POR UNA LECTURA CRÍTICA DE LA BIBLIA

Varios Autores

Éxodo 99 (mayo-jun.´09)
– Autor: Varios Autores –
 
LA Biblia es un libro de éxito. Un bestseller mundial con los componentes necesarios para triunfar en todos los tiempos: la aventura y el suspense, el amor y el odio, los celos, la compasión, la codicia, y toda una rica variedad de emociones humanas. Los hombres y mujeres de la Biblia no son creaciones ficticias, sino gentes de carne y hueso que nacen y avanzan hacia una muerte segura, con sus ideas y emociones, sus triunfos y fracasos. Un libro de ayer, pero de siempre.

Pero -y es justo reconocerlo-, la enorme popularidad de la Biblia no se debe a las historias que cuenta, ni a la imaginación literaria de algunos de sus más bellos relatos y poemas. Su fascinación nace desde más hondo, desde las cuestiones que enfrenta, a las que todos y todas buscamos respuesta: ¿Por qué estamos en este Planeta?; ¿cuál es el sentido de la vida mientras vivimos y qué nos pasa cuando la vida se acaba?; ¿cómo enfrentar, entre tanto, el peso del dolor y del fracaso, de la culpa y de la muerte? ¿Hay un Dios?, ¿cómo es él?, ¿cómo reacciona ante el proceso del cosmos y ante el comportamiento de los hombres y mujeres, que son autoconscientes y responsables?

Una mirada rápida a las páginas de la Biblia nos hace caer en la cuenta de que entramos en un mundo extraño, misterioso. Nos cuenta una historia que se extiende desde el origen de la creación del mundo hasta el fin de los tiempos, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Y en el fondo del relato hay una gran coherencia interna y un caminar siempre en proceso hacia la unidad final. Pero se trata de una historia que nos llega envuelta en un pensamiento mítico y con un presupuesto metafísico que resulta extraña a una mentalidad más secularizada y científica como la actual. Su relato responde puntualmente a la experiencia del hombre bíblico de su contacto con unas realidades que le sobrepasan, que provocan su inquietud y de las que no dispone de una interpretación racional suficiente para calmar su insaciable curiosidad: la inmensidad caprichosa del cosmos, la fragilidad e insaciabilidad del ser humano, la misteriosa ocultación del Creador y la necesaria salvación de sus criaturas…

Cuando el ser humano actual se acerca a la Biblia, aun cuando siga considerándola un libro inspirado (diferente, pero no distinto de otros libros religiosos, también inspirados), tendrá que hacer un gran esfuerzo hermenéutico para recoger la sustancia de un libro que hoy conoce mejor gracias a los métodos histórico-críticos, la nueva exégesis y el estudio comparado de las religiones, así como también desde las aportaciones hacia una visión evolutiva del universo que le está suministrando la nueva ciencia cosmológica, la astrofísica, la física cuántica, las ciencias del caos y de la complejidad, la ecología, la psicología, la antropología, etcétera.

Desde Éxodo pensamos que los mayores fundamentalismos, dogmatismos y ortodoxias esterilizantes que están afectando actualmente a gran parte de las iglesias y religiones se fundamentan en una lectura ingenua y acrítica de sus libros fundacionales, y abogamos por una lectura crítica que haga justicia a la genialidad de estas obras cumbre del espíritu humano.

EXODO 100

Éxodo 100 (sept.-oct.09)
 
Dedicamos especialmente este número 100 a dos grandes amigos claretianos y miembros del Consejo de Redacción de ÉXODO desde sus primeros días: Paco Velasco, muerto el 5 de junio de 2003 en Santo Domingo de la Calzada, y José María Calvo, en Santa Cruz de Tenerife el 15 de septiembre de 2009. Ambos consagraron su vida a proclamar el Evangelio desde los pobres, marginados y excluidos, desde las víctimas del sistema. Hombres como Paco y Chema, con su rica humanidad, ennoblecen la tierra donde pisan y la comunidad humana en la que viven. El Equipo de Redacción de ÉXODO ha tenido el privilegio de gozar, durante mucho tiempo, de su buen hacer, de su cariño y amistad. ¡Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ponga un final pleno a sus vidas en éxodo permanente por causa del Reino!

PEDRO CASALDÁLIGA

ÉXODO celebra su número 100 y tiene muchos motivos para celebrarlo; muchos tenemos motivos para celebrar este jubileo de comunicación libre, oportuna, solidaria. Yo me siento particularmente comprometido y en cierta medida responsable porque, desde la primera hora de la revista y desde su prehistoria con Misión Abierta, el equipo fundador ha sido y es gente muy mía, hasta el punto de estar encardinado a nuestra Prelatura de São Félix do Araguaia.

El título de la revista es una expresiva afirmación de su proceso y de la opción inclaudicable por una sociedad alternativa y por una Iglesia “otra”, Iglesia y Sociedad que son posibles, necesarias, urgentes. Siempre “en rebelde fidelidad”. La revista es una historia de éxodos, de “salidas” hacia tierra extraña, de terca esperanza al servicio de la utopía humanizadora que, a la luz de la fe cristiana, es la propia utopía de la vida y muerte y resurrección de Jesús de Nazaret: el Reino, ese Reino proyecto de Dios, pasión total de nuestras vidas. En éxodo estamos, hacia la tierra de la libertad, a la búsqueda de “la Tierra sin Males” que proclaman nuestros pueblos de Amerindia.

ÉXODO está en la frontera del diálogo, es una revista puente a varios niveles, sin claudicaciones, sin ambigüedades, sin crispación, a la luz de la verdad buscada y de la convivencia ensayada diariamente en asambleas y congresos, en gestos y campañas de solidaridad.

La revista mantiene su testimonio cristiano siempre en un diálogo abierto ecuménicamente, macroecuménicamente. En sus páginas caben todas las “fes”, todas las dudas, los silencios agnósticos y la forja simultánea de una religión y de una laicidad adultas, corresponsables.

Cada número de ÉXODO es una monografía de alguno de los temas más candentes de nuestra hora. Voces consagradas, contribuciones pioneras muchas veces, de un humanismo y de una religión humanizadores. Sin exhibicionismo, ÉXODO viene siendo una plataforma profética, una instancia revolucionaria.

No es un éxodo hacia dentro desentendiéndose de la responsabilidad que nos cabe a todos a la hora del pensamiento y de la acción. Los teólogos de la liberación nos recuerdan que incluso hay que “practicar a Dios”. ÉXODO propone en todos sus números un pensamiento práxico. Somos lo que hacemos y hacemos lo que pensamos. Es un éxodo hacia dentro urgiendo la radicalidad.

Los fundadores de la revista confiesan que “aunque nos ha costado algún trabajo, es nuestro trabajo”. Es una misión, y venciendo censuras y estrecheces continúa siendo y ensanchando la “misión abierta” de aquellas primeras horas. Se ha merecido un reconocimiento plural, una muy buena imagen en el mundo intercultural e interreligioso.

Hay que seguir, en éxodo siempre. En utopía diaria. “Pueden quitárnoslo todo, menos la fiel esperanza”. Me permito decir, en la síntesis de un soneto, lo que siento, lo que agradezco, lo que amo en el fondo y trasfondo de la revista, del personal que la escribe y de todos los lectores y lectoras que la agradecemos. Con el soneto va un abrazo entrañable, de ternura y de compromiso.

EN ÉXODO

La vida sobre ruedas o a caballo, _ yendo y viniendo de misión cumplida, _ árbol entre los árboles me callo _ y oigo cómo se acerca Tu venida. _ Cuanto menos Te encuentro, más Te hallo, _ libres los dos de nombre y de medida. _ Dueño del miedo que Te doy vasallo, _ vivo de la esperanza de Tu vida. _ Al acecho del Reino diferente, _ voy amando las cosas y la gente, _ ciudadano de todo y extranjero. _ Y me llama Tu paz como un abismo _ mientras cruzo las sombras, guerrillero _ del Mundo, de la Iglesia y de mí mismo.