ANÁFORA SOBRE LA HONESTIDAD

Evaristo Villar

Celebraciones
– Autor: Evaristo Villar –
 

ANÁFORA SOBRE LA HONESTIDAD
TEXTOS PARA LAS LECTURAS ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
ES opinión muy difundida en algunos ambientes
(y esa difusión es, a su vez, un síntoma de la altura política y cultural de tales ambientes) que en el arte de la política es esencial mentir, saber ocultar astutamente las propias opiniones y los verdaderos fines hacia los que se tiende;
saber hacer creer lo contrario de lo que realmente
se quiere, etc. Esta opinión está tan arraigada
y se ha difundida tanto que, a decir verdad,
no resulta creíble.

Antonio Gramsi,
Utopía 46

NOSOTROS, los comunistas cristianos,
con nuestra libertad de opción y nuestra madurez ciudadana,
estamos contribuyendo a que la Iglesia institucional
se libere de la servidumbre del capitalismo de rostro humano,
aportando también credibilidad democrática
para ella. Pues, ¿cómo podrá el pueblo creer
en una iglesia de liberación cristiana si entre sus fieles
no hay amplios sectores, y aun los más
significativos,
que luchan por un socialismo de rostro humano?

Alfonso Comín,
Utopía 46

EN mi experiencia de creyente comprometido, ni la lectura
del Evangelio en cuanto tal, ni la propia Iglesia
me han proporcionado un análisis social cristiano.
En cuanto persona comprometida, he tenido
que optar como todo el mundo
por uno de los análisis que he creído estaba más
de acuerdo con mi compromiso con los pobres…
Cuando he tenido que comprometerme
política o sindicalmente lo he hecho aceptando
las limitaciones de ser parcial,
porque por el hecho de ser cristiano,
no puedo estar con todo el mundo.

Diamantino García,
Utopía 46

ALdía siguiente decidió Jesús salir de Galilea; encontró a Felipe y le dijo:
-Sígueme.
Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y Pedro. se encontró con Natanael y le dijo:
-Oye, aquel de quien escribió Moisés en la Ley y también los Profetas lo hemos encontrado: es Jesús, hijo de José, el de Narrarte.
Natanael le replicó:
-¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó:
-Ven y verás.
Jesús vio venir a Natanael y comentó:
-Ahí tenéis a un israelita de veras, a un hombre sin falsedad.
Natanael le preguntó:
-¿De qué me conoces?
Jesús le contestó:
-Te vi antes que te llamara Felipe, cuando estabas descansando bajo la higuera…

HABÍA un hombre del partido fariseo, de Nombre nicodemo, jefe judío. Fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
-Señor mío, sabemos que tú eres un hombre venido de parte de Dios; nadie podría realizar las señales que tu haces si Dios no estuviera con él.
Jesús le contestó:
Pues sí, te aseguro que si uno no nace de nuevo no podrá gozar del reinado de Dios.
Nicodemo le replicó:
-¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?¿Podrá entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?
Jesús le contestó:
Pues sí, te lo aseguro: A menos que uno nazca del agua y el Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. de la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu. No te extrañes que te haya dicho:"Tenéis que nacer de nuevo". El viento sopla donde quiere; oyes el ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Eso pasa con todo lo que lo que ha nacido del Espíritu.

Juan 1 y 3

P. Venid, aclamemos al Señor con alegría, con esperanza:
porque en medio de la noche que la luz apaga,
hay mucha gente con alma, verdadera.
Gente que, como el espejo, deslumbra
con cuanto sueña, refresca con lo que canta.

Asamblea. Son como el fuego, palomas de fuego blanco,
que van quemando nuestras malas pesadillas.
Son como el rosal: con manos rebosantes de rosas
todo lo impregnan de un perfume embriagador.

L1. No son los habitantes míticos del Edén;
son seres mortales de carne y hueso;
seres que, mientras van soñando
la verdad de lo humano,
descorren los tupidos velos del misterio.
Porque "también de Nazaret puede salir
algo bueno",
como descubrió con asombro Natanael,
el hombre veraz y de una pieza,
el hombre sin doblez y sin dolo.

Asamblea. Porque la verdad, Natanael,
está en ser honesto con la realidad.
La honradez, como descubrió pronto el joven Comín,
está en la respuesta tácita que, durante su proceso,
dio Jesús a la autoridad del imperio:
"La verdad, Pilatos, es ésta:
ponerte al lado de los humildes y de los que sufren".

L2. La honradez no está en "quedar prendiendo velas,
a la sombra de los santos"; está en ir con Diamantino a la vendimia,
cuando vendimiar es ley de vida.
La honradez está en rectificar y reorientar la dirección del camino,
cuando el camino se está descarriando
y pervirtiendo el sentido de tu viaje.
La honradez está, como en Nicodemo,
en poner a prueba las propias seguridades cuando
en la noche descubres nuevos horizontes de sentido.

Asamblea. Porque, bajo la tramoya de nuestros días opacos,
reconocemos que todo es presencia y todo gracia;
que estamos invitados a discernir
los nuevos signos de nuestro tiempo
y a difundir las buenas noticias que esconden dentro.
Por todo esto expresamos nuestra alegría cantando:
SANTO, SANTO, SANTO…

…………………

P. Reunidos, Señor, en torno a esta mesa,
se nos agolpan los recuerdos:
tus manos nerviosas partiendo generosamente el pan,
sirviendo el vino;
y las palabras que van uniendo estos gestos a una vida,
partida y repartida entre los pobres de la tierra.
Hoy nos sigues invitando a proseguir tu misma causa
en tu memoria.

Asamblea. Envíanos; Señor, ese Espíritu tuyo que,
con el agua, nos limpia y purifica;
ese Espíritu que nos ayuda a nacer de lo alto,
que nos zarandea como el viento y nos convierte
en semilla y arras de tu Reino.

L3. Que tu Espíritu sea nuestro aval en buenas obras,
que nos empuje a estimar más la luz que las tinieblas,
que Dios Padre/Madre sea reconocido en la verdad que somos,
en la verdad que hacemos y reflejamos;
que nuestra verdad sea luz
en la oscuridad de este mundo nuestro.

Asamblea. Danos, Señor, parte en aquel Viento
que ungió la vida entera de Jesús.
Necesita nuestro mundo seguir oyendo esta noticia sorprendente:
donde se reparte el pan y se comparte el vino, fluye,
como de manantial inagotable,
el milagro de la vida.

P. En la noche en que iba a ser entregado…
………………………………………………………………………………………
P. Proclamamos ahora tu muerte
y aclamamos tu resurrección
conscientes de que a cada instante estás llegando
a nuestro mundo.
Tú estarás con nosotros
hasta la consumación de la historia.
Te confiamos ahora nuestras preocupaciones y esperanzas:

L4.¿Qué nos darás en premio, Señor, por ser honestos?
Con nosotros
renacen a cada instante aun las cosas olvidadas.
¿Qué sería sin nosotros de tanta cosa inútil y bella:
de la soledad del viento soplando durante siglos en la mar,
de la flor que enciende tímidamente su hermosura
ante la aparente pasividad de la roca,
del vuelo sin sentido del pájaro vagabundo?

Asamblea. ¿Qué nos darás a cambio de ser honestos?
Nada tenemos, Señor.
¿Olvidas a caso que fuimos barro
en tus manos de alfarero?
No podemos cortar al rosa sin que el rosal llore,
ni disfrutar el límite sin límite del placer
sin que la angustia nos desborde la conciencia;
sin que nos miren aquellos ojos tristes que miran
desde la hondura de un estómago vacío.

L5. ¿Qué ganaremos nosotros por ser honestos?
Plantados la borde del camino,
somos como el grito que hace sonora la vida,
como las piedras que hacen sonoro el cristal del río.
Nunca sabremos cómo será un mundo plenamente honesto,
pero el soplo que has puesto en nuestro barro
levanta llamaradas infinitas hasta las nubes de cielo.

Asamblea.Tú que mantienes, Señor, las cosas inútiles
y te cuidas de los ángeles,
acoge en ti las rosas olvidadas,
da paz a nuestros muertos y
pon Evangelio en nuestra Iglesia.
Soñamos encontrar en ti esa honradez
que buscamos. Por Jesucristo, Señor nuestro.
Amén.

MARÍA DE NAZARET, PARADIGMA DE NUESTRO ADVIENTO

Evaristo Villar

– Autor: Evaristo Villar –
 

MARÍA DE NAZARET, PARADIGMA DE NUESTRO ADVIENTO
TEXTOS PARA LAS LECTURAS
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
NIÑA DEL SÍ

Todo estaba pendiente de tu boca. _ Igual que si los hombres, de golpe, se sintieran _ con la vida en las manos, detenida, _ como un reloj callado y a la espera.

Como si Dios tuviera que esperar un permiso…

Tu palabra sería la segunda palabra _ y ella recrearía el mundo estropeado _ como un juguete muerto que volviera a latir súbitamente. _ Tú pondrías en marcha, otra vez, la ternura.

Orilla virginal de la palabra, niña del sí preñada con el Verbo, _ sin la más leve sombra de no, toda en el Día. _ Dios encontraba en ti, desde el primer albor de tus latidos, _ la respuesta cabal a su pregunta _ sobre la Nada en flor… _ Tú lo hacías dichoso desde el Tiempo. _ Tu corazón se abría como una playa humilde, sin diques fabricados, _ y en la arena sumisa de tu carne el mar de Dios entraba enteramente.

Niña del sí, perfecto en la alabanza como una palma de Cadés invicta; _ jugoso en la alegría rebrotada, como la vid primera; _ pequeño como el viento de un párpado caído, y poderoso _ como el clamor del Génesis.

Niña del sí desnudo, como un tallo de lirio _ bajo el filo implacable de la Gloria… _ Cuanto más cerca de la Luz vivías, _ más en la noche de la Fe topabas, a oscuras, con la Luz, _ y más hondas raíces te arrancaba tu sí, ¡niña del sí más lleno! _ Tú diste más que nadie, cuando más recibías, infinita de seno y de esperanza. _ ¡Tú creíste por todos los que creen y aceptaste por todos…! _ Creías con los ojos y con las manos mismas, y hasta a golpes de aliento _ tropezaba tu fe con la Presencia en carne cotidiana. _ Tú aceptabas a Dios en su miseria, conocida al detalle, día a día: _ en las especies torpes del vagido _ y en las especies del sudor cansado _ y en el peso vencido de la muerte…

¡Rehén de la victoria de la Gracia, fianza de la tierra contra el Cielo, _ gavilla de cordera, presentada y encinta! _ Porque has dicho que sí, _ Dios empieza otra vez, con tu permiso, niña del sí, María.

Las alas de Gabriel abren el arco por donde pasa entera la Gloria de Yahvé. _ El arca de tu seno, de madera de cedros incorrupta, viene con el Ungido. _ La Primavera acecha detrás de Nazaret, regada por el llanto, _ y sobre las banderas blancas de los almendros _ el trino de tu voz rompe en el júbilo, humildemente solo.

Pedro Casaldáliga

Se anuncia el nacimiento de Jesús

A los seis meses envió Dios la ángel Gabriel a un pueblo de Galilea que se llamaba Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. Entrando a donde estaba ella, el ángel le dijo: -Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Ella se turbó al oír estas palabras, preguntándose qué saludo era aquél. El ángel le dijo: -No temas, María, que Dios te ha concedido su favor. Mira, vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo, y le pondrás de nombre Jesús. Éste será grande, lo llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su antepasado; reinará para siempre en la casa de Jacob y su reinado no tendrá fin. María dijo al ángel: -¿Cómo sucederá eso, si no vivo con un hombre? El ángel le contestó: -El Espíritu Santo bajará sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, al que va a nacer lo llamarán “consagrado”, “Hijo de Dios”. Y mira, también tu pariente Isabel, en su vejez, ha concebido un hijo, y la que decían que era estéril está ya de seis meses, porque para Dios no hay nada imposible. Respondió María: -Aquí está la sierva del Señor; cúmplase en mi lo que has dicho. Y el ángel la dejó.

María visita a Isabel

Por aquellos días María se puso en camino y fue a toda prisa a la sierra, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre e Isabel se llenó del Espíritu santo. Y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Y ¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Y dichosa tú por haber creído que llegará a cumplirse lo que te han dicho de parte del Señor! Entonces dijo María: -Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque se ha fijado en la humillación de su sierva.

Pues mira, desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el Potente ha hecho grandes cosas en mi favor: Santo es su nombre y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Su brazo ha intervenido con fuerza, ha desbaratado los planes de los arrogantes: derriba del trono a los poderosos y encumbra a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide de vacío.

Ha auxiliado a Israel, su servidor, acordándose, como lo había prometido a nuestros padres, de la misericordia a favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

María se quedó con ella cuatro meses y se volvió a su casa.

Lucas 1,26-56

P. Todos los relojes marcaban la hora cero _ cuando el ángel Gabriel bajó a Nazaret _ (como “el resto fiel” de Israel, María también lo estaba esperanzo): _ “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”. _ Y, al instante, la noche se transfiguró en luz poderosa; _ la espera se llenó de presencia; _ y, hasta el borde de nuestros sueños, llegó _ el Año de Gracia que anunciaban los profetas.

Asamblea. Te bendecimos, Dios de las Buenas Noticias, _ porque has mantenido tu Palabra, _ porque has cumplido tu Promesa.

L1. Como palmera en medio del desierto, _ María de Nazaret centra la espiritualidad del adviento: _ Es la “hija de Sión” que espera intensamente la llegada del Dios liberador, _ y es la madre de Jesús que ofrece ya la salvación a tanta espera. _ Virgen, abierta a lo inesperado de Dios; _ y madre que ofrece gozosamente al mundo el fruto de su esperanza.

Asamblea. ¡Dichosa tú, María, que has creído en la Palabra del Señor! _ ¡Dichosa, tú, por haber dicho que sí a la iniciativa de Dios! _ El Señor está en ti; tú eres causa de nuestra alegría _ y orgullo de nuestra raza. _ Por eso “todas las generaciones te proclamamos bienaventurada”.

P. Prendidos de la esperanza y de la fe de María de Nazaret, _ prototipo de la humanidad, y madre de Jesús y de la Iglesia, _ nos unimos a su espíritu del “magníficat” _ para cantar juntos “las grandezas del Señor:

Asamblea.SANTO, SANTO, SANTO.
……………..

P. Como guarda y refleja el espejo del río _ la profundidad del cielo y del paisaje, _ en tu corazón, María, vas tú conservando _ el lento despliegue de la vida de Jesús. _ La meditas con admiración y sorpresa, _ y la reflejas en resol luminoso con alegría y gratitud.

L2. Antes de ser proclamado y escrito _ el Evangelio se hizo carne en ti. _ Marcados llevas al fuego del Espíritu _ los gestos y las palabras de tu hijo, del Hijo de Dios.

Asamblea. Ayúdanos a recordar ahora, desde el arcano de tu memoria, _ la “última cena de Jesús”. Y venga sobre nosotros el Espíritu de Dios _ que nos haga reconocer, en esta mesa, la cena de la Nueva Alianza _ que Dios estableció con el mundo en la Pascua de Jesús.

P. En la tarde de su despedida, Jesús tomó pan…

……………………………………………….

P. Este es el que en adviento esperamos, presente y ausente, _ dádiva y promesa, objeto de fe y apuesta de esperanza. _ Este es Jesucristo, el sacramento de nuestra fe.

L3. A la luz de los gestos de Jesús, _ María va desvelando que el rostro del Dios invisible _ es “misericordia de generación en generación”, _ y que la ley de su forma de actuar en el mundo _ es su desmedido empeño por “salvar siempre a los pequeños”.

L4. Pues María la de Jesús está convencida de que la salvación al mundo _ no llega por la seguridad “de los soberbios, que Dios desbarata”; _ ni desciende del “trono de los poderosos, que Dios derriba”; _ ni se compra con el dinero de “los ricos, a quienes Dios despide vacíos”.

Asamblea. La salvación está en el amor que el Dios misericordia _ derrama entre “los pequeños, los humildes y los hambrientos”. _ Ayúdanos, María del “magnificat”, a grabar hondamente en el alma _ esta convicción tuya, que brota desde tu fe en Dios _ y desde tu esperanza inquebrantable en el futuro del mundo.

L5. El adviento que precede a los nacimientos de Juan y de Jesús _ es la hora de las mujeres, la hora de las madres: _ Isabel, que al fin ve cumplida su espera, es la madre de la terca esperanza; _ Y María de Nazaret, que reconoce con alegría las maravillas _ que Dios está haciendo en ella, es la madre gozosa de la fe. _ La humanidad entera está en ellas representada _ y reconoce, en el nacimiento del hijo que María lleva su seno, _ la presencia del “Dios.-con- nosotros”, fruto de la fe y esperanza de la humanidad.

Asamblea. Haznos participar, oh Dios de la misericordia, “Dios-con-nosotros”, _ de la esperanza colmada de Isabel, de la fe inquebrantable de María, _ para que podamos devolver la dignidad debida a la mujer tantas veces violentada; _ para que podamos mirar al futuro con esperanza, _ y al presente, como adviento, preñado de presencia, a pesar de sus crispadas apariencias.

P. Reconocemos, Señor, que la dicha que brota entre “los pobres y los hambrientos, _ entre los que lloran y los excluidos” en el Sermón del Monte, _ es la misma bienaventuranza que desborda el canto de María: _ “Me llamarán dichosa todas las generaciones”. Porque en esta mujer _ que llegó a descubrir el amor de Dios y lo creyó hasta hacerlo carne de su carne, _ Dios nos está ofreciendo el paradigma más brillante del seguimiento de Jesús. _ Con ella, con María, brindamos al Padre:

Asamblea. Por Cristo…

ANÁFORA SOBRE LA ALEGRÍA

Evaristo Villar

– Autor: Evaristo Villar –
 

ANÁFORA SOBRE LA ALEGRÍA
TEXTOS PARA LAS LECTURAS
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
Introducción

Entre los distintos mensajes que cabe encontrar en el Adviento, hemos seleccionado para esta celebración dos claves que, a nuestro juicio, responden a necesidades que tiene planteadas la Comunidad: la Esperanza y la Alegría.

Al modo como las primeras comunidades cristianas vivían expectantes el retorno de Jesús, hacemos nuestro su grito y su plegaria, porque sentimos que a veces nos falta fuerza, ilusión y confianza. Pero nunca desaparece el anhelo de llenar de esperanza y de sentido a nuestro vivir comunitario y personal.

Sabemos que la esperanza es más que una virtud, más que un talante. Es un principio que informa la conciencia humana y que imprime en el ser humano un inconformismo vital para no someterse servilmente a la realidad, sino para entrar en conflicto con ella y luchar por transformarla desde la perspectiva de la justicia y de la fraternidad.

Para el cristiano, este principio es connatural a su fe. Atraviesa toda la cultura bíblica, desde Abrahán ‘que se pone en marcha hacia el país desconocido que Dios le indicará’, pasando por Moisés, que conduce al pueblo hacia la tierra prometida; por los profetas, que delatan las falsas esperanzas, hasta culminar en Jesús de Nazaret, el hombre en quien se cumple el advenimiento del Reino. Nos lo dirá el evangelio de Marcos que hoy leeremos: “Se ha cumplido el plazo. Ya llega el reinado de Dios”.

Por eso el cristiano no puede reducir la esperanza a una espera pasiva. El Adviento trae el mensaje de la presencia, de un tiempo ya comenzado, si bien aún no cumplido en plenitud. De ahí que la esperanza cristiana, lejos de actitud contemplativa, es motor que induce a enfrentarse con la realidad oscura de nuestra historia y trabajar por la plenitud del Reino, es decir, por la utopía de un corazón humano nuevo y una Humanidad nueva. Es acicate de nuestras opciones, actitudes y acciones. La esperanza cristiana, dicen los teólogos actuales tiene un carácter histórico, crítico, subversivo, militante, público, socio-político.

Cuando esto sucede la esperanza tiene su fruto. El primero, el del gozo, el de la alegría. Nos lo recuerda San Pablo. “Alegraos; una vez más os lo digo: alegraos”. La alegría es fundamental en el cristianismo, que es por esencia Buena Noticia, en fase de crecimiento histórico.

Dicen los sociólogos que uno de los rasgos de nuestra sociedad es la tristeza; hablan de “sociedad depresiva”, por el aumento de esta enfermedad en la sociedad occidental. Nos ocurre con frecuencia también a nosotros. Nos acostumbramos a lecturas de la vida apesadumbradas, y, por ello, transmitimos poca alegría. No porque nos encontremos mal. Tal vez, porque con frecuencia nos puede la desesperanza. Y no hay alegría sin esperanza, ni esperanza sin alegría.

Venimos oyendo recientemente que las nuevas comunidades cristianas deben “recuperar la alegría”. Es una convocatoria a plantearse con rigor por el qué y el cómo de esa alegría, por su fundamento y sus caminos.

En este Adviento que invita a un recorrido por las esperanzas de la humanidad buscando salvación, vamos a recordar la invitación de la Palabra a vivir el gozo sereno, pero vivo y dinamizador de la esperanza cristiana. Que, como sabemos tiene mucho que ver con lo de: “anunciar buena noticia a los que sufren, vendar corazones desgarrados, proclamar la libertad a los cautivos, y anunciar el año de gracia del Señor”

Queremos en esta celebración acoger ese anuncio, poner nuestra vida en esa corriente de vida y celebrar la recuperación o renovación de la alegría y el fortalecimiento de la esperanza que la alimenta, porque Dios, el Reino de la libertad y la juticia, la nueva Humanidad está ya entre nosotros.

Comunidad Santo Tomás de Aquino


Estad siempre alegres

“Hermanos,….. mirad que nadie devuelva a otro mal por mal, esmeraos siempre en haceros el bien unos a otros y a todos. Estad siempre alegres, Sed constantes en orar, dad gracias en toda circunstancia por que esto quiere Dios de vosotros como cristianos. No apaguéis el espíritu, no tengáis en poco los mensajes inspirados; pero examinadlo todo, retened lo que hay de bueno y manteneos lejos de toda clase de mal” 1Tes 5, 15-22


Que la esperanza os tenga alegres

”Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, rivalizando en la estima mutua. En la actividad, no os echéis atrás, en el espíritu, manteneos fervientes, siempre al servicio del Señor. Que la esperanza os tenga alegres, sed enteros en la dificultades y asiduos en la oración; haceos solidarios de la necesidades de los consagrados, esmeraos en la hospitalidad.” Rom, 12,12


La Buena Noticia

Por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret a Galilea, y Juan lo bautizó en le Jordán. Y en seguida, mientras salía del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hasta él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: Tú eres mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto. En sedguida el Espíritu lo empujó al desierto. Estuvo en el desierto cuarenta días: Satanás lo ponía a prueba, estaba con las fieras y los ángeles le servían. Cuando detuvieron a Juan, Jesús se fue a Galilea a pregonar de parte de Dios la buena noticia. Decía: Se ha cumplido el plazo, ya llega el reinado de Dios. Emendaos y creed la buena noticia.

Marcos 1,9-15

P. Desterrad ese síndrome de plañideras; _ es hora de entonar ya la profecía del canto. _ Mirad, el Evangelio es fuente de felicidad y plenitud de lo humano: _ porque allí donde se logra conciliar espiritualidad y corporeidad, _ el compromiso con el placer y la fiesta, _ la ética con la belleza, la resistencia con la propuesta _ y el realismo de la vida con la seducción de la utopía… _ Allí hay una Buena Noticia, allí hay Evangelio.

Asamblea. ¡Buenos días, Alegría! _ Te saludamos -¡ahora que la humanidad se ha puesto a ser triste!- _ porque “el espíritu abatido seca los huesos y el corazón alegre mejora la salud”. _ ¡Buenos días, Alegría! Porque tú, _ como el agua cristalina, naces de las fuentes de la fe y la esperanza; _ como joven retoño, brotas del viejo tronco de la humanidad.

L1. Porque a pesar de la angustia que desgarra nuestra carne _ y del miedo que, como vaso recién apurado, nos deja vacía alma; _ porque a pesar del hambre que nos muerde los talones _ y de la guerra que nos tritura los huesos; _ porque a pesar de los contratos basura _ y de la hipoteca que amarra nuestros pies al cepo; _ a pesar de las listas de espera y del fracaso en la escuela, _ y de los juicios venales y del discurso monocorde de los parlamentos…. _ Nadie le podrá robar a la madre ese gozo electrizante que la invade _ cuando consigue arrancar de su hijo la primera sonrisa.

Asamblea. ¡Buenos días, Alegría! ¡No-buenos días, tristeza! _ Porque -¡cuando la humanidad se ha puesto a ser triste!- _ nos podrán cortar todas la flores, _ pero no podrán impedir la primavera.

L2. Porque a pesar de los bosques de antenas, _ y del ruido estresante de nuestras plazas; _ porque a pesar de la vegetación calcinada y de los ríos envenenados; _ porque a pesar de los agujeros en la capa de ozono, _ del deshielo de los polos y de la desertización de Planeta… _ El sol sigue siendo fiel a su cita diaria con el cosmos _ y en cada hoja que se desprende del árbol _ vuela “un no se qué” que queda en el aire balbuciendo.

Asamblea. ¡Buenos días, Alegría! ¡Buenos días, María de la humanidad! _ Porque el Señor que está en ti sigue ¡haciendo maravillas! _ Pone sus ojos en los humildes y los abatidos _ que se estremecen ante lo inesperado de su presencia. _ Agradecidos, cantamos con gozo nuestro canto:

_ SANTO, SANTO, SANTO, SANTO.

P. “Que la esperanza os mantenga alegres”, se decía a los cristianos en Roma. _ “Estad siempre alegres”, repetía Pablo a los de Tesalónica. _ Y, en los Hechos de los Apóstoles, Lucas certifica _ que “partían el pan por las casas, _ tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón, _ alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo”.

Asamblea. Levantamos ahora el corazón hacia ti, oh Espíritu de Dios. _ Hacia ti que eres memoria y relato de nuestro mayor testigo del Reino: _ Que las mordidas del olvido y la muralla de intereses no nos impidan _ ser alcanzados por la seducción y el contagio de la vida de Jesús. _ El, que pasó por nuestra tierra haciendo el bien, _ practicando la justicia _ y caminando humildemente ante Dios.

P. Que estos sus gestos de última hora _ nos evoquen hoy su Pascua, _ y nos convoquen a repetirla hasta que él vuelva. _ En la Cena de despedida TOMÓ PAN…

……………………………………………………………….

P. “Estad siempre alegres. Os lo repito, estad alegres. _ Que todo el mundo note lo comprensivos que sois. _ El Señor está cerca. _ No os agobiéis por nada” (Flp 4, 4-6) _ “Que la esperanza os tenga alegres. _ Sed enteros en las dificultades y asiduos en la oración” (Rm 12, 12).

L3. Ante la necesidad de sentido y de felicidad que anhela nuestro mundo _ y ante la crisis de salvación que está cruzando nuestra Iglesia, _ oramos al Señor, Dios nuestro:

Asamblea. Ayúdanos, Señor, _ a rebajar el dial de la doctrina en beneficio de la experiencia; _ ayúdanos a galopar desde la rutina de la dogmática a la fuerza creadora de la mística; _ desde la ineficacia del escapismo a la complicidad de la biografía. _ Como el perfume fresco de la rosa entre las espinas, _ el relato de una vida gastada por el Reino _ deja siempre un surco de alegría abierto en la historia.

L4. Ante la desertización espiritual que está causando el pensamiento único _ y la ausencia de libertad _ y la rigidez que causan las leyes de seguridad y del mercado; _ ante la globalización preocupante de la miseria _ y la dualización de la sociedad…

Asamblea. Acrecienta, Señor, nuestra decisión de optar por los pobres y excluidos; _ nuestra presencia solidaria y próxima, _ vecinal y cordial con los enfermos y olvidados. _ Porque, sólo cruzando nuestra historia con la suya, _ podremos tejer nuevas formas de sonreír en la vida, _ sabiendo que todas y todos estamos _ en la palma de tu mano. _ Sé tú, para nuestros muertos-vivos, _ esa Buena Noticia que de ti siempre esperaron. _ Te lo pedimos Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. !

ESTAD EN VELA

Evaristo Villar

– Autor: Evaristo Villar –
 

ESTAD EN VELA
TEXTOS PARA LAS LECTURAS
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
Dimensión simbólica de la realidad

No podemos ocultar el hecho de que,
en el universo sacramental cristiano,
se ha operado un proceso de momificación ritual.
Los ritos actuales hablan poco por sí mismos.
Necesitan ser explicados.
Y una señal que tiene que ser explicada no es señal.
Lo que precisa de explicación no es la señal,
sino el Misterio contenido en la señal.
A causa de esta momificación ritual,
el hombre moderno, secularizado,
sospecha del universo sacramental cristiano.
Puede verse tentado a cortar toda relación con el símbolo religioso.
Pero al hacer esto no sólo corta con una riqueza
importante de la religión;
cierra simultáneamente las ventanas de su propia alma,
porque lo simbólico y lo sacramental constituyen
dimensiones profundas de la realidad humana.

Leonardo Boff, en Los sacramentos de la vida


La estrella venida

En el naranjo está la estrella. _ ¡A ver quién puede cogerla!

¡Pronto, venid con las perlas, _ traed las redes de seda!

En el tejado está la estrella. _ ¡A ver quién puede cogerla!

¡O, qué olor a primavera _ su pomo de luz eterna!

En los ojos está la estrella. _ ¡A ver quién puede cogerla!

¡Por el aire, por la yerba! _ ¡Cuidado, que no se pierda!

¡En el amor está la estrella! _ ¡A ver quién puede cogerla!

Juan Ramón Jiménez


Confianza en el Padre

No andéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo, pensando qué vais a vestir; porque la vida vale más que el alimento y el cuerpo más que el vestido. Fijaos en los cuervos: ni siembran ni siegan, ni tienen dispensa ni granero y, sin embargo, Dios los alimenta. Y ¡cuánto más valéis vosotros que los pájaros!… Fijaos cómo crecen los lirios: ni hilan ni tejen, y os digo que ni Salomón en todo su fasto estaba vestido como cualquiera de ellos. Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?… Tranquilizaos, rebaño pequeño, que es decisión de vuestro Padre reinar de hecho sobre vosotros.

Lucas 12


Criados vigilantes

Tened el delantal puesto y encendidos los candiles: pareceos a los que aguardan a que su amo vuelva de la boda para, cuando llegue, abrirle en cuento llame. Dichosos esos criados si el amo al llegar los encuentra en vela: os aseguro que él se pondrá el delantal, los hará recostarse y les servirá uno a uno; si llega entrada la noche o incluso de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Esto ya lo comprendéis: que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Por eso, estad también vosotros preparados, pues cuando menos lo penséis llegará este Hombre. Lucas 12

P. Gracias, Padre/Madre nuestro, _ porque en esta mañana de fin de curso _ nos estás invitando a detener momentáneamente nuestros pasos _ y revivir nuestras mejores experiencias; _ nos invitas a seguir caminando siempre con los ojos bien abiertos.

L1. Tú no eres un Dios que apueste por un ser humano _ temeroso e inseguro, _ más preocupado por su futuro inmediato _ que por una vida con sentido; _ acaparador de todas las seguridades _ y descuidado de los demás. _ Tú apuestas por un ser humano libre y creativo, _ emprendedor y en nada temeroso del riesgo.

Asamblea. Dichosa la persona que se fía de ti _ como la flor del campo que no hila, _ como los pájaros del cielo que no siembran ni cosechan.

L2. No es el tuyo ese tipo de hombre _ que todo lo tiene y nada espera, _ que ve la realidad siempre plana y uniforme, _ inmóvil, sin profundidad, sin misterio, _ de la que no cabe esperar ninguna sorpresa, _ porque ya la historia es la única maestra de la vida. _ La tuya es más bien esa raza humana _ que aprende y que comprende, _ que se deja sorprender por lo inesperado; _ que espera siempre, que se fía siempre, _ que aguanta siempre.

P. Con los pequeños gestos _ que hemos ido realizando en este curso _ para hacer de este mundo y de esta Iglesia _ lugares de alianza y convivencia, _ más fiados de ti que de nuestras propias fuerzas, _ venimos, Señor, esta mañana a cantarte:

Asamblea. SANTO, SANTO, SANTO, SANTO.

P. Frecuentemente somos víctimas _ de nuestra propia inconsciencia: _ por lo que tienen de misteriosas, de apocalípticas, _ nos impresionan más tus palabras sobre la vigilancia _ “estad siempre preparados, _ pues cuando menos lo penséis llega la Señor”, _ que tu invitación a la confianza: _ “no temáis, porque a vuestro Padre _ le ha parecido bien daros el Reino”.

Asamblea. A muchos siglos de distancia, seguimos padeciendo _ el mismo despiste de los discípulos de Emaús: _ caminamos lamentado la ausencia _ de quien va a nuestro lado haciendo el mismo camino .

L3. En cada momento de nuestra comunidad, _ reunida en su nombre, _ está presente el Señor, _ que no viene para juzgarnos, _ sino para invitarnos a servir y a vivir conviviendo. _ Porque no es propio del cristiano quedarse plantado, _ mirando nostálgicamente al cielo. _ En cristiano se está siempre en espera, _ con el delantal del servicio bien ceñido _ y el candil de la esperanza _ iluminando la transformación de este mundo nuestro _ en hogar de todos y casa común de la humanidad.

Asamblea. La Eucaristía es nuestro mayor signo _ de transformación de la realidad: _ nos invita a romper con una economía _ de acumulación y discriminación _ y nos ayuda a apostar por otra _ de convivencia y distribución paritaria.

P. Como hizo Jesús, movido por el Espíritu, _ en aquella tarde con el pan… _ y luego con el vino.

………………………………………….

P. Contra la tentación de instalarnos _ en la seguridad de una vida ya hecha, _ está la indignación _ y el compromiso con las causas no resueltas; _ contra la tentación de autojustificar _ nuestra propia debilidad _ está la rebelde confianza en un Espíritu _ que levanta del polvo al humilde y al sin poder .

L4. Nuestros proyectos, _ los humildes siete proyectos de nuestra comunidad, _ son un símbolo evidente de que el mundo no marcha bien; _ son demasiado grandes los gritos de los pobres.

Asamblea. Líbranos, Señor, de los acomodados y satisfechos; _ danos la incómoda actitud _ de los inquietos y emprendedores, _ de los que no temen poner en riesgo la propia vida _ para hacer de este mundo _ un lugar donde todos podamos vivir.

L5. A pesar del triunfalismo que representa _ todo lo que se mueve en torno al Papa, _ la Iglesia está sumida en una enorme incertidumbre: _ se llenan los estadios _ y se quedan vacíos los templos. _ La Iglesia no sabe cómo tratar _ con el pluralismo religioso actualmente existente, _ no sabe qué hacer con la monumental _ crisis de fe que azota a todas las religiones. _ Vive temerosa, acomplejada, _ reacciona tarde y con poco sentido…

Asamblea. Líbranos, Señor, de la pérdida _ de la confianza en tu presencia. _ ¿No vas tú, como en tantas otras ocasiones, _ caminando a nuestro lado, delante de nosotros? _ ¿No es la crisis, como ocurrió _ en el camino de Jerusalén a Emaús, _ una buena noticia, _ un momento propicio _ para volver a la originalidad de tu Evangelio?

L4. En esta comunidad nuestra hemos sido testigos _ de importantes hechos en este curso: _ varias personas se han unido con ilusión _ a nuestra convivencia; _ siete niños se han sentado por primera vez _ a nuestra mesa; _ hemos continuado apoyando con generosidad _ proyectos de humanidad y cercanía _ a las personas del tercero y cuarto mundos _ que lo están pasando mal…

Asamblea. Líbranos, Señor, de la rutina, _ de no dejarnos sorprender por la realidad. _ ¿Seguiremos en la ceguera de no ver _ en lo que nos pasa un nuevo signo de tu Reino? _ Déjanos oír con libertad las dos máximas _ que hoy nos has entregado en tu evangelio: _ “tened el delantal puesto _ y los candiles encendidos, estad en vela” y _ “no temáis, porque a vuestro Padre _ le ha parecido bien daros el Reino”…

P. Brindemos por todo esto al Padre: _ por Cristo, con él …

ANÁFORA SOBRE LA FE

Evaristo Villar

Celebraciones
– Autor: Evaristo Villar –
 

ANÁFORA SOBRE LA FE
TEXTOS PARA LAS LECTURAS
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
La Fe de Gandhi

Mi propia experiencia me ha llevado al convencimiento de que la vida más plena es imposible sin una fe inconmovible en una Ley Viva que es obedecida por todo el universo en su movimiento. Una persona sin esa fe es como una gota de agua sacada del océano, la cual perece necesariamente. Todas las gotas que hay en el océano participan de su majestad y tienen el honor de darnos el ozono de la vida.

Harijan, 25 de abril de 1936, p. 84.

He hecho de la fe del mundo en Dios mi propia fe; y como mi fe es indestructible, la considero equivalente a una experiencia. No obstante, como se podría afirmar que definir la fe como experiencia es manipular la Verdad, tal vez sea más correcto decir que no tengo palabras para caracterizar mi creencia en Dios.

Autobiography, p.341.

Tenéis que ser pioneros a la hora de presentar al mundo una fe viva, no los huesos secos de una fe tradicional que el mundo no comprende.

Ceylon, p. 112.

No tengo ninguna duda de que cualquier persona puede lograr lo que yo he alcanzado, con tal de que haga los mismos esfuerzos y tenga la misma esperanza y la misma fe. Trabajar sin fe es como intentar llegar al fondo de un pozo sin fondo.

Harijan, 3 de octubre de 1936,p. 269.

La fe sólo puede crecer desde dentro; no se puede adquirir en lugar de otro. En este mundo nadie ha logrado nunca nada grande sin una fe viva.

Harijan, 9 de octubre de 1937, p. 292.<

Los hombres más influyentes del mundo han estado siempre solos. Recordemos a los grandes profetas: Zoroastro, Buda, Jesús, Mahoma…; todos ellos estuvieron solos, como otras muchas personas que podría mencionar. Ahora bien, como tenían una fe viva en sí mismos y en su Dios, y creían que Dios estaba de su parte, nunca se sintieron desamparados.

Young India, 10 de octubre de 1929, p.330.


El criado del capitán

Al entrar en Cafarnaún se le acercó un capitán rogándole: _ -Señor, mi criado está echado en casa con parálisis, sufirendo terriblemente. _ Jesús le contestó: _ -Voy a curarlo. _ El capitán le replicó: _ -Señor, yo no soy quién para que entres bajo mi techo, pero basta una palabra tuya para que mi criado se cure. Porque yo, que soy un simple subordinado, tengo soldados a mis órdenes, y si le digo a uno que se vaya, se va; o a otro que venga, viene; y si le digo a mi siervo que haga algo, lo hace. _ Al oír esto, Jesús dijo admirado a los que lo seguían: _ -Os aseguro que en ningún israelita he encontrado tanta fe. Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente a sentarse a la mesa de Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de Dios; en cambio, a los ciudadanos del Reino los echarán afuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y le apretar de dientes. _ Y al capitán le dijo: _ -Vete; como has tenido fe, que se te cumpla. _ Y en aquel momento se puso bueno el criado.

_ Mateo 8,5-13

P. Venid, aclamemos al Señor,
Dios nuestro, porque en la fe
lo incomprensible del misterio se torna luminoso,
lo inaccesible se deja alcanzar;
lo indecible fluye en torrente de palabras;
lo inmanipulable, en fuente de creación.

A. Gracias a ti, Dios de nuestras incertidumbres,
Señor de nuestras oscuridades.
Porque la fe que en ti tenemos
"es anticipo de lo que esperamos,
prueba de las realidades que aún no vemos".

(Heb 11).

L1. Gracias a ti, Dios de nuestros padres,
Dios de nuestra tierra.
Porque la fe nos ayuda a descolonizar la mirada
para ver la vida en su grandiosa totalidad.
Porque la fe nos convoca a una comunión cósmica
en la que la realidad se prolonga en el misterio:
los otros emergen entonces como don y promesa;
tú, el inaccesible e indecible,
como el Dios de los muchos nombres;
y nuestra misma tierra, como casa común y hogar familiar.

A. Gracias, Dios nuestro, porque
experimentamos la fe: en la con-fianza
que nos arrastra más allá de nosotros mismos;
en la actitud que empuja nuestros mismos actos, sentimientos y opciones;
en el encuentro que nos introduce en otro mundo posible.
La fe nos convierte en simiente
que muere para dar fruto;
nos hace pasar por la paradoja
de tener que perder la vida para salvarla.

L2. Con la fe nos sucede como
en el viejo relato del muñeco de sal.
Después de peregrinar por tierras áridas y desiertas,
el muñeco llegó a descubrir el mar:
¿Quién eres tú?… Y el mar le respondió: ¡Yo soy el mar!
¿Y qué es el mar?… Acércate, tócame y verás.
El muñeco tocó tímidamente el mar
y sintió cómo se le iban deshaciendo los pies.
¿Qué me has hecho, mar?
Es el precio que has tenido que pagar
por el gozo de entenderme.
Y el muñeco comprendió entonces que valía la pena
deshacerse de sí mismo para ir haciéndose mar…
Cuando la última ola lo engulló,
sólo pudo decir: ahora yo soy el mar.

P. Esta es la parábola de la experiencia de Dios
en la totalidad del cosmos
que nosotros anunciamos en el siguiente himno:

SANTO, SANTO, SANTO
………………………………………………

P. Si tal es la última experiencia de la fe,
¿cuál es la última huella que nos orienta hacia ese final?,
¿cuál el camino que nos conduce hacia la plenitud?

L3. Para Abrahán fue la voz interior
que le invitó a salir “hacia la tierra
que iba a recibir en herencia”; y Abrahán creyó.
Para Moisés fue la voz que,
desde la zarza ardiendo, lo envió a
sacar a su pueblo de la esclavitud del imperio.
Y Moisés creyó a esa voz.
Para Jesús de Nazaret fue
el “Espíritu del Señor sobre mi”
que lo envió a evangelizar a los pobres y abandonados.
Para nosotros es hoy ese mismo Espíritu de Jesús
que, desde el pan y el vino,
nos convoca a recordar la memoria de su vida,
nos evoca su muerte en la cruz
y su recuperación de la vida más allá del sepulcro.
Nos invita, en fin, a seguir sus mismas actitudes en la vida.

A. En la noche en que iba a ser entregado,
Jesús tomó el pan, lo partió
y lo repartió entre todos diciendo: …

…………………………………..

P. Este es un sacramento de y para nuestra fe.
Si tuviéramos fe como un grano de mostaza
diríamos a la montaña: “ven aquí y vendría”;
si la fe nos tuviera a nosotros como tuvo a Jesús,
diríamos siempre a Dios:
“ hágase tu voluntad, no la mía”.
Pero somos hombres y mujeres de poca fe,
necesitamos orar:

L4. A ti, que eres el Dios menor,
el Dios de nuestras complicidades,
que estás como Dios en el viaje sin fin
al interior de todo lo pequeño;
a ti que nos trasciendes, que eres el Dios Otro,
el Dios siempre mayor, te rogamos:

A. Líbranos, Señor, de encerrarte en una sola palabra,
pues eres el Dios de los muchos nombres;
pero no permitas que nuestra fe
deje de seguir experimentándote
como don y presencia, como gracia y promesa:
“más íntimo en nosotros que nuestra misma intimidad”.

L5. A ti, oh Dios, que te acercas a nosotros
en cada ser del cosmos
como hogar y alimento,
como tarea y horizonte hacia el misterio…

A. Invítanos a esa comunión cósmica
que nos une a ti, y a decorar
cada rincón de nuestra casa común para tu morada;
ayúdanos a descubrir en los acontecimientos
de los hombres y mujeres, tu propio advenimiento.

L6. Tú que en Jesús de Nazaret
nos estás mostrando cómo eres,
y que en el amor y la misericordia,
en la justicia y el perdón se cumple tu voluntad,
se trabaja por la llegada de tu reino…

A. No dejes que nuestra fe se exprese en palabras vacías:
pues no nos basta con decir:”¡Señor, Señor!”
Ayúdanos a expresar nuestra fe como Jesús hizo:
en la práctica de la justicia,
en la solidaridad y en la liberación de los oprimidos.

P. Padre/Madre de bondad,
ante el panorama ilusionante
que se nos ofrece en tu Reino,
y el estímulo que para nuestra fe
supone el ejemplo de Jesús,
queremos dedicarte hoy, agradecidos,
este brindis:
POR CRISTO…

CELEBRACIÓN DE PENTECOSTÉS

Evaristo Villar

Celebraciones
– Autor: Evaristo Villar –
 

ANÁFORA DE PENTECOSTÉS
TEXTOS PARA LAS LECTURAS
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD

1. PREÁMBULO

Intervienen en la celebración: Presidente (Pr) , Familia (padre , p; madre, m; hija mayor, h1; hijo segundo, h2; hijo tercero, h3; hija menor, h4), Acompañantes (a1, a2, a3,); Narrador/a, n; Equipo musical, em; Lectores (l1, l2, l3, l4).
Se apagan todas las luces, se hace un breve silencio y todos los participantes salen desde el lado izquierdo del altar, cada uno portando sus materiales propios en la mano (cartel, vela de color, careta) y se sientan en el primer banco mirando al altar, mientras suavemente se oye por los altavoces el comienzo del primer movimiento (allegro moderato) de la Sinfonía nº 8 en Si Mayor (Incompleta) de F. Schubert.
El narrador (n), desde el banco donde se ha sentado, sube hasta el ambón y comienza el relato de la parábola. Se va construyendo una escena en torno a la mesa del altar (mientras la música sigue como telón de fondo) de este modo: al citar el narrador al matrimonio, suben p y m y se colocan de pie y con careta detrás de la mesa del altar (donde lo hace normalmente el sacerdote). Luego, los cuatro hijos, también con careta, según se les vaya nombrando: h1 y h2 (lado derecho del altar), h3 y h4 (lado izquierdo). Con algún gesto visible, acompañan todos el relato
La escena tiene que acotar imaginativamente diferentes espacios: el centro (mesa de familia donde se desarrolla la acción principal) y los aledaños (las gradas, donde se desplazan los personajes que, para cumplir el guión, tienen que abandonar el centro).
El final (“Al terminar la parábola”) puede hacerse de este modo: toda la familia, puesta en pie y mirando a la asamblea, escuchan la sentencia del Maestro (“quien tenga oídos”), hacen una venia al público y se quitan las caretas, quedando en el mismo sitio donde están. La música siempre les acompaña en off (ahora un poco más fuerte).

¿Qué has hecho de tus hermanos y hermanas?

(n)La Plaza Mayor se iba llenando de curiosos en esa apacible mañana de primavera. Con la mochila repleta de libros a la espalda y el sueño aún pegado a los ojos, los niños cruzaban la plaza silenciosos camino del cole. El ruido del tráfico iba subiendo por momentos en las calles de la ciudad, mientras algunos barrenderos, de amarillo y verde, vuelcan en su carrito los últimos desperdicios del fin de semana. Entre los arbustos del jardín el ruiseñor despliega aun su última melodía.
Sentado en un banco de la plaza, el Maestro parece ensimismado. Entre la fronda de los árboles, los primeros rayos de sol luchan por hacerse presentes en la escena. Al levantar los ojos y ver a la gente pendiente de su palabra, el Maestro comenzó a decirles esta parábola
:

Juan y Lola son una pareja madrileña feliz. Lola trabaja de enfermera en el Clínico y Juan es mecánico en Metro Sur. Con dedicación y esfuerzo, y algunas horas extraordinarias, han conseguido, durante los treinta años de su unión, situarse en ese sector de clase media donde no se pasan grandes agobios. Han puesto, además, mucho esmero en la educación y crianza de sus cuatro hijos que han crecido sanos y alegres en un barrio de la periferia, donde aún se podía jugar en la calle.
Laura, la hija mayor, de carácter afable y acogedor, aunque bien dotada para los estudios, tuvo que hacer Formación Profesional por ayudar a su madre en las interminables tareas de la casa. La especialización actual del trabajo y su nivel de preparación sólo le han permitido contratos temporales, a tiempo parcial. Laura tiene pareja pero no pueden vivir juntos dada la precariedad de sus respectivos trabajos.
Pablo, de carácter decidido y emprendedor, representa la mayor apuesta de la familia por mejorar su posición social. Ha finalizado brillantemente los estudios universitarios y no ha tenido dificultad en conseguir un buen trabajo en una multinacional.
Iván, el tercero, no ha tenido la misma suerte que su hermano, ni tampoco la naturaleza fue tan generosa con él. La Formación Profesional en el instituto del barrio no le ha asegurado un empleo definitivo de fresador, como él deseaba, y ha tenido que ir enganchándose a cualquier chapuza que se le iba presentando. A veces apaga en la bebida su depresión y su falta de esperanza en el futuro.
Con sus 13 años, Lorena, la más pequeña, extrovertida y bien proporcionada, sigue siendo el corazón de la familia. Pero sus salidas de fin de semana y sus protestas ante las tareas domésticas comunes ya están siendo una fuente de preocupación y de conflicto…
A pesar de estas pequeñas cosas, los padres se han mostrado siempre orgullosos de sus cuatro hijos y, sobre todo, de tenerlos en casa, aunque -por no haberse inventado aún la vivienda de los 25 o 30 metros cuadrados- hace ya algún tiempo que ha empezado a inquietarles esta situación. Desde muy pequeños les han enseñado a preocuparse los unos por los otros y a desarrollar sus capacidades poniéndolas al servicio de los demás. Los han educado para disponer por igual de los bienes de la familia.

Deseosos de gozar de unos días de descanso y aprovechando las jornadas que aún le quedan de vacación, los padres deciden un buen día emprender un largo viaje.
Antes de partir, reunieron a los cuatro hijos y les dijeron:
“Vamos a estar ausentes unos días porque necesitamos descansar. Llevamos mucho tiempo trabajando sin demora y estamos cansados. Pero vosotros, entre tanto, quereos como hermanos y ayudaos mutuamente como os hemos enseñado. No descuidéis vuestras obligaciones y ciudad entre todos de los bienes de la familia y de la casa que es de todos…
No bien habían desaparecido los padres, los cuatro se ensimismaron en lo suyo propio y se desentendieron del resto. Las relaciones se hicieron tensas y saltó el conflicto el día en que Pablo se alzó sobre los demás e intentó someterlos. No pudiendo aguantarlo, Iván dio un portazo y desapareció de casa. Lo mismo hizo Lorena que se fue a vivir con sus amigas. Sólo Laura se sintió obligada a quedar en el hogar y responsabilizarse de la casa.
Al cabo de pocos días volvieron los padres y, antes de acercarse al portal, encontraron a Iván en la calle hecho una piltrafa, sucio y con la mirada perdida, con el aspecto de haber estado durmiendo en algún soportal o banco de la plaza. Subieron la escalera y, al entrar en casa, se encontraron a Laura cansada y al borde de las lágrimas. Cuando se acercaron a la sala de estar y vieron a Pablo, cómodamente instalado, leyendo uno de los periódicos que se acumulaban sobre el revistero y disfrutando del último estreno de música habido en el Auditorio, le preguntaron muy tristes: “Hijo, ¿qué has hecho con tus hermanos?” Pablo intentó en vano justificar su conducta, y, ante la mirada de reproche de sus padres, que le penetró hasta el fondo del alma, agachó la cabeza y sintió vergüenza de sí mismo.
Al terminar la parábola, el Maestro, mirando fijamente a los congregados, les dijo: “Quien tenga oídos para oír, que oiga”.

2. GESTO PENITENCIAL

Mientras se van apagando los últimos sonidos de la música de Schubert, sube al ambón de la parte izquierda del altar el presidente. Este se dirige a la asamblea del siguiente modo:

Pr. Ya lo hemos oído. La voz del Maestro nos convoca y nos provoca. “Quien tenga oídos para oír, que oiga”. No todos y todas estamos en la piel de Pablo, es verdad, pero ¿quién puede estar seguro de tener el corazón y las manos limpias? El dolor de los sometidos y excluidos nos juzga. Condena nuestro tren de vida montado sobre la explotación y el dolor de los pobres. Nuestro mayor bienestar se levanta sobre su ruina y malestar. Hace ya tiempo que hemos dejado de ser hermanos y hermanas en la misma humanidad. Y, quizás, hasta estamos ya perdiendo la necesidad de cambiar.

Toda la familia. Nos impresionan, Señor, tus palabras y nos avergüenza lo que estamos haciendo. Hoy queremos arrepentirnos. Aunque no sepamos muy bien cómo hacerlo, de una cosa sí que estamos seguros: ¡De que queremos cambiar! Queremos ser unas personas y unas comunidades con las que nunca se pueda contar para aumentar el dolor de los demás. Y desde ahora mismo nos sumamos a esa otra humanidad que se muestra respetuosa y acogedora con los y las diferentes, sometidos y excluidos.

Toda la familia baja y se queda en el banco donde ha dejado el cartel y la vela de color. Se queda sólo el presidente.

Pr. Si esta disposición es cierta, nos ponemos de pie para expresar en voz alta nuestro mayor pecado: Dios nos ha proyectado para crear un mundo múltiple y variado en paz y nosotros y nosotras lo hemos convertido en un mundo roto y en guerra. Expresemos también nuestros deseos de cambio y la esperanza que tenemos de alcanzar el perdón de Dios.

Tres lectores, que salen desde la asamblea, hacen tres peticiones de perdón, desde el ambón de la derecha -contra la exclusión de los diferentes (l1), contra la exclusión de la mujer (l2), contra la aceptación natural de las clases (l3)- a lo que la asamblea contesta con el canto "Perdón, Señor, perdón"

L1. Un mundo roto entre las razas. Hay razas malditas y razas que viven de la explotación. Por eso tantos hombres y mujeres tienen que emigrar y hemos olvidado que el mundo se nos dio para que fuera el hogar de todos. Y esto es culpa nuestra.

PERDÓN, SEÑOR, PERDÓN (canto)

L2. Un mundo roto entre los géneros. La mitad de la humanidad está condenada a ser la servidora de la otra mitad. Quien nace mujer está maldita porque añade a todos su problemas el ser menos. Y eso es culpa nuestra.

PERDÓN, SEÑOR, PERDÓN

L3. Un mundo roto entre las clases sociales. No todos gozamos de las mismas oportunidades. No todos tenemos los mismos derechos. ¿De quién eres hijo? ¿Qué capital o hacienda poseen tus padres? Si no tienes influencia no vas a ninguna parte. Y eso es culpa nuestra.

PERDÓN, SEÑOR, PERDÓN

Pr. Que Dios Padre y Madre, que en Jesús de Nazaret nos mostró un estilo, un modo de ser con los demás, nos dé su Espíritu. Y que este Espíritu sea en nosotros y nosotras gracia, perdón y fuerza para hacer de un mundo roto, insolidario, egoísta y explotador un espacio de encuentro, de respeto y fraternidad. Que el abrazo que ahora nos vamos a dar sea entre nosotros y nosotras signo de reconciliación e invitación a construir otro mundo posible donde reine la paz. Daos familiarmente la paz.

Nos damos la paz, mientras cantamos: Shalom haberim, Shalom haberim.

3. LLEGADA DEL ESPÍRITU

Mientras se va finalizando el cántico, n coloca el cirio pascual en el centro del presbiterio y lo enciende. Presidente, padres y los cuatro hijos/as se dirigen hasta el cirio pascual. Llevan la vela de color en una mano y un cartel vuelto, colgado al pecho; hacen un semicírculo en torno al Cirio pascual y van encendiendo sucesivamente sus velas de color en el cirio pascual a medida que un lector/a (l1), desde el ambón de la decha, va avanzando la lectura de los Hechos de los Apóstoles, 2,1-12. Al encender la vela en el cirio, dan vuelta al cartel donde aparece el don del Espíritu que se quiere expresar (uno de los siete Dones del Espíritu Santo). El encendido de la última vela coincide con el final del relato. Entonces se escucha una música suave, el comienzo del segundo movimiento (andante con moto) de la sinfonía Incompleta de Schubert, mientras el presidente se acerca al centro del altar y proclama el evangelio del Mandamiento Nuevo ( Jn 13, 34-35):

OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO: QUE OS AMÉIS UNOS A OTROS;
IGUAL QUE YO OS HE AMADO,
TAMBIÉN VOSOTROS AMAOS UNOS A OTROS.
EN ESTO CONOCERÁN TODOS QUE SOIS DISCÍPULOS MÍOS;
EN QUE OS TENÉIS AMOR ENTRE VOSOTROS.

Todo la familia sigue con las velas encendidas y el cartel al pecho haciendo corro en torno al cirio.

4. LOS TRES SÍMBOLOS DE PENTECOSTÉS

Lenguas de fuego
(l2, desde el ambón de la derecha):

Curioso y pintoresco episodio éste de las lenguas de fuego. ¿Os imagináis a todas las personas con Espíritu portando una lengua de fuego sobre la cabeza? Sin embargo, sí que sabemos reconocer fácilmente a estas personas, sin otro signo visible que su modo de ser, su talante, su alegría y esperanza, su ternura y misericordia con las y los desvalidos.

Presidente y la familia se acercan al altar y depositan sobre el mismo las velas encendidas y cuelgan los carteles en el mismo altar cara al público. La familia se vuelve ahora al banco donde ha estado sentada antes; el presidente continua delante del altar. Se encienden todas las luces y el presidente ora de este modo:

Pr. Junto al rumor y el viento, la luz y el fuego,
símbolos del Espíritu,
siempre aparecen asociados a la vida.
Juan evangelista lo descubrió muy bien, cuando,
reflexionando sobre la asombrosa vida de Jesús,
intuyó que, desde el principio,
“en él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres”.
Jesús mismo había proclamado: "Yo soy la luz del mundo,
y quien me siga non andará en tinieblas, sino que tendrá luz de vida”.

Acepta, Señor, en estas siete luces,
los dones que, a través de tu Espíritu,
has derramado en nuestras vidas: don de Sabiduría y Entendimiento,
don de Consejo y de Ciencia,
don de Fortaleza, de Piedad y de Amor a Dios.
Por JCNS

Claridad de lenguas
(l2, desde el ambón de la izquierda):

El segundo gesto que vamos a realizar es el de la claridad de lenguas como contraposición a la confusión. En el relato de Pentecostés todos los apóstoles y extranjeros hablan diferentes lenguas y todos se entienden. No nos referimos ahora al pluralismo lingüístico, que es una riqueza del acervo cultural de la humanidad. Es una riqueza plural y multiespiritual de la humanidad, aunque a veces nos cause problemas de comprensión. Hoy nos referimos principalmente a la dificultad que tenemos para entendernos en la misma lengua cuando queremos expresar diferentes cosas con las mismas palabras. Detrás están, lo sabemos, nuestras ideologías, nuestros intereses. La gran confusión salta a la vista cuando aplicamos palabras opuestas a la misma realidad.
Haremos aquí una proclamación profética, con fuerza y decisión, de las cuatro palabras que, a nuestro juicio, deben expresar lo que es y debe ser el mundo para nosotros y nosotras.

Cuatro personas, saliendo desde la asamblea, proponen estas cuatro palabras:

* REPARTO de los recursos de la tierra entre los pueblos.
(Desde el ambón de la derecha, grita con fuerza esta propuesta y la asamblea la repita también con fuerza)
Asamb. ¡No queremos la desigualdad entre el Norte y el Sur!

* INTEGRACIÓN de los emigrantes que llegan a Europa de otras culturas.
(Desde el ambón de la izquierda; la asamblea repite).
Asamb. ¡No queremos la exclusión!

*IGUALDAD entre mujeres y hombres.
(Desde el ambón de la derecha. y la grita, como hará la asamblea).
Asamb. ¡No queremos la sumisión de la mujer al hombre!

* ECONOMÍA social y justa
(Desde el ambón izquierdo, la grita y responde la asamblea).
Asamb. ¡No queremos explotación, ni recorte de derechos!

Pr. Que el reparto, la integración, la igualdad
y una economía social y justa
sean desde hoy y para siempre, Señor Jesús,
las huellas de tu reino entre nosotros y nosotras.
Tú que vives hoy y siempre por los siglos de los siglos.

Imposición de las manos
(l3 desde el ambón de la derecha):

La imposición de las manos es un rito muy antiguo, utilizado en el judaísmo, en otras culturas arcaicas y en el cristianismo, y se usaba principalmente para bendecir. En el Antiguo Testamento aparece en reiteradas ocasiones. Por ejemplo, Aarón bendice al pueblo imponiéndole las manos, Moisés impuso las manos a Josué para transferirle el mando del pueblo. El Nuevo Testamento nos presenta a Jesús imponiendo las manos a la hija de Jairo para resucitarla, a los enfermos y enfermas para curarlos, a los niños y niñas para bendecirlos. En la liturgia cristiana es el gesto más importante que se hace durante la administración de algunos sacramentos como el bautismo, la confirmación, el orden. Los apóstoles lo practicaron como signo de transmisión del Espíritu.
Se trata, pues, de un gesto portador de vida, en el que se simboliza la transmisión de todo lo bueno y santo, de todo lo divino y lo mejor que encierra el ser humano.
Vamos a imponernos unos a otros las manos sobre la cabeza, siendo los unos transmisores del Espíritu de Jesús hacia los otros sin distinción de género, etnia o categoría social.
Lo hacemos así: los que estáis en los bancos impares, os volvéis hacia el que tenéis detrás y os imponéis mutuamente las manos mientras toda la asamblea canta:

OH SEÑOR, ENVÍA TU ESPÍRITU
QUE RENUEVE LA FAZ DE LA TIERRA.

5. ORACIÓN COMUNITARIA

Pr. Señor, Dios nuestro, que nuestra oración
no pretenda ser hoy una evasión.
Que sea un eco de las necesidades y aspiraciones de nuestros hermanos y hermanas
inmigrantes, mujeres maltratadas
y de todos los excluidos y excluidas.
Pon sinceridad y valor, pon ternura y cordialidad
en nuestros labios para que todos y todas
puedan entender y creer
que, cuando sientan su herida sangrar
y cuando sientan su voz sollozar,
sepan que pueden contar con nosotros.

L4. Te pedimos por todos los que, víctimas de la globalización neoliberal, vienen buscando a nuestro mundo la dignidad perdida en su tierra. Para que sepamos acogerles e integrarles en nuestra vida, OREMOS AL SEÑOR.

L1. Te pedimos por las mujeres maltratadas y humilladas. Para que lleguemos a construir un mundo entre iguales, sin discriminación de razas ni género, ROGUEMOS AL SEÑOR.

L2. Te pedimos por todos los excluidos de nuestro entorno más inmediato. Para que en ese otro mundo posible por el que luchamos logremos establecer y respetar la perfecta igualdad, ROGUEMOS LA SEÑOR.

(Oraciones espontáneas)

Pr. Señor, Dios nuestro, Padre y Madre de todos,
Sostén nuestra esperanza y permite que allí donde estemos,
a pesar de nuestras diferencias, podamos reconocernos siempre como hermanas y hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

6. NUESTRA OFRENDA

h1 va al fondo de la iglesia para organizar la procesión de las ofrendas: algunos elementos simbólicos junto al pan y el vino .Mientras, H2 presenta los motivos de la colecta. Durante la colecta, la asamblea canta:

No se puede sepultar la luz,
no se puede sepultar la vida,
no se puede sepultar a un pueblo
que busca la libertad.
Como estrellas siempre vivirán,
porque aun muertas seguirán viviendo,
porque el pueblo nace cada día,
caminante de la verdad.

CANTARÁN POR LOS CAMINOS
Y SU VOZ RESONARÁ
A LO LARGO DE TODA LA HISTORIA
COMO UN ECO QUE SIEMPRE SE OIRÁ.
A LO LARGO DE TODA LA HISTORIA,
DESAFÍO QUE NO ACABARÁ.

No podrán amordazar su voz
porque es fuerte el grito de los hombres
que se unen como un arco iris
en abrazo de mar a mar.
Y si no, las piedras gritarán
la invencible causa de los pobres,
la esperanza de una tierra justa
que amanece con ansiedad.

CANTARÁN POR LOS CAMINOS…

Pr. “Bienaventurados, escribía el cardenal Suenens, aquellos que sueñan sueños y están dispuestos a pagar el precio de hacerlos realidad”.La ofrenda expresa la riqueza
y variedad de nuestros sueños con los que construimos hoy el mundo que deseamos para mañana.
Porque estamos convencidos de que más pobre que quien no tiene un duro es quien no tiene un sueño con el que hacer el futuro.

Desde el fondo de la capilla, y ordenada por h1, se hace la procesión de ofrendas por este orden y dejando espacio entre unos y otros: h3 lleva hasta el altar las bolsas de la colecta, le siguen las o los portadores de los diferentes símbolos y finalmente el pan y el vino.. Cada grupo puede decir unas palabras al presentar su ofrenda. Al acabar la presentación de las ofrendas, la asamblea canta:

El Espíritu de Dios llena la tierra.
El Espíritu de Dios colma los mares.
El Espíritu de Dios inunda el cielo.
El Espíritu de Dios puebla las calles.
El Espíritu de Dios está en nosotros
con su fuerza y con su amor inagotables.

DIOS ESTÁ EN EL MONTE, DIOS ESTÁ EN EL VALLE,
DIOS ESTÁ EN EL VUELO QUE HAY EN CADA AVE.
DIOS ESTÁ EN LA LUZ, DIOS ESTÁ EN EL AIRE,
DIOS ESTÁ EN LA PIEL, DIOS ESTÁ EN LA CARNE.
DIOS ESTÁ EN EL ALMA PORQUE EL ALMA SABE
QUE DIOS ES AMIGO Y QUE DIOS ES PADRE.
QUE DIOS ES AMIGO Y QUE DIOS ES PADRE.

El Espíritu de Dios está en los niños.
El Espíritu de Dios está en las madres.
El Espíritu de Dios está en los pobres,
porque sólo la pobreza te hace grande.
El Espíritu de Dios está en aquellos
que en espíritu y verdad saben amarle.

DIOS ESTÁ EN EL MONTE, DIOS ESTÁ EN EL VALLE…

El Espíritu de Dios está en aquellos
que reclaman la justicia con coraje.
El Espíritu de Dios vive en la gente
que ve signos de Dios en todas partes.
El espíritu de Dios habita en todos
los que creen en su amor y en su mensaje.

DIOS ESTÁ EN EL MONTE, DIOS ESTÁ EN EL VALLE…

7. ANÁFORA

Pr. Te damos gracias, Padre Santo,
Dios justo y misericordioso,
porque la esperanza que en ti ponen los pobres
no ha sido ni será defraudada.
Tú eres la fuerza de los débiles,
el Dios liberador, el Dios que salva.

L1. Te damos gracias por tu Hijo
y hermano nuestro, Jesucristo,
que puso su vida al servicio de los cansados
y angustiados.

A. En él se cumplieron tus promesas;
él abrió los ojos ciegos y los oídos sordos,
proclamó liberación a los cautivos y oprimidos
en este tiempo de gracia del Señor.

L2. El es el signo visible de tu reino.

A. Al pasar de este mundo a ti,
a través de una muerte injusta,
venció a la misma muerte en su dominio
y consiguió la liberación total.

Pr. Por todo ello, unimos nuestras voces
a la humanidad que tú amas
para cantar el himno de tu gloria:

SANTO, SANTO, SANTO (Misa salvadoreña)
………………………………………………
Pr. Dios nuestro, Padre y Madre de los pobres,
de los reducidos al silencio,
de los inmigrantes sin papeles,
de los trabajadores y explotados y
de las mujeres sometidas:
envía tu Espíritu en medio de nosotros,
ese Espíritu que guió a Jesús por la historia
que en el día de hoy se derramó
como un torrente sobre todos sus seguidores.

A.. Que él transforme la pobreza de nuestros dones
en pan de vida y vino de salvación,
para que podamos celebrar al Pascua del Señor

Pr. El que, la noche en que iba
a ser entregado, tomó pan …

…………………………………..

Pr
. Al recordar la muerte de Jesús
y su resurrección liberadora,
anunciamos al mundo la esperanza segura
en la salvación de nuestro Dios.

L3. Acepta, Padre y Madre,
nuestro deseo de superar el mal,
y nuestra solidaridad y ternura
con los necesitados de pan,
de trabajo y de libertad.

A. Acuérdate de quienes
han tenido que dejar su hogar vacío
y reemprender su vida entre extraños
y a veces enemigos.
Acuérdate de los que están en cárceles
o en el destierro,
de los marginados por el miedo o la ignorancia
y de todos lo pobres, excluidos y enfermos.

L1. Da fuerza a los débiles
y confianza a los desesperados.

A. Acuerdate de los que murieron
ofreciendo su vida
por un mundo más humano y más justo.
Danos a tus comunidades luz y fortaleza
para no doblegarnos ante los fuertes
y llevar tu consuelo y salvación
a los humildes.

Por él, con él y en él
queremos darte gracias y alabarte,
y en unidad del Espíritu Santo
celebrar la alegría de tu salvación
por los siglos de los siglos. AMÉN.

8. COMUNIÓN

* Padrenuestro
* Cantos:
Cuando el pobre nada tiene
Una ciudad para todos

9. DESPEDIDA

* Mensaje final
* Canto: Habrá un día en que todos