Haití. Confinamiento por pandemia

Ematel Belance

Este texto, escrito por Ematel Belance, aunque no se ajusta directamente a la temática solicitada, sin embargo, en su brevedad y concisión (tres breves relatos) y en relación con la actual pandemia del coronavirus, establece una relación muy directa entre el fenómeno religioso y la sociedad haitiana. Desde el preciso enfoque de esta situación puntual, puede entenderse la presencia de la religión en el resto de las actividades sociopolíticas y culturales del pueblo haitiano. (Julín Acosta)

 

Confinamiento por la pandemia

La crisis del coronavirus está dejando en todo el mundo, y especialmente en Haití, impactos socioeconómicos y religiosos muy serios.

Cuando el Gobierno de Haití decretó el confinamiento y otras medidas de seguridad algunos no lo creyeron. Por su parte, tampoco la Iglesia se preocupó de sensibilizar y enseñar a la gente a protegerse ante las amenazas de esta pandemia. Y cabía esperar que, mientras no se extremaran las medidas de cerrar ciertas iglesias, todo podría ir a peor.

Ahora el pueblo está confinado. Pero uno se pregunta, ¿es posible estar en confinamiento sin comida, sin agua potable, sin electricidad, etc.? En esta situación, los líderes religiosos deberían estar exigiendo al Gobierno los servicios básicos necesarios para que el pueblo pueda vivir.

El coronavirus está teniendo un impacto brutal en todas las actividades sociales, religiosas, culturales y económicas. Esto nos obliga a preguntar: ¿no deberíamos cambiar el modo de vida? Yo creo que sí, pero ¿con quién? El coronavirus ha cambiado por completo nuestra actitud y nuestros hábitos culturales. Todo lo que antes hacíamos ahora se convierte en una pesadilla para los demás.

Tenemos que reconocer que, hasta el momento, Haití con 234 casos confirmados y 18 muertos (14.05.2020), aun no está en la peor situación. Pero, con los pocos medios de que dispone para hacer frente a este flagelo, es necesario tomar serias precauciones, porque los grandes países están arrodillados y, como dicen los demás, nosotros somos el país más pobre del continente americano. Pero ¿se está haciendo algo con todas nuestras riquezas del subsuelo y aéreas para defendernos de este virus?

Impacto del Coronavirus en la vida del pueblo haitiano

Y ¿qué decir con respecto a las otras sectas o religiones? El Voudou, por ejemplo –que según muchos historiadores es la religión principal y fuente de liberación de los esclavos provenientes de las diferentes tribus de África–, ¿no debería desarrollar, como todas las demás religiones, un papel importante en la sensibilización y educación para enfrentar las amenazas del coronavirus?

Como las demás religiones, el Vudú está muy cerca del pueblo. Representa al Ministerio de Salud Pública y de Población. En las zonas remotas no hay centros de salud capaces para atender la salud de los campesinos. Cuando se presenta algún problema de sanidad se acude a consultar al “Auangan” o al “Mambo”, ellos son los médicos de hojas (“feuilles”), sacerdotes, etc. Un hecho a resaltar es que, a partir de la fiesta de Bois Caimán, nuestros antepasados pudieron liberar a los esclavos negros del dominio de los franceses. Lo injusto es que los franceses, después de ser derrotados, obligaron a los haitianos a pagar el precio de su independencia.

El Voudou y su fuerza liberadora

Deberíamos caer en la cuenta de la fuerza cultural-resistente del Voudou, en términos de liberación, que es un componente predominante que caracteriza la cultura haitiana. Y, desde este componente histórico, luchar dignamente contra todos los grandes superpoderes colonialistas. En su momento este pueblo luchó valiente y victoriosamente contra el poder imperial de la Francia napoleónica. Y nunca ha perdido valor para enfrentar los neocolonialismos modernos encarnados en los poderes que hoy pretenden mantener la explotación colonial a costa del empobrecimiento del pueblo haitiano.

 

Evangélicos y poder en Colombia. Los efectos de un cambio constitucional

César Moya

Este artículo es una reflexión acerca de cómo han incidido los evangélicos en la articulación del poder en Colombia a partir de la creación de la nueva constitución que rige desde 1991 y la transformación del Estado a uno no confesional. No obstante, en contextos como el colombiano, el poder debe contrastarse con la violencia, tal como lo plantea Arendt (2005): “cada reducción de poder es una invitación abierta a la violencia” (p. 118).

El fenómeno evangélico en Colombia, como en el resto de América Latina, es demasiado diverso como para delimitarlo conceptualmente (Míguez Bonino, 1995). Sin embargo, es posible visibilizar unas características entre dos grupos principales: los procedentes del evangelicalismo norteamericano heredado del siglo XIX y los procedentes directos de la Reforma del Siglo XVI, representados en las iglesias llamadas “históricas”. Aquí se hará referencia al primer grupo.

La incidencia política del movimiento evangélico en Colombia tiene como punto de partida la Constitución de 1991. Esto es evidente en los cambios que se dieron en relación con el preámbulo y algunos de los artículos. El preámbulo de la antigua constitución de 1886 declaraba a Colombia como un país de confesión católica: “En nombre de Dios, fuente suprema de toda autoridad, y con el fin de afianzar la unidad nacional, una de cuyas bases es el reconocimiento hecho por los partidos políticos de que la religión Católica, Apostólica y Romana es la de la nación […]” (Consejo Nacional Constituyente, 1886). Con estos privilegios, la hegemonía de esta iglesia llegaba a los mismos partidos políticos del momento, el liberal y el conservador, los cuales la reconocieron como la religión estatal. De ahí que otros grupos religiosos encontrarían oposición para su pleno desarrollo y mucho más para su injerencia en las decisiones políticas que determinaban el rumbo del país.

Sin embargo, después de 100 años de vigencia, la Constitución ya no respondía al momento del Estado. Las nuevas fuerzas políticas que habían surgido en el país en las últimas décadas, así como la desmovilización del M-19 y al mismo tiempo la prevalencia de otros grupos guerrilleros, ejercían una presión desde todos los sectores sociales, reconociendo que era necesaria la reconstitución del Estado. Es así como se convocó a las distintas fuerzas políticas sociales y regionales, quienes tuvieron sus representantes en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, dentro de ellos los evangélicos, representados en el Movimiento Unión Cristiana (Olano García, 2011, p. v-xi). Esto, de por sí, marcaba un hito en la historia política de Colombia; por primera vez los cristianos no católicos tenían representación sin participar directamente en uno de los partidos tradicionales.

Un cambio sustancial de la nueva constitución fue su preámbulo. Aunque invocaba la protección de Dios, no circunscribía al Estado a una determinada confesión de fe: “En ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación […] (Olano García, 2011, p. 1). También, reconoce varias “iglesias”, en relación con la libertad de conciencia y su libertad ante la ley (Art. 19). De aquí se deduce el respeto frente a decisiones que tuvieran que ver con la raza, el sexo, el origen familiar, religión y política, entre otros (Art. 13). Además, consagró como uno de los derechos fundamentales la paz (Art. 22).

En este contexto es que, en los últimos veinte años, 36 evangélicos han llegado a ocupar un escaño en el Congreso de la República, la mayoría de ellos elegidos bajo partidos tradicionales y unos pocos bien sea por un partido u otros grupos evangélicos (Velasco, 2018, pp. 229-233). Pero, más allá de las cifras de participación de los evangélicos en las curules legislativas, es importante mencionar las alianzas que han realizado con partidos de ultraderecha cuestionados por sus relaciones con el narcotráfico, el paramilitarismo o hechos de corrupción, así como su respaldo y bendición a algunos de sus candidatos.

Además de lo anterior, lo paradójico de esta apertura a la diversidad, para un grupo que dice representar al 20 por ciento del total de la población cristiana (Cedecol, citado en El Tiempo, 7 de enero de 2017), es que asuma posturas moralistas basadas no sólo en su fundamentalismo religioso sino también político. Lo anterior, por supuesto, va de la mano con el respaldo que recibieron de parte de los sectores más conservadores.  Tanto así que sus agendas políticas se han establecido con propuestas que desaprueban la adopción homoparental, el matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia y la llamada ideología de género, temas que influenciaron la votación no sólo de las últimas elecciones presidenciales sino del plebiscito por la paz del año 2016.

En un contexto de violencia, como ha sido el colombiano, asumir una posición contraria al camino de la paz no sólo es paradójico sino contradictorio con respecto al evangelio en un país de inmensa mayoría cristiana. Así quedó demostrado en el Plebiscito del 2 de octubre de 2016 cuando el voto por el No se impuso con un poco más del 50% de la totalidad de la votación, resultado en el que los evangélicos jugaron un papel decisorio dado su rechazo a la ideología de género, pues la consideraban peligrosa para la sociedad. Así lo expresó el presidente de la Confederación Evangélica de Colombia Edgar Castaño, “El acuerdo vulnera principios evangélicos como el de la familia cuando se habla de equilibrar los valores de la mujer con los de estos grupos [LGBTI]”, al tiempo que reconoció el voto decisivo de los evangélicos: “si salieron a votar cuatro millones de evangélicos, posiblemente la mitad de ellos rechaza los acuerdos” (Marcos, 2016).

Fue tal la determinación de estos evangélicos que después del plebiscito suscribieron un manifiesto, “Pacto Cristiano por la Paz”, en el que realizaron 44 observaciones al Acuerdo y propusieron una renegociación. Como resultado tres de ellos integraron una delegación que viajó a la Habana para participar del diálogo con las FARC-EP (Semana, 29 de octubre de 2016). No obstante, varias de esas observaciones, como la oposición a la participación de excombatientes en política, reducción de penas a los mismos y enfoque de género, concordaban con las del Centro Democrático, partido de derecha liderado por el expresidente Alvaro Uribe. Sus propuestas presentadas al gobierno de Santos constan en los documentos y discursos de diversos actores desde el anuncio del Acuerdo del 24 de agosto de 2016 hasta la firma del Acuerdo final el 24 de noviembre del mismo año (Oficina del Alto Comisionado para la Paz, 2016).

La articulación de los evangélicos con el poder en Colombia se consolidó aún más en los pasados comicios, tanto para presidente como para curules legislativas. Según la Misión de Observación Electoral (2019, pp. 66-76), en la campaña para la presidencia de la República, los evangélicos jugaron un papel determinante en la votación, especialmente con Viviane Morales, reconocida como referente de los evangélicos, quien renunció a su candidatura para sumarse a la del Centro Democrático, Iván Duque, quien a la postre sería elegido presidente. De esta manera el respaldo de varios sectores evangélicos, dentro de esos el partido MIRA, no se hizo esperar. Así, se consolidaba la alianza de los evangélicos con los sectores de derecha y se ratificaba lo expresado anteriormente como paradójico: quienes se auto definen como seguidores de Jesús renunciaron a su talante de paz.

Por su parte, las elecciones legislativas también ratificaron las alianzas de los evangélicos con las políticas de derecha al obtener una suma considerable de curules. Para MOE (2018) tal fenómeno se dio, especialmente, a través del movimiento Colombia Justa Libres, liderado por el pastor John Milton Rodríguez, logrando 4 curules en el Congreso. Aunque, según el mismo Rodríguez, se habían lanzado como un movimiento independiente para rechazar la manipulación de la que habían sido objeto por parte de la clase dirigente. Además, porque consideraba importante que los casi 12 millones de evangélicos participaran de las grandes decisiones de Colombia (Semana, febrero 20 de 2018).

 

Sin embargo, su plataforma política seguía reiterando los temas propios de la derecha tales como el desconocimiento de la población LGBTI. Nada raro, porque en el 2016 sus seguidores participaron en las movilizaciones contra las cartillas del Ministerio de Educación que instruían en el tema de género, además de haber hecho parte de la delegación para revisar los acuerdos luego del plebiscito (MOE, 2018). Los 6 puntos clave de su movimiento eran “la defensa de la familia, la educación y la vida; la defensa de la Constitución y las instituciones; la lucha contra la corrupción; el desarrollo económico sostenible; la protección del medio ambiente; y la defensa de la libertad religiosa y de expresión” (El Tiempo, 23 de diciembre de 2017). Pero no evidenciaron compromisos con el Acuerdo de Paz. Más bien, la agenda moralista fue su prioridad.

 

Para finalizar, la nueva constitución abrió una puerta para que los evangélicos tuvieran incidencia en las políticas del Estado, sin embargo, quienes han recorrido ese camino han sido absorbidos por los grupos dominantes. Por tanto, afirman políticas conservadoras en relación con la familia y el consiguiente rechazo a otros modelos de relaciones de género, promueven las políticas neoliberales y tienen un amplio despliegue mediático, además de su capacidad económica, tal como lo menciona MOE (2018, p. 76), y oponerse al Acuerdo de paz, lo cual implica promover la violencia. Esto último como resultado tanto de sus intereses políticos como de la ausencia de una teología de paz práxica y no solo ortodoxa. Han hecho caso omiso a las palabras del profeta: “procurad la paz de la ciudad … y rogad por ella; porque en su paz tendréis vosotros paz” (Jer. 29:7).

Referencias

Arendt, H. (2005). Sobre la violencia. Madrid: Alianza.

Consejo Nacional Constituyente (1886). Constitución Política. Recuperado de https://normograma.info/medellin/normograma/docs/pdf/constitucion_politica_1986.pdf

El Tiempo (23 de diciembre de 2017). No podemos quedarnos diciendo que somos apolíticos: Pastor Rodríguez.  Recuperado de https://www.eltiempo.com/elecciones-colombia-2018/congreso/pastor-habla-de-las-candidaturas-cristianas-al-congreso-de-la-republica-164648.

El Tiempo (enero 7 de 2017). ¿Cómo son las iglesias cristianas en Colombia?   https://www.eltiempo.com/cultura/gente/iglesias-cristianas-en-colombia-41383

Marcos, A. (12 de octubre de 2016). El voto evangélico clave en la victoria del No en el plebiscito de Colombia. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2016/10/12/colombia/1476237985_601462.html

Míguez Bonino, J. (1995). Rostros del protestantismo latinoamericano. Buenos Aires: Nueva Creación.

Misión de Observación Electoral (2019). Impacto de los partidos políticos evangélicos en los comicios electorales colombianos. En Misión de Observación Electoral (Ed.), Religión y política (pp. 60-92). Bogotá: MOE.

Oficina del Alto Comisionado para la Paz (2016). Biblioteca del proceso de paz con las FARC-EP, Tomo VIII, De la refrendación al Acuerdo del Colón. El Plebiscito, el gran diálogo Nacional, el Acuerdo final y su refrendación. Recuperado de https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Documents/tomo-8-proceso-paz-farc-refrendacion-plebiscito-.pdf.

Olano García, H. (2011). Constitución política de Colombia concordada. Bogotá: Doctrina y Ley.

Semana (20 de febrero de 2018). Los cristianos que se cansaron de entregar sus votos a los políticos. Recuperado de https://www.semana.com/nacion/articulo/los-cristianos-nos-cansamos-de-ser-un-eco-john-milton-rodriguez/557683.

Semana (29 de octubre de 2016). Cristianos: ¿el poder decisorio en la política? Recuperado de https://www.semana.com/nacion/articulo/religion-inclina-la-balanza-politica-en-colombia/502530.

Velasco Montoya, J.D. (2018). De minorías dispersas a aliados estratégicos. En Pérez, J.L., y Grundberger, S. (Ed.), Evangélicos y poder en América Latina (pp. 221-246). Lima: IESC-KAS.

Postura de los profesionales sanitarios ante una futura ley que regule al autanasia

Carlos Barra Galán

El pasado 11 de diciembre se celebró en la sede del Colegio de Médicos de Madrid una interesante jornada convocada por su Junta Directiva con el objetivo de dar a conocer el resultado de una encuesta que el Colegio de Madrid había llevado a cabo entre sus colegiados para conocer su opinión respecto a la posibilidad real de que próximamente en nuestro país se promulgue una ley que regule la práctica de la eutanasia y el suicidio medicamente asistido; asimismo, los Presidentes de los Colegios Médicos de Bizkaia, Las Palmas y Tarragona presentaron los resultados de encuestas similares a la madrileña que se habían enviado a sus respectivos colegiados. La jornada se completó con varias mesas donde se debatió sobre el tema en cuestión, y es importante resaltar que el Gran Anfiteatro del colegio madrileño estaba con su aforo ocupado al completo.

Esa jornada ha tenido un importante eco informativo, posiblemente ello se ha debido a que los resultados de las cuatro encuestas eran muy similares y ratificaban todas ellas que una mayoría amplia de médicos se posicionaban favorables a que se apruebe  una ley que regule la eutanasia y el suicidio medicamente asistido; esta posición mayoritaria de los médicos encuestados a favor de la regulación por ley de la eutanasia venía a desmentir a quienes desde posiciones contrarias y sin fundamentación alguna han tratado de trasladar a la opinión pública, desde hace años, la idea de que los médicos estaban de forma mayoritaria en contra de una ley que regulara la eutanasia.

Frente a quienes han ido expresando de manera reiterada que en la sociedad española no se ha debatido suficientemente sobre la pertinencia o no de abordar la regulación de la eutanasia, lo cierto es que ese debate se ha producido. Numerosas encuestas realizadas los últimos años así lo atestiguan y muestran cómo la sociedad española se ha mostrado favorable de manera mayoritaria a la modificación de nuestro marco legislativo para que mediante la promulgación de una ley se despenalice la eutanasia y el suicidio asistido, ley que lógicamente tendrá un articulado con todas las garantías que nuestro ordenamiento jurídico contempla. Así como ejemplos citaré el estudio 2803 realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de mayo de  2009, con opinión favorable del 74% de los encuestados, cifra que se eleva al 84% en el estudio de Metroscopia de 2017. Asimismo, el Instituto de la Juventud realizó en 2006 una encuesta “La percepción generacional, los valores y actitudes de los jóvenes” entre jóvenes de ambos sexos de 15-29 años, esta encuesta mostraba que tres de cada cuatro jóvenes eran favorables a ayudar a morir a personas con enfermedades incurables que lo pidiesen y solo un 15% de los encuestados estaban en contra.

Los médicos fueron directamente preguntados por esta cuestión en el estudio 2451 del CIS de 2002 “Actitudes y opiniones de los médicos ante la eutanasia”, en este estudio un 41´5% de los encuestados pedían ya entonces cambios legislativos para permitir ayudar a morir a enfermos terminales (eutanasia o suicidio asistido), incluso un 18,4% creían debía extenderse a enfermos no terminales cuando padezcan graves sufrimientos físicos o psíquicos. Las encuestas, cuyos resultados acaban de presentarse en Madrid por parte de los Colegios Médicos enumerados al comienzo de este artículo, muestran que los médicos interpelados son mayoritariamente favorables a la regulación de la eutanasia con cifras en todas ellas muy por encima del 80% y también del suicidio medicamente asistido.  Lo anterior parece corroborar la opinión de quienes defendemos que el colectivo de profesionales de la medicina tiene comportamientos, percepciones y actitudes acordes con el conjunto de la sociedad y evolucionan de la misma manera que ésta.

Desconozco se haya realizado alguna encuesta específica sobre esta materia dirigida a otros profesionales sanitarios, si ello fuera así me parecería acertado que las organizaciones profesionales que los representan así lo hiciesen. Asimismo, estamos conociendo cada vez con más frecuencia testimonios públicos de ciudadanos españoles que en situaciones vitales que en su opinión atentan a su dignidad piden se promulgue una ley que les permita decidir cómo y cuándo morir para poder así ejercer en libertad el principio de su autonomía personal, estos testimonios producen un fuerte impacto en una sociedad, la nuestra, que exige se evite situaciones de intenso sufrimiento y se aborde de una vez la promulgación de la ley que permita ayudar a morir a personas que viven en unas condiciones que les resultan insoportables y que atentan a su dignidad.

Nuestro país acaba de estrenar gobierno de corte progresista, formado por dos formaciones políticas, PSOE y Unidas Podemos, que en sus programas electorales prometían una ley de eutanasia; en la breve legislatura anterior el Congreso de los Diputados aprobó por mayoría absoluta una proposición de ley presentada por el grupo socialista y solo el bloqueo en la mesa del Congreso por parte del Partido Popular y Ciudadanos impidió se iniciase su tramitación parlamentaria; ahora, si se mantienen las posiciones que entonces mantuvieron los distintos grupos parlamentarios y con una mesa del Congreso con mayoría progresista que garantiza la imposibilidad de bloqueo, el proyecto de ley saldría adelante, por tanto se hace urgente que el gobierno de España presente un proyecto de ley para reconocer el derecho de las personas a pedir ayuda para poner fin a su vida en las situaciones y con los requisitos que el texto de la ley establezca. La sociedad española lo exige de forma nítida y clara, todo indica que los profesionales de la medicina también lo apoyan de forma mayoritaria; por tanto, no es tiempo para más dilaciones. Una amplia mayoría social reclama una ley que despenalice la eutanasia y permita a las personas que así lo piden morir con dignidad.

La autogestión de la muerte

Diego Gracia

El principio moral de la autonomía puede aplicarse a diferentes ámbitos… Últimamente la autonomía ha ganado un nuevo espacio: el de la gestión de la vida y la muerte… Aquí nos interesa ahora la autogestión del final de la vida, o si se quiere, de la muerte.

La teoría del consentimiento informado es el primer paso, y quizá el fundamental, en el proceso de gestión autónoma de su cuerpo y su vida por parte de los ciudadanos.

Hoy resulta imposible prohibir un espacio de autogestión de la vida y la muerte a los ciudadanos. Se ha acabado la tesis de que estas cuestiones no pueden quedar al arbitrio de las personas vulgares y corrientes, y que tienen que ser gestionadas por los sacerdotes, los médicos o los jueces… Evidentemente, el espacio de autogestión habrá de tener límites, pero en la definición de esos límites hemos de participar todos. No está dicho en ningún lado que sean los técnicos quienes hayan de marcar esos límites. Ni los médicos, ni los jueces, ni tampoco los sacerdotes son quiénes para establecerlos. Los límites hemos de marcarlos entre todos… No es verdad que los ciudadanos no tengan capacidad para gestionar esas dimensiones de sus vidas. Eso es considerarlos menores de edad. Eso es, por tanto, puro paternalismo.

¿Cuáles serán los pasos a dar en la autogestión de la muerte? Una vez que se ha aceptado el rechazo voluntario, por parte de los pacientes, de las medidas clásicamente denominadas extraordinarias, es decir, de lo que tradicionalmente se ha llamado eutanasia pasiva, el paso siguiente es la llamada eutanasia activa, es decir, la eutanasia propiamente dicha, aquella que consiste en actuar en el cuerpo de otra persona con el objeto de poner fin a su vida, a petición expresa y reiterada de ésta. Será difícil no llegar ahí… La autonomía tiene su lógica. Y esa lógica lleva hasta ahí.

Hay un texto sumamente importante para fundamentar la lógica de la autonomía. Es del filósofo ilustrado Fichte, discípulo de Kant. Lleva el relevante título Reivindicación de la libertad de pensamiento y está dirigido contra dos edictos promulgados por el rey Federico II de Prusia, uno contra la libertad en asuntos de religión y el otro contra la libertad de pensamiento. En él Fichte sostiene que el ser humano es autónomo y todo intento de coartar su autonomía moral debe considerarse ilegítimo. “Declarad la guerra implacable -escribe-… al principio según el cual la misión del Príncipe es velar por nuestra felicidad… que nosotros no sabemos lo que promueve la felicidad, sino el Príncipe, y por eso es él el que ha de guiarnos a ella…” Pero Fichte responde: “No, Príncipe, tú no eres nuestro Dios. De Dios esperamos la felicidad, de ti solo protección de nuestros derechos. Con nosotros no debes ser bondadoso, debes ser justo.”

 

Podría pensarse que con esto Fichte está pensando que el Príncipe no tiene la autoridad de gobernar nuestras vidas, pero sí la tiene la autoridad espiritual: el Papa. Pero no es así…. Su tesis, como la de Kant, es que la voz de Dios está en nuestra conciencia, y que eso es precisamente lo que nos hace autónomos.

La autonomía moral es la propiedad divina que habita en el interior del ser humano… Este lleva en lo más profundo de su corazón una chispa divina: la conciencia. Esta le ordena absoluta e incondicionalmente esto y no aquello libremente y motu proprio, sin ninguna coacción externa… Por eso, nadie que no sea él puede gobernarle. Es libre y debe permanecer libre. Nadie puede darle órdenes, sino la ley que tiene en sí mismo.

Por supuesto, esto no le permite hacer lo que quiera, sino aquello que es conforme a la ley moral; por tanto, lo que no está prohibido por el imperativo categórico.

Pues bien, según Kant, la disposición de la propia vida es incompatible con el imperativo categórico… “Uno que por una serie de desgracias lindantes con la desesperación siente desapego de la vida tiene aún bastante razón para preguntarse si no será contrario al deber para consigo mismo el quitarse la vida… Pruebe a ver si la máxima de su acción: “hágame por egoísmo un principio de abreviar mi vida cuando ésta…me ofrezca más males que agrado” puede convertirse en ley universal, y pronto verá que tal principio de egoísmo sería contradictorio con el fomento de la vida… De ahí que, para Kant, acortar la propia vida, incluso en el caso de que ésta se halle amenazada por múltiples sufrimientos… es incompatible con el imperativo categórico y no puede convertirse en ley universal. Eso, dice Kant, es actuar por egoísmo.

Pero el modo de razonar de Kant en este ejemplo dista mucho de ser convincente. ¿Es verdad que el móvil de una persona en esa situación… es necesariamente el egoísmo? Y tampoco es verdad que poniendo fin a la propia vida en esas circunstancias… la sociedad se autodestruiría. Es más, hay razones para creer que el gestionar autónomamente no solo la propia vida, sino también la propia muerte, es la culminación natural de una ética verdaderamente autónoma…

La ética no consiste en el “deber ser”, decía Ortega, sino en el “tener que ser”. Y hay no solo un “tener que” vivir, sino también un “tener que” morir… Cuando se han perdido las ilusiones, cuando ya no hay otro horizonte que el de seguir vegetando, la vida biográfica ha terminado…, el personaje ha muerto… La muerte es también una empresa, una tarea, tanto vital como moral. Morir, en ciertos momentos, es una obligación. En el caso Sampedro que popularizó el film de Amenábar, se advierte claramente algo que en su vida fue muy claro, a saber, que él “tuvo que” morir, tuvo que poner fin a su vida para llevar a cabo su propio proyecto vital. La muerte verdadera, plena, auténtica, no es un mero acontecimiento biológico ajeno a nosotros mismos, sino un momento fundamental de nuestra biografía. Lo mismo que hay obligación de personalizar la vida, la hay también de personalizar la muerte…

Ni que decir tiene que con esto no se está diciendo que todo está permitido, ni que cualquier modo de limitar la propia vida pueda considerarse correcto. Todo lo contrario. Lo que estamos diciendo es que se necesitan ciertos requisitos para que el acto sea auténticamente moral. Y que estos requisitos pasan por la responsabilidad y la prudencia extrema. Cualquier otra cosa sería por completo inaceptable.

Los de la eutanasia

DMD

Las personas que quieren decidir sobre su propia muerte, o tener la opción de hacerlo, solo cuentan con una asociación en España que lucha por este derecho. Lo mismo les sucede a las que buscan asesoramiento sobre derechos sanitarios al final de la vida. Derecho a Morir Dignamente (DMD) es la organización de referencia en defensa de la despenalización de la eutanasia y la libre disposición de la propia vida.

Fundada en 1984, DMD surgió como un pequeño grupo de personas interesadas en promover la legalización de la muerte asistida. Nació a regañadientes, tras un conflicto con el Ministerio del Interior, que se negó durante meses a registrar la asociación por considerar que sus fines atentaban contra la “deontología médica”.

Más de 35 años después, DMD se ha convertido en una organización no gubernamental con más de 7.500 personas asociadas, tres sedes (Madrid, Barcelona y Valencia), decenas de activistas voluntarios y varios miles de simpatizantes. La asociación se financia con cuotas y algún donativo, sin subvenciones. La principal reivindicación de DMD, que la eutanasia deje de ser un delito, ya forma parte de programas electorales, acuerdos de gobierno y proyectos de ley.

Aunque el tamaño y la influencia de DMD son razonables en un país como España, con poca cultura de asociacionismo, es considerablemente más pequeña que sus equivalentes en otros países vecinos. La ADMD francesa cuenta con casi 70.000 personas asociadas y la NVVE holandesa con más de 165.000.

En estos 35 años, la causa de la muerte asistida ha pasado de ser la reivindicación de unos pocos a convertirse en una gran anomalía democrática. En ninguna otra cuestión hay tanta distancia entre lo que opina la ciudadanía (que la apoya abrumadoramente) y lo que recogen las leyes (que la castiga con la cárcel).

Como la principal organización en defensa de estos valores en España, DMD trabaja para convencer a la ciudadanía, los partidos políticos y los representantes electos de la necesidad de cambiar las leyes que rigen el final de la vida.

DMD reivindicó y promovió la regulación del testamento vital cuando aún no existía en España. Este documento, cuya validez se fijó en la Ley de autonomía del paciente (de 2002), permite dejar instrucciones sobre qué tratamientos se desean y cuáles se rechazan cuando se haya perdido definitivamente la capacidad de decidir. Incluso implantó un registro de estos documentos, para sus socias y socios, antes de que las administraciones autonómicas establecieran los oficiales. También colaboró con la elaboración de la Ley de Muerte Digna de Andalucía (2010), en varias de sus equivalentes en otras comunidades autónomas y en buena parte de los proyectos de ley de eutanasia que se han presentado en el Congreso de los Diputados.

En los últimos tres años, DMD ha logrado que casi un centenar de ayuntamientos aprueben una declaración institucional de apoyo a la despenalización de la muerte asistida. También ha promovido que varios parlamentos autonómicos insten al Congreso de los Diputados a aprobar una ley de eutanasia.

Pero la asociación no se limita a tratar de influir en la política. Otra línea fundamental de su trabajo es el asesoramiento gratuito sobre derechos sanitarios al final de la vida. El personal de la asociación atiende, en persona y por teléfono, más de mil casos cada año.

Estas consultas tratan sobre todo tipo de cuestiones relacionadas con el final de la vida. Cuál es la mejor manera de hacer un testamento vital (DMD cuenta con su propio modelo, con cinco instrucciones para personas que no desean que se les prolongue la vida cuando ya no existen opciones realistas de curación), cómo se solicitan unos cuidados paliativos para un ser querido, qué opciones tiene una persona que quiere viajar a Suiza –donde el suicidio asistido es legal– para morir de forma voluntaria, o cómo defender un rechazo de tratamientos ante un equipo médico poco respetuoso con la voluntad de su paciente.

De los casos que atiende DMD hay un grupo pequeño en número, pero grande en repercusión mediática: los de las personas que hacen público su deseo de morir, y que renuncian al anonimato para llamar la atención sobre la necesidad de despenalizar la eutanasia. Más de una decena de socias y socios de DMD han participado en reportajes en los que han explicado sus motivos para poner fin a su vida y, además, la necesidad de recurrir a la clandestinidad para cumplir su voluntad.

La asociación cuenta con una guía con recomendaciones para que la propia muerte sea segura (fiable) y pacífica (sin sufrimiento), solo disponible para personas que llevan al menos tres meses inscritas. Es el documento con el que planificó su propia muerte María José Carrasco, la mujer con una esclerosis múltiple terminal que falleció en abril ayudada por su compañero, Ángel Hernández.

La tercera pata del trabajo de DMD es el activismo ciudadano, la difusión de los valores de la asociación y la lucha contra el tabú que rodea la muerte. En la actualidad, la organización cuenta con casi 20 grupos locales que organizan actividades con regularidad.

Las actividades de DMD abarcan desde los encuentros informativos, como los talleres gratuitos de elaboración del testamento vital, hasta los actos de reivindicación pura, como campañas de reclamaciones masivas o manifestaciones. Solo en 2019, la asociación organizó más de 100 charlas por toda España para hablar de la muerte e informar de cuál es la manera más sencilla de dejar por escrito que no se desea ningún tratamiento destinado a prolongar la vida si se ha perdido definitivamente la capacidad de tomar decisiones.

De DMD forman parte personas de todos los rincones de la sociedad. Comparten la idea de que su vida es suya, de que todo el mundo tiene derecho a que se respeten sus valores hasta el final, y de que merece la pena luchar por cambiar las cosas. A menudo, cuando alguien llama a la asociación para hacer una consulta, pregunta si está hablando con “los de la eutanasia”. Sí, esos somos.

Ecología. Una cuestión mayor para la fe

Marcos Villamán

Para nadie es ya noticia la centralidad de la cuestión ecológica en la reflexión social del presente. Es que, de un tiempo a esta parte y por razones obvias, la seriedad del asunto ha obligado a prestarle atención desde las más diversas perspectivas y puntos de vista. Como ha sido señalado a manera de llamado de atención, la tierra hoy es «Un planeta bajo presión. A medida que la población mundial se ha duplicado y la expansión de la economía mundial se ha multiplicado por siete durante el último medio siglo, nuestras demandas al planeta se han vuelto excesivas. Estamos pidiéndole a la Tierra más de lo que puede dar en forma continuada, estamos creando una burbuja económica.»  (Brown, Lester, Paidós, 2004, p. 23). El drama ha sido y es planteado angustiosamente por diversos sectores y de diversas maneras, cada vez con mayor intensidad dada la gravedad de lo que viene ocurriendo al respecto.

 

Las manifestaciones del fenómeno son amplias y diversas, igual que las reacciones de alarma de los diversos sectores sociales. Así, en los diferentes países, la presencia de grupos sociales preocupados por la cuestión es cada vez mayor dada la profundización de lo que parece ser un camino hacia el desastre que se expresa de maneras diversas: el incremento de la temperatura del planeta, el achicamiento de los ríos y de las fuentes de abastecimiento de agua, la cuestión del efecto invernadero, entre otras cosas, han provocado el incremento de una sensibilidad ecológica que crece por todas partes y se expresa cada vez más como alarma sensata ante unos modelos civilizatorios que se expanden generando condiciones que hacen insostenible la reproducción de la vida.

 

En la región latinoamericana y caribeña, aunque con matices propios, la realidad a este respecto no es diferente. En el caso dominicano, el carácter isleño, como se sabe, introduce rasgos específicos en el desarrollo del fenómeno, sobre todo vía la profundización de la fragilidad ambiental, que se expresa socialmente en la complicación de las condiciones socio-naturales de vida de los sectores sociales más empobrecidos. Así las cosas, de un tiempo a esta parte asistimos a una dramática reducción de las posibilidades de implementación de un desarrollo incluyente que responda a las expectativas de mejoramiento de estos sectores.

 

Así pues, esta realidad, que parece profundizar los factores de exclusión social, constituye un desafío formidable para los cristianos y cristianas que se esfuerzan por vivir su fe de manera consecuente en este contexto. Se trata de un mundo social marcado por nuevas maneras de expresión de la pobreza que parece haber endurecido los mecanismos de exclusión para amplios sectores sociales. La indiferencia no puede ser en ningún caso la respuesta ante esta nueva realidad. El esfuerzo por hacer presente el Reino al estilo de Jesús se ve así desafiado por estas condiciones actuales y los discípulos y discípulas tendrán que esforzarse por entender los rasgos nuevos de este presente de forma tal que puedan discernir y construir respuestas evangélicas posibles.

 

La construcción de la fraternidad como estilo de vida estará entonces acicateado por una lectura del presente capaz de reconocer las nuevas dimensiones de esta realidad, las dificultades que ellas parecen plantear a un esfuerzo evangelizador consecuente y, que quiere plantearse, con la ayuda del Espíritu, el descubrimiento de caminos posibles para la fidelidad evangélica en estas nuevas condiciones. Y ello, en un presente que nos ha dejado sin caminos ciertos y en el cual la Incertidumbre y la perplejidad se han establecido como rasgo central característico del mismo. Al respecto, comenta Innerarity: «Si hubiera que sintetizar el carácter del mundo en el que vivimos yo diría que estamos en una época de incertidumbre. Los seres humanos de sociedades anteriores a la nuestra han vivido con un futuro tal vez más sombrío, pero la estabilidad de sus condiciones vitales… les permitía pensar que el porvenir no les iba a deparar demasiadas sorpresas… Podían pasar hambre y sufrir la opresión, pero no estaban perplejos…» (Innenarity, 2018, p. 9).

 

El desafío ecológico constituye de diversas maneras un espacio fundamental para la generación del desasosiego social que parece cabalgar en contra de la búsqueda de proyectos sociales alternativos y es acicateado por la carencia de respuestas a las cuestiones acerca de las propuestas alternativas válidas para la construcción de un presente humano sin entregarse al fundamentalismo como respuesta tranquilizadora ante una realidad que parece incomprensible e inmodificable.

 

Lo anterior nos permitirá iluminar el esfuerzo que se deberá realizar en el caso dominicano y caribeño para hacer posible que la práctica pastoral sea uno de los espacios en que se ayude a descubrir las especificidades que habrá de desarrollarse para ser fieles a la misión evangélica en esta temática relevante para el presente y futuro en estas tierras.  Como se sabe, en opinión de muchos el carácter isleño parece complicar severamente el asunto en cuestión. Por lo mismo, en el caso dominicano este se constituye en un desafío mayor y, en consecuencia, en un compromiso inevitable para quienes intentan el seguimiento consecuente de Jesús en estas latitudes.

 

Así, la práctica de los cristianos y las cristianas en ese ámbito en estas latitudes es de una relevancia fundamental, pues de lo que se trata es de la conservación de las condiciones básicas para la reproducción de la vida de todos, pero sobre todo de quienes se encuentran secularmente en condición de exclusión social. El discurso teológico deberá ser pues herramienta central para la apoyar la experiencia de fe de quienes participan en este ámbito en el esfuerzo de construcción de condiciones dignas para la vida de todos y todas.  Y un apoyo a la práctica de los cristianos y la gente de buena voluntad que trata de hacerse prójimo de los hermanos y hermanas más pequeños y reconoce en el medio ambiente un espacio imprescindible de ejercicio de la Caridad.

Pacto de las catacumbas por la casa común

Manuel García Guerra

Las catacumbas. Todo un símbolo. Y los símbolos, decía Paul Ricoeur, dan qué pensar. Portan una perspectiva cognitivo-afectiva que en el caso del “Pacto de las catacumbas” revela la apuesta radical de un grupo de participantes en el Sínodo de los Obispos para la región Pan-Amazónica que el pasado octubre buscó “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Faltaba poco para que se cerrase el Concilio Vaticano II, cuando, el 16 de noviembre de 1965, cuarenta y dos padres conciliares celebraron la eucaristía en las Catacumbas de Domitila y firmaron el Pacto por una Iglesia Sierva y Pobre.

Ahora, cincuenta y cuatro años después, estos sinodales para la Amazonía regresan a las catacumbas para renovar aquel pacto con la fortaleza de un comienzo original por una iglesia con rostro amazónico, pobre y servidora, profética y samaritana.

Catacumbas. El Pacto sub-terráneo, un empeño telúrico, radical. Radicalidad que es, al mismo tiempo, personal (y alude a la ascesis), política (y refiere a la necesaria revolución liberadora), religiosa (y remite a la experiencia martirial de los pueblos indígenas y a la conversión) y ecológica, al exigir el cuidado de la casa común.

El Pacto dice así:

Nosotros, los participantes del Sínodo Pan-Amazónico, compartimos la alegría de vivir entre numerosos pueblos indígenas, quilombolas, ribereños, migrantes, comunidades en la periferia de las ciudades de este inmenso territorio del planeta. Con ellos hemos experimentado la fuerza del Evangelio que actúa en los pequeños. El encuentro con estos pueblos nos desafía y nos invita a una vida más simple de compartir y gratuidad. Influidos por la escucha de sus gritos y lágrimas, acogemos de corazón las palabras del Papa Francisco:

«Muchos hermanos y hermanas en la Amazonía cargan cruces pesadas y esperan el consuelo liberador del Evangelio, la caricia amorosa de la Iglesia. Por ellos, con ellos, caminemos juntos».

Recordamos con gratitud a los obispos que, en las Catacumbas de Santa Domitila, al final del Concilio Vaticano II, firmaron el Pacto por una Iglesia servidora y pobre. Recordamos con reverencia a todos los mártires miembros de las comunidades eclesiales de base, de las pastorales y movimientos populares; líderes indígenas, misioneras y misioneros, laicos, sacerdotes y obispos, que derramaron su sangre debido a esta opción por los pobres, por defender la vida y luchar por la salvaguardia de nuestra Casa Común. Al agradecimiento por su heroísmo, unimos nuestra decisión de continuar su lucha con firmeza y valentía. Es un sentimiento de urgencia que se impone ante las agresiones que hoy devastan el territorio amazónico, amenazado por la violencia de un sistema económico depredador y consumista.

Ante la Santísima Trinidad, nuestras Iglesias particulares, las Iglesias de América Latina y el Caribe y de aquellas que son solidarias en África, Asia, Oceanía, Europa y el norte del continente americano, a los pies de los apóstoles Pedro y Pablo y de la multitud de mártires de Roma, América Latina y especialmente de nuestra Amazonía, en profunda comunión con el sucesor de Pedro, invocamos al Espíritu Santo y nos comprometemos personal y comunitariamente a lo siguiente:

  1. Asumir, ante la extrema amenaza del calentamiento global y el agotamiento de los recursos naturales, un compromiso de defender en nuestros territorios y con nuestras actitudes la selva amazónica en pie. De ella provienen las dádivas del agua para gran parte del territorio sudamericano, la contribución al ciclo del carbono y la regulación del clima global, una incalculable biodiversidad y una rica socio-diversidad para la humanidad y la Tierra entera.
  2. Reconocer que no somos dueños de la madre tierra, sino sus hijos e hijas, formados del polvo de la tierra (Gen 2, 7-8), huéspedes y peregrinos (1 Ped 1, 17b y 1 Ped 2, 11), llamados a ser sus celosos cuidadores y cuidadoras (Gen 1, 26). Por tanto, nos comprometemos a una ecología integral, en la cual todo está interconectado, el género humano y toda la creación, porque todos los seres son hijas e hijos de la tierra y sobre ellos flota el Espíritu de Dios (Génesis 1: 2).
  3. Acoger y renovar cada día la alianza de Dios con todo lo creado: «Por mi parte, estableceré mi alianza contigo y tu descendencia, con todos los seres vivos que están contigo, aves, animales domésticos y salvajes, en resumen, con todas las bestias de la tierra que salieron del arca contigo» (Gen 9: 9-10; Gen 9: 12-17).
  4. Renovar en nuestras iglesias la opción preferencial por los pobres, especialmente por los pueblos originarios, y junto con ellos garantizar el derecho a ser protagonistas en la sociedad y en la Iglesia. Ayudarlos a preservar sus tierras, culturas, lenguas, historias, identidades y espiritualidades. Crecer en la conciencia de que deben ser respetados local y globalmente y, en consecuencia, alentar, por todos los medios a nuestro alcance, a ser acogidos en pie de igualdad en el concierto mundial de otros pueblos y culturas.
  5. Abandonar, como resultado, en nuestras parroquias, diócesis y grupos toda clase de mentalidad y postura colonialistas, acogiendo y valorando la diversidad cultural, étnica y lingüística en un diálogo respetuoso con todas las tradiciones espirituales.
  6. Denunciar todas las formas de violencia y agresión contra la autonomía y los derechos de los pueblos indígenas, su identidad, sus territorios y sus formas de vida.
  7. Anunciar la novedad liberadora del evangelio de Jesucristo, en la acogida al otro demás y al diferente, como sucedió con Pedro en la casa de Cornelio: “Usted bien sabe que está prohibido que un judío se relacione con un extranjero o que entre en su casa. Ahora, Dios me ha mostrado que no se debe decir que ningún hombre es profano o impuro” (Hechos 10, 28).
  8. Caminar ecuménicamente con otras comunidades cristianas en el anuncio inculturado y liberador del evangelio, y con otras religiones y personas de buena voluntad, en solidaridad con los pueblos originarios, los pobres y los pequeños, en defensa de sus derechos y en la preservación de la Casa. Común
  9. Establecer en nuestras iglesias particulares una forma de vida sinodal, donde los representantes de los pueblos ariginários, misioneros, laicos, en razón de su bautismo y en comunión con sus pastores, tengan voz y voto en las asambleas diocesanas, en los consejos pastorales y parroquiales, en resumen, en todo lo que les cabe en el gobierno de las comunidades.
  10. Comprometernos en el reconocimiento urgente de los ministerios eclesiales ya existentes en las comunidades, llevados a cabo por agentes pastorales, catequistas indígenas, ministras y ministros de la Palabra, valorando especialmente su atención a los más vulnerables y excluidos.
  11. Hacer efectivo en las comunidades que nos han confiado el paso de una pastoral de visita a una pastoral de presencia, asegurando que el derecho a la Mesa de la Palabra y la Mesa de la Eucaristía se haga efectivo en todas las comunidades.
  12. Reconocer los servicios y la real diaconía de la gran cantidad de mujeres que dirigen comunidades en la Amazonía hoy y buscar consolidarlas con un ministerio apropiado de mujeres líderes de comunidad.
  13. Buscar nuevos caminos de acción pastoral en las ciudades donde actuamos, con el protagonismo de laicos y jóvenes, con atención a sus periferias y migrantes, trabajadores y desempleados, los estudiantes, educadores, investigadores y al mundo de la cultura y de la comunicación.
  14. Asumir frente a la avalancha del consumismo con un estilo de vida alegremente sobrio, sencillo y solidario con aquellos que tienen poco o nada; reducir la producción de residuos y el uso de plásticos, favorecer la producción y comercialización de productos agroecológicos y utilizar el transporte público siempre que sea posible.
  15. Ponernos al lado de los que son perseguidos por el servicio profético de denuncia y reparación de injusticias, de defensa de la tierra y de los derechos de los pequeños, de acogida y apoyo a los migrantes y refugiados. Cultivar amistades verdaderas con los pobres, visitar a los más simples y enfermos, ejerciendo el ministerio de la escucha, del consuelo y del apoyo que traen aliento y renuevan la esperanza.

Conscientes de nuestras debilidades, nuestra pobreza y pequeñez frente a desafíos tan grandes y graves, nos encomendamos a la oración de la Iglesia. Que nuestras comunidades eclesiales, sobre todo, nos ayuden con su intercesión, afecto en el Señor y, cuando sea necesario, con la caridad de la corrección fraterna.

Catacumbas de Santa Domitila

Roma, 20 de octubre de 2019

MANIFIESTO DE LA PALABRA

José Ramón González Parada, Manuel García Guerra

Este pequeño/gran espacio para manifestar el compromiso de ÉXODO desde la cima de los 150 números publicados: Frente a tanta promesa incumplida, tanta mentira para ocultar la verdad, tanta imagen para encubrir la realidad, frente a la banalización de la vida, ÉXODO, como testigo y portavoz de un camino alternativo, va a seguir reivindicando LA PALABRA

Treinta años comunicando y 150 números editados bien vale un homenaje a la revista ÉXODO, el homenaje de la palabra. En el inicio era la palabra… y desde la palabra inicia ÉXODO su camino, su salida al mundo. Una palabra que razona, y por tanto se opone a la mentira, a la manipulación, al engaño, a la falsificación de la verdad, la posverdad. Para no faltar a la verdad, da la palabra a muchas visiones y experiencias, pues la verdad es siempre una búsqueda colectiva, nunca un documento acabado, un dogma, una fe indubitable que por indubitable deja de ser fe. La palabra que razona, la razón, el logos, es un compromiso en la frontera del pensamiento –social, político, religioso–, el territorio por crear, la terra incognita. También el territorio por reconstruir frente a la globalización, la periferia de las megalópolis, las periferias de la geopolítica que soportan las guerras.

Hoy sin embargo asistimos a la degradación de la palabra, la palabra tramposa que –en definición del poeta salvadoreño Roque Dalton– denuncia la generalidad infinita del mal/ y propone soluciones de hormiga. Inmersos en una campaña electoral permanente domina la palabrería; el análisis crítico ha sido barrido por el relato, las aspiraciones sociales subsumidas en falsas soluciones, y el pensamiento sustituido por la imagen. Con la degradación de la palabra se entroniza el mundo de la imagen: emoticonos, logotipos, impresiones en 3D, el brillo de las pantallas, terminales del pensamiento único. Una imagen –dicen– vale más que mil palabras, sin embargo, ¿quién podría sintetizar en una imagen la crisis ecológica del planeta?, ¿quién podría resumir con una imagen la encíclica Laudito Si, del Papa Francisco? La imagen del niño Aylan, ahogado en las aguas del Egeo, dio la vuelta al mundo, una imagen que el maestro de la palabra sanadora, Pedro Casaldáliga, utilizó en su felicitación navideña de aquel 2015, pero que sería incomprensible sin su poesía –un menino que vem das profundezas do Misterio… chega pequeno, en uma impotencia total como os Aylan do Reino…–. Una imagen que por sí sola no puede explicar el problema ya planetario de la emigración, el exilio, los refugiados.

La palabra no es solo racional, también es una palabra poética, amorosa, que convoca a la acción y acompaña los cuidados; espacio comunitario donde se organiza la acción emancipadora, donde la solidaridad se expresa. Es la palabra amorosa, pero también enérgica que convoca a la resistencia a la banalización de la política, a los prejuicios que pesan como una losa en la conciencia social, a la mercantilización de la vida. Y llama también a la desvinculación con los viejos mitos de la modernidad, el progreso infinito, la supremacía técnica o el dominio sobre la naturaleza.

Hoy el ámbito de la comunicación personal desfallece ante la dictadura de los algoritmos. El número arrebata el sentido a la palabra para convertirnos en un código de usuario; nos quitan la palabra y a cambio nos dan una contraseña alfanumérica. Convertidos en productos comerciales conectados por microchips bajo control instantáneo, si quedamos mudos de la palabra no saldremos ilesos.

ÉXODO, en cambio, pretende valorar la comunicación personal, donde del reconocimiento del otro se deriva la dignidad de todos los seres humanos. No se trata de un recorrido histórico y filosófico –crónica apasionante–, sino de explicitar las razones y las emociones que nos siguen animando a tratar de conseguir que tanto el reconocimiento como la dignidad sean efectivas y universales.

Entiende que la justicia y la igualdad son exigencias ético-políticas acuciantes para enfrentar la hegemonía del neoliberalismo. Y promueve la acogida, la compasión, el cuidado y la búsqueda incansable de La Paz como criterios para ubicarse en un mundo, cuyo Éxodo sin duda, se presenta largo y desértico.

Y siempre, siempre caminando juntos creyentes y no creyentes con los pobres de la tierra para implantar aquello que, nosotros, creyentes llamamos el Reino del Jesús de Dios.

Por ello reivindicamos el valor de la palabra como vehículo de la memoria y promesa de futuro. Reivindicamos el valor de la palabra frente al fascismo de nuestro tiempo, el tecno-totalitarismo que dispone de todo el poder a cambio de una sola idea, la magia de las soluciones tecnológicas. Frente al deslumbramiento que hoy nos ofrecen los amos del mundo con sus sofisticadas innovaciones tecnológicas, innovaciones del poder y para el poder, desafiamos el poder con una sola tecnología, las ideas. Pues, como decía Gabriel Celaya, nos queda la palabra.

Salvemos las palabras con las que construimos la memoria, con las que analizamos las migraciones, la crisis ecológica, la explotación, el capitalismo digital-financiero. Salvemos las palabras con las que comunicamos las ideas más activas, más rápidas, más extraordinarias que cualquier tecnología, las que nos convocan a la acción emancipadora y vienen preñadas de futuro.

Desafiando la lógica de los nuevos modelos de (in)comunicación, ÉXODO sigue imprimiendo en papel sus palabras, sigue comunicándose materialmente con sus lectores, dialogando con sus colaboradores, ofreciendo sus páginas para la reflexión, el diálogo y el encuentro. Después de treinta años, le deseamos muchos más.

El foro Gogoa de Pamplona. Experiencia y proyección de diálogo y proyección social de un cristianismo de liberación

Permanente del Foro Gogoa

Datos de un servicio a la sociedad civil y a la Iglesia

Durante algo más de 23 años de actividad continuada, el Foro GOGOA, Cristianismo y Mundo Actual, ha llevado a cabo en Pamplona 223 actividades con presencia de 234 ponentes, un 30 por ciento de ellos mujeres, y participación de un público aproximado de 72.000 personas. Ha publicado también algunos folletos temáticos y una breve antología de textos, recogidos al cumplir 20 años, que son accesibles, de manera gratuita, en su sitio de internet www.forogogoa.org, donde se pueden encontrar también, en vídeo y en forma de entrevistas escritas, las aportaciones de los conferenciantes y el público en las últimas sesiones.

Sin olvidar otras, entre muchas voces escuchadas recordamos, por más conocidas, a Leonardo Boff, Adela Cortina, Victoria Camps, José María Castillo, Joaquín Estefanía, Francisco Fernandez Buey, Teresa Forcades, Benjamín Forcano, Forges, Ángel e Iñaki Gabilondo, Jacques Gaillot, Eduardo Galeano, Giulio Girardi, José Ignacio González Faus, Gustavo Gutiérrez, Yayo Herrero, María Jesús Izquierdo, Enric Juliana, Julio Lois, Michael Löwy, José Maria Mardones, José Antonio Marina, Juan Martín Velasco, Emma Martínez Ocaña, Juan Masiá, Reyes Mate, Vincenç Navarro, Arcadi Oliveres, José Antonio Pagola, Margarita Pintos, Josep Ramoneda, Jorge Riechman, Margarita Robles, Javier Sádaba, Gervasio Sánchez, Jon Sobrino, Marina Subirats, Carlos Taibo, Andrés Torres Queiruga, Juan María Uriarte, y Marciano Vidal.

Este servicio, a la sociedad civil y a la Iglesia, surgió en 1996, después de casi dos años de propuesta y maduración en un taller de teología para seglares basado en el método de la teología de la liberación, y de un debate participativo en el seno de 22 comunidades cristianas de base de la diócesis de Pamplona y Tudela. Esa participación e implicación en la creación del proyecto, y el continuado apoyo y respuesta de las comunidades, son la clave de los buenos resultados obtenidos.

Quedó claro, desde el comienzo, que no queríamos convertirnos en un movimiento social o en portavoz de un sector eclesial. El Foro GOGOA ha sido repetidas veces invitado a pronunciarse sobre cuestiones de actualidad referentes a temáticas sociales, culturales, políticas y eclesiales, y a quienes lo han requerido les hemos dicho siempre que el Foro, como tal, no tiene opinión, porque desea mantener abierto su carácter de espacio de debate y encuentro. Las Comunidades Cristianas de Base, o miembros de ellas a título personal, sí se han pronunciado sobre esas cuestiones. Siempre esas opiniones, propuestas o comunicados se han hecho llegar a las autoridades de la diócesis. Las Comunidades tienen una persona representante en el Consejo de Pastoral, pero éste sólo se ha reunido una vez en el curso de los seis últimos años.

¿Por qué y para qué nació el Foro Gogoa?

La década de los años noventa fue en Navarra un tiempo muy duro en lo sociopolítico, marcado por la violación constante de derechos humanos y la gran dificultad para convivir en seguridad y libertad en una comunidad enfrentada por cuestiones de identidad y cultura. En lo eclesial, se asistía a un retroceso a posturas de un pasado preconciliar y una creciente desafección de las generaciones más jóvenes. El Foro GOGOA nació, pues, para traer algo de aire fresco en una coyuntura muy concreta de sequía cultural y participativa. Había que abrir un mayor espacio de opinión pública en la Iglesia y a una proyección social de lo cristiano. Hoy creemos que el esfuerzo ha merecido la pena, ha dilatado espacios de escucha y entendimiento, y hasta ha servido de estímulo a otros grupos ciudadanos para enriquecer la vida cultural y social de nuestra tierra.

Una cuestión importante fue la elección del nombre: GOGOA. En nuestra cultura de habla vasca, cuando muere una persona querida repetimos “GOGOAN ZAITUGU”, te tenemos en “Gogoa”. Y esa es una palabra de muy rico y plural significado en los escritores clásicos de la literatura en lengua vasca, sobre todo en su obra cumbre, del siglo XVII, “GERO” (Después) del escritor navarro Pedro Daguerre, “Axular”. GOGOA significa la energía anímica; la sede del afecto, del agrado y del consuelo; la postura vital, la facultad de discernimiento, la resolución de la voluntad. Y, también, el mundo interior, la fuente de tensión al servicio del ideal, la sede de la ternura, de la comprensión y la misericordia. GOGOA es el centro de la personalidad de donde brotan la energía, la vida, el calor y la ilusión.

Una asociación civil fronteriza

Decidimos ser una Asociación acogida al derecho civil y no al eclesiástico. Deseábamos movernos con entera libertad por ser el nuestro un espacio fronterizo de reflexión y diálogo, abierto, con entera gratuidad, a toda la sociedad y a la Iglesia. En ese lugar de encuentro venimos abordando temas referentes, sobre todo a política, economía, ecología, movimientos sociales, sociología comunicación, filosofía, teología, religión”.

Nuestro intento ha sido hacer una apuesta por la paz y la justicia, y no sólo facilitar reflexión e ideas, sino también presentar experiencias valiosas con voces de nuestro país y de otras partes del mundo. También quisimos proponer otras maneras posibles de vivir en fidelidad al evangelio y escuchar a quienes, con su trabajo intelectual y su praxis, se esfuerzan por hacer comprensible y cercano el mensaje cristiano a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

En contenidos y formas hemos buscado siempre ser positivos y propositivos. Hemos dado más importancia a los cauces de encuentro y a marcar pistas alternativas de intervención social que a la mera denuncia que se agota en sí misma.

Organización y Autonomía

Cada una de las actividades que realiza el Foro GOGOA tiene, en la actualidad, un coste aproximado de 1.400 euros, destinados a retribución, viajes y estancias de los ponentes, alquiler del salón y su equipamiento, seguro de responsabilidad civil, edición y distribución de propaganda. Nuestra publicidad llega a 735 direcciones de correo electrónico y 325 de correo postal, además de los carteles y hojas volanderas que editamos. Los costes se sufragan con las cuotas de 125 personas socias y donativos de personas y grupos colaboradores. Toda la tarea de programación, contactos, acompañamiento, administración, gestión de alojamiento y billetaje, presentación de ponentes, traducciones, grabación y edición de vídeos, facilitación de coloquios, preparación de ediciones y su ensobrado y distribución, la hace un grupo que forman 12 personas enteramente voluntarias.

 

Cada cual ha aportado con arreglo a sus posibilidades y capacidades disponibles, pero no ha habido ningún intento de monopolizar ni la dirección ni la gestión. A la Asamblea llegan ideas y solicitudes sobre temas a abordar. El Foro ha estado siempre abierto a la incorporación de personas socias al equipo coordinador y promotor. Y se ha guiado por los principios de una “carta fundacional” que las comunidades de base aprobaron.

Balance, mediante encuesta, a las Comunidades y personas socias

El Foro GOGOA resulta ser un espacio de reflexión sobre cuestiones actuales, de altura y calidad, por las ideas y las experiencias presentadas, y el testimonio, experiencia y saber de los ponentes.

Trae a luz un pensamiento crítico, abierto, plural, anticipativo. Está atento a novedades y a los grandes debates del mundo actual. Ofrece reflexiones audaces. Pero lo hace sin estridencia, sin provocar confrontación ni escisiones. No separa la fe del mundo; manifiesta que lo humano es el campo del evangelio. Ayuda a personas en búsqueda de horizontes sociales o espirituales.

Ha tenido más influencia incluso que la que imaginamos a su comienzo, por la gran participación que ha tenido a lo largo de los años. El público, diverso, acude en cantidad porque el Foro GOGOA ha programado temas de gran interés y calado. Pero se constata escasa o solo ocasional asistencia de gente joven.

Es un lugar de proyección social de lo cristiano, pero, por su posición fronteriza, abre mayor espacio de opinión en el exterior y la periferia de la Iglesia que en su interior. Y eso que han pasado por el Foro dos obispos (Gaillot y Uriarte) y excelentes teólogos y biblistas. Viene a sus actividades gente no creyente y, a través de los medios, da otra imagen de modos cristianos de estar en el mundo. Gogoa es, en cierta medida, para algunos y algunas ese rostro distinto y más atrayente que desean ver en la Iglesia.

Constituirse como asociación civil fue un acierto, para preservar su libertad de programación y acción en una época de conservadurismo eclesial y de fuerte confrontación político-identitaria y años duros de violencia de ETA y negación de derechos humanos en Navarra. El Foro ha hecho aportaciones para la paz.

El Foro es un bien público para Pamplona y para la Iglesia que hay que hacer lo posible por mantener, mientas se pueda. Pero nada es para siempre. Todas las cosas tienen su tiempo y su fecha de caducidad. El Foro es un servicio para una situación y un tiempo concretos.

En lo personal e individual, quienes responden a la encuesta dicen que les ha aportado cosas diversas: Amplía puntos de vista, descubre novedades, pone al día, acompaña procesos de crecimiento en la fe y maduración personal y comunitaria, abre al mundo uno y globalizado. Permite conocer y dialogar con personas sabias y comprometidas. Implica con ilusión en el trabajo a un grupo de personas voluntarias. Hace descubrir el evangelio de otra manera.

Pamplona, abril de 2019

Un proyecto de autoformación desde y para los movimientos sociales

El proyecto de formación política Nociones Comunes (NNCC) es una de las patas del proyecto Traficantes de Sueños (TdS), situada en el barrio de Lavapiés (Madrid), y parte de la red de la Fundación de los Comunes (FdlC).

Tras una trayectoria colectiva de más de veinte años en el campo de la autonomía, en 2009 el lanzamiento de un proyecto de formación política más estructurado surge de la necesidad de generar espacios de producción de conocimiento desde y para los movimientos sociales. Podemos destacar al menos cuatro líneas que dotan de sentido político al proyecto. Por un lado, NNCC nace de la crítica del conocimiento académico-centrado, cada vez más atravesado por las lógicas de la productividad y la endogamia de los circuitos formalmente reconocidos, visiblemente plegados sobre sí y en progresiva decadencia respecto a su capacidad de transformación social. Por otro lado, hablamos de la valorización de los saberes subalternos entendiendo la necesidad de un reconocimiento de los saberes colectivos producidos desde las luchas mismas, en su complejidad, en sus formas, alimentados desde los procesos de autoorganización de los sujetos políticos en conflicto. En tercer lugar, reivindicamos el carácter colectivo de la producción de conocimiento, intentando escapar del fetichismo de los Grandes Autores, así como de la formación clásica de partido basada en una vanguardia que ejerce de concientizadora de las masas. Por último, nuestros cursos no sirven sólo para aprender conceptos abstractos, sino que tienen la vocación inequívoca de servir a la transformación social, de manera que las herramientas de la crítica sean siempre simultáneamente teóricas y prácticas, de reflexión y de acción, siguiendo la tradición según la cual interpretar y transformar el mundo son necesariamente momentos inseparables.

Desde el punto de vista del contenido, los ejes centrales que se trabajan van desde el pensamiento crítico, la historia, las temáticas en torno a la crisis, los feminismos o las metrópolis, entre otros. En diálogo y conexión permanente con las luchas sociales, entre 2009 y 2011 fueron especialmente importantes los cursos que alimentaron al movimiento de las oficinas de derechos sociales, la visibilización de otros feminismos o los usos políticos de las emergentes redes sociales. Entre 2011 y 2013, se trabajaron intensamente las líneas surgidas del movimiento de las plazas, como los análisis del crack de la burbuja inmobiliaria española, la crisis política del Régimen del 78 y de la Unión Europea y la potenciación en general de la reflexión sobre la democracia radical del 15M. A partir de 2014, puede destacarse la trilogía de cursos Asaltar los Cielos que sirvieron como acicate de la discusión sobre el municipalismo. Por último, merece ser subrayada la potencia que en los últimos años han tenido los temas feministas: cuidados, economía feminista, amor, crianza, masculinidades o violencias machistas. Otros contenidos que se han trabajado han sido el psicoanálisis heterodoxo, las subculturas musicales o las discusiones sobre los comunes. Además, en colaboración con el Instituto por la Democracia y el Municipalismo, desde 2016 se han llevado a cabo cursos orientados al análisis crítico de las redes de poder en Madrid, la economía política de la crisis o la geografía y la historia crítica.

Respecto a la organización de los cursos, el formato básico ha consistido en series de entre seis y doce sesiones de periodicidad semanal, con una asistencia presencial variable de entre treinta y noventa personas. En general, cada sesión consiste en una exposición seguida de un debate dinamizado, apoyado por una carpeta de textos de lectura. Para realizar las exposiciones, se ha tendido a priorizar personas relacionadas directamente con las luchas de los movimientos. Para preparar cada uno de los casi setenta cursos inéditos realizados, se realiza un trabajo de investigación previo sobre los temas emergentes en las luchas sociales, evaluando su pertinencia política en la coyuntura del momento. Entre algunas de las virtudes que las participantes suelen señalar, los cursos de Nociones permiten entrar en temas que se desconocían o profundizar en ellos, acceder de una manera sintética a discusiones novedosas de primer nivel que de otro modo resultarían inaccesibles, la pluralidad de visiones o registros de las distintas sesiones, así como la relación con colectivos del resto de la ciudad que están involucrados en las cuestiones tratadas.

Respecto a la distribución, NNCC apuesta por la devolución permanente al común de los contenidos de los cursos. Siguiendo la lógica de multiplicación del acceso libre y gratuito, los audios de todas las sesiones se cuelgan online a través del canal de Soundcloud de TdS (y recientemente en Ivoox). Una dimensión importante es la retroalimentación entre la producción editorial de TdS y los contenidos de los cursos. Esta coordinación y capacidad de multiplicación la evaluamos muy positivamente, y ha derivado en una importante distribución de los audios, algunos con miles de escuchas.

Económicamente, para poder realizar todo este trabajo, hemos tratado de poner un precio asequible a los cursos, de entre 30 y 70 euros. Esta financiación ha servido para poder liberar algunas de las funciones de investigación, contactación, organización y preparación de los cursos, agradecer las colaboraciones de las personas que exponen, así como pagar sus desplazamientos, apoyar la logística de grabación, edición y subida de audios, mejorar la infraestructura general de la sala y contribuir al alquiler de un local en el centro de Madrid, entre otros costes.

Finalmente, podemos señalar algunos de nuestros retos para el futuro. Por un lado, aspiramos a poder estabilizar algunos itinerarios de formación más sistemáticos, así como a diferenciar y complejizar las metodologías pedagógicas según distintos perfiles. También, queremos generar una mayor interacción entre las y los participantes de modo que se facilite el surgimiento de iniciativas colectivas a partir de la participación en los cursos. Por otra parte, desde 2016 arrancamos a nivel estatal el proyecto del Aula Virtual de NNCC, que ya está realizando cursos online periódicamente mediante una metodología de formación que pretende facilitar el acceso a la formación política a personas de cualquier pueblo o ciudad así como a aquellas con dificultades de horarios o asistencia presencial. Por todo ello, la consecución de estos retos pasa por plantear el crecimiento del proyecto a medio y largo plazo, apostando por la inversión en la infraestructura material que lo haga posible, por ejemplo, soñando en una suerte de Universidad Popular de movimientos sociales, al estilo de la escuela Florestan Fernándes de Brasil[1].

 Enlaces de interés

– Nociones Comunes Madrid: www.traficantes.net/nociones-comunes

– Red NNCC (FdlC) www.fundaciondeloscomunes.net/areas-de-trabajo/autoformacion

– Audios de los cursos de Madrid: https://soundcloud.com/traficantesdesue-os/albums

– Aula Virtual: http://aula.fundaciondeloscomunes.net

Videos del Aula Virtual:

https://www.youtube.com/channel/UCHc3ADMCAegNeyFzxPvDLZw/playlists

[1] https://viacampesina.org/es/brasil-la-escuela-nacional-florestan-fernandes-cumple-12-anos/