Cataluña: más allá del vértigo, por una solidaridad real

Desde cualquier punto de vista que se mire, el procés ha sido (y sigue siendo) un acontecimiento de capital importancia y ¡no solo en España! La díadas multitudinarias exigiendo el derecho a decidir y el autogobierno, y los desafíos independentistas del Parlament y del Govern de la Generalitat, frecuentemente al borde de la ley o abiertamente inconstitucionales, han venido colocando al Gobierno central –mediador incapaz– y a las instituciones estatales en estado de vértigo. Hasta tal punto que la presencia mediática dominante del procés ha conseguido ocultar otros fenómenos de mayor relevancia social –para tranquilidad de políticos tramposos y mercaderes usureros– como el paro y la corrupción política, la brecha social creciente o el olvido y rechazo, entre otros, de migrantes y refugiados.

Cuando este número de Éxodo llegue a tus manos, elaborado entre la aplicación del 155 y las elecciones del 21D en Catalunya, muchos detalles del procés ya no serán notica. Pero quedarán siempre las preguntas que, en el fragor de la inmediatez, no han podido ser respondidas. Y quedarán, sobre todo, los errores y torpezas políticas que tanto daño han causado, que no deberían minimizarse ni pretender cubrirlos con manto de olvido sin buscar alguna solución.

Cada artículo de este número de Éxodo intenta darte alguna clave desde la que puedas hacerte cargo de lo que ha estado o está pasando en Catalunya, de lo que se puede esperar políticamente de este complicado panorama que nos han dejado las elecciones del 21D y, sobre todo, de lo que, a partir de ahora, nos es dado intentar hacer en vistas a reconstruir entre todos y todas la cercanía y solidaridad que se ha roto.

Con esta intención, y apostando por un Estado federal plurinacional como el mejor diseño para un proyecto de vida en común, José Antonio Pérez Tapia analiza “a fondo” las propuestas políticas de los actores que intervienen en el escenario de Catalunya, desde el inmovilismo del PP hasta el delicado equilibrismo de En Comú-Podem, pasando por el independentismo anacrónico con un líder mesiánico, por la defensa de la Hispanidad como núcleo de la oferta de Ciudadanos, y lo que se juega la socialdemocracia en este drama inacabado.

Javier Perez Royo considera que el Estado de las Autonomías, construido a través de “Pactos” durante la década de los ochenta y noventa del siglo pasado, ha sido el Estado más legítimo y eficaz de la historia contemporánea de España. La desautorización del Pacto entre los dos Parlamentos (español y catalán), y el desconocimiento del resultado del referéndum por el PP y su anulación por el Tribunal Constitucional supuso una quiebra de la Constitución Territorial en Catalunya. A su juicio, no hay nada más urgente, políticamente hablando, que cerrar el paréntesis que ha supuesto la aplicación del artículo 155 en el ejercicio del derecho a la autonomía de Catalunya.

Al hilo de las tres preguntas básicas de Kant (lo que podemos saber, lo que no es dado esperar, lo que debemos hacer), Antonio G. Santesmases hace balance de los dos desafíos mayores que se han levantado, desde el 2010, contra el régimen del 78, el 15M y el nacionalismo catalán, con resultados muy diversos: mientras el primero fracasa en su apuesta por una política alternativa al neoliberalimo económico, la pulsión independentista y mesiánica del segundo, reforzada por la judicalización del estatut, no ha hecho más que aumentar hasta convertirse en un bloque hegemónico que, por reacción, ha disparado el otro nacionalismo siempre presente, el español, hasta auparlo a la cabeza de las elecciones del 21D. Ante la desolación que provocan estos dos bloques, antagónicos y cerrados, sin voluntad de pacto y dispuestos no a pactar sino a vencer al contrario, no cabe modestamente más que la búsqueda de una tercera vía, un federalismo serio, desde un espíritu plurinacional, pluricultural y republicano.

Para Emmanuel Rodríguez la cuestión catalana se manifiesta en términos postmodernos, con grandes narrativas pero sin materialidad, como una gigantesca guerra cultural. Este conflicto sigue siendo una bicoca para el PP y el PDeCAT que nunca han dejado de ser los actores principales del conflicto, atosigados por la corrupción y sometidos a las políticas de austeridad de la UE. Los partidos relevo, ERC de Convergencia-Unió, y Ciutadans del PP, desean heredar lo de sus mayores azuzando el conflicto. Y las izquierdas, actores subalternos, no han sabido generar ni una posición propia, ni un análisis de lo que es la variante catalano-española de la descomposición socio-política de occidente.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Emmanuel piensa que por debilidad de todos los actores, los principales y los subalternos. El malestar social no ha encontrado otra forma de expresión que la nacional, vacía de contenido, o la independencia que concita esperanzas antagónicas. Lo más sorprendente es que el conflicto ha sido el colofón, en negativo, del 15M. Porque los viejos actores, cuando parecían caducos, han vuelto a dominar la calle y cabalgar el malestar de la ciudadanía. En la restauración de lo viejo, la izquierda ha ofrecido un lenguaje novedoso (proceso constituyente, régimen del 78 o democracia) pero ella misma se ha transformado sin movilización social en mera institución, sin capacidad de análisis ni respuesta.

En la aportación de Jaume Botey, nuestros lectores encontrarán una riquísima, ponderada y bien fundada síntesis histórica de las posiciones que han ido asumiendo los cristianos ante la cuestión de la identidad catalana, ante el independentismo, el derecho a decidir o el nacionalismo. Llama la atención la diferencia de postura de los obispos catalanes y de la Conferencia Episcopal Española, sobre todo con su apoyo al 155, pero constata con dolor –y con razón– que ni los unos ni los otros han tenido una palabra de cercanía, consuelo y sosiego para las víctimas de este complejo conflicto.

Esa cercanía que ha faltado a los obispos es la que hemos querido expresar físicamente los siete miembros del Equipo de Redacción de Éxodo y dos simpatizantes viajando a Barcelona el 27 de noviembre de 2017 para encontrarnos con un nutrido grupo de catalanes y catalanas que esperaban nuestra llegada y nos recibieron con cariño y agradecimiento. Fueron 15 personas las que nos esperaban representantes de diferentes estamentos sociales: activistas e intelectuales, trabajadoras sociales y profesores, escritores, urbanistas y periodistas, etc.

Sin posturas previamente consensuadas ni en representación de ningún colectivo, nuestro encuentro fue entrañable y sincero, sin más objetivos que hacernos cargo de cómo lo estaban llevando los testigos directos de este conflicto, y expresarles nuestro afecto y solidaridad aun cuando las posturas no fueran siempre coincidentes.

Nos parece que gestos como éste, de cercanía, escucha y afecto, de diálogo abierto y afectuosa acogida serán siempre el mejor medio para superar el vértigo que agranda las distancias y para acercar posturas que restauren la solidaridad.