IFORO SOCIAL MUNDIAL DE MADRID TEMÁTICO

Carlos Pereda

Exodo 108 (marz.-abr.) 2011
– Autor: Carlos Pereda –
 
La Asamblea que convocó las ediciones del Foro Social Mundial de Madrid en 2008, 2009 y 2010 nos llama ahora a celebrar, durante los días 6 y 7 de mayo de 2011, el I Foro Temático “Alternativas a los mercados”. El objetivo común es compartir las resistencias y planes de acción alternativos frente a la crisis global actual. Creemos que otro mundo es posible y que hay que construirlo desde abajo, con la participación de todos y todas. Porque son los “mercados” los que nos han llevado a esta crisis –que no sólo es económica, sino también política, ambiental y humanitaria– y, si nos plegamos a sus dictados, se seguirán sucediendo las catástrofes sociales y ecológicas.

“Los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico… Y denunciamos a los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos e instituciones internacionales) que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros la explotación de los pueblos y la manipulación ideológica” (Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales al término del FSM de Dakar, febrero de 2011).

Muchas personas estamos convencidas de que para abordar la crisis, que ya lleva tres años, hay que incidir en las causas que la han provocado. Causas que ponen en cuestión el modelo social en su conjunto: un capitalismo que en aras del beneficio de unos pocos explota a la clase trabajadora, manipula las conciencias y destruye el medio ambiente; una cultura patriarcal y autoritaria, que jerarquiza las relaciones entre pueblos, sexos y etnias; y una política dominada por los mercados financieros que, con la colaboración activa de los gobiernos y los agentes sociales que les apoyan, hace recaer sobre la población trabajadora la mayor parte de los costes.

Madrid no escapa a esta crisis: 540.000 parados; 20.000 embargos y desahucios en los últimos tres años; más de 7.000 millones de euros de endeudamiento del Ayuntamiento debido a proyectos megalómanos; privatizaciones de la Sanidad, de los polideportivos, de Caja Madrid y hasta del Canal de Isabel II; ley de dependencia congelada y suspensión de otras ayudas sociales; redadas de inmigrantes a pesar del reciente mandato de la ONU; especulación del suelo y chanchullos tipo Gurtel…

La preparación del Foro Temático de Madrid se ha llevado a cabo de forma abierta y asamblearia, a partir de las aportaciones de los 120 movimientos que han querido participar en los diez ejes previstos, tal como recoge el presente Programa, y seguirá transcurriendo de forma democrática y participativa en cada una de sus sesiones y debates, hasta culminar en la Asamblea prevista para el sábado 7 de mayo, en la que podéis participar, hacer propuestas y aportar ideas todas y todos cuantos queráis. En el Foro queremos llegar a consensos de acción para construir otra sociedad y otro Madrid posibles, que se base en la justicia, la participación y la solidaridad.

LA CRISIS DE LAS HIPOTECAS BASURA

Carlos Pereda

Exodo 107 (ener.-febr) 2011
– Autor: Carlos Pereda –
¿POR QUÉ SE CAYÓ TODO Y NO SE HA HUNDIDO NADA? Ed. Sequitur/Attac, Madrid, 1010
 
El libro ofrece un análisis preciso y claro –lo que es muy de agradecer- de la compleja crisis financiera y social en la que estamos inmersos. En primer lugar, se presentan los protagonistas: el dinero bancario, las hipotecas basura y los paraísos fiscales –“desagües y vertederos”-; las burbujas financiera e inmobiliaria; los famosos mercados –“carroñeros del parqué”–, los organismos financieros internacionales, los bancos centrales y las cumbres del G-20; la deuda soberana de los estados y las políticas antisociales de muchos gobiernos; y también las propuestas alternativas para salir de la crisis, entre ellas las de bastantes economistas críticos, las del ALBA o las del Foro Social Mundial, etc. (a modo de anexo se presenta y comenta una amplia bibliografía en torno a la crisis).

En segundo lugar, se recogen los efectos sociales de la crisis: recesión económica y sequía del crédito; desempleo creciente; mayor desigualdad en el reparto de la renta y la riqueza; más pobreza y menos salud para los grupos frágiles (mujeres, jóvenes, minorías, inmigrantes); especulación sobre el petróleo y los alimentos; relegación a un segundo plano de la crisis ecológica y el cambio climático…

Se plantea también una explicación sobre el origen de la crisis, que no es otro que la lógica de un capitalismo y un sistema de valores que generan de forma permanente desigualdad económica y política, jerarquización (entre culturas, sexos y etnias), individualismo, confrontación y guerras, pero también crisis periódicas que contribuyen a frenar la carrera desbocada del capital. A grandes trazos se repasa la historia del dinero bancario, las principales crisis del capitalismo y la desregulación financiera de las últimas décadas. La explicación de estos procesos se acompaña de datos y ejemplos concretos de gran interés. Por ejemplo, para mostrar el poder del dinero se alude al proceso judicial por irregularidades y estafas contra el primer banquero de España, Emilio Botín, en 1996, por el que el fiscal pedía 170 años de prisión pero que fue abortado antes de empezar por el propio ministro de Economía Rodrigo Rato con la complicidad de María Teresa de la Vega, a la sazón secretaria de Estado de Justicia. O el dato increíble, esta vez para mostrar la amplitud de los movimientos especulativos, de que las transacciones financieras en el mercado de divisas suman 60 veces más que el comercio mundial.

El libro concluye con un breve apartado en el que se aborda el subtítulo del libro: ¿por qué se cayó todo y no se ha hundido nada? Según los autores, los agentes determinantes de las decisiones políticas para salir de la crisis han sido, hasta ahora, la banca y los especuladores, es decir, los mismos que la han provocado. Esto supone que no se resolverán los problemas de fondo, que los desequilibrios se mantendrán y sobrevendrán nuevas crisis, todavía más graves. La razón no estaría en la falta de ideas sino en el fracaso de la izquierda y de los movimientos sociales críticos de todo el planeta para transmitir sus planteamientos a la población e influir en los cambios políticos de fondo que se requieren. Autocrítica que se vuelve propuesta y proyecto al plantear la necesidad de “un gran proyecto de convergencia muy sincero y fraternal, con gran lucidez y, sobre todo, sin un ápice de sectarismo sino anteponiendo a cualquier otra cosa los elementos transversales que permitan hacer mallas y construir redes para religar y coordinar lo local y lo disperso y para traducir a una única lengua las diferentes voces y discursos de la transformación social” (pág. 262).

COMUNICADO DEL CCRI-CG DEL EZLN SOBRE LA MUERTE DEL OBISPO DON SAMUEL RUIZ

Subcomandante Marcos

Exodo 107 (ener.-febr) 2011
– Autor: Subcomandante Marcos –
 
AL PUEBLO DE MÉXICO: El Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional manifiesta su pesar por la muerte del obispo emérito Don Samuel Ruiz García.

En el EZLN militan personas con diferentes credos y sin creencia religiosa alguna, pero la estatura humana de este hombre (y la de quienes, como él, caminan del lado de los oprimidos, los despojados, los reprimidos, los despreciados), llama a nuestra palabra. Aunque no fueron pocas ni superficiales las diferencias, desacuerdos y distancias, hoy queremos remarcar un compromiso y una trayectoria que no son sólo de un individuo, sino de toda una corriente dentro de la Iglesia católica.

Don Samuel Ruiz García no sólo destacó en un catolicismo practicado en y con los desposeídos, con su equipo también formó toda una generación de cristianos comprometidos con esa práctica de la religión católica. No sólo se preocupó por la grave situación de miseria y marginación de los pueblos originarios de Chiapas, también trabajó, junto con su heroico equipo de pastoral, por mejorar esas indignas condiciones de vida y muerte.

Lo que los gobiernos olvidaron propositivamente para cultivar la muerte, se hizo memoria de vida en la diócesis de San Cristóbal de las Casas.

Don Samuel Ruiz García y su equipo no sólo se empeñaron en alcanzar la paz con justicia y dignidad para los indígenas de Chiapas, también arriesgaron y arriesgan su vida, libertad y bienes en ese camino truncado por la soberbia del poder político. Incluso desde mucho antes de nuestro alzamiento en 1994, la diócesis de San Cristóbal padeció el hostigamiento, los ataques y las calumnias del Ejército Federal y de los gobiernos estatales en turno.

Al menos desde Juan Sabines Gutiérrez (recordado por la masacre de Wolonchan en 1980) y pasando por el general Absalón Castellanos Domínguez, Patrocinio González Garrido, Elmar Setzer M., Eduardo Robledo Rincón, Julio César Ruiz Ferro (uno de los autores de la matanza de Acteal en 1997) y Roberto Albores Guillén (más conocido como “el croquetas”), los gobernadores de Chiapas hostigaron a quienes en la diócesis de San Cristóbal se opusieron a sus matanzas y al manejo del Estado como si fuera una hacienda porfirista.

Desde 1994, durante su trabajo en la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), en compañía de las mujeres y hombres que formaron esa instancia de paz, don Samuel recibió presiones, hostigamientos y amenazas, incluyendo atentados contra su vida por parte del grupo paramilitar mal llamado “Paz y Justicia”.Y siendo presidente de la CONAI don Samuel sufrió también, en febrero de 1995, un amago de encarcelamiento.

Ernesto Zedillo Ponce de León, como parte de una estrategia de distracción (tal y como se hace ahora) para ocultar la grave crisis económica en la que él y Carlos Salinas de Gortari habían sumido al país, reactivó la guerra contra las comunidades indígenas zapatistas. Al mismo tiempo que lanzaba una gran ofensiva militar en contra del EZLN (misma que fracasó), Zedillo atacó a la Comisión Nacional de Intermediación.

Obsesionado con la idea de acabar con don Samuel, el entonces presidente de México, y ahora empleado de trasnacionales, aprovechó la alianza que, bajo la tutela de Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, se había forjado entre el PRI y el PAN. En esas fechas, en una reunión con la cúpula eclesial católica, el entonces procurador general de la República, el panista y fanático del espiritismo y la brujería más chambones, Antonio Lozano Gracia, blandió frente a don Samuel Ruiz García un documento con la orden de aprehensión en su contra. Y cuentan que el procurador graduado en ciencias ocultas fue confrontado por los demás obispos, entre ellos Norberto Rivera, quienes salieron en la defensa del titular de la diócesis de San Cristóbal.

La alianza PRI-PAN (a la que luego se unirían en Chiapas el PRD y el PT) en contra de la Iglesia católica progresista no se detuvo ahí. Desde los gobiernos federal y estatal se apadrinaron ataques, calumnias y atentados en contra de los miembros de la diócesis. El Ejército Federal no se quedó atrás. Al mismo tiempo que financiaba, entrenaba y pertrechaba a grupos paramilitares, se promovía la especie de que la diócesis sembraba la violencia. La tesis de entonces (y que hoy es repetida por idiotas de la izquierda de escritorio) era que la diócesis había formado a las bases y a los cuadros de dirección del EZLN.

Un botón de la amplia muestra de estos argumentos ridículos se dio cuando un general mostraba un libro como prueba de la liga de la diócesis con los “transgresores de la ley”. El título del libro incriminatorio es “El Evangelio según San Marcos”.

Hoy en día esos ataques no han cesado. El Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de las Casas” recibe continuamente amenazas y hostigamientos. Además de haber sido fundado por don Samuel Ruiz García y de tener una inspiración cristiana, el “Frayba” tiene como “delitos agravantes” el creer en la Integralidad e Indivisibilidad de los Derechos Humanos, el respeto a la diversidad cultural y al derecho a la Libre Determinación, la justicia integral como requisito para la paz, y el desarrollo de una cultura de diálogo, tolerancia y reconciliación, con respeto a la pluralidad cultural y religiosa.

Nada más molesto que esos principios. Y esta molestia llega hasta el Vaticano, donde se maniobra para partir la diócesis de San Cristóbal de las Casas en dos, un modo de diluir la alternativa en, por y con los pobres, en la acomodaticia que lava conciencias en dinero. Aprovechando el deceso de don Samuel, se reactiva ese proyecto de control y división. Porque allá arriba entienden que la opción por los pobres no muere con don Samuel. Vive y actúa en todo ese sector de la Iglesia católica que decidió ser consecuente con lo que se predica.

Mientras tanto, el equipo de pastoral, y especialmente los diáconos, ministros y catequistas (indígenas católicos de las comunidades) sufren las calumnias, insultos y ataques de los neo-amantes de la guerra. El poder sigue añorando sus días de señorío y ven en el trabajo de la diócesis un obstáculo para reinstaurar su régimen de horca y cuchillo. El grotesco desfile de personajes de la vida política local y nacional frente al féretro de Don Samuel no es para honrarlo, sino para comprobar, con alivio, que ha muerto; y los medios de comunicación locales simulan lamentar lo que en realidad festejan.

Por encima de todos esos ataques y conspiraciones eclesiales, don Samuel Ruiz García y l@s cristian@ s como él, tuvieron, tienen y tendrán un lugar especial en el moreno corazón de las comunidades indígenas zapatistas. Ahora que está de moda condenar a toda la Iglesia católica por los crímenes, desmanes, comisiones y omisiones de algunos de sus prelados… Ahora que el sector autodenominado “progresista” se solaza en hacer burla y escarnio de la Iglesia católica toda… Ahora que se alienta el ver en todo sacerdote a un pederasta en potencia o en activo… Ahora sería bueno volver a mirar hacia abajo y encontrar ahí a quienes, como antes don Samuel, desafiaron y desafían al poder. Porque est@s cristianos creen firmemente en que la justicia debe reinar también en este mundo.

Y así lo viven, y mueren, en pensamiento, palabra y obra. Porque si bien es cierto que hay Marciales y Onésimos en la Iglesia católica, también hubo y hay Roncos, Ernestos, Samueles, Arturos, Raúles, Sergios, Bartolomés, Joeles, Heribertos, Raymundos, Salvadores, Santiagos, Diegos, Estelas, Victorias, y miles de religios@ s y seglares que, estando del lado de la justicia y la libertad, están del lado de la vida. En el EZLN, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes, hoy no sólo honramos la memoria de don Samuel Ruiz García. También, y sobre todo, saludamos el compromiso consecuente de l@s cristian@ s y creyentes que en Chiapas, en México y en el mundo, no guardan un silencio cómplice frente a la injusticia, ni permanecen inmóviles frente a la guerra.

Se va don Samuel, pero quedan muchas otras, muchos otros que, en y por la fe católica cristiana, luchan por un mundo terrenal más justo, más libre, más democrático, es decir, por un mundo mejor. Salud a ellas y ellos, porque de sus desvelos también nacerá el mañana.

¡LIBERTAD! ¡JUSTICIA! ¡DEMOCRACIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena- Comandancia General del EZLN:

Teniente Coronel Insurgente Moisés.

Subcomandante Insurgente Marcos.

FORO SOCIAL MUNDIAL 2011 EN DAKAR

Varios Autores

Exodo 107 (ener.-febr) 2011
– Autor: Varios Autores –
Y en eso… llegó Evo Morales
 
De la lluvia amazónica al ardiente y noble sol de África; el Foro Social Mundial cambia de continente ocupando la merecidamente ganada centralidad que le corresponde, gracias entre otras cosas a las revueltas sociales de Egipto y especialmente de Túnez.

Los protagonistas de esta Marcha han sido sin lugar a duda los negros centroafricanos, los árabes y bereberes del norte del continente, sin olvidar los movimientos protagonizados por mujeres y la contribución latinoamerica, juntos y en pie frente al neoliberalismo y la dictadura de los mercados.

Las revueltas de Egipto y Túnez han estado muy presentes en el ánimo de los marchadores y marchadoras africanos, reconociendo el éxito más rápido y con mayor implicación social de esta última.

Las personas autoras de esta crónica, miembros todos de la delegación de ATTAC España, se han sentido especialmente emocionadas ante la presencia de los numerosos grupos y movimientos sociales presentes, la mayor parte africanos, en los cuales el protagonismo de la mujer africana queda patente. Especialmente llamativas fueron las senegalesas, que con sus ropajes, coloridos, decorados, aguantaron durante más de tres horas cantando, danzando y repitiendo consignas reivindicativas expresadas con cadencia africana. Otro hecho a destacar ha sido la numerosísima presencia de jóvenes a lo largo de la Marcha.

Y cuando se iba acercando el fin y comenzaban las intervenciones públicas de inicio del Foro Social Mundial, hemos podido comprobar la gran imbricación de los movimientos sociales con la política. Los encargados de inaugurarlo y por tanto iniciar las primeras reflexiones han sido el ministro de la Presidencia de Brasil y el antiguo líder cocalero y actual Presidente de la República de Bolivia Evo Morales.

Evo Morales ha hecho un discurso políticamente muy comprometido y con su peculiar estilo ha conseguido que africanos, latinoamericanos, asiáticos y europeos compartamos como propia la ilusión, en base a un programa de ideas muy concretas:

_ Identificar al enemigo tanto interno como externo. _ El adversario fundamental es el neoliberalismo, que genera hambrunas, hace que los pobres paguen las crisis del capitalismo y destruye a la Madre Tierra. _ Ha logrado que el agua sea considerada como un Derecho Humano por la ONU, atacando a renglón seguido las privatizaciones tanto de los servicios públicos como de la apropiación por las transnacionales de los recursos naturales

_ Dejar bien claro que el calentamiento de la tierra y la destrucción del medio ambiente es culpa del capitalismo, en sus propias palabras: hay que enfriar la tierra.

Evo ha demostrado con datos que el empoderamiento ciudadano, si logra democráticamente hacerse con el poder político en una nación, puede mejorar la distribución de los recursos naturales, con lo que ha defendido el papel clave del estado en la distribución de la riqueza.

No podía irse Morales, siendo boliviano y estando en África, sin hablar de la inmigración, criticando la política europea de arrojar a los inmigrantes. Evo ha manifestado muy gráficamente cómo se están haciendo planes para expulsar a los pobres pero no se está haciendo nada para expulsar a los ricos.

Finalmente nos hemos retirado esperanzados y con ganas de empezar un programa cargado de conferencias, asambleas, ponencias y reflexiones, que nos conduzcan hacia lo que ha sido el grito más repetido durante toda la Marcha: “OTRO MUNDO ES POSIBLE”.

LA MIRADA CRÍTICA Y NECESARIA DE HANS KÜNG

Manuel Fraijó

Exodo 107 (ener.-febr) 2011
– Autor: Manuel Fraijó –
Doctorado Honoris Causa por la UNED
 
Han pasado 15 años desde que 1.300 personas, emocionadas y puestas en pie, aplaudían la última clase magistral de Hans Küng. No menos emocionado que su auditorio, el gran teólogo enfilaba la salida del abarrotado salón de actos musitando un apenas perceptible “me gustaría seguir contando con su afecto”. Era el día de su jubilación.

España, país que tantas veces ha visitado y donde sus libros alcanzan una extraordinaria difusión, siempre le ha honrado con su afecto; pero estaba pendiente la tarea de plasmarlo en imágenes, de otorgarle relieve y solemnidad. Es lo que se propone hacer la UNED el próximo 27 de enero, a propuesta de su Facultad de Filosofía. Lo hicieron, antes que ella, otras 14 universidades de diferentes países. Hans Küng, además de ser uno de los más destacados teólogos actuales, ha prestado notables servicios a la filosofía, especialmente a la Filosofía de la Religión. Es más: pertenece a una tradición, la alemana, que no separa la teología de la filosofía. Casi todos los grandes teólogos alemanes crearon apasionantes teologías filosóficas. Es posible incluso que el paso del tiempo, tan inmisericorde con las creaciones humanas, solo respete aquellos proyectos teológicos hondamente enraizados en una rigurosa y exigente reflexión filosófica. Es, sin duda, el caso de Hans Küng (Sursee, Lucerna, 1928).

Todo comenzó en 1957 con una fascinante tesis doctoral. Llevaba por título La justificación. Doctrina de Kart Barth y una interpretación católica. Küng se atrevió con un tema que, desde los inicios de la Reforma, había dividido a católicos y protestantes. Con coraje y juventud, tendió puentes de diálogo y comprensión. Barth dio un simpático visto bueno a la obra, calificando a su autor de “israelita sin dolo” y deseándole que viniera sobre él el Espíritu.

En la década de los sesenta suscitaron gran entusiasmo y esperanza obras como Estructuras de la Iglesia (1962) y La Iglesia (1967). Küng dibujaba el perfil de una Iglesia humilde, fiel al mensaje de Jesús, atenta a las necesidades del mundo y siempre dispuesta a reformarse. Ni en los momentos más conflictivos de su relación con la Iglesia pensó Küng en abandonarla. El suyo es un servicio crítico, vigilante, incómodo y arriesgado, pero necesario. En 1965, en el transcurso de una entrevista privada, Pablo VI le hizo una “oferta de trabajo” que hubiera podido cambiar su biografía: lo cuenta, con envidiable maestría literaria, en el primer volumen de sus memorias, Libertad conquistada (p. 553 ss.). “Cuánto bien podría hacer usted (…) si pusiera sus grandes dotes al servicio de la Iglesia”, le dice el Papa. Küng le responde: “¿Al servicio de la Iglesia? Santidad, yo ya estoy al servicio de la Iglesia”. Pero el Papa se refería a la Iglesia específicamente romana y añadió: “debe confiar en mí”. De nuevo Küng: “yo tengo confianza en Su Santidad, pero no en cuantos están en su entorno”. La oferta no fue aceptada y Küng continuó su camino de profesor universitario.

Un camino que le condujo, si seguimos la secuencia cronológica, a un estudio intenso, guiado por el método histórico crítico, de la figura de Jesús. En 1974 vio la luz uno de sus libros más geniales, Ser cristiano. Era, sigue siendo, una obra repleta de información histórica y pasión creyente. Se afirmaba la fe cristiana de siempre, pero se expresaba de forma diferente. Küng no partía de fórmulas abstractas. Su punto de arranque era el gran protagonista de la aventura cristiana: Jesús de Nazaret.

Pero el teólogo sabe que tiene siempre una cita con lo último de lo último. San Pablo dice que Cristo es de Dios. Dios es, en efecto, el asunto final de la teología, su noche y su día, su prueba máxima.

Küng afrontó este reto en su monumental obra ¿Existe Dios? Respuesta al problema de Dios en nuestro tiempo (1978). A sus páginas se asoman todas las sacudidas experimentadas por el tema “Dios” desde que Descartes dio carta de ciudadanía a la duda. Küng responde afirmativamente a la pregunta por la existencia de Dios. Sin Dios, afirma, el ser humano quedaría sin suelo firme bajo los pies. En el horizonte aparecería el sinsentido. Sinsentido al que hacen frente algunas religiones con la promesa de la resurrección. Küng se atrevió también con este tema en su libro ¿Vida eterna? (1982).

Pero el final, la resurrección, conduce al origen, a la creación, al comienzo de todo. Es el tema que aborda en El principio de todas las cosas. Ciencia y religión (2007). Las últi- mas páginas constituyen un rotundo “no” a la “nada”, una apuesta por “la otra vida” que, incluso si al final se pierde, habrá ayudado a vivir esta con más ilusión y esperanza.

Sobre sus ilusiones y esperanzas vuelve, en tono personal, casi confidencial, en el libro Lo que yo creo (2011).

Desde que, incomprensiblemente, un 15 de diciembre de 1979, el papa Juan Pablo II “premió” esta hoja de servicios a la Iglesia retirando a este brillante defensor de la fe cristiana la venia docendi y declarándolo “teólogo no católico”, Küng se adentró en terrenos por los que no suele transitar el teólogo.

Nacieron así sus voluminosos estudios sobre las religiones: El judaísmo (1991), El cristianismo (1994) y El islam (2004). Previamente, en 1984, había visto la luz el volumen El cristianismo y las grandes religiones, en el que se sienta al cristianismo a dialogar con el islam, el hinduismo y el budismo. Küng no olvida que la secularización es un fenómeno casi exclusivamente occidental; en el resto del mundo, las religiones siguen configurando la realidad. Es, pues, necesario contar con su impulso.

Desembocamos, por último, en su más reciente aportación, la dedicada a la ética. H. Küng es fundador y presidente de la Fundación Ética Mundial, con sede en Tubinga y Zúrich, pero con representación en numerosos países. Representantes de la educación, la cultura, la religión y la política acuden a esta fundación en demanda de orientación en valores y compromiso educativo. El sustrato teórico de esta fundación se encuentra en su libro Proyecto de una ética mundial (1990). Su autor está convencido de que, sin un consenso ético básico sobre determinados valores, normas y actitudes, resulta imposible una convivencia humana digna, tanto en pequeñas como en grandes sociedades. Un consenso que solo es alcanzable mediante el diálogo y el mutuo reconocimiento y aprecio. La ética mundial debe partir de un principio tan básico como antiguo: “todo ser humano debe recibir un trato humano”.

Finalmente: dejó escrito Hegel que los grandes hombres no son solo los grandes inventores, “sino aquellos que cobraron conciencia de lo que era necesario”. A tales hombres pertenece, creo, el pensador al que estos días se propone honrar la UNED. Acabamos de enumerar algunos de sus méritos.

Desde luego, Küng nunca podría ser el destinatario del exabrupto que su gran amigo, el antiguo canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, espetó a un grupo de periodistas. Cansado de que le reprocharan su realpolitik y su falta de espíritu utópico (gobernó Alemania después del carismático Willy Brandt), les obsequió, medio en broma, medio en serio, con un “el que tenga visiones que vaya al médico”.

Evidentemente la UNED no ha invitado al profesor Küng para “enviarlo al médico”, sino para añadirle a nuestro claustro de profesores y agradecerle su espíritu visionario, sus utopías y sus esperanzas de días buenos, mejores que los actuales, para el futuro de todos los seres humanos.

EN DEFENSA DE DIOS… ANTE EL ATEÍSMO

Juanjo Sánchez

Exodo 105 (sept.-Oct. 20101)
– Autor: Juanjo Sánchez –
 
G. Vattimo/M. Onfray/P. Flores d’Arcais, ¿Ateos o creyentes?, Paidós, Barcelona, 2009; K. Amstrong, En defensa de Dios. El sentido de la religión, Paidós, Barcelona, 2009; V. Camps/A. Valcárcel, Hablemos de Dios, Taurus, Madrid, 2007; I. Sotelo/J. I. González Faus, ¿Sin Dios o con Dios? Razones del agnóstico y del creyente, Ed HOAC, Madrid, 2006; Varios, ¿Hay lugar para Dios hoy?, ed. de J. M. Mardones, PPC, Madrid, 2007; J. B. Metz/J. Ratzinger/J. Moltmann, La provocación del discurso sobre Dios, Trotta, Madrid, 2001.

El desafío del denominado “nuevo ateísmo” es ciertamente provocador. Pero su provocación se debe no tanto a su contenido y planteamientos, a la hondura e interpelación de sus interrogantes, cuanto a su estrategia y sus formas, su estilo directo y desenfadado y, sobre todo, a su legítima reivindicación del derecho de existencia y de reconocimiento en nuestras avanzadas sociedades democráticas, laicas y pluralistas. Aunque sus argumentos no son precisamente nuevos ni especialmente lúcidos, su crítica implacable a la fe en Dios y a la religión en tanto que superstición, creación humana para someter y manipular a los hombres, refugio de seres incapaces de afrontar su finitud y libertad, el conocimiento desnudo de la realidad, también es vigorosamente provocadora.

Sin embargo, esa provocación produce una profunda desazón en quien se siente tocado por la cuestión de Dios y se debate con ella seriamente, no de espaldas a la ciencia ni a los dramas humanos, al hambre, al paro, a la exclusión, al sufrimiento, la enfermedad y la muerte, sino de cara y a fondo perdido. Los textos básicos de los principales representantes de esta nueva ola atea, de R. Dawking, M. Onfray, Sam Harris, Ch. Hitchens, D. Dennett o, en diferente medida, P. Flores D’Arcais suscitan, en efecto, un profundo desaliento: en ellos no hay noticia más que del Dios del teísmo tradicional o, peor aún, del fundamentalismo intolerante de las religiones.

Para contrarrestar la pobreza de esa visión y abrir el horizonte más allá del estrecho horizonte de la polémica entre uno y otro, entre teísmo tradicional/fundamentalismo y nuevo ateísmo, hacemos aquí una reseña especial, presentando brevemente una serie de textos, aparecidos en diversas fechas pero todos de gran actualidad, sobre las cuestiones que aborda este número de ÉXODO: Dios, ateísmo, fundamentalismo, laicismo…

Aceptamos el envite del nuevo ateísmo dedicando la primera mención al libro ¿Ateos o creyentes?, que recoge las conversaciones mantenidas en 2007 entre dos ateos (M. Onfray y Flores d’Arcais) y un filósofo posmoderno y creyente poscristiano (G. Vattimo). El debate que mantienen es vivo y directo y se hace más rico especialmente por la participación de Vattimo que, con un bagaje filosófico y (sobre todo) teológico más amplio, interpela a sus interlocutores más allá de las estrechas posiciones del racionalismo cientificista (“lo sabemos todo”) o del hedonismo ateo. Él logra que se hable (finalmente) de un Dios y de un ateísmo diferentes, del Dios desconcertante del gran testigo y teólogo Bonhoeffer y del ateísmo radical frente a todo ídolo al que la fe en ese Dios compromete.

Otra cosa es si el relato de este Dios ha llevado más allá de las posiciones de partida. Parece que no. Como dice Onfray al final de su postdata, el debate y el diálogo son siempre debate y diálogo de sordos, “colisiones de idiosincrasias”. Desde luego, él mismo lo confirma, pues después de tanta conversación y tanto diálogo la religión sigue siendo para él “patología irracional” (pág. 160). Pero no tengo la menor duda de que la mayor parte del mundo creyente lo confirma también, y con tanta o mayor rotundidad: la fe en Dios y la religión no se dejan cuestionar tan fácilmente por los otros. Es más seguro el fundamentalismo que la fe desnuda.

Se percibe por eso como una bocanada de aire fresco encontrar conversaciones y diálogos como los mantenidos por el agnóstico Ignacio Sotelo y el teólogo cristiano J. I. González Faus sobre las razones de la fe y de la increencia y recogidos en el libro ¿Sin Dios o con Dios? Razones del agnóstico y del creyente, donde las interpelaciones de uno y otro llegan a convertirse en cuestionamiento de la propia posición hacia una mayor autenticidad y donde se abre el horizonte de un Dios liberador y compasivo y una existencia religiosa, cristiana, comprometida y feliz, en coherencia con la fe en él.

Produce la misma sensación de frescura, de riqueza y hondura la conversación mantenida, por vía epistolar, entre Victoria Camps y Amelia Valcárcel, dos mujeres agnósticas, de gran talla intelectual y libres de toda sospecha de veleidades religiosas, sobre Dios y sobre cuanto suscita la relación con él: la existencia religiosa, la secularización y sus consecuencias: la ausencia de Dios, el problema del sufrimiento y el mal en el mundo, el pluralismo religioso, el fundamentalismo y el laicismo, la felicidad. Llama la atención cómo conjugan la crítica más severa de las patologías de la religión con la defensa lúcida de una espiritualidad laica contra el materialismo ciego o de una tolerancia sabia ante las religiones, con tal de que éstas, como escribe Amelia, “se hagan suaves y no crueles” y “nuestros dioses nos ayuden a ser mejores prójimos”.

Estas conversaciones dan idea, en todo caso, de la enorme complejidad de las razones de la fe y no menos de las razones de la increencia, del agnosticismo y del ateísmo más militante. Por ello, un libro como el último de la excelente estudiosa de las religiones, Karen Amstrong, En defensa de Dios. El sentido de la religión, pone en nuestras manos la oportunidad de bucear sosegadamente en esa densa, rica, pero tortuosa y casi siempre difícil y escabrosa historia de encuentros y desencuentros entre la fe y la increencia, la religión y el ateísmo, para liberar de prejuicios y hacer más auténticas nuestras posiciones, de fe o de increencia, y más “pacífica y compasiva” nuestra existencia en coherencia con ellas. Una fundada y limpia “defensa de Dios”, tomando en serio la crítica, las razones y los interrogantes del ateísmo y a la vez mostrando a éste sus debilidades y límites.

Los dos últimos libros que deseábamos presentar, aunque sólo sea ya con tan solo una mención, recogen las reflexiones de destacados especialistas, filósofos y teólogos, sobre la crisis del discurso cristiano de Dios, mejor, del relato sobre el Dios cristiano en nuestro mundo de la modernidad tardía, profundamente secularizado donde parece que, como anunció lúcidamente el teólogo y testigo Bonhoeffer, “Dios es expulsado” de él. ¿Hay lugar para Dios hoy?, uno de los últimos libros preparados por nuestro inolvidable amigo Mardones, afronta esa inquietante experiencia de ausencia y la urgencia de un replanteamiento profundo de la cuestión y de la imagen de Dios en estos tiempos. Un replanteamiento que, bien logrado, recuperará todo el sentido y la luz que tiene, que debería poder tener el relato de Dios, del Dios vivo de la (mejor) tradición bíblica, el Dios de Jesús y su Reinado (su voluntad) de bien, de vida, de justicia y de paz para los seres humanos y para la entera creación. Es la inquietante, pero salvífica provocación que suscita el Dios de Jesús, sobre la que escribe Pagola en este mismo número y Metz y Ratzinger en el último libro que reseñamos: La provocación del discurso sobre Dios. Una buena defensa de Dios ante la voz crítica y los interrogantes del ateísmo, pero defensa de un Dios nuevo y desconcertante, diferente del dios negado, una defensa que es anuncio, oferta y promesa de vida para los seres humanos.

LA CORRUPCIÓN DE LA DEMOCRACIA

Evaristo Villar

Éxodo 104 (may.-jun)
– Autor: Evaristo Villar –
 
POR si no estuviéramos suficientemente convencidos de la necesidad de “regenerar la política” nos acaba de llegar un libro póstumo de Vidal-Beneyto, “La corrupción de la democracia”. Como él mismo lo califica en la introducción, se trata de “un dispositivo de ataque, un arma de guerra” contra los riesgos que amenazan los cimientos de nuestra existencia colectiva, principalmente en estos momentos en que la corrupción, como una pandemia incontenible, infecta todos los ámbitos de la vida asociada, gobernativos y laborales, recreativos y de ocio y está pervirtiendo la naturaleza y los fines de la vida política, de la realidad económica y de las prácticas sociales y culturales.

A lo largo de este texto “que se apoya en gran medida en artículos” ya publicados antes, Vidal-Beneyto aborda la corrupción radical de la democracia, profundizando luego en su verdadera causa, la deriva de los valores públicos, y analizando a continuación la quiebra de la política, los conflictos y alternativas y los avatares de los sujetos, para recalar, finalmente, en los desafueros del capitalismo.

La corrupción política, según el autor, no sólo pone fin al Estado de Derecho, violando las normas destinadas a proteger el interés general, sino que conlleva la desaparición de la cultura ciudadana y conduce al neocorporativismo y la mafia al sustituir la lealtad jurídica, debida a la comunidad, por bastardos intereses individuales o del grupo de vasallaje. Y si esto es así, más que la denuncia de los casos concretos de corrupción –que habrá que hacer siempre–, lo que habrá que atacar en firme es la corrupción del propio sistema que se manifiesta en procesos como los siguientes: en la “guerra económica” que, liderada por las empresas públicas y las multinacionales, enfrenta a unos países con otros con el arma letal de la corrupción; en la mitificación que se hace del “principio de competencia”, que eleva la corrupción a la categoría de estrategia básica en la conquista del mercado; y en la financiación de los partidos políticos y en los costes astronómicos de las campañas electorales, que están transmutando la corrupción política en “corrupción de la propia democracia” (p. 38).

Y aquí, en la corrupción de la democracia, es donde, a mi juicio, el texto de Vidal-Beneyto alcanza una particular densidad, haciendo una valoración crítica en primer lugar, y avanzando luego algunas propuestas de cara al futuro.

La crítica se basa en las insuficiencias o paradojas que la misma democracia plural y representativa presenta. Porque, convertida, más que en un medio, en fin en sí misma, la democracia “revela su inadecuación radical a la realidad presente”, debido a las disfunciones estructurales y a las contradicciones sustantivas que esa imagen presenta. Lo cual se evidencia en la renuncia que se hace de “la voluntad política” en beneficio de la lucha por la conquista y uso del poder a toda costa, de una parte (p. 189), y de otra, en la “situación ambigua y confusa” que este panorama crea en la ciudanía (p. 29).

Esta inadecuación a la realidad, a pesar de haberse impuesto de forma unánime y universal como régimen político, se hace sentir, a juicio del autor, en algunas paradojas como las siguientes: entre la imagen de fin o límite que representa y el enclaustramiento del potencial emancipatorio que ella misma alberga; entre la perfección conceptual que se le otorga y lo muy poco que tienen que ver con ella sus realizaciones directas o representativas; entre el reconocimiento general de la inviabilidad de su forma clásica y su presencia dominante en el discurso de los políticos occidentales; entre el plazo corto del ejercicio democrático y el plazo

largo de las transformaciones políticas; entre su asociación general al binomio Estado-nación y el cuestionamiento que hoy día se hace de este mismo binomio; entre su pretendida neutralidad axiológica en el pluralismo reinante y la indeterminación que ella misma instala en el seno de la comunidad; entre la proclamación general de los derechos y libertades de la primera, segunda y tercera generación y la mitificación que luego se hace de la primera (libertades), relegando al olvido las otras dos (la igualdad y la solidaridad).

Difícil superar estas paradojas que, desde el punto de vista filosófico, representan un verdadero límite a la imaginación y a la utopía. Porque atribuir las disfunciones de las actuales democracias a la corrupción de los partidos o al desinterés general por la política sería confundir los efectos con las causas, pues mientras no se invente otra cosa, seguirá siendo verdad que la democracia es “el peor de los regímenes posibles, con exclusión de todos los demás”.

La causa está en querer aplicar un sistema político que se viene fraguando desde hace casi dos siglos a una realidad totalmente otra, profundamente transformada por “los enormes avances tecnológicos y la masmediatización del acontecer cotidiano; por la planetarización de la vida económica; por la emergencia de la sociedad civil mundial; por la explosión demográfica; la complejidad de las interacciones y de los sistemas, etc.” (pp. 29-36).

El fracaso de este intento lo estamos ya padeciendo: “la democracia se nos ha muerto de frustración, de apatía, de hipermediación publicitaria, de adicción al poder. Lo que ahora tenemos ante nosotros es su cadáver y todos sabemos que lo único que cabe hacer con los cadáveres es enterrarlos o resucitarlos”. Resucitar ese cadáver quiere decir “refundar la democracia” enraizándola en el “ejercicio de la razón pública” (179). Porque todo el proceso seguido en los últimos 200 años, con sus indiscutibles logros, han supuesto una cierta pereza de la razón crítica que ha permitido sacralizar la democracia representativa (liberada inicialmente por una élite dominante, luego por los partidos políticos centralizados y finalmente colonizada por los mass media o “democracia de opinión”) sin indagar otras alternativas que pudieran devolver al pueblo el protagonismo que se le ha arrebatado (pp. 191 y ss.).

En definitiva, es necesario reconocer que “el régimen democrático actual es incapaz de poner en práctica los valores que lo fundan”. Necesita “reinventar los principios y valores democráticos en su conjunto: Estado de derecho e igualdad ante la ley; autonomía del individuo; derechos humanos en su totalidad; bien común/interés general: transparencia; participación/ciudadanía”, etcétera (p. 36). Y, a partir de estas reivindicaciones, explorar las vías y modos de construir, desde y para la realidad de hoy, un sistema socio-político en el que el pueblo recupere su protagonismo y sea capaz de recuperar para bien de todas y todos los valores antes señalados.

Como dirá Federico Mayor Zaragoza en el prólogo, José Vidal-Beneyto “nos ha dejado un legado de lucidez, de espíritu de lucha, de insumisión, de tesón y tozudez… para hacer posible que el futuro sea el de nuestro anhelo de conciliación, de solidaridad, de paz y no el que diseñan, desde turbias instancias, quienes han hecho de la Tierra un mercado”.

LA MEMORIA BIOCULTURAL

Carlos Pereda

Éxodo 103 (marz.-abr.’10)
– Autor: Carlos Pereda –
La importancia ecológica de las sobidurías tradicionales
 
Conocí a Víctor y a Narciso en la presentación de su libro en Madrid hace más o menos un año y tengo que reconocer que quedé impactado. Lo saben bien mis amigos y mis hijos a quienes regalé su libro convencido de que valía la pena. Los autores son investigadores de la Universidad Nacional de México que han dedicado más de tres décadas a la exploración de los saberes y las prácticas de los pueblos tradicionales e indígenas del mundo y que ahora recogen los resultados de su trabajo en este libro de 230 páginas, editado por Icaria y que próximamente aparecerá en inglés.

La tesis central es que las culturas indígenas, generalmente ignoradas o desvalorizadas por nuestra cultura occidental, alojan sabidurías milenarias donde se concentra la memoria biocultural de la especie humana; sabidurías que pueden ser vitales para esbozar soluciones a escala civilizatoria a los problemas actuales. Desde que el Homo sapiens surgió en África hace unos 200.000 años, la especie humana ha colonizado prácticamente todo el planeta, aprendiendo cada pueblo a utilizar de manera específica los recursos disponibles en su hábitat. El resultado fue una rica diversidad cultural que puede ser entendida desde tres dimensiones básicas: genética, lingüística y cognitiva.

Cada genoma individual es un libro de historia de toda la especie y la interpretación y comparación de genomas de diferentes grupos humanos permite a los especialistas entender los procesos del pasado. Los lenguajes también se han diversificado y evolucionado con el tiempo hasta configurar unas 7.000 lenguas vivas (en el siglo XV eran 12.000). Y sobre la diversidad genética y lingüística aparecen los conocimientos: creencias y saberes, formas de organización y decisión de las comunidades, arte, instrumentos y herramientas, vestimentas y sistemas de alimentos, bebidas y medicinas, etc. De todas estas expresiones destacan los conocimientos sobre la naturaleza, transmitidos por vía oral de generación en generación, por medio de los cuales la especie humana fue moldeando sus relaciones con el medio ambiente (etnoecología).

El libro ayuda a superar prejuicios muy arraigados y a poner en valor a las culturas tradicionales. En primer lugar, no se trata de culturas muertas ya que entre 1.300 y 1.600 millones de personas mantienen patrones tradicionales de producción campesina, que se contraponen al modelo agroindustrial moderno. Unas culturas que se originaron hace 10.000 años, cuando los seres humanos aprendieron a domesticar y a cultivar a pequeña escala plantas y animales y a dominar ciertos metales, en lo que se dio en llamar “revolución neolítica”; se lograron entonces altos niveles de diversidad, autosuficiencia y productividad ecológica, basada en el uso de energía solar y biológica.

En segundo lugar, el conocimiento tradicional tiene carácter científico, resultado de una larga historia de relación y aprendizaje en el uso de los recursos circundantes, que son transmitidos y mejorados por vía oral de generación en generación. Se trata, como reconoció Levi-Strauss, de una aproximación a la naturaleza que “requirió una actitud mental verdaderamente científica, una curiosidad asidua y perpetuamente despierta, un gusto del conocimiento por el placer de conocer… que sigue siendo el sustrato de nuestra civilización” (El pensamiento salvaje, 1962).

Por último, los pueblos tradicionales aportan también sabiduría, que se basa en la experiencia concreta y en las creencias compartidas por los individuos acerca del mundo en que viven. La intuición, las emociones, los valores éticos se encuentran embebidos en la manera de mirar las cosas y de relacionarse con el contexto. La naturaleza y la cultura forman parte del mismo mundo; los valores locales encuentran su raíz en el mundo mítico y los ritos que actualizan tales mitos. La naturaleza es a la vez entendida y respetada, es vista como una fuerza de vida que es imposible de controlar pero que es fundamental para la existencia humana y que es preciso cuidar y mantener como el legado más precioso.

LA BANCA ÉTICA, SEMILLA DE UNA NUEVA ECONOMÍA

Benjamín Forcano

Éxodo 103 (marz.-abr.’10)
– Autor: Benjamín Forcano –
 
Deseo presentar las interesantes ideas que sustentan la posición de Joan Antoni Melé, acerca de un cambio radical sobre nuestro modelo económico actual.

En su experiencia siempre abrigó el sentimiento de que el intrincado mundo de la economía iba mal, pues acababa por apoderarse de la mayoría, como si el objetivo prioritario de la existencia fuera ganar dinero. En su actividad de enseñante y de conferenciante encuentra acuerdo en la mayoría, aun cuando declara sin rodeos que estamos equivocados y nos manipulan indebidamente.

Voy a referirme a tres aspectos suyos fundamentales: 1. La crisis que estamos sufriendo. 2. La responsabilidad personal frente al dinero. 3. El compromiso de todos por preservar el sentido de la vida.

LA CRISIS

Es lo primero, porque a todos nos afecta. ¿Cómo es posible que hoy, disponiendo de tanta riqueza, ten gamos que padecer tantos conflictos a nivel individual y colectivo?

1. CRISIS DEL MODELO ECONÓMICO

Técnica y científicamente hemos avanzado tanto que mucha gente apenas puede entender ese avance. Pero lo que sí entendemos todos es que la situación medioambiental es insostenible: el aire, las aguas, el suelo están contaminados, de modo que nos parece cierto lo que muchos biólogos afirman: la tierra está enferma y, si no reaccionamos a tiempo, la situación puede ser irreversible.

Reaccionar a tiempo significa admitir que las cosas las hemos hecho mal y que en ellas todos tenemos una parte de responsabilidad. Hemos avanzado mucho en el campo de la medicina, en el campo de lo social y hemos gritado que la guerra es una barbarie y, sin embargo, nos toca hoy vivir conflictos armados absolutamente crueles.

Sufrimos la enorme crisis económica actual y, sin embargo, jamás como ahora ha habido tanto dinero sobre la tierra. Y, paradójicamente, no hemos tenido dinero para erradicar el hambre y sí lo hemos tenido para cubrir el déficit de entidades bancarias que han perpetrado barbaridades con el dinero de sus ahorradores.

La globalización ha flexibilizado las fronteras, haciendo posible la circulación de las mercancías y ha provocado un crecimiento económico especulativo irreal. No es justo que teniendo más riqueza que nunca, haya más pobreza que nunca. No es justo que miles de personas lleguen en pateras a nuestras playas jugándose la vida.

Las desigualdades y la pobreza han hecho que existan mil millones de personas analfabetas, que mil millones de niños vivan en la pobreza, que cuatrocientos millones no tengan acceso al agua potable, que unos 29.000 niños hayan muerto cada día en el 2003 antes de alcanzar los cinco años de edad. Y, sin embargo, con un uno por ciento de lo que el mun- do invierte cada año en armas, se podría poner a cada niño en una escuela.

Contamos con el hecho de que los bancos, a partir de 1989, perdiendo su relación con la economía productiva real, impulsaron la circulación del dinero de forma ficticia y virtual, sin correspondencia con una verdadera creación de riqueza. El dinero se hinchó como un globo multiplicando su valor hasta que reventó: sobraba el dinero falso y faltaba el dinero verdadero. Se hacía patente una conclusión: la codicia de los individuos es la que produce el dinero especulativo y lo que estalla es simplemente una dirección falsa dada al dinero: una crisis de conciencia y de valores.

La economía especulativa trata de estrangular nuestra conciencia y de que le entreguemos a ojos ciegas nuestra vida. Ella asegura nuestra felicidad.: “Tráigame todo su dinero y le ´regalaremos´ cosas que le harán acreedor a la envidia de todos sus invitados”.

Y no debemos preocuparnos. Ella negocia con nuestro dinero, sin nosotros saberlo, metiéndolo en energía nuclear, tabaco, industria armamentística… Increíble: protestamos contra la guerra del Irak y, al mismo tiempo, la financiamos con nuestro dinero.

La economía especulativa es una mentira si su funcionamiento no atiende al impacto y consecuencias que produce en todos los seres humanos y en el medio ambiente. El beneficio es bueno, pero a condición de que no se pervierta. Y se pervierte cuando se busca por sí mismo y para sí solo. El beneficio no causa la riqueza, deriva de ella. Si el beneficio se convierte en fin de sí mismo, entonces ya no importa el modo como se logra: contaminando, esclavizando…

Se trata, por tanto, de dar una nueva dirección a nuestro modelo económico, el cual depende de cada uno de nosotros. Pero esto no es posible sin un cambio radical en nuestra manera de pensar y de actuar sobre el dinero. ¿Qué dirección debiéramos darle a nuestro dinero?

2. LA BANCA ÉTICA INDEPENDIENTE

Todos en la vida nos guiamos por unos valores que mueven nuestra voluntad y acción, nuestros beneficios. Pero si queremos llegar a una convivencia en paz debemos regirnos por el principio: “Lo tuyo me interesa tanto como lo mío”.

Esta manera de negociar nuestro dinero y beneficios dio origen a la banca ética independiente. Con el capital de sus clientes, la banca ética promueve la agricultura ecológica, el comercio justo, la cooperación al desarrollo, la tecnología medioambiental, etc. Y, como consecuencia, no conoce la “crisis” especulativa. Da opción a que los consumidores conscientes, que se mueven por valores como la solidaridad, la integridad, la paz, la justicia y la sostenibilidad, puedan poner su dinero allí donde se protegen y potencian esos valores. Es la semilla de la “nueva economía” que pretende ser verdaderamente útil para los seres humanos y que comienza inevitablemente con la conquista de la responsabilidad individual. “Hay que comprender que es posible cambiar el mundo con el dinero de uno, por poco que sea, si este ´uno´ somos todos” (Joan A. Melé, Dinero y conciencia. ¿A quién sirve mi dinero?, Plataforma Editorial, 2009, p, 47). EL PASO DECISIVO

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VOCES DESDE Y CONTRA LOS CIE. PARA QUIEN QUIERA OÍO

Miguel Ángel de Prada

Éxodo 102 (ener.-febr’10)
– Autor: Miguel Ángel de Prada –
Ferrocarril Clandestino, Médicos del Mundo y SOS Racismo Madrid
 
“Para quien quiera oír”… Es el subtítulo de este informe elaborado durante más de dos años por tres organizaciones sociales que han ido siguiendo el recorrido de 40 historias de vida contadas por sus protagonistas reducidos al silencio internados en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche, en Madrid. Los CIE son espacios no penitenciarios cuya función es la de facilitar la expulsión de las personas extranjeras en situación de irregularidad administrativa (no tener los papeles regularizados), privándolas de libertad durante un período máximo de 40 días. Esta ha sido la teoría hasta la reciente modificación de la Ley de Extranjería que prolonga el período de privación hasta 60 días. Y la práctica, ¿cuál ha sido la situación real en estos centros para las personas allí encerradas y para sus familias? A esta pregunta pretende dar una respuesta el trabajo minucioso que las tres organizaciones sociales han ido recogiendo durante más de dos años. Todo empezó por la denuncia de un grupo de mujeres recluidas en el CIE de Aluche que enviaron por carta a los medios de comunicación: estaban sufriendo la vulneración de sus derechos más elementales tras las rejas del CIE. Han seguido los informes del Defensor del Pueblo y de diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos; el informe encargado por la propia Comisión de Libertades Civiles del Parlamento Europeo a la consultora STEP (2007) para analizar las condiciones de los CIE en los diferentes países comunitarios, se concluye sobre la situación en España que el sistema es excesivamente estricto, propio de un régimen típicamente penitenciario, con estancia casi permanente en las celdas y unas condiciones higiénicas deplorables.

… y para que se pueda difundir. El texto que ahora comentamos interpela “a quien quiera oír”, sirve de altavoz a las voces de los silenciados a través del testimonio de vida en el CIE. Se trata de un texto bajo la licencia del “creative commons” que desborda la práctica civilizada de la restricción de la difusión de ideas acogida a la propiedad de los derechos. Al subtítulo se añade así el cauce de la libre difusión de la información para que ambas acaben con una situación que haría sonrojar a otros capítulos del terror y, precisamente, producida en el corazón de nuestra sociedad que se pretende abierta. Porque, tal como señala C. Taibo en el prólogo, la situación que desvela el informe bien pudiera ser un proyecto piloto objeto de generalización posterior al servicio de la estrategia del darwinismo social de la UE, decidida a preservar los recursos mundiales escasos en manos de una escueta minoría privilegiada y decidida a excluir a la mayoría.

Observar lo observado y repensar el modelo de sociedad que está construyendo la Unión Europea. De los testimonios recogidos se establecen los hechos en el interior silenciado de los CIE tras las rejas reales ocultas al exterior. Testimonio tras testimonio repiten las denuncias de las condiciones de habitabilidad, lejos del mínimo deseable, en condiciones de hacinamiento y malas situaciones higiénico-sanitarias. Pero también se documentan denuncias de malos tratos verbales, físicos y psicológicos por parte del personal policial, que en opinión del informe constituyen medidas represivas sin fiscalización externa que supervise tales sucesos y sin velar por el cumplimiento de los derechos de las personas retenidas. Y la pregunta es inevitable, ¿por qué el sistema sancionador español no depara las mínimas garantías de un Estado de derecho en el interior de los CIE? Y la misma pregunta debe hacerse sobre la Unión Europea, dado que no sólo no denuncia tales situaciones, sino que les da cobertura jurídica. Ha sido precisamente la Europa comunitaria la que ha aprobado la Directiva conocida como la Directiva de la Vergüenza que ampara violaciones de derechos que se suponían reconocidos y establecidos en la misma: se aprueba el internamiento en CIES por un periodo de hasta año y medio; se aprueba la privación de libertad a un ciudadano extranjero por la mera decisión de una autoridad administrativa sin la obligatoria supervisión a priori de un juez que vele por esta limitación de un derecho tan fundamental; se permite deportar a menores de edad en situación de desamparo sin tener en cuenta el interés superior del menor, tal como exigen la Carta Europea de los Derechos del Niño y la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.

Pero esta Directiva de la Vergüenza no está aislada, forma parte de una orientación de la normativa comunitaria de restricción de derechos para la población migrante; el propio gobierno socialista español apoyó el restrictivo Pacto por la Inmigración impulsado bajo la presidencia comunitaria de Sarkozy. Tal como expone el informe que comentamos, la nueva orientación política del gobierno reviste de progresista el retroceso de derechos, utilizando el recurso de la comparación, dado que la propia legislación comunitaria permitiría ser más duros. Sin embargo, más allá de los objetivos declarados para el ordenamiento de la inmigración legal y de combatir la irregular, los países de la UE del capital apuntan a utilizar las políticas migratorias como mecanismos de ajuste de sus mercados laborales. Las fronteras de la UE son permeables en la dirección norte-sur pero se intenta su impermeabilización cuando la dirección es surnorte; son permeables a ciertos trabajadores cualificados, como deportistas de élite, e impermeables para trabajadores ordinarios. En suma, los flujos son libres para capitales y, cada vez más, para mercancías pero restrictivos para ciertas personas. Además para las personas del sur las fronteras no se atraviesan una sola vez; dentro de las ciudades, en sus calles, a la salida del metro se apostan funcionarios que condicionan la libertad de movimiento por el tipo de ciudadanía o la carencia de ella, por el fenotipo de cada grupo de personas. Pero otro cambio en las fronteras de la UE consiste en su expansión, dado que se alejan cada vez más del territorio de la UE; la inclusión de países como Marruecos, Senegal, Mauritania o Libia en las políticas de gestión de la migración hace que el control fronterizo se traslade a terceros países de formas diversas, externalizando los sistemas de control de fronteras (patrullas conjuntas en los mares; deportación encubierta de menores para ser tratados en Centros de otros países, etc.), condicionando la concesión de ayuda al desarrollo a cambio de la firma de acuerdos bilaterales que posibilitan la expulsión. El mecanismo es conocido: a medida que se alejan las fronteras del territorio europeo, se va diluyendo la responsabilidad política de su gestión ante los ciudadanos. En este marco complejo se inscribe la creación de los CIE, presentados como instrumento facilitador de las expulsiones pero actuando represivamente desde su función punitiva desvelada por este y otros informes.

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