrija, Alameda, Ronda, Campillos, Humilladero, etc., que fueron posada y lumbre durante muchos meses para los recién llegados. O aquel crudo enfrentamiento con el Gobierno que entendía la inmigración como un problema y en aras a la eficacia ordena la ex- pulsión de 103 inmigrantes africanos en aviones militares, previamente sedados. Las manifestaciones y denuncias aquella primavera de 1997 contra en Centro de Internamiento de Extranjeros de Capuchinos donde un grupo de senegaleses sufre vejaciones, golpes y un trato poco acorde con los derechos humanos. Aquella llamada por la Plataforma “inferencia despreciable” que a primeros del 2002 supuso la muerte de siete inmigrantes en el incendio de los calabozos de la Comisaría Provincial. Los encierros en la Catedral de Málaga en 1998 y 1999 para redimir a los centenares de inmigrantes que vagaban pos las calles. Las querellas judiciales ante el marco estrictamente policial que se da las políticas migratorias que cristalizan en la Ley de Extranjería 8/2000. Las numerosas manifestaciones durante tantos años por los inmigrantes ahogados en las brumosas noches del Estrecho y de la costa sahariana, sobretodo aquellas silenciosas y casi espontáneas cuando llegaba la noticia. El CIE de Capuchinos y los CIE de cualquier lugar han sido y son el caballo de batalla de la Plataforma pidiendo su cierre. En los días que corren son las diversas actuaciones contra la Directiva de Retorno y que tendrán su máxima expresión en el Foro Mundial de las Migraciones en septiembre en Vaciamadrid.

Otro pasito o botón de muestra de esa ciudadanía cosmopolita es la referida a la que lleva a cabo el pueblo español en relación al pueblo saharaui. Mientras Gobierno español y la comunidad internacional, especialmente Francia y EE.UU flirtean con Marruecos desoyendo los acuerdos de Naciones Unidas en relación al Sáhara ocupado ¿Cómo es posible entender que, en estos días de verano, lleguen a Andalucía 3000 niños saharauis y al resto del Estado 5000 niños, y sean acogidos con el mayor cariño por las familias, a pesar de haber pasado más de treinta años de la famosa Marcha Verde? ¿Cómo puede entenderse que año tras año, desde 1989, nuestra gente, la gente de la calle, se vuelque con el pueblo saharaui enviando camiones de arroz, azúcar y aceite a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf?

Existen, pues, pequeñas prácticas que abren un horizonte para responder a ese ¿Hacia donde debe ir la globalización? Que es esa ciudadanía universal, una ciudad sin límites, cimentada en una Ética Intercultural, cuyo eje de valores va abordando prácticas educativas que anteponen a cualquier situación económica, social, política, religiosa, el respeto a los derechos y la dignidad del hombre, en su singularidad y en su diversidad.

APUNTES SOBRE LAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN HUMANA ASISTIDA

Marciano Vidal

Éxodo 90 (sept-oct.’07)
– Autor: Marciano Vidal –
 
REALIDADES HUMANAS Y DATOS CIENTÍFICO-TÉCNICOS

Infertilidad y esterilidad

Se denomina infertilidad a la incapacidad para concebir, si bien ésta puede ser una situación no definitiva. La esterilidad, en cambio, es la incapacidad definitiva o irreversible para concebir, por falta de gametos útiles.

Tanto la infertilidad como la esterilidad constituyen una enfermedad o la consecuencia de una enfermedad, con sus componentes físicos, psíquicos e incluso sociales. Desde este punto de vista, cualquier procedimiento dirigido a remediarla, desaparezca o no la causa que la origina, debe ser entendido como una medida terapéutica. La esterilidad humana es atribuible, en un 40%, a factores masculinos, en otro 40% a factores femeninos y en el 20% restante a factores de los dos miembros de la pareja.

En términos generales se acepta que en España son estériles entre un 10 y un 13 por 100 de todas las parejas en edad fértil, es decir, aquellas cuyas edades oscilan entre los quince y los cuarenta y nueve años.

La esterilidad del matrimonio o de la pareja puede llegar a traducirse, con el tiempo, en un elemento de frustración y desencanto que incluso llegue a modificar las relaciones matrimoniales y los comportamientos personales, familiares y sociales. El desarrollo paulatino de una auténtica patología psíquica, su somatización manifiesta y de posible agravamiento a medida que los años pasan, puede terminar con una desintegración de la pareja. No siempre ocurre así, pues a veces la esterilidad es aceptada sin mayores repercusiones, pero en cualquier caso debe ser enfocada desde la medicina como un proceso patológico, como una disfunción que debe ser objeto de tratamiento, sea éste curativo o sustitutivo, con la intención de lograr Descendencia y restablecer el equilibrio personal y social de la pareja.

Posibilidades de curación

Se utiliza la expresión “técnicas de reproducción humana asistida” para referirse a las intervenciones médicas en orden a solucionar problemas de esterilidad y así favorecer la transmisión de la vida humana. Dos son las técnicas principales:

Inseminación artificial (IA). La inseminación propiamente dicha consiste en depositar el semen, fresco o descongelado, en el canal endocervical o en una cazoleta que se adapta a la parte vaginal del cuello del útero, a fin de hacer llegar los gametos masculinos al encuentro del óvulo, previamente suscitado mediante una monitorización de la ovulación. Se trata de una acción médica sencilla, indolora y de carácter ambulatorio.

Fecundación “in vitro” con transferencia de embriones (FIVTE). La fecundación “in vitro”, a diferencia de la fecundación “in vivo”, es la que puede lograrse en el laboratorio y en las condiciones adecuadas cuando se ponen en contacto un/os óvulo/s con espermatozoides, uno de los cuales lo/s fertiliza. La FIVTE se articula en cuatro momentos: 1) recogida del óvulo/s (ovocito/s) de la mujer; 2) recogida del semen; 3) contacto de los gametos y fecundación in vitro (los óvulos fecundados se mantienen en el medio de cultivo durante doce a veinticuatro horas, tiempo en el que aproximadamente un 80% van dividiéndose en células o blastómeros; 4) transferencia de embriones al útero para su ulterior desarrollo y alumbramiento.

Del total de parejas estériles, un 20% aproximadamente pueden ser tratadas por inseminación artificial y un 40% lo pueden ser por fecundación in vitro con transferencia de embriones.

Ámbito y formas de uso

Las técnicas de reproducción humana pueden ser utilizadas en ámbitos variados y con fines diversos:

– Lo más normal es que tengan una finalidad terapéutica, es decir, para corregir la esterilidad. Pero también pueden realizarse con otros objetivos, por ejemplo: inseminación de carácter eugenésico; fecundación artificial para obtener embriones en orden a un uso no procreativo (para obtener células troncales, etc.). En el horizonte de la presente consideración únicamente entra el uso terapéutico, para curar la esterilidad.

- Pensando en el bien de quien va a nacer y teniendo en cuenta la realidad de la procreación como un elemento vinculado al amor de conyugalidad, las técnicas de reproducción humana se diversifican por razón del ámbito en que se realizan: 1) en mujer sola (soltera, divorciada, separada o viuda); 2) en pareja homosexual (en una de las mujeres que forman dicha pareja); 3) en pareja heterosexual estable; 4) en matrimonio. Teniendo en cuenta las dos razones indicadas –el bien de quien va a nacer y el significado de la procreación humana como una realidad vinculada al amor de conyugalidad- una ética exigente limita el posible uso de las técnicas a la procreación conyugal.

– Delimitando su uso al ámbito del matrimonio, las técnicas de reproducción humana pueden tener una ulterior diversificación. Hay situaciones en que los miembros de la pareja tienen todo lo necesario para lograr un embarazo: es el caso de la inseminación de cónyuge (IAC o, en inglés, IAH) y de la FIVTE conyugal. La carencia de alguno de los requisitos origina variaciones a tener en cuenta: inseminación con semen de donante (IAD); fecundación artificial con donación de gametos femeninos o/y masculinos o de embriones. En algunos documentos se denomina inseminación o fecundación artificial homóloga cuando no hay donación y heteróloga cuando sí se da. Sin embargo, las expresiones no son exactas ya que lo heterólogo y lo homólogo tiene que ver con diferente o con igual especie, cosa que aquí no acaece.

Criterios de valoración ética

Son descartables los “abusos” de las posibilidades ofrecidas por las técnicas de reproducción humana asistida: manipulaciones sobre embriones humanos o manipulaciones sobre el proceso reproductor. También es descartable el alquiler de útero o la maternidad subrogada. Prescindiendo de valoraciones ulteriores han de ser consideradas inaceptables las maternidades provocadas en edad avanzada: en esos casos en lugar de “madres” habría que hablar de “abuelas”. La selección de sexo no terapéutica u otras formas selectivas de procreación también han de ser tenidas como desviaciones del recto uso de las posibilidades técnicas.

a) Dentro de la ética racional y civil En un discurso de ética racional y dentro de las sensibilidades de la ética civil es muy difícil razonar sobre la inmoralidad del uso de las técnicas de reproducción humana en dos situaciones concretas: fuera del matrimonio; para solucionar una enfermedad seria de un hijo ya nacido, procreando selectivamente otro hijo que tenga compatibilidad de donación de tejidos u órganos para el primero.

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ISLAM COMO EXPERIENCIA MÍSTICA DE LOS SUFÍES

Mehdi Flores

Éxodo 88 (marz.-abril’07)
– Autor: Mehdi Flores –
 
Nuestra comunidad de Junta Islámica nació en Granada hace ya treinta años, fruto del acuerdo de un grupo de jóvenes andaluces recién convertidos al islam y practicantes del sufismo, corriente de la espiritualidad islámica que mejor colmaba las expectativas de experiencia religiosa de aquel conjunto de amigos, muchos de los cuales provenían de la militancia política de izquierdas y de movimientos alternativos.

Hace una docena de años la comunidad compró unos terrenos en Almodóvar del Río, en la provincia de Córdoba, donde tiene su sede actual y desde donde viene desarrollando una intensa labor de producción de pensamiento islámico que se ha concretado en numerosas publicaciones, en especial la revista Verde Islam y el sitio de internet Webislam, que se ha convertido en uno de los referentes informativos islámicos a nivel internacional.

Junta Islámica es una comunidad de creyentes musulmanes abierta al diálogo interconfesional, a los encuentros ecuménicos y a la colaboración entre las distintas maneras de entender y vivir la fe en un Dios único, en la tradición del profeta Abraham, los profetas de Israel y del profeta Muhámmad, que para los musulmanes confirma y completa el ciclo de la revelación profética e integra el resto de las revelaciones pasadas.

Junta Islámica ha promovido la organización de varios congresos señalados, tales como el primer congreso de musulmanes hispanos que tuvo lugar en Sevilla, hasta congresos de feminismo islámico, así como cursos de cultura y religión islámica en la UNED, cursos de árabe en Marruecos y Libia, y distintos encuentros interreligiosos, juveniles y culturales.

Durante más de diez años, Junta Islámica lideró la Federación de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) y tomó parte activa en la elaboración del Acuerdo de Cooperación entre el Estado español y la Comisión Islámica de España, máximo órgano de representación musulmana en nuestro país, cuyo Secretario General fue Mansur Escudero, presidente a su vez de nuestra asociación.

Otro campo en el que nuestra comunidad destaca por su labor es en la certificación de productos halal, es decir, productos certificados como legales según los criterios de la ley islamica, tanto alimentarios como de otro índole, como por ejemplo, de carácter bancario. El Instituto Halal es una de las instituciones más prestigiosas en el mundo en este sector.

Nuestra espiritualidad, como se ve, no está reñida con una acción social comprometida con la realidad social en la que vivimos, sino al contrario, creemos que es parte fundamental de nuestro camino espiritual, una parte que vivimos como servicio a los hermanos y a la sociedad en general.

Con excepción de unas pocas familias que viven en Almodóvar del Río, la mayoría de los miembros de la comunidad viven en localidades diferentes conectados por una intranet propia que nos permite estar comunicados e informados al instante de todas las decisiones y noticias que afectan al grupo. Mediante un sistema de consulta o shura islámica se toman las decisiones de manera democrática y efectiva.

Nuestra fuente de espiritualidad es el Corán y la Sunna o modelo de vida del profeta Muhámmad tal como nos ha sido enseñada por maestros espirituales que se reclaman de la vía o camino sufí.

El sufismo es el corazón del Islam. La palabra sufismo proviene del adjetivo árabe sufí. ‘Ali ibn ‘Uzman al- Hujwiri (siglo XI) en su libro ‘Kashf al-Mahjub’ (El desvelamiento de lo velado’) el tratado más antiguo sobre el sufismo persa expone las distintas etimologías de la palabra sufí:

“Algunos afirman que el sufí es llamado de esta forma porque lleva un vestido de lana (suf), otros afirman que se le llama así porque es del primer rango (saff), otros dicen porque los sufíes dicen pertenecer a la Familia del Banco (Ahl al-Suffa) que se reunían alrededor de la mezquita del profeta. Otros afirman que el nombre deriva de safà, pureza”.

En los diccionarios árabes la palabra sufí aparece mencionada dentro de la raíz swf de donde proviene la palabra suf que significa ‘lana’.

Según una interpretación habitual, muchos sufíes se abstenían de ponerse vestidos finos y en su lugar vestían, como los pobres, ropas hechas de lana burda. Del profeta Muhámmad se sabe que vestía como los más pobres y que a veces vestía de lana basta. Fátima, la hija del profeta y esposa de Alí, también usaba vestidos de lana burda, en concreto uno compuesto de doce partes remendadas con fibra de palmera.

Los sufíes hablan de sí mismos con más frecuencia refiriéndose a «los pobres», al-fuqarà, plural de faqir, en persa darvish, lo que ha dado en Occidente «fakir» y «derviche ».

La pobreza en cuestión no es otra que la de las Bienaventuranzas: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el reino de los cielos.» Pero el origen del término que usan los sufíes es un versículo del Corán: Dios es el Rico y vosotros los pobres (XLVII, 38).A diferencia de la Bienaventuranza, éste se refiere a la humanidad en general, expresando un hecho del que ninguna persona puede sustraerse.

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LA ESCUELA DE SERONDA: NATURALMENTE INTERCULTURAL

Luis Nosti

Número 83 (marz.-abril’06)
– Autor: Luis Nosti –
 
En el año 94, el Consejo de la Juventud del Principado de Asturias puso en marcha la Primera Escuela de Seronda (en castellano Escuela de Otoño), con la intención de crear un espacio formativo y de intercambio de experiencias entre las personas vinculadas al movimiento asociativo juvenil. Pensada en un principio para atender a las necesidades de las asociaciones del ámbito del Principado, con el correr del tiempo ha ido ampliando su campo de visión y acogiendo a personas de muy diversa procedencia.

Año tras año, la Escuela toma forma a través de una sucesión de jornadas, cursos y mesas redondas que transcurren a la par que un programa de actividades complementarias de carácter cultural y lúdico para fomentar la convivencia entre sus participantes. Las temáticas tratadas y los perfiles de los centenares de jóvenes que acuden a ella cada edición, han contribuido a consolidarla como un foro abierto desde el que se pretende reforzar la conciencia ciudadana entre la juventud, teniendo siempre como objetivo último la defensa de la dignidad humana. Organizada en un principio por el Consejo de la Juventud del Principado en solitario, con el tiempo se le han sumado otros consejos locales de juventud y diversas entidades juveniles, lo que ha propiciado que el encuentro se haya abierto de par en par a la sociedad civil, ya que la Escuela también cede sus espacios a aquellas organizaciones que deseen celebrar en su seno sus propias actividades. De este modo, Seronda ha ido ampliando su enfoque y atrayendo a diversos colectivos: feministas, personas que defienden las diferentes formas de vivir su sexualidad, sindicalistas, hablantes de lenguas minoritarias, ecologistas, educadores, gitanos, artistas alternativos, voluntarios europeos, inmigrantes, y todos aquellos que tienen abierta una lucha por un mundo en el que quepamos todos, han pasado y siguen pasando por Seronda para debatir, denunciar, intercambiar experiencias y, en definitiva, hacerse oír.

Edición tras edición, se comprueba que hay temas que siempre tienen presencia en esta Escuela, aunque la manera de enfocarlos evoluciona al mismo tiempo que evoluciona la propia dinámica de la realidad. Así, la igualdad radical entre hombres y mujeres forma parte de las grandes inquietudes y reivindicaciones de Seronda. Y también la dignidad de las personas que, hasta hace poco, no tenían los mismos derechos que el resto de la ciudadanía a causa de su orientación o identidad sexual, por cuyo reconocimiento siempre se ha apostado desde el Consejo de la Juventud. La prostitución y los problemas y necesidades de las personas que viven inmersas en ella, y la educación sexual con especial atención a la prevención del VIH, también son preocupaciones prioritarias en Seronda. Lo mismo sucede con las políticas juveniles, especialmente en lo referente a los problemas de la vivienda y el empleo, con la denuncia expresa y contundente de la precariedad laboral que padecen los jóvenes. Y es que Seronda ha tratado siempre de ofrecer una tribuna a todas aquellas personas que corren el riesgo de ser excluidas en cualquier rincón del planeta. Así, por ejemplo, dentro de la Escuela se ha celebrado el II Encuentro de Inmigrantes en Asturias, diversos colectivos gitanos han organizado sus foros y planteado sus reivindicaciones, representantes saharauis han venido a denunciar la situación de su pueblo, y se ha analizado y evaluado la cooperación con el Sur en la que trabajan numerosas organizaciones juveniles. Igualmente se han estrechado lazos con jóvenes de otros lugares de Europa pertenecientes al Servicio de Voluntariado Europeo y a las diversas entidades juveniles que, en los distintos países de la Unión, mantienen vivas las mismas inquietudes que los jóvenes asturianos y españoles.

De esta forma, la Escuela de Seronda, que jamás se propuso ser un encuentro intercultural, ha terminado siéndolo de hecho y de manera transversal en muchas de sus ediciones, y ello por el mero devenir natural de las sociedades. Porque, afortunadamente, en todos los lugares del mundo hay personas anónimas que, inmersas en la realidad que les ha tocado vivir, trabajan por la causa común de la solidaridad y la dignidad humana: personas que de un modo u otro están llamadas a encontrarse, en esta y en todas las pequeñas y grandes Serondas del mundo.

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CETR, UNA APROXIMACIÓN AL CULTIVO DE UNA ESPIRITUALIDAD LAICA

Marta Graners

Éxodo 88 (marz.-abril’07)
– Autor: Marta Graners –
 
CETR, Centro de Estudio de la Tradiciones Religiosas, es un centro laico que trabaja en el seno de la sociedad laica ; no parte de ninguna institución confesional ni pretende conducir a ninguna institución confesional u ortodoxia. Nació en Barcelona, en el año 1999, por iniciativa de un grupo de personas que llevaban más de 20 años estudiando textos de las diferentes tradiciones religiosas así como las repercusiones epistemológicas y valorales que acarrea la nueva sociedad de innovación y cambio continuo en la que estamos immersos.

En el trasfondo de la iniciativa se encuentra por un lado la preocupación por el hecho de que las tradiciones se hayan vuelto opacas para la mayoría de los ciudadanos de hoy, lo que les ha llevado a desinteresarse por ellas; y por otro lado el reconocer que en las tradiciones religiosas se encuentra una de las fuentes principales de cultivo de la calidad humana que la historia de la humanidad nos ha legado. ¿Por qué consideramos las tradiciones religiosas como fuente de calidad humana, a pesar de los grandes desastres de los que han sido responsables? Porque en ellas se muestra de manera explícita que la egocentración fruto de nuestra condición de seres necesitados, es el impedimento fundamental que los humanos precisamos erradicar para poder tener un acceso directo, desinteresado, lúcido a la realidad. En las tradiciones, en todas ellas, se nos habla de que si dejamos de lado la egocentración, bien sea por conocimiento de la verdadera naturaleza de la realidad, o por amor a los demás, o por amor a la divinidad, nuestra visión del mundo y de los otros cambia radicalmente. Las cosas se trasforman hasta el punto de poder ver en toda realidad una dimensión de sutilidad, presente, existente y masiva que es conocida y totalmente desconocida a la vez.

Nuestra sociedad vive de la innovación y el cambio continuo cuyo dinamismo afecta nuestra vida individual y colectiva. Un cambio continuo en ciencia y tecnología que repercute en flexibilidad de las formas de vida. Hoy sabemos que nos organizamos, a todos los niveles, mediante proyectos acordados entre nosotros y no por designios venidos de fuera. Los proyectos de las nuevas sociedades ya no proceden, como los de nuestros antepasados preindustriales de Dios, ni proceden, como los de los hombres de la primera industrialización, de la naturaleza misma de las cosas. Nosotros mismos somos los únicos responsables de nuestro destino y, con él, del destino de todo lo que vive en este planeta. Por ello las religiones entendidas como garantes de proyectos de vida proclamados como venidos de Dios, convertidas en fundamento de la moralidad y del comportamiento de individuos y grupos, como legitimadoras de sistemas sociales jerárquicos han dejado de tener sentido para gran parte de los conciudadanos de hoy.

Lo que ofrezcan las venerables tradiciones religiosas a las sociedades industriales desarrolladas tiene que ser compatible con las estructuras de sociedades que viven del movimiento continuado en todos sus niveles. Por consiguiente, las que hasta ahora hemos llamado religiones, o dan algo real, ya, aquí, ahora o dan creencias y preceptos. A nuestras sociedades no les interesan ni las creencias ni los preceptos, no porque sean decadentes sino porque no pueden ni someterse ni creer, debido a que se ven forzadas a vivir de la innovación continua, y la innovación continua es creación continua y cambio continuo. Al no poder interesarse por lo que se presenta como un cuadro de creencias se tira al niño junto con los pañales.

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LA REVELACIÓN PROGRESIVA SEGÚN LOS BAHÁ’ÍS

José Luis Marqués Utrillas

– Autor: José Luis Marqués Utrillas –
 
La Fe bahá’í es una religión desconocida para muchos. Surgió a mediados del siglo XIX en Irán y en el XX se ha ido extendiendo por todo el mundo. Todavía algunas enciclopedias la definen como una secta musulmana, un movimiento sincrético o “un racionalismo antimusulmán e irreligioso”. Sus cinco o seis millones de seguidores proceden de más de 1.200 etnias y de todas las culturas. De hecho es la segunda religión más extendida geográficamente después del cristianismo. Sus templos, uno en cada continente hasta ahora, son circulares y con nueve puertas, un lugar de encuentro para cualquier ser humano que entre en ellos, venga de donde venga.

Su fundador, Bahá’u’lláh (1817-1892) fue encarcelado en una hedionda mazmorra de Teherán (1852) y allí se sintió llamado por Dios para su gran misión, como Moisés ante la zarza ardiente o Jesús en el Jordán. Su precursor, el Báb, fue fusilado y miles de correligionarios fueron terriblemente masacrados. Daban su vida por reconocer que el Báb era el Mahdí o el Qaim esperado durante siglos por los musulmanes, como los judíos conversos lo hacían por ver en Jesús de Nazareth al Mesías o Cristo de las profecías bíblicas. Pero el Báb, aunque hizo una gran reforma del islam que podía haberse convertido en una nueva religión, anunció que detrás de él venía “Aquel a quien Dios manifestará”. Cuando Bahá’u’lláh se presentó como tal en Bagdad, a punto de empezar una nueva etapa de su largo exilio, la mayoría de los babíes lo siguieron.

Bahá’u’lláh proclamó, primero a sus seguidores y más tarde a los dirigentes políticos y religiosos más relevantes (incluido el Papa Pío IX) que él era el enviado de Dios para esta época. El objetivo de su revelación era renovar la única y eterna religión de Dios manifestada a los hombres en diversas épocas según las condiciones de los hombres. Según Bahá’u’lláh no hay más que un Dios y todas las religiones proceden de Él. Sus fundadores son como los maestros de una misma asignatura que se adaptan a la capacidad del niño según va creciendo. Aunque podemos conocer a Dios en todas las cosas y más aún en nosotros mismos, Dios ha querido manifestarse en unos seres humanos muy especiales, de alguna forma divinos, para que podamos conocerle mejor. Por eso Bahá’u’lláh les llama “Manifestaciones de Dios” y reconoce en ellos una realidad humana y otra divina, como un espejo en el que se refleja la luz del sol. Ha habido diversas Manifestaciones de Dios en el pasado y las seguirá habiendo en el futuro.

Habiendo creado el mundo y todo lo que en él vive y se mueve, Él (…) escogió conferirle al hombre la singular distinción y capacidad de conocerle y amarle, una capacidad que debe necesariamente ser considerada el impulso generador y el objetivo primordial que sostiene la creación entera. (…)

Sobre la más íntima realidad de cada cosa creada Él ha derramado la luz de uno de Sus nombres y la ha hecho un recipiente de la gloria de uno de Sus atributos. (…)

Sobre la realidad del hombre, sin embargo, Él ha concentrado el esplendor de todos Sus nombres y atributos y la ha hecho un espejo de Su propio Ser. (…)

Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Anciano de Días a la faz de todos los seres, la Fuente de gracia infinita ha hecho que (…) aparezcan del reino del espíritu aquellas luminosas Joyas de Santidad, en la noble forma del templo humano, y sean reveladas a todos los hombres a fin de que comuniquen al mundo los misterios del Ser inmutable y hablen de las sutilezas de Su Esencia imperecedera. Estos Espejos santificados, estas Auroras de antigua gloria son, cada uno de ellos, los Exponentes en la tierra de Aquel que es el Orbe central del universo, su Esencia y su último propósito. (Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, XXVII y XIX)

Esta forma unificadora de ver todas las religiones los bahá’ís la llaman “revelación progresiva” y no es nueva. Es un concepto religioso que subyace en el hinduismo y el budismo; también en el islam, que acepta una progresiva revelación de Dios a través de múltiples profetas, conocidos o desconocidos, a lo largo de la historia humana. Para un cristiano es comparable a la evolución de la revelación de Dios a lo largo de la Biblia, en la que no se manifiesta Dios igual en los tiempos de Abraham o de Moisés que en los escritos sapienciales o sobre todo en el Nuevo Testamento.

Según las enseñanzas bahá’ís, cada religión o etapa de la revelación de Dios se centra en un tema especial, aunque el contenido esencial es siempre el mismo: conocer y amar a Dios, a uno mismo y a los demás seres humanos. Unas religiones se han enfocado más a la ley, el amor al próximo, el desprendimiento, la sumisión, etcétera. Bahá’u’lláh dedicó los 40 años de sucesivos destierros y cárceles (la última en la fortaleza de Akká, cerca del Monte Carmelo) para llamar a la humanidad a lograr la paz a través de la unidad y la justicia, dos términos que expresan el eterno mensaje del amor en su nivel social. La paz y el bienestar de la humanidad son inalcanzables a menos que su unidad sea firmemente establecida.

Según todo esto, es evidente que los bahá’ís no creemos que haya un único mediador, salvador o redentor de la humanidad. Todo ser humano puede encontrarse con Dios, pero Dios sale al encuentro del hombre a través de sus Manifestaciones. Cada una de ellas redime al hombre, por usar un término cristiano, con sus enseñazas y el ejemplo de su vida. Moisés, Zoroastro, Buda, Cristo, Muhammad o Bahá’u’lláh han redimido a millones de seres humanos al liberarles de su ignorancia y de su egoísmo, en tanto en cuanto ellos se han servido de sus enseñanzas para progresar en el verdadero conocimiento y en el amor.