¿ADÓNDE VAS, EUROPA?

Varios Autores

Éxodo 112 (en.-feb) 2012
– Autor: Varios Autores –
 
Cuenta la leyenda que Zeus, enamorado de Europa, decidió seducirla y, transformado en toro blanco, la llevó sobre su espalda nadando hasta la isla de Creta. Los suyos, presa de dolor, se quedaron llorando amargamente su ausencia. Así nació el rapto de Europa, y así, al parecer, quieren los dioses modernos de los mercados dejar a los nuevos ciudadanos: lamentando amargamente las consecuencias de sus locuras.

Ante la actual deriva de la UE, cada día parece más claro que la leyenda se trata de una anticipación para cumplirse en nuestros días. Y, mirando el rapto desde la playa, nos hacemos algunas preguntas como las siguientes: ¿quién está robando nuestros sueños, largamente acariciados?, y, sobre todo, ¿adónde vas, Europa?

La insaciable crisis económica está poniendo de manifiesto otras brechas más profundas, entre estas, la crisis política. Desde la unión económica y monetaria (Tratado de Maastricht 1992) hasta la liberación del mercado financiero, de bienes y servicios (Tratado de Lisboa 2007), la ciudadanía europea ha venido siendo ninguneada. Los mercados, la banca y las empresas de inversión han desplazado su dimensión política y social. Las personas y los pueblos ya no cuentan para nada. La democracia ha sido raptada por el neoliberalismo económico; sacrificada en el altar del capitalismo financiero.

Poco importa que el Zeus raptor sea ahora Mercozy o la ineficiente Comisión Europea. La triste realidad es que los banqueros y mercaderes se han apoderado de Europa y, contra el sentir general del pueblo y con la inestimable colaboración de unos políticos mediocres y sumisos, le están robando el alma. Dicen que es para salvar el euro. Pero, ¿de qué nos sirve salvar el euro si es a costa de perder la vida?

Hace unos días ardía la noble Grecia, símbolo de otros países en lista de espera (Portugal e Irlanda, España e Italia). El pueblo griego, cuna cultural de Europa, está demostrando que ya no quiere seguir siendo el chivo expiatorio de tanto desatino. Y entre nosotros, la aparente reforma económica, que ha supuesto un fuerte recorte presupuestario en sanidad y educación, no ha servido para cumplir el déficit establecido del 4,4%; y la durísima reforma laboral, con 5.400.000 parados, es otra mordida contra el empleo abaratando el despido, disminuyendo salarios y jubilaciones y reduciendo el personal interino y contratado hasta límites difícilmente soportables. Con Grecia está ardiendo la parte más frágil de la UE porque el fascismo financiero la está llevando al crimen económico y al genocidio social. A estos pueblos más frágiles de la UE se les está sacrificando por un delito que no han cometido: el delito monetario.

Pero aún estamos a tiempo para salvar Europa. Como se repetirá con distintos acentos en esta entrega de Éxodo, la liberación del actual secuestro no vendrá por la mayor liberalización de la economía, ni por la utilización partidista de la austeridad en bienes y servicios públicos para justificar los intereses de la gran banca. Tampoco vendrá por los nacionalismos excluyentes. Vendrá por el reconocimiento de su complejidad y la necesidad de abrirse a un proyecto común integrador de identidad y alteridad. No se puede salvar Europa cerrando su alma a la universalidad. Vendrá por la unión de todos sus pueblos en la defensa, desde las víctimas, de la justicia social y la puesta en práctica de sus mutuas y fecundas solidaridades. El reto está en la construcción de una casa común en libertad, donde no haya lugar para el dios raptor de los sueños de los humanos, ni para ninguno de sus heterónimos actuales.