ALGUNAS CLAVES ACTUALES DE LA CRISTOLOGÍA

Felicísimo Martínez Díez

Número 81 (nov.-dic.’05)
– Autor: Felicísimo Martínez Díez –
 
1. La renovación de la cristología y la concentración cristológica

La segunda mitad del siglo XX fue un tiempo extraordinariamente fecundo para la cristología, para el tratado teológico sobre Jesucristo. En ese período se publicaron numerosos tratados sobre Jesús el Cristo, sobre Jesús el Libertador, sobre su identidad, sobre su misión reveladora y sobre su significación salvífica. La mayoría de estos tratados que mantienen hoy toda su vigencia y siguen alimentando e inspirando la mayor parte de la reflexión teológica y buena parte de la espiritualidad cristiana.

Se puede decir que en la teología ha tenido lugar en las últimas décadas una especie de “concentración cristológica”. Toda la teología cristiana, todos los tratados teológicos han vuelto su mirada hacia Jesucristo, o, como pide el autor de Hebreos, “han fijado sus ojos en Jesús, el que inicia y consuma nuestra fe” (Hb 12, 2). Hoy estamos disfrutando las beneficiosas consecuencias de esa concentración cristológica. Cuando se remueve la cristología, todo se remueve o se conmueve en la vida cristiana: la reflexión teológica, la comunidad eclesial, la espiritualidad cristiana… Porque la cristología es la columna fundante o la piedra angular de todo el edificio cristiano, así como la clave de bóveda del mismo. Todos los aspectos de la vida cristiana se han beneficiado de esa renovación de la cristología, de esa concentración cristológica.

A esa concentración cristológica han contribuido numerosos factores de orden eclesial, social y cultural. Entre ellos hay que señalar los siguientes: la renovación de la exégesis y de los estudios bíblicos; el interés creciente por la persona de Jesús dentro y fuera de las Iglesias; la búsqueda de lo esencial o lo irrenunciable en la vida cristiana; la práctica del diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural; el diálogo de las Iglesias con el mundo y con la cultura moderna y postmoderna; la atención creciente de creyentes y no creyentes al clamor de las víctimas, tan fuerte, tan dramático y tan extenso en nuestro tiempo…

Renovado el rostro de Jesús, el Cristo, el rostro de Jesucristo, se han iluminado todos los artículos del credo cristiano, todos los tratados teológicos. Se ha iluminado también el rostro del Dios revelado en Jesús. Se ha revelado el rostro del Espíritu de Jesús. Se ha revelado también el rostro de la Iglesia de Jesús. Y también se ha revelado el rostro del ser humano y de toda la creación. Por eso, al compás de la concentración cristológica, se han renovado todos los tratados dogmáticos, la moral cristiana, la espiritualidad. Quienes han asumido las nuevas claves de la cristología, han podido comprobar cómo se iluminaba todo el mapa de su vida cristiana, y hasta han podido comprobar cómo se ilumina el sentido y el destino de esta humanidad.

Pero, ¿cuáles son esas nuevas claves de la cristología? ¿Qué incidencia tienen esas nuevas claves de la cristología en la vida de las Iglesias y de toda la humanidad? ¿Sólo se beneficiarán de ellas los creyentes o redundarán en bien de toda la humanidad?

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