Documento de la paz 2017: La igualdad que soñamos

Coordinadora de Crentes Galeg@s

Pues sí, ahora que el siglo xxi se hace mayor de edad, lo declaramos con convicción: soñamos con la igualdad. Tenemos ilusión, no somos ilusas; sabemos de las dificultades, no somos ingenuos. Somos hijos e hijas de una larga tradición humanizadora: la que va desde el profetismo de la antigüedad a los hombres y mujeres revolucionarias de los últimos siglos, la que viene desde el Evangelio hasta la declaración de los Derechos Humanos. Tenemos los pies en la realidad, pero, desde nuestra raíz cristiana, nos convoca y nos moviliza la fe compartida en una humanidad única, aunque no la veamos realizada; nos sentimos llamadas e impulsados por la esperanza en una fraternidad radical, contra toda apariencia, imprudentemente abiertas a un futuro más justo.

Porque la igualdad que soñamos ya está asomando. Es frágil, pero ya está entre nosotros, protegida en el pueblo, en los derechos y en las instituciones históricamente peleadas y conquistadas; está ahí, maravillosamente incompleta. Por eso celebramos –y defendemos– cada pequeña victoria de ese amor en acción que se llama derecho social, sanidad universal, igualdad de género, inclusión del extranjero, coeducación pública o pensión digna.

La igualdad que soñamos la soñamos despiertos porque el avance de los derechos y la igualación en las oportunidades son la expresión política de la ternura, de la ternura de las sociedades y de los pueblos y de las mejores utopías de la humanidad.

La igualdad que soñamos tiene enemigos

Vemos, no obstante, que la igualdad cotiza a la baja. Se llevan más la riqueza impúdica, el marcar las distancias o el defender sin pudor la iniquidad, mantenida con techos y muros de cristal, invisibles. Y también con muros de los otros, obscenos, con concertinas. Tragamos a menudo discursos como que la redistribución de la riqueza, esa que equipara algo a los desiguales y rescata a aquellos que la sociedad desecha, resulta “disfuncional”, un obstáculo para la competitividad y el crecimiento. Y hay quien, instalado en la fortuna o en el enchufismo, elabora finísimos argumentos para distinguir entre pobreza merecida e inmerecida.

Sí, constatamos, con poco margen para la duda, que estamos en tiempos críticos para la igualdad como proyecto colectivo, para seguir soñándola, apretándola, avistándola a pesar de la niebla densa de los discursos y de las propagandas dominantes. Está cuestionada, asediada, despreciada por estudiosos economistas liberales, por modelos sociales agresivos y triunfadores o, incluso, por desgracia, por políticas y movimientos de odio al diferente que resucitan los peores fantasmas de esta vieja Europa.

La igualdad que soñamos sale de la crisis malherida

La recesión y la crisis que vivimos tuvieron mucho de fraude a nuestros sueños colectivos. No admitimos entonces, y no podemos admitir ahora, que salgamos de la crisis mucho más desiguales de lo que entramos. Los indicadores hablan: la diferencia entre la renta media de las familias más ricas y de las familias más pobres se ha disparado; la denominada “intensidad de la pobreza” es mayor, la brecha salarial sigue aumentando. Las mujeres que volvieron a sus hogares con la crisis para cuidar dependientes no están volviendo a ocupar puestos de trabajo y las que lo consiguen es en condiciones más precarias respecto de los hombres. Y, lo que es más significativo, la pobreza se ha incrementado entre los que están en edad de trabajar y entre los jóvenes y se ha feminizado todavía más. Es una constatación unánime: el publicitado crecimiento económico de esta economía “reajustada” no está significando mejoras en la equidad. Es lo que la propia OCDE llama en sus informes “crecimiento en desigualdad”.

Hemos salido de la crisis por la derecha. Los derechos laborales están deturpados, anémicos, se hacen contratos en unas condiciones de precariedad, falsedad e incerteza impensables hace tan sólo quince años. Hoy en día las personas jóvenes, incluso las mejor preparadas, no pueden conducir un proyecto vital con los ingresos y garantías que le ofrece nuestro mercado laboral. Por eso, simplemente, ya no están entre nosotros.

Pagar más de la mitad de tus ingresos para acceder a una vivienda, tener que trabajar los dos miembros de la pareja en turnos imposibles por salarios “híper” mínimos, o trabajar 60 horas para que te coticen media jornada es incompatible con crear una familia. Procrear es una heroicidad que no se compensa con una caja finlandesa, un cheque bienvenida o con propaganda innecesaria en forma de “plan” contratada a empresas amigas sobre la maravillosa experiencia de la maternidad.

La propaganda oficial es especialmente hiriente para las mujeres cuando, en un contexto en el que aguantan despidos improcedentes por embarazo o acoso sexual en el trabajo, siguen percibiendo menos salario por idéntico trabajo; cuando los patrones –nunca mejor dicho– culturales y de comportamiento siguen dando por supuesto que la parentalidad es un trabajo femenino; cuando son ellas, tantas veces en exclusiva, las que cuidan sin reconocimiento ninguno de las personas dependientes, incluso renunciando a su carrera profesional y sin que ese trabajo, una vez “reajustada” la ley, sirva para cotizar a la Seguridad Social. También, más aún, cuando se sigue ejerciendo una violencia machista –alarmantemente vigente en la adolescencia ciberdependiente–  sobre las mujeres o cuando se utiliza el cuerpo de las mujeres como mercancía.

La desigualdad, cuando crece, se ceba en los más vulnerables. Creamos bolsas de exclusión porque la integración parece ser un premio para los perfectos, que, curiosamente, acostumbran a ser familia de los poderosos. Sí, aún hay clases. Incluidos y excluidas. Discapacidades, culturas distintas, minorías, enfermedades mentales… y también parados crónicos, fracasadas escolares, habitantes de los márgenes, sobrevivientes en la jungla urbana. La cultura de la pobreza tiende a consolidarse y reproducirse, de padres a hijos, de madres a hijas. Sólo los servicios públicos de calidad y las prestaciones y pensiones son efectivos para paliar, para coser y cicatrizar las grietas sociales.

La solidaridad interna, ese cemento moral de las sociedades, se resiente. Pero la primera víctima son los extraños, los otros, los diferentes. Es como si nos vacunasen contra el sentimiento de vergüenza. Acogemos a una parte mínima, ridícula, de las familias de refugiados sirios que nos comprometemos a acoger, familias con menores que huyen de una guerra infame… y no sentimos culpa ni vergüenza. Incluso montamos argumentarios sobre el terrorismo infiltrado o, en palabras de obispo, sobre que “no todo es trigo limpio”. Pero deberíamos estar avergonzados. Tanto como si nuestros gobernantes admitiesen sobornos en la adjudicación de contratos o fuesen amigos de narcotraficantes. La vergüenza es condición de la dignidad. Van juntas. Nos resistimos a la desvergüenza. Tenemos razones para indignarnos.

La igualdad que soñamos no es barata

Crecer en igualdad no es un sueño etéreo. Tiene concreción ya, tiene expresión social y tiene política económica.

Sabemos que es fácil decirle al cuerpo electoral lo que quiere oír. Por ejemplo, que la igualdad es barata. Pero no es así.

Crecer en igualdad necesita un plan. Y un plan no es una proclama, no son un montón de eslóganes, no es una rabieta opositora. Tampoco es suficiente con tomar la calle, aunque haga falta empujar la historia y contrapesar la tendencia dominante con nuestras indignaciones. Un plan implica saber cómo y de dónde vamos a obtener los recursos financieros para construir la igualdad que queremos, para deconstruir el desorden económico y social. Un plan implica hacer números y propuestas concretas y formular una fiscalidad más eficiente y justa.

Efectivamente, necesitamos una nueva fiscalidad igualadora y una nueva moral fiscal. No puede ser que el impuesto de sociedades pasase de un 21% de la recaudación total en 2013 a tan sólo un 13% en 2015. No puede ser que se les dé un tratamiento tan favorable a las rentas derivadas de los dividendos (con un máximo de tributación del 21%, con independencia de su volumen), comparado con el trato dado a las rentas del trabajo (que pueden alcanzar el 45%). No es admisible que 34 de las 35 empresas que cotizan en el IBEX tengan sedes en paraísos fiscales.

La igualdad que soñamos es una tarea

Nuestra conciencia fiscal ha ido creciendo. Sabemos ahora de la gravedad del fraude fiscal y de la importancia e inconveniencia de tener un 25% de economía en negro. También de hacerle caneos al IVA. Pero no nos ayuda a mejorar nuestra conciencia fiscal la falta de ejemplaridad de los gobernantes, famosos y grandes empresas. Necesitamos una inspección fiscal eficaz e independiente del poder político. Que vaya de arriba a abajo.

Y necesitamos superar fronteras. El capital ya las superó bien superadas. Las normas que lo controlan y regulan van muy por detrás. No son admisibles los paraísos fiscales, ni la incapacidad de las autoridades globales –comenzando por las europeas– para armonizar los tributos que se deben imponer a las grandes corporaciones y para establecer tasas sobre las grandes operaciones especulativas de capitales –como la conocida tasa Tobin– con las que financiar los programas de solidaridad global que nuestro mundo precisa, esos que mitigarían los grandes flujos migratorios de gente hambrienta o desesperada. Los representantes del pueblo deben tener poder sobre las corporaciones multinacionales, y no a la inversa.

Estamos delante de la revolución de la robótica. Los gobiernos y los legisladores deben anticiparse a sus efectos sobre la clase trabajadora y sobre los sistemas de protección, que son los garantes de la igualdad. No podemos permitirnos una masa de excluidos tecnológicos sin futuro ni lugar en la sociedad. Los incrementos de productividad que producen los robots, expulsando mano de obra, deben tener su propia cotización y tributación fiscal. Es tiempo de retomar en serio el debate de la Renta Básica universal e incondicional. Porque el “trabajo” ya no se reduce al “empleo”. Porque esa renta, en Galicia, unida a incentivos inteligentes a la actividad y residencia rural permitiría políticas de reequilibrio demográfico del territorio que son un desafío inaplazable en nuestra tierra.

Hay mucha dignidad y derechos que devolver a la clase trabajadora, comenzando por jornadas y contratos legales y el derecho al descanso: en sectores feminizados como el comercio, ¿que ha sido del derecho intocable al descanso dominical o del fin de semana, en otros momentos defendido por sindicatos e iglesias?

Queremos llamar la atención sobre la necesidad de una clara apuesta por la coeducación, por una educación que no siga reproduciendo los estereotipos de género, que fomente la igualdad y la no violencia, en las familias, en los centros educativos, en los medios de comunicación social o en la Iglesia. La educación necesita un plan, no se puede improvisar.

Habrá más igualdad, armonía e inclusión social si hay una educación pública de calidad, bien dotada en medios, contenidos y métodos, con los mejores funcionarios –seleccionados bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad– y motivadora para el alumnado. Esa es la mejor estrategia para romper el fatalismo de la reproducción intergeneracional de la exclusión social y laboral. Es la mejor vacuna contra la desigualdad.

Es necesario que sigamos defendiendo el sistema de sanidad pública que tanto trabajo costó levantar. No es barato. Es, por ejemplo, incompatible con las bolsas de corrupción, con la distracción de millones de euros públicos hacia los bolsillos privados de los partidos y las cuentas corrientes suizas de los gobernantes. No tenemos dinero para sobornos ni mordidas porque hacen falta para quirófanos y doctoras. Necesitamos ser tan rigurosos en el control del gasto sanitario como en el descontrol del fraude fiscal y de la corrupción.

Las pensiones públicas ejercieron durante la crisis el papel de principal herramienta de igualación y compensación de las bancarrotas familiares. Fueron el principal estabilizador anticíclico. Es necesario, efectivamente, un debate sobre la viabilidad del sistema de pensiones, pero no para privatizarlo ni recortarlo, sino para hacerlo fiscalmente viable.

Los servicios sociales públicos son la expresión de nuestra solidaridad colectiva. Junto con la acción generosa, incisiva y eficaz de las organizaciones sociales solidarias tejen una malla de protección para todos aquellos que están en desventaja. No podemos permitirnos un sistema de servicios sociales anémico porque la atención a los menores en riesgo, a las personas con discapacidad, a las dependientes, a los individuos y minorías excluidas por las más diversas razones son el verdadero termómetro de nuestra conciencia social.

No puede haber igualdad si no se hace ya un pacto de estado contra la violencia de género, si no se legisla para erradicar los abusos sobre la mujer. Habrá igualdad cuando las mujeres puedan caminar por la calle sin miedo, cuando todos los niños y niñas se sientan seguros en su hogar, cuando cualquier mujer, independientemente de la ropa que vista o de sus hábitos sociales, se pueda sentir protegida por la justicia.

Por fin, como comunidad de comunidades cristianas, sabemos que la igualdad comienza por la propia casa. Necesitamos construir comunidades eclesiales igualitarias, fraternas, sin discriminación de funciones en función de género, inclusivas con la diversidad social y de identidades y culturas. Esa es la mejor forma, no hay otra, de comunicar la Buena Nueva, haciéndola realidad cada día, desde dentro, desde lo concreto, desde la cocina de nuestra casa común.

Llamamiento a un proceso constituyente

Miguel Ángel de Prada

Empezando por el Apéndice. El proceso de elaboración del texto

El lector del presente texto se encuentra ante un proceso inusual, puesto que se trata de una obra de elaboración colectiva, acorde con el procedimiento tal como se piensa que deba ser el debate constituyente, donde “el proceso social en el que se decantan las ideas y aspiraciones es más importante que el producto final” (p.84)

Dos revistas, Esbozos y Éxodo, con el apoyo de la Cátedra Tierra Ciudadana de la U. Politécnica de Valencia, convocaron un seminario destinado a profesionales, personas de la academia y activistas sobre tres ejes (el capitalismo actual, los movimientos político-sociales y el proceso constituyente), “donde lo que importaba era que las preguntas estuvieran bien formuladas, de modo que contribuyeran a reconocer una solución y el camino a seguir” (p.82).

El seminario tuvo lugar en Madrid desde enero a septiembre de 2016, en reuniones mensuales.  La metodología combinó dos niveles de participación: en el primero, cada una de las personas implicadas presentó un tema de los propuestos en sesión presencial para ser debatido. El resultado de cada sesión se trasladó al conjunto de participantes no presenciales, segundo nivel, quienes presentaron sus comentarios por internet y fueron incorporados al resumen inicial. Junto a los textos elaborados para el seminario se presentaron otros 9 trabajos ya publicados de los propios participantes.  Todo el material reunido se comenzó a trabajar en pequeños grupos para convertirlo en los borradores de cada uno de los capítulos del libro final, que fueron de nuevo debatidos y corregidos colectivamente. Terminado el primer borrador de los capítulos, un equipo de 5 personas revisó el conjunto entre octubre y noviembre para homogeneizarlo. El resultado se distribuyó de nuevo al conjunto de participantes de ambos niveles y, con la incorporación de sus aportaciones, se llegó al texto definitivo que se publica. Al cuerpo central le precede el prólogo de A. Garzón y lo cierra el epílogo de J.A. Pérez Tapias (en un guiño calculado a dos de los interlocutores posibles en el espacio socio-político actual).

Análisis y propuestas: el cuerpo central del texto

El resultado conseguido es un texto de firma colectiva, contenido riguroso aunque sometido a debate, y lectura ágil con el objetivo de una amplia divulgación. Pero una pretensión parece recorrer los 5 capítulos del texto: establecer una posición clara contra las veleidades del reformismo constitucional como situación inevitable en la España de hoy. La propuesta de un proceso constituyente terminará en mera Reforma si no se afianza la construcción de poder popular por medio de prácticas instituyentes. La tarea de construir mayorías democráticas se torna así en un objetivo central, dado que si se llegara al gobierno sin base social, se fracasará; pero si la base social se encuentra fuera de instituciones que la representen, no se consolidará.

El párrafo final confirma que “este llamamiento a un proceso constituyente no persigue otra cosa que subrayar la necesidad de elaborar colectivamente otro proyecto de país (…), que no puede esperar a que tengamos la fuerza y la capacidad suficiente para llevarlo a cabo, sino que se construye desde ahora mismo…” (p.68). Es un aviso para superar el fatalismo elitista.

Los dos primeros capítulos analizan la Constitución del 78 y el proceso de transición que la soportó como un modelo agotado ya, y el contexto de crisis actual nacional y en la UE que pueden llevar al espejismo de la segunda transición involucionista. Los dos siguientes capítulos presentan los escenarios probables de la reforma constitucional, dada la correlación de fuerzas actual, y la necesidad de construir mayorías para pensar un futuro proceso constituyente. De modo propositivo, el quinto y último desgrana los contenidos estratégicos de una nueva constitución, fruto de un nuevo proceso constituyente. Las líneas sugeridas se encuentran muy abiertas y se expresan con frescura. Así en el tema del ‘Estado en transformación’, se plantea que “la soberanía no puede ser un falso punto de partida, sino una meta a la que sirve la constitución” (p.59), y que “el pueblo español no es una realidad previa inamovible, sino un concepto jurídico que sirve sobre todo a efectos constitucionales”; tanto la República como el Federalismo pueden ser puntos de partida, mas el objetivo final será la articulación de la sociedad bajo la solución que se consensúe. La pregunta clave del proceso constituyente, se dice en la “Arquitectura política y social” (p.60) es ‘qué queremos construir, qué modelo de sociedad queremos dejar sentado en la constitución”: organización política (dejar paso a la democracia participativa, políticas de igualdad y laicismo, municipalismo y Europa en perspectiva internacionalista y solidaria); economía y medio ambiente; derechos sociales (reconocidos y, sobre todo, garantizados contra la ley mordaza, por ejemplo) y nuevos derechos constitucionalizados (el derecho a la alimentación, al agua y la renta básica de inserción). Pero todo este programa quedará vacío sin la condición necesaria, la construcción del sujeto constituyente (p.68) que se forja en las luchas y creaciones alternativas, que se constituye como actor político discutiendo la hegemonía del poder con un proyecto de país que se constitucionaliza.

Llamamiento, no manifiesto ni pronunciamiento

El texto se presenta bajo la forma de ‘llamamiento’, realizado por un grupo de personas no adscritas y dirigido al conjunto del país. No es un manifiesto al que adherirse; no es un pronunciamiento al que seguir obedientemente. ¿Alguien escucha los llamamientos? Nos recuerdan los autores la vigencia de este debate desde las Asambleas ciudadanas constituyentes de Sevilla, en 2011. Pero la cuestión clave no es desde hace cuánto tiempo, sino bajo qué forma se reabre el espacio social: como tiempo de espera hasta nuevas elecciones o como espacio constituyente de los nuevos derechos y deberes (p.51).

Catorce personas han lanzado este llamamiento pero no se trata de la tarea ímproba de catorce personas ‘buenas’. Tal como señalan, “este proyecto de país necesita ser pensado y discutido ampliamente y finalmente quedar plasmado en una nueva constitución” (p.68). El llamamiento es pues a iniciar conjuntamente ese proceso de debate colectivo sobre el que se han ido delineando sus etapas principales. Lector, si has llegado hasta aquí, hay pendiente ante ti un inicio de camino en el que no te encontrarás solo; no hay promesa de llegada a ningún puerto pero se alumbra otra oportunidad para la democracia participativa.

Proposición de Ley de Garantía del  derecho básico a la Alimentación en la Comunidad de Madrid

Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid

 

Presentada por los Ayuntamientos de Madrid a la Mesa de la Asamblea de Madrid.

 

Esta primera versión (6 de julio de 2017) de Iniciativa Legislativa Municipal (ILM) (Proposición de Ley de Garantía del Derecho Básico a la Alimentación en la Comunidad de Madrid), elaborada por los servicios jurídicos de Ahora Madrid, será negociada por los distintos grupos políticos del Ayuntamiento para su posterior aprobación en Pleno. Su revisión definitiva será enviada para su estudio y tramitación en otros ayuntamientos de la Comunidad de Madrid. Aprobada por todos los ayuntamientos que se sumen a la propuesta, la ILM será finalmente presentada a la Comunidad de Madrid para su debate y posterior aprobación. 

* Para más información sobre la versión final de este diocumento y su proceso, consultar www.exodo.org/ilm

Articulado del proyecto de ley

TÍTULO PRELIMINAR

Disposiciones generales

Artículo 1. Objeto de la Ley.

La presente Ley tiene por objeto regular  y garantizar de forma efectiva y digna el derecho básico y fundamental de todas las personas a la  alimentación.

A estos efectos se define el derecho a la alimentación como el derecho a tener acceso regular, permanente y sin restricciones a la alimentación, ya sea directamente o a través de la compra, a un nivel suficiente y adecuado, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, que corresponda a las tradiciones culturales de la población a la que el consumidor pertenece, y que garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, satisfactoria, digna y libre de temor.

Artículo 2. Ámbito de aplicación.

La presente Ley será de  aplicación a todas las personas  físicas que residan  en el ámbito territorial de la Comunidad de Madrid.

Las Administraciones Públicas de la Comunidad de Madrid y sus municipios garantizarán el cumplimiento de la Ley y promoverán las condiciones para hacerla efectiva en el ámbito de sus respectivas competencias aplicando las medidas que se ajusten a los fines y principios inspiradores contenidos en la  Ley.

Artículo 3. Fines y Principios generales.

La presente ley tiene como fin  principal el impulso por las Administraciones públicas de la Comunidad de Madrid de medidas que garanticen el  pleno ejercicio del derecho humano básico a la alimentación, las cuales habrán de respetar los  siguientes principios:

  1. a) Principio de universalidad del derecho a la alimentación.
  1. b) Principio de no discriminación por motivo de nacimiento, raza, sexo, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
  1. c) Principio de equidad en el acceso a la alimentación que legitima la realización de acciones específicas en determinados grupos de personas más vulnerables para garantizar la igualdad y equidad en el disfrute del derecho, como las mujeres, niños/as y adolescentes, personas mayores y personas con diversidad funcional.
  1. d) Principio de responsabilidad pública en la efectividad del derecho, tanto en la planificación como en la gestión y garantía de suficiencia financiera. Las personas titulares del derecho podrán impugnar en vía administrativa y judicial las disposiciones normativas y resoluciones administrativas que les afecten directamente.
  1. e) Principio de coordinación y colaboración interadministrativa.
  1. f) Principio de colaboración con las entidades públicas y privadas de interés social.
  1. g) Principio de normalización e integración social por el que sea eliminada cualquier situación de estigmatización de las personas.
  1. h) Principio de respeto de las personas y su
  1. i) Principio de participación activa de las personas en situación de necesidad alimentaria en la toma de decisiones de la Administración pública que afecten al acceso al derecho.
  1. j) Principio de celeridad y simplificación administrativa en el reconocimiento del derecho a la alimentación.
  1. k) Principio de Transparencia que obligue a las Administraciones Públicas responsables a facilitar toda la información sobre las medidas y actuaciones realizadas dándole publicidad asequible a la población y difusión a través de los medios apropiados.

TÍTULO I

Régimen jurídico del reconocimiento del derecho a la alimentación

Artículo 4. Reconocimiento del derecho

La Comunidad de Madrid reconoce el derecho universal de todas las personas físicas que residan en su ámbito territorial a tener acceso de manera regular, permanente y libre, sea directamente o mediante compra por dinero, a una alimentación cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente, que corresponda a las tradiciones culturales de la población y garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, satisfactoria y digna.

Artículo 5. Obligaciones de las Administraciones Públicas.

  1. La Comunidad de Madrid y los municipios de su ámbito territorial en el ámbito de sus respectivas competencias están obligadas a respetar, promover y garantizar la efectividad del derecho a la alimentación disponiendo todos los recursos presupuestarios, materiales, personales y organizativos necesarios para facilitar su acceso a todas las personas residentes en su ámbito territorial que se encuentren en situación de necesidad alimentaria.
  1. Las Administraciones públicas se coordinarán y colaborarán en la realización de los estudios de la situación real de malnutrición en la población residente en los municipios de la Comunidad de Madrid.

Artículo 6. Competencias  de los municipios

  1. A los efectos de la presente Ley, en ejercicio de su autonomía los municipios asumirán las siguientes competencias:
  1. Evaluación e información de las situaciones de insolvencia alimentaria de la población que corresponda a su ámbito territorial.
  2. Promoción de la coordinación de todas las intervenciones públicas y de la cooperación con las entidades privadas para garantizar el derecho a la alimentación.
  3. Adopción de medidas de gestión de los recursos públicos que garanticen de manera efectiva, digna y equitativa el derecho a la alimentación de las personas en situación de necesidad alimentaria.
  4. Aprobación mediante Ordenanza municipal del procedimiento administrativo en el que se agilice y simplifique la actuación de identificación y reconocimiento de los derechos de las personas que vayan a recibir recursos públicos.

TÍTULO II

Medidas de garantía del derecho a la alimentación

Artículo 7. Fondo de emergencia alimentaria de la Comunidad de Madrid

  1. A fin de garantizar de manera efectiva el derecho a la alimentación en la Comunidad de Madrid, se creará un Fondo de emergencia alimentaria en el que constarán específicamente los recursos materiales, presupuestarios y organizativos públicos de la Comunidad de Madrid  que se destinarán específicamente a cubrir las necesidades de emergencia alimentaria.
  1. Corresponde a la Comunidad de Madrid regular el acceso de los municipios a los recursos públicos del Fondo de emergencia alimentaria, los cuales deberán presentar previamente información y evaluación sobre las situaciones de necesidad alimentaria de su población y  un diagnóstico de todos los recursos disponibles en su municipio.

Artículo 8. Plan municipal  de Mejora del Acceso a la  alimentación suficiente y adecuada.

Cada municipio presentará a la Comunidad de Madrid un Plan de mejora  del acceso a la alimentación que podrá incluir las distintas medidas y servicios que en el ámbito de su competencia tengan como objeto garantizar de forma efectiva el derecho a la alimentación de acuerdo con los principios y fines de la Ley, y en particular las siguientes:

  1. Gestión pública del servicio de acceso a la alimentación a través de una Tarjeta individual monetaria.
  1. Medidas organizativas con aumento de la plantilla municipal para la agilización de la gestión municipal de la Renta mínima de Inserción y del servicio complementario de acceso a la alimentación.
  1. Creación de centros municipales de cultura alimentaria.
  1. Inclusión de medidas de garantía de acceso a la alimentación en todos los programas sociales de atención a personas que se encuentren en situación de necesidad alimentaria.
  1. Promoción del empleo de personas en situación de necesidad alimentaria en empresas de inserción social…

Artículo 9. Creación del Observatorio de la Emergencia Alimentaria de la Comunidad de Madrid.

  1. Con la finalidad de fomentar una amplia participación social en la vigilancia del pleno ejercicio del derecho a la alimentación, se crea el Observatorio de la Emergencia Alimentaria de la Comunidad de Madrid como un órgano de carácter consultivo al que corresponden las siguientes funciones:
  1. Investigar la situación alimentaria de las personas que residen en la Comunidad de Madrid.
  2. Evaluar los resultados obtenidos en relación a la aplicación de la Ley conforme a sus principios.
  3. Publicar y difundir los aprendizajes y resultados obtenidos de las medidas destinadas a garantizar el derecho a la alimentación en aplicación de la presente Ley.
  1. Su composición, funcionamiento y organización se regularán mediante disposición reglamentaria aprobada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid
  1. El Observatorio de Emergencia Alimentaria elevará anualmente un informe a la Asamblea de Madrid.

Artículo 10. Coordinación institucional.

La Comunidad de Madrid se coordinará con los municipios en la determinación de los recursos públicos  necesarios para garantizar de manera efectiva y permanente el derecho a la alimentación de las personas que residan en su ámbito territorial cuando, conforme a la valoración de los servicios sociales municipales, se encuentren en situación de emergencia social y carente de medios de subsistencia.

Artículo 11. Fomento de la Participación ciudadana.

En cada municipio se creará un órgano administrativo que fomente y facilite la  participación de  las personas que se encuentren en situación de necesidad alimentaria en el proceso de elaboración y aprobación de las políticas públicas municipales de garantía del derecho a la alimentación, así como en el control y seguimiento de las mismas.

Disposición Adicional Transitoria.

Se creará una comisión parlamentaria de la Asamblea de Madrid que tenga como competencia proponer las modificaciones presupuestarias necesarias que permitan la redistribución de los recursos para la ejecución  en los municipios de la Comunidad de Madrid de las  medidas de garantía del derecho a la alimentación  amparadas en la presente Ley.

ANEXOS

  1. Documento en que se detallan las razones que aconsejan, a juicio de las corporaciones firmantes, la tramitación y aprobación por la Asamblea de Madrid de la Proposición de Ley.
  1. Certificación del Secretario de cada Ayuntamiento del acta en que conste el acuerdo corporativo de ejercitar la iniciativa legislativa, así como el texto de la proposición de Ley, y que acredite el voto favorable de la mayoría absoluta de los miembros de la Corporación Municipal.

Certificación expedida por el Instituto Nacional de Estadística que acredite el número de habitantes censados en cada municipio

La verdad de la justicia y el poder de la memoria

Juanjo Sánchez

Hace ya diez años que nuestro incansable colaborador José Antonio Pérez Tapias, quien también escribe el artículo que abre y enmarca este número de nuestra revista ÉXODO, publicó un excelente libro con el sugerente título Del bienestar a la justicia. Aportaciones para una ciudadanía intercultural. Un título que reflejaba perfectamente el hilo rojo de su contenido: una propuesta rigurosa y original de una filosofía política que ponga en su centro la lucha por la justicia más allá de la consecución del bienestar, sostenida por una ciudadanía consciente a la altura de nuestro mundo globalizado e intercultural.

Una propuesta, ciertamente, poco común en nuestros tiempos de pensamiento y no menos de política light, de inagotables tertulias, de innumerables y confusos mensajes, de planteamientos ligeros, de compromisos convencionales, de utopías desechadas como juguetes rotos, de democracia depotenciada a mera conquista y gestión del poder, a programas de palabras vacías que no pasan de papel mojado, a políticas corroídas por la lacra de una corrupción que no parece tener límite…

Frente a todo ello, la propuesta de Pérez Tapias es una propuesta recia, de utopía y grandes, pero críticos y conscientemente frágiles relatos de compromisos de justicia e igualdad contra la lógica injusta e insaciable capitalista, de Estado solidario más allá del mero bienestar, de socialismo como democracia radical, abierta al mundo globalizado, a un cosmopolitismo cultural. Una propuesta de política de derechos humanos tomados en serio, replanteados desde la radicalidad de la interpelación del rostro de los otros y de la responsabilidad de una respuesta a sus reclamos. Una propuesta de diálogo de civilizaciones, de ciudadanía transcultural y solidaria y de laicidad abierta e igualmente solidaria como reconocimiento de los otros.

Una propuesta de este calibre no podría sustentarse sobre coordenadas de cualquier tejido. El lector se sorprenderá de encontrar al comienzo mismo del libro un capítulo, el segundo, dedicado a la verdad. Si entra y se demora en él percibirá enseguida que no se ha equivocado de libro, que solo sobre una “reflexión ético política”, como la titula el autor, de esta categoría resulta coherente y consistente la vigorosa y relevante propuesta que sigue a continuación.

Este capítulo, que Pérez Tapias titula “Verdad de la justicia y poder de la mentira”, es un potente contrapunto a la atmósfera viciada de la posverdad que invade nuestro espacio y penetra hasta nuestro pensamiento, pervirtiendo nuestros planteamientos y compromisos, nuestro talante moral y nuestra vida política.

No lo pone fácil nuestro amigo, sin duda. Aunque su escritura es transparente y llena de dinamismo, su lectura exige esfuerzo: nada propio de estos tiempos, es verdad. Pero la aventura merece la pena.

Este capítulo de su libro nos permite tomar conciencia de las grandes líneas del pensamiento que define nuestro tiempo de posmodernidad y de “muerte de Dios”, sobre la que rieron y se mofaron los contemporáneos de Nietzsche, pero que llegan hasta nosotros hoy y nos envuelven y ciegan en la nebulosa de la posverdad, como ya lo advirtió con sorprendente lucidez, hace ya más de veinte años, el admirable José Saramago en su Ensayo sobre la ceguera.

Y nos descubre luminosamente cómo la verdad no es una cuestión banal de la que podamos desentendernos alegremente, porque es una cuestión de justicia, de reconocimiento de los otros y de derechos humanos, de la cual pende nuestra dignidad y felicidad. La dignidad y la felicidad de todos, no solo la nuestra o solo la de los nuestros.

Y nos hará sentir, tras su lectura, la “necesidad democrática de una política de verdad que resista a la mentira organizada”, escribe nuestro amigo y colaborador. La sentiremos como una responsabilidad que nos atañe íntimamente en cuanto ciudadanos y demócratas.

Leyendo este libro, y concretamente el capítulo comentado sobre la verdad, entiende uno por qué José Antonio Pérez Tapias es una de las voces más lúcidas, más limpias y comprometidas que se pueden escuchar en medio del vocerío que llena de ruido el ágora de nuestra convivencia y nuestra esfera pública. Tal vez por ello mismo no sea precisamente la voz que más gente sigue. La verdad es luminosa, no es propaganda.

Trump

Juan Diego García

El presidente Trump encarna toda la crisis del sistema capitalista mundial, precisamente como representante de la primera potencia de Occidente.

Su decisión de anular o al menos restringir la deslocalización de empresas estadounidenses en otros países (el caso de México es el más sonado), le enfrenta al núcleo más rico del empresariado de su país que realiza esas inversiones en el extranjero buscando ventajas muy significativas: costes laborales inferiores, ausencia real de restricciones medioambientales, influencias especiales sobre las autoridades locales para evadir impuestos, normas favorables para retorno de ganancias a sus sedes centrales y un poder político que va inclusive  más allá del que ya gozan en sus propios países.

El traslado de estas empresas al extranjero no solo deja sin empleo a millones de trabajadores en los Estados Unidos (muchos de los cuales constituyen la base electoral del nuevo presidente), sino que en tantos casos arruinan las industrias locales de los países “agraciados” con esta inversión extranjera, pues sus empresas no están en capacidad de competir con las transnacionales. O sea, desempleo en ambas partes y beneficios enormes para los empresarios gringos y coimas generosas para los políticos locales que facilitan esta estrategia. Tan o más grave para los intereses del gran capital estadounidense es el retiro de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico y la amenaza de hacer lo propio con México y Canadá (NAFTA), medidas que no se compensan en absoluto con el anuncio de un tratado de libre comercio con el Reino Unido.

¿Puede Trump sin consecuencias afectar al núcleo más duro del capitalismo estadounidense? El poder enorme del nuevo presidente puede revelarse como más formal que real. Su mayoría parlamentaria se puede diluir si se considera que la casi totalidad de sus miembros dependen financieramente de esas grandes compañías, las mismas que participan tan activamente en la “deslocalización”. Lo mismo puede afirmarse del entramado judicial cuyos vínculos con el llamado “Stablishment” o sea, el núcleo duro del gran capital no son menores. Ya ha comenzado la oposición de jueces y fiscales a las medidas racistas del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Los otros factores de poder también pueden jugarle una mala pasada a Trump: el funcionariado civil, los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas, a pesar de las generosas medidas que se han tomado en favor del complejo militar-industrial.

Tampoco se distingue el nuevo presidente por su tacto en el manejo de las relaciones internacionales (aunque, ciertamente, en este aspecto tampoco se distinguen sus predecesores, tan dados a  la arrogancia y la imposición grosera). Su deseado acercamiento a Rusia para aislar a China se produce cuando Moscú refuerza aún más sus vínculos con Pekín, y su displicencia en el tratamiento a la Unión Europea podría inclusive llevar a un acercamiento de ésta con Rusia. Es toda una incógnita qué va a suceder en las relaciones con América Latina y el Caribe, no solo respecto a Cuba y Venezuela, sino también respecto al proceso de paz en Colombia. ¿Podrá Trump eliminar o al menos disminuir los vínculos comerciales ya tan sólidos entre Brasil y Argentina con China? Y, en general, ¿conseguirá recuperar espacios en el continente desalojando al gigante asiático y a otros competidores fuertes como Rusia, Japón y la misma Unión Europea? Si Estados Unidos deja México, ya hay empresarios del Viejo Continente deseosos de ocupar su lugar.

Por otra parte, resulta más que dudoso que Trump tenga éxito en su propuesta electoral más sonada de hacer a los Estados Unidos nuevamente la primera potencia mundial. De hecho, la Guerra Fría se reproduce ahora sobre otros presupuestos y el enfrentamiento Este-Oeste se mantiene, pero esta vez con una China Popular convertida ya en tantos aspectos en la primera potencia mundial, y Rusia recuperando mucho del terreno perdido tras la disolución del Campo Socialista. Ya no entra en juego tan solo el equilibrio nuclear (que también), sino que en la esfera económica nuevos actores compiten exitosamente con los Estados Unidos por materias primas, mercados y zonas de influencia por todo el planeta.

Las medidas que afectan a inmigrantes, feministas, minorías étnicas y activistas de derechos civiles pueden darle a Trump un cierto margen de acción, al menos para congraciarse con sus votantes, esa “América profunda” tan cercana al racismo, la xenofobia, la religiosidad más primitiva y agresiva, la apología de la ignorancia y la defensa de los valores más reaccionarios y ajenos a cualquier pensamiento moderno (patriarcalismo, homofobia y tantas proclamas que despiden un nauseabundo olor a neofascismo). De hecho, ya se registran sus peores expresiones, no solo desde la misma Casa Blanca, sino desde los sectores sociales que han llevado a Trump al gobierno. Hasta el Ku Klux Klan  se atreve de nuevo a desfilar y los llamados “supremacistas blancos” ocupan cargos decisivos en la nueva administración.

La construcción del muro contra México, la expulsión masiva de “ilegales”, las medidas contra la inmigración y los refugiados, y tantas otras disposiciones similares en modo alguno son nuevas en los Estados Unidos. Obama y sus antecesores expulsaron a millones de personas “sin papeles”  (Obama casi tres millones), el muro solo tiene que terminarse (la mayor parte ya fue construida por los antecesores de Trump), y el belicismo que ahora se anuncia con bombo y platillos ha sido una constante en la historia de ese país. Obama, Clinton (y su señora esposa) están lejos de poder presentarse como adalides de la paz mundial, tal como lo ponen de manifiesto las guerras en Libia, Irak, Afganistán, Pakistán, Palestina, Ucrania, los Balcanes y ahora Siria, además de las intervenciones bélicas en África y el nada democrático papel de la diplomacia gringa en los asuntos al sur del Río Grande. Agresiones que tampoco han conseguido devolver a los Estados Unidos la deseada supremacía mundial; en tantos aspectos estas intervenciones solo arrojan un balance de derrotas estratégicas, difícilmente solucionables con las bravuconadas del nuevo mandatario en Washington.

Trump es sin duda la cara más fea del imperialismo estadounidense, pero la otra, la “amable”, de personajes como Obama o la señora Clinton no lo es menos. En el fondo son las dos caras de una misma moneda, de la misma potencia imperial que decae sin remedio. Ojalá las mayorías sociales de esta gran nación consigan torcer el rumbo de los acontecimientos, superen la pesadilla de un loco manejando sus asuntos y abran otras vías a su propio destino como nación, sin tener que recurrir a las fórmulas del pasado dando al Stablishment la oportunidad de recuperar el control.

Selección y presentación de libros de teología de y sobre las mujeres

Ana Unzurrunzaga
  • Aquino, Pilar, y Támez, Elsa, Teología feminista latinoamericana, Editorial Abya Yala, 1998

Este es un libro de hace ya casi 20 años, pero no podemos hablar de teología feminista y obviar nombrar a teólogas latinoamericanas como Ibone Gebara, Consuelo Vélez y las dos autoras de este libro. En la primera parte, Mª Pilar Aquino, tras situar el marco de la teología feminista en Latinoamérica, sus raíces históricas y momentos claves, presenta las formulaciones de dicho quehacer teológico y sus principios rectores. En la segunda, Elsa Támez hace un recorrido histórico centrándose en la hermenéutica feminista en Latinoamérica desde la década de los 60 y presenta los métodos exegéticos utilizados y las modalidades en la exposición. Teología feminista en Latinoamérica y teología de la liberación van unidas, como queda patente en el libro.

  • Schussler Fiorenza, Elisabeth, Cristología Feminista Crítica, Editorial Trotta, 2000

Hablar de Teología feminista en Europa es hablar de esta teóloga. Es un libro serio y denso académicamente hablando, en el que la autora muestra cómo los relatos y las enseñanzas del Nuevo Testamento fueron desde casi los inicios, revestidos de un lenguaje kyriocéntrico. Sirviéndose de este neologismo –acuñado por ella– como instrumento hermenéutico, la autora desvela el modo en que las identidades cristianas fueron moldeadas desde los comienzos en estructuras masculinistas y excluyentes, y propone un nuevo marco de interpretación. .

  • Navarro Puerto, Mercedes, y Miguel, Pilar de (eds.), Diez palabras clave en Teología Feminista, Editorial Verbo Divino, 2004

Este libro –como se recoge en él– es un foro virtual en exposición, discusión y debate. La mayoría de las teólogas que escriben en él provienen del campo de la Biblia, pero hay alguna especialista en teología sistemática, dogmática y moral. Unas están en el ámbito académico y otras no y la mayoría alimentan su pensamiento de la pertenencia a grupos de mujeres. El orden en que se presentan los diez términos no es arbitrario sino que pone en práctica las claves de la metodología crítica feminista: la experiencia, la historia y el presente abierto.

  • Arriaga Flórez, Mercedes (ed.), Teología Feminista I, Arcibel Editores, 2007

Todo el libro es un mapa que guía sistemáticamente al lector a través de una introducción a la metodología teológica feminista, una antropología feminista, la historia de las teologías feministas, las claves de la exégesis y hermenéutica feminista y una teología sistemática feminista. Como se recoge en sus páginas, la Teología Feminista por muy diversa que sea, comparte el común objetivo de la transformación de las personas, las relaciones y las instituciones en las que vivimos. Intenta llegar donde nos hacemos las preguntas más importantes apelando al saber acuñado por muchas mujeres e impregnado de fuertes experiencias vitales y de fe.

  • Johnson, Elisabeth A., La que es: el misterio de Dios en el discurso teológico feminista, Editorial Herder, 2009

Este libro es una obra de teología en sentido estricto: una llamada original y urgente a la reflexión sobre Dios desde una perspectiva femenina y decididamente feminista. ¿Cuál es el modo adecuado de hablar de Dios a la luz de la realidad de las mujeres? Las ideas sobre Dios son construcciones culturales vinculadas al tiempo y al lugar en que han sido concebidas y el discurso que presenta Johnson en su obra tiene lugar en el seno reactivador de la pura vitalidad de Dios, a la que se refiere con el símbolo LA QUE ES.

  • Forcades i Vila, Teresa, Teología feminista en la historia, Fragmenta Editorial, 2011

Teresa Forcades recupera una serie de figuras femeninas que han vivido la confrontación entre el discurso teológico sobre la mujer y su propia experiencia de Dios. Para ella, la teología feminista es una teología crítica que pone de manifiesto aspectos de la interpretación recibida que generan contradicciones, y ofrece alternativas teológicamente consistentes que permiten superarlas.

  • Manfred, Hauke, La Teología feminista. Significado y valoración, BAC Editorial, Madrid 2013.

Este profesor de teología dogmática en Lugano (Suiza) nos introduce en el movimiento feminista desde los orígenes proporcionando un análisis de todos los aspectos que afectan a la teología y también a la pastoral. Esta reflexión publicada hace sólo tres años está centrada en el área alemana y en la gran influencia de los estudios que se están promoviendo en EEUU y el área anglosajona. No sólo hace una descripción de la Teología feminista sino que expone una valoración crítica que puede ayudar a comprender los postulados de la teología católica en este siglo xxi. Eso sí, esta monografía puede resultar desconcertante para personas poco entendidas en estos temas.

  • Bara Bancel, Silvia (ed.), Mujeres, mística y política. La experiencia de Dios que implica y complica, EVD 2016.

Una espléndida introducción de Juan Martín Velasco sobre el fenómeno místico da pie a una exposición de testimonios de mujeres místicas de distintas épocas, lugares y estados de vida, que nos hace descubrir cómo la mística y la política pueden ir de la mano. Este es el undécimo libro de la colección Aletheia de la Editorial Verbo Divino,  impulsada por la Asociación de Teólogas Españolas (ATE). El término griego aletheia (“verdad”) en su origen alude a la necesidad de evitar que algo quede oculto o sea ocultado, que pase desapercibido o se olvide, que caiga en el silencio. Y a esto se dedica la colección, a sacar a la luz la presencia y la voz de la mujer en los textos bíblicos, en la historia de la Iglesia y en la teología. Por eso, éste y  cualquiera de los diez títulos anteriores son un estímulo para una espiritualidad feminista liberadora en el siglo xxi.

Creencia en Dios, soberanía humana

Juanjo Sánchez

Un nuevo libro de Manuel Fraijó, a quien nuestros lectores conocen bien, está siendo noticia desde hace ya unos meses. Su presentación en nuestra revista se estaba retrasando ya excesivamente por no coincidir en el momento un número con una temática de algún modo cercana al contenido y a los interrogantes del mismo: Avatares de la creencia en Dios. Para no retrasarla más, he buscado una vertiente que, si bien no es tema explícito del libro, constituye uno de los hilos rojos que lo atraviesan. La inteligencia y la lucidez con las que Manolo recorre, entrelaza e ilumina los avatares de la creencia en Dios reflejan, en efecto, una convicción sostenida a lo largo y ancho de su libro: la creencia en Dios, cuando es auténtica, constituye una fuente de inspiración, de esperanza y de sentido, es decir, si se me permite la licencia, de empoderamiento y soberanía del ser humano.

Una sola ojeada al índice de contenidos permite constatar una vez más las grandes cuestiones que mueven su pensamiento, desde sus primeros escritos hasta los últimos artículos, dos de los cuales, publicados poco después de la aparición del libro: ¿Solo una hamaca vacía? y ¿Por qué no lo hablamos? merecían sin duda estar en él. Esas cuestiones han tenido siempre que ver con el mal en el mundo y el sufrimiento de los seres humanos y a la vez con la esperanza y el sentido indefectiblemente ligados para él a la creencia en Dios y en la resurrección de Jesús, el Crucificado, que lo revela como un Dios de vivos y no de muertos, de sentido y no de frustración.

Dos de las entrevistas que abren el volumen, una de ellas, la segunda, concedida a nuestra revista ÉXODO, conducen de la mano a los lectores por los propios avatares del autor a lo largo de su trayectoria vital e intelectual, siempre a vueltas con Dios, con la religión y con el sentido de la vida de los humanos y del mundo. Y lo hace, como siempre, a su vez de la mano de los grandes pensadores que ha dado la mejor filosofía y teología, de los que él mismo ha bebido y a los que cita con frecuencia y lucidez, en el momento y el lugar acertados. Su relato se enriquece con ellas y se traba con la vida, convirtiendo su lectura en un recorrido sumamente enriquecedor y por momentos apasionante.

Uno de esos momentos se alcanza, sin duda, con el texto central del libro, que recoge las densas, y a la vez transparentes, reflexiones que Fraijó ofreció en las XXI Conferencias Aranguren. En ellas aborda uno de los temas más actuales y de mayor relevancia y gravedad para las grandes cuestiones planteadas en el libro: la reivindicación y el debate sobre una “religión sin Dios”. Pocos podrían abordar este debate con mayor competencia e imparcialidad que él. Pocos han sondeado con mayor intensidad y rigor, y con más exquisita delicadeza, la cuestión de Dios y sus avatares desde la Modernidad a nuestros días. Desde su tesis doctoral hasta su último artículo, arriba mencionado, ¿Solo una hamaca vacía?, este ha sido su tema. Y en este texto central ofrece una síntesis magistral de ese recorrido.

La actual reivindicación de una “religión sin Dios” no le pilla, ciertamente, de sorpresa. Él sabe muy bien que la “ausencia” de Dios es una experiencia clave en la mejor teología cristiana. Pero el destino de las innumerables víctimas de la historia cuyo grito cayó, histórica y definitivamente, en el silencio de la tierra, es también para él una experiencia demasiado seria que espera imperiosa una respuesta con sentido. Por eso cuestiona un desenlace plano y sin fisuras de la Modernidad en la muerte de Dios o, menos aún, en su ligera y banal negación. “¿A quién encomendar (a las víctimas) –pregunta–, o de quién esperar su salvación?”… No es esta una cuestión de la que se pueda pasar página alegremente: en ella está en juego la dignidad de los humanos, y por tanto su soberanía, no ciudadana, pero sí humana, aquella que tan vigorosamente reclamó el filósofo de la esperanza, Ernst Bloch, a quien por lo mismo Fraijó tanto gusta citar.

En la tercera parte del libro se recogen diversas conferencias que Manolo impartió en diferentes situaciones y momentos. Pero salta a la vista cómo en todas ellas da vueltas a los mismos interrogantes que respondía y a la vez dejaba abiertos en los textos anteriores: el mal, el futuro, la vida y el más allá, la esperanza… Y en todos ellos surge la cuestión de Dios como horizonte que sustenta la esperanza. Como horizonte, no como afirmación dogmática que no conoce la perplejidad y la duda inherentes a la finitud. Pero horizonte sin el cual difícilmente podrá darse una espiritualidad que merezca tal nombre, ni laica ni religiosa.

No podía faltar en este nuevo libro un capítulo dedicado a alguno de sus más próximos y más valorados pensadores: José G. Caffarena, Hans Küng y W. Pannenberg. Pensamiento (filosofía y teología) y biografía siempre estuvieron entrelazados en su reflexión.

El libro se cierra con una serie de artículos en los que se vuelve a escuchar el eco de las cuestiones centrales, ligadas ahora más a los avatares de la actualidad. En uno de ellos, que lleva el mismo título que este libro, Fraijó cita al gran Maestro Eckhart, quien era conocido como “el hombre del ‘sí’ y del ‘no’”, es decir del pensamiento dialéctico, abierto, sobre todo en la cuestión de Dios. Y en su nuevo libro sostiene con no menor lucidez esa misma apertura respetuosa. Leerlo es siempre una amable, pero irresistible, invitación a ese pensamiento abierto de Dios que no aliena nuestra dignidad ni autonomía, sino que las acrecienta, y así nos empodera.

 

 

 

Juan García y Pascual Serrano, Los gobiernos españoles contra las libertades

Evaristo Villar

Hay una conclusión no escrita que recorre las páginas de este necesario y clarificador libro, la convicción de que en la dialéctica entre libertad y seguridad siempre acaba imponiéndose la segunda sobre la primera. Y hay también una ley que brota de forma inexorable cuando ciertos hechos sorprenden al ser humano y golpean violentamente su sensibilidad; la reacción de las sociedades en esos momentos, alimentada por el miedo y/o el deseo de venganza, no considera una pérdida volver sobre sus pasos e hipotecar su libertad. “El Estado entonces, afirman los autores, puede pedirles prácticamente lo que quiera a sus ciudadanos en términos de ataque a las libertades porque estos se lo otorgarán” (p. 7).

Estos comportamientos, que entre nosotros identificábamos más bien con la pasada dictadura, se constata —en este estudio crítico sobre el proceso legislativo desarrollado durante la Transición en España— que ni la Constitución, ni la implantación de la democracia formal han logrado erradicarlos. Todos los gobiernos (desde la UCD pasando por el PSOE hasta recalar en el PP) han mantenido, y a veces incrementado, esos restos de franquismo contra las libertades, insertados en nuestro ordenamiento legislativo y judicial. El ejemplo más elocuente lo tenemos en la creciente protesta social contra la escalada de medidas represivas que ha generado el último gobierno del PP. Añadiendo, además, que las mareas internas contra el recorte de libertades se han sentido secundadas por la denuncia de las más altas instituciones mundiales.

El libro se articula en cinco capítulos en los que sus autores van demostrando, paso a paso y con suficientes ejemplos prácticos, el que parece ser el propósito general del estudio y que resulta evidente a lo largo de todo el libro, es decir, el “retroceso de las libertades en España” que todos los gobiernos de la Transición –con el rechazo de las minorías críticas pero con el silencio de la mayoría social y parlamentaria–, han venido practicando. A este respecto, el título mismo es bien elocuente: “Los gobiernos españoles contra las libertades”.

En el primer capítulo, “Involución legislativa”, se constata que, so pretexto de combatir el terrorismo, los gobiernos, y de forma creciente, además del recorte de las libertades ciudadanas en la legislación, han venido reforzando (y hasta duplicando servicios) tanto los agentes de seguridad (cuerpos policiales y Guardia Civil) como las instancias judiciales (Audiencia Nacional, Tribunal Superior, Tribunal Constitucional). Observando de cerca este proceso de deterioro, uno se percata del “clima de desconfianza” que los gobiernos y sus instancias legislativas y judiciales rezuman con respecto a la sociedad. Más que instrumentos para el servicio de una convivencia pacífica y solidaria, parecen pensados para ponerla a raya por medio de la represión y, a veces, hasta de la tortura.

En el segundo capítulo, titulado “legislando contra el enemigo interior”, se hace un extenso y pormenorizado estudio centrado en las “leyes de seguridad ciudadana” –desde la Ley Corcuera de 1992 o “Ley de la patada en la puerta” hasta la “Ley Mordaza” de Rajoy de 2015–, que, a juzgar por su contenido, más bien parecen inspiradas en “la dialéctica amigo-enemigo” del filósofo y político nazi Carl Schmitt que en la Utopía de Tomás Moro. Se advierte fácilmente en este proceso legislativo cómo se van reduciendo las libertades constitucionales de expresión, información y manifestación y cómo el poder ejecutivo se va imponiendo y eludiendo paso a paso el control judicial.

El tercer capítulo, que se titula “legislando contra el enemigo exterior”, se centra en la política migratoria. Una legislación y unas políticas que, desde la creación en 1995 de los CIEs en aplicación de los acuerdos de Schengen, se han venido recrudeciendo, llegando en los últimos años a aberraciones del calibre de la privación inicial de la asistencia sanitaria, expulsiones en caliente o a las represiones y concertinas en Ceuta y Melilla, etc. Por su parte, la persecución del terrorismo “islamista” o “Yihadista” –sobre todo después de los atentados del 11-S en Nueva York, 11-M en Madrid, 7-J en Londres y 13-N en parís– está llegando al extremo de no distinguir “entre combatientes extranjeros que mantengan conductas ilícitas y aquellos que cometen actos terroristas” (150).

El Capítulo IV, “Cómo oponerse ante la represión de un Estado de derecho”, manifiesta la difícil ruta a seguir en la defensa de los derechos humanos ante las más altas instancias jurídicas tanto en España como en la UE. Es paradigmático, a este propósito, el caso del Tribunal Constitucional en España, dirigido por Francisco Pérez de los Cobos que mantuvo su filiación y militancia en el PP aun siendo magistrado de ese alto tribunal. ¡Qué difícil disipar, con semejante trayectoria, la sospecha de parcialidad en este tipo de dirigentes, cuando se sabe que ha sido impuesto por un partido que ha disfrutado de mayoría absoluta en las dos cámaras! Algo similar ocurre con las instancias jurídicas europeas, impuestas por el poder dominante y conservador.

Resulta casi imposible aceptar que una legislación regresiva para la ciudadanía pueda ser un instrumento útil para hacer frente a la delincuencia y el terrorismo. En su informe anual del 2015/16 Amnistía Internacional ha hecho un estudio de la legislación española en materia de seguridad ciudadana y ha mostrado, desde el punto de vista del respeto a los Derechos Humanos, su preocupación y denuncia. Antes lo habían hecho otras instituciones internacionales de altísimo rango ante la Ley Mordaza, el “régimen de incomunicación”, la “tortura”, la “libertad de expresión”, “las devoluciones en caliente”, etc.

El libro se cierra en su V y último capítulo con el título “El eterno equilibrio entre seguridad y libertad” en el que se aconseja al legislador –además de hacer “pocas normas”, y que la “ciudadanía sea consciente de ellas y las cumpla”, p 178– a moverse con cautela entre el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (que autoriza, por motivos de seguridad, a las Estados firmantes a restringir el ejercicio de algunos derechos) y los Principios de Siracusa de 1985 que señalan los límites de tal restricción. Lo que, en estos últimos años, parece que se ha olvidado en la legislación española donde “se aprecia, a juicio de los autores, una clara tendencia: la de ir incorporando medidas sancionadoras, disminuyendo garantías jurídicas y eliminando libertades” (p. 179).

Se trata de un libro necesario a tener en cuenta para conocer en qué marco jurídico y político estamos viviendo y, sobre todo, para mantener la tensión social hacia una ciudadanía libre y democrática.

La crisis española

Juan Diego García

Más allá de reformas seguramente necesarias pero que en el fondo no afectan el funcionamiento del modelo neoliberal vigente, los partidos políticos españoles no ofrecen al electorado medidas que constituyan salidas que permitan hacer frente a las enormes deficiencias de su sistema económico y político.

La derecha tradicional- el Partido Popular y los partidos nacionalistas de la burguesía catalana y vasca- como la nueva derecha –el partido Ciudadanos- continúan apostando por el mantenimiento del actual sistema si bien con ciertas reformas que adecenten la vida política. Pero las líneas básicas del modelo económico estos partidos las comparten en lo fundamental. Los apoyos de la banca, los más destacados grupos económicos y los medios de comunicación comprueban, si había alguna duda, la lealtad de estos partidos con el orden vigente.

La izquierda presenta un panorama bastante complejo. El Partido Socialista mantiene un cierto lenguaje contestatario pero le resulta difícil afirmar su carácter de fuerza de izquierda si se consideran los antecedentes de las décadas pasadas. En el modelo económico el PSOE aunque mantiene sus viejas consignas de transformación social en la práctica ha asumido como propios los fundamentos del neoliberalismo y tampoco escapa a las prácticas del clientelismo y la corrupción que tanto contribuyen al desgate de la política y a la misma pérdida de legitimidad del sistema. El descontento de amplios sectores con el modelo neoliberal por sus efectos perjudiciales en el nivel de vida de las mayorías sociales no significa aún un rechazo al capitalismo como tal pero es creciente el convencimiento en grupos significativos  acerca de la necesidad de buscar alternativas para alcanzar un orden social diferente.

El nuevo partido Podemos sufre ahora un cierto desgaste debido a errores en la gestión interna y a la eliminación no siempre bien explicada de propuestas iniciales de fondo (no pago de la deuda o la revisión de las relaciones con la Unión Europea, entre otras), algo que podría interpretarse como una reacción comprensible frente al fracaso griego. Pero el manejo de los asuntos internos y sobre todo la rebaja en sus reivindicaciones mayores si pueden haber restado simpatías sobre todo entre los sectores con mayor nivel de compromiso y militancia política. Muchos de los desilusionados pueden volver entonces sus querencias hacia Izquierda Unida –la fuerza tradicional de la izquierda española-;  al menos así parecen mostrarlo las más recientes encuestas que registran un ascenso en su favor y un descenso de los apoyos a Podemos. Los acercamientos de Podemos al PSOE –que tiene ya un acuerdo con Ciudadanos bastante más acorde con el programa de la derecha- solo acrecienta estos riesgos del desgaste de su clientela, sobre todo entre los sectores con mayor activismo y nivel de politización.

Pero la izquierda es más que Podemos e IU. En Cataluña, Madrid, Valencia y Galicia las fuerzas de la izquierda están representadas igualmente  por aliados de Podemos que tienen su propia identidad, en una multiplicidad de siglas y tendencias que reflejan bien las carencias de España como estado nacional moderno: son demasiadas las regiones o naciones que reivindican su propia identidad y eso se refleja también en el tejido de las organizaciones políticas que se ven abocadas a la necesidad de dar un tono muy particular a sus formas de ser, so pena de no encontrar eco social suficiente.

La multiplicidad de fracciones y grupos no afecta solo a los partidos nuevos de  la izquierda. El mismo PSOE muestra sensibilidades bastante agudas según regiones, si bien más que diferencias ideológicas se trata de la lucha entre “barones” por el control de sus propias clientelas y por su influencia dentro del partido. No es mejor el panorama en la derecha catalana, ahora dividida y enfrentada y que tampoco escapa a los escándalos de clientelismo y corrupción. Solo la burguesía vasca parece a salvo de divisiones internas (al menos que se sepa). El PP tampoco puede ya ocultar sus grandes divisiones. Los sectores “duros” (encabezados por José María Aznar) hacen públicas sus críticas al presidente Rajoy (que les resulta muy “moderado” y hasta mediocre) aunque tampoco presentan alternativas sólidas; más bien, apuestan al desgaste del presidente esperando quizás la oportunidad de recuperar al dirección del partido. La corrupción galopante que tanto afecta al PP y los resultados nefastos de las políticas de austeridad llevan al partido a conservar tan solo sus votantes cautivos perdiendo los apoyos de otras épocas de suerte que ahora, sin respaldos suficientes tiene que buscar alianzas con la nueva derecha de Ciudadanos y con el mismo PSOE (para lo cual la derecha parece contar con el apoyo a veces nada discreto de la vieja guardia de este partido, en particular de Felipe González).

Ni los problemas estratégicos del modelo económico (que descansa de forma tan preponderante y riesgosa en la construcción y el turismo), ni la manera como se desarrolla hoy la Unión Europea (en manos y en beneficio sobre todo de los banqueros alemanes), ni las relaciones de España con el mundo (en particular aquellas que atan al país al carro de la guerra de los Estados Unidos) parecen ser preocupaciones destacables en los programas de los partidos de derecha o de izquierda, a excepción probablemente de Izquierda Unida, una fuerza muy debilitada seguramente por sus propios errores no menos que perjudicada por el sistema electoral vigente que garantiza la hegemonía del bipartidismo PSOE-PP.

No se sabe con certeza qué va a suceder en los próximos días. Es probable que se alcance algún tipo de acuerdo que permita formar gobierno. Pero en tal caso y dada la actual correlación de fuerzas cualquiera de las alternativas posibles dará como resultado un gobierno débil que tendrá que gestionar una economía en crisis, soportado por un sistema político desprestigiado y con la amenaza de una probable nueva crisis económica mundial. Los recientes compromisos militares de España con la OTAN y en particular con los Estados Unidos solo ensombrecen más las perspectivas de futuro en un panorama de conflictos bélicos y terrorismo que algunos no dudan en interpretar como una guerra generalizada.

Si no se forma gobierno habrá nuevas elecciones generales seguramente con resultados muy similares a los actuales. Repetidas estas condiciones (con algunos cambios menores) sorprende que ningún partido se atreva entonces a preguntarse acerca de un futuro tan incierto y a ofrecer en consecuencia alguna alternativa realista. Si es así, lo más probable es que se imponga la fórmula de los grandes grupos económicos, o sea una alianza entre PP, PSOE y Ciudadanos, convenientemente apoyada por los poderes que gobiernan la UE, es decir, en lo fundamental por el consorcio siniestro de la banca europea, a la cabeza de la cual se encuentran los banqueros alemanes.

Algunos libros interesantes sobre la figura del Jesús histórico

Ariel Álvarez Valdés
  1. Gnilka, Jesús de Nazaret. Historia y mensaje, Editorial Herder, Barcelona 1993.

Joaquín Gnilka es un teólogo católico alemán y renombrado exegeta. Aunque esta obra ya tiene sus años, sigue siendo actual en muchos puntos. Se sitúa en la línea de la crítica histórico-literaria de la tradición alemana. Se trata de un manual para teólogos y también para estudiantes de teología. Mesurado, quizá un poco aséptico en su visión de Jesús.

Gnilka sitúa la investigación histórica de Jesús en el contexto del mundo político, religioso y social de su tiempo. Trata de centrarse en la afinidad y en las tensiones que experimentó Jesús con su entorno cultural. En su momento abrió muchos caminos de investigación, y significó un gran aporte para conocer mejor la personalidad y la autoridad de Jesús, así como el conflicto que estalló entre él y las autoridades de su tiempo.

A lo largo de doce capítulos, va analizando, entre otros temas, la investigación sobre Jesús, la situación política de Israel en su tiempo, la situación espiritual y religiosa, su mensaje, sus discípulos, sus enseñanzas, el conflicto final, su proceso y ejecución, y culmina con un epílogo pascual.

 

  1. D. Crossan, Jesús. Vida de un campesino judío, Editorial Crítica, Barcelona 1994.

John Dominic Crossan es un exegeta, historiador y publicista estadounidense de origen irlandés. Ha sido monje católico, de los hermanos Servitas, pero dejó el sacerdocio para dedicarse con más libertad al estudio de la vida de Jesús, viviendo y trabajando en USA. Ha tenido gran éxito mediático con la difusión de sus escritos e ideas.

Se siente cómodo dentro de la llamada “tercera ola” de la investigación de la historia de Jesús, y forma parte del Jesus Seminar, un grupo académico interdisciplinar e interconfesional de estudiosos que se dedican a analizar la historia de Jesús. Crossan ve a Jesús de Nazaret como sabio y carismático ambulante, amigo de la mesa compartida y testigo de la gratuidad divina. Ha unido, y sigue uniendo, la visión de un Jesús contra-cultural y “sabio”, al estilo de los cínicos de su tiempo, con una intensa crítica social, que proviene de la tradición profética de Israel, en la línea de un catolicismo liberal y liberador, de anglosajón de origen irlandés. Sus aportaciones al estudio de la historia de Jesús siguen siendo importantes.

Crossan ha sido fuertemente criticado por numerosos exegetas, ya que, en su esfuerzo inicial por desacreditar la imagen de Jesús que ofrece el fundamentalismo bíblico, termina por considerar tardíos todos los Evangelios canónicos, incluyendo el Evangelio de Marcos (considerado por la mayoría de los estudiosos de alrededor del año 70), y además, llega a devaluar el Evangelio de Juan a tal punto que no le atribuye casi ninguna importancia para el estudio del Jesús histórico.

El libro Jesús. Vida de un campesino judío está dividido en tres partes. La primera, dedicada a la situación política que imperaba en la Palestina de Jesús. La segunda, sobre los distintos esfuerzos y reacciones del pueblo judío  para afrontar aquel yugo imperial. La tercera, centrada en la figura de Jesús de Nazaret.

Años después Crossan publicó un resumen dirigido a un público más amplio de este libro, titulado Jesús: biografía revolucionaria, Editorial Grijalbo, Barcelona 1996.

 

  1. P. Meier, Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico Vol. I-IV, Editorial Verbo Divino, Estella 1998-2012.

John P. Meier es un jesuita norteamericano, exegeta e historiador, de origen católico. Actualmente quizá sea el autor que ha estudiado de manera más completa y detallada la figura de Jesús de Nazaret, en los últimos decenios. Comenzó escribiendo algunos libros sobre el evangelio de Mateo y el origen del cristianismo, pero después se centró en la elaboración de su obra Un judío marginal. Se trata de una obra monumental, a la que se viene dedicando desde hace más de veinticinco años.  De ella ha publicado ya cuatro volúmenes.

El primero, sobre el encuadramiento histórico y las raíces de la persona de Jesús. En él plantea el problema de los hermanos de Jesús como otros hijos de María. También la cuestión del nacimiento de Jesús en Nazaret, y no en Belén.

El segundo volumen, es sobre el mensaje del Reino. En la edición española, debido a su gran tamaño, este volumen ha sido editado en dos tomos. El 2/1, sobre la figura de Juan Bautista, y el 2/2, sobre los milagros. En el primero de ellos estudia el período desconocido del discipulado de Jesús entre los seguidores de Juan el bautista.

El tercer volumen, es sobre los compañeros de Jesús y los competidores que tuvo. Investiga los diferentes grupos de personas que siguieron o rodearon al Maestro: los Doce, los discípulos, los seguidores, las multitudes ocasionales, las mujeres. Luego detalla la relación de Jesús con los fariseos, los saduceos, los esenios y otros grupos.

El cuarto volumen, se centra en la interpretación de la Ley y el mensaje del amor anunciado por Jesús. Analiza cómo interpretaba Jesús ciertas cuestiones legales judías como el sábado, los alimentos impuros, los juramentos, el divorcio, y la ley del amor.

En el original inglés, la obra todavía no ha sido terminada. Meier anunció que aún le quedan por abordar temas importantes, como el de las parábolas, los títulos de Jesús, y sobre todo el juicio, pasión y muerte de Jesús.

La obra de Meier es quizás la más significativa e influyente de los últimos decenios, no sólo entre los católicos, sino también entre los protestantes y los agnósticos. Actualmente esta obra es considerada un punto de referencia básico para el estudio de la vida histórica de Jesús de Nazaret, y un texto ineludible para quien quiera hoy adentrarse seriamente en este tema.

A lo largo de su obra, Meier presenta a Jesús como un pretendiente mesiánico, maestro sabio y carismático asesinado. Está escrita de forma clara, atractiva y apasionada, y en ella estudia, de un modo crítico y muy detenido, todos los temas básicos sobre el mensaje y la vida de Jesús, como profeta del reino de Dios (en la línea de Elías) y como pretendiente mesiánico (en la línea de David).

 

  1. Theissen – A. Merz, El Jesús histórico, Editorial Sígueme, Salamanca 1999.

Gerd Theissen es un teólogo de origen alemán, de tradición protestante, y profesor de Nuevo Testamento. Ha sido y sigue siendo el mejor analista social de la vida de Jesús y del cristianismo primitivo. Es psicólogo y sociólogo, y un pensador de fondo. Y tiene el mérito de haber sido uno de los primeros en haber abordado el estudio del Nuevo Testamento desde una perspectiva sociológica.

La coautora de esta obra, Annette Merz, es una teóloga protestante alemana, y profesora de Nuevo Testamento. Ambos se han unido para producir este excelente libro. Escrito en 1996, es un compendio escolar, casi enciclopédico, sobre el marco social y la identidad del mensaje y la vida de Jesús de Nazaret.

El libro consta de cuatro partes. La primera, sobre las fuentes del estudio del Jesús histórico. La segunda, sobre el marco histórico de la vida de Jesús. La tercera, sobre su actividad y predicación. Y la cuarta, sobre su pasión y trágico final.

Los autores presentan a Jesús como profeta carismático, maestro y poeta. Esta obra es quizás el mejor estudio de conjunto, de tipo escolar pero a la vez ampliamente abarcador, sobre el marco social del mensaje y la vida de Jesús. Los autores, de un modo sistemático, han buscado situar a Jesús en el contexto de la cultura económica, política, social y religiosa de su tiempo. Creen que la vida y el mensaje de Jesús sólo se entiende si se lo sitúa en el trasfondo del despliegue cultural, social y religioso de la humanidad, en el Antiguo Oriente.

Theissen ha popularizado muchas de sus aportaciones, en forma novelada, en una obra titulada La sombra del Galileo, de Editorial Sígueme, Salamanca 1985.

 

  1. Vidal, Los tres proyectos de Jesús y el cristianismo naciente, BEB 110, Editorial Sígueme, Salamanca 2003.

Senén Vidal es un crítico textual, exegeta e historiador católico español, y uno de los mejores conocedores de san Pablo en el ámbito español. Su obra sobre los tres proyectos de Jesús es un estudio original, profundo y excelente sobre la evolución mental y vocacional del profeta de Nazaret. Tiene el mérito de asumir, de un modo más crítico que J. P. Meier, el esquema de fondo de la personalidad de Jesús. Distingue de una forma realista y bien fundamentada, los tres momentos de su biografía profética. Primero: sostiene que fue por un tiempo profeta apocalíptico de conversión, en el ambiente de Juan el Bautista, cuyo bautismo recibió e impartió, en el desierto de la ribera oriental del Jordán. Segundo, tras la prisión de Juan, y viendo el fracaso del bautista en su tarea de inaugurar el Reino, Jesús asume su vocación de mensajero y profeta del Reino de Dios en su tierra de Galilea. Tercero: expone el momento en que Jesús se presentó al final de su vida como pretendiente mesiánico, lo cual lo llevó a ser en Jerusalén.

Su planteo es muy lúcido y valioso, sobre todo en las dos primeas partes del libro. En la tercera, su postura es un poco más tradicional e influida por la dogmática cristiana posterior.

Vidal ha realizado una versión resumida, sin notas tecinas y más divulgativa en su libro: S. Vidal, Jesús el Galileo, Editorial Sal Terrae, Santander 2006.

 

P. Sanders, Jesús y el judaísmo, Editorial Trotta, Madrid 2004 (original de 1985).

Es un protestante norteamericano, profesor de Nuevo Testamento, y uno de los más importantes investigadores contemporáneos del Jesús histórico, el cual ha contribuido de manera efectiva y decisiva a la visión de que Jesús era miembro de un movimiento de renovación religiosa del judaísmo.

Alejado de las “etiquetas” de la “tercera ola” y del Jesus Seminar, se confiesa agnóstico respetuoso.

El libro se divide en tres secciones. La primera, aborda la cuestión fundamental de la teología de la restauración de Israel. La segunda trata sobre el Reino de Dios y los distintos aspectos en el ambiente judío. La tercera, sobre el conflicto final que lo llevó a la muerte.

En su obra presenta a Jesús como profeta escatológico, testigo de la gratuidad de Dios, mensajero, preparador y testigo de un Reino inminente, que ha de manifestarse a partir del pueblo de Israel (simbolizado por el grupo de Los Doce, de Jesús) hacia todas las naciones. No lo considera un profeta político, en el sentido militar. Tampoco considera que haya sido condenado por rechazar las estructuras económico-sociales, sino más bien por haber anunciado el fin de toda política institucional, expresada en términos de poder, tanto la de Roma, la de los sacerdotes jerosolimitanos, y los posibles celotas judíos. Sostiene que anunció y preparó la llegada de un Reino distinto del de los sacerdotes y políticos de sus tiempos, y que por ello fue condenado. Este llamado de atención sobre el Jesús judío religioso, ofrecido precisamente por un agnóstico confeso como Sanders, quien es sin duda el mejor conocedor del judaísmo de su tiempo, constituye una de las aportaciones básicas al conocimiento de la historia de Jesús en la investigación contemporánea.

 

E. Brown, La muerte del Mesías I-II, Editorial Verbo Divino, Estella 2004-2006 (original de 1994).

Raymond Eduard Brown es un teólogo católico norteamericano, y experto en exégesis bíblica de fama mundial. Ha sido uno de los primeros académicos católicos en aplicar el método histórico-crítico a las Sagradas Escrituras.

Es ampliamente conocido en el ambiente bíblico por su Comentario al Evangelio de Juan, hoy convertido en una obra clásica. Esta obra monumental es uno de los estudios más detallados y completos que existen sobre la pasión y muerte de Jesús de Nazaret. En él recoge y evalúa los distintos temas del conflicto de Jesús con su entorno.

En su análisis estudia simultáneamente los relatos de la pasión y muerte de Jesús confrontando a la vez la narración de los cuatro evangelistas. Desde esta perspectiva, intenta descubrir los respectivos mensajes evangélicos de los autores canónicos, y a la vez detectar el trasfondo histórico de aquellos sucesos. Al articular las cuatro narraciones evangélicas en un solo relato unificado, pero destacando sus diferencias, este comentario es una herramienta sumamente útil para descubrir las características literarias y teológicas de los autores de los Evangelios. Todo esto en un lenguaje comprensible para el lector moderno, a la vez que erudito y exhaustivo.

En el volumen primero, analiza los hechos que van desde el prendimiento de Jesús en Getsemaní hasta el momento previo a la crucifixión. Allí estudia su captura en el monte de los Olivos, la posibilidad del juicio ante el Sanedrín, las vejaciones de la guardia judía, el proceso ante el gobernador Poncio Pilato, el suicidio de Judas, y el escarnio y maltrato por parte de las autoridades romanas. En el volumen segundo estudia los detalles de la crucifixión, los acontecimientos posteriores a la muerte de Jesús, la reacción de los presentes, y la sepultura de Jesús.

 

­R. Aguirre – C. Bernabé – C. Gil, Qué se sabe de Jesús de Nazaret, Editorial Verbo Divino, Estella 2009.

Los autores son profesores españoles de Nuevo Testamento en la Universidad de Deusto, y combinan el estudio, la docencia y la divulgación de cuestiones en torno a Jesús, el Nuevo Testamento y el cristianismo primitivo.

Esta obra aborda casi todos los temas importantes en torno a la vida, el mensaje, la misión y la muerte en la cruz de Jesús de Nazaret.

Comienza con una breve historia de la investigación, desde sus orígenes a fines del siglo XVIII hasta el presente. Sigue luego un análisis del contexto de la vida de Jesús. Los orígenes familiares, su educación, y su relación con Juan el Bautista. Estos autores, a pesar de ser católicos, se abren a la posibilidad de que los hermanos de Jesús fueran realmente hermanos carnales

El capítulo siguiente está dedicado a la enseñanza de Jesús. El él se analiza el anuncio de Jesús sobre el reino de Dios, aunque no menciona el hecho de que este reino de Dios, tal como lo imaginaba Jesús, iba a cumplirse aquí en la tierra, y concretamente en la tierra de Israel. A continuación, sigue un estudio sobre los hechos de Jesús, las sanaciones y exorcismos que realizaba. Los autores eliminan como no históricos los llamados “milagros contra la naturaleza”. El siguiente apartado es sobre las relaciones de Jesús, es decir, los destinatarios del Reino, los discípulos en general, el grupo de los Doce, y las mujeres. Cuando abordan los últimos días de su vida, su condena y su muerte, aceptan que Jesús fue condenado por el poder romano por considerarlo culpable de un delito político.

Una obra muy recomendable por su amplitud, su claridad y su poder de síntesis, de parte de los autores.