¿Es hora de otra Iglesia?

Varios Autores

Éxodo 118 (marz.-abril) 2013
– Autor: Varios Autores –
 
¿Es hora de otra Iglesia? ¿Qué es lo que está pasando en esta institución milenaria para que tengamos que hacernos hoy esta pregunta? En las siguientes páginas de Éxodo podrás ir encontrando algunas respuestas a este interrogante.

Es inimaginable la renuncia de un papa y a todo el mundo ha sorprendido la llegada a Roma de alguien que viene “desde el fin del mundo”. Como al paso de una intensa borrasca invernal, comienzan a borrarse los anacrónicos perfiles de un paradigma papal, monárquico y absolutista, a la vez que tímidamente parecen emerger otros nuevos, más acordes con la sensibilidad de nuestro tiempo.

La monarquía papal no es un dato originario que pertenezca a la esencialidad de la tradición de la Iglesia. Se ha venido construyendo en la historia desde el siglo XI con el “dictatus Papae” de Gregorio VII, la teocracia de la bula Unam Sanctam de Bonifacio VIII (s. XIV) y el dogma de la infalibilidad del Vaticano I (s. XIX). Se trata de una figura con rasgos faraónicos que rayan en la idolatría, y que recoge sin pudor el Código de Derecho Canónico, promulgado por Juan Pablo II en 1983. En este código de leyes, actualmente vigente, se llega a afirmar que el papa y solo él tiene potestad suprema y plena, inmediata y universal, que no puede ser juzgado por nadie y que puede juzgar y condenar, sin apelación, incluso a los jefes de Estado del mundo entero… ¡Y esta figura se ha mantenido intocable hasta la reciente renuncia de Benedicto XVI!

Aun sin datos suficientes para conformarlo, en los gestos y palabras del papa Francisco parece apuntar otro paradigma. El mismo nombre que se ha dado es suficientemente expresivo. ¿Pretende enlazar el papa Francisco con esa tradición empeñada en la renovación de la Iglesia desde la pobreza? En el cauce de esta tradición secular cobran mayor interés algunas de sus primera palabras: “quisiera una Iglesia pobre y de los pobres”. Pudieran ser estas el eco de aquellas que, según San Buenaventura, dirigió Jesús al santo de Asís: “Francisco, ve y restaura mi casa, mira que está en ruinas”

No es necesario acudir a las escandalosas revelaciones del vatileaks, donde el abuso de poder, la pompa y el dinero entre las más altas jerarquías y la pederastia afectando a un elevado número del clero, para caer en la cuenta de las actuales ruinas de la Iglesia. Estas consecuencias, miradas objetivamente, están apuntando a algo más profundo, a la imagen misma de una institución milenaria que hoy, como nunca, está siendo fuertemente cuestionada. Basta echar una mirada a los datos que nos ofrecen los frecuentes sondeos para percatarnos del clamor casi universal por un cambio de paradigma. Según José Juan Toharia (Metroscopia, abril 2013), nueve de cada diez españoles, creyentes o no, quieren ver a la Iglesia del lado de los pobres y excluidos y no de los ricos y poderosos; la quieren más austera tanto en ropajes como en ritos litúrgicos; sin privilegios y al ritmo de los tiempos que estamos viviendo. Curiosamente los zapatos remendados del papa se convierten en un símbolo bien expresivo.

A la vista de todo esto cobra sentido la pregunta que nos hacemos en Éxodo: ¿Ha llegado la hora de otra Iglesia? A nuestro juicio sí y somos conscientes de que, de no aprovechar este momento, la actual ruina seguirá imparable.

LOS DESAHUCIOS

Varios Autores

Éxodo 117 (en.-feb) 2013
– Autor: Varios Autores –
 
!Los desahucios! Difícilmente, encontraremos un tema que, en nuestro país y después de 34 años de democracia, presente rasgos tan lacerantes de desamparo e inhumanidad. Lo más sorprendente es que, deliberadamente y con mayor o menor mentira y ocultamiento, se estaba fraguando la peligrosidad del tema. Alarmas y denuncias se venían produciendo hace algunos años. Pero nuestros poderes públicos, con todos los especuladores arrimados o aliados con ellos, no dudaban en hacernos creer que estábamos siendo ejemplo y envidia para el mundo entero con nuestro modelo de transición democrática y los grados de progreso alcanzados.

Finalmente, desde unos años, despertamos y hemos comenzado a ver la situación real que arrastrábamos y que no pocos financieros y políticos han aprovechado para engañar, robar y enriquecerse. Confundieron la dignidad de la política con la suciedad de su egoísmo e intereses.

Una llama explosiva de esta situación han sido los desahucios. La casa no es un problema, es el problema, porque todos necesitamos hacer y conseguir una casa para superar nuestra indefensión y labrar nuestra formación, personalidad y felicidad. Todo pueblo aspira a que todas las familias tengan una casa propia para vivir tranquilos y asegurar el desarrollo, la convivencia y estabilidad del país.

Pues bien, en España los desahucios, miles en pocos años, han puesto a muchas familias españolas en el más sangriento desamparo. Y en él han colaborado empresarios, jueces, abogados, policías, etc., como si cumplieran una natural, segura y sagrada legalidad. Ahora hemos empezado a descubrir, pensar y concluir que nuestra democracia encubría lagunas, errores y contradicciones intolerables. Intolerable era –y lo hemos permitido- que Andalucía, con sus 87.000 kilómetros cuadrados, sus 1.000 kilómetros de costa, sus tierras y llanuras las más ricas de Europa, con una agricultura para poder cultivar de todo, con sus casi nueve millones de habitantes, haya tenido que sufrir un éxodo de más de dos millones de su gente, después de ver cómo los especuladores se cargaban su costa con miles de edificaciones y tener que afrontar ahora los desahucios de miles de familias, habiendo en Andalucía más de 600.000 casas vacías.

De todo esto se ocupa el presente número de Éxodo. Y lo hace con el testimonio de quienes viven día a día la lucha por el cambio y con expertos que señalan la urgencia de la situación, las causas que la provocan y las propuestas para una más humana y justa solución.

CRISIS ECOLÓGICA

Varios Autores

Éxodo 116 (nov.-dic) 2012
– Autor: Varios Autores –
 
Llegamos con este número de Éxodo a la Crisis Ecológica, mapa como pocos para guiarnos en la magnitud y urgencia de la crisis. En otros tiempos dábamos como garantizada la vida humana de la Tierra. Hoy, la denuncia y el compromiso frente a la alarma de que la especie humana puede desaparecer va penetrando aceleradamente en la conciencia humana.

La crisis ecológica no es fruto de la casualidad ni fruto de la voluntad de los dioses. Viejas y obsoletas creencias, ignorando el avance de las ciencias y el protagonismo humano, nos hacen pensar como el filósofo griego Epicuro: “Frente al mal que existe en el mundo, sólo hay dos posibles respuestas: o Dios no puede evitarlo, o Dios no quiere evitarlo. Si no puede, entonces no es omnipotente y no nos sirve como Dios. Si no quiere, entonces es un malvado, y no nos conviene como Dios”.

Somos nosotros, con el mal uso de la libertad, los que contaminamos la Tierra y poblamos de males la sociedad. Si la Tierra produce actualmente un 10 % más de alimentos de los que realmente necesita y unos 500 millones de personas sufren hambre en el planeta, no es por culpa de Dios sino por otras causas humanas. Jesús de Nazaret anunció con vigor que Dios no manda males a nadie; ni a los justos ni a los pecadores. Él sólo manda el bien.

Es el dictamen, ahora sí científico, que 1.500 expertos y científicos en 1992 hicieron a la humanidad: “No quedan más que una o muy pocas décadas antes de eliminar la amenaza que encaramos ”. Y la Carta de la Tierra (UNESCO, 2003) subraya: “O hacemos una alianza global para cuidar unos de otros y de la Tierra, o corremos el riesgo de autodestruirnos y destruir la diversidad de la vida”.

Si es verdad que “La ciencia ecológica es la síntesis del mundo vivo”, Éxodo trata de apuntar respuesta y soluciones en esta dirección, expresadas en puntos como estos:

_ El seguir con la explotación abusiva de los bienes y servicios nos ha llevado a descubrir los “límites” de la Tierra. Los que controlan las finanzas y destinos de los pueblos se reúnen para ver cómo salvan su sistema financiero y especulativo y olvidan que la Tierra puede vivir sin nosotros, como vivió miles de años, pero nosotros no podemos vivir sin ella.

_ Es necesaria una transformación de nuestra manera de habitar la Tierra, otra visión de la realidad; nosotros no estamos ni fuera de la Tierra ni por encima de ella, somos su porción consciente e inteligente, participamos de la red de relaciones que, para bien o para mal, envuelve a todos.

_ Los valores fundamentales para garantizarnos un horizonte con futuro son: la sostenibilidad, como uso racional y solidario de los recursos de la Tierra, y el cuidado, como una relación amorosa con la realidad.

ESPIRITUALIDAD Y POLÍTICA

Varios Autores

Éxodo 115 (sept.-oct.) 2012
– Autor: Varios Autores –
Tiempos de Turbación
 
Espiritualidad y política marchan, al menos en el mundo capitalista, por caminos diferentes. Viajeras erráticas, avanzan, entre el general descrédito, al desencuentro. ¿Cabe soñar con un día en que rectifiquen de rumbo y se descubran como los pies necesarios para que el ser humano pueda seguir caminando? Desde Éxodo acariciamos abiertamente, en tiempos de turbulencia, este sueño.

El actual descrédito de la política, como vienen señalando implacablemente los sondeos del CIS, se ha instalado en la conciencia de la ciudadanía. Una calificación que la política se ha ido ganando a pulso: por su desvinculación del pueblo al que dice representar y al que está dejando tirado al borde del camino; por su complicidad y sumisión a los mercados y al omnipotente club de los banqueros y financieros; por su sectarismo, su corrupción y la utilización del engaño como método; por el secuestro y utilización de los medios públicos de información… Imposible reconocer en la actual imagen de la política el menor atisbo de espiritualidad.

Por su parte la espiritualidad, desvinculada voluntariamente de la política, tampoco está superando la banalidad que expresa la cultura del capitalismo neoliberal. Subsumida desde muy temprano por las religiones, éstas la han ido desligando sectariamente del mundo profano hasta convertirla en gueto de profesionales. Este matrimonio con las religiones ha ido reduciendo a la espiritualidad a los estrechos márgenes de un credo o un rito, pero también le ha ayudado, pensamos, a descubrir su verticalidad. Pero de lo que no cabe duda es que su divorcio del mundo político ha dejado a éste abandonado a su propia suerte o bien, en sentido contrario, se ha hecho frecuentemente cómplice de su injusticia. Por todo esto, tampoco la espiritualidad se libra de la sospecha y el descrédito.

El encuentro entre espiritualidad y política es hoy, a nuestro juicio, más necesario y urgente que nunca. Se trata de un patrimonio de toda la humanidad que afecta directamente al bienestar y a la convivencia entre los pueblos y culturas y que es demasiado importante como para dejarlo en manos de profesionales. Este encuentro nos va a exigir algunos movimientos que brevemente enumeramos:

En primer lugar, un esfuerzo para rescatar espiritualidad y política de su actual secuestro y volver a resituarlas en su verdadero suelo, como elementos esenciales que definen la propia identidad del ser humano que, por el mero hecho de serlo, es espiritual y político. Desgajar de él estas dos dimensiones y mantenerlas separadas nos está situando al borde de la esquizofrenia.

Necesitamos luego contextualizarlas porque somos seres en proceso, a quienes nos afectan de modo determinante tanto el espacio como el tiempo donde vivimos.

Y finalmente, no podemos olvidar que espiritualidad y política son también dos actividades destinadas a hacer la tierra más habitable. Olvidar este destino, será poner en peligro no solo la convivencia, sino también la misma tierra como casa común.

LA CRISIS Y LOS VALORES

Varios Autores

Éxodo 114 (may.-jun.) 2012
– Autor: Varios Autores –
 
El suscriptor y lector de este número de Éxodo va a agradecer enormemente la clarificación que sus colaboradores aportan al tema de la crisis actual. No es fácil desenvolverse en este laberinto, entre otras razones porque es obvia la intención mediática dominante de ocultarla o tergiversarla.

Analizando el contenido de los autores aparece nítido y coincidente el pensamiento de todos ellos en torno a puntos fundamentales. Cada uno, desde una perspectiva propia y complementaria, alude al origen de la crisis, que procede de los 70 del siglo pasado, pasa por momentos de euforia y exaltación en los años posteriores y estalla y se visibiliza como hecatombe a partir del 2007. Las crisis del capitalismo son continuas, nunca terminan, y cuando sus contradicciones internas son extremas se producen entonces las crisis estructurales. Una de ellas, la que estamos padeciendo.

Tras esa ubicación temporal y territorial de la crisis, los autores pasan a descifrar las causas que, en el fondo, la han determinado y que, conviene anotarlo, el capitalismo moderno se niega a reconocer manteniendo como válidas las tesis centrales de su pensamiento neoliberal globalizado.

No hay lugar para la ignorancia ni el fatalismo, sino para la arrogancia y cinismo financiero que busca imponer a toda costa la supremacía de los valores del mercado y erradicar lo que ha sido base y estrella de la cultura occidental: la dignidad humana, sostenida ininterrumpidamente en la cultura grecolatina, en la tradición judeocristiana y en la modernidad con una visión ya más racional y secular.

La dignidad humana es el núcleo y referente básico para un nuevo paradigma cosmológico, para una sólida fundamentación de los derechos humanos y una legitimación del estado del bienestar, cuestionado en las últimas décadas por un capitalismo que Hinkelammert llama cínico.

Esta sacralidad de la dignidad humana (“homo homini res sacra”, el hombre es cosa sagrada para el hombre) declara encontrar una semejanza fundamental en todo ser humano, sea de la etnia, lengua, religión o nación que sea. Sacralidad, que revoluciona la lógica neoliberal y se contrapone diametralmente al mensaje revolucionario de Jesús de Nazaret, que suprime toda división y superioridad entre humanos y pueblos (todos vosotros sois hermanos) y exige proyectar y reorganizar la vida personal y social desde la primacía de los últimos: los primeros serán los últimos y los últimos los primeros.

RECUPERAR LA POLÍTICA

Evaristo Villar

Éxodo 113 (marz.-abr.) 2012
– Autor: Evaristo Villar –
Tempos de posindignación
 
La política oficial se ha ganado la mala imagen que tiene. Desde la nostalgia de nuestros mayores por aquellos años de una transición al “no nos representáis” de nuestros jóvenes indignados, se extiende un manto de desafección teñido de apatía y desencanto, de descrédito y descalificación: los gobiernos obedecen a voces ajenas a la propia ciudadanía; los partidos políticos, minados por la corrupción y el clientelismo; el estamento judicial, ideologizado y venal; y el parlamento, servil y enmudecido. Cada día crece más la convicción de que la actual política oficial, sumisa a los mercados y carente de autonomía, no sirve para resolver los problemas reales de la gente y está trivializando la democracia.

Vistas las cosas desde las mayorías sociales, ni la estabilidad económica, ni la reforma laboral están sirviendo para frenar la ofensiva de los mercados y la destrucción permanente de empleo. La democracia aún no ha llegado a la política económica que, entre nosotros, ha sabido muy bien socializar las pérdidas y privatizar los beneficios.

Tampoco le va a la zaga la política oficial de la UE que, con la defensa a ultranza del “pacto fiscal” y el rechazo a la apuesta por el crecimiento y la creación de empleo, está agrandando la división entre los países del Norte y el Sur y empujando a éstos hacia el abismo. La democracia está huyendo de la UE. El nuevo imperialismo “mercozy”, dominado por el chovinismo y la fijación alemana en la reducción del déficit, está llevando a la xenofobia y sembrando de “hijos frustrados” el viejo continente. Esta política de cerrazón o “política de ermitaño” nos lleva a reconocer en Éxodo que está resucitando la lucha de clases en una evidente revolución de los ricos contra los pobres. ¡Son los tiempos de posindignación!

No es este el lugar para sacar a luz las raíces que nos han llevado al actual deterioro democrático; irán emergiendo en las páginas que siguen. Pero sí nos parece conveniente adelantar algún tipo de respuesta a la inquietante pregunta que está a la base de la programación de la revista: ¿Es posible y cómo recuperar hoy la política que se nos está muriendo?

Nuestra respuesta quiere ser clara: es posible y hay alternativas que pasan por la ruptura del discurso único y de la tiranía de los mercados; por la recuperación de la autoestima ciudadana -como hemos hecho en otras ocasiones a propósito de la paz, el feminismo o la ecología-; por la centralidad de la persona como sujeto de toda acción política; por la opción por la ética de lo público y por la recuperación de la plaza y la calle como lugares del pueblo soberano. ¡Ha muerto la política, viva la política!

¿ADÓNDE VAS, EUROPA?

Varios Autores

Éxodo 112 (en.-feb) 2012
– Autor: Varios Autores –
 
Cuenta la leyenda que Zeus, enamorado de Europa, decidió seducirla y, transformado en toro blanco, la llevó sobre su espalda nadando hasta la isla de Creta. Los suyos, presa de dolor, se quedaron llorando amargamente su ausencia. Así nació el rapto de Europa, y así, al parecer, quieren los dioses modernos de los mercados dejar a los nuevos ciudadanos: lamentando amargamente las consecuencias de sus locuras.

Ante la actual deriva de la UE, cada día parece más claro que la leyenda se trata de una anticipación para cumplirse en nuestros días. Y, mirando el rapto desde la playa, nos hacemos algunas preguntas como las siguientes: ¿quién está robando nuestros sueños, largamente acariciados?, y, sobre todo, ¿adónde vas, Europa?

La insaciable crisis económica está poniendo de manifiesto otras brechas más profundas, entre estas, la crisis política. Desde la unión económica y monetaria (Tratado de Maastricht 1992) hasta la liberación del mercado financiero, de bienes y servicios (Tratado de Lisboa 2007), la ciudadanía europea ha venido siendo ninguneada. Los mercados, la banca y las empresas de inversión han desplazado su dimensión política y social. Las personas y los pueblos ya no cuentan para nada. La democracia ha sido raptada por el neoliberalismo económico; sacrificada en el altar del capitalismo financiero.

Poco importa que el Zeus raptor sea ahora Mercozy o la ineficiente Comisión Europea. La triste realidad es que los banqueros y mercaderes se han apoderado de Europa y, contra el sentir general del pueblo y con la inestimable colaboración de unos políticos mediocres y sumisos, le están robando el alma. Dicen que es para salvar el euro. Pero, ¿de qué nos sirve salvar el euro si es a costa de perder la vida?

Hace unos días ardía la noble Grecia, símbolo de otros países en lista de espera (Portugal e Irlanda, España e Italia). El pueblo griego, cuna cultural de Europa, está demostrando que ya no quiere seguir siendo el chivo expiatorio de tanto desatino. Y entre nosotros, la aparente reforma económica, que ha supuesto un fuerte recorte presupuestario en sanidad y educación, no ha servido para cumplir el déficit establecido del 4,4%; y la durísima reforma laboral, con 5.400.000 parados, es otra mordida contra el empleo abaratando el despido, disminuyendo salarios y jubilaciones y reduciendo el personal interino y contratado hasta límites difícilmente soportables. Con Grecia está ardiendo la parte más frágil de la UE porque el fascismo financiero la está llevando al crimen económico y al genocidio social. A estos pueblos más frágiles de la UE se les está sacrificando por un delito que no han cometido: el delito monetario.

Pero aún estamos a tiempo para salvar Europa. Como se repetirá con distintos acentos en esta entrega de Éxodo, la liberación del actual secuestro no vendrá por la mayor liberalización de la economía, ni por la utilización partidista de la austeridad en bienes y servicios públicos para justificar los intereses de la gran banca. Tampoco vendrá por los nacionalismos excluyentes. Vendrá por el reconocimiento de su complejidad y la necesidad de abrirse a un proyecto común integrador de identidad y alteridad. No se puede salvar Europa cerrando su alma a la universalidad. Vendrá por la unión de todos sus pueblos en la defensa, desde las víctimas, de la justicia social y la puesta en práctica de sus mutuas y fecundas solidaridades. El reto está en la construcción de una casa común en libertad, donde no haya lugar para el dios raptor de los sueños de los humanos, ni para ninguno de sus heterónimos actuales.

CONSUMO RESPONSABLE

Varios Autores

Éxodo 111 (nov.-dic.) 2011
– Autor: Varios Autores –
 
“Hacia una civilización de la pobreza compartida” es la propuesta radical que recoge el Foro Ignacio Ellacuría del teólogo asesinado y que escogemos para abrir este número. Porque, tal como se pregunta en el artículo: “¿qué nos ha hecho creer que el consumo sin límites es el camino más seguro hacia la felicidad?”.

Con este número sobre el consumo responsable, el mercado social y el decrecimiento elegido la revista ÉXODO afronta un hecho decisivo de nuestro tiempo, cuando no sólo estamos poniendo en cuestión la capacidad de sustentación del planeta sino que se asigna como valor del consumo tanto la pertenencia de los individuos al mundo de las marcas como la nueva identidad de los sujetos sociales. Hablar de consumo hoy no es decir sólo comprar productos, es referir un “hecho social global” que abarca las prácticas sociales, las identificaciones y ensoñaciones. Porque la vivencia del consumo en el siglo XXI, a diferencia del consumo anterior, supone una vivencia que transforma radicalmente al consumidor, dado que le sitúa en el mundo a través de historias preelaboradas y vinculadas por la publicidad al universo del éxito social; le permite al consumidor narrarse a sí mismo con nuevos sentidos, que toman el relevo de los viejos grandes relatos de las culturas y religiones. Esta nueva narración condensa al mismo tiempo una arquitectura teatral y comercial en la que se difumina la frontera entre el ocio y la compra.

Los grandes centros comerciales, como catedrales modernas, se convierten en centro de diversión, de convivencia en el espacio comercial en el que quedan olvidados los conflictos y desigualdades que recuerden al mundo real; se construye una zona pacificada desde arriba. El “universo Disney”, tal como se ha designado a este proyecto de consumo, reduce el mundo al tamaño de un juguete fabuloso al que despoja del carácter turbador de las preguntas por el sentido de la vida; impone el consumo como distracción, como si no se consumiera, por lo que hace difícil ganar distancia frente a él. En el nuevo estilo de vida total la publicidad dota a los objetos de alma, al tiempo que reduce la vida social a mercancía.

Lo que oculta el consumo es una pregunta que se formulan los colaboradores en estas páginas, dirigiendo la mirada a las desigualdades, a los límites del progreso infundadamente ilimitado. Las propuestas se posicionan en las resistencias al poder ilimitado del mercado capitalista de convertir en mercancía todo lo que toca; y apuestan por el decrecimiento elegido socialmente. No se trata de una mera apelación a la ética del individuo o de la sociedad sin tocar la lógica del propio sistema del capital entronizado como dios en la religión del mercado.

Y mientras tanto nos hacen una llamada a romper la ecuación autoestima-éxito-consumo. Adela Cortina nos introduce al “Pacto global sobre el consumo”, poniéndolo al servicio del proyecto de la vida llena, compartida y con sentido. Por su parte, J. A. Zamora desvela la “cultura del simulacro” del consumo y llama a resistir la penetración de la “forma mercancía” en todos los ámbitos de la vida. Carlos Ballesteros llama a recuperar la soberanía alimentaria, productora, financiera y energética con la apuesta por el decrecimiento. Pero también “otro consumo y otro mercado son posibles”, tal como expone Susana Ortega, creando estructuras de propiedad colectiva y gestión democrática con criterios éticos y solidarios. ¿Existe algo así?, es la pregunta que nos hacemos muchos. Y ¿existe algo así de novedoso en España? Desde la revista ÉXODO agradecemos a los colaboradores sus audaces reflexiones e invitamos a los lectores a sumergirse en ellas para encontrar motivos de respuesta a dichas preocupaciones.

¿A QUIÉN SIRVE LA JUSTICIA?

Varios Autores

Exodo 110 (sept.octub.) 2011
– Autor: Varios Autores –
 
In memoriam de JULIO LOIS, compañero en la redacción de Éxodo, que mantuvo la opción preferencial por los pobres en su vida y en su obra. Agradecemos tu aportación y mantenemos tu recuerdo.

Hoy como ayer la injusticia campa a sus anchas en el mundo pero, también, el ansia de justicia resiste en los corazones y la memoria colectiva. El presente número de ÉXODO ¿A quién sirve la justicia? quiere sumar su palabra a la corriente que reclama un vuelco contra la injustica. Manuela Carmena reclama la urgencia de reivindicar la justicia y el derecho para las grandes mayorías populares, precisamente ahora que la crisis económica las está privando de un estado de bienestar necesario y conseguido con esfuerzo. Ariel Álvarez retoma la figura profética de Amós, quien en el siglo VIII antes de Jesús, en una época de prosperidad económica profetizó la destrucción de Israel porque estaba edificada sobre la pobreza de muchos. Reyes Mate, por su parte, plantea que el recurso a la memoria como última arma de las víctimas se ha convertido en clave de interpretación de los conflictos más agudos de nuestro tiempo. La memoria de las víctimas resulta tan peligrosa porque, en palabras de W. Benjamin, “reabre expedientes que el derecho considera archivados”. Ambas figuras, la antigua profecía y la moderna cultura de la memoria, ven algo que escapa a la historia y a la ciencia: las víctimas tienen significación y es obligado hacerles justicia.

Con José Antonio Martín Pallín repasamos en la Entrevista el ejercicio de la justicia en España. Martín Pallín termina discrepando con la formación que reciben los jueces porque, en su opinión, un juez tiene que tener memoria reflexiva, sensata y ser capaz de abordar la realidad. Y con Diana Galindo y Amparo Barbero asistimos, desde la Comunidad de Madrid, al colapso diario de la administración de justicia ordinaria. Por su parte, Joaquín Urías plantea la peligrosa deriva del Tribunal Constitucional a raíz del escandaloso comportamientos de los partidos políticos mayoritarios en su pretensión de controlarlo. La importancia del Tribunal Constitucional es indudable porque es la última garantía para el respeto de los derechos de la ciudadanía. Recuperar esta función de “garante” de la democracia es lo que solicita el autor.

Ángel Luis Ortiz se plantea si existe una justicia para ricos y otra para pobres, para concluir que, en el ámbito de la vigilancia penitenciaria, se administra justicia casi exclusivamente para pobres. Un sistema de sanciones penales ligado estrechamente a la exclusión social, en un país donde, paradójicamente, baja la tasa de delincuencia pero se saturan los juzgados y las prisiones; el Barómetro Social de España nos recuerda que España es uno de los países de Europa con menor tasa de delincuencia y mayores tasas de personas en prisión.

¿Qué hacer en esta situación? José Luis Segovia sugiere que Otro derecho penal es posible: frente a la justicia retributiva del castigo se apuesta por la justicia restaurativa, que permita compensar el daño y restituir la paz propiciando el conocimiento y la confrontación del sufrimiento del otro, de la víctima, la gran olvidada de la justicia. Esta perspectiva alienta fórmulas de mediación penal y penitenciaria, facilitar a víctimas e infractores procesos personales de integración y favorecer la progresión de grado en las prisiones. Nuevas perspectivas que tienen que venir en paralelo con una profundización de la democracia, tal como apunta el incremento de asociaciones de orientación cívico-crítica y reivindicativa.

¿RETORNO A LA CRISTIANDAD O CONVERSIÓN AL EVANGELIO?

Varios Autores

Éxodo (junio- julio) 2011
– Autor: Varios Autores –
 
¿Retorno a la situación de cristiandad o conversión a las exigencias del Evangelio? Desde los movimientos de Iglesia de Base no cabe alternativa: la cristiandad es una forma histórica que ha adoptado la institucionalización eclesial; el Evangelio es el mensaje programático. Pero la dificultad, como casi siempre, está en la práctica. Confesamos de entrada que cuando hablamos de la Iglesia no excluimos nada de su cuerpo social, aunque, por el peso institucional y mediático que acapara, tengamos que referirnos mayormente a la jerarquía.

Hoy día se habla, más que nunca, de la vuelta de la Iglesia no al Evangelio, sino a sus cuarteles de invierno. El filósofo y analista Paolo Flores d’Arcais quiere ver en un gesto aparentemente rutinario, como el traslado del cardenal Angelo Scola desde Venecia a Milán, un paradigma de lo que se quiere en el vaticano para la Iglesia actual: de una parte, el papa Ratzinger trata de presentar a Scola como su legitimo heredero de cara a la sucesión (una especie de investidura), y, de otra, pretende fortalecer en la Iglesia los movimientos más integristas –como los catecumenales, los carismáticos y Comunión y Liberación– precisamente en Milán donde aún aletea el espíritu de apertura conciliar impulsado por el cardenal Martini. Más al fondo, apunta de nuevo el objetivo malogrado en Ratisbona de crear con los sectores más conservadores del monoteísmo judío e islámico una triple Santa Alianza contra la modernidad secular y atea, que, según la mentalidad de Benedicto XVI, está paganizando y sumiendo en el relativismo cultural y el vacío espiritual a la sociedad occidental.

Por su parte, la jerarquía eclesiástica española no ha dejado de dar señales en las últimas décadas de su particular deriva nacionalcatólica. No en vano la “transición religiosa” se sigue considerando una de las asignaturas pendientes de la transición democrática en España. Algunos datos de última hora junto a otros de la pasada década confirman suficientemente esta impresión: su posicionamiento moral frente a leyes aprobadas en el Parlamento (matrimonio homosexual, educación para la ciudadanía, interrupción voluntaria del embarazo, muerte digna, etc.); manifestaciones en las calles presididas por los obispos donde se defiende abiertamente un modelo único de familia, la presencia de la religión católica en la escuela pública, la subvención estatal de la misma Iglesia; reiterados viajes de Benedicto XVI, subvencionados en su mayor parte por el erario público, con el intento de recatolizar desde España la secularizada sociedad europea y latinoamericana; mantenimiento de medios de comunicación sectarios y oscurantistas (Cope, tv13), mientras se silencia la voz de la disidencia y se guarda silencio ante la crisis o la corrupción política.

A la vista de este panorama, la conversión al Evangelio es urgente y condición necesaria de supervivencia de la comunidad eclesial. La sangría creciente que supone el abandono juvenil es alarmante: según el Instituto de la Juventud, en los diez últimos años se ha reducido del 30 al 10% el número de jóvenes que se considera practicante; y, según Metroscopia (julio 2011), la confianza que inspiran los obispos en la ciudadanía es la más baja de todas las instituciones del país.

En estas páginas vamos a defender la vuelta directa al Evangelio desde la situación histórica que estamos atravesando: secularizada, multicultural y posmoderna; en búsqueda constante del sentido de la vida y la muerte pero reivindicando firmemente los mayores logros de modernidad, reflejados en las distintas generaciones de los derechos humanos, y aplicados con actitud compasiva. Otra Iglesia, ya esbozada en la teología de la liberación y las comunidades de base, que se reclama seguidora de Jesús de Nazaret y de su Evangelio, a contracorriente de una Iglesia secuestrada por una jerarquía, cada vez más aislada, que parece haber perdido el rumbo del mensaje de Jesús.