Carta contra el Hambre en Madrid versus hambre a la carta

Podemos preguntar si no “vivimos en Jauja”, observando las estanterías llenas de los súper, las apetitosas tapas de los bares o la variada oferta de cartas de restaurantes étnicos en nuestras calles, tal como nos dice Santiago Álvarez Cantalapiedra en su aportación. Los datos no dejan mucho margen a la duda cuando la FAO vuelve a señalar que, después de unos años de estancamiento, desde 2014 vuelve a repuntar la situación del hambre en el mundo. Actualmente más del 11% de la población mundial está subalimentada, esto es, unos 821 millones de personas. Un ejército de famélicos, en medio de la abundancia, mayor que la población de la UE y EE.UU. juntas.

Y la conclusión más repetida por expertos y analistas es que el hambre no es resultado de la falta de alimentos, sino de la desigualdad en el acceso. Y que tan importante como garantizar el acceso es la lucha por la forma de producirlos. Por ello, ya desde el principio hay que aventar la lucha soterrada que ha planteado el modelo de desarrollo del agro-negocio capitalista contra la producción de alimentos del campesinado tradicional. Aquel produce alimentos para todos (los que pueden pagar) y a precio más barato que éstos, pero despuebla el medio rural, no tiene en cuenta la calidad, y daña el medio ambiente. Ante este dilema, ¿qué tenemos que decir desde el mundo auto-considerado desarrollado? ¿No es hora de actuar?

El modelo de desarrollo actual genera subdesarrollo a escala global, y no solo en los márgenes del mismo. En la Comunidad de Madrid, la región más rica de España, más de 740 mil personas muestran insuficiencia alimentaria, de acuerdo con el mapa de Inseguridad Alimentaria en Madrid. La existencia de “bancos de alimentos” en todas nuestras ciudades, muestra claramente el fracaso del modelo actual en el mundo desarrollado. Sendas afirmaciones las refrendaron el catedrático Carlos Berzosa y el investigador social Carlos Pereda en sus intervenciones durante la III Conferencia contra el Hambre en Getafe, 3 de abril de 2019.

Valentía para avanzar hasta el “Derecho al río”

Sabemos que el mundo actual es interdependiente. Los países desarrollados demandan productos alimentarios a los subdesarrollados, es decir, nuestro sustento depende de ellos. Pero, a la vez, la agricultura industrial que se les impone les empobrece y expulsa de sus tierras. Arruinados, emigran a las ciudades o al primer mundo. En el tránsito, unos pierden la vida y los que llegan se convierten en legión de nuevos pobres hambrientos en los países ricos. ¿No es hora de romper este círculo diabólico?

La siempre lúcida mirada de Pedro Casaldáliga apunta una salida: “el derecho al río”. Comenta que el hambre no espera: a quien tiene hambre, hay que darle de comer y, luego, vendrá lo de la caña y enseñarle a pescar,  pero más allá y más importante todavía es afirmar su “derecho al río”. Este planteamiento supone dignificar hasta la recogida de alimentos, dado que no se reparten/reciben por conmiseración sino por justicia restitutiva de tantos derechos que se les han confiscado injustamente durante tanto tiempo: derecho a trabajo digno, derecho a la vivienda, derecho a una alimentación suficiente y de calidad, etc. Dignidad de ciudadanía proclamando derechos. Esta ha sido la línea de trabajo de la P.A.H: desahuciados luchando con dignidad por el derecho ciudadano a la vivienda. Algo que no ha conseguido todavía la plataforma de la Carta contra el Hambre en su movilización de las bases sociales.

¿Para cuándo una Carta contra el Hambre en Madrid?

En estas fechas termina la legislatura 2015-2019 en la CM. Tiempo de trabajo frenético para la iniciativa social de La Carta contra el Hambre, que ha concluido en abril de 2019 en la III Conferencia contra el Hambre, en Getafe. Muchos esfuerzos se centraron en la elaboración de la Iniciativa Legislativa Municipal (I.L.M) de Garantía del Derecho Básico a la Alimentación en la Comunidad de Madrid, aprobada por cinco grandes Ayuntamientos (Madrid, Fuenlabrada, San Fernando de Henares, Móstoles y Getafe) y presentada en la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Por un voto de diferencia (suma de PP y Cs frente a PSOE y UNIDOS PODEMOS) no se admitió ni a debate. ¿El resultado ha merecido tanto esfuerzo?

Sí, si atendemos al camino y a los aprendizajes realizados. El primero, la apertura que ha supuesto el contacto y el trabajo conjunto con otros actores sociales que se han ido sumando al proyecto, aunque no formen parte formalmente de la Plataforma de la Carta contra el Hambre. Así, la relación con el movimiento agro-ecológico ha supuesto un enriquecimiento mutuo: a éste le ha permitido introducir en su estrategia el “derecho a la alimentación”, y la propia plataforma de la Carta ha introducido la perspectiva agro-ecológica como elemento imprescindible que da forma y, a la vez, transciende el “derecho a la alimentación”. También los Consejos de Salud, como el de Carabanchel, ya consideran la malnutrición como un objetivo de intervención comunitaria. Repiten, casi como lema, que la acción conjunta puede aportar iniciativas que abren perspectivas de cambios efectivos en salud y alimentación.

En segundo lugar, la III Conferencia contra el Hambre ha mostrado un amplio consenso sobre la necesidad de aprobar una ley de Garantía Alimentaria, tanto por eficacia normativa como por la novedad que supondrá en la Unión Europea para afrontar esta lacra tan extendida.

Retos futuros

También el fracaso en la presentación de la I.L.M ha permitido aprender del funcionamiento institucional y sus plazos. Y rescatar dos elementos de la propuesta de Ley que pueden empezar a trabajarse sin la aprobación de la misma: la puesta en marcha del Observatorio de la Alimentación y de los Centros de Cultura Alimentaria. Ambas perspectivas son las que han dado forma a la III Conferencia contra el Hambre en el mes de abril y suponen el rearme de las iniciativas sociales para la nueva legislatura.

Junto a la recomposición de los actores y las dos líneas de intervención, ha ido cobrando importancia la reelaboración de las perspectivas estratégicas, centradas en el “derecho a la alimentación” y la “soberanía alimentaria”. Están siendo introducidas en el debate social y político, aun cuando han sido categorías bastante alejadas de la agenda política española por el momento. Esta será otra gran aportación de la Carta contra el Hambre.

ÉXODO se comprometió desde el inicio en la puesta en marcha de la Plataforma contra el Hambre. Ha publicado los resultados de la I y la II Conferencias contra el Hambre (nº 129 y 139). El presente, nº 149, recoge las aportaciones de la III Conferencia, celebrada en Getafe el 3 de abril de 2019. La ruta de estos años ha sido larga, difícil, con decepciones y logros, tal como relata E. Villar, y aún le queda recorrido. Animamos a los lectores de ÉXODO a sumergirse en las reflexiones de las diversas colaboraciones recogidas en el número y, sobre todo, a dar los pasos que se consideren impelidos para conseguir no sólo el ‘derecho a la alimentación’, sino también el “derecho al río”, en donde resuena lo de “no sacrificios, sino justicia”. Pero para eso hay que mojarse.